* Veronica Rucci Las cosas se ponen cada vez más intensas entre estas parejitas.
* Yamii Leguizamon Kurt y Blaine están pasando por un momento complicado debido a todos los temores que ambos tienen.
Aquí tienes ela dosis de Brittana que prometí ;)
* Maria Soledad Rodriguez Sí, fueron muchas emociones, y aunque los dos ya no pueden negar lo que sienten, deben atravesar un camino difícil para poder disfrutarlo.
* Georgina Odriazola Hay mucho amor entre ellos, pero necesitan dejar todo de lado.
* Kmiilo Bastidas ¡Gracias Kmiilo! Sabes que me alegra que te guste tanto ya que fue tu idea la que dio vida a ésta historia =)
* Nicol López Alcívar Kurt está presionando aunque luego retrocede porque no quiere alejarlo.
Blaine ya no puede negar lo que siente.
* Jeny Kurt intenta todo lo que puede. Blaine tiene miedo.
* Nataly Ortiz Lynch Criss Evans Blaine necesita aclarar toda su confusión primero.
* hummelandersonsmythe Jaja, hay bastante tension sexual.
* crisscolferforever Ya está aquí la actualización ;)
* CinthiaCeledon ¡Wow! ¡Gracias! Eso me motiva para seguir escribiendo =)
* AdrianaBotero2 Blaine está a punto de caramelo...
* MauroMoyaKlaine9 Blaine ya no puede ocultar lo que siente, aunque todavía hay todo un lío en su cabeza.
Kurt trata de no presionarlo, uno porque no quiere asustarlo más y alejarlo, y dos porque él mismo tiene miedo de todo lo que está pasando debido a su negación interna.
* Day7_Mst Aquí tienes la actualización. ¡Gracias! Escribo por ustedes y para ustedes =)
* clawsesmo ¿? Aquí el nuevo capítulo.
* Moontsee VR Santana está decidida a no seguir callando y va a ir con todo. En ese aspecto siempre ha sido más impulsiva que Kurt.
Entre esas dos parejitas hay mucho de por medio, pero deben vencer sus miedos, sólo así podrán ser libres y disfruar de aquello que sienten.
Blaine es un gran apoyo para Kurt, lo quiere mucho y nunca lo dejaría de lado. Definitivamente no está de acuerdo con que mantenga esa vida oculta, y trata de hacerle abrir los ojos. No importa lo difícil que sean las cosas, siempre estará a su lado... Aunque él debe aplicar también aquello que predica.
Santa y Brittany tienen su propio camino que recorrer, el cual tampoco será fácil. Hoy sabrás más de lo que pasó entre ellas luego de su conversación.
Todo es intenso entre ellos, desde lo que ha ido naciendo hasta lo que siguen guardando celosamente.
Sí, es triste que Hummel piense que las personas van a atacarlo de inmediato si se enterasen de su verdadera orientación sexual, pero es lo único que conoció antes de cambiarse de escuela e inventar una nueva identidad. Totalmente de acuerdo, las palabras tienen poder absoluto sobre lo que somos y en lo que nos convertimos.
¡Bienvenida nuevamente Montse! ¡Las puertas siempre estarán abiertas!
¡Gracias por tus hermosas palabras y esos maravillosos reviews que me alegran el día! Lo mejor para ti y tus seres queridos en este nuevo año.
Que cada día estés más cerca de cada una de tus metas y sueños, y que el amor y la paz nunca faltenen tu vida. Te quiero infinitamente. Abrazos y besos recibidos, y muchos más enviados de vuelta.
CAPÍTULO 17:
"Conflictos Internos"
.
Blaine estaba sentado en el borde de la cama observando todo a su alrededor. Lo que estaba sintiendo no podía ser descrito de ninguna forma posible… No al menos de una que él pudiera. Retorcía sus manos y su corazón latía con fuerza.
Cerró los ojos y negó con la cabeza mientras repasaba mentalmente las escenas de todo lo ocurrido horas atrás. Varias lágrimas rodaron por sus mejillas, las cuales limpió con rabia sin entender su origen, o quizá porque lo comprendía demasiado bien.
Lo que había hecho era… Si tenía que describirlo podía usar palabras con significados tan distintos y hasta opuestos… Había sido terrible, hermoso, perfecto, espantoso… Había sido ¿un error? ¿Realmente podía calificarlo de esa forma? Los errores son aquellos actos que luego de cometidos llevan a una persona a arrepentirse, pero él no estaba seguro de estar arrepentido de lo que había hecho.
