Felices fiestas! Mis chicas hermosas, sé que para variar he estado muy ausente (soy la peor), pero perdónenme!, la vida es una montaña rusa y la mía no es una excepción. Quiero desearles unas hermosas fiestas junto a sus seres amados, espero su navidad haya estado divina y que Santa les trajera el mejor regalo del mundo, porque se lo merecen. Les cuento además, que estamos en la recta más que final de este fic, espero que les siga gustando mucho y que sigan creyendo en los milagros de año nuevo porque creo que está a punto de ocurrir uno!

Agradecimientos a:

linithamonre77: qué puedo decir, si yo escribiendo procuro echar corazones por todas partes jaja, me alegra que te guste, te envío un abrazo también.

Erza: ya llegará alguien así para ti, pero recuerda que la perfección está sobrevalorada!

Y claro, gracias a todos los que no comentan, pero dan like, follow y me leen en secreto, los amo.

Toma 19: Ralentí*.

Cada mesa tenía capacidad para 6 personas, Misaki la compartía con Usui, Aoi, Gerard y su esposa, el asiento extra permanecía vacío. Al llegar, Usui había corrido la silla para ella y al sentarse había notado el centro de mesa, se trataba de dos folletos publicitarios de Seika, uno lo tomó Samantha y el otro Misaki, quien al ver su contenido no pudo más que abrir los ojos sorprendida.

─Magnífica puesta en escena, Aoi, mis felicitaciones ─comentó Gerard leyendo y mirando el contenido del folleto que permanecía en manos de su mujer.

─Gracias señor, si no es muy ególatra de mi parte debo agregar que trabajar con una chica con tan poco sentido de la moda y lograr algo como eso fue todo un reto, yo mismo me siento orgulloso ─sonrió Aoi ante la mirada medio asesina que Misaki le estaba lanzando.

Usui aprovecho esa distracción de la chica y le quitó el folleto de las manos, lo abrió mientras le daba un sorbo a la copa de champagne que tenía en la otra mano, lo cual fue una muy mala idea, ya que al visualizar el contenido ese sorbo de líquido casi sale despedido de su boca a toda velocidad, en cambio luchó para que eso no sucediera y terminó atragantándose con él, tosiendo con esfuerzo un par de veces antes de recomponerse.

─ ¿Estás bien? ─exclamó Misaki preocupada.

─Si…─respondió Usui con la voz ronca por su garganta adolorida, y sin esperar otro segundo volvió a hojear el folleto con atención.

Allí estaban las fotos de aquella larga sesión, Misaki vestida como Maki, Misaki siendo ella misma, tan linda y natural, y finalmente, una Misaki desbordante de sensualidad, en ese vestido azul tan elegante y…le daría un infarto.

─Parece que a alguien más también le gustó tu trabajo, Aoi ─comentó Samantha riendo ante el sonrojo y los brillantes ojos de Usui.

─Que alguien se asegure de que sigue respirando ─comentó divertido, el rubio parecía petrificado.

Misaki no quiso decir nada, que estuviese mirando sus fotos era vergonzoso, mostrarlas al mundo era más difícil que hacerlas. De pronto Usui aclaró su garganta, retomó su compostura y abriendo el lado izquierdo de su esmoquin guardo el folleto en un bolsillo interno.

─Aoi, ¿Con quién puedo conseguir una copia de las fotografías originales? ─preguntó, todos rieron excepto Misaki, quien solo cubrió su rostro con una de sus manos, demasiado sonrojada para alzar la vista.


El resto de la cena transcurrió amena, conversando de todo un poco, la comida estaba deliciosa según el juicio de todos. Al terminar, las luces se volvieron más tenues y comenzó a oírse un tímido vals proviniendo del salón contiguo, And the waltz goes on (nota: pueden buscarlo, es un vals hermosísimo).

El primero en levantarse fue Gerard, por supuesto, tendiéndole la mano a su mujer para que lo acompañara. Todos aplaudieron mientras seguían a la pareja hasta el otro salón, ubicándose al margen, rodeándoles. Misaki, Usui y Aoi hicieron lo mismo, viendo como la pareja comenzaba a danzar con mucha gracia en medio de la pista. La pelinegra estaba emocionada, jamás había visto un baile occidental tan elegante en vivo.

─ ¿Me concedería esta pieza, Madame? ─invitó Usui extendiéndole la mano mientras hacía una reverencia caballerosa.

Misaki lo miró con terror, ella no sabía bailar, menos algo como eso.

