* Maria Soledad Rodriguez ¡Muchas gracias amiga! Como siempre tan linda :*

Blaine está más bueno que un chocolate caliente en un día de frío.

Me alegra que lo hayas disfrutado. Tenía que cortar el capítulo ahí porque todo lo que vendrá después será intenso.

* Veronica Rucci ¡Oh sí! Blaine es hermoso, y su nuevo look está de infarto.

Me emociona saber que lo hayas sentido tan real y que lo vivieras. Es siempre un placer escribir para ustedes.

* Kmiilo Bastidas Aquí tienes la actualización =)

* Georgi G Blaine es hermoso ^-^

* Jeny No es fácil para él.

* Jessica Gomez De nada. Espero lo disfrutes.

* hummelandersonsmythe Hoy lo sabrás ;)

* MauroMoyaKlaine Brittany quiere ayudar a sus amigos, y va a meter su cuchara en esa sopa.

Britt se ha dado cuenta lo que siente por Santana, y está dispuesta a arriesgarse.

La situación es incómoda para Britt y Kurt porque ninguno sabe lo que el otro siente por sus respectivas parejas.

Jajajajaja, pobre de tu esposo. Ya lo esperas con los palos jajaja.

Un momento de mucha tensión entre Kurt y Santana, que al final logró resolverse.

Britt es una buena persona y amiga, lo que vuelve las cosas más complicadas para Kurt

Gracias. Aquí la actualización que esperabas.

* AdrianaBotero2 Las cosas van surgiendo.

* haydeeeliana Espero eso no sea malo. Para Blaine no es fácil, pero está descubriendo lo que siente. Gracias por seguir leyendo.

* Mariu4 Gracias a ti por leerme- Me alegra en verdad que te guste la historia. Gracias por tomarte el tiempo para comentar =)

* LetyBL La actualización está lista.


Luego de una larga espera, aquí estoy de regreso con la actualización que me estaban pidiendo.


CAPÍTULO 20:

"Un Encuentro Inesperado"


.

Su cuerpo estaba paralizado, su respiración era irregular, no podía pensar en nada, y su corazón golpeaba con fuerza contra su pecho. Su mirada estaba fija en aquel magnífico hombre de piel nívea y hermosos ojos azules que fue poco a poco desapareciendo.

Tratando de calmarse cerró los ojos durante unos segundos. Podía sentir como las personas cruzaban a su lado, algunas hasta empujándolo ligeramente, pero no podía culparlas ya que era él quien estaba en medio camino, evitando que hubiese una circulación normal.

- ¿Te sientes mal? —Aquella voz hizo que se le erizara la piel, y un nudo presionó su garganta cuando sintió una mano posándose cálidamente sobre su hombro— Podemos ir al hospital si quieres. Estás muy pálido.

"¿Qué rayos sucede contigo? Te fuiste para aclarar tu mente, y todo está en orden ahora. Kurt es un amigo, sólo eso. Un amigo que se volvió muy cercano, pero no hay nada más. —Sus pensamientos lo golpeaban tan rápido que empezó a sentirse mareado— Todo está bien, tienes una esposa a la que amas… Y Kurt es tu amigo… únicamente eso…un amigo."

Lentamente abrió los ojos y vio la preocupación pintada en el rostro del castaño— E-estoy bien.

- ¿Seguro? No luces nada bien.

- Sí. Me dieron varios vértigos durante el vuelo… Creo que fue por la turbulencia… Pensé que ya había pasado.

- Ah… Vamos a sentarnos entonces. —Dijo poco convencido por aquella respuesta, y enganchó su brazo en el de Blaine. Intentó llevar la maleta, pero la mano de éste estaba firmemente empuñada a la agarradera— Blaine, por aquí.

El pelinegro quería avanzar, más sus pies parecían haberse convertido en parte del suelo— Dame un minuto.

- Sí, seguro.

