Linduras de mi corazón! Esta vez no tardé tanto como antes, estoy emocionada con estos capítulos finales, espero que los disfruten tanto como yo.

Agradecimientos a:

Linithamonre77: Me alegra que te encante, Usui es un bombón relleno, gracias por tu paciencia y buenos deseos.

Erza: gracias y sí, ese Usui es un loquillo.

xAequitas: ¡Wow! 2 horas?! Me complace que te haya encantado tanto, no sabes lo feliz que me pone leer comentarios con tanta emoción. Usui es un personaje difícil, tiene muchas facetas, pero es tan natural que lo pervertido sale solito jajaja, Misaki sigue siendo un completo desafío para mí, me impresiona que creas que lo conseguí, suelo ser muy perfeccionista y trato de evocar a la Misaki que aparece hacia finales del manga, aun así no termino de convencerme, muchas veces me detiene esa yandere poco sincera con sus sentimientos, por eso he tratado de hacer que se vaya desinhibiendo de a poco, muchas gracias por tu análisis, necesitaba esa retroalimentación. Me disculpo por tardar tanto, gracias por seguirme en Wattpad, estaré pendiente de ti por ahí y espero que puedas leer esto :D.

Coeli Nara: Avísame si en algún momento soy poco clara, que bueno que conseguiste entenderlo y sí, no amar a Usui es imposible! Espero que el hecho de que el fic no esté terminado siga siendo una ventaja.

Nessio: ¿Qué rayos significa eso? Jajajaja Un abrazo.

Y abrazos y agradecimientos para todos los que leen, dan like, follow y todas esas cosas maravillosas, nos estamos leyendo!

Toma 18: De gala.

El lanzamiento de la nueva imagen de la empresa de fotógrafos profesionales Seika se acercaba a pasos agigantados, con el personal completo trabajando a toda máquina, todo consiguió estar listo en apenas 3 semanas. Misaki comenzaba a ponerse nerviosa, se trataba de una fiesta de gala, muchas luces, cámaras (otra vez dirigidas hacia ella), personas importantísimas, una alfombra roja, debía dar un pequeño discurso y como si fuera poco tendría que vestir muy refinada, su experiencia previa durante la sesión de fotos le puso a practicar con los tacones color perla cada día, los cuales, por cierto, le habían sido facilitados por Aoi bajo una estricta y casi agresiva advertencia, debía cuidarlos como a su propia vida.

― ¿Otra vez practicas con esos zapatos? ―preguntó Suzuna al verla entrar en la sala haciendo ruido contra el suelo.

―Debo hacerlo Suzu, o azotaré mi rostro contra el pavimento en un día muy importante ―respondió Misaki decidida, pero adolorida, como lastimaban los condenados.

―Suena peligroso ―hizo una pausa mirándole de pies a cabeza― ¿Has pensado qué vas a ponerte?

―Sí, bueno, más bien mi jefe ofreció rentar un vestido para mí, no puedo pagar algo tan costoso y que probablemente sólo me pondré una vez…

Suzuna se volvió a mirar la televisión como hacía un minuto y Misaki siguió caminando por la casa, subiendo y bajando la escalera, se sentía orgullosa de sí misma, porque ya casi no se le doblaban los tobillos ¡Victoria!

―Realmente no se qué hacer, quedan tres horas para el evento y mi vestido no ha llegado, el señor Walker no me contesta el teléfono ―dijo Misaki al teléfono, comenzando a desesperarse.

Tranquila, seguramente está muy ocupado y tu vestido llegará pronto ―respondió Usui del otro lado tratando de calmarla.

―Eso espero, me he preparado mucho para esto ―masculló mientras presionaba su cabello mojado con una toalla.

Usui iba a decir algo más, pero escuchó que del otro lado de la línea tocaban a la puerta.

―Misaki, ¿Puedo pasar? ―preguntó la voz de su madre del otro lado.

―Es mi madre, ¿Te veo allá? ―dijo Misaki a Usui.

