Hola a Tod s! Aquí les traigo el capítulo 9! :D Por fin! Creí que no batallaría mucho esta vez, pero me equivoqué, esta continuación fue realmente difícil, especialmente porque tenía tantas ideas en la cabeza que no conseguía elegir entre ellas y mi cerebro estuvo a punto de explotar, hasta que encontré la versión más óptima :D Espero no arrepentirme luego, pero es que los fics improvisados son así u_u En compensación me estrujé los sesos para traer un capítulo más largo c:
Agradecimientos a los comentarios de:
a92: siempre tan fiel :,) Espero no haber tardado demasiado, y dejes de estar en blanco.
IGNIZ SOLAE: Eres un loquillo, sabes que tq amigo mío XD.
Los personajes descritos en este fanfic son propiedad de Hiro Fujiwara, la historia si es de mi autoría personal, sin embargo, es una creación sin fines de lucro, de fans para fans.
Toma 9: Amigos y Misterios.
Habían pasado varios días desde la última vez que vio a Usui y estaba realmente inquieta, sin darse cuenta esa había sido la última sesión fotográfica con él y no podía quitarse de la cabeza la escena antes de que se marchara, no conseguía descifrar si él sabía o no sobre su secreto ¿Acaso lo había notado? ¿Tenía alguna idea? ¿O sólo fue suerte, mera coincidencia? Estaba volviéndose loca, necesitaba averiguarlo y ya no tenía el trabajo como excusa, ni el valor para buscarle en la galería a pesar de haberse comprometido a ayudar, ese era otro de los motivos que la perturbaban.
― ¿Él es un buen chico no? Deberías dejarte ver y ya, no puedes escapar toda la vida de quienes conocen a Maki primero, después de todo no eres realmente él―sentenció Honoka con su natural franqueza.
―E-es que...no les he dicho todo―admitió Misaki sonrojándose.
Había llegado temprano al Maid Latte junto a su hermana, necesitaba ser aconsejada y no había mejores chicas para eso que las maids, habían demostrado ser buenas confidentes. Sin embargo, todas se habían llevado la mayor sorpresa al verla a ella entrar por la puerta y no a Maki. El cabello largo hasta media espalda, el flequillo más largo que el de Maki y ambos aumentos de volumen en su lugar, aunque no vestía tan diferente de su otra versión, sus jeans y su camiseta eran de chica, podían ver que había una figura femenina evidente.
― ¡¿Qué?! ―exclamaron todas al unísono.
― ¿De verdad te dijo que le gustabas? ―preguntó Erika muy interesada.
―Yo no...Maki―corrigió Misaki.
La puerta de la entrada del servicio se abrió en ese instante y un chico de cabellera azulosa entró en la cocina, iba a saludar con normalidad, pero su mirada se detuvo sorprendida sobre Misaki.
―Aoi―dijo Misaki en modo de saludo sonriendo―Que bien luces.
―No puedo decir lo mismo―sentenció con expresión de disgusto, pero notoriamente sonrojado―Sólo eres un Maki con...pechos.
Misaki al contrario de lo que todos esperaban no parecía ofendida, sino más bien culpable de su poca femineidad y sólo rió tontamente.
― ¿Por qué el silencio? ―preguntó Aoi― ¿Llegué en mal momento?
―Es que a Usui le gusta Maki―respondió Honoka con voz monótona.
― ¿Quién es Usui? ―preguntó Aoi.
―El chico que le gusta a Misa―respondió esta vez Suzuna, recibiendo la mirada asesina de su hermana mayor.
― ¿Quién dijo que me gusta Usui? ¡Ese no es el problema! ―exclamó Misaki comenzando a desesperarse.
―Es exacto el problema, si no te gustara no estarías quebrándote la cabeza por saber si sabe que eres realmente una chica o no, simplemente te alejarías y olvidarías el asunto, después de todo es muy poco probable que volvieras a verle-
La filosa boca de Honoka calló al instante en que la campanilla de la entrada tintineaba anunciando al primer cliente, todas como un rayo asomaron sus cabezas por la cortina temiendo lo peor, pero no, no era Usui. Misaki respiró hondo.
