Capítulo 26. Plano secuencia.

No sabía cuánto tiempo llevaba ahí sentada, en el escalón del porche. Era la enésima vez que se pasaba las manos por el pelo y tamborileaba los dedos sobre la madera, agudizando el oído por escuchar el característico sonido de un motor aproximarse, echando la mirada al camino de tierra, por lo que sentía, cada minuto, martilleando el pie todo el rato contra el suelo, nerviosa, impaciente, expectante.

-Vas a terminar haciendo un boquete. – Salió una voz mimetizándose entre las sombras de los árboles más próximos, deteniendo sus movimientos al completo y poniéndose en pie impulsada por un resorte.

-¿Vienes andando? – Le preguntó extrañada mientras él frenaba ante ella.

- Me habría encantado poder traerme la moto, Rey. – Y ella bajó la mirada de nuevo, arrepentida. Kylo soltó el aire por lo bajo, reconociendo en ella un gesto que empezaba a molestarle, que detestaba y no era por su culpa sino por la de él. Por comportarse como un capullo con ella cuando estaba intentando devolverle su vida. Ese gesto de bajar la mirada, culpable, triste, abochornada y humillada. Odiaba darle la razón al idiota de Dameron. Esa no era Rey. Ella le sostendría la mirada, valiente, responsable. – Da igual, no me molesta. – Y pasó por su lado, dirigiéndose hacia la puerta.

-Quizás debería irme, igualmente. – Le sugirió, indecisa. – La carretera me despejará la cabeza y a lo mejor me ayuda a saber qué hacer mañana. – Cruzó su mirada con la de él. Al pie de la escalera, ella, a punto de huir, justo a tiempo. Al pie de la puerta, él, confiando en que esta vez podría controlarse porque tenía un objetivo que le reforzaba.

-Después de todo lo que has recorrido, dicho y hecho, ¿vas a irte sin más? – Le retó, apoyándose en el quicio de la puerta, esperando que ella dejara de verse tan derrotada. Esa no era Rey, definitivamente no lo era. – Has venido hasta aquí para hablar, ¿no? – Entonces ella alzó la mirada, cruzándola con la suya, por fin, asintiendo y subiendo un escalón tras otro mientras él ya se metía en la casa.

Sin embargo, Rey se quedó en la puerta, como esperando una invitación definitiva, buscando el valor que la había traído hasta ahí. No esperaba llegar tan lejos. No esperaba que él le diera la oportunidad de hablar y explicarse, ni siquiera se le había pasado por la cabeza, y ahora estaba en vilo, cediendo casi con reverencia.

Cuando cerró la puerta detrás de ella, sintió otra piedra colgarse de su cuello. Aquel era un lugar pequeño. Rey había vivido en sitios bastante peores, tanto que eso podría haberle parecido un palacio hace años. Y, aunque el techo era alto, el lugar era pequeño. Diáfano pero pequeño. Kylo se volvería loco allí. En cuatro zancadas, se cruzaría el espacio de parte a parte. Ella misma podía abarcar todo cuanto había con la mirada. Y entonces le vio, sentándose en un pequeña mesa de comedor, parecida a la que había en su piso. No tuvo que decirle que se acercara. Dejó su abrigo sobre el respaldo del sofá por el camino y cogió la silla frente a él.

Rey vio de inmediato cómo sus ojos negros volvían a sus brazos descubiertos y deseó haberse puesto manga larga para tapar la vergüenza de haber jugado con algo tan serio. Le vio destensar la mandíbula antes de enfrentar sus ojos y Rey tuvo que forzarse a no apartar la mirada.

-¿Cómo puedo confiar en nada de lo que me digas ahora por mucho que sea cierto? – Empezó. Rey se mordió el labio inferior. Ojalá lo supiera. Porque haría todo eso más fácil. O quizás ella sabría qué decir.

-¿Por qué iba a mentirte ahora, Kylo? – Se encogió de hombros, incapaz de superar la frustración que se le acumulaba en el pecho, dando vueltas todo el rato alrededor del mismo agujero. – Ya no hay nada que cubrir, ninguna tapadera, ninguna misión. Lo que hay es lo que ves. – Kylo se recostó sobre el asiento.