¿Por qué Kurt Hummel se había cruzado en su camino? Él era muy feliz con su esposa, tenía un matrimonio sólido y lleno de amor. No podía excusarse en que tal vez los problemas constantes lo habían llevado a eso, porque sería una mentira. En el pasado se habían presentado tentaciones, incluso una antigua colega le hizo insinuaciones constantes durante un tiempo, pero a él nunca le interesaron, siempre las rechazó porque su corazón le pertenecía a Brittany, y creía firmemente en la fidelidad.
¿Qué había cambiado? ¿Qué estaba sucediendo con él? ¿Cómo era posible que se sintiese así por alguien que no fuese su pareja? Y tal vez una de las cosas más importantes, ¿por qué le sucedía con un hombre? Eso no tenía sentido. Tal vez podría comprenderlo si en algún momento de su vida hubiese sentido curiosidad o hubiese estado confundido, pero ese no era el caso.
Si bien era cierto que al comienzo de su adolescencia se cuestionó acerca de su sexualidad, eso es algo que les pasa a muchos jóvenes, y como la gran mayoría, no tardó en darse cuenta lo que le gustaba. Y así había sido hasta que llegó a su puerta aquel hombre de ojos tan azules y brillantes como el cielo en un día despejado.
Ahora estaba completamente confundido porque muchas cosas se sentían tan bien y otras tan mal a la vez. No era posible que tuviese la misma clase de sentimientos por Brittany y por Kurt, ¿o lo era?
No había manera de que se pudiese amar a dos personas, sobre todo si cada una era de un sexo diferente. Algo así sólo se podía calificar como una locura… Pero entonces, ¿qué era lo que sentía por ellos?
ღ ღ ღ ღ ღ
Santana y Brittany estaban sentadas bajo un árbol, tomadas de la mano mientras conversaban. La morena comenzó a acercarse más hasta reducir todo espacio entre ellas y le besó el cuello suavemente.
- No hagas eso. – Susurró la rubia con timidez.
- ¿Por qué no?
- Sabes muy bien la razón.
- Dijiste que me querías… – Le dio otro beso. – Que habías descubierto que te sentías atraída hacia mí. – Volvió a besarla, esta vez descendiendo hasta el hombro.
- Pero también te dije que no puedo engañar a Blaine. Lo amo, y no voy a lastimarlo.
- ¿Tienes idea de cuánto tiempo esperé para poder expresar lo que realmente siento por ti? Me armé de valor como nunca pensé que fuese posible… Y cuando te escuché decir… – Suspiró. – Esto es más de lo que había soñado.
- No todos los sueños pueden volverse realidad.
- Sólo aquellos por los que no luchamos.
- ¿Y si no te hubiese dicho nada?
- No voy a pensar en lo que pudo ser. Estoy demasiado enfocada en el presente, en la realidad.
- La realidad es que ambas estamos casadas.
- ¿Y si no lo estuviésemos?
- Tú misma lo acabas de decir, no hay que pensar en lo que no es. Además, para mí sigue siendo extraña esta situación, no sólo porque es la primera vez que me siento así por alguien que no sea mi pareja, sino también porque esto me está pasando con una mujer.
- Me confesaste que habías sentido curiosidad antes, que era como una especie de fantasía. Que yo despertaba emociones en ti que…
- Una cosa son las fantasías y otra muy distint… – No pudo terminar de hablar porque fue callada por unos labios presionados contra los suyos, pero se negó casi de inmediato y empezó a apartarse. – No es correcto.
- Te amo Britt. Para mí esto no es un juego, no es un experimento, no es algo pasajero. No voy a despertar el día de mañana diciendo "bueno, esto es todo, es momento de que cada una siga su camino". Esto que hay en mi corazón se siente tan correcto.
- Pero no significa que lo sea.
- Britt, el amor no puede ser incorrecto. – Le acunó el rostro y se acercó lentamente hasta que sus labios se rozaron.
- Santana… – Susurró con voz temblorosa.
- Te amo. Realmente te amo, y te prometo que si me das la oportunidad, jamás vas a arrepentirte.
La rubia la miró a los ojos y suspiró antes de besarla.
ღ ღ ღ ღ ღ
Kurt estaba envuelto en una toalla luego de haber tomado un largo baño. No dejaba de pensar en lo que había ocurrido entre él y Blaine, y el sabor que esa experiencia le había dejado era agridulce, porque aunque él había disfrutado cada segundo, la forma en la que su amigo salió corriendo de la casa después, rompió algo en su interior.
