¡Saludos a todas y todos!

He tenido esta historia en pausa sorprendentemennte por un año y cuatro meses debido a varias razones, pero finalmente estoy lista para retomarla, deseando que quienes han esperado pacientemente por ella disfruten de esta actualización.


CAPÍTULO 21:

"Un camino espinado"


Kurt lo miró incrédulo. Por más que lo intentaba no daba crédito a lo que había escuchado.

—¿Por qué me lastimas así, Blaine?

—¿De qué estás hablando?

—No te basta con rechazarme, sino que también tienes que burlarte de mí.

—No me estoy burlando, Kurt.

—Dijiste que no sentías nada por mí, que sólo te dejaste llevar por una estúpida calentura y que no volvería a repetirse porque era incorrecto, y poco después me dices que no puedes vivir sin mí… ¿A qué estás jugando?

—No es ningún juego.

—Lo es —su voz sonó débil, y sintió rabia consigo mismo por eso—. Es un juego, y uno muy cruel.

—¿Cómo crees que sería capaz de algo así?

—Dices algo y haces lo contrario. Afirmas una cosa y luego la refutas con otra. Si eso no es un juego, entonces no sé qué es, pero me hace daño porque te amo.

Jamás fue mi intención enamorarme de ti, Blaine, pero sucedió.

He sido muy cuidadoso con las personas con las que he estado y he procurado no involucrarme seriamente con nadie porque es algo que no podría manejar, pero contigo fue diferente. Un día apareciste y me hechizaste, golpeándome más fuerte que un rayo, y a pesar de los límites que siempre establecí al conocer a alguien, tú los atravesaste sin miramientos, rompiendo la barrera tras la cual me protegía.

Y aquí estoy, total y estúpidamente enamorado de ti, comportándome de una manera patética, persiguiéndote, casi rogándote, mendigando un poco de tu amor. Y tú… tú… No es justo.

Si no sientes nada por mí, dilo, pero mantente firme en ello. No vuelvas a mirarme como si fuese valioso para ti, no me toques y no me beses, porque tus acciones contradicen tus palabras y me llenan de una falsa esperanza.

Pero si me quieres de la forma en la que yo te quiero, deja de negarlo y quédate conmigo.

—Kurt, es…

—Te lo pido, no me des más señales confusas.

—Kurt…

—Toma una decisión ahora, Blaine, porque no voy a permitir que esta situación que me hace tanto daño continúe.

—No eres el único que está sufriendo. A mí también me afecta todo esto.

—Una razón más para definir lo que sucede entre nosotros.

—Las cosas no son así de fáciles. No es todo o nada. Yo no…

—Si eres capaz de besarme y acariciarme, eres también capaz de tomar una decisión.

—No puedo. Entiéndelo. No soy gay, no me atraen los hombres.

—¿Qué hay de mí? Soy hombre, por si no lo has notado —soltó con ironía.

—Lo sé. Estoy más que consiente de ello, por eso resulta tan confuso para mí.

—Bueno, tal vez eres… héteroflexible. ¿Has pensado en ello?

—¿Qué rayos es eso?

—Es una orientación o comportamiento homosexual dentro de la orientación heterosexual.

—Eso no tiene sentido.

—Lo tiene, y existe. Son personas que se definen a sí mismas como heterosexuales, sin embargo, en ocasiones sienten algún tipo de atracción hacia el mismo sexo.

—No es así. Lo que me ocurre es… contigo… No sé qué es, pero tú… Por alguna razón es… diferente.

—Quizá seas pansexual.

—¿Pan… qué?

—Pansexual.

Blaine le dio una mirada confusa. —¿Qué es eso? ¿De dónde sacas esos términos?

—Hay mucho que desconoces acerca de la sexualidad humana —suspiró y se mordió el labio—. No todo es blanco o negro, existe toda una diversidad de colores —levantó los hombros.

Pansexual es una persona que siente atracción romántica, sexual o espiritual hacia otros, independientemente de su sexo o identidad de género.

—Eso es… —negó con la cabeza— Suena complicado. ¿Cómo es posible que…?

—A veces no es fácil definirse.

—He estado definido toda mi vida, Kurt.

—¿Y ahora?

—No puedes hacer esto. No puedes sólo llegar, alterar todo mi mundo y esperar que lo acepte como si fuese algo normal, como algo que sucede a diario.

—¿Alteré tu mundo?

—Lo sabes muy bien. Te has metido en mi cabeza y no puedo sacarte de allí.

—¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? Una persona no cambia porque sí. Dentro de ti siempre hubo algo que ahora ha salido a la luz.

—¡Claro que no!

—Es así, aunque no lo puedas o quieras aceptar. No eras cien por ciento "recto", es sólo que esa parte de ti…

—Ahora pretendes saber más que yo.

—No se trata de saber más, Blaine, pero es simple. Siempre he sido gay, cien por ciento gay, y no importa a cuantas mujeres hermosas y maravillosas conozca, jamás he sentido ni sentiré atracción por ellas. Eso no va a cambiar —se fue acercando—. Pero en tu caso es diferente.

