* veronicaandrearucci Jajajaja sí, Britt tiene cada ocurrencia.

* Maria Soledad Rodriguez Hoy sabrás lo que va a suceder ;)

* Benjamin Jack Castillo Reyes En algún momento.

* Nicol López Alcívar La respuesta a tu incógnita se irá despejando a partir de éste capítulo =)

* MauroMoyaKlaine9 Jajaja, aquí tienes ya el nuevo capítulo, y es bastante extenso para tu deleite.

Me alegra que esta historia también te haya atrapado.

Compréndelo, el chico siempre fue hétero y de pronto llega Kurt y su mundo se pone al revés.

Hoy obtendrás la respuesta a esas interrogantes. Besos.

* hummelandersonsmythe Están destinados, sólo deben abrir sus corazones, pero no es fácil por todo lo que implica.

Jajajajaja, es que Brittany tiene muchas ocurrencias.

Hoy sabrás lo que va a suceder.

* haydeeeliana Me alegra que te guste tanto la historia =) No es fácil para Blaine aceptar lo que le pasa.

* AdrianaBotero2 De nada =) Así será, y las van a disfrutar mucho.

* KmiiloBastidas ¡Exacto! Es todo un mundo de posibilidades.

* Jeny Todos intentarán divertirse en sus pequeñas vacaciones.

* LetyBL Ahí hay amor flotando en el aire. Jajajaja poco a poco, pero va surgiendo.

* AlejandraZJofre Ellos van a su ritmo. La historia es Klaine principalmente pero iré incluyendo más Brittana en cada capítulo ;)

* Chobits3 ¡Muchísimas gracias! Aquí tienes la actualización que esperabas.

* SoloGlee77 De nada. Gracias a ti por leerme =)

* RoxiPM ¡Así es! Son cinco días que pueden ser trascendentales.

* sole_molina He demorado un poco, pero aquí está el nuevo capítulo.

* thenikkilyn Estoy escribiendo más escenas con ellas a partir de éste capítulo ;)

* brendagleek22 ¡Así es! Kurt debe sincerarse, por él por sobre todas las cosas.

Poco a poco las parejas van acercándose más.

* Moontsee VR ¡Holaaaa! ¡Es un deleite volver a leerte!

También te amo, y te extraño cuando estás ausente. De nada, ese era un capítulo muy especial y debía ser para una persona igual de especial.

Las cosas se van dando, los sentimientos van surgiendo. Tal vez no avanzan rápido, pero sí a paso firme.

Eso es definitivo, ambos deben escuchar sus corazones y sincerarse con ellos y con el mundo, aunque todo es paso a paso.

De nada. Santana es un pilar fuerte en la vida de Kurt y viceversa. Como comentas, ellos tienen un lazo muy fuerte y hay un amor grande de por medio, por eso siempre estarán al pie, procurando lo mejor para el otro.

Entiendo, y espero poder tenerte más seguido por aquí.

Me encatan esos abrazos. Otro igual de apretado y calentito para ti.

* KlaineAlwaysTogether Aquí está la actualización. Me gustaría poder hacerlo más seguido, pero a veces las cosas se complican.

* briss200215 Por ahora, Blaine y Brittany son pareja, así como Kurt y Santana.

* Xlaudik A veces la falta de tiempo me impide actualizar más rápido.

Gracias a ti por la paciencia. Puede que a veces tarde, pero siempre escribiré. Nunca abandono mis historias.

* KBItsColdOutside Eso es correcto.

* crisscolferforever Gracias por leerme =)


Con algo de retraso, pero aquí estoy con esta nueva actualización. Diecisiete páginas de esta historia que espero disfruten de principio a fin.


CAPÍTULO 15:

"Sorpresas"

~ Parte 2 ~


.

Luego de salir del restaurante, Kurt estaba bastante nervioso, aunque trataba de disimularlo, sin embargo, no había tenido el éxito que esperaba porque Blaine había notado que algo le sucedía.

- ¿Está todo bien?