-Ni siquiera sé por qué nombre llamarte. – Rey negó con la cabeza, alzando la mirada al techo, conteniendo las comisuras de sus ojos.

-¿No crees que es un poco hipócrita por tu parte que te importe ahora mi nombre cuando siempre me has llamado como has querido? – Eso provocó que Kylo se enderezara. Y Rey no supo si era bueno o malo, pero era una reacción que le recordaba a sus enfrentamientos en el cine.

-¿Y cómo quieres que te llame? – Apoyó los brazos sobre la mesa y Rey estrechó los ojos, sin saber cómo leerle.

-Me da igual. – Le soltó. Y no se lo vio venir. No se vio venir un movimiento tan rápido. Sus manos, grandes y firmes, agarrándole las muñecas con fuerza y tirando de ella hasta que todo su cuerpo quedó recostado sobre la mesa. Alzó la cabeza, mirándole, entre confundida y rabiosa, con la sensación de un deja-vú y la adrenalina de la pelea empezando a asolar sus venas como un torrente.

- Mentira. – Le espetó, ladeando la cabeza y sin soltarla. - ¿O me equivoco? – Rey estrechó los ojos, sintiendo la ira contenida expandir las aletas de su nariz, sabiendo que él veía sus reacciones cuando ella fruncía el ceño. Y no le importaba. Ahora ya no. – ¿Cómo quieres que te llame?

-No puedo asumir las consecuencias de responder a eso, Kylo. – A lo que él respondió soltando un bufido.

-¿Has venido a hablar o a soltarme un discurso preparado? – Le acusó, aun cuando ella negaba con la cabeza. – Es solo la primera pregunta y ya te estás negando a responder. – Rey se pasó la lengua por los dientes, apartándole la mirada, sabiendo que si respondía con la verdad, no habría vuelta atrás, independientemente de a dónde les llevara todo eso. - ¿Vas a responder o te vas a rendir y salir huyendo por la puerta? – Joder, es que ella había venido ahí para algo que no había pensado conseguir. Ahora no sabía qué hacer con ello. Soltó el aire poco a poco, flexionando los dedos que ya empezaban a cosquillearle de entumecimiento por el fuerte agarre. - ¿Qué va a ser?

-Responderé. – Y entonces se atrevió a volver a sostenerle la mirada, sin tratar de anular lo que sea que él viera en ellos.

-¿Cómo quieres que te llame? – Repitió, severo y con fiereza. Rey tragó saliva. Genial. Ahí va todo lo que le quedaba.

- "Niña". – Enfrentó su mirada, viéndole inmutable. – O "nena". – Entonces Kylo cerró los ojos y ladeó la cabeza hasta que destensó el cuello con un crujido. Cuando volvió a abrir los ojos, no estaba ni de lejos preparada para ver ese brillo salvaje en ellos, como si fuera a comérsela, al tiempo que le veía maniobrar para alcanzar algo en el suelo.

-¿Qué de todo cuanto pasó fue fingido? – Rey abrió la boca para contestar, sintiendo el corazón a mil, viéndose envuelta otra vez en una situación que no controlaba. Y aunque todas las ocasiones anteriores se reducían a Kylo, tenía que aceptar que ninguno de los dos eran los mismos que antes. Pero volvió a cerrar la boca, cuando cayó en la verdadera pregunta. Había preguntado cuánto fue fingido, no cuánto fue mentira.

-Nada. - Y de repente sus manos se vieron atadas a las patas de la mesa. Le miró acusativa. – Basta, Kylo. No estoy aquí para estos juegos. – Y él le agarró de la cara con una mano.

- Yo tampoco, niña. - Y un escalofrío recorrió todo su cuerpo, delatándola.

- Joder, Kylo, puedes hacerme todas las preguntas que quieras sin atarme. – Y él le apretó aún más las mejillas. – No soy una de tus putas víctimas.

