¡No me maten, por favor! Realmente lamento toda la demora, sé que ha sido impresionante, pero mi año universitario no ha sido menos horrible, si tan sólo supieran todo lo que me ha costado, ¡PAREN EL SEMESTRE QUE ME QUIERO BAJAR! XD

Pero ya, aquí está la continuación de este fic que me persigue para que lo escriba, hay cosas que aún no logro resolver con respecto a la trama así que por favor envíenme, además de sus condenas a muerte, una avalancha de inspiración, todo el Ki, el Nen, el poder de la luna, ¡lo que tengan a mano!

Muchisisisisisimas gracias a:

Misaki y Mizuki: Te espero en mi casa para recibir los golpes correspondientes XD

A92: Gracias! Me alegra que te haya gustado el giro y si aceptó, pero nada es perfecto :c

Enmarcarada-sm: Gracias! Ahora podrás leerla en Wattpad también, deseo concedido.

Aimy: muchas gracias, espero este también te guste.

Cande1: Amo los gritos de fangirl *Insertar grito de fangirl*, me emociona hacerte sentir cositas positivas, deseo concedido también para ti.

Valentina Elizabeth: Gracias! Aun trato de encariñarme con el nuevo nombre artístico, con los nombres soy lo más indecisa del universo, en los videojuegos tardo siglos en elegir un nombre para mis personajes es inhumano XD

Sofa Flores: gracias por tus felicitaciones, me alegra que te guste mi humilde trabajo y sí, siempre continuo, aunque tarde mil vidas, en la vida real sería la peor escritora, ninguna editorial me querría porque no cumpliría los plazos jajajaja (no me enorgullezco u_u)

Y ya saben, gracias a todos los que no comentan, pero leen y dan favorito, follow y todas esas cosas lindas, las quiero aunque me odien porque me tardo xoxo

Toma 14: Inesperado.

Misaki se sentía más que incómoda ahí ¿Qué se suponía debía hacer o decir? A diferencia de ella, Gerard parecía muy tranquilo sentado de piernas cruzadas en el sillón de junto, miraba su costoso reloj de pulsera de vez en cuando y el resto del tiempo posaba su mirada seria sobre algún objeto. Sí que él y Usui se parecían mucho, no había duda de ello, debían ser parecidos a su madre, quizás esos ojos verdes pertenecían a ella, no parecían llevarse de maravilla, pero algo le decía que había una tolerancia impecable, después de todo, Usui casi arruina el negocio de Gerard, y este jamás se vio dispuesto a hacer algo en su contra por ello además de gritarle.

―Siento hacerle esperar, Señor Walker, mi nombre es Hamasaki Kara, periodista para el Tokio Times, le agradezco habernos llamado para darnos la exclusiva―dijo una mujer joven entrando en la habitación y sentándose frente a ellos en otro sillón.

―No hay problema, lo hice precisamente porque necesito que una fuente confiable difunda esta información oficial―explicó el pelinegro.

―Muy bien, entonces podemos iniciar―sonrió ella mirando a Misaki, quien instintivamente volteó a ver a Gerard.

Gerard comenzó a hablar sobre Seika, sus motivaciones para crear la agencia, y las expectativas que tenía sobre la sucursal en Japón, llegado a este punto la atención estuvo sobre Misaki, quien algo tímida al inicio, comenzó diciendo quien era y que sucesos la habían llevado a hacer lo imposible por trabajar en Seika, incluso cometiendo irregularidades que pudieron costarle la libertad, fue inevitable mencionar a Usui, era parte importante de la historia después de todo, y cuando creyó tener el poder sobre su relato y la situación, Hamasaki hizo la pregunta del millón.

― ¿El señor Usui y usted son novios entonces?

Misaki miró a Gerard sin saber que decir, no podía ponerse a explicar que la situación era complicada porque Usui y ella se habían besado una vez, se habían dicho que se gustaban el uno al otro, pero nadie había hablado de noviazgo, ni nada parecido. Gerard asintió con la cabeza de forma disimulada.

Ahora agradecía ese vestido azul que su hermana le había hecho comprar, era ropa apropiada para una cita ¿No? ¿Y si él pensaba que se veía mal o extraña? ¡Estás pensando de más!

