Mis chicas hermosas, wow, ha pasado mucho tiempo, muchísimo, de verdad lo lamento, las he tenido abandonadas, espero no me odien demasiado. Estos meses he vivido muchísimas cosas, no se imaginan lo complicado que ha resultado todo, afortunadamente la tormenta se aleja de a poco y deseo de corazón que todas ustedes estén bien, que les esté resultando todo lo mejor posible y que estén muy felices cada día. Está costando, pero aquí les dejo un nuevo capítulo y les anuncio que no quedan muchos, siento el final de esta historia acercarse, así que seguiré invocando su infinita paciencia y sus últimos esfuerzos por aguantarme jeje Las extrañé, espero que lo disfruten.
Agradecimientos a:
ELISA LUCIA V 2016: Me alegra mucho que te haya gustado, gracias por tomarte un segundo para comentar y dejar saludos
Erza: Gracias cariño, me alegra que te parezca interesante, espero este capítulo también te guste, saludos.
Y gracias a todos y todas los que no comentan, pero dan follow y todas esas cosas maravillosas que me llenan de felicidad!
Toma 17: Crecer y cambiar.
El viaje a Londres había resultado ser toda una aventura, regresaba con novio, regalos para su familia y fotografías, muchas fotografías. Usui no la había acosado ni una sola vez en el viaje de regreso, pero no había dejado de sonreír de forma extraña y eso resultaba aún más perturbador. ¿Ser novios cambiaría las cosas? Bueno, no es como si quisiera que la acosara a cada momento, pero ¿Dejaría él de comportarse como hasta ahora? No estaba segura de cómo funcionaban las relaciones amorosas, jamás había salido con nadie y para que decirlo, nunca nadie le había coqueteado de forma tan explícita en toda su joven vida... ¿Debía llamarlo todos los días? ¿Enviarle mensajes de buenas noches? ¿Tomarle la mano? ¿Invitarle a una cita? ¿Celarlo? Siendo muy autocrítica escuchar a Anne decir que era su prometida le hizo doler el estómago de una forma muy extraña, pero en ningún momento sintió enojo, deseos de gritarle por coquetear con ella teniendo una prometida o miedo de que Usui quisiera a la otra chica y no a ella ¿Era eso normal?
Días después…
─Ayuzawa ─llamó Yukimura sin obtener respuesta, la chica parecía muy concentrada editando frente a la computadora─ Ayuzawa ─volvió a llamar esta vez tocándole el hombro.
─ ¡Ah! Yukimura, hola, ¿Cómo estás? ─reaccionó la pelinegra.
─Bien, gracias, supongo que han ocurrido muchas cosas, pero no tenemos tiempo ahora, debes asistir a una sesión de foto ─informó el muchacho.
─Claro ¿Quién es nuestro cliente? ─preguntó Misaki mientras guardaba sus avances de edición para poder seguir a Yukimura.
─El señor Walker, necesita la previa de la nueva campaña de Seika para dentro de 4 días, quiere realizar el lanzamiento de la nueva imagen de la empresa lo antes posible ─explicó.
─E-Eso quiere decir que yo tengo que…es decir, yo…
─ ¿Si tú debes modelar? ─ante el movimiento afirmativo de la cabeza de la joven él respondió─ Sí, precisamente eso.
Misaki palideció un poco mientras lo seguía hasta uno de los estudios, ya sabía lo que tenía que hacer, ese había sido el trato con Gerard Walker, pero no había tenido tiempo de mentalizarse, ni de practicar, ella jamás había modelado, siempre fue quien tomaba las fotos y aunque había visto a cientos o miles de personas hacerlo de forma tan natural a lo largo de su carrera, no creía tener el gen de lo fotogénico. Definitivamente, ella amaba las cámaras, pero ¿Las cámaras la amarían a ella?
─Ahí estás, creí que con toda la ropa que las chicas del Maid Latte te habían regalado estarías menos desaliñada ─soltó la filosa lengua de Aoi al verla entrar.
─ ¡Aoi! ─exclamó Misaki realmente aliviada de ver un rostro conocido en un momento tenso como ese─ ¿Qué haces aquí?
─Soy un fiel cliente de esta empresa, un magnífico estilista y el único que podría transformar una maleza en una rosa, así que dirigiré tu estilo para las fotos promocionales ─explicó viendo la mueca de inseguridad en la cara femenina─ Tú tranquila, todo saldrá bien ─le sonrió esta vez.
─Claro que sí ─dijo Misa con energías renovadas, jamás se había rendido ante un desafío, era una chica fuerte, lo lograría.
Aoi la llevó a los camarines y le presentó algunas de las prendas que usaría para la sesión, pero, aunque Misaki quisiera disimularlo eso sólo la puso más nerviosa.