- Esa boca, niña. – Y Rey no sabía decidirse si es que Kylo había jugado a mitigar con ella una parte feroz de sí mismo y sólo le había mostrado una parte, si disfrutaba de verla así, o si de verdad creía que esta era la mejor manera. Vio cómo sus ojos le recorrían el cuerpo y entonces Rey vio su peor pesadilla hacerse realidad, sin poder contener su respiración, agitándose por momentos.- Si algo sé es sacarle la verdad a alguien…- Y aquello pudo con ella, sacándole el llanto a la fuerza mientras apretaba los puños.

-¡¿Vas a pegarme una paliza?!- Y Kylo se heló. El tono de Rey, la acusación, verla hipar, llorar y gritar de aquella manera… Necesitó sentarse en la silla frente a ella, mirándola como si estuviera viendo un fantasma de la Fuerza, pasándose la mano por el pelo y desviando la mirada.- ¡¿Vas a pegarme…?! ¡¿Vas a hacerme lo mismo que a Poe!?- Y el mundo se le cayó encima a Kylo en ese instante.

-¿Ves como sí que es mentira?- Y ella cesó el llanto durante un segundo, mirándole como buenamente podía… Y entonces no vio rabia, sino tristeza y desolación.- ¡¿Ves como sí que es mentira!?- Inquirió un poco más, gruñendo.- ¡Joder, niña, sigues viéndome como el monstruo que me dijiste que no veías ni aunque te esforzaras!- Kylo tiró de las cuerdas, soltándola y haciendo que Rey cayera de bruces contra el suelo, dando con el culo en la madera, asustada, avergonzada… No podía ser, no, no… Se le escapaba como la maldita arena.- Vete por dónde has venido y déjame en paz. Déjame en paz de una maldita vez… Niña.

Y Rey se quedó allí, mirándole mientras él hundía la cabeza entre sus brazos, escondiéndose. Y Rey actuó… No. Por supuesto que no iba a pegarle una paliza. Kylo jamás, jamás le haría eso a ella. Descubrió sus intenciones demasiado tarde y se sintió estúpida, lenta, terriblemente despistada… Y se levantó, quitándose el polvo de sus pantalones, viéndole allí. Con la cicatriz del cuello expuesta y la cabeza gacha, oculta entre sus brazos. Tan, tan, tan dolido que apenas podía mirarla. Y Rey suspiró. Era Kylo, era él quien estaba bajo esa capa destrozada que antes brillaba con un fuego que era capaz de derretir el metal. Y Rey no quería verle así ¿Cómo había sido tan tonta, tan… malditamente estúpida como para pensar algo así?

Kylo necesitaba una muestra de confianza plena… Y Rey no se las estaba dando. Ella necesitaba dar un poco más, un poco más que antes. Y arrastró la silla, dejándola apartada de la mesa. Kylo frunció el ceño, con la cabeza todavía escondida. Y lo frunció más cuando escuchó un trozo de tela desgarrándose.

Alzó la vista, encontrando a Rey arrancándose un trozo de su camiseta y procediendo a vendarse los ojos mientras él se alzaba poco a poco, con la boca entreabierta, los ojos dudosos y una expresión de desconcierto que le hizo pensar a Rey que estaba haciéndolo bien esta vez.

-Si me vendo los ojos no voy a poder ver nada…- Dijo, tocando la tela y mirándole.- No voy a ver nada… Y tú podrás verlo todo.- Procedió entonces a vendarse los ojos mientras Kylo seguía sin creerlo, observándola como si fuera alguna raza desconocida para la galaxia. Y su mandíbula se desencajó cuando Rey, una vez se cubrió los ojos, volvió a tumbarse sobre la mesa, extendiendo los brazos de la misma forma que Kylo le había obligado a extenderlos.

Y esperó. Rey aguardó en silencio, sin moverse, mientras Kylo procesaba la situación. Tragó saliva antes de levantarse, tomando las cuerdas del suelo y acercándose a ella de nuevo, dubitativo. Tomó su rostro, levantándolo de la madera y conduciéndolo hasta situarlo frente al suyo.

