* Veronica Rucci Hay mucha intensidad en todo lo que ellos viven. Así es, Santana está dispuesta a todo, ya dejó ir el amor una vez y no lo volverá a hacer ahora que la vida le ha dado la oportunidad de recuperarlo.
Kurt tiene muchos conflictos internos que necesitan su atención para que pueda superarlos y ser feliz.
Jajajaja, habrá flashback de ese encuentro ;)
Sí, Britt se está dejando llevar por lo que siente también, aunque hay momentos en los que se confunde
Blaine regresa de su viaje dispuesto a seguir con su vida normal.
* Maria Soledad Rodriguez Santana no es la clase de persona que comete el mismo error dos veces. Ya una vez dejó ir a Brittany, y no lo hará de nuevo.
Jajajaja, tendrán su flashback, no te preocupes ;D
* hummelandersonsmythe Totalmente acertado tu comentario. Blaine está demasiado confundido y necesita tiempo.
Kurt lo extraña demasiado, y espera con ansias que regrese.
Santana no se midió y habló demás. Hoy vas a saber cuáles fueron las reacciones.
* Farid Cuevas Así es, terminó la espera. Aquí tienes más de ésta historia.
Me alegra que hayas disfrutado tanto los dos capítulos.
Habrá flashback de ese momento.
* Georgi G ¡Exacto! Ella no va a dejar ir a Britt otra vez.
Para Kurt la situación es distinta, sin embargo el amor que siente por Blaine es muy fuerte.
* AdrianaBotero2 Ya sabrás lo que sucedió entre ellos con el flashback que pronto habrá. Jajaja y tendrá todos los detalles ;)
Así es, Blaine está demasiado confundido por todo lo que está sintiendo.
* Kmiilo Bastidas Blaine necesitaba tiempo para pensar, pero ha regresado.
Santana cometió una gran indiscreción en su desesperación.
* Nicol López Alcívar ¡Oh sí! Hay mucha emoción y momentos impactantes en ésta historia.
Santana va con todo, aunque en su deseo de conseguir a Britt, ha cometido un grave error. Hoy sabrás lo que sucederá.
* MauroMoyaKlaine Brittany siempre ha tenido esa curiosidad a causa de lo que Santana provocó en ella. Para Blaine es diferente porque jamás se había sentido atraído por un hombre.
Jajajajaja, ya sabrás lo que ocurrió con todos sus detalles.
Todos están en conflicto menos Santana, ella sabe lo que quiere y no duda en ir por ello.
Blaine está demasiado confundido y necesita tiempo para pensar.
Brittany se está dejando llevar en algunos momentos, aunque luego le entra el cargo de consciencia.
Kurt tiene que resolver sus conflictos internos para poder tener una relación feliz con Blaine. ¿Cómo puede infundirle seguridad si él está tan lleno de dudas?
Jajajajajaja me has hecho reír con eso.
Sí, el anillo de Britt es precioso =)
Y Santana habló demás por intentar conquistar a su gran amor...
* brendagleek22 La situación puede llegar a ser algo tensa entre ellos.
* DreamsMusic Bienvenida/o la historia. Espero que la disfrutes.
* clawsesmo ¡Muchas gracias! Me hace feliz saber que te ha gustado tanto. Aquí tienes el nuevo capítulo.
* Chobits3 Está lista la actualización ;)
* RoxiPM Me alegra que lo disfrutases.
¡Oh sí! Santana ha cometido una gran indiscreción.
* LetyBL Hoy sabrás la respuesta a tu duda.
* Day7_Mst Habrá flashback de eso.
Santana habló demás...
* Anto1247 Bienvenida/o la historia. Espero que la disfrutes.
* nachaasdfghjkl Las cosas están algo complicadas por el momento.
* blue_anonim Bienvenida/o la historia. Espero la estés disfrutando.
CAPÍTULO 19:
"Lo que el Corazón Siente"
.
Brittany no estaba segura de cómo se sentía, había vivido rodeada de mentiras. No sólo Santana había estado ocultando su verdadero ser sino que Kurt también. Ambos fingiendo, pretendiendo ser una pareja felizmente casada ante el mundo.
