Hola a todoas! Sorpresa! :D No se lo esperaban ¿verdad? Pero es real! aquí tienen la continuación T-T Estaba realmente inspirada, así que no dejé que se me pasara y me puse a escribir como loca XD quizás sea el capítulo más impulsivo que he escrito, pero no me pude contener! No sé si puedan ver la hora de publicación, pero es casi las 4 a.m y a penas terminé de escribir, así que perdonarán si encuentran una falta ortográfica o algo, ya no puedo ni entender lo que leo y es que quería publicar antes de dormir y así poder tener sus lindos reviews por la "mañana" :C
Gracias
a92 por tu fiel comentario, siempre me motivas 3
enmascarada-sm amo que la ames :3
StarryNightMusic1315 YA SEGUII!
Los personajes descritos en este fanfic son propiedad de Hiro Fujiwara, la historia si es de mi autoría personal, sin embargo, es una creación sin fines de lucro, de fans para fans.
Toma 10: Magia.
Definitivamente jamás había estado en ese barrio, lleno de edificios habitacionales, comercio y mucho tránsito. El problema era que todos los edificios se veían iguales...Miro la dirección en el papel una vez más y dio otro vistazo a su alrededor esta vez con más detenimiento.
― ¡Te tengo! ―exclamó Maki al dar con el número que buscaba.
Ya casi era hora de la cena, había salido de su trabajo apenas una hora atrás y este no era precisamente el lugar en donde deseaba estar ahora, pero debía ser educada y devolver el traje y los zapatos con propiedad.
―Buenas tardes, vengo al departamento 42, soy Ayuzawa Maki―dijo al conserje.
El hombre se comunicó silenciosamente por un teléfono y al colgar sonrió.
―Bienvenido, el ascensor de la derecha lo llevará hasta el cuarto piso.
―Gracias―respondió Maki antes de seguir su camino.
Ahora no podría escapar sin ser demasiado obvia, respiró hondo, ya no importaba, solo devolvería el traje, daría las gracias y se marcharía en seguida.
Tocó la puerta con suavidad y esperó casi rogando que nadie atendiese, pero eso no sucedería.
―Realmente creí que no vendrías―admitió Usui al abrirle la puerta y hacer un ademán para invitarle a entrar.
―No es necesario―respondió Maki al entender la invitación―Solo vine a dejar esto, debo ir a casa, le prometí a mi madre ayudar con la cena hoy y-―se interrumpió a sí mismo al notar la expresión de perrito triste que comenzaba a formarse en el rostro del rubio― ¿Es en serio? ―alzó una ceja.
―Es que estoy preparando una lazagna buenísima―juntó sus cejas con tristeza.
―Nunca he probado la-
― ¡Perfecto! ―exclamó Usui jalándole hacia el interior y cerrando la puerta con rapidez.
―Además eres secuestrador―murmuró Maki mirando el lugar.
― ¿Además de qué? ―interrogó Usui mirándole.
―De preguntón―se zafó Maki.
Usui sonrió sin decir nada y volvió a lo que hacía en su cocina americana. Maki por su lado solo dio un par de pasos hacia el interior, observó el lugar, el piso era flotante, en medio de la sala solo había una alfombra color azul, un sofá de tres cuerpos con una frazada bien doblada colgando del respaldo y una pequeña mesa de té; en un rincón, junto a los amplios ventanales con vista a la ciudad se encontraba un caballete de pintura y eso era todo, suponía que por el pasillo a su izquierda estarían las habitaciones y el baño.
―Siento no tener una televisión, pero tengo muy pocas cosas aún―explicó Usui desde la cocina―Puedes dejar el traje sobre el sofá.
Maki obedeció, después de todo no había otro lugar. De pronto un detalle que había pasado por alto llamó su atención, una casi marchita rosa blanca dentro de un vaso con agua limpia.
―Aún la conserva―susurró para sí tomando la rosa con cuidado.
―Ya está listo―dijo Usui saliendo de la cocina a su espalda.
Maki se volteó rápidamente con la rosa en su mano procurando que el tallo no goteara. Usui guardó silencio y un pequeño sonrojo se asomó en sus pómulos.
