CAPÍTULO 22

JELLAL FERNANDES

COMENZAR DE CERO

Jellal se despidió de Gray quien iba de camino al gremio y abrió la puerta de su nuevo hogar. Estaba algo sucia por haber estado varios años deshabitada, pero no era un mal sitio. La zona en la que había comprado la casa estaba cerca del parque sud cómo le había indicado Gray. A diferencia de la gran parte de la ciudad que estaba basada en la construcción de apartamentos sobre negocios, esa zona había sido construida con pequeñas casas individuales. La casa entraba directamente al salón, en el fondo a la izquierda daba a la cocina y a la derecha a una habitación que podía ser utilizada como estudio. En medio unas escaleras subían a un segundo piso, con cuatro habitaciones más.

Tendría que comprar algún mueble para que el lugar fuese tomando forma, pero tenía todo el tiempo del mundo, al menos ya tenía un sitio al que llamar casa por primera vez en su vida.

Decidió regresar al gremio pues no tenía mucho más que hacer allí, además podría preguntarle a Mirajane si tenía un futón que prestarle pues no tenía ni donde dormir esa noche.

Al llegar, como de costumbre el ambiente estaba animado, había gente bebiendo o riendo por todas partes. Se acercó a la barra, se quitó la pesada capa a la que ya se había acostumbrado y se sentó junto a Laxus quien tomaba una cerveza mientras hablaba con Mirajane y Lisanna quienes estaban en la barra atendiendo a los demás magos.

-¡Jellal!- exclamó Mirajane con una sonrisa- Has desaparecido casi toda la tarde, ¿dónde te habías metido? Estábamos preocupados.

-Tengo que reconocer que me perdí buscando una dirección- confesó sonrojado.

-¡Chaval, no deberías salir solo si no conoces la ciudad!- dijo Laxus riendo. Jellal agachó la cabeza más sonrojado.

-¡Laxus!- le regañó Mira de manera cariñosa- Toma, Jellal- dijo ofreciendole una cerveza- con el tiempo te aprenderás la ciudad. Espero que encontrases el lugar que buscabas.

-Sí, Gray me ayudó, me topé con su apartamento- dijo Jellal- estaba buscando la casa que he comprado.

-¿Has comprado una casa?- preguntó Mira sorprendida.

-Bueno… tenía que asentarme en algún lugar- dijo Jellal- Por cierto Mira, ¿sabes dónde puedo conseguir un futón o algo para dormir? La casa está vacía.

-¡Oh! ¿Por qué no te quedas con mi cama?- preguntó Mira confundiendo a Jellal- Me voy a mudar con Laxus este fin de semana- le explicó- y ya no necesitaré la cama de la casa que comparto con mis hermanos- explicó.

-¿Estás segura?- preguntó Jellal sorprendido por la generosidad de Mirajane.

-¡Por supuesto!- exclamó Mira- El sábado cuando estemos llevando mis cosas a casa de Laxus, podemos llevar la cama y algún mueble que ya no necesite a tu casa.

-Es más de lo que merezco, Mira- dijo Jellal agradecido, pocos segundos después sintió un pinchazo en el costado. Se giró sorprendido y se encontró a Erza mirándole con una sonrisa traviesa.

-¿Qué habíamos dicho de decir que no mereces las cosas?- preguntó Erza con los brazos en jarra fingiendo estar enfadada.

-¿Tienes un radar?- preguntó Jellal divertido mientras se sobaba el costado para aliviar el dolor.

-Puede ser- dijo Erza riendo- ¿De qué hablabais?- preguntó colocándose de pie al lado del mago peliazul a quien abrazó por la espalda con un brazo.

-¡Jellal se ha comprado una casa!- exclamó Mira sorprendiendo a la titania.

-¿De verdad?- el ex-mago santo asintió.

-Le estaba ofreciendo la cama que uso en casa de mis hermanos, cuando me mude con Laxus ya no la necesitaré- explicó Mira.

-Necesito muebles- le explicó el peliazul- Pensaba ir uno de estos días a mirar algo, pero teniendo en cuenta que no conozco la ciudad, y que mi gusto no es el mejor de todos. ¿Me acompañarías?- le propuso.

-¿Yo?- preguntó Erza sorprendida.

