CAPÍTULO 18
JUVIA LOCKSAR
PUNTO DE RETORNO
Los grandes juegos mágicos había terminado. Todo había acabado. Por fin podía respirar con tranquilidad, por fin podía ver luz después de haber estado rodeada por la oscuridad los últimos días. Sentía como toda la presión y estrés con la que había estado viviendo hasta el momento se desvanecía, haciendo sentir su cuerpo mucho más liviano.
Abrió los ojos levemente, dejando que estos se acostumbrasen a la luz del sol que se filtraba por la ventana. Se incorporó levemente apoyándose con los codos en el colchón. No conocía el lugar donde se encontraba, pero sabía que estaba a salvo. Sintió la puerta abrirse y se encontró con la camarera de Fairy Tail entrando con vendas y medicamentos, seguramente para tratarla.
-¡Juvia! ¡Por fin has despertado!- exclamó Mirajane con una sonrisa de alivio.
-Mira-san… ¿Dónde se encuentra Juvia?- preguntó Juvia desubicada.
-Estamos en un hotel en Crocus- le explicó la albina- La princesa Hisui y el Rey Thomas, nos han ofrecido alojarnos en el mejor hotel de la ciudad, después de todo, Jellal y tú habéis salvado la ciudad.
-¿Cuánto lleva dormida Juvia?- preguntó mientras Mira le quitaba las vendas del pecho y los brazos, mostrando que ya no había heridas visibles, seguramente por obra de Wendy.
-Cinco días- contestó la albina- el ataque de ese hombre con magia oscura te hirió de gravedad y a eso se sumó todo el estrés y tensión con el que habías estado lidiando estos últimos días.
-¿Dónde está Jellal oni-san?- preguntó.
-En la habitación de al lado, no se ha separado de tu lado en todo este tiempo, pero finalmente lo convencí para que fuese a descansar un rato- explicó Mirajane- ¿Crees que puedes levantarte?- preguntó Mira. Juvia asintió con la cabeza y se bajó de la cama lentamente- Es un alivio que ya estés recuperada. Esta noche es el gran baile en el castillo, sería una pena que te lo perdieras.
-Juvia no sabe si tiene ánimos para ir al baile…- dijo mientras se vestía con uno de sus vestidos azules que Mira le había traído.
-Sería una pena que no vieses, todo el mundo quiere verte sonreír de nuevo- la animó Mirajane- Muchos de ellos están esperando para verte en la sala común que nos ha obsequiado el hotel. ¿No quieres ir a verlos?- preguntó, Juvia tímidamente asintió.
Mirajane acompañó a Juvia hasta la sala común, situada al final de todas las habitaciones ocupadas por los miembros del gremio. Una vez entró, se encontró con muchos de sus compañeros que nada más verla saltaron a sus brazos.
-¡Juvia!- exclamó Cana abrazándola con fuerza. Juvia no pudo evitar derramar lágrimas de felicidad. Con ellos no había sido tan cruel como con Gray, pero si que sentía que no los había tratado como merecían, y Cana siempre había sido su mejor amiga dentro del gremio, la persona que más la había apoyado.
-¡Cana-san!- dijo la maga de agua abrazándola de vuelta con una sonrisa en sus labios.
-Por fin…- dijo Cana sonriéndole tranquilamente- por fin vuelvo a ver tu sonrisa. Espero que nunca más desaparezca.
-Juvia también lo espera- dijo la peliazul antes de separarse de la hija de Gildarts.
-¿Ya estás recuperada, mujer?- preguntó Gajeel, Juvia asintió con una sonrisa, la cual tranquilizó al DragonSlayer de hierro.
-Juvia lamenta haberte puesto en peligro, Gajeel- dijo Juvia agachando la mirada.
-Me he visto en situaciones mucho peores, no te preocupes- dijo Gajeel restándole importancia al asunto- Aunque si que preocupaste mucho a la enana- dijo riendo. Levy protestó y le golpeó el brazo.
-¡Gajeel!- exclamó sonrojada- No le hagas caso, Juvia-chan. Todos nos alegramos de que estés recuperada.
-Gracias Levi-chan- dijo Juvia abrazándola cálidamente.