―Si quieres conservarla deberás dejar que se seque, el agua ya no le sirve―dijo Maki con normalidad, volteando para tomar el vaso vacío y entregárselo.
Usui lo tomó y se lo llevó a la cocina mientras Maki dejaba la rosa sobre la mesita de té y entraba en la cocina también, esta vez optó por lavarse las manos en el fregadero.
La cocina no era muy grande, tenía un mesón de diario en el centro donde precisamente estaban servidos los platos. Maki se sentó en el taburete y esperó a que Usui se sentara frente a él.
―Gracias por quedarte―dijo Usui con voz sincera.
―Gracias por la comida―respondió Maki para tomar sus palillos y comenzar a comer.
―También hay cubiertos si te es más fácil―comentó Usui tomando los propios y recibiendo una negativa de parte de Maki.
El pelinegro probó el primer bocado y su rostro se iluminó en júbilo hasta el punto del sonrojo, masticó y tragó.
―La lasagna es deliciosa―dijo sonriendo―No puedo creer que seas tan buen cocinero ¿Quién te enseñó?
―Bueno...Cuando vives solo por mucho tiempo tarde o temprano terminas aprendiendo algunas cosas. Además, detesto comer siempre lo mismo, me obligué a mi mismo a buscar nuevas recetas―explicó el rubio.
―Increíble―murmuró para seguir comiendo.
― ¿Qué tal tu día? ―preguntó Usui antes de comer otro bocado.
Maki tardó en responder ya que tenía comida en la boca, pero en esos segundos no pudo evitar pensar lo extraño que se sentía estar comiendo así y hablando de lo que él le proponía, luego lo notó ¿Hace cuanto tiempo Usui no compartía la cena y hablaba de su día?
― ¿La verdad? Fue de locos...una empresa de cosméticos quiso probar la experiencia con los fotógrafos de Seika y ellos mismos llevaron a las modelos que querían para sus anuncios, yo y otros compañeros tomamos las fotos, hicimos la edición como ellos querían y hoy fueron a ver el resultado ¡No les gustó! Dijeron que los rostros de las modelos lucían extraños y ellas simplemente llevaban el maquillaje que ellos mismos crearon, ellos llevaron a un equipo que se encargó de maquillarlas―relató Maki volviendo a sentir la molestia de ese día, luego sonrió―Casi me costó el empleo cuando les dije que nosotros no podíamos hacer milagros con las modelos y el maquillaje que ellos hicieron. Yukimura sudaba frío.
Usui soltó una carcajada.
― ¿En serio? ¿Tú? ¿Quién nunca dice lo que piensa y hierve en llamas cuando le sacan de quicio? ―preguntó Usui divertido.
Maki sólo arrugó el ceño fingiendo algo de ofensa, no solía ser muy abierta con sus vivencias, jamás hablaba tanto, pero Usui lucía feliz, solo quería ser amable.
― Y tu ¿Qué me dices? ―preguntó Maki esta vez.
―Pues, ya casi tengo al primer comprador para una de mis pinturas―dijo Usui.
―Eso es genial―dijo Maki pareciendo decepcionado.
― ¿Pasa algo? ―preguntó curioso el rubio.
― ¿No se siente raro que se las lleven? Después de todo son como una parte de ti ¿No?
Usui sonrió ¿Cuándo se había vuelto tan tierno?
―Te confesaré algo―dijo Usui haciendo una pausa dramática―Alguna de las pinturas de la galería no son las originales. Cuando realmente amo una pintura hago una réplica inmediatamente después, si no conocen el original no pueden rechazar algo que se ve y se siente prácticamente idéntico.
―Pero ¿Y la pintura de tu madre? ―preguntó Maki intrigado―Aún así no está a la venta.
―Simplemente hay pinturas irrepetibles, esas siempre son las más importantes―respondió finalmente.
Guardaron silencio mientras comían lo que quedaba en sus platos, al estar vacíos Maki fue quien se levanto y se los llevó consigo hasta el fregadero para lavarlos. Usui, mientras tanto, merodeaba pensativo por la sala, examinando posibilidades.
―Gracias por la comida, ya es hora de que vuelva a casa―dijo Maki saliendo de la cocina.
― ¿Me dejarías dibujarte? ―preguntó Usui sin más.
