.
CAPÍTULO 14:
"Sorpresas"
~ Parte 1 ~
.
Una semana había transcurrido desde la plática que tuvo con Mike, y Kurt no había podido dejar de pensar en sus palabras: "Sigue tu verdadero instinto", "Eres homosexual", "Kurt, si realmente quieres ser feliz, es tiempo de que aceptes quien eres".
"Es tiempo de que aceptes quien eres"…
"Es tiempo de que aceptes quien eres"…
"Si realmente quieres ser feliz"…
Kurt Hummel es un empresario exitoso y reconocido en todas partes. Empezó su negocio desde cero y lo sacó adelante hasta convertirlo en el emporio que era. Una pequeña oficina improvisada en su mismo departamento se había transformado en una de las empresas más grandes del país y estaba ganando terreno velozmente en el exterior. Tenía sucursales en varios de los estados más importantes, todas con el mismo éxito, lo cual daba como resultado una de las cosas que más satisfacción le traía que era el darle empleo a miles de personas.
Sí, porque tenía una ambición sana. No era de los que codiciaba riquezas para sí mismo, todo lo contrario. Sabía muy bien lo que era que los grandes te cierren las puertas, que te nieguen las oportunidades, que te exijan experiencia laboral pero que nadie te permita tenerla. Él tenía una visión diferente y había ayudado a más personas de las que pudiese contar.
Sus empleados realmente lo querían y valoraban, y lo demostraban trabajando gustosos y con ahínco. Cómo no hacerlo si eran tratados con respeto, ganaban lo que merecían de acuerdo a la labor que realizaban, tenían seguros, beneficios y hasta un servicio de guardería.
Él se había asegurado de establecer algo en lo que creía y que no había encontrado. Después de todo, si el mundo que quieres no existe, debes crearlo.
Pero todo ese largo recorrido no lo había realizado solo, su familia y amigos fueron un apoyo incondicional y constante. Y por si fuera poco, tenía a su lado a una persona que era su fortaleza, su roca, su inspiración, su cómplice en todos los sentidos, su mejor amiga y más: Santana López. Juntos habían superado cada uno de los obstáculos que la vida les había puesto, y ciertamente, amaba a esa mujer con todo su corazón.
Tenía la vida que siempre había soñado, claro que era feliz, ¿qué podía saber Mike?
Y con respecto a la aceptación, no es que no aceptara quien es… Es el mundo quien no lo hace, la gente de mente estrecha que está llena de absurdos prejuicios. Él sabe muy bien quién es, cuáles son sus gustos y preferencias, sólo que ha decidido mantenerlo en forma privada y nada más unos cuantos han sido los elegidos para compartir esos detalles.
Le gustaban los hombres, siempre le habían atraído, eso era innegable, pero lamentablemente estaba seguro que si todos lo hubiesen sabido, no habría tenido la aceptación y el éxito del que gozaba en los negocios.
No, eso no era negarse, era únicamente una forma de que las cosas no fuesen tan complicadas en este ya complejo mundo.
- Kurt… Kurt… – Unas manos sacudiéndolo por los hombros lo hicieron salir de sus pensamientos.
- ¿Qué ocurre, Santana?
- Eso quisiera saber, tengo más de cinco minutos hablándote y parece como si estuvieses perdido en una nebulosa.
- Estaba pensando en algo.
- ¿En algo o en alguien? – Movió las cejas de forma sugestiva.
- En algo.
- Mmm… Bueno, te estaba diciendo que Blaine y Brittany vienen hoy a almorzar con nosotros.
- ¡Oh! ¿Y por qué?
- Porque son nuestros amigos. ¿Qué clase de pregunta es esa?
- Ah… Sí, claro… Lo siento, es que estoy algo distraído todavía.
- ¿Qué sucede? Te he notado raro últimamente. Y no me digas que no porque sabes que es así.
El castaño suspiró y ella se sentó en la cama a su lado y en silencio, dándole la oportunidad de que hablase cuando estuviese listo.