"Vamos, respira y relájate. Es completamente absurdo que te pongas así. Kurt es un amigo. Nadie reacciona de ésta manera porque un amigo viene a recogerlo al aeropuerto… ¡Nadie reacciona así con un amigo bajo ninguna circunstancia!"

No estaba seguro de cuánto tiempo había pasado, pero Blaine sintió que pudo moverse finalmente. No recordaba en qué momento cerró los ojos, pero cuando los abrió la afluencia de personas había disminuido considerablemente. Miró hacia los costados y no había señas de Hummel. ¿Era posible que todo hubiese sido producto de su imaginación?

Su mano se acalambró y fue cuando notó que seguía sujetando la maleta con gran fuerza. Soltó la agarradera y empezó a dar un ligero masaje entre sus dedos, dorso y palma para que la sangre circulara y el dolor desapareciera.

- Disculpe. ¿Qué hora es? —Una mujer mayor con rostro amable le preguntó— Mi reloj se detuvo a las diez de la noche.

- Las doce y veinte. —Dijo sorprendido.

- Muy amable. —La señora sonrió y él asintió ligeramente.

No podía creer que hubiese estado paralizado durante tanto tiempo. Su vuelo llegó a las once en punto, y debido a las pocas personas que fueron en el avión, salió rápido. Sin embargo, el mundo se detuvo al ver a Kurt Hummel. ¡Qué locura! En realidad sólo había sido una broma de su subconsciente que tal vez lo estaba poniendo a prueba y…

- Me tenías preocupado, pero te ves mucho mejor ahora. —Suspiró con alivio— Te traje un poco de agua.

Los ojos amielados se abrieron tan amplios como platos mientras giraba la cabeza hacia un costado…

Y ahí estaba de pie, tan hermoso como siempre, de hecho aún más. Su cabello castaño perfectamente peinado hacia atrás de forma moderna, su piel lucía un tono precioso de bronceado, haciendo que sus increíbles ojos se vieran más azules que nunca… Aquellos ojos que lo miraban fijamente y le producían descargas de corriente por toda la espalda, y sus labios rosados perfectos que se curvaban en una pequeña y suave sonrisa.

- G-gracias. —Aceptó la botella, y se quedó sin aliento al sentir como era abrazado de una forma dulce, cálida, perfecta. No era un abrazo con dobles intenciones ni que buscaba algo a cambio, sólo era un acto sincero cargado de muchos sentimientos.

Sus brazos se curvaron alrededor de su amigo, aunque no de la misma manera, ya que se estremeció por completo ante el contacto y trataba de no demostrarlo. Rápidamente quiso separarse, pero seguía siendo sujetado, así que le palmeó la espalda como intentando indicarle que debían terminar con ese saludo tardío. No porque no se sintiese bien, sino porque era todo lo que podía manejar en ese momento.

- Te extrañé Blaine. —Dijo honestamente cuando se apartaron.

- Ah… sí… Gracias.

La sonrisa en el rostro de Kurt se borró automáticamente al no escuchar lo que anhelaba. Claro que no esperaba una declaración de amor, pero un "también te extrañé" habría sido como ir al cielo y volver.

Guardando para sí su decepción, desvió la mirada— ¿Qué tal tu viaje?

- Todo salió bien. Mucho trabajo.

- Tenía entendido que fuiste a ver a tu hermana porque necesitaba tu ayuda en algo.

- Ah… s-sí. Eso se solucionó, por lo que aproveché para checar algunas cosas del trabajo.

Empezaron a caminar mientras sostenían una conversación algo torpe que continuó hasta llegar al auto del ojiazul. Una vez embarcados hubo un gran silencio que empezaba a tornarse incómodo.

Blaine se arrimó al vidrio de la ventana y suspiró. El camino de regreso a su casa era largo, y no sabía cómo iba a soportar tal tensión.

