Mis chicas y chicos hermosos! (por si hay algún amigo lector por ahí) Primero que todo y como se me ha hecho mala costumbre, quiero disculparme por tardar tanto, pero este semestre en la universidad fue horrible, estuvo en paro por un mes y medio más o menos, así que tuvimos que recuperar esas clases y todo el proceso se prolongó, apenas terminé las clases esta semana, cuando normalmente salgo de vacaciones la segunda semana de diciembre, toda una catástrofe…Así que súper atrasadísima deseo que hayan tenido unas lindas fiestas, que los hayan apapachado mucho, que compartieran con sus seres amados y que comieran muchas cosas deliciosas! Que este año sea mejor para todos y que este fic se publique más seguido XD
Agradecimientos a:
StarryNightMusic1315: 3 Ese entusiasmo que siempre me motiva
A92: espero que no haya ocurrido lo que pensabas y gracias por la sugerencia, la tendré muy presente :)
Karinamorenod: Gracias nueva lectora amiga, lamento tardar tanto, pero ya ves, soy una persona real, con una vida demasiado real y solo necesito una poco de amor y paciencia jajaja, espero no dejes de leer por esa razón :C
Una Otaku ms: Espero hayas seguido leyendo y descubierto la respuesta a tu pregunta, muchas gracias!
Y gracias a todos y todas las que leen y no comentan (me odian en silencio), pero dan follow y todas esas cosas maravillosas! Abrazo para todos :D
Toma 15: Compañía.
―Tengo miedo por ella―dijo Usui a media voz, literalmente deshecho sobre un sofá, Misaki no había conseguido convencerlo de ir a su habitación a dormir.
―No te atormentes antes de tiempo, ella solo quiere verte feliz―consoló Misaki sentada junto a él.
―Que estés aquí me hace muy feliz―murmuró él antes de cerrar los ojos por completo y quedarse dormido.
Misaki sonrió con algo de tristeza, jamás pensó verlo así de cansado y deprimido, mucho menos esperó visitar su hogar de la niñez en estas circunstancias.
―Takumi, cariño ¿Estás ahí? ―clamó una voz femenina al final del pasillo.
Misaki miró al rubio y dudó en despertarlo, necesitaba descansar ¿Estaría en sus manos ayudar? Se levantó del sofá sin hacer ruido y se internó en el pasillo de dónde provenía la voz.
―Bu-buenas tardes señora―saludó haciendo una reverencia ante la mujer mayor que descansaba arropada en su cama matrimonial.
Tenía el largo cabello blanco trenzado con prolijidad, a pesar de las muchas arrugas en su rostro, sus ojos azulosos se mantenían jóvenes y dulces.
―Siento ser yo la que acuda a su llamado, pero el joven Usui se quedó dormido―continuó la chica esperando no importunarla.
―Vaya, tú debes ser Ayuzawa Misaki―respondió la mujer para sorpresa de la pelinegra―Takumi me ha hablado mucho de ti, ven, tenía muchos deseos de conocerte―dijo animada, señalando una silla junto a su cama.
Misaki obedeció y se sentó en la silla junto a ella sin interrumpir su relato.
―Pude ver una foto tuya, me pareces una muchacha muy bonita, Taku se veía tan triste por perderse su cita, aunque no me lo reprochó sé que es mi culpa que no pudiese asistir, lo siento mucho…
―N-no no, claro que no ―se apresuró a decir Misaki― Yo no habría permitido que él se quedase en Japón sabiendo que usted estaba enferma, de todas formas, él jamás la dejaría por una cita, ni por nada del mundo, está muy preocupado por usted, Señora…
―Alissa―agregó la anciana―Y lo sé, siempre se ha preocupado mucho por mí, de pequeño no me dejaba siquiera bajar los pocos peldaños que llevan al jardín sin ayuda―recordó sonriendo con ternura―Pero estaré bien, no moriré ahora, es sólo un pequeño malestar, te lo aseguro, además, no me perdería por nada del mundo su boda―dijo mirándola insinuante.
Misaki se sonrojó ante la idea, si ella supiera que ni siquiera eran oficialmente novios, pero no le molestaba pensar en ello, al contrario.