Había sido maravilloso, de hecho, nunca se había sentido así con nadie, y eso abarcaba todos los sentidos… Lo que le pasaba con el hermoso hombre de cabellera rizada no era sólo algo físico, éste había logrado albergarse en lo más profundo de su corazón, y no tenía idea de cómo hacer para poder arrancarlo de ahí, porque estaba seguro que nada volvería a ser igual entre ellos.
Con su última pareja tuvo una relación especial y realmente se enamoró, sin embargo, en ninguna forma fue como lo que le pasaba con el pelinegro. Nicholas Chang había sido el novio ideal, pero nunca pudo imaginarse un futuro a su lado, ni siquiera pasó por su mente la posibilidad de revelar por éste el secreto que tan celosamente guardaba.
Si pudiera retroceder el tiempo tal vez hubiese hecho las cosas diferentes… Sabía que la vida habría sido distinta si el mundo supiese su verdadera preferencia sexual, pero se sentiría libre, y podría amar a… Cerró los ojos y empuñó las manos al mismo tiempo. Sin importar lo que hubiese hecho o no en el pasado, eso no cambiaría el hecho de que el hombre del que estaba enamorado estuviese casado… con una mujer.
Si nunca hubieran llevado a cabo el plan de Santana, quizá el destino lo hubiese llevado por otros caminos y no se hubiese cruzado con el causante de sus desvelos, porque debía admitir que desde el momento en que vio a Blaine Anderson de pie frente a él, no pudo sacarlo nunca más de sus pensamientos, y tal vez… sólo tal vez… no haberlo conocido habría sido lo mejor.
Si él no hubiese llegado a ese lugar, nunca habría visto al pelinegro ni se habría quedado sin aliento, no supiera de su existencia, no serían amigos, no habrían compartido tantos momentos especiales. Jamás hubiera caído rendido ante esos ojos divinos que cambiaban de color de una manera única y que eran tan cálidos, pero sobre todo que podían mirarlo tan intensamente que lo hacían estremecer por completo. Tampoco hubiese visto esa sonrisa que producía en él cientos de mariposas danzando armoniosamente, ni habría sentido el sabor y la textura de aquellos labios que eran como llegar al cielo.
No, ya no podía seguir pensando así. Si Blaine no estuviese en su vida… ¡Basta! Debía enfocarse en algo diferente. Se quitó la toalla y comenzó a ponerse su pijama, luego terminó de secar su cabello y se dirigió al baño. Al estar frente al espejo, en lugar de su reflejo vio una película proyectada en la que el pelinegro lo tenía abrazado por detrás y le besaba el cuello. Llevó su mano derecha hacia ese lugar… Todavía podía sentir la humedad de los labios acariciando su piel.
Su teléfono sonó, haciéndolo sobresaltar. Con un resoplido salió para contestar, manteniendo la esperanza de que Blaine hubiese leído los mensajes que le había dejado y por eso lo llamaba.
Al tomar el aparato, su ilusión se vio truncada y lanzó la cabeza hacia atrás antes de presionar el botón verde.
- Kurt…
- Santana. – Respondió secamente.
- No te emociones tanto, te puede pasar algo. – Dijo con ironía.
- No es un buen momento… – Suspiró. – O tal vez es el mejor de los momentos.
- No entiendo.
- No me hagas caso, sólo necesito distraerme y tu llamada resulta bastante oportuna.
- ¿Qué tienes?
- No es nada.
- ¿Qué ocurre? Te conozco mejor que nadie en este mundo y puedo saber que algo te pasa con sólo escuchar tu voz.
- Ya te dije que nada, sólo estoy algo cansado.
- Kurt… – Dijo en tono de advertencia. – Tú y yo hemos estado ahí siempre, hemos sido la fortaleza, el apoyo y todo lo que el otro ha necesitado desde el día en que nos conocimos.
Somos personas fuertes y se lo hemos demostrado al mundo, pero eso no significa que no tengamos momentos difíciles. Tú me has visto vulnerable, llorando desesperada y volviéndome loca. Eres la única persona que conoce esa parte de mí, y que ha estado a mi lado consolándome y ayudándome a levantarme.
Del mismo modo yo conozco tu lado sensible y todo lo que ocultas del mundo. Sé muy bien cuando algo te está ocurriendo. Ni siquiera tengo que verte para saberlo.
- Amm… Sólo… Te extraño.
- Bien, eso es inevitable. Soy fabulosa.
El castaño rió ligeramente y negó con la cabeza. – No tienes idea lo mucho que te amo.
- La tengo, porque yo te amo de la misma forma.