-Tenías una condición conmigo… Y era que no ibas a estar sin ver si te ataba.- Rey se relamió, asintiendo levemente.- ¿Qué ha pasado?

-Creo que no hace falta preguntar eso…- susurró, rogando en silencio que por favor prosiguiera. Pero Kylo no decía nada, ni se movía en absoluto. Ella tragó saliva.- ¿Vas a interrogarme?

-¿Quieres que lo haga?- Rey asintió pero Kylo le sostuvo la cabeza.- Niña… Vuelvo a preguntártelo.- Y Rey prestó atención, en silencio… Y notó el pulgar de Kylo moverse con suavidad sobre su mejilla.- ¿Vas a querer que lo haga? Te advierto… Que voy a sacarte toda la verdad. Toda.- Rey respiró con cuidado de alejarle al soltar el aire y entonces asintió, haciendo que Kylo volviera a dejar su cabecita apoyada en la madera. Y Rey sintió cierto alivio al verle ceder.

Mientras Kylo volvía a atarle las manos, Rey intentaba sujetar sus pensamientos con fuerza, intentando que no se fuera por las ramas con todos los "y si…" que pensaba que podrían haber pasado. Porque Kylo, perfectamente, podría lanzarla de su casa sin darle pie a exponerle su propuesta… Pero no, ahí estaba, atándola de nuevo a la mesa mientras ella no podía dejar de sentir dos fuerzas colisionando en ella como dos olas salvajes. La anticipación mezclada con el miedo de no saber si aquello iba a gustarle o no, todo mezclándose en un mar de recuerdos que le sacaban una sonrisa dolorosamente nostálgica.

Kylo terminó de atar su mano derecha y se apartó un poco de la mesa, rodeándola y quedando a las espaldas de Rey. Y se sentía extraño con todo aquello, con ella de nuevo allí, con todo a punto de pasar otra vez y no sabía si iba a poder aguantarlo. Apenas se había complacido desde que todo se desmoronó porque no encontraba la motivación. Y llegó a pensar que estaba condenado a morir rememorando todo lo que hacía con ella sin atreverse a hacer nada más que llorar y darse golpes, sintiéndose mal. Siempre mal.

Tomó aire, acercándose a ella y posando las manos en el final de su espalda, sintiendo el respingo de Rey bajo sus palmas, y las condujo hasta el botón del pantalón, desabrochándolo con cuidado para luego bajar la prenda hasta sus tobillos y liberarla de ella. Y lo mismo estuvo a punto de hacer con su ropa interior pero se detuvo, viendo una posibilidad.

Rey le sentía más que nunca, la situación tenía su cuerpo más que sensible al tacto y no podía evitar estremecerse con cada caricia suave. Y se relamió una vez más, preguntando aquello que tan en ascuas tenía a su mente.

-¿Sigue valiendo…?- Kylo tarareó con la garganta, indicando que no entendía la pregunta.- ¿Sigue valiendo la palabra de seguridad?- Y él alzó los ojos al techo, pensándolo.- Es porque…- Habló temblorosa, sin saber si sus palabras le harían daño o no. Pero de nuevo volvía a reafirmar el hecho de haber decidido tener los ojos vendados. Ella sería sincera, sin nada que le hiciera moderar sus palabras. Al menos nada visual. Ni las expresiones de Kylo, ni su actitud ni nada… Ella seguiría hablando. Y así lo hizo.- Creo que deberíamos hacer unas nuevas condiciones… Más sinceras.

Kylo no pudo evitar sentir un calor expandirse en su pecho mientras pasaba la mano de nuevo por sus nalgas. Respiró profundamente antes de hablar.

-¿Quieres conservar tu palabra de seguridad o pensamos otra?

-Quiero conservarla…- Y entonces notó su mano meterle los bordes de sus braguitas en medio de sus dos nalgas, dejándolas totalmente al descubierto mientras ella seguía cubierta.

-¿Puedo preguntar por qué?- Rey se relamió.

-Porque ese momento fue verdad…

-¿Lo fue?- Habló inquisitivo, acariciando su nalga izquierda como si le costara creerlo.