La cabeza le dolía endemoniadamente, al menos podría ser producto de una noche de juerga divertida, pero no, sólo era el exceso de café y la falta de sueño ¿Cuánto tiempo había estado dormido?, masajeó un poco su cuello, el sofá no era el mejor lugar para dormir.
Recobrando sus sentidos pudo escuchar la risa de su abuela a lo lejos y otra risa femenina, juntas…¡Misaki!
― ¡Taku! ―exclamó la mayor viendo a su desaliñado nieto de pie en la puerta―Estoy mostrándole a Misaki algunas fotografías muy antiguas, ¿Recuerdas la primera vez que te llevamos al mar y lloraste porque las olas te asustaban? ―comentó muy animada.
Misaki sonrió grande, aún le causaba gracia la cara asustada de un Usui muy pequeño y adorable.
―Sí, bueno, tengo un vago recuerdo de ello―respondió él algo apenado―Te ves muy bien abuela, lamento no haberte presentado a Misa correctamente…
―Está bien, Misaki es un encanto, hasta me preparó un té ella misma, ya somos muy buenas amigas ¿No es así cariño? ―dijo sonriéndole a la muchacha, a lo que ella asintió y sonrió algo tímida.
Usui sonrió realmente contento y no pudo evitar dedicarle una de sus intensas miradas a Misaki, a lo que la chica se sonrojo disimuladamente y evitó hacer contacto visual con él.
―Bien, en vista de lo bien que se llevan aprovecharé de dejarlas solas y tomaré una ducha―murmulló lo último con algo de vergüenza y caminó aletargado por el pasillo, desapareciendo de la vista de las mujeres.
Alissa miró a Misa y rieron por lo bajo.
La ventana de la habitación de invitados daba directo a la calle, tenía un espacio acondicionado para sentarse en ella y daba la sensación de estar flotando, ya casi atardecía, había comenzado a llover, las calles de Londres eran encantadoras, los autos antiguos te hacían sentir en otra época y Misaki no había perdido tiempo en tomar su cámara desde su maleta y sacar algunas fotos desde allí.
―No pierdes oportunidad―dijo Usui entrando a sus espaldas.
Misaki dio un respingo sobresaltado y pronunció una mala palabra a lo que reaccionó tapándose la boca con una mano, apenada.
―Lo siento, dejaste la puerta abierta―se excusó él conteniendo una carcajada―Nunca pensé que te oiría decir una grosería…Misaki tiene una boca sucia―agregó cambiando su tono y su expresión de burlón a coqueto.
―Y ahí está, pensé que el Usui pervertido se había marchado hace mucho―dijo con expresión fastidiada.
―Estaba descansando, pero tenerte aquí en casa no me pone las cosas fáciles―alzó las cejas al ver como Misaki se tensaba y trataba de mostrarse molesta―Peeero, no vine a acosarte―agregó casi riendo ante la exhalación aliviada de la chica―Quería agradecerte por atender a mi abuela hoy, no había mostrado gran mejoría hasta ahora, incluso el doctor que se acaba de ir lo notó…de verdad, muchas gracias.
―No fue nada yo…sólo la acompañé y dejé que me contara un montón de cosas, quiso saber sobre mi y eso fue todo, pensé que no querría que la atendiera una desconocida, pero el agrado es mutuo, puedo darme cuenta porque la adoras…
El silencio invadió la habitación cuando Misaki notó esa mirada sobre ella otra vez, nada parecía poder ocultarse ante esos verdes orbes.
―Ya no hagas eso…―susurró Misaki demasiado nerviosa como para protestar en voz alta.
― ¿El qué? ―dijo el rubio dando un paso hacía la pelinegra―Aun no puedo creer que estés aquí…
Usui subió su mano para acariciarle la mejilla sin dejar de mirarla.
―Creo que me odias, luego parece que te gusto, nos besamos, perdemos una cita que pudo ser exitosa y luego, como por arte de magia, te apareces en la puerta de mi casa a miles de kilómetros sólo para acompañarme…―hizo una pausa algo larga―Eres lista, Ayuzawa…
―T-Tu me has ayudado…te has arriesgado p-por mi y…s-solo quería hacerte ver que también puedes c-contar conmigo…―respondió ella evitando el contacto visual por un segundo, estaba siendo sincera, pero esos ojos no la dejaban en paz.