―Ya no tiene importancia―interrumpió Misaki― Gracias a todas, pero creo que es mejor que me vaya―tomó su morral y gritó un adiós mientras salía rápidamente por la puerta trasera.
Todos se miraron entre sí y silenciosamente decidieron no darle mayor importancia, aunque todas le deseaban suerte, después de todo Misaki había venido en busca de un consejo y solo se había ido con más dudas en la cabeza.
Misaki caminó un par de cuadras, había mucha gente por el barrio últimamente, se estaba haciendo popular, eso sería bueno para el Maid Latte, pero no era eso lo que le preocupaba ahora ¿Realmente comenzaba a sentir algo por Usui? ¿Era tan obvio? Le conocía tan poco y hace tan poco, pero desde el primer momento había visto algo en él, algo que desordenó su vida por completo, que le irritaba y le atraía de la misma forma, definitivamente el rubio había hecho su existencia mucho más interesante. Se sonrojó ante ese pensamiento, su corazón se aceleró automáticamente y luego se detuvo ante otra interrogante ¿Estaba bien que Misaki gustara de Usui cuando él quería a Maki?
Luz verde, cruzó la calle y luego todo fue muy rápido...tropezó con el hombro de alguien más y esta vez eran dos ojos verdes. Sus labios se abrieron para decir "Lo siento" pero nada salió de allí, frente a él un rostro extrañamente familiar. Misaki hizo una pequeña reverencia instintiva y echó a correr sin voltear.
― ¿La conoces? ―preguntó la voz femenina junto a él.
―Si...eso creo―respondió Usui aún confundido.
― ¿Estás bien? Puedes mostrarme el café en otra ocasión―mencionó la mujer.
―No, está bien―respondió Usui dándole un último vistazo al lugar por dónde Misaki se había marchado.
Corrió a todo lo que sus piernas daban y se detuvo cuando se sintió segura ¿Es que nunca dejaría de encontrárselo así? Le tomó un tiempo recobrar el aliento y finalmente se decidió a tomar el autobús hasta casa.
Horas más tardes Usui se encontraba trabajando en su galería, comenzaba a tomar forma, ya todo estaba pintado, así que se dedicaba a asear el piso con esmero.
― ¿Qué necesitas que haga? ―preguntó Maki de pie en la puerta de entrada.
Usui se sobresaltó, no le había oído entrar, mostró su típica sonrisa luego de un segundo.
―Pensé que no volverías―comentó.
―Prometí que te ayudaría ¿No? ―respondió el otro notando que el piso casi estaba limpio, por lo que se dirigió directo a los objetos decorativos.
―Claro, lo había olvidado―dijo el rubio volviendo a lo que hacía.
Guardaron silencio unos minutos, luego fue Maki quien habló.
― ¿Puedo preguntarte algo?
―Ya lo hiciste―respondió Usui desde el otro lado del salón.
― ¿Qué tal dos preguntas?
―Ambas contaron para mí―rió por lo bajo imaginando la cara que debía estar poniendo el pelinegro.
― ¡Deja eso ya! ―exclamó algo irritado.
―Usui rió―Adelante.
― ¿Hace cuanto vives en Tokio? ―preguntó Maki con naturalidad.
―Vaya ¿Comienzas a interesarte en mi? ―sonrió complacido― Pues, hace un par de meses nada más. Aunque estaba planeándolo hace años.
― ¿Dos meses? ¿De dónde se supone que viniste? ¿Desde el planeta Feromona? ―bromeó mirándole reír.
―Tienes mucha imaginación y no, claro que no, nací en Inglaterra, allí viví toda mi vida hasta hace dos meses y si la siguiente pregunta es por qué hablo tan bien el japonés es muy simple, mi madre es hija de una japonesa y un inglés, y mi padre fue japonés, así que realmente soy solo 1/4 inglés.
― ¿Fue? ―preguntó Maki muy atento.
―Si...―respondió Usui simplemente.
Misaki comprendió que ese era terreno difícil y no indagaría más allí hasta que él se mostrara dispuesto, pero recordó algo que creía podría saber.
― ¿Es allí a dónde viajaste durante dos semanas? ―preguntó considerando una respuesta obvia mientras se acercaba hasta él.