─No te asustes, sólo deja que te guíe ─sonrió Usui.

La joven tomó su mano y entonces la guio hasta el centro de la pista, junto a la otra pareja, nuevos aplausos se oyeron en el salón. Misaki lo miró a los ojos afligida, él ignoró aquello dejando la mano izquierda de la chica sobre su hombro derecho, luego deslizó su propio brazo derecho sobre la cintura femenina y con la izquierda tomó la mano derecha de ella.

─ ¿Lista? no tienes que pensarlo, sólo hazlo ─murmuró cerca de su oído para que pudiese escucharle y sin dejarla responder dio el primer paso hacia el 1, 2, 3 que marcaba la melodía.

Misaki trató de serenarse, poco a poco dejó de sentir miedo a caer o a pisar los pies de Usui y aunque dieron un par de movimientos torpes por su culpa, cada vez fluían con mayor facilidad. Se sentía como volar, sin duda él era un gran bailarín.

Pensó que se desmayaría cuando él la impulsó a girar con su mano izquierda y la recibió nuevamente abrazándola con la derecha, el ritmo se volvía más animado y otras parejas comenzaban a unirse en la pista, sin embargo, ellos no habían notado aquello, puesto que permanecían sumergidos en un mundo diferente, uno donde sólo existían ellos y la música.

El clímax de la tonada se acercaba, las parejas giraban alrededor, Misaki no era la excepción, ella y Usui giraban juntos, hasta que él la dejó girar sola sobre su propio eje, para finalmente enrollarla en su brazo izquierdo hasta tenerla pegada al costado de su cuerpo e inclinarla levemente hacia atrás sin dejar de mirarle a los ojos. La música terminó, el salón estalló en aplausos, las parejas se dedicaron una pequeña reverencia. Usui se irguió junto a Misaki y la dejó girar sin soltar su mano hasta estar de frente otra vez, se inclinó respetuosamente ante ella.

─Ha sido un placer ─dijo, mientras ella le devolvía la inclinación, sólo pudo sonreír, las palabras no le salían después de haberse sentido sobre las nubes.

Lo siguiente fue el estruendo de música popular y más "actual", invitando a todos a disfrutar de la fiesta. Usui guio a Misaki hasta un costado para poder beber algo, mientras el resto de los invitados se sacudían en la pista que ahora lucía oscura, con destellos intermitentes de luces de colores.

─Eso fue maravilloso ─soltó al fin Misaki─ Gracias.

Él la miró intensamente─ Tú demostraste ser una estupenda alumna.

Ambos bebieron un poco de Gin Tonic, la pelinegra estaba en eso cuando la música empezó a cambiar, Usui reconoció la popular canción, dejó su copa sobre la mesa y comenzó a cantar quitándole la copa de la mano a Misaki, quien no terminaba de entender que pasaba, sólo veía al rubio mover los labios junto a la voz del cantante, ya que la música estaba a alto volumen y no podía oírlo a él. La letra era en inglés, no conseguía entenderla por completo, pero por las expresiones del ojiverde sabía que la cantaba para ella. De pronto, la melodía se volvió más animada y fue cuando Usui la arrastró a la pista y la motivó a bailar con él sin dejar de cantar.

Nunca imaginó que él pudiese disfrutar de ese tipo de música, mucho menos que supiera la letra, pero era pegadiza y aunque le costó desinhibirse, terminó por ceder ante el beat y le acompañó en un baile de movimientos indeterminados, pero que seguían el ritmo. En las partes más lentas él se abrazaba a su cintura y cantaba en su oído haciéndole estremecer, luego se apartaba haciéndole reír con alguna locura. Sin duda, esa era una noche que no podría olvidar jamás. (nota: En esta parte imagine la escena con la canción There's nothing holding me back de Shawn Mendez por si alguna quiere escucharla e imaginar, si no, pueden ponerle su canción de preferencia 😊)


El aire fresco de la madrugada era perfecto para llevarse el leve mareo que aun sentía debido al alcohol, no estaba nada acostumbrada a beber y la mínima gota se le subía a la cabeza. Las estrellas brillaban con intensidad, sólo el ruido de las cigarras en el parque y de algunos coches que pasaban a ratos…

─Nunca imaginé caminar por el parque a estas horas ─confesó Misaki mirando las copas de los árboles.

─Yo siempre me imagino caminando contigo donde sea ─dijo Usui sonriendo ante el tenue sonrojo que saltaba en las mejillas femeninas, producto de sus palabras y de que apretaba un poco más la mano que llevaban entrelazadas.