-Hombre- dijo Jellal tirando de su brazo para poder susurrarle al oído- Sería conveniente que a ti también te gustase, ¿o piensas vivir toda la vida en Fairy Hills?- preguntó logrando dejar a Erza tan sonrojada como su color de cabello.

-Ara, ara, Erza- dijo Mira riendo- parece que vayas a sacar humo por las orejas- dijo divertida.

-¿Entonces, qué me dices?- preguntó Jellal con una sonrisa ladina. Erza asintió sin poder pronunciar palabra aún roja como un tomate- ¿Quieres venir a verla?- le ofreció- Está vacía pero…

-¡Me encantaría!- dijo Erza con una sonrisa.

-¡Jellal!- exclamó Mira antes de que la pareja saliera del gremio- ¿dónde dormirás esta noche? - preguntó- ¿Quieres quedarte en el gremio?- le ofreció- puedo dejarte las llaves del gremio y así dormir en la enfermería.

-Me harías un gran favor, Mira- dijo Jellal- y por favor, déjame ayudarte no solo con la mudanza el sábado, sino también esta noche, permíteme ayudarte con la limpieza del gremio. Es lo menos que puedo hacer.

-Yo también le ayudaré- dijo Erza- así podrás volver a casa más temprano, o incluso Laxus podría invitarte a cenar. ¿No, Laxus?- preguntó Erza riendo.

-¿quieres?- le preguntó Laxus a la usuaria de Take Over.

-Me encantaría- dijo la albina con una sonrisa- Gracias Jellal.

-Gracias a tí, Mira, Laxus- dijo el peliazul despidiéndose de ellos, mientras salía del gremio con las llaves en su mano derecha y a la pelirroja cogida de la mano izquierda.

La pareja caminó por las calles de Magnolia mientras el ocaso daba paso a la noche. Caminaron en silencio disfrutando de la compañía del otro hasta que Jellal se detuvo delante de su nuevo hogar. Abrió la puerta y dejó pasar a Erza mientras él encendía la luz de lo que en un futuro esperaba que fuese un salón.

-¿Qué te parece?- preguntó Jellal al ver como la pelirroja examinaba cada rincón de la vacía casa.

-Esto podría ser el salón- dijo caminando hacia la derecha- Aquí pondríamos un sofá- dijo señalando el centro de la estancia del lado derecho- y enfrente podríamos encontrar una lácrima de visión. Habría luz natural de las ventanas- indicó explicando como se imaginaba la estancia, señalando de un lado a otro- Y aquí- dijo yendo hacía el lado izquierdo- una mesa de comedor, pequeña, con cuatro sillas; cerca de la cocina.

-¿Ves como necesito que me acompañes?- dijo Jellal divertido- Yo solo no podría con todo esto.

Jellal terminó de mostrarle la casa y poco minutos más tarde volvieron al gremio, donde se encontraron a Wakaba y Macao esperándoles para no dejar el lugar vacío y sin vigilancia. Jellal y Erza se despidieron de la pareja de amigos y entraron al gremio el cual… estaba hecho un verdadero desastre. En esos momentos valoraban mucho el trabajo que hacían Mirajane, Lisanna y Kinana cada noche recogiendo la porquería que dejaban los demás miembros del gremio.

Jellal comenzó recogiendo vasos de bebidas de las mesas mientras Erza se dedicaba a fregarlos y guardarlo. También le tocó barrer el suelo, fregarlo y limpiarlo de manchas sospechosas que casi prefería no saber de qué eran, y solo dos horas más tarde lograron dejar el gremio impoluto.

-¡Estoy reventada!- exclamó Erza suspirando mientras se dejaba caer sobre una de las sillas de la barra- Y tengo hambre…- dijo al escuchar su estómago gruñir.

-Después de todo- dijo Jellal que estaba de espaldas a ella dentro de la barra, haciendo algo que ella no podía ver- no hemos cenado.

-¿Qué haces?- preguntó Erza apoyando la barbilla contra la madera de la barra.

-Preparando la cena- dijo colocando un plato ante ella, el cual miró con absoluta devoción.

-No sabía que supieses cocinar- dijo Erza asombrada. Ambos, cada uno desde un lado de la barra comieron sentados uno frente al otro.