Aún desconocía las razones del ojiazul, pero estaba segura que eran similares a las de la latina, y aunque podía comprenderlas en cierta forma, seguía sin estar de acuerdo. ¿Por qué mentirles a todos? ¿Por qué mentirse a sí mismos?
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio por la ventana a Kurt llegando del trabajo, y su primer instinto fue correr hacia él y reclamarle, y entonces varias dudas se presentaron: ¿Qué pasaría luego entre él y Santana? Seguramente la metería en problemas por haber develado una verdad que no era suya y no quería eso… ¿Arruinaría las cosas entre ellos?… ¿O por el contrario, sería el paso que necesitaban para sincerarse y quitarse sus máscaras?
Se detuvo en el marco de la puerta al darse cuenta que no podía hacer eso, no le correspondía. Además, ellos tenían motivos para haber elegido esa vida en supuesta pareja, más eso no significaba que se quedaría callada y de brazos cruzados. Ya encontraría una manera de ayudar a sus amigos a liberarse y ser ellos mismos.
De pronto un nuevo pensamiento surgió, era algo que la llenaba de una alegría inesperada e inexplicable, porque si Santana y Kurt no estaban juntos, más que en apariencia, eso significaba que podría darse una oportunidad con ella sin sentirse culpable y…
El teléfono sonó, haciéndola sacudir su cabeza para tratar de despejarse antes de ir a contestar. Una voz conocida la hizo sentir un vacío en el estómago al darse cuenta de la situación actual: Ella sí tenía un matrimonio real con Blaine, quien estaba del otro lado de la línea.
Su dulce, tierno y amoroso Blaine con quien había compartido tantos años de su vida. Él era especial, era todo lo que siempre quiso, y lo amaba. Pero si así era, ¿qué es lo que sentía por Santana?
- ¿Me estás escuchando? —Preguntó el veterinario al no obtener respuesta— ¿Britt?
- Disculpa, hay interferencia o la señal no está bien porque no pude entender. —Detestaba mentirle, pero no podía decirle lo que estaba pasando por su mente en ese momento— ¿Qué me decías?
- El fin de semana regreso. Mi vuelo llega el sábado por la noche.
- Qué bueno ¿A qué hora exactamente?
- A las once, pero no te preocupes que tomaré un taxi. No vas a venir tan tarde.
- Tranquilo, para llegar a tiempo tengo que salir temprano de aquí. Ahí estaré.
- No es necesario.
- ¿No quieres verme?
- Tengo muchas ganas de verte. Te extraño Britt.
- También me has hecho falta.
Luego de que la conversación terminó, se sentía más conflictuada. Por un lado le alegraba que su pareja estuviese de regreso, pero por otro lado eso significaba que no podría pasar tanto tiempo con Santana.
"¿Qué te está pasando?" – Se reprochó – "Blaine es tu esposo y debes enfocarte sólo en él. Lo amas y él te ama, eso es todo lo que debe importar."
ღ ღ ღ ღ ღ
Kurt estaba trotando como cada mañana cuando sintió que alguien le daba unos golpecitos en el hombro, y se detuvo abruptamente. Al voltear vio sorprendido a su rubia amiga, y se quitó los audífonos.
- Ho-hola… Britt.
- Buenos días. —Sonrió— Te vengo siguiendo desde que saliste. Te llamé, pero supuse que no me escuchabas.
- Lo siento, cuando salgo solo siempre pongo algo de música.
- Está bien, comprendo. ¿Te puedo acompañar?
- Aaa… Sí, claro.
- Si te interrumpo o incomodo de algún modo…
- ¡Oh no! No hay problema.
- ¿Seguro?
- Por supuesto.
Siguieron trotando por un largo tramo sin pronunciar palabra alguna. La situación era tensa y ambos tenían diferentes conflictos internos. Había tanto que querían decir y no sabían cómo hacerlo.
Conozco el secreto de Santana y sé que es el mismo que tú tienes… Sé la clase de relación que Santana y tú llevan, y no entiendo por qué lo hacen… ¿Por qué no me dijiste que eres gay?… ¡No! ¡Qué horror! ¡No puedes decir nada de eso! — Pensaba la ojiazul mientras le daba miradas de soslayo a quien consideraba uno de sus mejores amigos.