- Sí, ¿por qué no iba a estarlo?

- No lo sé, por eso te pregunto. Has estado muy callado desde que hicimos la parada para comer.

- Lo siento, Blaine, no me di cuenta, – detestaba mentir pero no sabía qué más decir en ese momento y había decidido improvisar, – estaba pensando en que no hemos sabido nada de las chicas y ya deberían haberse comunicado.

- ¡Oh! Bueno, tienes razón en eso. También lo había notado. En el próximo páramo me detendré para llamar a Britt.

- Eso está bien.

- Tal vez deberías llamar a Santana para preguntarle por dónde vienen. Ya que nos quedamos comiendo, es probable que nos estén alcanzando.

Kurt decidió continuar con su pequeño engaño ya que necesitaba que fuese el ojimiel quien descubriese lo que estaba sucediendo cuando hablase con su pareja, y tal vez así le pondría fin a toda esa locura.

Tomó su teléfono y lo puso en silencio, desactivando la función de vibración. – No tengo señal. Esto es terrible, si nos quedáramos botados en este momento, no tendríamos cómo comunicarnos con nadie para pedir ayuda.

- ¡Qué mal! – Expresó Blaine realizando un gesto de disconformidad. – No tiene sentido entonces que me detenga para llamar a Britt.

- ¡No, no! ¡Al contrario! – Chilló nervioso. – Puede que allí si haya señal, hay que probar.

- Bueno, bueno. Pero, ¿puedes calmarte un poco? Estoy seguro que ellas están bien.

Al llegar al páramo los dos descendieron del auto para tratar de encontrar la señal que supuestamente no había, y Blaine sonrió triunfante. – ¡Está al máximo! – Exclamó y marcó de inmediato el número de su esposa.

Por su parte, luego de alejarse lo suficiente, el castaño hizo lo mismo, sabiendo que si Brittany iba a estar ocupada hablando con el pelinegro, esa era su oportunidad para obtener información de Santana.

- ¡Kurt! No sabes lo angustiada que estaba al no saber de ti. ¿Cómo la estás pasando?

- Estoy tenso.

- Yo igual.

- ¿Sabes hacia dónde se dirigen?

- Britt mencionó algo de unas cabañas y un spa. A ustedes los manda a unas cabañas también, pero cerca de un lago.

- Espero que Blaine pueda convencerla de que nos reunamos todos y…

- Yo no.

- ¿Qué?

- Lo estuve pensando, y sí, estoy más que nerviosa, pero tal vez sea algo bueno este viaje. Quiero sondear el terreno.

- ¿Estás loca? Sabes muy bien que Britt y Blaine se aman, no hay ningún terreno que sondear ahí.

- Hasta que no lo intente, nunca lo sabré. Y tú deberías hacer lo mismo. Aunque en el caso de ustedes creo que tienes una parte del camino ganado, porque Blaine es muy receptivo a tus coqueteos.

- Yo no coqueteo con él.

- ¡Claro que lo haces!

- ¡No es verdad!

- ¿Pretendes engañar a Santana López? ¡Por favor! Puedes fingir ante todos, incluso mentirte a ti mismo todo lo que quieras, pero a mí no.

- Santana no…

- Kurt, sé que es una situación complicada, pero al final de cuentas, la vida es corta, y en lugar de preguntar ¿por qué?, a veces es mejor decir por qué no.

Si estamos destinados a estar juntos, va a pasar. Pero la vida pide algo de esfuerzo a cambio. No podemos sólo sentarnos con los brazos cruzados a esperar que un día se enamoren de nosotros.

- No puedo, Santana. No voy a destruir un hogar. Si ellos estuviesen mal y su matrimonio no funcionase, entonces sería distinto, pero no está en mí llegar y separar a dos personas que se aman.

- No se trata de separarlos ni ninguna de esas cosas, es sólo saber qué camino pisamos. Si tengo una oportunidad con Britt, aunque sea del porte de la cabeza de un alfiler, no la voy a desaprovechar.

