Holaaaa! Chicas, me alegra tanto estar de vuelta con un nuevo capítulo, quería que este día fuese especial, para agradecerles su cariño y su apoyo en este día del AMOR (y mi onomástico, por cierto), espero llenar este día con un poquito de mi aprecio y gratitud hacia ustedes, alegrarlas y hacerlas soltar un par de corazones al aire *Inserte suspiro enamorado y dramático*
Agradecimientos a:
StarryNightMusic1315: Ese besito de buenas noches bien suculento 1313.
A92: Tu emoción siempre me emociona! Aaaaah! Alissa es un amor y la amaremos más aún 7w7
Y a todas las seguidoras silenciosas que no comentan, pero dan like, follow y todas esas cosas hermosas, espero que les guste!
Toma 16: Juntos.
El sueño lo venció después de 3 tortuosas horas sin poder dejar de pensar en Misaki, en ese beso y en que la tenía a solo unas cuantas habitaciones por el pasillo, estuvo al menos diez veces dispuesto a caminar hasta allá para verla dormir, abrazarla, besarla o cualquier cosa que esa chica quisiese hacerle, incluso golpearlo…
Cuando sonó la alarma de su móvil por la mañana pasó por su cabeza la idea de ignorarla y dormir un poco más, pero su puerta abriéndose de golpe disipó por completo la idea.
Misaki se sentía cansada, el viaje había sido largo y el resto del día lleno de emociones, aun así, se mantuvo despierta una hora más, un sueño pesado y aletargado la mantuvo profundamente dormida hasta que el sol se asomó por la ventana, había olvidado cerrar las cortinas y un rayo de radiante sol le daba en los ojos obligándole a salir de la cama, la casa parecía silenciosa, "Es raro no escuchar a mamá tarareando en la cocina", pensó atontada.
Se levantó sintiéndose pesada, no veía, ni pensaba con claridad debido al sueño, caminó por el pasillo como de costumbre, parecía más largo, debía ser su imaginación, y abrió la puerta del baño, al menos eso creyó…
―Vaya…nada más despertar y mis mejores sueños se hacen realidad―dijo Usui aún recostado sobre el respaldo de su cama.
Misaki pegó un grito que exaltó a toda la calle y miró en todas direcciones, apenas recordando que no estaba en su casa, el sueño se había esfumado.
― ¿Dónde se supone que ibas? ―Usui rio de buena gana y se levantó para caminar hasta ella.
―Y-yo yo…iba al baño―alcanzó a decir antes de notar que él sólo llevaba un pantalón de pijama y recordó su propio atuendo, un short ligero y una camiseta igual…con gatitos.
Usui se contuvo de aprovecharse de ella allí mismo, lucía tan adorable y perdida, la perfecta presa. Tomó la mano de la chica y la guio fuera, caminaron en silencio de vuelta al cuarto de visitas.
―Un día vas a matarme de un infarto―murmuró él―Recuerda que tienes baño privado en el cuarto―sonrió revolviéndole el cabello con una mano―Te veré abajo para desayunar…
Usui y su abuela conversaban animadamente sentados a la fina mesa de madera en el comedor, después de varios días la anciana volvía a salir de su cama y era capaz de sentarse a desayunar como era debido, como a ella le gustaba.
Misaki los escuchaba atentamente mientras comía muy a gusto su fruta con yogurth, sonreía cada vez que la mujer le dedicaba una mirada amable y respondía a sus preguntas de vez en vez, a pesar de que se sentía cómoda como en casa no se había atrevido a mirar directo al rubio, puesto que no estaba segura de sí lo hacía pudiese controlar su nerviosismo.
El timbre sonó y nadie pareció prestarle mayor atención, excepto el mayordomo, quien caminó solemnemente hasta la entrada para dejar entrar al recién llegado. Los tacones resonaban rítmicos en la madera del pasillo hasta ser silenciados por la alfombra del comedor.
―Buenos días familia―saludó una voz femenina en perfecto inglés.
Misaki miró a la recién llegada y no pudo evitar sentirse ajena a la situación. Se trataba de una muchacha de más o menos su edad, con el cabello castaño claro, largo y ondulado, tenía ojos chocolate y piel pálida, vestía muy sofisticada y su maquillaje era perfecto.
Usui por su parte casi derramó un poco del té que estaba bebiendo en ese preciso instante.
―Anne, linda, buenos días―saludó Alissa sin demasiado entusiasmo recibiendo un beso en la mejilla por parte de la recién llegada―Te presento a Misaki―agregó mirando en dirección a la pelinegra.
Misaki se puso nerviosa, no estaba segura de sus, a su juicio, pobres conocimientos del inglés, se puso de pie para hacer una ligera reverencia.
―Buenos días―dijo Misaki con voz insegura, ya que su acento seguía siendo muy japonés.
―Misaki, ella es-―quiso presentar Usui, pero fue interrumpido olímpicamente por la otra chica.
―Un gusto, puedes hablarme en japonés si lo deseas ¿Eres amiga de Takumi?―preguntó en japonés esta vez y sin rodeos, Misaki sintió algo de descortesía en sus palabras y sólo asintió con la cabeza―Entonces es un placer, soy Anne, su prometida―sonrió ampliamente sentándose junto a él.
Misaki volvió a sentarse algo aturdida ¿Qué era quién?, había escuchado bien o había olvidado por completo su idioma materno, ya que no conseguía entender. Usui dedicó una mirada furiosa a la recién llegada quien la ignoró por completo, la mayor de las mujeres intervino antes de que todo se fuera por la borda.