- ¿Crees que hicimos mal en aparentar ser una pareja?
La pregunta tomó desprevenida a la latina. – ¿Mal? ¿En qué sentido?
- En todos. Durante años hemos pretendido estar juntos. Ante los demás somos un matrimonio ejemplar y totalmente enamorado.
- ¿A qué viene esto, Kurt? Es por Blaine, ¿cierto?
- ¡No! En lo absoluto. Estoy hablando de nosotros y las decisiones que hemos tomado, lo que somos en apariencia. – Miró al suelo mientras hacía una mueca. – ¿Nunca te has preguntado qué hubiese pasado si…? Ya sabes… No somos heterosexuales, Santana, aunque el mundo así lo crea.
¿No has tenido alguna vez ganas de dejar de fingir? ¿No te gustaría encontrar una pareja y ser feliz a su lado?
- Y dices que no es por Blaine. – Rodó los ojos.
- ¡No lo es!
- ¡Qué curioso! Porque antes de que lo conocieras parecía no importarte.
- El tiempo pasa y… a veces me hace falta tener a alguien a mi lado. Y no me digas que no has sentido lo mismo.
- No estás solo. Estoy siempre aquí contigo, y tienes amigos que…
- Sabes bien a lo que me refiero. La última vez que tuve un novio fue…
- ¡Oh! Ya entiendo por dónde viene todo esto. Estás a falta de sexo. Podríamos llamar a…
- ¿Puedes tomar en serio lo que te estoy diciendo?
- ¿Me has visto bromear acaso?
- No se trata de sexo. Es acerca de tener a alguien a quien tomar de la mano, a quien poder besar cuando quiera, alguien que me abrace y me haga sentir en las nubes.
- Amaneciste cursi hoy.
- Deja de fingir que no te gustaría eso.
- ¿A mí?
- Sí, a ti… con Brittany.
La chica se puso pálida y desvió la mirada. – No sé de qué hablas. – Dijo titubeando.
- Que estás enamorada de ella. De eso hablo, y no te atrevas a negarlo.
- No seas absurdo. No niego que es bonita, pero eso es todo.
- Te conozco mejor que nadie en este mundo y no puedes engañarme.
- No hablemos de engaños. Tú estás enamorado de Blaine y pretendes que sólo lo ves como a un amigo.
- Yo desde el principio acepté que me gustaba.
- Una cosa es el gusto y otra son los sentimientos, y tú estás loco por Anderson, se nota en la forma en la que lo miras, como le sonríes embelesado o cuando…
- Sí, está bien. Estoy perdidamente enamorado de Blaine. – Cerró los ojos y bajó la cabeza.
- Y yo de Brittany. – Susurró.
Ambos se miraron con un cierto alivio al no tener que seguir ocultándole al otro algo que era bastante obvio.
- Somos un completo desastre. ¿Qué se supone que vamos a hacer?
- No tengo idea Kurt, pero cada vez es más difícil seguir pretendiendo que nada sucede.
- ¿Y sigues creyendo que estuvo bien invitarlos a comer?
- No podía negarme. Britt me dijo que hace tiempo no nos reunimos y preguntó si nos pasaba algo con ellos.
- Nos pasa todo con ellos. Ese es el problema, y no sé cuánto tiempo más podré seguir resistiendo.
- Para mí es todavía más complicado… ¿Recuerdas la chica que me rompió el corazón cuando estaba en la preparatoria?
- Sí, me acuerdo. Estuve contigo ayudándote a superar… ¡No puede ser! ¿Esa chica era Brittany?
- Exacto.
- Pe…pero… ella en esa época tenía un novio y… se involucró contigo estando con alguien.
- Con Blaine. Él era su novio ya cuando estaban en la escuela.
- ¡No es cierto! ¡Esto es una locura! – Abrió ampliamente los ojos. – ¡Ella lo engañó! Entonces, ¿es bi? ¿O está fingiendo?
- Mejor te cuento como sucedió todo.