―Así es―su expresión se volvió sombría―Mi abuelo materno estaba muy enfermo y...ocurrió lo inevitable, ya sabes―dijo finalmente.
Usui bajó la mirada, estaba sorprendido de haberle contado aquello y aliviado al mismo tiempo, ya que no había hablado de eso con nadie, algo en su garganta comenzaba a molestarle, pero no tuvo tiempo de reponerse antes de sentir dos manos aferrarse con fuerza a sus hombros, reconfortantes al igual que la mirada miel que se posaba sobre él.
―Está bien, algo me dice que él entiende y te ama―intuyó Maki sonriendo con sinceridad―Siento haberlo preguntado, gracias por confiar en mi...
Usui le observó pasmado unos segundos y al instante siguiente le jaló hasta él para abrazarle con fuerza. Misaki no pudo resistirse, tampoco estaba segura de haberlo hecho si hubiese tenido la oportunidad, habría esperado sentirse realmente incómoda, pero en cambio, su cuerpo se sentía a gusto. Usui era realmente cálido, se sonrojó al instante, lo pervertido resultaba contagioso.
―Perdón, me dejé llevar―murmuró el rubio apartándose de él.
Maki negó con la cabeza, su rostro era un auténtico tomate en llamas, optó por voltearse y volver a lo que hacía antes de que todo se volviese extraño ¿Extraño era la palabra?
Ya atardecía cuando separaron sus caminos para volver a casa.
Misaki se lanzó en su cama, al fin, le había tomado mucho tiempo decidirse a salir camino a la galería esa tarde, no estaba segura de cómo debía actuar al verle, pero optó por hacer como si nada hubiese ocurrido y todo pareció ir bien...muy bien. Ver el lado humano de ese ser alienígena resultó ser agradable ¿Podría decir que eran amigos ahora?
Usui por su parte no podía ocultar su sonrisa, Maki estaba lleno de sorpresas, comenzaba a mostrar interés por él y eso le emocionaba, por otro lado, había mucho que debía hacer aún, entre esas cosas lo que más odiaba.
―Cedric, dile a Gerard que todo funciona bien en esta sede de Seika, nada de lo que deba preocuparse, que no olvide mi paga y que no vuelva a llamar a menos que sea de vida o muerte―dijo Usui en perfecto inglés al teléfono.
―Cómo usted diga señor, el amo Gerard agradece su servicio―respondió el hombre del otro lado del teléfono tratando de sonar lo más cortés posible ante la mirada firme de su jefe y el tono poco simpático del rubio.
―Sí, claro. Buen día―dijo finalmente antes de colgar y recostarse en su sofá.
Ahora podría abrir su galería, gracias a Maki sólo restaba colgar las pinturas en su lugar y hacerle publicidad. Respiró profundo, había esperado que sus planes funcionaran bien, pero realmente todo estaba resultando mucho mejor que bien, pronto podría mejorar un poco su departamento que apenas mantenía lo necesario para vivir y con un poco de suerte ya no estaría tan solo...¿Cuándo se había vuelto tan patético?
―Misa ¿estás dormida? ―preguntó Suzuna tras la puerta.
―Pasa, aún vivo―respondió Misaki sentada en la cama.
Suzuna entró cerrando la puerta tras de sí y se sentó junto a ella.
―Quería comentarte algo, considero que podría ser importante―agregó la menor.
― ¿Te sucedió algo? ―exclamó Misaki esperando lo peor.
―No es sobre mí. Sucede que hoy, poco después de que te marcharas del Maid Latte, apareció Usui, venía acompañado de una mujer muy hermosa, al parecer debían discutir asuntos importantes, pero ella se dedicó a mirar a las maids, cada una le parecía más bonita que la anterior y hasta le pidió el número de teléfono a Subaru, era bastante extraña...El punto es que el joven se veía bastante preocupado―relató Suzuna mirando a su hermana.
―Bueno...precisamente yo tropecé con él al cruzar la calle―confesó Misaki―Ahora que lo dices si me pareció ver a alguien con él, pero fue todo tan rápido que...seguramente era esa mujer―lo meditó un segundo―Espera ¿Por qué crees que esto sería relevante para mí?