― ¿Eh? ―exclamó Maki sin alcanzar a captar.
―Necesito pintar algo más, pero estoy falto de inspiración, sólo será un boceto, lo prometo―dijo Usui desapareciendo en una habitación del oscuro pasillo.
Poco después regresó con un block de dibujo y un lápiz.
―Me tomará unos segundos, dibujar algo al azar siempre me trae buenas ideas―explicó Usui indicándole que se sentara en el sofá.
Maki no supo cómo reaccionar, ni qué decir, así que solo atinó a sentarse allí.
―Solo relaja tu expresión, si es necesario puedes pestañear algunas veces, respirar profundo y mantente lo mas quieto posible―pidió Usui mientras se sentaba en el suelo de frente al sofá.
Maki siguió sus indicaciones, pero su mente no conseguía relajarse. Buscó algo en que distraer su mirada, la rosa en la mesa era perfecta. No podía mirarlas sin pensar en su padre y es que él era quien las cuidaba antes que ella, aún podía recordarlo sentado en la sala leyendo el periódico, en el puesto de comida que era fruto de su esfuerzo recibiendo a todos con una sonrisa y el trabajo que había hecho solo para consentirla con una de esas nuevas tecnologías de moda de la época, su primera cámara. Sonrió con melancolía y soltó un pequeño suspiro totalmente sumida en su mundo.
Ahí estaba otra vez, esa expresión llena de emoción que había visto la primera vez que le acompañó a casa y le pidió una rosa, la misma cálida sensación volvió a recorrer su interior y tratando de no hacer demasiado alboroto, cambió la página del block por una nueva y dibujó con velocidad, se detuvo en los detalles, disfrutó la profunda distracción de Maki y se dedicó a mirarle con detenimiento, corrigió el boceto con precisión y cuando no hubo más líneas que trazar simplemente se le quedó viendo, recostó su espalda en la pared y eso fue todo.
¿Cuánto tiempo había pasado? Se preguntó Misaki al volver de su trance, parpadeó rápidamente mirando a su alrededor, se detuvo sobre las verdes orbes que le miraban con extraña intensidad y contuvo la respiración por un segundo ¿Pasaba algo?
―Está listo―dijo Usui con voz serena.
― ¿Puedo ver? ―preguntó Maki inseguro.
Usui se puso de pie y le extendió el block. Maki lo tomó y observó con ojos brillantes su propio rostro en grafito.
―Vaya...¿Así me veo?―preguntó devolviéndole el block.
―Así es como yo te veo―respondió Usui sin dejar de mirarle.
Maki aclaró su garganta, evitando los ojos del rubio y se levantó del sofá.
―Ya me voy―dijo acercándose a la puerta―Gracias por la comida y por el traje y...hasta luego―abrió la puerta.
Usui solo alzó la mano en modo de despedida y Maki desapareció tras la puerta.
¡Dios! exclamó Misaki en su cabeza cuando ya estaba "a salvo" dentro del ascensor, recién entonces notó el temblor involuntario de sus manos y la frenética carrera de su corazón. Intentaba encontrar una comparación, pero no podía recordar ni una sola vez en que alguien la haya mirado de esa forma, casi pudo sentirse atravesada, transparente, desnuda...
Su mente evocó la sensación todo el camino a casa y ni siquiera luchó por evitarlo. De alguna manera le resultaba de lo más placentero, su estomago cosquilleaba y sus labios rogaban por que les dejara sonreír.
Al llegar a casa dijo a su madre que ya había comido y fue directo al cuarto de baño.
La agradable sensación desapareció en el momento en que, como tantos otros días, se quitaba la peluca y se observaba en el espejo. La realidad era que nada de lo que Usui hacía y demostraba era por ella, Misaki no existía para él ¿Con qué derecho podía disfrutar del extraño sentimiento que Usui comenzaba a provocar en ella? se preguntó antes de entrar en la tina.
Había pasado una semana completa.
―Suzu, cariño ¿Sabes que le pasa a tu hermana últimamente? ―preguntó en susurros su madre.
―Creo que se está enamorando―contestó la muchacha igual de bajo.
― ¿Misaki? ¿Enamorada? ―susurró emocionada.