El castaño suspiró con pesadez y cerró los ojos por unos segundos. Lo que decía la chica era cierto, pero las cosas no eran así de simples, había mucho en juego, y no quería dar un paso en falso.

Escuchó pisadas en su dirección y supo de inmediato de quien se trataba.

- Tengo que colgar, Blaine viene hacia acá.

- Si, está bien. Britt luce algo contrariada. Después hablamos. Cuídate, y piensa en lo que te dije.

- ¿Pudiste hablar con Santana?

- Sí. Te manda saludos.

- Gracias. – Hizo un gesto que denotaba su molestia. – ¿Te contó hacia donde se dirigen?

- Hacia unas cabañas con spa. ¿Por qué? ¿Qué te dijo Britt?

- Resulta que no viajamos juntos. Ella organizó todo de tal forma que vamos a estar sólo nosotros dos en una parte, y ellas en otra.

- ¿Por qué? ¿No se suponía que la idea era pasar juntos?

- Al parecer creyó que sería más divertido de esta forma, así ellas harán cosas de chicas y nosotros podremos hacer lo que queramos también.

- ¿Entonces? ¿Qué le dijiste?

- Que era una locura. Además del hecho que me mintió, y sabe que detesto el engaño.

Kurt tragó con dificultad el nudo que se formó en su garganta y miró hacia un costado sintiéndose mal porque él también lo estaba engañando al pretender que no sabía sobre el loco plan de la rubia.

- ¿Vamos a casa?

- No. Ya estamos a más de la mitad del camino, regresar sería absurdo. Además, el objetivo era ayudarlos a ti y a Santana a relajarse ya que han estado muy estresados por el trabajo. Ella está en manos de Britt, y yo me encargaré de ti.

- ¡Oh!

- ¿Te molesta?

- Ah… No. ¿Por qué preguntas eso?

- Porque pareces incómodo. No hay problema, Kurt, si lo que deseas es volver, entonces podemos…

Las palabras de Santana se repitieron en su mente y se mordió ligeramente el labio.

"Si estamos destinados a estar juntos, va a pasar. Pero la vida pide algo de esfuerzo a cambio. No podemos sólo sentarnos con los brazos cruzados a esperar que un día se enamoren de nosotros".

- No. No es necesario que regresemos. Vamos a continuar con el recorrido y pasar unos días muy agradables.

- ¿Estás seguro? No lo hagas por compromiso.

"No se trata de separarlos ni ninguna de esas cosas, es sólo saber qué camino pisamos. Si tengo una oportunidad con Britt, aunque sea del porte de la cabeza de un alfiler, no la voy a desaprovechar".

Ella tenía razón, y si él tenía una oportunidad con Blaine, tampoco la perdería.

- Estoy seguro.

- Bien, – sonrió de esa forma que ponía el mundo del castaño a temblar, – debemos subir al auto entonces para continuar el camino.

- ¡Esto es increíble, Britt! – Exclamó Santana sorprendida al ver las modernas cabañas de madera de dos pisos que estaban construidas entre grandes y frondosos árboles, dándole un efecto de ser un lugar mágico.

- No será tan lujoso como a los sitios que seguramente estás acostumbrada a ir, pero es muy bueno.

Largas escaleras que llegaban más arriba de las cabañas conectando con un puente y varios puntos de descanso recorrían todo el terreno, y eran impresionantes. Estaba segura que la vista desde ahí sería maravillosa. A donde sea que voltease la latina, había algo hermoso que parecía salido de un cuento.

- ¿Estás bromeando? ¡Nunca había visto algo tan magnífico! ¡Es como un paraíso escondido!

- Me alegra tanto que te guste. No estaba segura de…

- Más que gustarme… ¡Me encanta!

- ¡Eso es genial! – Sonrió satisfecha. – Ahora vamos a dejar las cosas rápido para comenzar con la diversión.

- ¿Qué tienes en mente?

- Hay una sesión de masajes programada en diez minutos. Se suponía que tendríamos más tiempo después de llegar, pero no contaba con la llamada de Blaine.