-Sí…- Apenas terminó de hablar cuando su mano dibujó una parábola, dándole la primera cachetada. Y ella boqueó, dando un respiro y contrayéndose ante la impresión.- Oh, joder…

-Esa boca, niña.- Gruñó, silenciándola al instante.- ¿Fue verdad?

-Sí.- Respondió en medio de un jadeo que desconcertó a Kylo.

-¿Estás fingiendo ahora?

-¡No!- Se apresuró a responder y Kylo deslizó la mano por su entrepierna, surcando sus pliegues por encima de la ropa, empezando a encontrarla húmeda. Y apretó la mandíbula. Rey siempre, siempre lubricaba, mucho. Señal de que realmente estaba excitada, aquello era difícil de fingirse aunque claro, siempre podía recurrir a la imaginación para estar tan húmeda como se mostraba a él.- Fue real porque recuerdo que nos abrimos los dos…- Kylo prestó atención.- Fue real porque en ese momento no recordaba que era agente de la JEDI ni tú…

-Una misión.- Terminó él. Rey guardó silencio.- Puedes decirlo.- Espetó.

-Una misión… -Kylo surcó sus nalgas otra vez.- En más de una ocasión se me escapó algo… Pero supe darle el giro.- Y Kylo vio necesario darle otro nalgazo para que aquello saliera de ella.

-¿Mentirme?

-Adornar la verdad para que no me descubrieras…

-Ya veo…- Volvió a gruñir, cambiando de lado, situándose al contrario de cómo estaba al inicio de aquel primer tiempo.- ¿Has trabajado en un cine alguna vez?- Bajó la mano hasta sus pliegues, rozándolos.

-N-no…

-¿Cómo sabías arreglar el condenado proyector o llevar una sala, entonces?- Volvió a surcarla, lento, exageradamente lento.

-Porque un proyector tiene un mecanismo que conocía, era parecido al aparato con el que Obi-Wan veía sus cintas.- Kylo pinzó su centro por encima de la ropa.- Y llevar una sala… No era más complicado que hacer funcionar aquel cacharro.

-¿Era yo el objetivo de la misión o simplemente me interpuse en tu camino? – Recorrió su sensibilidad por encima de la tela, extendiendo su humedad y viendo cómo empezaba a contener los temblores.

-El día que me encontraste en tu despacho. – Confesó, haciéndole frenar sus caricias y Rey no pudo evitar que su cuerpo respondiera por ella, poniéndose de puntillas, alzando el culo para dar con la fricción de su mano. Sin embargo, lo que le llegó fue otro sonoro azote. Escuchó el golpe contra su carne incluso antes de sentir la quemazón y el hormigueo.

-No venías a buscarme a mí, como dijiste. – Su mano acarició la nalga castigada, aliviando el cosquilleo y extendiendo su calor. – Te pille fisgando, ¿no es así? – Ladeó la cabeza hacia ella y la vio asentir contra la madera, con los labios entreabiertos por una bocanada de aire. Eso no le valía. – Te he hecho una pregunta, niña. – E imprimió toda la severidad de su tono en otro azote.

- ¡Sí! Joder, sí. – Se agarró con fuerza a las correas que ataban sus manos mientras sus piernas se iban cerrando, bien por contener la excitación, o bien por empeorarla con el roce de sus muslos. – Estaba buscando algo que me sirviera, o alguna pista para tener por dónde empezar y me pillaste de lleno. – Sintió la mano de Kylo recorrerla, y no hacia el sur, dónde más le necesitaba ahora, sino ascendiendo por su espalda. – Hice lo único que creí que te distraería de hacerme preguntas a las que no podía respond… - Siseó cuando le sintió tomar su melena en un puño.

-¿Te he pedido que cierres las piernas, niña? – Le susurró al oído. - ¿Vas a hacer que te las ate también? – Rey negó con la cabeza, con el aire atascado en la garganta. Sólo había una respuesta correcta a esa pregunta y se obligó a volver a separar las rodillas. Y entonces, volvió a sentir el vacío entre ellos, y toda su piel gritando por su tenerle otra vez bien cerca. Le echaba de menos y todo su cuerpo lo sabía. - ¿Sólo fue sexo? – Rey tragó saliva.