Resulta inverosímil la forma en la que creemos conocer a las personas que nos rodean, sin sospechar que éstas pueden guardar secretos que jamás imaginaríamos, los cuales si terminamos descubriéndolos es sólo bajo circunstancias poco usuales.
- ¿Hay algo que me quieras decir? —Preguntó Kurt con duda y un dejo de temor, deteniéndose para respirar un poco— Siento tu mirada persistente clavada en mí.
- Ah… Bueno… Te he extrañado, ¿sabes? Nos hemos distanciado tanto últimamente.
- ¡Oh! —Los ojos azules se abrieron muy ampliamente— Yo también te extraño. Lo lamento tanto.
- ¿Qué lamentas?
- La distancia que he puesto entre nosotros.
- No eres el único. Yo también tengo culpa en eso, Kurt. —Miró el suelo por unos segundos mientras jugaba con su pie— El viaje que organicé tenía el objetivo de que nos divirtiésemos y relajásemos, pero de algún modo terminó alejándonos a nosotros.
Ambos pensaron en la causante de tal acción, y se sintieron mal al estar frente al otro y saber lo que estaban haciendo.
- Yo… Lo siento mucho, Britt.
- Deja de disculparte. ¿Qué tal si comemos juntos después del trabajo? Estoy sola en casa, así que tendremos todo el tiempo y la privacidad para conversar y ponernos al día.
- Amm… Claro… Eso me gustaría.
- Bien. Te estaré esperando. Voy a preparar una receta nueva.
- No es necesario. Puedo comprar algo al regreso de la oficina, sólo dime qué te apetece, o mándame un mensaje luego de que lo hayas pensado.
- Realmente me gusta cocinar, y es la oportunidad de que alguien más pruebe ese platillo. Lo preparé una vez y Blaine dijo que le encantó, pero él siempre es dulce y alaba todo lo que hago.
Ante la mención del nombre del hombre al que amaba con locura, en el estómago de Kurt se formó un nudo, y un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza.
- ¿Cómo está? ¿Sabes cuándo va a regresar?
- Está bien, aunque lo noto cansado cada vez que hablamos. Afortunadamente el sábado por la noche llega su vuelo, así que me aseguraré de hacerlo descansar lo suficiente una vez que esté aquí, ya que conociéndolo se habrá pasado trabajando todo el tiempo.
El castaño sonrió. Faltaba poco para que Blaine regresase. Sólo debía ser paciente durante unos días más y volvería a verlo. Necesitaba tanto ver su precioso rostro, anhelaba contemplar aquellos cálidos ojos con sus matices de colores, quería sentir sus suaves y deliciosos labios una vez más.
- Kurt… —Chasqueó los dedos frente al rostro de su amigo— Kurt…
- Discúlpame, recordé algo que debo hacer.
- Sí, está bien. —Notó de inmediato lo nervioso que éste se puso— Yo también me tengo que ir, pero te espero en la tarde.
- S-seguro. Ahí estaré.
El castaño la vio alejarse, e inevitablemente se sintió miserable. Sabía que no era correcto lo que estaba haciendo, pero también sabía que en el corazón no se manda, y él no tenía absolutamente ningún control sobre sus emociones. Jamás se había enamorado así de nadie, y era el sentimiento más grande y a la vez la experiencia más confusa de su vida.
ღ ღ ღ ღ ღ
- Aquí están los documentos de Harvey. Será un excelente negocio si logramos que firme. —Dijo Santana con una gran sonrisa, y dejó sobre el escritorio una carpeta— Aunque estoy 99% segura de que lo hará.
- ¿99%? — Preguntó Kurt levantando una ceja.
- Así es. Siempre hay el 1% de probabilidad de que las cosas no se den como esperamos, pero tenemos mucho a nuestro favor.
- Eso sí es optimismo.
- Ya sabes como soy. Además, le estamos ofreciendo un excelente trato, tendría que estar ciego para no aceptarlo.
- Definitivamente nos va a beneficiar mucho a ambas partes.
- Correcto. Y ya que es prácticamente un hecho inevitable que firmará, ¿qué tal si salimos a celebrar?
- Seguro, pero en la noche.
- Había pensado en ir a comer a algún lugar y después…
- No voy a poder. Tengo comprometida la tarde.