-Has aprendido muy bien a manejar tu nueva magia, Juvia- dijo Laxus acercándose a la maga de agua junto a Mirajane, a quien tenía abrazada por los hombros.
-Todo ha sido gracias a ti, Laxus-san, tu me enseñaste todo lo que sé- agradeció Juvia.
Macao, Wakaba, Romeo, Laki, Lissana, Elfman, los Raishinjuu, Natsu, Wendy estaban todo allí para darle la bienvenida.
Se disculpó tras saludar a todos y salió a dar un paseo por los jardines del hotel, alegando que hacía mucho que no sentía el aire fresco. Aunque estaba contenta de ver que sus compañeros de gremio no le guardaban rencor por su comportamiento de esos últimos días, pero había visto a la perfección que ni Gray ni Erza se encontraban allí. De ellos el perdón sería más difícil de conseguir. Caminó por los jardines del hotel con tranquilidad sintiendo el aire veraniego penetrar su piel. Por primera vez en mucho tiempo podía sentir el calor de sol sin preocupaciones. Llegó a un pequeño lago, y al detenerse junto al agua, se percató de la presencia de otra persona.
-¡Erza-san…!- exclamó asustada. La pelirroja la miró fijamente, y Juvia tuvo intención de huir del lugar.
-¡Juvia! ¡Detente!- pidió la pelirroja cogiéndola de la mano antes de que se marchase- ¿cómo te encuentras?- preguntó preocupada- ¿Ya te has recuperado?
-Sí…- dijo la peliazul tímidamente- Erza-san… Juvia… Juvia… siente mucho todo lo que ha ocurrido estos días… su comportamiento...
-Perdóname tú a mi, Juvia- dijo la pelirroja sorprendiendo a la maga de agua.
-¡Erza-san no ha hecho nada malo!- exclamó Juvia confusa.
-Sí que lo he hecho- dijo la pelirroja- Tú y Jellal habéis arriesgado vuestra vida por Gray y por mi, por el gremio, y yo… durante estos días… no he podido evitar pensar que era culpa tuya que Jellal se comportase así conmigo…
-Juvia no tiene nada que perdonarte, Erza-san. No después de lo que has sufrido estos días.
-Tú también has sufrido mucho- dijo Erza abrazándola con fuerza- Mantengamos este episodio en el pasado. Nada tiene porque cambiar.
-Juvia cree que hay cosas que quizá nunca pueda recuperar…- dijo Juvia tristemente.
-No estés tan segura- dijo Erza sonriéndole amablemente- Por cierto, ¿dónde está Jellal?- preguntó curiosa.
-Mira-san me dijo que estaba durmiendo en la habitación de al lado de Juvia- dijo la peliazul.
-Es lógico- dijo Erza- ha pasado cinco días sin dormir. Por cierto, ¿Tienes vestido para esta noche?- preguntó la pelirroja.
-No se si iré al baile.
-¡Deberías ir! ¡Vamos a comprarte un vestido, todas ya tenemos el nuestro!- exclamó Erza acompañando a la peliazul hasta las calles comerciales de Crocus- Todos, sobre todo Jellal, estarán felices de verte asistir al baile, es la mejor manera de demostrar que ya estás recuperada, y además, después de todos los malos momentos que has vivido estos últimos días, es lo mínimo que te mereces. Un poco de diversión.
-Erza-san… ¿has hablado ya con el hermano de Juvia?- se atrevió a preguntar la peliazul mientras Erza seleccionaba posibles vestidos adecuados para ella y su cuerpo lleno de vendas.
-No…-suspiró la de cabellos escarlata- éstos últimos días ha estado muy preocupado por ti, y no me extraña, todos llegamos a temer por tu vida, la magia oscura que te atacó era muy poderosa. Pero creo que esta noche me acercaré a hablar con él… si es que él quiere hablar conmigo.
-Si Jellal oni-san no se ha acercado a hablar contigo, seguramente es porque no sabe como hacerlo… Os hemos tratado muy mal a ti y Gray-sama. Juvia… Juvia le dijo cosas horribles a Gray-sama…
-Gray ahora sabe la verdad. Todo fue por protegerle, por protegernos- dijo Erza intentando aliviar el dolor de la peliazul-Estoy segura de que no te guarda rencor. Jellal es tú hermano, pero yo considero Gray como el mío propio. Puedo comprender un poco su corazón. Este vestido es perfecto para ti- dijo aprobando el vestido que llevaba puesto en ese momento la maga de agua.