- Claro, comprendo. Y un masaje será más que perfecto. – Las dos chicas descendieron del vehículo y se dispusieron a bajar su equipaje.

- ¿Cómo lo tomó Kurt cuando le dijiste?

- Se sorprendió.

- ¿Se enojó?

- No, para nada. Obviamente no era lo que esperaba, pero estoy segura que va a disfrutar de su tiempo con Blaine.

- ¡Qué bueno! Sé que será así. Él se hará cargo de hacerlo sentir bien y que se divierta… ¿Sabes? Somos muy afortunadas al estar casadas con los dos hombres más maravillosos de este planeta.

- Sí. Son únicos.

- Lo son. – Sonrió y tomó la llave que le habían entregado en la recepción. La morena esperaba que su amiga le entregase la suya, pero eso nunca sucedió.

- ¿Cuál es mi habitación?

- Santana, no sería lo mismo si estuviésemos en cuartos separados.

- ¡Oh!

- Blaine, si quieres puedo conducir por un rato. No sabemos cuánto tiempo falta para llegar.

- Creo que Brittany nos mandó al fin del mundo. – Gruñó.

- Por lo mismo, deberíamos intercambiar lugares para que puedas descansar un poco.

- No, estoy bien.

- Luces molesto.

- No me gusta ir a ciegas a un sitio al que no tengo ni remota idea de dónde queda. Salimos de casa antes de las siete de la mañana y pasa del medio día ya.

- Razón más que suficiente para que hagamos el cambio.

- Te dije que no.

- Pero necesitas…

- TE DIJE QUE NO, MALDICIÓN.

- Bien, pero no tienes por qué gritarme. – Cruzó los brazos sobre el pecho y sesgó el cuerpo hacia un lado, clavando la mirada en el vidrio de la ventana.

- Lo lamento, Kurt. No fue mi intención. Estoy algo ofuscado, pero es porque como dije antes, no me gusta ir a ciegas. No tengo idea de cuánto falte todavía, y ya casi no tenemos combustible.

Ignoro si habrá alguna gasolinera cerca, y no me gustaría que nos quedásemos botados en medio de la nada.

- Entiendo. – Respondió secamente.

- Kurt, no te pongas así. Ya te dije que lo lamento.

- Sí, está bien.

- Vamos… – Llevó su mano hacia el de ojos azules y comenzó a jugar con el lóbulo de su oreja antes de arrastrar sus dedos por el rostro de éste, delineándole el perfil.

- No hagas eso. – Dijo con voz nerviosa mientras se estremecía con el toque. – Debes mantener tu atención en el camino y tus manos sobre el volante.

Blaine desvió la mirada por dos segundos y vio como sus dedos se encontraban a milímetros de los labios del castaño, retiró la mano a toda prisa soltando un pequeño quejido.

Ambos permanecieron en silencio después de eso, y sólo unos minutos más tarde la voz del GPS anunciaba que faltaban unos pocos metros para llegar a su destino.

Subieron una pequeña loma y los dos se quedaron sin aliento ante el maravilloso paisaje que tenían frente a sus ojos. El lugar parecía sacado del más perfecto cuadro del mejor de los artistas.

Pinos se alzaban portentosos a lo largo de todo el sitio, dándole un aspecto místico. Un lago era claramente apreciado de fondo, el cual reflejaba el azul cálido y majestuoso del cielo. El sol brillaba en lo alto como dándoles la bienvenida, y ambos sonrieron.

- Valió la pena. – Susurró el ojimiel.

El corazón de Kurt saltó en su pecho como si se tratase de un niño pequeño que no paraba de revolotear cuando observó el rostro iluminado del moreno, y esa enorme sonrisa en la que podía perderse para siempre.

Una vez que llegaron y confirmaron su reservación, fueron a su cabaña a dejar sus bolsos y ponerse ropa más cómoda.