- ¿Y eso? ¿Qué vas a hacer?
- Almorzaré con Britt.
- ¿Por qué? Me refiero a que ustedes no han estado en mayor contacto últimamente y me parece raro.
- Hoy me dio alcance cuando estaba trotando. No sé si sospecha algo, pero la noté extraña y nerviosa. Me invitó a comer e hizo hincapié en el hecho de que estaremos solos y podremos hablar sin problema.
- ¡Oh! —La incomodidad empezó a invadirla así como un sentimiento de culpa— Tengo que decirte algo importante. — Comenzó a moverse alrededor del lugar tan rápido como le fue posible.
- Debe ser grave, estas caminando en círculos.
- Creo que lo es.
- Santana, ¿qué pasó?
- Tienes que saber ante todo que jamás fue mi intención. Las cosas sucedieron muy rápido y no me di cuenta de lo que estaba haciendo.
- Me estoy preocupando cada vez más. ¿Qué fue lo que hiciste?
- Estaba hablando con Britt y… una cosa llevó a otra y…
- ¿Y? ¿Qué pasó?
- Hablé demás.
- ¿A qué te refieres específicamente?
- Le dije que eres gay.
- Muy buena tu broma. —Sonrío con nerviosismo— Pero ya dime qué fue lo que sucedió.
- No estoy bromeando. Ella sabe desde hace un tiempo atrás que soy lesbiana.
- ¿Qué? ¿Cuándo sucedió eso?
- Fue en el viaje que hicimos.
- Estoy impactado realmente. No puedo creer que le dijeras.
- Tú le contaste a Blaine, ¿porque yo no puedo decirle a Britt?
- No he dicho eso, dije que estaba impresionado… Pero, ¿qué tiene que ver conmigo que decidieras contarle?
- No está relacionado contigo el que lo hiciera, esa fue una decisión personal. Lo tuyo sólo sucedió, y fue hace unos días.
- Tu broma ya no resulta graciosa.
- No es broma, Kurt. Realmente no fue mi intención hacerlo, pero las circunstancias me llevaron a decirle que eres gay.
- ¿Las circunstancias?
- Sé que no suena bien, pero cuando te cuente…
- ¡No puedo creerlo! — La miró indignado.
- Deja que te explique y…
- ¡No hay ninguna razón válida para que me hayas traicionado de esa forma!
- ¿Traicionado?
- Sí, traicionaste la confianza que había entre nosotros.
- ¡Eso es ridículo!
- No lo es. Sabes que Blaine me preguntó acerca de ti cuando le conté mi verdad, y jamás le dije nada. Desde el comienzo le dejé muy claro que eso era algo personal, algo de lo que sólo tú podías hablar.
- Entiéndeme…
- ¡No hay nada que entender! — Se levantó de la silla que estaba detrás del escritorio.
- No quería…
- ¡Pero lo hiciste! Ahora entiendo por qué Britt me miraba de esa manera.
- A ella no le importa. Cuando lo supo estuvo confundida acerca de porque tú y yo mentimos, pero no tiene ningún prejuicio. Es una persona muy buena con un gran corazón, y nos acepta tal como somos.
- ¡Qué gran consuelo! ¿Se supone que debo sentirme feliz de que mi esposa sea capaz de apuñalarme por la espalda?
- ¡No exageres! Y lo de "tu esposa", —hizo comillas con los dedos— sabes muy bien que es sólo en papeles.
- Lo que tú y yo teníamos era más que sólo papeles, pero ahora me doy cuenta de que no significa nada para ti. — Su tono de voz fue severo.
- ¡No te atrevas a decir eso! —Exclamó en el mismo tono— ¡Sabes muy bien todo lo que significas para mí!
- ¡No, ya no lo sé! — Avanzó hacia la puerta a paso firme y con el rostro agestado.
- ¡No te atrevas a irte! ¡No hemos terminado aquí!
- ¡Mírame! — Salió furioso de la oficina dejando a una Santana hecha un lío emocional y completamente aturdida por lo que acababa de suceder.
ღ ღ ღ ღ ღ
Kurt conducía su auto sin rumbo fijo, sus pensamientos corrían a mil por hora y no lograba calmarse. Una mezcla entre ira y angustia lo había invadido por completo. No estaba listo para que el mundo supiese su secreto, y Santana no tenía derecho a haberlo expuesto de esa manera.