-Gracias Erza-san-le agradeció la Locksar con una sonrisa- Ahora que Juvia tiene un hermano no podría pensar en nadie mejor que Erza-san como cuñada- le dijo amablemente logrando sonrojar a la pelirroja- Jellal oni-san te ama, lo sé con seguridad, espero que podáis arreglar pronto todo este problema.
-Ya eres la segunda persona que me lo dice- dijo Erza suspirando- Sekai lo dijo en la batalla que Jellal estaba enamorado de mi. Solo espero que algún día me lo pueda decir él en persona.
-Solo le falta valor- la animó Juvia.
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El resto del día lo había pasado junto a Jellal el cual descansaba en su habitación, hasta que finalmente, Cana había ido a buscarla para comenzar a prepararse para el baile de esa noche en el castillo. Se despidió de su hermano con la seguridad de que lo vería en el palacio de Crocus en unas horas.
Juvia no podía evitar pensar en el hecho de que aún no había visto a Gray y en los sentimientos confusos que tenía con respecto a la idea de verlo o no. Quería verlo y pedirle perdón por todas las malas palabras y desprecios que le había hecho los últimos días, pero sin embargo, tenía un miedo atroz a encontrarlo puesto que no sabía ni cómo reaccionaría él, y, sinceramente, tampoco sabía cómo reaccionaría ella.
A pesar de tener todos sus brazos vendados, algunas zonas de sus piernas y su abdomen, el vestido que Erza había elegido para ella tapaba todas las vendas. Las llevaba ya para ocultar cortes y hematomas, pero sinceramente, después de haber dormido cinco días, el cuerpo apenas le dolía.
El vestido que Erza le había elegido era, obviamente, era de color azul. Era largo y bastante recto, apenas tenía vuelo. Era ajustado y lleno de lentejuelas y pedrería que hacía que todo el vestido brillase. Era de manga larga por lo que los vendajes de sus brazos quedaban ocultos. No tenía un gran escote, era de cuello barca simple y sin ningún adorno. Mira le había recogido el cabello en una cola de caballo alta, diciéndole que se parecía mucho al peinado que ella misma solía llevar de más joven. De esa manera, su cuello y omóplatos quedaban a la vista.
Había ayudado a las otras chicas, como Erza, Mira o Cana a arreglarse y junto a ellas se marchó al castillo de Crocus, dónde en la sala central del trono se celebraba el baile para los magos y magas de todos los gremios participantes en el torneo. Además, allí se haría la entrega de premios y la resolución final de las posiciones.
La sala del trono estaba a rebosar de magos de todos los gremios. Juvia se había mantenido a un margen de la aglomeración de gente mientras veía como los demás disfrutaban de aquel día. Mira se había acercado a Laxus, quien al verla la rodeó con su musculoso brazo por los hombros. Juvia sonrió al ver lo feliz que se veía Mirajane. La había visto algo rara desde que Laxus había llegado con ella misma tras rescatarla, pero ahora parecía estar muy feliz junto al DragonSlayer del trueno. Vio también como Erza era abrazada por Milliana de Mermaid Heels y Sho y Wally del desintegrado ya, Crime Sorciere. También se había unido al particular grupo Kagura de Mermaid Heels, pero sin tanto entusiasmo como los otros tres. Natsu y Lucy estaban al lado de la mesa de la comida, la maga celestial intentaba que Natsu no se atragantase con toda la comida que intentaba meterse en la boca. Cana junto a Bacchus de Quarter Puppy ya había comenzado a terminarse las existencias de alcohol del reino. Otros muchos bailaban ya en la pista como Levy que había conseguido arrastrar a Gajeel. Pudo ver a Meredy y Lyon bailar muy juntos el uno del otro. Le alegraba saber que Lyon había comprendido que Meredy había dejado la competición para salvarles la vida, después de todo, gracias a Meredy, Gray, que era como un hermano para él, se había salvado.