―Misa, eres mi hermana mayor, pero no soy una niña y te conozco tan bien como tú a mi―respondió la muchacha―Mamá siempre lo ha dicho: está muy feliz de que te hagas cargo de nuestro hogar, pero llegará el día en que tu debas hacer tu propia vida, no desperdicies tus oportunidades por una obligación que no te corresponde.
Misaki le miró seria, claro que sí, su madre siempre se lo recordaba, pero no podía evitar sentirse egoísta al pretender tener una vida propia y dejarlas así. Suspiró y acarició el cabello de su hermana.
―Está bien, gracias entonces―sonrió Misaki al igual que su hermana―Ve a dormir...A propósito ¿Cómo van tus estudios? ―preguntó Misaki antes de que Suzuna saliera por la puerta, esta solo alzó su dedo pulgar y dijo "La mejor de la clase".
Una mujer hermosa, asunto importante, Usui preocupado. Misaki no sabía cómo hacer encajar esas piezas, pero no quería pensar en ello, no ahora.
Un par de días después Maki tenía en sus manos un montón de folletos "Gran Inauguración: Nueva Galería de Arte Usui", sus compañeros de trabajo recibieron uno con gusto y el resto los repartió por el barrio, ya que era un barrio predominantemente comercial y empresarial, Yukimura parecía muy entusiasmado.
― ¿Crees que pueda llevar a mi hermanita? ―preguntó el chico con ojos brillantes.
―No creo que haya problema―respondió Maki.
Esa mañana Suzuna se había llevado algunos ejemplares para ponerlos en el Maid Latte, mientras Usui había desempolvado su pequeño vehículo de cuatro puertas y había salido por los barrios a repartir el resto , era importante llamar la atención de personas importantes.
Al final de ese día todo estaba listo para que la galería abriera 3 días después. Usui transportó sus pinturas en grupos y las ubicó a su gusto en las paredes, fue por su traje reparado a la tienda y regresó a casa para los últimos preparativos.
El día del evento, Misaki había trabajado medio día y ya entraba en casa.
―Bienvenida hija ¿Cómo te fue? ―preguntó su madre al verla.
―Bien, aunque fue una mañana muy atareada ¿Tú cómo estas? ¿Te has sentido bien? ―preguntó Misaki sentándose junto a ella en el tatami de la sala.
―Sí, nada de qué preocuparse―le sonrió la mujer―Por cierto, un joven muy apuesto y educado vino a dejar algo para ti, está sobre tu cama.
― ¿Joven apuesto y educado? ―preguntó extrañada.
―Sí, dijo que era para Maki...
Misaki no terminó de escuchar y corrió escaleras arriba entrando de golpe en su habitación. Sobre su cama había un gancho de ropa con el típico cobertor de plástico y sobre él una nota: "Espero te quede. Te espero en la inauguración. Usui". Deslizó el cierre del cobertor y sonrió al ver su contenido, un traje negro, camisa blanca y un par de zapatos.
Atardecía, Usui tenía todo listo y los primeros visitantes comenzaban a llegar, a cada quién se le entregaba un pastelillo y un pequeño recuerdo de la visita, ya había recibido varios elogios por su trabajo, pero faltaban los más importantes.
― ¡Wow! ¡Qué lugar! ―exclamó la voz chillona de Satsuki seguida del murmullo bullicioso de todas las maids del Maid Latte― Has hecho un gran trabajo Usui.
―También estas muy guapo―agregó Honoka ante la apariencia elegante del chico, quien vestía el traje que se había mandado a hacer y estaba peinado hacia atrás.
―Gracias a todas por venir, siéntanse libres de coger un pastelillo y recorrer el lugar―saludó Usui invitándolas a pasar.
―No me dijiste que harías pastelillos―agregó una voz al final del grupo de chicas.
Usui esperó a que todas entraran y entonces pudo ver a Maki, muy arreglado, el traje le quedaba perfectamente.
―Sabía que no podría pedirte ayuda para cocinarlos―bromeó sonriendo.