Entendía que ella estuviese enamorada y que por amor se puede perder la cabeza, pero todo tiene un límite. Él también estaba enamorado y había cometido varios desaciertos, más no la había arrastrado en el proceso.
Sin darse cuenta en qué momento había sucedido, se encontraba parqueado frente a un parque desconocido y sus manos sujetaban con fuerza el volante. Ni siquiera se acordaba haber enviado un mensaje hasta que revisó su teléfono enviado un mensaje hasta que revisó su teléfono luego de que le tocasen suavemente el vidrio de la ventana y le explicasen.
- Lo siento, esto es tan confuso… No sé cuándo te escribí… Ni por qué a ti. — Pensó sin él mismo tener la respuesta.
- Tranquilo, está bien. Me alegra que lo hicieras.
- Britt…
La chica colocó la mano sobre una de las del empresario. — Cámbiate de puesto, yo conduzco.
Kurt asintió como un niño asustadizo y se movió lentamente hacia el otro asiento, asombrándose al notar que se encontraban en las afueras de la ciudad, pero permaneciendo en silencio durante el trayecto de regreso.
Una vez en casa de la ojiazul y con una taza con té caliente en sus manos, la miró durante varios segundos y titubeó un pequeño gracias.
- No hay de qué. Ahora intenta relajarte y descansar. Cuando estés listo para hablar, o lo que sea que necesites, aquí estaré.
Kurt contempló la cama en la que se encontraba sentado y suspiró. ¿Cómo contarle lo que estaba ocurriendo? ¿Qué debía decir y qué no? No sólo se trataba del tema de su verdadera orientación sexual, quizá ese era el menor de los problemas, lo más grave era que estaba enamorado del esposo de ella.
- Yo…
- No te forces, tómate todo el tiempo que…
- Sé lo de Santana.
Brittany se congeló al instante. Eso no podía estar sucediendo. Santana no se habría atrevido a contarle que habían tenido ¿algo? Algo que no sabía cómo llamarlo porque para ella no era una aventura, pero tampoco podía calificarlo como una relación.
- ¿De qué estás hablando?
- Me contó lo que pasó contigo hace unos días.
- Tienes que ser más específico.
- ¿Qué tanto pudo ocurrir para que no sepas a lo que me refiero?
La mujer de larga cabellera se ponía cada vez más nerviosa. — Santana y yo compartimos muchos momentos, así que no sé a qué…
- Lo que te dijo sobre mí.
- ¡Ah! —Soltó el aire retenido— Quieres decir lo de…
- Soy…
- Dilo. —Se sentó a su lado y le acarició la rodilla— No tiene nada de malo.
Kurt bebió todo el contenido de su taza y luego la asentó sobre la mesita de noche. Negó ligeramente mientras se acostaba, recogiendo las piernas un poco contra su cuerpo y acomodando la cabeza sobre el regazo de la rubia.
Brittany comenzó a acariciarle suavemente el cabello, tratando de comprender por lo que éste estaba atravesando.
- Britt…
- Sigues siendo la misma persona, y nada cambiará entre nosotros. No tengo ningún problema con tu verdadera identidad, te lo aseguro. Te conozco y sé que eres Kurt Hummel, un amigo lleno de cualidades buenas y maravillosas, un hombre extraordinario con tanto que ofrecerle al mundo. Eres realmente magnánimo y humanitario. Te he visto ayudar a muchas personas de distintas maneras, y jamás lo haces esperando algo a cambio. Eres un prestigioso empresario dueño de una multinacional que genera miles de plazas, y a todos los que trabajan para ti les das un trato justo y respetuoso. No te aprovechas de nadie ni abusas del poder que tienes, todo lo contrario, lo usas para buenos efectos.
Puedo decir tantas cosas sobre ti, y ninguna de ellas es mala. —Se secó las lágrimas que estaban rodando por su rostro y respiró profundamente— Te quiero mucho, estoy muy orgullosa del ser noble que eres, y me siento feliz de ser tu amiga.