-Al principio, sí. – Y sus manos volvieron a recorrer sus caderas, acariciándola con los nudillos y las yemas de los dedos hasta que sintió que su piel se erizaba con su toque, segura de que él también lo veía. ´

-¿Y cuándo cambió eso?

-No lo sé. – Fue una respuesta demasiado rápida. Tanto como el siguiente azote, fuerte y contundente, reverberando en la curva de su espalda y haciendo vibrar su centro.

-Dijimos que sin mentiras. – Rey tuvo verdadero miedo de haber vuelto a cagarla cuando le sintió moverse de su lado.

- Perdón, Kylo… - Empezó, sin saber si así conseguiría más de lo que había conseguido estos meses disculpándose. Pero entonces, le sintió ante ella. No podía verle pero estaba ahí. Podía oírle respirar. Le sentía. Y como si estuviera dándole la razón, la cogió de la cara. Con las dos manos, como acunándola. Con cuidado, casi con reverencia. Y sintió una lágrima filtrarse a través de la tela antes de rodar por su mejilla. Una lágrima agradecida por un gesto así, que le acercara a él. – Perdón. – Repitió, sabiendo lo cerca que lo susurraba de sus labios.

-¿Por qué has querido mentirme?

-No ha sido a propósito. Es que me pasé toda la misión evitando pensar en las consecuencias de lo que hacía contigo, creí que sabría controlarlo. – Sus pulgares acariciaron sus mejillas y era incapaz de ver si lo que le decía le dolía o si simplemente escuchaba lo que tenía que decirle. Era como hablarle a oscuras. – No sé en qué momento empecé a tener sentimientos por ti, porque los reprimí cuanto pude.

-Pero… - Le siguió, obligándola a continuar, apartándole los mechones de la cara, recorriendo su cara con los dedos y queriendo quitarle esa venda. Queriendo poder mirarla de nuevo a los ojos y, sin embargo, conteniéndose. Ambos necesitaban eso. Ella necesitaba un modo con el que demostrarle que le decía la verdad. Y él necesitaba un modo de recuperar el control sobre sí mismo.

- Pero sé cuándo empezó a ser irreversible. – Los pulgares de Kylo rozaron sus labios y ella los entreabrió, arañando suavemente sus yemas con los dientes, besándolos. – La primera mañana que pasé en tu casa. – Kylo cerró los ojos mientras su confesión le llevaba al recuerdo. – Es cierto que los chicos me pillaron donde no debía, tanto como es cierto que les pillaste a punto de… a punto de… - Kylo posó los labios en su frente, tranquilizándola, y viendo cómo la verdad y la mentira formaban una enrevesada maraña que tendría que desenredar hebra a hebra. Y no le importaba, ya no. Ahora, si algo le sobraba, era tiempo. - Excepto por las vendas y el cine, no te mentí. – Se irguió de nuevo, y volvió a su posición tras ella.

-Y tu padre. – Rey asintió, notando todo su cuerpo a la espera de su tacto. - ¿Recuerdas nuestra cita? – Rey volvió a asentir. – Hablaste mucho, ¿recuerdas? – Joder, que si se acordaba. - ¿En qué me mentiste? – Y esta vez, Rey se forzó a no contestar tan rápido como antes, tratando de recordar todo lo que pudiera sobre aquella conversación hasta que le sintió situare entre sus piernas abiertas. Se le escapó un jadeo cuando se presionó contra su centro.

-En nada, sólo omití a mi padre de la historia. – No pudo evitar moverse y ondear las caderas, buscándole, sólo un poco más. – La base de cualquiera de mis mentiras era esconder que yo era un agente infiltrado, Kylo. Todo lo demás era cierto. – Le sintió colar una mano entre ellos hasta ahuecar su calor, reteniéndolo, a la vez que volvió a darle otro nalgazo. Kylo pudo sentir contra su palma como su carne se contraía buscando su contacto y se humedecía aun más, dando un respingo.