Usui sonrió enternecido y agradecido mientras apoyaba su frente contra la de ella, soltó un suspiro ruidoso y luego de unos segundos se apartó.
―Nos servirán la cena en la habitación de mi abuela, para que pueda comer con nosotros, tienes tu propio baño, así que no dudes en acomodarte como en tu casa, cualquier cosa que necesites puedes buscarme a mi o a Roger, el mayordomo―habló mientras se dirigía de vuelta a la puerta.
Misaki prestó atención a medias, estaba ensimismada e incómoda por alguna razón que no tenía clara, se acercaba a ella para tener una de esas conversaciones intensas que provocaban el contacto entre ambos, que la hacían sentir tal nerviosismo y ansiedad, y luego, después de creer que sería besada, simplemente desaparece toda la atmosfera. Ella no se caracterizaba por ser alguien osada, al contrario, era muy tímida y poco clara cuando se trataba de chicos, bueno, cuando se trataba de Usui, porque siempre creyó ser fuerte, directa e imperturbable, pero ese rubio altanero y pervertido hacía lo que le daba en gana con todos sus sistemas de autoprotección, eso la alteraba en sobremanera y la ponía realmente incómoda consigo misma, ¿Era acaso que estaba siendo empujada por él para actuar a su antojo?...No sonaba tan descabellado, después de todo el jugó a sacarla de quicio hasta que consiguió una confesión (n.a: no solo fue él, las otras también ayudaron, pero eso ya lo saben 3), hasta que consiguió que gustara de él…ese hombre…
― ¿Pasa algo? ―preguntó Usui al notar que no reaccionaba a las indicaciones y que parecía algo…¿Molesta?.
―No es nada, bajaré en 20 minutos―respondió negando con la cabeza y moviendo la mano para restarle importancia.
Usui se marchó poco convencido, no estaba exactamente enojada, era algo más…¿Había dicho algo malo? Se rascó la cabeza y repasó la situación caminando hacia su habitación, luego sonrió sintiéndose victorioso "Sí que es lista", pensó.
Después de cenar y hacer una prolongada y amena sobremesa, Alissa se sintió cansada y todos abandonaron su habitación para dejarla dormir, eran casi las once de la noche cuando Roger se acercó a ellos para desear buenas noches siendo el último sirviente en pie.
―La comida inglesa es bastante buena, por un momento creí que no me gustaría―comentó Misaki subiendo junto a Usui por las escaleras.
―Me alegra que así fuera…
Caminaron por el pasillo en silencio hasta la puerta de la habitación de invitados.
―Bien, espero que duermas bien, ya que mi abuela está mejor tomaré esta oportunidad para llevarte a conocer la ciudad y te despertaré temprano…a menos que quieras pasar la noche en mi habitación.
Usui estaba haciendo el tipo de comentarios de siempre y estaba a punto de sonreír coqueto como siempre, pero paró en seco al notar la mirada miel de ella fija sobre él, ignorando por completo la frase pervertida que acababa de soltar, serena y analítica, no se atrevió a decir una sola palabra más.
―Siempre estas dirigiéndome este tipo de miradas, serias y profundas, juegas y te mueves a mi alrededor como un gato acechando a su presa, luego te vas como si nada, esperando que yo reaccione a tu antojo―dijo ella con voz queda―Eres listo, Usui…
Lo miró fijamente un poco más, no era tan difícil como pensó, aunque su propio corazón iba a mil latidos por minuto, tener un poco de control se sentía realmente bien. Se acercó a él sosteniendo la mirada y titubeó un par de segundos antes de despegar los talones del suelo y estirarse hacia él hasta besarlo, acarició sus labios con cuidado, él sólo consiguió responder por un par de segundos antes de que ella se alejara.
―Buenas noches―dijo Misaki con el rostro en llamas y se metió en la habitación tan rápido como pudo.
Usui se quedó de pie allí un par de minutos, sin estar seguro de si lo había soñado o no. Cuando se aseguró de que estaba despierto, emprendió el camino hacia su cuarto tapándose la boca con una mano, con las mejillas más sonrojadas y convencido de que había creado un monstruo.
Fiuuu, el que juega con fuego…
