CAPÍTULO 7

ERZA SCARLET

ARMADURA DE DESINTERÉS.

Erza Scarlet era la viva imagen de la independencia, de la seguridad, la fuerza y el valor. Todo el mundo conocía a Erza Scarlet, la famosa maga de Fairy Tail, todo el mundo admiraba su fuerza, su valor y su destreza en el campo de la lucha, ella había llevado más de una vez a su gremio a la victoria en muchas de las guerras en las que había participado. Las niñas pequeñas soñaban con ser como su heroína de cabellos escarlatas, los hombres querían gozar de la compañía de la joven hada también conocida por su gran belleza y gran atractivo físico. Todo el mundo quería ser amigo de Erza Scarlet porque sabía que para Erza no había nada más importante que la familia y su familia eran cada uno de los miembros de Fairy Tail. Siempre había estado muy cotizada por los hombres de todas las edades. Ella no era o había sido modelo como Mirajane o Jenny de Blue Pegasus, sin embargo, no era belleza lo que le faltaba para que le dieran ese papel, es más, muchas agencias como la Weekly Sorcerer le había pedido más de una vez que firmase un contrato con ello, pero ella se negaba a tener más contacto con la revista que algunas entrevistas de vez en cuando como cualquier otro mago. A Erza no le gustaba que la gente la admirase por su belleza, ella quería que la gente la admirase por su fortaleza.

Era por eso que la pelirroja más famosa de Fairy Tail era tan cotizada. Todo hombre y mujer en el reino de Fiore sabía que aquel que fuese el afortunado de ocupar un lugar especial en el corazón de la titania, podía considerarse el hombre más afortunado del mundo, puesto que en el mundo solo había una Erza Scarlet y ella le había elegido a él.

Erza suspiró. Lo dicho no era realmente cierto, no en su pensamiento. Erza Scarlet estaba enamorada, sí, desde hacía muchos años, pero aún así nunca se le había conocido pareja. A la pelirroja antes no le importaba mucho el tener o no el título de pareja. Ella y su amado no podían estar juntos a causa de circunstancias ajenas a ellos. Pero ella sabía, o quería saber, que él pensaba en ella de la misma manera que ella lo hacía en él. Sin embargo, visto el rumbo de los últimos acontecimientos, ya no estaba segura de si él pensaba en ella de la misma forma que ella lo hacía.

Su historia no había sido fácil, habían sido prisioneros juntos en la torre del Paraíso, de niños. Después él fue poseído por el espíritu maligno de Zeref lo que los había llegado a convertir en enemigos. Más tarde el perdió la memoria de todos sus crímenes, pero su conciencia ya era libre de todo control maligno. Ella desapareció por siete años, y cuando se reencontraron él había fundado un gremio con el objetivo de la redención de sus miembros, ella le dejó marchar esa vez y todas las siguientes, puesto que aunque ella ya le había perdonado sus crímenes, que en su opinión no eran culpa de él, él aún no encontraba el perdón en sí mismo, no era capaz de perdonarse por haber acabado con la vida de uno de sus amigos y haber estado a punto de acabar con la vida de su amada pelirroja. Ella sabía que él necesitaba ese tiempo, y ella pacientemente se lo dio. No fue la última vez que se vieron, después de eso lucharon codo con codo en muchas batallas, y de nuevo cuando el mal fue erradicado, él necesitaba un último viaje para expiar sus pecados, y de nuevo ella le dio ese tiempo.

Ahora había vuelto, y cuando ella pensó que por fin todas las barreras que los habían mantenido separados por más de, en el caso de él casi 20 años, en el de ella debía descontar los siete años que había desaparecido, nuevamente algo se interponía en su camino. Y ese algo no era cualquier cosa a la que pudiese enfrentarse, ese algo que él mismo. Ya no eran sus pecados o su camino de redención, era su propia voluntad lo que les mantenía separados. Una nueva amenaza cernía sobre el gremio, esa amenaza estaba fuertemente vinculada con él, era su propia familia quien quería aniquilarlo. Ella era capaz de comprender la presión que podía llegar a suponer eso, pero aún así, no pensó que se alejaría de ella aún más.

Acababan de llegar a Crocus, la capital del reino, después de un largo viaje silenciosos e incómodo. Nunca había sido del tipo de chica que culpaba a otros de sus males. Nunca había delegado en otra persona su pesar y sus preocupaciones. Pero al sentirlo tan cerca pero a la vez tan lejos, no podía evitar pensar mal de una persona del gremio en concreto, lo que le causaba aún más dolor puesto que esa persona no tenía culpa alguna.