― ¿Recuerda al rubio que vino el otro día? ―cotilleó Suzuna.
―Suzuna, mamá, ya me voy―dijo Misaki asomándose de golpe en la cocina.
―Claro amor, cuídate y ten un lindo día―dijo su madre tratando de disimular el susto de muerte que acababa de darle.
―Gracias ¡Te veo más tarde Suzu! ―gritó ya casi saliendo por la puerta.
Suzuna y su madre suspiraron ruidosamente.
―Maki ¿Te sientes bien? te noto muy distraído―preguntó Yukimura observándole desde el escritorio de junto.
Habían estado toda la mañana reeditando las fotos para la compañía de cosméticos y Maki se había mostrado de un humor extraño, hablaba entre dientes, gruñía enfadado cada vez que se equivocaba y más de una vez se quedó observando la pantalla de la computadora sin hacer nada.
―Yukimura―dijo Maki con voz firme y volteando a mirarle.
El chico se sobresaltó esperando lo peor.
― ¿Puedo preguntarte algo? ―dijo Maki más calmado, Yukimura asintió más tranquilo también―Si alguien te dice que le gustas...Si un chico te dice que tu le gustas...Si un chico parece haberse enamorado por primera vez de otro chico, en este caso tu ¿Cómo haces para decirle que no puedes corresponderle sin romper nada?
Las dudas acumuladas se habían tropezado unas con otras, Maki se veía realmente desesperado ¿Cuándo se le había ocurrido preguntarle esto a él precisamente?. Yukimura no acababa de procesar la información.
―L-lo siento―murmuró Maki apenado―Olvídalo, no es necesario que respondas a algo como eso, es una locura...N-no pasa nada―se levantó de su asiento―Vuelvo en seguida.
― ¡E-espera Maki! ―exclamó Yukimura levantándose para ir hasta él―R-realmente considero que, sin importar quien sea, la forma correcta de expresar lo que sientes e-es siendo sincero, solo sé honesto y verbaliza lo bueno que ves en la otra persona a pesar de que no le correspondes...E-eso debería mantener su autoestima y amortiguar el rechazo―opinó con seguridad y total seriedad.
Maki le observó sorprendido.
―Eso es cierto―dijo el pelinegro algo pasmado aún― ¡Wow! eso es realmente cierto―exclamó tras haberlo comprendido del todo―Eres un gran amigo, Yukimura. Te lo agradezco mucho―sonrió con sinceridad.
Yukimura sonrió feliz por haber sido de ayuda ¿Maki le consideraba su amigo? Claro ¿Por qué no habría de hacerlo? Estaban juntos prácticamente toda la semana, hacían un gran equipo de trabajo, se invitaban el almuerzo y podía responder seriamente a la pregunta más desquiciada sin juzgar, ni preguntar nada más.
―Suerte entonces, Ayuzawa―dio ánimos el muchacho.
― ¿Es en serio? ―exclamó Misaki al teléfono.
―Sí, lo siento hermana ¿Podríamos dejarlo para mañana? ―se disculpó Suzuna del otro lado.
―Claro, te veo en casa―dijo decepcionada antes de cortar.
¡Genial! Había quedado con Suzuna para acompañarla a ir de compras después del trabajo, recibía su primera paga y quería comprar algunas cosas para la casa, un regalo para mamá y algo de ropa nueva, pero el Maid Latte estaba en su pick de clientela y Suzuna debió quedarse para ayudar, bendito fin de mes.
― ¿Ayuzawa? ―preguntó una voz masculina a su espalda.
― ¿U-Usui? ―exclamó más agudo de lo que debía volteándose espantado.
¿¡Qué demonios!? gritó su mente ¿Qué hacía el aquí? Precisamente hoy, precisamente ahora cuando no deseaba verle.
― ¿Qué haces aquí? ―preguntó Maki recobrando la compostura.
―Es una larga historia, pero se suponía que vería al comprador de mi pintura, al parecer tenía una duda con el certificado de autenticidad y quería discutirlo conmigo, pero camino aquí llamó para cancelar―explicó el rubio― ¿Qué hay de ti?