- ¿Estoy soñando? – Inquirió el de piel nívea. – ¿Este lugar es real? – Frente a él se alzaba portentosa una gran casa que combinaba armoniosamente lo clásico y lo moderno en su arquitectura mientras estaba rodeada por mucha naturaleza. Fácilmente podría quedarse a vivir en ese lugar.

- Lo es. Y hay que aprovecharlo al máximo. Ingresaron al lugar en el que cada uno tenía su propia habitación y más espacio del que pudiesen necesitar. Tenía que reconocer que su mujer se había esmerado encontrando ese sitio.

Luego de haber realizado un recorrido por la cabaña y sus alrededores, caminaron en dirección de la espléndida albufera. Repentinamente Blaine corrió tan rápido que Kurt lo perdió de vista por unos minutos.

Cuando finalmente lo encontró, sintió que no podía respirar. El pelinegro estaba casi desnudo frente al lago. ¿Cómo se atrevía a mostrarse así? ¿Es que no sabía el efecto que causaba en él?

Trataba de desviar la mirada, pero sus ojos rebeldes lo desafiaban y escapaban de su control para posarse sobre la anatomía del de rizos, examinándolo de pies a cabeza, lo cual no ayudaba en lo absoluto, y ya sentía un gran calor recorrerlo.

- Date prisa, vamos a nadar. El agua luce perfecta para un buen chapuzón.

- No, así está bien. Báñate si quieres, yo prefiero tomar un poco de sol.

- Estoy de acuerdo en que necesitas broncearte. – Sonrió traviesamente. – Pero en este momento es imprescindible entrar al lago.

- ¡Oye! – Exclamó fingiendo sentirse ofendido. – El tono de mi piel es perfecto tal como es.

La verdad era que Kurt sí tenías ganas de entrar al lago, el calor aunque soportable, empezaba a volverlo loco, o quizá era otra cosa lo que lo tenía ardiendo por dentro.

Blaine sólo usaba un short ajustado muy pequeño que no dejaba nada a la imaginación, luciendo su cuerpo bien trabajado y cada músculo perfectamente definido mientras su piel aceitunada brillaba bajo una ligera capa de sudor.

Lo observó inevitablemente de pies a cabeza, y sus mejillas se tornaron rojas. ¡Este hombre sí que es hermoso! Debería ser un delito tanta belleza en una sola persona, pensó.

Estaba tan absorto en todo lo que pasaba por su mente que no se percató que el pelinegro había avanzado hacia él, y no fue hasta que sintió que era elevado del suelo cuando reaccionó.

- ¿Qué haces? ¡No, Blaine! ¡Detente!

Las palabras fueron inútiles porque en cuestión de segundos estaba siendo sumergido en el agua fresca y cristalina.

- Así está mejor. – Dijo el veterinario con una risita.

El castaño salió a la superficie, poniéndose de pie mientras pasaba una mano por su cabellera.

El moreno lo observó pasmado. Kurt llevaba una camiseta celeste sin mangas, ahora totalmente pegada a su cuerpo mojado y bien ejercitado. Gotas de agua cubriendo su hermoso rostro y deslizándose hacia su cuello.

¿Por qué tenía que ser tan perfecto?

Sacudió la cabeza tratando de alejar aquellos pensamientos que no eran correctos y que cada vez se volvían más recurrentes. ¿Qué estaba pasando con él? No era posible que viese a otro hombre atractivo. Y no, no era de criterio corto o mente cerrada, incapaz de apreciar cuando alguien de su mismo género lucía bien, pero una cosa era eso y otra lo que Hummel le hacía sentir.

- Creo que mejor salimos, deberíamos…

- ¡Ah no, Anderson! De esta no te vas a librar tan fácilmente. – Se lanzó sobre él y lo hundió en el lago.

En cuestión de segundos los dos estaban jugando como niños, tratando de ignorar pensamientos que no debían tener cabida.

- Este ha sido uno de los mejores días de mi vida. – Dijo Santana con una sonrisa enorme. – Y pensar que todo comenzó con un masaje. Todo hasta ahora ha sido simplemente maravilloso.