- ¿A qué hora vienés?
- Habíamos pensado salir en la madrugada, pero nos dijeron que hay una parte de la carretera que es muy oscura, y puede ser peligroso el trayecto, así que decidimos esperar hasta la mañana. Calculo que alrededor de las siete hemos de estar saliendo… Luego íbamos a hacer otras cosas, pero…
- Ahh… Entiendo. – Respondió en medio de un sollozo. – Ya tienes planes.
- No, no, no, no, no, no. ¡No puedes ponerte así! ¡Te lo prohíbo Hummel! ¡No mientras no esté a tu lado para abrazarte!
- No hay problema.
- Deja de pretender que está todo bien. Estaré allí antes de lo que piensas, y vamos a resolver juntos lo que sea que te esté pasando.
- Te necesito. – Se permitió decir finalmente.
- Voy a decirle a Britt que saldremos antes de las cinco.
- No hagas nada imprudente, no quiero que vayas a tener un accidente. Me moriría si algo te pasara.
- Ya te pusiste cursi. Eso es grave.
- La vida no sería igual sin ti, Santana. Nada sería lo mismo si no te hubiese conocido.
- Realmente me estás asustando.
- Tal vez tú y yo no expresamos mucho nuestros sentimientos, pero quería decirte lo importante que eres para mí.
- En cuanto llegue a casa voy a aventarte un zapato en la cabeza… Me estás haciendo llorar. – Limpió su rostro con una mano. – La vida tampoco sería igual si no te tuviese.
- Ahora la que se puso cursi eres tú.
- ¡Calla Hummel!
- Ve a descansar, es un largo camino de regreso.
- Ni de broma. Me voy a quedar aquí contigo todo el tiempo que sea necesario. No importa si amanece, no te dejaré solo.
ღ ღ ღ ღ ღ
Los nervios lo carcomían, pero tenía que saber cómo estaba su amigo. No lo había visto desde que éste saliera corriendo angustiado, así que se armó de valor y tocó el timbre. Había estado esperando a que Brittany se fuese al trabajo, y en cuanto vio su auto partir, supo que era el momento. No podía ser de otra manera porque no sabría cómo…
- ¡Kurt! ¡Hola!
- ¡Britt!
- Parece que hubieses visto un fantasma. ¿Estás bien?
- Sí, sí… Pensé que te habías ido, es todo. – La situación era tan incómoda, no podía mirarla a los ojos y estaba seguro que ella podía notar su nerviosismo.
Para la chica tampoco era fácil verlo de frente, pero trataba de disimular lo mejor posible. Aunque él parecía estar peor. – ¿Realmente estás bien? Te pusiste pálido.
- Amm… Creo que me voy a enfermar… Tal vez algún virus. No lo sé.
- Puede ser… Deberías ir al médico. – Dijo sin estar del todo convencida de esa respuesta.
- Sí, claro. Tal vez más tarde lo haga si me sigo sintiendo mal.
- Si quieres te acompaño. – ¡Rayos! ¿Cómo iba a ir con él si era difícil estar a su lado? ¡No! Debía ser una buena amiga… ¿Buena amiga? ¿Realmente?
- No, tranquila. Le diré a Santa.
- Está bien. – Lo miró de pies a cabeza, algo no estaba bien, ¿pero qué era? ¿Qué había sucedido en su ausencia? Tendría que averiguarlo de alguna manera. – Mmm… ¿De casualidad sabes lo que le pasa a Blaine?
- ¿Qué? ¡No! ¿Por qué yo sabría algo?
- Con un simple no, hubiese bastado.
- Sí, lo siento. Es este malestar… Me estabas preguntando algo acerca de Blaine.
La chica frunció el ceño ligeramente. – Ustedes son muy buenos amigos y siempre están juntos… Pensé que tal vez te habría dicho algo.
- ¿Algo? ¿Algo de qué?
- Ha estado actuando raro desde que llegué. Lo conozco muy bien y sé que… ¡Qué barbaridad! No sé qué pasa conmigo… – Se dio cuenta que no estaba actuando como siempre, aunque él tampoco. – No te quedes ahí, ven a tomar un café y hablamos mejor.
Cuando la chica se movió, el ojiazul pudo verle una marca en el cuello, y una corriente helada lo atravesó por completo. Una marca de esa clase era inconfundible, y sólo había una persona que pudo hacérsela…
Pensar en Blaine besándola o peor aún tocándola, hizo que su garganta se cerrara y sus manos temblaran de impotencia.