El timbre sonó y el golpe que le dio el corazón contra el pecho casi le produjo dolor, bajó las escaleras a toda prisa, no quería que nadie atendiese la puerta y comenzara a hablar de temas inapropiados en su ausencia, corrió escaleras abajo, gritó "¡No me esperen a cenar!" y salió por la puerta a toda prisa.

―Buenas tardes―dijo el hombre en un japonés poco natural y falto de práctica.

Misaki respiró profundo, por la rápida carrera escaleras abajo y porque el rubio frente a ella no era precisamente a quien esperaba ver. El asistente de Gerard, Cedric, era quien se hallaba de pie tras la pequeña reja de entrada, tan pulcramente vestido y estoico como siempre.

―Buenas tardes―respondió Misaki a penas.

―Señorita, el señor Walker me ha pedido que le diga personalmente que estará fuera de Japón por unos días, un asunto familiar ha surgido y el joven Usui a enviado esto―explicó entregándole un sobre, acto seguido sacó un teléfono celular y el ruido de la cámara hizo a la chica abrir los ojos sorprendida―Con su permiso debo partir.

El hombre hizo una reverencia y se subió al coche negro que esperaba por él unos metros más allá.

Misaki pestañeó confundida, no muy segura de que ocurría. Entró en la casa nuevamente, cerró la puerta tras de sí y se apoyó en ella abriendo el sobre al instante.

Misaki,

Es algo anticuado escribir una carta, pero no creo poder hablar por teléfono ahora.

Siento mucho no llegar a nuestra cita, estaba muy emocionado, debes estar irresistible como siempre, pero se trata de mi abuela, enfermó y sabes lo que sucedió con mi abuelo hace algunos meses, debo estar en Londres como de lugar.

Perdón por los inconvenientes, espero verte pronto.

Siempre tuyo,

Usui Takumi.

Demonios…pensó Misaki, incluso en un momento como ese se las arreglaba para coquetearle descaradamente, incluso haciéndole sonrojar y sonreír…Su abuela…su madre, jamás la había conocido, su abuelo fue una pérdida importante, su abuela debía ser como una madre para él entonces, si no podía llamarla debía estar muy afectado y no quería hablar…Londres…

― ¿Misaki? ¿Y tú cita? ―preguntó su madre saliendo de la cocina.

―Tendré que ir a buscar a mi cita, mamá…A Londres.


El celular en su bolsillo vibró, miró a su abuela, parecía dormida y descansaba aferrada a su mano izquierda. Sacó el aparato con la mano libre y abrió el mensaje de Cedric, en la pantalla se expandió una radiante Misaki, algo desconcertada, pero en un atuendo azul muy bonito, se había puesto algo de maquillaje discreto y sostenía el sobre en una mano, no pudo evitar sonreír mordiendo con suavidad su labio inferior.

―Lo que sea que te haga sonreír así es bueno para ti, querido―dijo con voz débil su abuela mirándole y sonriendo a penas.

―Ella es Misaki, la chica de la que te estaba hablando―dijo extendiendo el aparato para que la mujer pudiese ver la foto.

―Vaya…―miró la imagen con detenimiento―Es muy bonita, me encantaría conocerla, pero…¿Es algo serio cariño? ―miró a su nieto con atención.

―Eso espero abuela…


Ni ella se creía lo que estaba haciendo nada más un día después de su cita fallida, era la primera vez que se montaba en un avión, lo más cerca que había estado de uno era cuando los veía surcar los cielos y ahora estaba en aquel asiento sin saber cómo comportarse o en que gastar su tiempo muerto, respiró hondo cuando el avión comenzó a moverse, el hombre mayor sentado junto a ella la miró y le regaló una sonrisa dulce "Estarás bien muchacha, no pasa nada", ella sólo pudo agradecer las palabras de consuelo. Rato después se dedicaba a escuchar un curso intensivo de inglés para turistas que consiguió en el aeropuerto, concentró su mente en aquello y descubrió que a pesar de sus básicos conocimientos del idioma no resultó ser tan mala, después de todo siempre había sido una estudiante aplicada y la ayuda del buen hombre a su lado a la hora de practicar la pronunciación había sido muy útil.