― ¿Bromeas? ¿Los preparaste tu mismo? ―exclamó apresurándose a entrar y tomar uno―Se ven muy bien―mencionó antes de darle una probada y abrir los ojos sorprendido―Están maravillosos, no sabía que tenías tanto talento para cocinar.
―No sólo para cocinar―agregó Usui sonriéndole con picardía, a lo que Maki se sonrojó de forma instantánea.
―No te quita lo pervertido―dijo para voltear a mirar a otra parte y cambiar el tema―Realmente el lugar luce magnífico.
Maki se distrajo más de lo que esperó, puesto que no notó la peligrosa cercanía del rubio hasta que este susurró cerca de su oído.
―No lo habría logrado sin ti, de verdad te lo agradezco―murmuró Usui y se alejó para atender a los nuevos visitantes, mientras Maki se recuperaba del escalofríos que recorrió su espalda y que casi le hizo lanzar lejos el pastelillo a medio comer en su mano.
Minutos después el lugar estaba abarrotado de gente que iba y venía. Maki por su parte se dedicaba a observar las pinturas, no podía estar más sorprendido o eso creía, eran obras increíbles, Usui tenía un talento real, perceptible en cada pintura, las más abstractas expresaban los sentimientos correctos y los lugares o personas te transportaban allí.
― ¿Te agrada? ―preguntó Usui apareciendo tras él.
―Me encanta, tu trabajo es asombroso, realmente. Yo...Te felicito Usui―dijo Maki volteando a mirarle.
Usui se le quedó viendo un segundo ¿Era idea suya o su nombre había sonado diferente? ¿Más familiar?
―Gracias―dijo finalmente.
Maki volvió la vista al cuadro frente a él otra vez, en el se podía ver a una mujer muy bien vestida, elegante como de la realeza occidental, sentada muy coqueta sobre un sitial en lo que parecía un jardín luminoso lleno de flores, no se le podía ver el rostro completo, puesto que llevaba un sombrero de ala ancha, pero destacaban sus labios rojos sonriendo discretos y los rizos rubios que caían sobre sus hombros.
―Es hermosa ¿Es alguien que conoces? ―preguntó Maki sin dejar de mirarla.
―Algo así...Es mi madre―aseguró observando la pintura también―No la conocí realmente, pero gracias a algunas fotografías y la opinión de mis abuelos, le hago bastante justicia a la realidad.
―Por eso tiene esta nota que dice "No se vende"―agregó el pelinegro.
―Correcto...
― ¡Vaya! hasta que te encuentro querido, cuanta gente lograste convocar ¡Te felicito! ―exclamó la sensual voz de una mujer a sus espaldas mientras se abalanzaba sobre el brazo de Usui― ¿Interrumpo algo?
Maki la miró y no pudo evitar abrir la boca, era una mujer exuberante, muy rubia, blanca y de enormes ojos azules que saltaban a la vista, al igual que otros atributos de su anatomía; vestida y maquillada elegante, pero bastante atrevida, los hombres del lugar la miraban con descaro por lo que se ganó el odio de varias chicas al instante.
―No―respondió Usui algo incómodo―Maki, ella es Miyazono María la abogada familiar, María él es Ayuzawa Maki, un amigo―presentó el rubio sin dejar de sentirse incómodo.
―Hola cariño―saludó María muy gentil extendiéndole la mano.
―H-Hola, un placer―dijo Maki aún algo pasmado mientras le apretaba la mano con amabilidad―Los dejaré a solas un momento, veré en que puedo ayudar. Hasta luego―hizo una reverencia y se alejó rápidamente.
― ¿Quién es esa? ―preguntó Honoka en un alterado susurro mientras ella y las demás corrían a su encuentro.
―La señorita Miyazono―respondió Misaki.
―Parece bastante mayor que Usui―comentó Satsuki, todas la miraban de reojo.
―Es la abogada de su familia―explicó Misaki― ¡Dejen de mirarla! se dará cuenta.
―Pero es que no deja de agarrarle el brazo y es tan...coqueta―murmuró Erika.
―Háganle caso a Misaki, solo ganan darle más protagonismo a esa mujer―dijo la siempre centrada Subaru.