Habían esperado que Gerard abandonara la fiesta y que algunos de los invitados más importantes también lo hicieran, para escabullirse del lugar e ir a uno más tranquilo, lo que, después de unas cuantas vueltas en el auto de Usui, había resultado ser el parque.

─Estos zapatos me están matando ─dijo Misaki con voz adolorida, deteniendo la marcha.

─Quítatelos ─propuso el rubio.

─Pero…─dudó ella.

─Sólo hazlo, caminaremos por el sendero de asfalto y si es necesario puedo cargarte ─le ofreció su mano para que no perdiese el equilibrio.

Misaki aceptó su mano nuevamente y se inclinó para quitarse uno a uno el par de tacones, se sintió tan bien poder apoyar todo su peso sobre la planta de los pies nuevamente, se colgó los zapatos en los dedos de su mano izquierda y exhaló agradecida de estar usando medias.

─Qué alivio…─sonrió.

─Sí, yo debería quitarme esto ─dijo aflojándose el nudo de la corbata y abriendo el primer botón de su camisa─ Mucho mejor…

Caminaron unos metros más, disfrutando la soledad que el parque les ofrecía a las 3am.

─ ¿Has notado que siempre terminamos de alguna forma en este lugar? ─pensó Misaki en voz alta.

─Y siempre sucede algo importante ─asintió él─ Nos conocimos, nos besamos por primera vez, ¿Qué sucederá ahora? ─se detuvo para mirarla.

La pelinegra volteó a mirarle también, las tenues luces de los faroles, su aspecto ahora algo desaliñado por la fiesta y el cansancio por estar saltando horas de sueño. ¿Qué sucedería ahora? ¿Qué podría suceder si por fin dejase ir sus miedos y se atreviera a ser sincera consigo misma? ¿Importaba el paso del tiempo o la escasez de él? ¿Se estaría precipitando o simplemente así es como resultaba ser todo?

─Quizás que de alguna forma ya no consigo imaginar mis días sin ti en ellos ─soltó Misaki en un murmuro que fue más para sí, en una renovada claridad mental─ Que te colaste en mi vida estrepitosamente y ya no quiero que salgas de ella ─reflexionó un segundo─ Y que ya no se si es muy pronto, muy tarde o si me equivoco…Realmente siento que te amo, Takumi.

El mundo, SU mundo se detuvo en ese preciso instante, los labios de Misaki se habían ralentizado al pronunciar aquello y todo parecía ir en cámara lenta, cómo si un poderoso hechizo fuese roto, o al contrario, cómo si estuviese cayendo en un hechizo irrompible e irrevocable. Su corazón fue víctima directa de aquella fuerza desconocida y se sintió morir de pura gloria.

─Por favor, repítelo ─rogó con dificultad.

─Te-Te amo, Takumi ─esta vez titubeó al caer en cuenta del peso y valor de sus propias palabras, pero así estaba bien, porque eran reales, era tan cierto que no podría retractarse de haberlas dicho en esta vida, ni en las siguientes. Amaba a Usui Takumi, y aunque seguía siendo un total misterio incluso para ella, quería aferrarse a ese sentimiento con todas sus fuerzas.

Ya no había cigarras, ni automóviles, ni siquiera suelo bajo sus pies, sólo ellos, la lentitud del instante más largo y profundo, y sus alientos danzando uno contra el otro.

─Yo te amo a ti, Misaki, c-como no puedes imaginar ─consiguió decir, aun no estaba seguro si estaba realmente despierto.

Ella sonrió y fue una sonrisa auténtica, llena de pura felicidad, podía ver en ese par de ojos verdes que era cierto y le conmovía que esa voz masculina, que siempre sonaba segura y franca, ahora temblara nerviosa.

Con el mundo evanescente que ahora les rodeaba, y esa extraña sensación de lentitud que aun no se dispersaba, Misaki se colgó del cuello de Usui con su brazo libre y se irguió en la punta de sus pies, olvidando por completo lo adoloridos que estaban, para besarle intensamente, rompiendo el hechizo en el que él se hallaba sometido y siendo rodeada al fin por sus brazos fuertes, que seguramente no la dejarían ir jamás.

*Ralentí: En cine ralentí se refiere al efecto que se logra acelerando el paso de imágenes ante el obturador y proyectando a más velocidad. "Cámara lenta" es la forma popular de llamar a la ralentización de la imagen que, de forma paradójica, se consigue proyectando a velocidad normal (24 f/sg) imágenes rodadas a mayor cadencia (48 ó 72).