ღ ღ ღ ღ ღ
El matrimonio Anderson-Pierce se alistaba en su habitación para ir al almuerzo al que había sido invitado.
- Le pregunté a Santana qué les estaba ocurriendo con nosotros, pero me aseguró que era idea mía, que todo estaba bien, sólo que han estado muy estresados por el trabajo.
- Seguramente debe ser así. Son personas muy ocupadas, Britt.
- Ellos vinieron a un lugar como este justamente porque querían vidas más tranquilas y relajadas, y lo habían estado tomando con calma hasta hace poco.
Los dos están algo raros, los he notado nerviosos a veces y nos han estado evitando. Kurt ni siquiera ha ido a correr contigo en toda la semana.
- Están trabajando mucho con lo de la nueva sucursal de su empresa, eso es todo.
- No lo creo. Hay algo más ahí.
- Son ideas tuyas, amor. Deja de ver cosas donde no las hay.
- Llámalo instinto femenino, Blaine, pero algo está ocurriendo con ellos, y voy a averiguar qué es.
El chico negó con la cabeza y se dirigió hacia el espejo para terminar de arreglar su cabello. – Bueno, supongamos que le pasa alguna cosa, ¿cuál es el interés en descubrirlo?
- Porque son de nuestros amigos más cercanos y tal vez necesitan ayuda de algún tipo.
- Si fuera así, no dudo que nos lo dirían.
- No estoy segura de eso, pero ya tengo un plan para averiguarlo.
- Cuando te propones algo, jamás desistes.
- ¡Exacto! – Se acercó y lo abrazó por detrás, enrollando sus brazos al nivel de la cintura de éste. – No necesitas hacer nada más, tu cabello es hermoso así.
- Son tus ojos de amor que hacen que lo veas de esa forma.
La rubia sonrió y le besó el cuello, ascendiendo lentamente hasta llegar al oído.
- Vamos a llegar tarde. – Susurró y ella se detuvo.
- Es verdad, pero esta interrupción me la vas a compensar en la noche.
ღ ღ ღ ღ ღ
El almuerzo transcurría con total normalidad y las dos parejas conversaban amenamente.
En más de una ocasión, Blaine y Kurt habían compartido miradas que terminaban en tímidas sonrisas.
- Voy por el postre. – Anunció Santana, poniéndose de pie.
- Te ayudo. – Dijo Brittany levantándose de la silla y la siguió a la cocina.
- Allí están las cucharas pequeñas. – Señaló uno de los cajones.
- Estás nerviosa, ¿qué te ocurre?
- Nada, Britt. Y no estoy nerviosa, sólo estresada, ha sido una semana complicada.
- He estado pensando en el por qué estás así y tengo la solución perfecta para ayudarte.
- ¿Sí? ¿Cuál?
- En la mesa les contaré. Es una sorpresa.
Todos degustaban de su postre cuando la rubia le dijo a sus amigos que era importante que se relajasen, lo cual sólo podrían hacer en un corto viaje que ella había organizado para los cuatro, y les platicó de sus planes secretos, dejándolos con la boca abierta y sin saber qué responder, y eso incluía a su esposo, quien no tenía idea de lo que ella había planificado.
Fue así como después de tanto hablar, terminaron aceptando las pequeñas vacaciones.
ღ ღ ღ ღ ღ
Luego de poner en orden diferentes asuntos en sus respectivos trabajos, los cuatro se dispusieron a empacar según las indicaciones de la rubia, debido a que seguían sin saber a dónde irían. A eso se sumaron un par de días de compras de suministros y todo estuvo listo.
El matrimonio Hummel-López así como Blaine, suponían que irían todos juntos en el mismo auto, sin embargo fueron sorprendidos con la noticia de que necesitarían ambos vehículos.
Y es así como Blaine esperaba por Kurt, porque a diferencia de que creían que irían en parejas, Brittany les había dicho por la noche que era mejor si se dividían en chicos y chicas, así tendrían suficientes temas sobre los cuales conversar ya que el camino era algo largo.