Mientras más Britt hablaba, más confundido y miserable Kurt se sentía. Si había alguien extraordinario allí, era ella, y él estaba destruyendo su matrimonio. A como diera lugar y por mucho que doliera, tenía que arrancarse a Blaine del corazón.
- Gracias. — Susurró con un hilo de voz.
- No me agradezcas. Jamás tienes que dar las gracias por escuchar la verdad.
- Perdóname.
Ella se inclinó y lo abrazó. — No tengo nada que perdonarte. Confieso que al comienzo me molestó que no me dijeses la verdad, pero ya calmada estuve analizando las cosas. Hasta ahora supongo tus razones son las mismas que tuvo Santana, y no creo estar equivocada. Así que no, no los juzgo, no te juzgo. Por lo que ella me contó, sé que el camino fue difícil, y tal vez dadas las circunstancias, lo que eligieron resultó ser la mejor opción por un tiempo.
Kurt sentía que estaba caminando sobre una cuerda floja suspendida a cientos de metros sobre el suelo, y no había nada de donde sostenerse ni ninguna red que lo atrapase si caía.
¿Cómo decirle que no era sólo por la mentira que pedía indulto? Sus lágrimas mojaron las piernas de la veterinaria, pero no podía evitarlo. Realizó varias respiraciones cortas e intentó decirle que había fallado como amigo, pero las palabras se quedaron atoradas y murieron en sus labios. — Te quiero tanto. — Fue lo que atinó a pronunciar antes de que su garganta se cerrase.
- Kurt, —le besó la mejilla— también te quiero. Nunca lo olvides. Y por ese cariño tan grande que te tengo, espero que en algún momento te sientas lo suficientemente fuerte como para dejar de lado esa mentira que te hace daño, porque no sólo te ocultas de los demás sino que también lo haces de ti mismo.
El ojiazul lloró en silencio hasta quedarse dormido. Cuando despertó empezaba a anochecer, y Britt lo esperaba con una cálida sonrisa y un fuerte abrazo.
Platicaron un poco más ya que Kurt logró controlar sus emociones, y pudo expresar así varias cosas, entre las cuales estuvo el contarle su historia y responderle la gran interrogante de cómo funcionaban las cosas entre él y Santana.
Ya agotado y sin ánimos de regresar a su hogar, pasó la noche en la habitación para invitados.
Al día siguiente, luego de que Britt saliera hacia su trabajo, se fue a su casa y encontró a su mejor amiga y esposa sentada en el sofá con clara evidencia en su rostro de no haber dormido nada bien. Con pocas palabras le dijo que había aclarado las cosas con Brittany y luego cruzó con indiferencia para dirigirse a la habitación.
Una mano lo sostuvo del brazo, y escuchó una voz suplicante que le pedía que la escuchase. Santana no es de las personas que suplican, así que se detuvo y se giró para mirarla.
Ella le explicó cómo había sucedido todo, sin guardar ningún detalle. Finalmente se disculpó por haberlo expuesto de esa manera.
Kurt estaba enojado todavía, pero también dolido, sin embargo comprendía lo que estaba escuchando. Era claro que la latina no había tenido la intención de comprometerlo, más aún se sentía traicionado de algún modo.
Cuando la oyó pedir perdón con la voz quebrada, la miró a los ojos, y al verlos llenos de lágrimas, su pecho se contrajo. Si ella no suplicaba, mucho menos lloraba, al menos no con facilidad y jamás frente a otros. Sabía que las únicas personas que la habían visto vulnerable eran sus padres y él.
- Te amo Kurt. Significas para mí más de lo que alguna vez podré expresar, y lamento tanto lo que sucedió. — Varias gotas cristalinas rodaron por sus mejillas, sin que hiciera nada por detenerlas.
- Santana…
- Perdóname.
Kurt acortó el espacio entre ellos y la abrazó fuertemente, sintiendo como ésta envolvía sus brazos alrededor de su cuerpo.
Lo que había entre ellos era algo tan grande y profundo que jamás nadie podría explicar o ser capaz de comprender.
Luego de varios minutos de sollozos se miraron a los ojos, y ambos supieron que las cosas volverían a la normalidad, aunque sin duda alguna tendrían una conversación extensa.