Desde que había regresado de su viaje, Jellal no se había separado ni un momento de Juvia, su hermana menor. Erza odiaba pensarlo pero en el fondo de su alma, un pensamiento rondaba por su mente, era Juvia la que lo mantenía alejado de ella.

Salió al balcón del hotel en el que se hospedaban durante los Juegos. El maestro como bien había indicado había reservado dos habitaciones, situadas una lo más lejos de la otra para no tener ni dificultades ni facilidades a la hora de que comenzase la prueba preliminar. La ciudad estaba llena de gente como era de esperar por esas fechas. Nadie quería perderse el mayor acontecimiento del año. Muchos de sus compañeros también paseaban por la ciudad. Quedaba poco para el anochecer y todos aprovechaban las últimas horas de luz puesto que a las doce de la noche los Grandes Juegos comenzarían. Vio a Levy y Gajeel pasear por la plaza enfrente del hotel cogidos de la mano. Los envidió. Su historia tampoco había sido fácil, pero ellos al menos habían logrado estar juntos. También vio a Evergreen junto a Elfman, Lisanna y Bickslow. Los menores de los Strauss al parecer también habían encontrado a aquella persona especial. Alzack y Bisca se acercaban al grupo mientras paseaban con Asuka. Todos eran felices, mientras que ella estaba allí, sola en la habitación del hotel. Hasta Natsu y Lucy habían formalizado su relación de alguna extraña manera. Después de la guerra muchos sentimientos salieron a flote y ella esperaba que los suyos y los de Jellal también lo hiciesen, sin embargo, allí estaba él, en la plaza bajo el hotel, acompañado de Juvia de la cual no se separaba. Tenía uno de sus brazos sobre los hombros de su hermana.

Erza se mordió el labio inferior evitando que la lágrima cayesen de sus ojos. Ella no lloraba por cualquier cosa. Había llorado demasiado en su vida como para malgastar las lágrimas de su ojos derecho en cualquier cosa, pero esta vez creía no poder evitarlo. El dolor y el vacio que sentía en su corazón eran demasiado grandes como para ignorarlos.

-Erza…- la llamaron a sus espaldas. La pelirroja se giró dejando que su roja cabellera se moviese con el viento. Era Gray. El único que podría comprenderla en una situación así. Sin poder evitarlo una lágrimas recorrió su mejilla y se perdió al estallar contra el suelo- No llores…

-Gray…- dijo ella con una voz temblorosa.

-Si tú lloras, ¿qué haré yo?- preguntó Gray limpiándole la humedad de su mejilla- Tú eres Titania de Fairy Tail, la persona más fuerte que conozco, si tu lloras me hundiré.

Erza simplemente se abalanzó sobre los brazos del alquimista los cuales la recibieron en un cálido abrazo. Si Juvia y Jellal eran hermanos de sangre, la relación entre ambos era totalmente equiparable a la de los peliazules. Además, ambos se conocían desde mucho más tiempo que los causantes de su dolor. Por lo tanto, era lógico que encontrasen consuelo en los brazos del otro.

-Todo se solucionará, Erza- dijo Gray acariciándole el cabello- Estoy seguro de ello, tenemos que ser fuertes unos días más, después se solucionará, sino seremos nosotros los que tomemos las riendas de la situación. No te atrevas a pensar que has hecho algo malo para estar en esta situación, por que no es así. ¿Me oyes?

-Me siento culpable Gray… he llegado a pensar en odiarla… ella no tiene la culpa… ella siempre ha sido tan buena conmigo... -se desfogó la pelirroja- Pero… a veces no puedo evitar pensar que es ella la que me mantiene alejada de él.

-No te sientas culpable, yo también he pensado lo mismo respecto a él…- admitió el alquimista.

-Somos unas malas personas…

-No lo somos, solo tenemos el corazón roto- le contestó- ahora- dijo apartándola suavemente y tomándola del rostro para acabar de limpiarle las lágrimas- Se acabaron las lágrimas, vuelve a ser la Erza fuerte y valerosa que todos conocemos, la Erza que necesitamos para ganar el Daimotu Enbu.