El ojimiel tamborileaba el volante con sus dedos cuando el castaño apareció finalmente llevando su bolso en la mano, el cual colocó en el asiento posterior del auto y luego ocupó el lugar del copiloto.
- ¡Hola! – Dijo frotándose el rostro. – Disculpa si demoré un poco, honestamente no podía levantarme. Todavía tengo sueño.
- ¿Qué tal? No te preocupes, entiendo. Son recién las seis y media. No sé por qué el apuro de Britt para salir tan temprano. Imagínate que me despertó a las cinco.
- ¡Es una locura! – Negó con la cabeza a la vez que abrochaba su cinturón de seguridad.
- Lo sé. Como le dije a ella, sólo tenía que vestirme porque las cosas las embarcamos en la noche. No había ninguna razón para madrugar.
- No te vas a quedar dormido en la carretera, ¿cierto? – Preguntó con real preocupación.
- No si mi somnoliento copiloto me mantiene con la suficiente lucidez como para llegar a nuestro destino. – Rió al ver la expresión del ojiazul. – Cálmate, Kurt. Sólo bromeo. Me acosté a las once, así que dormí lo suficiente.
- Seis horas no es mucho.
- Estoy bien, lo prometo. Es más, puedes descansar si quieres. Llegaremos sin ningún contratiempo.
- Prefiero que conversemos.
- Seguro. – Sonrió. – Ahora sí, nos vamos a disfrutar de unas merecidas vacaciones.
- ¿Y las chicas?
- Britt me dijo que nos fuéramos adelantando porque olvidó comprar algo y la tienda abre a las siete.
- ¡Oh! ¿Y por qué no las esperamos mejor?
La latina apareció en ese momento con su bolso en la mano y se acercó a ellos.
- ¡Buenos días, Santana!
- ¡Blaine, buen día! ¿Todo listo?
- Sí, estamos a punto de partir. Déjame ayudarte con eso.
- No es necesario, tranquilo. Ya lo pongo en el auto.
- Insisto. Luce pesado.
Después de unos minutos de haber guardado el equipaje de la chica y dejarla a ella en su casa ayudando a su esposa, el pelinegro ponía en marcha el motor, lo que hizo despertar a Kurt.
- ¿Sabes exactamente a dónde vamos?
- No, pero aquí están los folletos. – Le entregó los papeles al castaño, quien abrió los ojos sorprendido.
- ¿Y cómo se supone que vamos a llegar?
- Britt dejó programado el GPS… Ya sé que suena a una locura, pero a veces puede tener las ideas más extrañas y sin embargo son de las mejores. De hecho es de las cosas que más amo de ella.
Ante esas palabras, Kurt perdió la sonrisa pero trató de disimular y se acomodó en el asiento repitiéndose una y otra vez "Blaine está casado. Sólo puede ser tu amigo".
ღ ღ ღ ღ ღ
- ¿Tan lejos queda el lugar al que iremos? – Preguntó Santana, sosteniendo en la mano una taza con té.
- Al que van ellos sí.
- No entiendo.
- Originalmente los cuatro íbamos a ir al mismo lugar, pero cuando mencionaste lo de que las chicas sobreviviríamos a la aventura mejor que ellos, fue cuando se me ocurrió lo de ir a diferentes sitios, así ambos grupos tendríamos la oportunidad de hacer distintas cosas y…
- Britt. – Dijo con nerviosismo ante la idea de pasar unos días a solas con ella. – Era una broma. Use la palabra "sobrevivir" justamente porque estaba jugando.
- Lo sé, pero creo que nos vamos a divertir mucho. Hace tiempo que no compartimos momentos juntas, y lo mismo sucede con los chicos.
- Ah… Claro… Genial.
- ¿Te pasa algo? Te pusiste pálida.
- No, creo que fue la impresión.
- ¿Impresión?
- No me hagas caso. Es que Kurt y yo siempre hacemos todo juntos y no nos hemos separado por tanto tiempo.