─Bien, será mejor que iniciemos con Maki…
Misaki no creyó volver a ser Maki en tan poco tiempo, se miraba al espejo y se sentía extrañamente familiar estar vestido de chico nuevamente, incluso más que antes, ya que Aoi la había maquillado mucho más de lo que ella solía hacer y lucía como un verdadero chico.
─Genial, el fotógrafo espera, andando ─indicó Aoi saliendo hacia el estudio, donde ya estaban todas las luces preparadas, los difusores y el fondo blanco.
Yukimura se sorprendió al verla salir, era como ver a un Maki 2.0. Misaki se posicionó donde uno de sus compañeros fotógrafos le indicó, respiró hondo, trago saliva y se dejó guiar.
Después de unos 40 minutos posando para la cámara, haciendo diferentes poses, Maki estaba listo y Misaki se sentía más cómoda y segura, pero todo se vino abajo cuando Aoi la preparó para ser ella misma otra vez.
Su ropa no era tan diferente, llevaba jeans, una blusa blanca bajo un cardigan verde claro y zapatillas de tela, su maquillaje y su pelo eran muy naturales, pero no conseguía conectarse consigo misma.
─ ¿Qué sucede? ─preguntó Aoi acercándose a ella cuando notó que no estaba reaccionando a las indicaciones del fotógrafo.
─No lo sé, no sé cómo debo actuar exactamente…
─No actúes, sé simplemente tú ─respondió Aoi viéndola poco convencida─ Bien, quiero que cierres tus ojos ─Misaki obedeció─ Imagina que estás sola en el parque, caminando tranquila, escuchas a las aves cantar, el agua del arroyo correr, la temperatura es agradable, las copas de los árboles se mecen con la brisa y no tienes ninguna preocupación en tu cabeza… ¿Cómo se ve Misaki cuando está completamente sola y relajada? ¿Cómo te sientes caminando por el parque? ─hizo una pausa para dejarla pensar─ Muy bien, ahora retiene eso y mira a la cámara.
Aoi salió de foco y esperó a ver el resultado. Misaki Inhaló con fuerza y miró intensamente a la cámara. El fotógrafo no desperdició el instante y presionó el disparador sin descanso, por fin la joven se veía tranquila, sonrió levemente de forma natural después de unas cuantas tomas y adoptó poses muy relajadas, pero que realmente servían para un catálogo.
La hora siguiente pasó más rápida y pudieron tomar un descanso merecido.
─Lo estás haciendo muy bien Ayuzawa, la post edición quedará genial ─le dijo Yukimura ofreciéndole un bocadillo.
─Gracias, pero ¿Qué más hay que hacer? ─preguntó ella, para luego darle un mordisco al bocadillo.
─La parte más divertida, ahora serás una diva ─se adelantó a responder Aoi.
─No es lo que yo creo que-
─Precisamente, serás una mujer de alta costura, el grito culmine de la belleza, la mujer perfecta...
Una hora y media después tenía miedo de salir al set, aunque sólo se encontraba Yukimura, Aoi, el fotógrafo y un asistente más, no quería hacerlo, si lo anterior fue difícil, esto lo era el cuádruple, miles, millones de veces peor, se miraba en el espejo y no se reconocía.
─Ya sal de ahí mujer o no acabaremos con esto jamás ─exclamó Aoi impaciente desde afuera─ Además, el mundo debe ver mi obra de arte, mi mayor milagro, mejor dicho.
Misaki respiró hondo por milésima vez esa tarde y salió caminando con cuidado, no tenía experiencia con los tacones, tenía miedo de caer.
─Demonios…─soltó el fotógrafo sin creer lo que veía.
La joven llevaba puesto un vestido corte sirena de color azul eléctrico, de vez en cuando se veía la punta de sus tacones color perla, llevaba el cabello recogido hacia el lado derecho de su rostro, donde caía con graciosos rizos y adornos plateados brillantes. Sus ojos lucían más claros que de costumbre gracias al esfumado intenso en color azul oscuro y negro, sus labios definidos, pero de un color discreto y natural.
Se ubicó en el set esta vez con el fondo verde, ya que requería de un fondo digital que agregarían después, orgullosa de no haberse caído en el intento espero instrucciones.
─Bien Misaki, esto es lo último, quiero que evoques el recuerdo de las cientos de modelos que has tenido que fotografiar en el pasado, siéntete hermosa, porque realmente luces…wow… ─ dijo Aoi y se ruborizó inevitablemente─ Debes lucir como una mujer ¿Entiendes?