-¿Cómo supiste de Luke? – Rey dejó caer la cabeza sobre la madera cuando sintió su mano acariciando el golpe mientras sus dedos se deslizaban contra la tela húmeda y hacía círculos lentísimos sobre la terminación de todos sus nervios, soltando un ronroneo que casi olvidaba la pregunta que acababa de hacerle.

-El día que me acepté la condición de no correrme sin tu permiso… - Jadeó, dejando un gemido atorado en su pecho cuando sintió su excitación en la parte baja de la tripa dar un vuelco y abrumarla. – Cuando terminé debajo de tu mesa, te pinché el ordenador. – Y la sensación de otro azote mientras sus dedos la torturaban sin tocarla directamente hizo que, definitivamente, dejara escapar aquel gemido que resonó con fuerza en los oídos de Kylo, haciéndole ladear la cabeza y cerrar los ojos. Casi había podido saborearlo.

-Vale, volvamos al principio entonces. – Y Rey juró que podía poner los ojos en blanco bajo la tela, aunque no sabía si era por esa bola de placer contenido, sintiendo cómo sus nudillos se colaban por el elástico de sus bragas hasta quitárselas, o por volver de nuevo a la parte donde sus mentiras se volvían arenas movedizas. – Lo que me dijiste durante la entrevista, ¿era verdad o mentira? – Acarició sus nalgas y Rey supo que según la respuesta que diera, serían más caricias o más azotes. Estaba ansiosa por ambos.

- Mentira. Poe me estaba diciendo lo que tenía que contestar por un pinganillo… - Y su palma abierta se estampó contra su carne, haciendo que Rey ahogara un grito en la garganta. Podía sentir la huella entera ardiendo en su nalga como una firma candente. Y luego esa picazón y ese cosquilleo bullendo bajo su piel, provocándole un siseo.

-Y cuando me llamaste mientras te estabas tocando… - Y como si quisiera revivir aquello, deslizó sus dedos entre sus pliegues, extendiendo la humedad de su excitación. - ¿Verdad o mentira? – Y presionó un dedo contra su entrada, resbalando en ella.

- Verdad. - Gimió, arqueándose sobre los dedos de sus pies para llevarlo tan profundo como pudo, balanceando sus caderas contra sus manos, requiriendo más de su contacto, hambrienta aunque él se negó a acelerar. – Te pedí permiso y no me dejaste. - Gruñó bajo en su garganta, mordiéndose el labio casi en carne viva. – Me dijiste que esperara hasta la tarde, y te esperé hasta la noche. – Entonces, un segundo dedo entró en ella, que prácticamente chilló al sentir cómo sus dedos la estiraban.

-Hum, sí. – Le escuchó tararear grave en su garganta. – Si en algo siempre dijiste la verdad, fue con los orgasmos. – Ella sollozó y asintió, trabajando sus caderas contra sus dedos, cabalgando sobre su mano. Él movió y curvó sus dedos dentro de ella hasta que presionó sus nudillos contra su punto G. Era casi doloroso lo bien que se sentía, lo llena que estaba de sus dedos. Cómo sus dedos parecían frotarse contra todos los mejores lugares dentro de ella.- ¿Y sabes tocar el piano?

-Un poco…- Gimoteó.- No llegué a saber más que un poco de solfeo…

-¿Cómo conocías la banda sonora de Twi'lek Peaks?- Estocó con los dedos, más profundo, sacándole un grito.

-Por la HoloRed.

-¿Y cómo sabías que me gustaba esa condenada serie?- Otra estocada más fuerte.

-¡Por los archivos y por las referencias!

-¿Viste la serie alguna vez?

-¡No, joder! ¡Lo siento!- Sollozó y Kylo sacó los dedos de ella, alejándose.

-Joder…- Se apartó rápidamente, pasándose la mano por el pelo mientras mantenía la otra suspendida a su lado, temblorosa. Y giró de nuevo para encararla, acercándose a su trasero y apresando una nalga.- Hubo una vez en la que me preguntaste si estaba bien…

-Te vi mal.