- Me alegra que te estés relajando y lo disfrutes. Si quieres podemos ir a la piscina o a las aguas termales, aunque también hay…

- ¿Hay aguas termales aquí? Definitivamente debemos ir ahí, Britt.

- Bien. – Sonrió emocionada, y el corazón de la latina se aceleró. – La última en llegar es un huevo podrido. – Exclamó a viva voz y comenzó a correr.

- ¡Espera! ¿Qué?

- No me vas a decir que nunca has jugado a esto. Con mis hermanos siempre competíamos para ver quién llegaba primero, y ese era el grito de batalla.

- ¡Oh! Entiendo. – Vio a la rubia acelerar el paso nuevamente.

- Ahora que ya sabes, no te voy a esperar. No seré un huevo.

Santana empezó a reír con las ocurrencias de su amiga. A veces parecía una niña, pero justamente esa era una de las cosas que más le gustaban de ella. Suspiró y empezó a correr para darle alcance, no tardando en hacerlo. Ella solía salir a ejercitarse con Kurt, y él era un corredor veloz, por lo que se había propuesto subir su nivel hasta alcanzarlo, ya que tenía una naturaleza muy competitiva, y lo había logrado.

Britt corría rápido, pero no tanto como ella. Cuando la rebasó, decidió regresar y la tomó del brazo, enganchándolo con el propio, instándola a terminar el recorrido juntas. Se sentía tan bien aquella suave piel contra la suya, y tuvo que luchar para concentrarse y no terminar estrellándose contra un árbol.

- Es un empate. – Dijo la de ojos azules respirando con algo de dificultad cuando llegaron a la meta. – Vamos por las toallas.

La morena observaba con fascinación el lugar formado por las aguas termales cuando escuchó a su amiga hablando a unos pocos metros, pero no entendía lo que decía por el ruido presente.

Levantó la mirada y su aliento se quedó atrapado en su garganta. La mujer más hermosa que había visto en toda su vida se encontraba a una distancia relativa. Tenía la piel blanca pero bronceada ligeramente por el sol, un cuerpo al que ella consideraba perfecto, y una larga y dorada cabellera que ondeaba con el viento. Sólo un diminuto bikini cubría a penas lo necesario, haciéndola querer ser aquellas dos piezas de tela para abrazarse a aquella anatomía.

Sin decir nada retiró la toalla de su cuerpo e ingresó a la laguna a toda prisa. No quería poner en evidencia lo mal que Britt la ponía.

Cuando la vio sumergirse, soltó el aire retenido y trató de relajarse. – ¡Estás tan deliciosa! – Soltó casi en un grito.

- ¿Qué cosa? – Preguntó la de ojos claros con un gesto raro.

Santana se golpeó mentalmente por tal descuido. – Que el agua está realmente deliciosa. – Esperaba que con el ruido la rubia no hubiese entendido lo primero que dijo y que la explicación le fuese suficiente.

- ¡Oh si! Podría estar aquí para siempre. – Respondió sonriendo. – Pero no te quedes allá, ven aquí conmigo, hay mucho más espacio de este lado.

- Tranquila, así estoy bien. – Le sonrió y cerró los ojos.

Pocos segundos después, sintió que alguien se sentaba a su lado. El espacio era reducido y sus cuerpos estaban rozando, lo que la hizo voltear la cabeza rápidamente mientras abría sus ojos ampliamente.

- Si Mahoma no va a la montaña…

- Claro. – Dijo con voz nerviosa, y por unos segundos no pudo apartar la mirada de la chica.

Era un día precioso y los cálidos rayos del sol acariciaban con suavidad a las dos amigas que estaban acostadas disfrutando de la maravillosa brisa y las bondades del astro rey.

Santana sabía que debía aprovechar la oportunidad, habían transcurrido dos días ya desde que llegaron al lugar, por lo que no podía dejar pasar más tiempo.

- Britt…

- Dime. – Respondió con los ojos cerrados y voz suave.

- ¿Alguna vez has deseado que tu vida fuese diferente?