Misaki no quiso hacer comentarios o perdería el poco valor que le quedaba, intentó imitar a esas mujeres hermosas, chicas de las revistas, actrices famosas, pero se sintió torpe y se vio torpe ante la cámara.
─Vaya…─murmuró Aoi algo impaciente─ ¡Créelo de una buena vez Misaki! ¡Eres bella, tienes una figura sensacional, eres una mujer! ¡Tienes sensualidad en alguna parte de ti! ¿Deseas a alguien? ¿Qué expresión muestra alguien que desea y coquetea con otro? ¿Tienes hormonas o no?
¿Hormonas? ¿Deseo? Entonces el rostro de Usui apareció en su cabeza, esa mirada felina, esa sonrisa traviesa, su figura fuerte. Rondaron su mente sus frases coquetas, el ronroneo de su voz masculina y la calidez de su tacto, el recuerdo de ella atreviéndose a besarlo por iniciativa propia esa noche fuera de su habitación en Londres…Y algo se encendió en ella al fin, esa sensación delirantemente deliciosa que la hizo temblar hasta el día siguiente luego de devolverle su traje y ser observada con toda esa misteriosa intensidad "Eres hermosa…Ayuzawa Misaki" resonó en su interior.
─Ahora, ahora ─murmuró Aoi apresurando al fotógrafo para que no se perdiera las mejores expresiones que había visto en ella jamás.
No quiso detenerse a racionalizar lo que estaba haciendo, quería simplemente hacerlo, estaba extenuada tanto física, como psicológicamente, no recordaba haber tenido un día de trabajo tan demandante en su vida, no como el que había realizado hoy, demasiadas fotos, demasiados cambios de look para alguien que no modelaba. Pero también, se había dado cuenta de algo importante, estaba cansada de reprimirse siempre, por un lado, tenía toda esa personalidad desbordante y llena de fuego que demostraba en todo lo que hacía, cuando defendía sus creencias y a sus seres queridos; y por el otro estaba una chica tímida, que se avergonzaba cada vez que le hacían una declaración íntima, que se mostraba insegura y dubitativa frente al hombre que le desordenaba el mundo. Era una mujer adulta ahora, los días de la adolescencia habían quedado atrás, debía aprender, madurar, aunque fuese un poco esa parte de sí misma o no entablaría una relación seria jamás.
Con el ceño ligeramente fruncido tocó el timbre una vez, esperó manteniéndose firme, cuando se decidía a tocar por segunda vez la puerta se abrió con pereza.
─ ¿Mi-Misaki? ─exclamó Usui con voz ronca por el sueño e incrédula al mismo tiempo─ Espero estar realmente despierto…
Misaki se ruborizó al verlo nuevamente usando únicamente su pantalón de pijama, con el cabello revuelto, los ojos adormilados y el interior del departamento completamente a oscuras, sólo entonces cayó en cuenta de que no sabía que horas eran realmente.
─Necesito pedirte dos favores…
Usui la dejó pasar aún inseguro de lo que pasaba, ella espero que cerrara la puerta y sin dejarle decir nada le rodeó el torso con ambos brazos y acurrucó su cabeza en el pecho masculino.
─Confieso que estoy usando mis últimas energías, tuve un día agotador y sólo quiero dormir ya, pero…─inhaló un segundo el aroma que despedía el chico, un leve rastro de perfume─ Te-Te eché de menos y quería pedirte algo…
─Lo que tú quieras ─murmuró Usui abrazándola de igual forma.
Misaki alzó la vista para mirarlo al rostro, al menos la silueta de él en la penumbra del recibidor.
─Por favor, no dejes de ser tú…
─ ¿A qué te refieres exactamente? ─preguntó él sonriendo con algo de picardía.
─A eso, precisamente ─sonrió con las mejillas acaloradas.
─Juegas con fuego Misaki, más vale que esto no sea un sueño ─murmuró para finalmente besarla mientras la alzaba del suelo y la cargaba hacia la sala donde permanecía el único mueble cómodo donde dormir.
Momentos después se encontraban acurrucados juntos, escuchando sus respiraciones.
─Misa ─susurró Usui esperando que aún no durmiera profundamente.
─ ¿Mh? ─balbuceó la pelinegra medio consiente.
─Dijiste dos favores, ¿Cuál era el segundo? ─preguntó sin alzar demasiado la voz.
─Que me dejaras dormir contigo hoy ─murmuró ella con voz perezosa.
─La próxima vez tendrás que amarrarme si pretendes dormir ─sonrió, aunque ella no le veía─ Bueno, si no quieres dormir puedes amarrarme de todas formas, mantengo la mente abierta…
Ay Usui, se me suben los colores, no me hagas imaginar cosas…