- Estoy cansado. —Pronunció lentamente, y simuló bostezar. Si fingía quedarse dormido podría evitar sutilmente a Kurt, y tal vez lograría despejarse. Sabía que no era cortés de su parte, más resultaba peor que los dos estuviesen callados sin saber qué decir o queriendo decir tanto.

- Duerme un poco. Falta mucho para que lleguemos.

- Disculpa.

- Está bien, comprendo. ¿Te importa si enciendo la radio? Prometo mantener el volumen bajo.

- No. Adelante. —Inclinó ligeramente el asiento, se acomodó lo mejor posible y cerró los ojos. Rogaba dormirse realmente, aunque no creía que fuese a suceder debido a que a pesar de estar agotado, no dejaba de pensar en tantas cosas a la vez.

Canción tras canción había sorprendentemente logrado relajarse ya que las melodías eran suaves, sin embargo algo llamó su atención en ese instante. La voz que llenaba el lugar no era sólo la proveniente de la radio, era la voz de… Kurt. Dulce, suave, como un susurro para el alma.

Respiró profundamente y empezó a escuchar con curiosidad lo que éste estaba cantando, sintiendo un escalofrío inevitable.

Enamorarme de ti

Fue la cosa más fácil

Tu sonrisa y tu mirada

Tienen mi alma cautivada.

.

Enamorarme de ti

Sucedió en un segundo

Fue imposible no hacerlo

Si eres lo más bello de éste mundo.

.

Sé que no debo, es prohibido

Me lo repito a diario

Pero no puedo evitarlo

Todo esto que siento

Es más fuerte que yo.

.

Pero quién puede culpar al corazón

Si el amor llega sin darnos explicación

No le importa el momento

No le importa la edad

No se fija en tamaño, sexo

O lo que dirá la sociedad.

.

Enamorarme de ti

No lo elegí, no lo busqué

Ni fue algo que de algún modo planeé

Fue mi alma que vio en ti

Lo que siempre soñé.

.

Enamorarme de ti

Sabe a gloria, sabe a dicha

Cada vez que me besas

Y cuando de forma dulce

Tus manos me acarician.

.

Pero enamorarme de ti

También es una tortura

Una agonía, una sentencia

Que me hace estremecer

Cuando esquivas la mirada

O rehúyes mi presencia

Y sin ninguna advertencia

Sólo te alejas de mí.

.

Duele tanto en el alma

Amarte como lo hago

Porque eres mi vida, mi mundo

Mi alegría y mi calma

Y me quema, me cala tan sólo pensar

Que nunca jamás me podrás amar.

.

Sintió una humedad rodando por su barbilla, y abrió los ojos, pasando sus manos por ella y descubriendo que eran lágrimas que escapaban atrevidas. Sigilosamente sesgó un poco su cuerpo para observar al castaño, y vio como su rostro era surcado por cristalinas gotas que rodaban sin clemencia con cada palabra que entonaba…

.

Sé que no debo, es prohibido

Me lo repito a diario

Pero no puedo evitarlo

Todo esto que siento

Es más fuerte que yo.

.

Pero quién puede culpar al corazón

Si el amor llega sin darnos explicación

No le importa el momento

No le importa la edad

No se fija en tamaño, sexo

O lo que dirá la sociedad.

.

Sin saber por qué ni siquiera detenerse a pensarlo, se sentó y colocó su mano sobre la del ojiazul, quien jadeó en sorpresa. —Me duele verte llorar.

- L-lo siento. No quise despertarte. —Se secó el rostro torpemente.

- Sólo descansaba. —La situación era aún más tensa que antes. No sabía si debía retirar la mano o qué cosa era correcta para decir o hacer. Al final optó por cambiar drásticamente de tema— Amm… T-tengo hambre. ¿Sabes si hay algún lugar abierto?