Juvia se sentía feliz por sus compañeros, pero ella, simplemente, no podía disfrutar la celebración. Aún no había visto a Gray y realmente temía que llegase el momento. Quería pedirle perdón, quería llorar, quería saber que él la perdonaba. No podía borrar las palabras que habían salido de su boca, a pesar de que no creyese ninguna de ellas. Sin ser vista por sus compañeros, antes de que el rey hiciese su entrada a la sala del trono, ella prefirió marcharse. No se sentía cómoda en aquel lugar, no se sentía con ánimos de fiesta.
La noche había refrescado bastante para ser junio. Ella sabía muy bien qué significaba eso, llovería en breves. Sin embargo, ante la amenaza de lluvia ella no volvió a su habitación, prefirió pasear un rato más por los jardines del hotel. Se acercó de nuevo al lago, donde había encontrado esa misma mañana a Erza. Se agachó y dejó que el agua clara y limpia la animase, pero ni eso parecía servir.
Se vio reflejada en el agua del estanque, y la persona a la que vio no se parecía a ella misma de hacía un año. Esa que veía no era Juvia Locksar, sino la mujer de la lluvia. La mujer que vivía en la más absoluta soledad bajo el cielo siempre encapotado. Ella no quería ser la mujer de la lluvia, ella quería volver a ser simplemente Juvia, la chica que gracias a enamorarse había podido ver el cielo azul.
Hacía un año, durante la guerra, Invel, el Sppringan de Zeref la había encadenado a Gray, y ambos habían decidido sacrificarse por el otro, luego ella había preferido que Gray se salvase para que pudiese derrotar a Invel y tener una oportunidad más contra Zeref. Si no hubiese sido por Wendy, ella no habría seguido con vida, y el estar a punto de no poder volver a ver la luz de sol, fue lo que la motivó a viajar junto a Jellal incluso antes de saber que era su hermano. Cuando Meredy le dijo que viajaría por un tiempo más antes de integrarse por completo en un gremio, ella le pidió poder acompañarla. Quería ver el mundo con la nueva visión que había adquirido de la vida, quería disfrutar cada día de ver el sol salir y ponerse, quería volver a sentirse viva.
Lo había pensado mucho el viajar, puesto que significaba estar todo un año lejos de la gente que quería, pero algo en su interior le hacía creer que lo necesitaba, y así fue. No se arrepentía de haber tomado esa decisión, no solo le mostró el mundo sino que también le dio un hermano, y aunque sabía que la sangre no hacía a la familia, se alegró saber que había alguien que realmente era su hermano. Pero nunca imaginó que aquel viaje que le había dado a su hermano y le haría pasar por los peores momentos de su vida, ya que a consecuencia de él, se había tenido que alejar de la persona a la que más amaba.
-Juvia…- la llamaron por detrás y se asustó. Reconocía esa voz. Le era imposible no reconocerla. Era él. Se levantó despacio temblando y con los ojos a punto de derramar lágrimas.
-G-gray-sama…- tartamudeó tímidamente girándose para por fin enfrentarlo. Escuchó un suspiro de sus labios.
-Por fin…- susurró Gray. Parecía haberse librado de un peso con el que había estado cargando desde hacía bastante tiempo. Juvia no comprendió el porqué del suspiro, pero antes de poder preguntar algo o reaccionar, él se había acercado a ella y tomándola por sorpresa, la estaba besando.
Juvia abrió los ojos desmesuradamente. Sentía los labios fríos de Gray sobre los suyos moviéndose lentamente, profundizando el contacto. La lengua de Gray entró en contacto con sus labios y ella paralizada los abrió sin saber bien qué hacer. Sus alientos se mezclaron y sus lenguas comenzaron a bailar una sobre la otra.
-Gray-sa…-intentó decir Juvia cuando Gray se separó para tomar aire, sin embargo, no la dejó terminar, ya que sus labios volvían a pedir con urgencia los de la maga de agua. Esta vez, Juvia cerró los labios, y sintió como las manos de Gray viajaban desde su rostro hasta su cintura, y de ella a acariciar toda su espalda. Sus brazos temblorosos rozaron el pecho, extrañamente cubierto, del alquimista de hielo hasta llegar a su cuello, y enredó sus dedos con los cabellos finos y negros de su nuca.