Claro preciosa, nos vemos.

Colgó y trató de controlar su sonrojo antes de abrir la puerta.

― ¿Es ese el vestido? Gracias al cielo vinieron a dejarlo al fin ―dijo Misaki viendo a su madre entrar a la habitación llevando un colgador con funda en los brazos.

― ¿Recuerdas cuando aquel joven apuesto y educado trajo un traje formal para ti? ―dijo su madre depositando el colgador sobre la cama.

―Sí, para la inauguración de la galería de Usui ―respondió Misaki sin entender mucho.

―Pues, eso no fue lo único que trajo, me dijo que te entregara esto en la primera ocasión especial que se presentara y dejó esta nota ―explicó ante los ojos confundidos de su hija y le entregó un pequeño sobre.

Misaki tomó el sobre a toda prisa y sacó la nota de su interior.

"No estaba seguro de si esto te serviría realmente algún día, espero que así sea. Usui."

Dejó la nota a un lado y deslizó el cierre del cobertor.

―No es posible…―murmuró a penas sin poder creer lo que veía.

Allí estaba, ese maravilloso vestido negro del que se había enamorado en aquella tienda, lo sacó del colgador con mucho cuidado.

―Dioses…no puedo usarlo ―dijo mirando a su madre con ojos preocupados.

―Claro que puedes y vas a hacerlo ―aseguró su madre poniendo manos a la obra, buscando la ropa interior adecuada y todo lo demás― ¡Te verás hermosa!

Misaki flotó en una nube el resto del tiempo, no podía creer que esa prenda estuviese en sus manos, bueno, en su cuerpo, tenía miedo de mirarse al espejo.

Una hora después estaba lista, Suzuna y su madre la habían ayudado con el cabello, y con algunas clases de Aoi consiguió hacer su propio maquillaje.

―Vaya…―exclamó Suzuna sorprendida al verla bajar la escalera.

― ¡Ay Suzu! Tú que entiendes mejor la tecnología, tómale una foto ―exclamó su madre emocionada.

―Di queso…―advirtió Suzuna a Misaki, quien sonrió lo mejor que pudo.

―Tu transporte espera afuera

―Gracias a las dos ―Misaki las abrazo antes de salir.

Afuera la esperaba una flamante limusina cortesía de Seika, la cual la llevaría hasta el lugar del evento. El olor a cuero nuevo y a aromatizante la recibió en el interior, realmente jamás creyó viajar en un vehículo como ese.


Usui ya había pasado por la alfombra roja, había sido atacado por los medios con preguntas y los flashes de las cámaras no dejaron de cegarlo una y otra vez. Se sentía impaciente aunque no lo demostraba, no había dejado de saludar a personas importantes, conocidos y amigos de la familia Walker, clientes de Seika, en resumen, muchísima gente.

― ¿Aún no llega? ―preguntó una voz masculina y familiar a su espalda.

―No, y Gerard me prohibió ir por ella, al parecer era importante que llegara sola, debí ir por ella de todas formas ―explicó el rubio― Que bueno que estás aquí, Aoi.

―No me lo habría perdido, además debo vigilar ese par de zapatos que le presté muy de cerca ―bromeó comiendo algo de la mesa de aperitivos.

Usui rió con el comentario y al segundo siguiente un bullicio proveniente de la entrada los mantuvo expectantes.


Era como ser estrella de cine y un ciervo asustado al mismo tiempo, había tantos flashes que apenas podía ver por donde caminaba, trató de mostrarse segura y saludar con la mano como había visto hacer a la dama que le antecedía. Reconoció entre la multitud a la chica del Tokio Times que le había entrevistado cuando todo comenzó, le hizo un par de preguntas y le deseó buena suerte.

Superado el acoso mediático, respiró profundo al atravesar la enorme puerta de entrada, recorrió otro tramo de pasillo y en la siguiente puerta fue atendida por un hombre de traje, quien le dio la bienvenida y solicitó su abrigo, acto seguido le abrió la puerta.