― ¿Ella fue la que pidió tu número? ―recordó Misaki.
―Sí, es algo extraña, pero se lo di con un número equivocado―confesó Subaru guiñando un ojo―Solo espero que aun no haya intentado llamar.
― ¿A quién espiamos? ―preguntó la voz masculina de Aoi a sus espaldas sobresaltando a todas.
―Aoi―dijo Satsuki retomando el aliento―Casi nos matas de un susto.
―Entonces dejen de comportarse como niñas.
―Es que lo somos geniecillo―respondió Honoka con el mismo tono apático.
―Creí que no vendrías―añadió Misaki.
―Después de que todas parlotearan sobre esto todos los días no podía faltar―dijo mirando al rededor―Como sea, daré una vuelta―finalizó para marcharse.
―La verdad es que Aoi se ha mostrado muy inspirado por ti últimamente, Misa, no ha vuelto a vestirse de chica en un día normal ¿No es genial?―le comentó Satsuki en voz baja.
―Claro que lo es―coincidió Misaki sonriendo, "Ojalá yo pudiera hacer lo mismo" pensó.
Una hora más tarde la gente comenzó a escasear, ya había anochecido por completo, Yukimura se despedía de Maki, apenado por no haber podido llevar a su hermanita, aún así Maki agradeció su asistencia y este se marchó contento por haber ido. La polémica mujer del vestido atrevido había desparecido en algún momento, de la nada, tal cual había aparecido. Las chicas del Maid Latte fueron las últimas en irse, consigo se llevaron a Aoi casi a rastras. Todos los asistentes habían agradecido la atención y no dejaron de elogiar el lugar y las pinturas hasta marcharse. Todo había resultado un rotundo éxito.
Usui insistió en llevar a Maki hasta su casa en auto, era lo menos que podía hacer por él después de toda la ayuda. Y aunque el pelinegro se negó como siempre, terminó por acceder, había olvidado el pase para el autobús y no llevaba dinero encima, no quería que el cambio tintineara al caminar.
El coche de Usui era un citycar de 4 puertas de color negro, nada muy lujoso, pero estaba muy bien cuidado y limpio.
―El traje te quedó mejor de lo que esperaba―comentó el rubio para romper el silencio mientras conducía.
―Sí, es cierto, gracias por prestármelo ¿Cómo sabías que no tenía uno? ―preguntó Maki curioso.
―No lo sé―dijo Usui encogiéndose de hombros―Sólo quise ser precavido, además, tenía algo de curiosidad por tu familia, tu madre es encantadora―confesó mirándole de reojo.
―La admiración es mutua "Un joven muy apuesto y educado"―citó Maki mientras enfatizaba las comillas con sus dedos.
Usui rió divertido.
― ¿Tú no me consideras así? ―preguntó el rubio.
Maki se tomó su tiempo, miró al chico un momento, analizándole.
―Quizás...un poco―dijo finalmente.
―Eres cruel, Ayuzawa―sonrió Usui mientras detenía el auto―Ya llegamos.
Maki miró en todas direcciones ¡Era cierto!
―Eso fue muy rápido―dijo Maki quitándose el cinturón de seguridad―Gracias por traerme, obligado, pero a salvo al fin y al cabo―abrió la puerta para descender, pero Usui le jaló del brazo.
Volteó a mirarle bruscamente y al segundo siguiente tenía los labios del rubio contra su frente, abrió los ojos sorprendido y antes de que pudiera notar el sonrojo en sus mejillas, Usui ya se había apartado sonriendo.
―Gracias por todo, otra vez―le dijo para luego soltar su brazo.
Maki solo asintió levemente con la cabeza, sin quitar su expresión, se bajó del auto y entró en su casa lo más rápido que pudo. Oyó al vehículo alejarse y soltó la respiración ¿Qué ocurría con ella? Ni siquiera había reprochado el extraño comportamiento de Usui, ahora lo notaba, realmente no había reprochado ninguna de sus acciones en todos esos días. Eran algo así como amigos ahora, pero algo estaba marchando en una dirección diferente y lo más extraño es que no le disgustaba en lo absoluto.
Hasta la próxima! Déjenme sus opiniones! :D