ღ ღ ღ ღ ღ
Kurt y Britt retomaron su amistad a lo largo de la semana y volvieron a compartir momentos especiales, algunos incluyendo a Santana, tal como antes, y cuando eso sucedía, el castaño notaba algo diferente entre ellas, era como si se hubiesen conectado de alguna forma. No pasaban desapercibidas las miradas que la pelinegra le daba a la rubia, él estaba consciente de los sentimientos que ella tenía, ¿pero acaso Brittany correspondía en ocasiones?
Definitivamente debía ser su imaginación. Tal vez su desesperación inconsciente por no querer renunciar a Blaine hacía que viese cosas donde no existían.
Se había prometido no pensar en él, hacer caso omiso a sus sentimientos. No quería perderlo, pero tampoco podía tenerlo de la manera que deseaba, así que la única forma de mantenerlo en su vida era ser sólo amigos. Y por ilógico que sonase, pondría una distancia entre ellos. Serían amigos, pero ya no tan cercanos como antes, al menos hasta que aprendiese a controlar lo que sentía. Empezaría evitándolo a toda costa, así tuviese que trabajar más horas o hacer lo que fuese necesario. Así es como debía ser.
Pero no todo es como a veces creemos que debe ser, y la vida encuentra la forma para que las cosas sucedan como en realidad están destinadas a ser…
Al contraer un virus estomacal un día antes de la llegada de Blaine, Brittany le pidió a Kurt que fuese por éste al aeropuerto, y aunque él intentó negarse, al final ella logró convencerlo.
Y ahí estaba, sentado esperando a que el vuelo llegase, jugando nervioso con sus dedos y repasando mentalmente lo que le diría. Aunque no estaba seguro de ser capaz de poder hablar cuando lo viese, porque lo único que deseaba era correr hacia él y besarlo hasta perder la razón.
¡Vaya que era serio lo que le pasaba con aquel magnífico hombre de ojos ambarinos! No era la primera vez que se enamoraba, pero nunca había experimentado algo tan intenso, sin embargo envió todos esos pensamientos impropios al fondo de su cabeza.
Observó el reloj y al notar que todavía faltaban cuarenta y cinco minutos, suspiró y se acomodó lo mejor que pudo. Sabía que había ido muy temprano, pero el deseo de ver a Blaine fue más fuerte. No que por eso el vuelo llegaría antes, más estar ahí era importante para él, y ahora no podía hacer más que esperar.
Cerró los ojos y trató de no pensar en nada, sin embargo las dudas acerca de lo que ocurriría cuando se viesen después de todo ese tiempo volvieron a asaltarlo.
¿Por qué tenía que encontrar el amor con la persona incorrecta?
No, eso no tenía lógica, el amor siempre es correcto. No elegimos a quien amar, es el corazón el que elige, el corazón sabe lo que la razón no comprende.
Su corazón estaba aferrado a ese hombre divino con labios tan deliciosos como la más dulce vid, labios suaves como el terciopelo, y tan cálidos que sentirlos era igual que entregarse a la vida misma.
Sus pensamientos fueron pronto reemplazados por recuerdos maravillosos que lo estremecieron y dibujaron una pequeña sonrisa en su rostro.
El tiempo pasó raudo, y los ojos azules que estaban algo vidriosos en ese instante se abrieron al escuchar la alarma de su teléfono. Se levantó y empezó a caminar nervioso. Observó en el tablero digital que el vuelo acababa de llegar, lo cual le daba varios minutos para serenarse y mostrarse tranquilo.
Cada segundo era como una eternidad. Cientos de personas salían, pero ninguna era la que ansiaba ver. Y entonces apareció entre la multitud un hombre con el cabello más largo de lo que recordaba, los rizos alborotados lo hacían lucir tan sexy así como la barba que tenía. Se veía distinto, pero igual de hermoso.
Blaine caminaba observando con atención al costado para encontrar a su esposa, de pronto sus ojos hicieron contacto con unos que lo miraban fijamente, y se detuvo. Parpadeó varias veces como tratando de entender si era su imaginación, pero cuando esa dulce sonrisa que lo había cautivado desde el primer día se hizo presente, supo que era real.
No entendía qué hacía éste ahí, pero era inútil negar el remolino de emociones que había sentido al verlo, y susurró "Kurt…"