Ante ella se extendió un enorme salón estilo occidental antiguo, el piso de baldosas, techos altos, adornados con mucho dorado, ángeles y querubines pintados en el cielo y numerosas lámparas araña, paredes blancas, pulcras, con algunos cuadros enormes colgando de ellas. Ya había mucha gente allí y aún así lucía espacioso.

Dejó de respirar cuando la vio entrar, llevaba el cabello recogido en un moño trenzado y desenfadado del que le caían ligeros mechones rizados, el miel de sus ojos parecía despedir luz gracias al delineado en negro y las largas pestañas onduladas, sus labios pintados de rojo cereza mostraban una ligera sonrisa a todo a aquel que le saludaba al pasar. El vestido dejaba ver sus hombros pálidos, sus largas piernas, gracias a que era corto delante, mientras la larga cola ondeaba detrás de ella como una nube de humo.

―Parece una visión, ¿No lo crees? ―comentó Aoi encantado, pero Usui no le escuchó, mantenía sus orbes verdes amplios y fijos en la chica.

Se relajó un poco al sentirse segura sobre los altos tacones, pero la agradable sensación se esfumó en un segundo al topar miradas con el hombre más guapo sobre la tierra, transformándose en un galope nervioso de su corazón y un rubor escandaloso en sus mejillas "Qué vergüenza" pensó mientras se encaminaba hacia él, tan elegante como siempre.

―Buenas noches ―saludó controlando su ansiedad.

―Luces fantástica ―admitió Aoi bebiendo de una copa que hacía unos minutos le había ofrecido un garzón.

―Gra-gracias ―sonrió Misaki― ¿Estás bien? ―preguntó esta vez al rubio que parecía no estar presente.

―No ha quitado esa expresión desde que te vimos entrar ―comentó Aoi antes de alejarse de la pareja para saludar a otro recién llegado.

Misaki se quedó de pie frente a él, ahora estaba más cerca de su rostro debido a la altura que le sumaban los tacones, se limitó a sostenerle la mirada un momento, hasta que Usui salió de su trance y se llevó una mano al rostro para cubrir la enorme sonrisa que comenzaba a formarse en su boca.

―Estás tan bella que quisiera sacarte de aquí para que nadie más que yo pudiese verte…―murmuró para que sólo ella le escuchar y luego soltó un ligero gruñido― Demonios…

Misaki rió un poco, entre nerviosa y complacida con el comentario― Gracias, pero sigues siendo un alien pervertido…

―Sí, y no creas que con eso vas a lograr que me despegue de ti esta noche.

Misaki pudo imaginarlo como un perro guardián por un segundo, sonrió ante la idea― Por cierto…No sé como agradecerte por este hermoso vestido, es un sueño ―agregó mirando la prenda con fascinación.

―Se me ocurren algunas formas ―respondió sonriendo entre serio y pícaro.

― ¡Mantén la compostura, Takumi! ―reprochó en un susurro histérico, con el rojo ardiendo en sus mejillas.

―No ayuda si me llamas por mi nombre ―replicó divertido con las expresiones de la pelinegra.

Misaki le miró con una mezcla de diversión y sed de sangre― Ya dime, ¿Cómo sabías que si lo usaría algún día?

―No lo sabía, pero estaba confundido y te vi mirándolo con tanto afán que no pude no comprarlo, fue hecho para ti ―explicó con un tono de voz algo infantil (nota: inserten aquí la cara chibi de Usui, con ese tono de voz raro que usa en ese estado, como cuando en el anime rechaza a una chica diciéndole que es un otaku adicto a las maids jajaja).

La chica solo pudo sonreír y estirarse un poco hacia él para depositar un beso en su mejilla.

―Gracias ―dijo con calidez.

―Un placer, hermosa y lista Misa-chan.

Veinte minutos más tarde terminaron de llegar los invitados, Gerard había entrado entre ellos con una hermosa mujer colgada de su brazo.