-Por fin... - susurró Gray besándola cortamente pero sin parar- por fin… -de nuevo la besó- llevaba… -otro beso le siguió al anterior- días… esperando… por oírte… llamarme así…
-Gray-sama…- dijo Juvia también entre besos- Juvia lo siente… Juvia te dijo cosas horribles… Juvia…
-Juvia solo intentaba salvarme la vida- la interrumpió Gray besándola de nuevo- Te estuve esperando… por todo un año… te marchaste cuando por fín tenía mi respuesta para ti… pero ahora soy yo el que no sabe lo que Juvia siente por mi…
-Juvia lo ama, siempre lo amará- dijo la maga de agua dejando caer por fin sus lágrimas.
-Me alegra oír eso porque yo también te amo…- contestó Gray. No podía dejar de besarla, había esperado demasiado tiempo por ella- No volveré a estar a punto de perderte de nuevo.
Gray la besó por un largo rato más, después en silencio, la tomó de la mano y la condujo hasta el hotel. Los pasillos estaban desiertos, todos sus compañeros estaban aún en el baile. Gray caminó hasta la habitación de Juvia, la cual era individual, y tras la peliazul abrir, Gray la introdujo en la habitación aprisionándola contra la pared sin dejar de besarla.
Sus manos se deslizaron hasta la parte alta de la espalda de ella, y poco a poco fueron bajando la cremallera del espectacular vestido de Juvia, aunque no lo hubiese lucido mucho. Este cayó hacia delante, dejando ver el nacimiento de sus senos. Gray dejó sus labios por un instante y atacó su cuello besándola y succionándola como si se le fuese a evaporar entre las manos. Llevó sus manos hasta su cabello y los desató dejando que esas hebras largas y onduladas como el mar cayesen sobre su espalda.
-Las heridas de Juvia…- murmuró Juvia cuando Gray comenzó a deslizar su vestido- el cuerpo de Juvia no es agradable a la vista.
-Tú siempre eres agradable a la vista…- murmuró Gray mordiendo el nacimiento de sus pechos y provocando suaves gemidos a la peliazul.
Las manos de Juvia tampoco se querían quedar atrás, aunque su trabajo era mucho más fácil puesto que Gray ya se había librado de la parte superior de su traje y tan solo le quedaban puestos los pantalones. Gray bajó las manos hasta los muslos de Juvia y la alzó haciendo que esta enredara sus piernas en su cintura. con una mano la sujetaba contra la pared, mientras que no la otra terminaba de bajar su vestido hasta la cintura, dejando por fin sus pechos completamente al descubierto. Los acarició, besó y torturó logrando que Juvia gritase y gimiera de placer.
Llegaron a la cama cayendo sobre ella de manera brusca. Gray encima de Juvia. Mientras se subía por completo sobre Juvia, los pantalones de Gray desaparecieron, y el vestido de Juvia fue subido hasta la cintura, quedando todo arrugado en esa zona. Gray dejó el torno de Juvia y descendió hasta acariciar con mucho cuidado los muslos, evitando tocar mucho las zonas vendadas para no perjudicar las heridas. Besó el interior de los muslos de la chica acercándose poco a poco a su centro. Juvia tuvo que morderse con fuerza los labios para no gritar de placer.
-Di mi nombre Juvia…-susurró Gray dejándole marcas en los muslos.
-Gray-sama…- gimió Juvia haciendo que Gray volviera a besarla en los labios con fiereza. Junto al resto de ropa de Gray, su ropa interior también voló y enseguida hizo desaparecer también la de la maga de agua.
Sin dejar de besarle el cuello y en ocasiones los labios, Gray bajó sus manos acariciando desde sus pechos hasta el interior de los muslos de Juvia. Los gemidos de Juvia solo eran callados cuando Gray la besaba.
-Estas tan húmeda…- susurró Gray a la vez que introducía un dedo en ella. Juvia gritó con fuerza y su respiración comenzó a volverse mucho más acelerada. Su espalda se arqueaba levemente.
-Gray-sama por favor… Juvia…- decía la peliazul temblando por los espasmos de placer que el alquimista de hielo le provocaba- Juvia… no puede más…
-Aguanta un poco- dijo Gray entre jadeos mientras introducía un segundo dedo en su interior.