―Iba a acompañar a Suzuna de compras-
―No me digas ¿Ahogada en trabajo? ―interrumpió Usui, Maki asintió con la cabeza―Lo mismo dijo mi cliente―hizo una pausa para mirar a su alrededor― ¿Quieres comer algo? Ya que estamos aquí, yo invito.
Maki lo dudó un segundo, quizás el universo le había enviado esta oportunidad, estaba nervioso, pero no podría seguir escapando.
―Claro, pero yo pagaré mi parte―sentenció el pelinegro.
Usui sonrió como de costumbre y le siguió hasta uno de los locales de comida rápida que habían junto al centro comercial.
Maki comió la mayor parte del tiempo en silencio, la hamburguesa era la escusa perfecta para mantenerse callado y poder ordenar su cabeza. Usui lo notó preocupado y estresado, así que le dejó en paz.
Al salir del local ocurrió lo que él no se esperaba.
―Sé que se hace tarde, pero ¿M-me acompañarías a caminar u-un momento por el parque de aquí cerca? ―preguntó Maki a duras penas.
―Claro ¿Es una cita? ―preguntó Usui pareciendo serio―O peor, quieres tenerme a oscuras tras un arbusto.
― ¡¿Qué?! ―exclamó Maki sonrojado de ira y vergüenza― ¡Eres idiota! ¡Pervertido!
Usui rió y mantuvo luego su sonrisa pícara, para la ira de Maki, quien se contuvo el resto de insultos mientras cruzaba la calle hasta el parque.
―Aquí es donde tuvimos la primera sesión de fotos―comentó Usui observando las copas de los enormes árboles.
Maki se tranquilizó ante el recuerdo ¡Era cierto!
―Lo recuerdo―dijo el pelinegro―Te comportaste como todo un cretino e igual de pervertido―sin rodeos.
―Lo sé, te estaba poniendo a prueba―confesó el rubio.
― ¿Entonces sigues poniéndome a prueba? ―preguntó Maki al borde de la incredulidad.
―No―respondió a secas.
Ante ellos se dejó ver uno de los tantos puentes de piedra que permitían cruzar el río hasta el otro lado del parque. Maki caminó hasta el punto más alto del arco que formaba el puente y se detuvo en seco. Es el momento Misaki, debes hacerlo ya, pensó dándose ánimos.
―Usui―dijo con voz firme para llamar su atención― ¿En realidad gustas de mi? ―preguntó directo al grano.
Usui pareció sorprendido por la pregunta y la seriedad en el rostro de Maki.
―Sé que me pediste que lo olvidara, que hiciese como que nada pasó, pero necesito saberlo―dijo antes de que el rubio pudiese contestar―Si es en serio, si de verdad te gusto-
―De verdad me gustas, Ayuzawa―interrumpió Usui mostrando convicción.
Maki tragó en seco, su mayor temor estaba confirmado, sintió el pecho oprimido y recordó las palabras de Yukimura.
―Perdóname Usui...―logró decir―Lamento haber dejado que esto llegara hasta aquí, debí alejarme cuando pude...E-eres un gran chico, tienes una historia de la que poco conozco, pero que sé te ha hecho la persona que eres, siempre atenta, pintas y cocinas maravilloso, puedes ser el ser más irritante sobre la tierra, p-pero siempre logras sorprenderme y hacerme sonreír...―hizo una pausa para respirar profundo―Y lo más importante es que has sido honesto conmigo desde el comienzo, en cambio yo...Hay algo que no te he dicho...
―Ayuzawa no e-
―No―le interrumpió―Ahora sé que sientes algo por Maki, pero él...¡Él no existe Usui! Yo realmente, él...¡Todo es una farsa! Porque este realmente es el cuerpo de una mujer y esto un maldito disfraz que cada día detesto más llevar encima porque me impide ser yo misma y porque...ha hecho que te enamores de él...
Para este punto la voz de Maki había desaparecido, no estaba segura de cuando, pero la dulce y femenina voz de Misaki ansiaba seguir fluyendo en esas palabras que se atropellaban unas a otras en una confesión desesperada, aunque el nudo en su garganta deseaba todo lo contrario.
Misaki guardó silencio, se sentía una mentirosa ahora, estaba dispuesta a recibir sus palabras de odio, sus insultos...pero Usui no decía nada y eso era mucho peor. Evitó los ojos del chico y agachó la cabeza resignada.