- ¿Diferente? ¿En qué sentido?

- En todos. Las cosas que has hecho, las decisiones que has tomado, los secretos que has callado… En fin, la vida que has tenido.

Suspirando, la ojiazul giró sobre su costado, elevándose sobre su codo y apoyando la cabeza en la mano. – Hay ciertas cosas que definitivamente me hubiese gustado hacer de forma diferente, pero tanto como cambiar mi vida, no. Soy feliz, trabajo en lo que quiero, vivo en un lugar de ensueño, estoy casada con un hombre maravilloso. La vida ha sido muy buena, de hecho.

- Bien por ti. Me da gusto realmente. Eres una persona grandiosa y mereces toda la felicidad de este mundo.

- Gracias, pero, ¿por qué lo preguntas? ¿Acaso no eres feliz?

- Lo soy, mucho. Y al igual que tú, tengo todo lo que siempre soñé. Bueno, casi todo.

- ¡Oh! ¿Y qué es eso que te falta?

La morena quería decirle que ella era lo que le faltaba para que su vida fuese perfecta, era lo que necesitaba y lo que más anhelaba, pero las palabras murieron en sus labios antes de ser pronunciadas.

Kurt tenía razón, no iba a ser nada fácil. Una cosa eran las intenciones y otra llevarlas a la práctica.

- ¿Qué dirías si tengo un gran secreto que podría cambiarlo todo?

- Creo que depende de qué clase de secreto sea y qué es lo que cambiaría.

- Tal vez no debí mencionarlo. No quisiera que fueses a asustarte o alejarte de mí.

- ¡Vaya! ¡Debe ser algo muy serio! Aunque te dejo algo en claro, sabes que te quiero mucho y eres una de mis amigas más cercanas, así que sin importar qué, cuentas conmigo incondicionalmente.

- Britt, – respiró profundamente para armarse de valor, era ahora o nunca, y sin pensarlo más, sólo lo dijo, – soy gay.

- ¿Qué?

- No debería sorprenderte tanto. Recuerda lo que ocurrió cuando estábamos en la escuela.

- Pe-pero…

- La verdad es que soy lesbiana, siempre lo he sido y ya no puedo seguir callándolo. No quiero ocultarlo más, no de ti por lo menos.

- ¿Qué hay de Kurt?

- No quiero hablar de él en este momento sino de nosotras.

- ¿Nosotras?

El tercer día desde su llegada se había hecho presente, y con este, una repentina tormenta que sorprendió a los dos amigos al finalizar la tarde mientras paseaban, por lo que decidieron regresar a sus cabañas para darse un baño caliente y cambiarse las prendas que estaban empapadas.

Blaine estaba secando sus rizos cuando la puerta de su habitación sonó y se acercó para abrir al escuchar la voz de Kurt bastante mortificada.

Parecía que el universo se había confabulado… El lugar era tan cómodo y confortable, el castaño no podía quejarse, pero su cama estaba bajo una gotera y completamente mojada, por lo que esa noche compartiría lecho con el hombre más bajo, y de sólo pensarlo, la piel se le erizaba.

- Pensándolo mejor, puedo dormir en el sofá. – Dijo con una voz casi irreconocible.

El de ojos como la miel estaba sonrojado completamente observando la pieza de plaza y media que se encontraba a un costado. No era mucho espacio para dos personas, pero si se acomodaban en los extremos podrían acostarse sin toparse.

- No, de ninguna manera, si lo haces amanecerás adolorido. – Respondió tratando de sonar tranquilo. – No hay ningún problema en que duermas conmigo… Eh… Me refiero a que durmamos juntos… Ah… En la misma cama.

Al notar el nerviosismo de éste no pudo evitar sentir una oleada cálida contra su pecho. Blaine sentía algo por él más allá de la amistad, debía ser así, porque no había otra razón para que se pusiese en ese estado. – Si no estás cómodo compartiendo cama, está bien. Comprendo que no es muy amplia y tal vez… A lo que me refiero es que yo igual estoy acostumbrado a mi cama gigante y… El caso es que no quiero molestar.