12 horas y un poco después se bajó aliviada de estar bien, no había sido terrible después de todo, pero era nuevo y lo nuevo siempre nos pone algo nerviosos, se despidió del amable anciano con una profunda reverencia y luchó en el caos para recuperar su maleta.

―Hello, I am Ayuz…No, Misaki Ayuzawa, nice to meet you―repasaba en voz baja mientras recorría el concurrido aeropuerto.

Claro que no se había hecho bilingüe en 12 horas, pero al menos se sentía capaz de entender cosas simples y de responder a otras, siempre era bueno saber preguntar dónde estaba el sanitario.

Salió a la estación de taxis y se detuvo en seco, otra vez la duda, ¿Estaba bien que estuviese haciendo esto? Ya estaba allí, pero podría regresar sin que nadie se enterase…Después de lo difícil que fue conseguir que su jefe japonés le diera la dirección de la casa, ya se las arreglaría para pedir disculpas a Gerard luego, sólo importaba Usui, se sonrojó ante el pensamiento, pero era cierto, no podía ignorar el llamado de emergencia en esa carta camuflado entre sus chistes de siempre, comenzaba a convencerse de que conocía más al rubio de lo que creía.


El timbre le sobresaltó, había estado deambulando toda la noche y todo el día a pesar de que muchos parientes habían estado ayudando y visitando a la abuela durante esos días, iban y venían, él no quería perderse de nada importante, incluso si había suficientes sirvientes para cuidar de ella y sólo había dormitado un par de veces sentado en algún sillón de forma totalmente involuntaria, tenía su quinta taza de café en la mano cuando sus ojos se cerraban, pero el mayordomo hacía pasar a alguien nuevo y se dirigía al recién llegado en japonés, lo cual llamó su atención, todos los sirvientes de la casa hablaban inglés y japonés porque los dueños eran precisamente de esos orígenes, pero el japonés se escuchaba muy poco.

Se levantó apesadumbrado de su improvisado lecho, dejando la taza de café sobre la mesita de té y salió al pasillo de entrada rascándose la nuca, a estas alturas no le importaba su aspecto cansado y desaliñado, quien fuese tendría que entender…

―Usui―dijo Misaki sin saber realmente que más decir.

El mayordomo al notar la presencia del joven amo se retiró haciendo un ademán de cortesía, se había ahorrado anunciar a la visitante. Usui por su parte no sabía que decir, su mente no estaba funcionando realmente, estaba cansado y seguramente estaba comenzando a crear cosas, respiró hondo sin dejar de mirar a la aparición, restregó sus ojos y su rostro con ambas manos y volvió a mirar con atención.

Misaki comenzaba a sentir remordimiento, algo estaba mal, debería salir de ahí ahora, se había equivocado, jamás debió ir, aparecerse así era tan inapropiado, había dado un paso demasiado grande sin saber realmente si él deseaba su presencia allí.

Estuvo a un respiro de exclamar unas disculpas muy avergonzada cuando el chico casi corrió hasta estar a dos pasos de ella, lucía agitado y no dejó de mirarla.

―Por favor, di algo o estaré seguro de que he enloquecido―dijo el ojiverde agarrándose la cabeza con ambas manos, nervioso.

―Y-yo…siento llegar sin avisar, s-solo quería, yo quería…

Usui soltó una risa extraña, temblorosa y sin dejarle terminar la frase cortó la distancia y la abrazó con toda la fuerza que podía su cuerpo cansado. Misaki tardó en procesar aquello, deslizó sus manos inseguras por los costados del torso masculino, entonces sintió un leve espasmo de los hombros y el tacto del rostro ocultándose en la curva de su cuello y supo que Usui, ese chico alegre, ingenioso y perspicaz, ahora derramaba lágrimas silenciosas, en un solo acto tragó en seco tratando de no llorar ella y se aferró a la espalda de él, arrugando su camisa con los dedos, presionando su frente contra el hombro de él, no dijo nada, sólo escuchó las exhalaciones entrecortadas del chico entre sus brazos, hasta que se volvieron pausadas y profundas.

Ay! Se me metió una mugre al ojo…