-Tienes razón- dijo riendo levemente mientras se separaba del mago de hielo- ¡Vamos a darles una paliza todos los que se interpongan en nuestro camino!

-Esa es la titania que yo conozco- dijo Gray sonriendole. Erza sonrió también y ambos entraron de nuevo en la habitación.

Ninguno de los sabía que desde la plaza del hotel, dos personas peliazules habían observado la escena entre la pelirroja y el alquimista. Ambos sintieron un dolor en el corazón inequiparable, sin embargo, no podían hacer nada. Sabían que eran la causa de su dolor, pero por ahora, no podía remediarlo. No hasta acabar con Sekai y su gremio.

Natsu, Lucy y Wendy volvieron a la habitación unos minutos antes de la medianoche, y cuando el reloj tocó el inicio del nuevo día, el cielo de Crocus se iluminó, y de nuevo, al igual que tres años atrás, la mascota oficial de los Juegos, la cual se preguntaban si seguiría siendo el rey, apareció en forma de holograma.

-Bienvenidos magos y gremios de todo el reino a esta nueva edición de los Grandes Juegos Mágicos-kabo- dijo la calabaza parlanchina- Este año se trata de una competición especial pues al celebrar el décimo aniversario del Daimotu Enbu-kabo, participarán nada más y nada menos que 10 gremios oficiales-kabo.

-¡Diez!- exclamó sorprendido Natsu.

-Eso hará las cosas más difíciles- murmuró Lucy- serán más a los que vencer…

-Y también tendremos más oportunidades para entrar en el torneo- la animó Gray- podemos hacerlo, ya lo hicimos antes.

-Tienes razón- dijo la pelirroja, con la mirada aun puesta en la mascota Mato.

-¡Y cómo cada año, comenzaremos con una ronda preliminar para reducir de 150 equipos a únicamente 10!- exclamó Mato- Las reglas son muy simples, como hace tres años y en honor a aquellos grandes juegos, participaréis en una carrera, y los diez primeros equipo en llegar formarán parte de los juegos oficiales. Podéis utilizar la magia a placer, pero recordad no nos hacemos responsable de la muerte de nadie en el laberinto- finalizó- ¡Que comience el Sky Labyrinth!

Un camino de losas de piedras salió desde el balcón de su habitación hacia el cielo donde se encontraba un enrevesado camino hasta llegar a la meta que los proclamaría participes de los juegos oficiales. Los cinco tenían muy claro cual era su objetivo. Debían ganar y para ello se esforzarían al máximo.

El laberinto era muy similar al que habían tenido que superar tres años atrás. Obviamente no era igual puesto que eso les facilitaría las cosas a todo aquel que ya hubiese participado, pero aún así, seguía los mismo patrones. Lucy pudo darse cuenta de ello rápidamente y con la ayuda de su espíritu celestial, Pyxis, lograron encontrar el rumbo y seguir el camino correcto. Gracias a la magia de aire de Wendy evitaban caerse en los lugares en los que la estructura del laberinto luchaba contra las fuerzas de la gravedad y así, poco a poco lograron llegar hasta la puerta que marcaba la meta de llegada.

-¡Lo logramos!- exclamaron Natsu y Lucy saltando de alegría.

-¡Natsu Dragneel! ¡Lucy Heartfilia! ¡Wendy Marvel! ¡Gray Fullbuster! y ¡Erza Scarlet!- exclamó Mato- ¡Felicidades! ¡Habéis pasado la ronda preliminar!

-¡Yey!- exclamaron de nuevo la pareja feliz.

-¿En qué posición hemos llegado, Kabo-sama?- preguntó tímida y respetuosamente Wendy.

-Terceros- contestó la calabaza sonrojada por los modales de la pequeña DragonSlayer.

-¡Terceros!- exclamó Natsu enfadado- ¡Quién se ha atrevido a superarnos!

-Cálmate Natsu- dijo Erza- Hemos llegado terceros, no está mal, tenemos todo el torneo para remontar.

-Si cruzáis la puerta pasaréis a vuestra sala de espera, en cuanto salga sol comenzarán los juegos, procurad descansar, Fairy Tail-kabo.


Sentimirntos Everywhere

Pobres Gray y Erza... pero todo a su tiempo

Lo bueno se hacehan esperar ;)

Muchas gracias por vuestros preciosos comentarios, me animan a seguir escribiendo 3

Blue-Azul-Acero

Sabastu Scarlett

Att. LADY

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