―Por fin...―murmuró Usui.
Misaki alzó la cabeza sorprendida ¿Qué?
― ¿Tienes alguna idea de cuánto esperé por esto? ―preguntó sin poder contener su sonrisa amplia―Claro que la tienes ¿Cuánto ha pasado? ¿2 meses? ¿3? ―suspiró― ¿Qué clase de hombre crees que soy? ―preguntó sabiendo que era cuestión repetida―
―U-uno pervertido que se la pasa haciéndome enfadar, que hace que mi corazón se acelere y se atreve a mirarme de maneras que desconocía y luego se retira pretendiendo que nada ocurre, esperando que yo haga los mismo―respondió con voz trémula y el rostro muy sonrojado, el valor que había reunido ya no existía.
―Uno que en el momento en que descubrió tu secreto o al menos eso creyó, puso todo de sí para descubrirte, para conocerte, porque se sentía tan atraído por tu personalidad que incluso se planteó la idea de seguir adelante amando a otro chico, porque causas en él ideas y sentimientos que jamás había experimentado, para los que las palabras no son suficientes, que te presiona porque esperaba el momento en que tú misma decidieras florecer, deseando que eso ocurriera cuando al fin gustaras de él también...
Misaki no podía siquiera pensar, sus piernas temblaban y su corazón azotaba sin misericordia contra su pecho, caería en cualquier momento ¿Estaba soñando? Supo que la respuesta era un no cuando la mano de Usui se posó sobre su mejilla y su pulgar gentil limpiaba una rebelde lágrima que rodaba por su encendida mejilla.
― ¿Me dirás tu nombre? ―murmuró él fijando sus ojos en los de ella.
―Misaki―susurró a penas.
Usui dio un paso más cerca, la mano en su mejilla subió hasta su cabello y deslizó la peluca hacia atrás con delicadeza, se la entregó en la mano, luego retiró una a una las horquillas que sostenían la malla y su cabello, metió todo en su propio bolsillo y observó como la larga melena se acomodaba con gracia en el lugar que le correspondía. Misaki movió ligeramente la cabeza de forma instintiva para acomodar su cabello y Usui se quedó sin aliento.
―Eres hermosa...Ayuzawa Misaki
Su expresión se volvió seria, Misaki se estremeció al reconocer esa intensa mirada que él le dedicaba una vez más, le vio acercarse, cerró los ojos sintiendo el cálido aliento de Usui contra el suyo, su nariz rosando a penas la suya, unos dedos que se aferraban con suavidad al cabello de su nuca y la distancia finalmente inexistente entre sus labios.
El contacto era dulce, pausado, mágico, ni en sus sueños más adolescentes habría imaginado la sensación correcta, ni siquiera recordó su inexperiencia cuando en un movimiento ligero él pidió permiso y ella aceptó, aunque la lentitud eléctrica no desapareció, otro brazo posesivo rodeó su cintura mientras los de ella descansaban sobre el pecho masculino, arrugando su camisa con los dedos.
Tras unos instantes que parecieron eternos en la gloria, Usui se apartó solo un poco de sus labios, sus propias mejillas estaban sonrojadas y podía oír su corazón latiendo en sus oídos.
No dijeron nada, ya no era necesario. Misaki dio medio paso atrás y buscó con timidez la mano de Usui, quien sonrió y tomó la de ella con gusto. Así, siguieron su camino por el parque, ajenos al tiempo y a la gente. Cuando sus mentes dejaron de vagar en lo ocurrido y descendieron a suelo firme consiguieron volver a hablar, y hablaron mucho, de todo y de nada realmente importante.
Entonces Usui reparó en un detalle.
― ¿Te confieso algo? ―preguntó él y ante la leve afirmativa de ella con la cabeza continuó―El hombre que compró mi pintura es hermano de Satsuki...―sonrió luego de notar la mirada sorprendida de Misaki, demostrando que entendía.
Satsuki...Suzuna, hadas madrinas, ahora todo tenía algo de sentido.
―Se los agradeceré luego―dijo Misaki sonando tímidamente coqueta.
Y ya está! :D Opiniones y demases, ya saben...ahora dejenme dormir x_x