- Hay un local de comida rápida como a quince minutos, pero a ésta hora sólo atiende la ventanilla para llevar. —Mentalmente agradeció la desviación de la escena anterior ya que no le resultaba fácil manejar sus emociones en ese momento, y si Blaine hubiese continuado, probablemente hubiera terminado llorando copiosamente ya que se sentía nostálgico.

- Eso es perfecto.

Ya con su comida en mano, el ojimiel suspiró— ¿Puedo comer aquí?

- Seguro. O si quieres come en mi casa… Digo… para que estés más cómodo.

- No quiero importunar. Es tarde.

- No tengo nada de sueño. Y si es por Santana, se fue a visitar a sus padres el fin de semana y de paso irá a la empresa a ver cómo van las cosas.

- ¡Oh! —Estar a solas con Kurt en la casa no era una buena idea, y él lo sabía— Gracias, pero tengo mucha hambre y falta para que estemos ahí.

- Claro. No hay problema.

Cuando finalmente llegaron, Blaine le agradeció y se bajó rápidamente del auto, tomó su equipaje y con un movimiento de mano se despidió antes de entrar a su casa.

Kurt lo observó en silencio y correspondió con una inclinación de cabeza. Luego de eso permaneció en el vehículo alrededor de veinte minutos.

Al entrar a su hogar, dejó las llaves y el celular sobre la mesa de centro y se lanzó al sofá, contemplando el techo como si fuese lo más interesante que existía. Poco después tomó uno de los cojines y lo abrazó, se puso de lado y recogió las piernas mientras unas cuantas lágrimas lograban escapar de sus ojos.

El timbre sonó despertando a Kurt, haciéndolo fruncir el ceño. Con dificultad vio que su reloj marcaba las cuatro y media de la mañana. ¿Quién podía estar tocando a esa hora? Se levantó lentamente y caminó en medio de un bostezo. Al asomarse por la mirilla sintió como su corazón se aceleraba. Realizó tres respiraciones cortas y limpió su rostro que estaba pegajoso por los rastros de lágrimas que se habían secado en él, acomodó su cabello y comprobó su aliento.

Una última inhalación profunda fue dada antes de abrir.

- Blaine. ¿Ocurrió algo?

- No quise molestar. Dijiste que no tenías sueño.

- No te preocupes.

- Mmm… ¿Puedo entrar?

- Por supuesto.

El pelinegro lucía nervioso y no dejaba de jugar con sus manos— Sé que es tarde, pero no he dejado de dar vueltas y… bueno… quise aprovechar que estás solo para hablar. Supongo que pensarás por qué no lo hice en el camino de regreso, pero necesitaba ordenar mis ideas. Ahora estoy listo.

- Bien, te escucho. ¿De qué quieres hablar?

- Sobre lo que ocurrió la última vez que estuve aquí.

- Nos besamos.

- Fue más que eso.

- Nos besamos apasionadamente.

- Y lo dices así, como si no fuese nada.

- Lo fue. Significó mucho para mí. Y creí que para ti también, sin embargo te fuiste lejos sin despedirte ni una explicación.

- Surgió algo del trabajo.

- Sabes que no es así. Lo hiciste porque tratabas de alejarte de mí.

- Kurt… Es que… Necesitaba pensar… Esa noche… lo que ocurrió…

~ FLASHBACK ~

Estaban sentados en la barra desayunador riendo por algo que el ojiazul había dicho. La verdad es que ellos tenían una química innegable y habían logrado una conexión extraordinaria.

De pronto Kurt lo observó detenidamente y no pudo contenerse— Eres increíble, realmente maravilloso. —Suspiró— Hermoso Blaine… y tan sexy.

El moreno se sonrojó y sonrió— Si hay alguien hermoso y sexy aquí, eres tú— Luego de pronunciar dichas palabras sintió que su rostro ardía. No sabía por qué lo había dicho, tal vez era el alcohol en su sistema, aunque no consideraba haber bebido demasiado.