—¡Quédate ahí! ¡No des un paso más!

—¿Por qué?

—Me pones nervioso.

—¿Por qué?

—Cuando estás cerca no sé c-cómo voy a… reaccionar. M-me alteras… en todos los… s-sentidos.

—¿Entonces estás aceptando que sientes algo por mí?

—No lo sé… —respondió con aprensión— Simplemente no lo sé.

—¿Te gusto?

—Eres un hombre muy atractivo, Kurt.

—No fue lo que pregunté.

—¿Y de qué otra forma quieres que te responda?

—Honestamente y sin evasivas. No quiero seguir caminando por un puente flojo. Necesito que establezcamos lo que hay entre nosotros para poder…

—No hay un nosotros, Kurt.

—¿Es la postura que vas a adoptar?

—Esa es la realidad de las cosas.

—Bien, entonces lo que sea que existiera entre tú y yo se termina en este instante, y eso incluye nuestra amistad.

—¿Qué? ¡No!

—No dejaré que digas que no sientes nada y te vayas tranquilo pero el día de mañana vengas a buscarme y poner mi mundo de cabeza.

—Kurt…

—Si a ti te confunde, a mí me lastima.

—Jamás ha sido mi intención hacerte sufrir. Me importas mucho.

—¿Me quieres?

—¿Qué clase de pregunta es esa?

—Una muy sencilla, Blaine. ¿Me quieres o no?

—Sabes que sí.

—De la forma en la que yo te quiero.

—Yo… T-tengo… —empezó a caminar hacia la salida con nerviosismo— tengo mucho que hacer.

—Deja de evadirme.

—No lo hago. Acabo de recordar que…

—No voy a permitir que vuelvas a irte como lo hiciste la última vez.

—Comprende que…

—Si cruzas esa puerta sin darme una respuesta, olvídate de mí, Anderson.

—Si lo pones de esa forma no hay nada que pueda hacer —le dio una mirada triste—. Lo siento —dijo con voz trémula y salió de la casa.

Kurt cerró los ojos y dejó escapar un sonido cargado de dolor. —¿Por qué? —sacudió la cabeza y llevó una mano hacia su pecho, empuñando la camisa— "Tal vez no debí presionarlo tanto", pensó, pero ya era tarde para cambiar lo que había hecho.

Tantos años evitando desarrollar sentimientos hacia otros, encerrando su corazón en una prisión de máxima seguridad, y cuando llega la persona con la llave que logró abrir cada candado y cerradura, resulta no ser la indicada.

Una lágrima de frustración rodó por su mejilla. ¿Por qué tenía que enamorarse de Blaine Anderson?

La puerta se abrió intempestivamente sin que él lo notase y unas manos lo sujetaron haciéndolo sobresaltar. Antes de que pudiera decir algo, el veterinario le acunó el rostro y lo miró fijamente a los ojos. El azul del mar cubrió la arena dorada, volviéndose uno, abrazándose como si se pertenecieran, y sus labios se tornaron como imanes atrayéndose.

Era un beso agitado, torpe, diferente a los que habían compartido antes, pero que en ese momento se sentía perfecto.

Súbitamente Kurt rompió el contacto y colocó sus manos en el pecho de Blaine para alejarlo.

—No. Te dije que no iba a permitir que…

—Sí, maldita sea, sí. ¿Es lo que querías escuchar? Te quiero, Kurt —soltó el aliento retenido—. No sé lo que me pasa o por qué, pero te quiero con todo mi ser. Creo… que estoy… enamorado de ti.

—¿Lo crees?

—No dejo de pensar en ti, sueño contigo, anhelo que las horas pasen para poder estar a tu lado y hablar de mil cosas. Mi corazón se acelera cuando te veo, mis manos anhelan tocarte y mis labios arden por besarte. Me robas el aliento a cada instante y…

El castaño lo sujetó de la nuca y lo atrajo para besarlo como si no hubiera un mañana. Blaine lo aprisionó contra su cuerpo y correspondió el beso como si su vida dependiera de ello.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

Los pensamientos de Blaine corrían más rápido que un maratonista buscando conseguir la medalla de oro. Había tanto que se cuestionaba y no lograba comprender.

¿Qué le pasaba? ¿Había algo mal con él? Se había ido lejos porque necesitaba poner distancia entre él y Kurt y esclarecer el lío que era su cabeza.

Y creyó que había dilucidado lo que le ocurría, pero al regresar también lo hicieron sus sentimientos, y estar junto al castaño provocaba que su mente divagase con toda clase de imágenes de los dos y su cuerpo reaccionase de formas inesperadas.

Durante su ausencia se convenció de que lo que sea que le hubiese provocado el hombre de hermosos ojos azules ya había sido superado. Se trataba de algún tipo de fase, curiosidad o algo así. Él era completamente heterosexual y amaba a su esposa, esa era la única realidad y se había aferrado a ella, o al menos eso pensó.

Más se encontraba acurrucado en un sofá con Kurt entre sus brazos y aquellos dulces y suaves labios recorriendo su cuello, y se sentía tan bien.