-¡Gray-sa..!- exclamó Juvia siendo interrumpida por un fogoso beso de Gray. El movimiento de los dedos de Gray en su interior eran cada vez más rápidos y a Juvia cada vez le costaba más contener sus espasmos de placer.
La lluvia había comenzado a caer hacía rato, pero no parecieron darse cuenta, las ventanas de la habitación estaban completamente empañadas a causa de los suspiros y la respiración agitada de los dos magos de Fairy Tail. Era una suerte que no hubiese nadie más en aquella planta que el hotel les había cedido, porque de no ser así, seguramente las habitaciones de al lado habrían escuchado el fuerte grito de Juvia al llegar al orgasmo estimulada por los dedos de Gray, y a este no le apetecía que fuese precisamente el hermano de Juvia quien la escuchase gemir, sin duda no sería una situación cómoda.
-Ahora es el turno de Juvia…- dijo al peliazul entre jadeos recien recuperada del orgasmo. Juvia se sentó en la cama e hizo que Gray quedase tumbado bajo ella- Juvia se ha portado tan mal con Gray-sama... - dijo besando el pecho del alquimista de hielo. Besó con delicadeza la marca del gremio y fue bajando por sus bien marcados abdominales. Gray gruñía de manera muy sensual para los oídos de Juvia. Juvia siguió bajando hasta llegar a su miembro y lo sujetó con una de sus manos, mientras lo comenzaba a masajear con movimientos ascendentes y descendientes- Juvia tiene que compensar a Gray-sama de alguna manera.- Sus labios descendieron por el cuerpo del alquimista y llegaron hasta el mismo lugar el cual tenía atrapado con sus manos. Con decisión se introdujo el miembro de Gray en la boca. Gray era muy grande y le era imposible abarcar tal envergadura por lo que la parte que con sus labios no llegaba siguió masturbandolo con las manos.
Gray gruñía y gemía el nombre de Juvia sin parar. Ni en sus mejores sueños húmedos lo que estaba haciendo con la maga de agua se le parecía. La Juvia de carne y hueso era cien veces mejor. ¿Por qué había tardado tanto en darse cuenta de que la necesitaba a su lado? ¿Por qué no le había dicho que la amaba antes de la guerra? ¿Antes de su separación? Se sentía un estúpido por haber dudado y menospreciado los sentimientos de la peliazul. No recordaba mejor sensación antes de besar sus labios y probar su cuerpo. Tenía claro que no quería separarse de ella jamás.
-J-ju-juvia… voy ha… si no paras voy a terminar…- le advirtió sintiéndose muy cerca del orgasmo. Sin embargo, Juvia en vez de detenerse aumentó la velocidad de sus manos y su boca, logrando que Gray terminase en su boca. Sintió el líquido espeso y blanco en su boca. La esencia de Gray, era salada y algo amarga, pero no había probado sabor mejor.
-El sabor de Gray-sama…- murmuró Juvia relamiéndose los labios completamente excitada.
Ante aquella imagen tan erótica y sensual de Juvia, Gray ya no lo soportó más. Cogió a la peliazul del brazo y la tumbó de manera algo brusca contra el colchón, colocándose de nuevo él encima. La besó con desesperación, aún podía sentir su propio sabor en la boca de Juvia, lo cual le hizo perder la poca razón que le quedaba. Con sus manos se abrió paso entre los muslos de Juvia colocando su miembro en el centro de la chica logrando que gimiera sin control.
-¿Estás lista?- preguntó entre jadeos. Juvia se limitó a asentir con la cabeza con vehemencia. Ante el permiso concedido, Gray entró en ella de una sola estocada.
Juvia gritó de placer ante la nueva presencia en su interior, mientras Gray se movía a un ritmo frenético que volvía loca a la maga de agua. Las manos frías del alquimista viajaban desde los senos de la chica hasta su cuello y rostro de igual manera que sus besos.