Estaba celoso. Era completamente ilógico y estúpido, sin embargo estaba terriblemente celoso y también dolido. Sabía que no debía sentirse así, Britt y Blaine estaban casados, él tenía todo el derecho del mundo de… Se estremeció y dio la vuelta. – No puedo, otro día será.
- ¿Por qué?
- Es que… m-me está empezando un dolor de cabeza.
- Debes tomar algo e ir a la cama.
- Claro. Eso haré. – Por más que quería, no podía apartar la mirada de esa marca, al punto que la rubia se dio cuenta.
- ¿Qué ocurre? ¿Tengo algo? – Se tocó y al instante abrió los ojos ampliamente. – Lo siento. – Trató de acomodar su camiseta para taparse. – Blaine no suele hacer estas cosas, pero cuando llegué se puso muy apasionado. Dijo que me había extrañado demasiado.
- Ahh… Claro… – Su corazón dolió y fue como si se hubiese detenido. – Me tengo que ir. Realmente me siento mal.
- No sé si es porque te estás enfermando, pero tú también estás actuando extraño, Kurt. ¿Es por el malestar? ¿O es que acaso…? No me digas que Blaine y tú se pelearon durante el viaje.
- No, en lo absoluto. – Tragó con fuerza. – Por favor, dile que necesito hablar con él. Si me siento mejor vendré a buscarlo en la noche.
- Eso es imposible.
- ¿Por qué?
- Porque se fue.
- ¿Cómo que se fue? ¿A dónde? ¿Por qué?
- Al parecer su hermana tiene algún problema, así que fue a buscarla. Supongo que hablaron mientras tomaba una siesta porque cuando desperté él ya tenía lista su maleta. Le dije que lo acompañaría, pero se negó. Alegó que debía salir en ese momento, además que la veterinaria ya había estado cerrada por mucho tiempo. Debiste verlo cómo se puso cuando su auto no encendió, por eso se llevó el mío.
Parecía tan desesperado por irse que hasta me asustó. Con decirte que se le quedó el celular.
- Oh… – Fue todo lo que pudo decir. Eso no podía estar pasando. Blaine se había ido para estar lejos de él, algo en su interior se lo decía. Y eso de que se le había quedado el teléfono… Bueno, no estaba seguro de ello. Quizá lo dejó a propósito para que dejase de molestarlo, ya que desde la noche le había estado escribiendo, aunque siguiese sin recibir respuesta.
- Espero que no sea nada grave. Nunca nos llevamos muy bien con Ashley, pero es mi cuñada, y Blaine la adora.
- Sí, a veces esas cosas pasan… Realmente tengo que irme. – Salió casi corriendo.
- Amm… Claro… Cuídate… Adiós.
ღ ღ ღ ღ ღ
- ¿Así que no has sabido nada de Blaine en toda la semana? – Preguntó la latina mientras se acomodaba en el sofá y sujetaba un vaso con jugo en la mano.
- No, desde que se fue es como si hubiese desaparecido de la faz de la tierra.
- Que no tenga su celular no significa que no pueda comunicarse.
- Su hermana debe estar pasando por algo muy complicado.
- Aun así, por lo menos una llamada para decirte Britt estoy bien.
- Ahora que lo mencionas, sí es extraño porque él es la clase de persona que suele llamar para preguntar cómo estoy, decir que me ama y cosas así… Eso es lo que me hace pensar que Ashley no está bien.
- Ojalá que las cosas se solucionen de la mejor forma posible.
- Sí, eso espero.
- Claro que eso no significa que deba volver pronto.
- ¿A qué te refieres?
- Ha sido bueno que él esté de viaje porque he podido verte todos los días.
- Nos vemos a diario siempre.
- Sí, ya sé… Pero estar a solas ha sido distinto. Entre otras cosas nos ha permitido hablar de aspectos importantes. Por ejemplo, sobre lo que tú y yo sentimos.
- Santana, no empieces con eso.
- No he dicho nada malo. Sólo me alegra que estemos aclarando todo. Las dos sabemos que nos queremos y…
- Eres mi amiga y te quiero de esa forma. No hay más que… – Fue callada por un beso.
- No lo hagas de nuevo.
- ¿Por qué?
- No está bien. ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?
- Simplemente no puedes expresar todo lo que me has estado diciendo últimamente y luego negarte… – Volvió a besarla.
- ¿Qué me pasa contigo? – Se apartó un poco.
- Quieres esto tanto como yo. Eso es lo que pasa.
- No podemos…
- Después de lo del viaje, yo diría que sí. Sabes que ese fue el inicio de todo.