—Esto es una locura —dijo en voz baja.

Hummel se detuvo y se acomodó para mirarlo. —¿Qué es una locura?

—Esto.

—¿Tan rápido te arrepentiste? —preguntó con temor.

—No. En lo absoluto

—¿Y por qué dices eso?

—Porque nunca me imaginé este escenario. Éramos amigos nada más, y ahora no puedo pensar en mi vida sin ti —Kurt tragó con fuerza el nudo que se le formó en la garganta al escuchar aquella declaración porque él se sentía de la misma forma—. Segundo, esto no va a ser nada fácil. No sólo se trata de que sigo intentando entender lo que me pasa sino de que estoy casado y no quiero lastimar a Britt. Estoy yendo en contra de todo lo que siempre he creído.

—Yo tampoco quiero hacerle daño, y también estoy yendo en contra de muchas cosas, así que estoy de acuerdo en que no será fácil, pero ya encontraremos una solución.

Aunque si no te importa, ahora no quiero pensar en nada, lo único que deseo es disfrutar de este momento.

—No es igual para ti.

—Lo siento. No es mi intención sonar así de egoísta —bajó la cabeza—, es sólo que no puedo creer que esto esté pasando y… tengo miedo de que termine.

—Oye —lo tomó suavemente por la barbilla para hacerlo levantar la cabeza—, está bien. No pretendí hacerte sentir mal, y yo tampoco puedo creerlo. Cuando te conocí jamás imaginé que estaríamos aquí abrazados con mi corazón latiendo tan fuerte y mi cuerpo vibrando.

—Tenemos que hablar de muchas cosas.

—Así es. Hay mucho que necesita ser puesto en orden.

—¿Pero ahora podemos…? —desvió la mirada.

—¿Qué pasa?

—Me avergüenza parecer tan necesitado.

—Yo también quiero, Kurt.

Los ojos azules buscaron los dorados, con un pequeño brillo en ellos. —¿Y qué quieres? —preguntó con una sonrisita, anhelando escuchar la respuesta.

—Que me beses hasta olvidarnos de que el mundo existe.

—¿Realmente quieres que te bese, Blaine?

—Con todas mis fuerzas.

Kurt le acarició el rostro, haciéndolo suspirar, entonces unió sus labios en un movimiento lento, suave que se prolongó durante las siguientes horas hasta que se quedaron dormidos.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

Cerca de las ocho de la mañana Kurt despertó algo confundido al ver que se encontraba en el sofá, y no fue hasta que sintió unos brazos rodeándolo que recordó los eventos del día anterior.

Un cúmulo de emociones lo invadieron arrancándole desde una enorme sonrisa hasta varias lágrimas.

Estar junto a Blaine era un sueño hecho realidad, pero también era el inicio de un camino complicado.

Por un lado, estaba Britt, su amiga a la que tanto quería y a la que no sabía cómo iba a volver a mirar porque se sentía una persona horrible. Siempre le habían parecido despreciables las personas que se entrometían en una relación, peor aún con alguien casado, y era justamente lo que él estaba haciendo. Si sus padres supieran de sus acciones se avergonzarían de él.

Por otro lado, estaba su situación personal, porque ante el mundo era un hombre enamorado de su esposa y socia Santana, y eso no podía cambiar. Le había tomado mucho tiempo, trabajo y esfuerzo hacerse de un nombre y una reputación.

¡En qué lío estaba metido! ¡Torpe corazón que elige al azar a quien amar!

Y, sin embargo, no se arrepentía de nada.

Acomodó su cuerpo sobre el de Blaine y trazó con sus dedos cada milímetro de su rostro.

—Te amo —susurró—. Te amo con todo mi corazón —sus labios se posaron por todos los lugares que le fue posible.

El médico empezó a removerse y sonrió —Kurt…— pronunció con voz somnolienta y segundos después abrió los ojos asustado.

—¡Oh, mi Dios! ¿Qué pasó? ¿Qué hago aquí? —casi tiró al empresario al suelo al darse cuenta que este se encontraba sobre él.

—Blaine, cálmate. Nos quedamos dormidos.

—¿Qué?

—Viniste a buscarme en la madrugada y… —el miedo y la preocupación tiñeron su voz— hablamos. Dijiste… dijiste que me querías, que…

—Sí, sí. Ya lo recuerdo. Lo siento, me tomó por sorpresa.

—Por un momento creí… creí que te arrepentías, que había sido algo momentáneo.

—No —abrió sus brazos para que se acomodara y lo envolvió de forma cálida—. No es una situación fácil, pero ahora que tú… ahora que… Ya sabes.

—¿Ahora que qué?

—Que entiendo lo mucho que significas para mí, no puedo ni quiero dejarte ir.

—Blaine… —sin pensarlo ni esperar más, empezó a besarlo, siendo correspondido al instante.

Una sesión de ósculos se llevó a cabo, siendo algunos cortos y otros largos, pero en cada uno había una total entrega.

El celular de Kurt sonó obligándolos a separar sus labios, y el dispositivo cayó al suelo cuando vio en la pantalla el nombre de Brittany.