Kurt se inclinó hacia un costado y tomó un rizo entre sus dedos, colocándolo en su sitio. Los dos se miraron a los ojos en completo silencio mientras acortaban lentamente la distancia— Blaine… —Pronunció en un susurro, dejando que su aliento rebotase sobre los labios de éste.

- Me tengo que ir. —Dijo rápidamente y se levantó.

- ¿Por qué huyes? —Lo tomó del brazo.

Porque esto no está bien. —Se soltó del agarre y se dirigió hacia la puerta, pero el chico de piel nívea fue más rápido y le tapó el paso.

- ¿A qué le temes?

- A ti… —Respondió con dificultad— A lo que me haces sentir.

- ¿Y qué es lo que sientes por mí?

- Cosas prohibidas… Incorrectas.

- ¿Quién dice que son de esa forma?

- Estamos casados… Sé que eres gay, y tu matrimonio es una farsa, pero el mío no. Y no soy gay. Nunca lo he sido.

Kurt empezó a caminar hacia el frente, haciéndolo retroceder hasta quedar aprisionado contra la pared, y le acarició la mejilla— Puedo sentir la manera en la que te estás estremeciendo. También me he dado cuenta de cómo no dejas de mirar mi cuerpo y mi boca. —Le pasó el pulgar por los carnosos labios logrando que soltase un gemido— Esa no fue una reacción muy hétero, ¿sabes? —Pronunció en medio de un suspiro, pero la mirada asustada que recibió a cambio, lo hizo apartarse.

¡Oh! ¡Lo lamento! Has de pensar que soy la peor persona del mundo al acosarte de ésta forma. Dije que no volvería a hacerlo, y otra vez terminé dejándome llevar. —Se alejó más, dándole la espalda mientras cruzaba las manos por detrás de su cabeza, entrelazándolas con fuerza— Perdóname, por favor. ¡Soy tan idiota!

Es que esto que siento por ti me está consumiendo. No sabes cuánto quiero besarte… Retener éste sentimiento me está matando, pero no voy a arruinar nuestra amistad, eres tan importante para mí, y te suplico me des una última oportunidad, por favor.

- Kurt… —Lo tomó del hombro haciéndolo girar.

- Perdóname, te lo pido de corazón. Perdóname por no saber controlarme. Esta vez será distinto, no ocurrirá de nuevo, yo…

- Kurt… También quiero besarte.

Antes de que el ojiazul lograse procesar lo que había escuchado, los labios de Blaine se estaban presionando contra los suyos.

El beso era muy suave, delicado, un contacto sutil a penas, pero era suficiente para que ambos se deleitasen en las sensaciones producidas.

Kurt lo tomó por la cintura para apegarlo a su cuerpo y lentamente subió una mano para acariciarle la espalda, haciéndolo suspirar.

Blaine le acunó el rostro con una mano y la otra la llevó hacia la nuca para luego empezar a mover sus labios a un ritmo que fue en segundos igualado y que tenía a los dos con las piernas temblando.

Aquella hermosa y dulce danza del alma representada mediante un beso duró varios minutos en los que degustaron y disfrutaron el sabor del otro. Al separarse Kurt le acarició el rostro— Blaine… —Suspiró con una mezcla de sentimientos entre los que destacaba el temor a la reacción siguiente.

El de ojos como la miel suspiró y le sonrió antes de volver a besarlo.

Kurt no sabía por qué ese cambio, pero le fascinaba.

Ni siquiera el mismo Blaine sabía lo que le sucedía, pero no trataba de encontrarle explicación, lo único que le importaba en ese momento era el maravilloso hombre que estaba entre sus brazos.

El de cabellera clara dejándose llevar y sin poder detenerse empezó a profundizar el ósculo, logrando que el hombre del que estaba enamorado abriera los ojos por la sorpresa. Sintió pánico al pensar que había arruinado las cosas, pero para su sorpresa éste cerró los ojos nuevamente y le dio total acceso a su boca.