―Es la esposa de Gerard, Samantha ―explicó Usui sin que nadie le preguntara, sólo porque notó la curiosidad en la cara de Aoi y Misaki.

―Es muy bonita ―afirmaron ambos al unísono.

―No sabía que el señor Walker era casado ―agregó Aoi.

―Lo es hace un año, pero es muy reservado con su vida privada, algo que tenemos en común, si no fuese por los paparazzi…

Gerard subió al escenario dispuesto al final del gran salón y se puso tras el estrado de madera que se hallaba allí, todos los presentes aplaudieron animados.

―Buenas noches, socios, fotógrafos, artistas, amigos, sean todos bienvenidos hoy al nacimiento de una nueva etapa de mi más preciado proyecto, al cual ya hacen varios años nombré como Seika. El cual inició siendo un modesto edificio en las clásicas calles de Londres y que ahora es un coloso que cuenta con sedes en Londres, Nueva York y Tokio, cuyo sello siempre se caracterizó por emplear a fotógrafos con mucho talento y que hoy, de una forma muy particular se transformará en una institución que también recibirá con brazos abiertos a fotógrafas talentosas, todo gracias a la audacia de una joven con grandes sueños y a la cual ansío que conozcan. Misaki, sube por favor.

Su momento de brillar había llegado, tragó en seco y se dijo: "Bien Misaki, es ahora o nunca, tu puedes", sonrió agradeciendo los aplausos que resonaban en el lugar y caminó con convicción hasta estar junto a Gerard.

―El micrófono es todo tuyo ―dijo el pelinegro dándole paso.

La chica aclaró su garganta― Gracias y buenas noches a todos los presentes, mi nombre es Ayuzawa Misaki y creo que soy la audaz ―los presentes rieron un poco― De niña mi padre con mucho esfuerzo me obsequió una antigua cámara de rollo, no era una gran cámara, pero captaba las imágenes de una forma muy especial, al menos a mi me parecía mágica, porque despertó en mi una pasión indescriptible por atesorar recuerdos en forma de imágenes, poder mirarlas luego y sentirse tele-transportado al momento exacto en que fueron tomadas. Así conservo hasta hoy los pocos recuerdos de aquel hombre que ya no está físicamente conmigo, pero que más que una cámara me regaló el motor de una vida entera.

No estuve sola, mi madre y mi hermana me apoyaron siempre y conseguí profesionalizar mi pasión, que junto a mis ganas de sacar a mi familia adelante me guiaron hasta Seika. Sabía que si conseguía un empleo en la mejor agencia de fotografía todo para nosotras marcharía mejor y dispuesta a cualquier cosa para lograrlo fui Maki Ayuzawa por casi un año, está de más decir que corrí un gran riesgo y que cometí muchas irregularidades en el camino, pero hoy puedo decir que valió la pena ―dirigió una rápida mirada a Usui― Y que supera mis expectativas con creces, agradezco la oportunidad señor Walker ―hizo una pequeña reverencia con la cabeza, la que fue respondida por él― Y ahora, si no les molesta quiero conservar este recuerdo también ―se agachó y sacó de detrás del estrado una cámara de las que usa cotidianamente en su trabajo― Say cheese ―los asistentes siguieron la indicación, luego rieron y aplaudieron― Gracias, disfruten la velada.

Bajó del escenario entre aplausos y respiró con alivio ¡Lo había logrado!. Gerard anunció que la cena esperaba en el salón contiguo, agradeció la asistencia y deseó a todos que se divirtieran.

―Felicidades ―dijo Usui, quien la esperaba junto al escenario con un ramo de rosas blancas.

―Son hermosas ―exclamó Misaki recibiendo el ramo y conteniendo la emoción con ojos aguados.

Usui sonrió enternecido, le acarició la mejilla y contuvo una lágrima que amenazaba con salir.

―Te quiero, Misaki…

Yo también te quiero, Usui *Corazones flotantes*