-Digamos que nos turnabamos entre Erik y yo para hacer la comida. Meredy es capaz de incendiar magnolia si se lo propusiera, y Ultear…- dijo con una sonrisa triste- su comida era absolutamente horrible. El resto de Oración Seis no se molestó nunca en aprender, así que… cogimos práctica.

-Quien lo diría…- dijo Erza- yo una vez intenté hacer un pastel con Wendy…- comentó desviando la mirada.

-¿Y cómo salió?- preguntó con una sonrisa.

-Natsu y Gray se quedaron sin un par de dientes…- comentó algo sonrojada.

-¿Dientes? ¿Un pastel?- preguntó Jellal sorprendido. Erza asintió desviando la mirada para no toparse con la mirada divertida de Jellal- Podría enseñarte a cocinar, si quieres.

-¿De veras?- preguntó Erza emocionada. El recientemente mago de Fairy Tail asintió con una sonrisa encantadora. Sinceramente haría cualquier cosa por ver a su hermosa Titania feliz.

Cuando terminaron de cenar, Jellal limpió los platos mientras Erza se dedicaba a apagar las luces del gremio.

-Gracias por quedarte a hacerme compañía- dijo Jellal con una sonrisa mientras la Titania de Fairy Tail le mostraba dónde tenían guardadas las sábanas para las camas de la enfermería- aun se me hace raro poder deambular a mi aire por Fairy Tail…

-La verdad es que desde que te uniste al gremio- comentó Erza con una sonrisa- hemos pasado poco tiempo en este lugar, con todo lo del Daimatou Enbu. Por cierto, no te he visto aún la marca del gremio, cuando estabas en Crime Sorciere ibas tan tapado que la única marca que vimos era la que llevaba en el pantalón- comentó de manera distraída.

-¿Es esa una insinuación para que me desnude?- preguntó Jellal divertido al ver como la cara de Erza se tornaba de un color rojo bastante equiparable al de su propio cabello que él tanto amaba. Jellal rió abiertamente y con ganas como hacía tiempo que no hacía. Erza al verlo así también sonrió feliz- Te mostraré dónde llevo la marca del gremio- dijo Jellal mientras se quitaba una chaqueta. Ahora llevaba una vestimenta similar a la que usó cuando no tenía memoria hacía 10 años atrás. Una chaqueta larga abierta en tonos oscuros una camisa sin mangas azul marino debajo y unos pantalones grises. Ya no llevaba toda aquella armadura que portaba cuando era un mago de Crime Sorciere, ahora no existía tanto peligro, ahora podía estar descansar en paz.

Jellal se quitó la chaqueta y la colgó en uno de los colgadores que había en la pared de la enfermería después volvió junto a Erza, al lado de la cama y se comenzó a sacar la camiseta de tirantes.

-¿Q-Qu-Qué estás haciendo?- preguntó Erza sonrojada. Jellal la miró confuso.

-Mostrarte la marca, ¿no querías verla?- preguntó Jellal con una sonrisa.

-Pero no tienes que quitarte la ropa… acabarás cogiendo las manías de Gray…- dijo Erza desviando la mirada.

-Bueno…- dijo Jellal pensativo- si voy a dormir aquí ¿no esperarías que lo hiciera con ropa, verdad?- preguntó divertido, Erza dándose cuenta del hecho agachó la cabeza más sonrojada aún mientras Jellal terminaba de quitarse la camiseta- Aquí está- dijo con el torso desnudo mostrando esos pectorales y esos seis cuadraditos que formaban sus bien trabajados abdominales.

Erza volvió a mirar al peliazul aún con la cara roja por la vergüenza y esta aumentó al ver como estaba el chico y dónde tenía la marca del gremio. Erza impresionada se acercó a él y con la mano temblorosa tocó suavemente la piel sobre la que estaba la marca.

-Oigo tus latidos…-murmuró Erza embelesada por el ritmo cardíaco del peliazul- está sobre el corazón…

-Donde siempre ha estado- contestó Jellal.

-¿Por qué este color?- preguntó Erza alzando la mirada para encontrarse con los ojos castaños casi negros del mago de magia estelar. La marca era de un tono rojizo que recordaba a la sangre, no era rojo, era…

-Por qué es Scarlett- contestó Jellal- él único lugar en el cual podía ir, era aquí- dijo colocando su mano sobre la de Erza.