El cuerpo entero de Blaine se estremecía a medida que el beso se volvía más apasionado y sus lenguas se movían sincronizadas, soltando un gemido cuando Kurt le mordió tenuemente los labios. Fue entonces cuando se detuvo.

- Kurt… No…

- No, ¿qué? —Empezó a besarle el cuello, rozando ligeramente con los dientes algunas zonas— Si quieres que me detenga, sólo dilo. —Rogaba internamente que eso no sucediera, más no iba a insistir si era la voluntad de Anderson que no continuasen. Lo único que recibió como respuesta fue otro gemido acompañado de unas manos que se aferraron a su cintura. Con una sonrisa siguió repartiendo caricias lentas y delicadas con su boca.

Poco a poco comenzaron a avanzar hasta que tropezaron con una pared en la que se apoyaron, y sus labios se buscaron de manera apasionada.

Kurt se puso más atrevido y movió sus manos por la anatomía del pelinegro, y siguió guiándolos hacia la habitación.

La sensación que embriagaba a Blaine era tan poderosa que sus neuronas se fundieron y la excitación poseyó su cuerpo, enviándole las más increíbles y deliciosas corrientes eléctricas de pies a cabeza.

Al toparse con el filo de la cama, el beso se tornó más profundo, y las manos de ambos viajaron por el cuerpo ajeno como si lo conociese de toda la vida.

Sin soltarse ni dejar de besarse se permitieron caer sobre el colchón, acomodándose hasta encajar a la perfección.

Las caricias sin llegar a ser muy íntimas, los tenían gimiendo suavemente y pidiendo más. Sus labios se separaban sólo por fracciones de tiempo para permitirles a los pulmones oxigenarse. Sus cuerpos comenzaron a crear una deliciosa fricción y sus respiraciones se tornaron mucho más agitadas.

Al separarse luego de otro beso y sentir la dureza de Kurt moviéndose contra la propia, Blaine abrió los ojos asustado— ¡Detente!

- ¿Qué? —Preguntó aturdido, rotando sus caderas una vez más.

- ¡Que no sigas! —Lo detuvo fuertemente con sus manos y lo apartó— Es… esto… No…

- Tranquilo. —Le acarició el rostro— Esto está bien.

- No. —Dijo en un hilo de voz y se levantó de un salto, caminando torpemente mientras buscaba sus zapatos.

- Blaine… —Éste negó con la cabeza y salió corriendo de la habitación— Blaine…

~ FIN DEL FLASHBACK ~

- Jamás debió suceder. —Susurró el ojimiel— Fue un momento en el que perdí la cordura.

- Lamento que pienses así al respecto.

- Lo que sucedió fue… Me he sentido tan mal desde entonces porque… —Soltó el aire retenido.

- Si te hace sentir mejor, aquello fue mi culpa. —Dijo con pesar— Culpa del alcohol que bebimos tal vez. Lo cierto es que no me arrepiento.

- Soy tan culpable como tú, Kurt. Me dejé llevar por algo que no era correcto.

- Lo que nace del alma jamás es incorrecto.

- Me siento enfermo al pensar en Britt y el daño que le haría si supiera que la engañé. Si llegara a enterarse sería terrible. No puedo hacerle esto. No merece que la lastime de esa forma.

- Entiendo muy bien a lo que te refieres, y tampoco quiero lastimarla. Ella es muy importante para mí. No creas que eres el único que se debate en ello.

- Y aun así insistes en algo que no puede ser.

- No quiero que suene a egoísmo o algo así, pero, ¿qué hay de nosotros? ¿Qué pasa con esto que sentimos?

- Eres un gran amigo al que quiero mucho, pero eso es todo. El tiempo que estuve fuera me ayudó a despejar mi mente y aclarar mis ideas. Eres importante para mí y siempre lo serás. Fin de la historia. No hay más nada ahí, la cercanía que tenemos me confundió por un instante.