-Gray-sama… Gray-sama… Gray-sama…-gemía sin parar Juvia. Gray la estaba complaciendo de la mejor manera, nunca antes había experimentado sensaciones como las que el mago de hielo le provocaba- Gray-sama… Juvia va a…
-Aún no…- murmuró Gray deteniendose por breves segundos. Juvia soltó una pequeña exclamación de protesta, pero rápidamente Gray retomó la acción- Ponte a cuatro patas- pidió con una voz ronca a causa del placer que a Juvia le pareció sumamente sexy. Cumpliendo con su petición, la peliazul se arrodilló sobre la gran cama del hotel y Gray se situó justo detrás rozando su gran erección contra los muslos y la entrada de Juvia. Juvia gemía y Gray estaba comenzando a hiperventilar por el esfuerzo. Se volvió a adentrar en ella, logrando que los gritos de extásis fuesen mayores. Con sus manos frías movía las caderas de la chica adelante y atrás. Una de ellas bajó hasta el abdomen de la chica y la otra pronto la siguió, se recostó sobre ella, mientras una de sus manos se detenía en uno de sus pechos y comenzaba a jugar con las cubres rosaceas de la maga de agua. La otra siguió hasta el rostro de la joven acariciandolo con cariño hasta tenerse en su frente sudorosa. La dejó allí mientras seguía impulsándose para hacer más profundas las estocadas. La mano fría de Gray en su frente hacía que su mente se nublara, sus brazos no soportaron el éxtasis, y se dejó caer sobre sus codos en la cama. Gray no detuvo sus movimientos, y rápidamente, Juvia sintió como el orgasmo volvía a llegar. Esta vez si que la dejó terminar, terminando también él en su interior. Daba las gracias por la existencia de las pociones anticonceptivas, puesto no quería ni tenía tiempo para pensar en tomar precauciones, lo único que quería era disfrutar el cuerpo de Juvia en su total explendor.
Gray se dejó caer sobre Juvia cuando terminó y al pasar unos segundos en los que sus respiraciones se tranquilizaron, salió de ella y se tumbó a su lado, tapandolos a ambos con las sábanas de la cama.
-Gray-sama…-susurró Juvia, él la miró dándole a entender que la escuchaba- ¿Esto… esto… quiere decir… que perdona a Juvia?- esas palabras sorprendieron al mago de hielo.
-No tengo nada que perdonarte Juvia…- contestó Gray.
-Pero Juvia… Juvia lo ha tratado tan mal estos últimos días…- se lamentó la peliazul.
-Y también me has salvado la vida. Eso lo compensa todo- dijo Gray animándola- aunque la próxima vez, confía en mí, cuéntame que te ocurre y no te alejes de mi. Pensaba que ya no me amabas, justo en el momento en que yo estaba dispuesto a corresponder tus sentimientos.
-Pero… si Juvia y ni-san hubiesen contado la verdad, Erza-san y tú hubieseis insistido en luchar… podría haber pasado algo mucho peor, y si Juvia llegase a perder a Gray-sama, su vida ya no tendría sentido.
-No digas eso… has vivido mucho tiempo sin mi- contestó gray acariciandole el rostro con ternura.
-Pero Juvia no era feliz…- contestó la peliazul- gracias a Fairy tail, y sobre todo, gracias a Gray-sama, Juvia descubrió que existía la felicidad y que la familia no la hace la sangre sino las personas.
-Fairy Tail siempre será tú familia, y yo siempre estaré a tú lado- contestó Gray acercándose a la peliazul para besarla con amor- No dejaré que nadie más te vuelva a herir.
Bueeeeenooo, tenemos por fin algo de Lemmon. Es mi primer Lemmon tan subidito de tono, espero que haya quedado creíble y adecuado.
Juvia y Gray por fin van por buen camino... Nos queda otra de las parejas por arreglarse, pero poco a poco. Demosles un poco de cancha a estos dos que se la merecen.
Espero que Gray haya quedado creíble, siempre me cuesta bastante retratar a personajes Tsundere, aunque lamentablemente, o no, son siempre mis favoritos, por lo que escribir fics de ellos cuesta un poco.
Muchas gracias a todos por vuestros hermosos reviews, sobre todo a los que estaisno capítulo a capítulo
Gabe Logan
Blue-Azul-Acero
Y
Sabastu Scarlett
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¿Reviews?
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Besos
Lady