Esta sonrojada llevó su otra mano hasta el rostro del peliazul y acarició con suavidad el curioso tatuaje que llevaba en el rostro desde que era pequeño. Se inclinó sobre él levemente colocándose de puntillas para llegar mejor a su rostro y con toda la dulzura del mundo unió sus labios con los de él.

Jellal respondió al momento y siguió el ritmo marcado por la pelirroja. Al principio fue solo un roce, algo intenso, de labios; pero después, Erza, cogiendo valor, mordió suavemente el labio inferior del peliazul, tirando levemente de él e introdujo su lengua encontrándose con la de Jellal y ambas se enredaron en una danza desenfrenada. Jellal liberó la mano de Erza y colocó ambas manos en la cintura de la pelirroja para pegarla más a él. Erza llevó sus dos manos sobre los hombros de Jellal para profundizar el beso. Tambaleándose por la diferencia de altura, que aunque era leve, Erza debía estar de puntillas para llegar bien a lo labios de Jellal, acabaron sentados en la cama de la enfermería. Jellal estaba sentado, Erza aún se mantenía de pie entre sus piernas, sin ninguna intención de separarse del peliazul. Se fue acostando sobre él hasta dejarlo tumbado en la cama con ella encima. El peliazul que la sujetaba de la cintura rodó por la estrecha cama para quedar él sobre la Titania.

-Erza yo... - dijo Jellal entre las pausas de los besos que se daban para poder respirar.

-Shhh…-lo mandó callar Erza algo sonrojada- solo… solo dejate llevar… no pienses…

-Pero…- intentó excusarse Jellal.

-Te quiero- dijo la pelirroja totalmente convencida de sus palabras- te amo.

Y ante esas palabras, el peliazul no pudo negarse más y volvió a besar a la pelirroja profundamente, con ternura, queriendo transmitirle lo buena que era ella para él. Erza acariciaba el torso desnudo y la espalda de Jellal sin pudor alguno, llegando hasta las caderas donde descansaba esos pantalones grises que tan bien le sentaban. Las manos de Jellal tampoco estuvieron mucho tiempo detenidas. Comenzó a desabrochar uno a uno los botones de la camisa blanca con chorreras tan característica de Erza y el tenerla completamente abierta, abandonó sus labios y trazó un recorrido que iba desde el mentón de la Titania hasta el borde de la tela del sujetador blanco de encaje que aprisionaba aún los voluptuosos pechos de la maga del rearme. Jellal no se detuvo y bajando la cremallera de la falda plisada de Erza la hizo a un lado dejándola únicamente en ropa interior y con la camisa blanca que aún llevaba puesta abierta. Erza se inclinó hacia delante sentándose en la cama con Jellal a horcajadas sobre ella, y con una sonrisa traviesa llevó sus dedos hasta el elástico del pantalón y lo bajó lentamente. Jellal aprovechó para deshacerse por completo de la camisa de la chica dejándolos a ambos en ropa interior.

Se acariciaban sin pudor alguno, recorrían el cuerpo del otro como si se lo quisieran aprender de memoria. Jellal llevó su mano a la espalda de Erza buscando el cierre del sujetador que parecía resistirsele.

-Es...es aquí- dijo Erza abriendo el cierre por la parte delantera y dejando libres sus pechos que rozaron con los pectorales de Jellal logrando endurecer lo pezones de la pelirroja con ese simple toque. Ambos gimieron ante el placer provocado.

Jellal atacó una de las cumbres sonrosadas de la pelirroja, logrando que esta se arqueara de tal manera sobre la cama, que pasaron de estar tumbados a sentados. La pelirroja tampoco paraba quieta. Aquello era una batalla por la dominación y a ella, como en cualquier competición, no le gustaba perder. Besaba con devoción el cuello del peliazul dejando sutiles marcas que iban desde el lóbulo de su oreja derecha hasta perderse por su omóplato. Jellal volvió a tumbarlos sobre la cama con cuidado de no aplastar a Erza mientras atacaba su boca y sus lenguas entraban en una batalla en la que por mucho que peleasen, ambos resultaban ganadores. Los suspiros provocados en el otro era contados como puntos a ganar e iban tan empate que era casi imposible llevar las cuentas de manera exacta.