- No molestas. Esta situación es absurda, somos dos adultos y además grandes amigos, perfectamente podemos compartir una cama. No hay ningún problema con eso.

Los dos se acomodaron en el suave colchón cubierto con una sábana fresca de un material que se sentía perfecto contra la piel, y con olor a pino, y por más que lo evitaron, el roce entre sus brazos o piernas por fracciones de segundos sucedió en más de una ocasión. Ninguno decía nada y el silencio empezó a volverse algo incómodo.

Blaine se puso de lado finalmente y observó al castaño, tenía un perfil hermoso y sentía el impulso de tocarlo, pero era algo que no iba a permitir que sucediese. – Mañana hay que ir a reclamar.

- ¿Qué cosa? – Preguntó Kurt sin comprender a lo que se refería pero agradeciendo porque su amigo hubiese hablado ya que a él no se le ocurría nada sensato.

- La gotera. Un lugar como este no debería tener goteras. Eso habla mal de los dueños y le crea una pésima reputación.

- Es cierto. Le da una mala imagen.

La charla continuó sobre asuntos de menor importancia hasta que sin darse cuenta en lo que decía, el ojiazul mencionó a un amigo que no tenía mucho tiempo de haberse declarado homosexual.

- ¿Y tú cuándo lo vas a hacer?

Aquella pregunta que formuló el pelinegro lo dejó estupefacto, y ni siquiera tenía una respuesta.

- Sabes que no puedo.

- No quieres, que es distinto.

- Blaine, las cosas no son así de fáciles o sencillas.

- Entiendo eso, pero la realidad es que sólo de ti depende.

- Entonces no estoy listo, y no sé si algún día lo estaré. – Respondió con incomodidad, lo que no pasó desapercibido por el de rizos, quien lo tomó de la mano.

- Si algún día decides hacerlo, voy a apoyarte.

El de piel clara respiró con pesadez y giró para quedar de frente a Blaine. – Si eso sucede, te lo agradeceré eternamente. Aunque lo dudo, son demasiados años pretendiendo ser… Mis amistades, el medio en el que me desenvuelvo… ¡Todo es demasiado complicado!

- Las personas que te quieren y te valoran en realidad, no dejarán de estar a tu lado. Yo siempre estaré junto a ti.

Los dos se miraron fijamente en completo silencio. Kurt contemplaba los ojos de Blaine, eran tan cálidos y dorados como el mismo sol.

Por su lado, el pelinegro tampoco podía apartar la mirada. Tenía frente a él los ojos más dulces y hermosos que había visto en su vida, y quedó atrapado en ellos.

En ese instante fue como si pudieran ver a través del alma del otro, les fue posible observar más cosas de las que hubiesen imaginado, y ambos sintieron la conexión.

Sin saber a ciencia cierta cuál de los dos fue el primero en acercarse, sus miradas se fundieron y sus labios se juntaron en perfecta sincronía.

Horas después Kurt dormía plácidamente, hasta parecía tener una sonrisa esbozada en su rostro, pero Blaine no había podido conciliar el sueño luego de lo sucedido.

Su cabeza era un lío completo. Realmente quería a su esposa, y es por eso que no entendía lo que le pasaba con aquel hombre de piel como la nieve y ojos del color del cielo que yacía a su lado.

Alguna vez al entrar a la adolescencia había cuestionado su sexualidad, pero con el tiempo todo tomó su curso y parecía estar bien… Sin embargo, algo dentro de él se estremeció el día que conoció a su nuevo vecino, algo cambió desde ese instante, y le producía un gran temor porque era una combinación entre lo prohibido e inapropiado pero que al mismo tiempo parecía desear cada vez más. Una perfecta sensación que no podía explicar y que sólo provocaba ese hermoso hombre de nombre Kurt Hummel.


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* Las imágenes que acompañan este capítulo las pueden ver en Wattpad o en el grupo en Facebook: KlainerButt3rfly ;)