- Te amo. —Tragó con dificultad el nudo que se formó en su garganta— He tratado de luchar contra mis sentimientos, pero la verdad es que estoy enamorado de ti Blaine, y cada vez que intento negarlo, mi alma grita en agonía.

- No es amor, es…

- Sé muy bien lo que siento.

- Entonces tendrás que superarlo porque…

El castaño se acercó, eliminando casi todo el espacio entre ellos— Mírame a los ojos y dime que no sientes lo mismo que yo. Dime que tu corazón no se acelera al tenerme cerca. Dime que no quieres besarme en éste instante.

- Yo… Ah… No, no quie…

Los labios de Kurt se aprisionaron contra los suyos, y una de las pálidas manos acarició su rostro mientras la otra se aferró a su cintura. El movimiento era suave y dulce, tan prohibido y a la vez tan adictivo.

Blaine trató de resistirse pero sus labios se volvieron como un imán y no pudo despegarlos hasta que una húmeda lengua pidió permiso para entrar, el cual fue concedido y sintió como ésta se fue deslizando lentamente en el interior de su boca, y sin remedio perdió el control.

Luego de un largo tiempo se separaron con un jadeo y Kurt susurró un "te amo".

Los ojos del color como la miel se abrieron y su dueño se fue apartando en silencio hasta que su voz finalmente salió pequeña y temblorosa— Por favor… no vuelvas a hacer eso.

- ¿Por qué no? Es evidente que lo quieres tanto como yo. Aunque lo niegues Blaine, sé que sientes por mí lo mismo que siento por ti.

- No debí venir. —Se dio la vuelta, pero fue detenido por una mano sujetando su brazo.

- Ésta vez no permitiré que te vayas. No sin definir nuestra situación.

- ¿Nuestra…? No hay nada nuestro aquí.

- Hay un sentimiento mutuo, aunque te empecines en negarlo.

- Prometiste no volver a insistir y continuar con la amistad que…

- Eso fue antes de tener la certeza de lo que sientes.

- No siento nada. Cualquier cosa que haya pasado entre nosotros fue sólo producto de una estúpida calentura.

Aquellas palabras dolieron. Aun cuando algo en su interior le decía que no eran ciertas, dolieron en lo más profundo por la facilidad y la frialdad con las que fueron pronunciadas.

- Vete de mi casa.

- Kurt… No… Dijiste que íbamos a aclarar…

- Ya lo dejaste claro. Ni yo ni lo que compartimos significó nada para ti. Ahora vete.

- No he dicho que tú no me importes o no signifiques nada. Hablaba de…

- Que fui algo que usaste para quitarte la calentura. —De pronto unas imágenes llegaron y fueron peor que un golpe en el estómago— Y luego te fuiste a buscar a Britt y le hiciste el amor de una forma tal que le dejaste marcas en el cuello y seguramente en otras partes. —Se tapó el rostro con ambas manos— Y a pesar de eso estoy aquí mendigando tu amor. ¡Soy tan estúpido y patético.

Blaine sintió su sangre helarse. No tenía idea de que Kurt supiera de ese momento de desesperación— No es verdad, no eres…

- ¡Vete en éste instante!

- Significas para mí más de lo que puedas pensar o entender. Es sólo que de una forma diferente a lo que…

- ¡Que te largues! —Empezó a empujarlo— ¡No quiero volver a verte!

- Bien. —Un nudo se formó en su garganta— No sabrás de mí nunca más.

- Perfecto. —Gruñó— No vuelvas a buscarme, no te acerques a mí, ni siquiera te pares por mi casa.

- Un día dijiste que no querías perderme.

- Y tú dijiste lo mismo. Dijiste que… ¡Ya no importa!

- ¡Sí importa! ¡A mí me importa!

- ¿Por qué? ¿Porque no tendrás a éste imbécil para quitarte la calentura?

- Porque no creo que sea capaz de vivir sin ti.