- ¡Oh bueno! Blaine y yo también somos muy unidos, así que va a ser una sorpresa para ellos cuando se den cuenta que van a estar solos.
Y claro que voy a extrañarlo mucho, pero va a ser genial. Ahí es donde entra la idea de sobrevivir. Me parece que lo necesitamos. Estamos muy acostumbrados a estar con nuestras respectivas parejas todo el tiempo, y un cambio siempre es bueno, servirá para refrescar la relación.
Si la ojiazul supiera en el cambio en el que estaba pensando su amiga, más bien era un "intercambio", pero luego sacudió la cabeza para alejar esas ideas que nada bien le hacían.
- ¿Ya nos vamos? – Preguntó al verla tomar un pequeño bolso de color rojo.
- Sí. Debemos pasar por la tienda primero.
- Entonces, préstame el baño.
- Seguro. Voy a guardar esto.
Una vez que cerró la puerta de madera, se apoyó en esta y cerró los ojos por unos segundos. – Cálmate Santana, sólo respira. Es tu amiga y todo estará bien. No es la primera vez que vas a viajar con una amiga. – Dijo para sí misma en voz baja.
Sólo hay un pequeño detalle con eso, – gritó su subconsciente, – nunca has estado enamorada de ninguna de tus amigas.
Se dirigió hacia el lavamanos y se enjuagó el rostro varias veces. – Tranquila, todo va a estar bien. Por lo menos sabes que sólo estarán las dos, no como Kurt que se enterará quien sabe cuántas horas después y… ¡Kurt y Blaine estarán solos también!
Se secó las manos y tomó el celular del bolsillo del pantalón. Tenía que avisarle para que estuviese prevenido. Sabía que eso lo pondría tan nervioso como lo estaba ella, pero era mejor que se enterase de una vez.
ღ ღ ღ ღ ღ
Los dos chicos conversaban sobre diferentes temas. Por momentos el castaño miraba disimuladamente a Blaine y su corazón se llenaba de una cálida sensación. Lucía tan hermoso, y los rayos del sol que reflejaban sobre su piel lo hacían parecer como un ángel que había bajado del cielo para hacerlo feliz con su presencia.
Luego de dos horas de viaje, se detuvieron en un pequeño local de comida al paso para desayunar.
Estaban sentados dentro del acogedor lugar esperando sus órdenes cuando Kurt recordó que su celular lo había dejado en el bolso, así que fue rápidamente a buscarlo al auto.
Al tomarlo del bolsillo delantero de la maleta de tela, notó que estaba apagado, así que lo encendió y al instante le entraron varias notificaciones que lo alarmaron. Tenía cinco llamadas de Santana. Vio que le había mandado varios mensajes también, así que rápidamente abrió el chat y empezó a leer, palideciendo ante cada línea.
~ Kurt, Britt y yo no vamos a ir con ustedes.
~ Ella me acaba de decir que aunque era la idea inicial, se le ocurrió que era mejor si nos separábamos en grupos. Me refiero a chicas y chicos.
~ Blaine y tú van a estar solos durante todo el viaje.
~ Estoy temblando. No tengo idea de cómo podré resistir este tiempo a solas con Britt.
~ Ah… Blaine tampoco sabe de la loca ocurrencia que tuvo ella.
~ Quería hablar contigo para tratar de idear algo, pero tienes el cochino teléfono apagado. En momentos como estos es cuando me dan ganas de lanzarte el zapato a la cabeza.
~ Britt me está cuestionando acerca de a quién le envió tantos mensajes. Espero que lo estés pasando mejor que yo, porque los nervios me están comiendo viva.
El ojiazul sentía que no podía respirar correctamente. ¡No era posible! ¡No podía estar pasando! ¡Sería una tortura completa! De por sí, el viaje hasta ese punto no había sido fácil porque en varias ocasiones tuvo que contenerse para no lanzarse a los brazos de Blaine y empezar a besarlo. ¿Cómo iba a pasar cinco días en su compañía sin nadie más alrededor?