―Anne, cariño, antes de que te sirvas algo de desayunar, ¿Serías tan amable de ir hasta mi cuarto y traerme algo para cubrir mi espalda? Comienzo a sentir algo de frío―pidió Alissa, Usui la miró extrañado y ella posó su mano sobre la del joven para que se quedara en su lugar.
―Claro abuela, no tardo―dijo Anne antes de pararse de la mesa y perderse en el pasillo.
―Taku, ahora es cuando, sal de aquí antes de que regrese―le susurró la anciana viendo la expresión desorientada de su nieto.
Misaki no terminaba de entender nada cuando fue jalada por Usui, quien tomó su mano con firmeza y a toda prisa la sacó por el pasillo hasta fuera de la casa.
No se atrevió a cruzar palabra con él hasta que se alejaron lo suficiente de la casa, dentro de un antiguo coche clásico, el rubio llevaba el ceño fruncido y su mirada parecía más penetrante que nunca, lucía realmente enojado.
―Usui…―trato de llamar Misaki con la cabeza gacha.
―Solo espera a que lleguemos―respondió él a una pregunta jamás formulada, sin quitar la vista del camino.
La chica guardó silencio y se dedicó a mirar por la ventanilla, Londres era una ciudad realmente hermosa.
Estacionó el auto junto al pequeño parque, Misaki se bajó sin decir nada, sólo se limitó a observar la belleza del lugar. Se encontraban junto al imponente Puente de la Torre, el río se veía apacible y la gente paseaba en calma.
―Por qué dejé mi cámara en la casa…―fue todo lo que salió de la boca de la chica.
Usui olvidó su cejo fruncido por un segundo y soltó una carcajada.
―Lamento haberte sacado de ahí tan rápido, pero Anne-
―No es necesario que me expliques, si ella es quien dijo ser no tengo más que hacerme a un lado, aunque…me hubiese gustado que me lo dijeras antes de…―no pudo continuar, se sentó en una banca seguida por él.
―Misaki, ¿Recuerdas a Miyazono María, la abogada de la familia? ―ante el asentimiento de la chica, continuó―Mi abuelo al morir decretó en su testamento que la parte de la fortuna que él guardó para mi me sería entregada sólo al momento de casarme…sé que eso no explica mucho…Anne y yo nos conocemos desde pequeños, ella es hija de una familia muy amiga de la familia Walker, mi abuelo y su abuelo se conocieron, fueron buenos amigos, supusieron que si Anne y yo nos llevábamos bien, algún día en el futuro podríamos unir a ambas familias, hicieron un acuerdo legal, si eso sucedía algunos pequeños negocios pasarían a ser de ambos, de lo contrario simplemente debíamos renunciar a aquello…Eso fue lo que hice cuando María se presentó en Tokio, sólo quedan un par de papeles que firmar, a pesar de todo, mi abuelo jamás me habría obligado a casarme con alguien por conveniencia.
―Entonces-
―Anne es una buena chica, sólo es demasiado caprichosa para mi gusto, yo le he gustado siempre y no le agradó mucho la idea de que no quisiera estar con ella después de todo…ya se le pasará―dijo aún un poco molesto.
―Ahora entiendo porque aún no hemos-―se interrumpió al ver como Usui se mostraba demasiado interesado―Digo…no…
Usui sonrió coqueto como de costumbre ante el sonrojo inminente de Misaki, ella desvió su mirada hacia otro lugar, había mucho que ver, pero el momento incómodo no le permitía disfrutar de ello ¿En qué pensaba al insinuar…algo?, a su lado el joven suspiró.
―Misaki―la llamó tomando una de las manos de ella que reposaba sobre la banca, ella volteó a verle aún turbada―No es así como imaginé que lo haría, pero ahora sabes porque no quise hablar contigo de esto antes, siento el mal rato que te hice pasar…
Misaki lo observó atenta un segundo y luego se puso de pie soltándose del agarre de él, sonrió nerviosa, queriendo parecer despreocupada.
―E-está bien, no era necesario, no es como si fuese de mi incumbencia, es tu vida y-
― ¿Quieres ser mi novia? ―soltó.
Misaki volteó a verle sorprendida, parecía que hoy no estaba segura de nada de lo que oía. Lo vio acercarse atento, esperando, quizás tan nervioso como ella. ¿Su novia?
El silencio se prolongó, ella miraba distraídamente el logo de la camiseta que él traía debajo de esa camisa a cuadros que permanecía desabotonada, inmersa en una guerra consigo misma, y él comenzaba a perder las esperanzas, se rascó la nuca, incómodo, no había sido un buen momento después de todo…
―S-sí ―consiguió pronunciar―Sí quiero.
No tuvo tiempo de reaccionar de ninguna otra forma, fue tomada por la cintura, alzada del suelo y en medio segundo giraba en el aire. Usui rio contento al escuchar un gritito ahogado de la chica que comenzaba a marearse.
― ¡Usui! ―exclamó Misaki desorientada, ante la mirada curiosa de algunas personas.
Volvió a sentir el piso bajo sus pies, los brazos masculinos seguían a su alrededor, las cosas daban vuelta en torno a ellos…o eso le parecía ahora.
―Llámame por mi nombre, Misaki―pidió él.
Cuando consiguió fijar la vista sobre aquellos ojos verdes anhelantes sintió el calor subir a sus mejillas, pero no lo pensó demasiado.
―Takumi…
Usui la besó con dulce intensidad, algunas personas a su alrededor aplaudieron ante la escena y soltaron un par de silbidos animados a la pareja, después de unos segundos, Misaki se apartó lentamente, pero muy avergonzada por tener espectadores. Usui no dejó que se apartara demasiado y le sostuvo la mirada hasta que la vio sonreír tímidamente, entonces él la imitó rebosando alegría.
*suspiro enamorado* Mi kokoro…