Jellal estaba extasiado de ver a la pelirroja, que normalmente se presentaba con esa actitud de fuerza y poder, temblar y gemir ante sus brazos. Le costaba un poco creer que era él el causante de ese placer tan bueno del que estaba disfrutando la Titania. Descendió entre sus pechos y besó su abdomen hasta llegar al borde de la última prenda interior que le quedaba. Se aventuró a separar las piernas de la pelirroja y comenzar a besar el interior de sus muslos hasta llegar a su centro el cual toqueteó y beso por encima de la tela.

-Jellal…- dijo Erza- más…- pidió- ya no aguanto…

-¿Estas segura? aún podría detenerme- dijo Jellal sin detener sus besos, si tuviese que detenerse en ese momento, realmente le costaría mucha fuerza de voluntad y un par de duchas de agua fría.

-Por favor…- suplicó Erza y Jellal con una sonrisa ascendió hasta besar sus labios con amor.

Jellal retiró poco a poco la ropa interior restante de la pelirroja mientras esta se aventuraba a imitar los gestos del peliazul, hasta quedar ambos desnudos. Jellal sentía como su miembro se iba endureciendo al escuchar los gemidos y suspiros de la Titania y sin poderlo evitar, acercó sus partes intimas, logrando un gemido aún mayor por parte de ambos.

-¿Estás lista?- preguntó Jellal no queriendo ser brusco con ella. La pelirroja asintió y sintiendo la respiración de Jellal en su hombro, y como su cabello azul le hacía cosquillas en la cara, notó como él entraba lentamente en su interior amoldándose el uno al otro mientras suspiraban- ¿Te he hecho daño?- le preguntó Jellal a la pelirroja quien negaba con la cabeza y le daba permiso para continuar.

Jellal besó los rosados labios de la pelirroja mientras comenzaba un ritmo suave pero intenso que los estaba llevando al mismísimo cielo.

Erza se abrazó con fuerza a Jellal por el cuello, haciendo que éste acabase sentado en la camilla de la enfermería con Erza sobre él, deslizándose sobre su miembro mientras él la ayudaba con las manos sobre sus caderas. Sentía como sus pechos chocaban contra el suyo a causa de los movimientos que la pelirroja hacía para autopenetrarse, y mientras devoraba sus labios sin dejar tregua a la pelirroja, sintió como esta llegaba al orgasmo mientras temblaba entre su cuerpo y como él por fin podía liberarse y dejarse ir pocos segundos después que la pelirroja.

Recobrando el ritmo de sus corazones y su respiración, se tumbaron en la estrecha camilla uno junto al otro. Erza acostada sobre el pecho de Jellal mientras él la abrazaba con sus brazos para no dejarla ir.

-Gracias…- dijo Erza después de que ambos se tapasen con una sábana para no dormir a la intemperie.

-No me des las gracias- dijo Jellal- hacía mucho que deseaba esto, años, más de los que puedes imaginar. Siempre he querido estar contigo Erza- confesó Jellal- Gracias a ti por darme una segunda oportunidad, por permitirme estar a tu lado.

-Te amo- dijo Erza besando suavemente los labios del peliazul.

-Yo a ti también…-murmuró el peliazul en su oído, pocos minutos antes de caer ambos dormidos.


Lo sé... lo sé... llega cuatro días tarde el capítulo, pero todo tiene una explicación. Tenía examen el jueves, que al final me han atrasado un par de semanas... tenía examen el miercoles que viene por lo que tampoco iba a subir capítulo hasta ese día por la noche, pero de nuevo me lo han vuelto a atrasar, así que sin más excusas para no poder subir capítulo, ¡aquí lo tenéis!

Bueno tocaba un momento "hot" entre nuestros queridos Jerza... ¡Por cierto! ¿Alguien ha pillado una pequeña referencia a un gran fanfic de esta misma página de nuestra pelirroja y peliazul favoritos? ¿no? Jelall cocinando y una Erza inexperta en la cocina... ¡Buscadlo es un fanfic maravilloso como todos los de su autora!

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Bueno dar las gracias por los reviews a:

Gabe-Logan

Blue-Azul-Acero

y

Sabastu Scarlett

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Un beso enorme

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Lady

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