-¿Te interesaba saber la respuesta?- Ella asintió.- ¿De manera personal o profesional?

-Por civismo…- Lloró.- No estabas bien, no tenías buena cara… Y luego los espasmos… Pensaba que…- Lo contuvo y Kylo apretó su nalga, haciendo que boqueara.- Pensaba que tenías algún tipo de trastorno.- Y gimió cuando su mano resbaló hasta volver a colar dos dedos en ella. Rey se impulsó hacia adelante por inercia ante el contacto, de nuevo palpando aquella pared que conseguía abrirle las puertas de todos los paraísos.

-Empezamos a entrar en un terreno complicado ¿No, niña?- Rey asintió como pudo y él reforzó su toque.- Era más fácil pensar que estaba loco…- Rey asintió aunque aquello no fuera una pregunta, y entonces Kylo alzó los ojos a la pared de enfrente, como si le costara mirarla aunque ella no le devolviera el contacto… Como si la pregunta que fuera hacerle ahora todavía dudara en si quería saber o no la respuesta. Finalmente… disparó.- ¿Era verdad que fui el primero que hizo que eyacularas a chorro?

-Sí…- Jadeó, sintiendo sus dedos bombearla, creando un vaivén con las falanges que estaban torturándola a niveles que no creyó jamás posibles.- Joder sí, sí… El primero…. En hacerme todo esto, joder, Kylo…

-¡¿No te ibas nunca, ni aunque te tratara fatal, por tu jodida misión, verdad?!- Habló, perdiéndose, bombeando con más fuerza, haciendo que Rey se doblegara todo lo que podía hacia atrás.

-¡Solamente al principio, Kylo! Por favor…Por favor, por favor…- Boqueó y fue a hablar pero él frenó su mano antes de que Rey se lo pidiera.

-No, nena… Por mucho que me lo pidas, hoy no. Hoy no dejaré que te corras… Todavía no hemos empezado.- Habló, separándose de ella mientras Rey intentaba recobrar el aire. A punto de quejarse pero entonces Kylo sacó el masajeador de la bolsa y se posicionó junto al escritorio, volteando a Rey sobre la mesa, haciendo que quedara boca arriba y con los brazos entrelazados sobre su cabeza.- Abre las piernas, nena…- Y Rey obedeció al instante.- Y sigue respondiendo a lo que yo pregunte.- Rey asintió con la cabeza y Kylo conectó el aparato, sintiendo que Rey vibraba antes de que pudiera acercárselo.- ¿Lo de la cara también fue civismo?- Y por la forma en la que vio cómo la chica arrugaba el labio vio necesario explicarse.- Cuando me cosiste.

-Fue agradecimiento…- Tragó saliva, empezando a notar la voz rota otra vez.- Fueron ganas de cuidarte…

-¿Un poco hipócrita, no es así?- Y bajó aquel cacharro como una guillotina, torturando su palpitante centro y provocándole un grito que le impulsó a arquear la espalda de la intensidad.

-¡Sí!- Y boqueó, ahogándose.- ¡Lo siento mucho!

-Tssss… Ahórrate eso, niña.- Chistó con un tono tan serio que a Rey le bajó parte de la excitación ¿Estaba consiguiendo algo? ¿A dónde iba todo eso? Kylo profundizó el contacto y Rey aguantó un gemido.

-Todo cambió… Esa mañana.

-¿Cuál?- Preguntó calmado, serio, pasivo.

-La de… después de lo sucedido con los gamorreanos…

-¿Qué cambió?- Bajó un poco más aquel chisme.

-¡Oh, joder! ¡Cambió todo!- boqueó, contrayéndose mientras él estaba, o aparentaba, tanta tranquilidad.- Cuando supe de Snoke… Todo cambió…- Volvió a contener el grito.- Mi misión cambió.

-¿Cambió?- Rey asintió con dolor.- ¿Te la cambiaron?

-¡Yo la cambié!- Kylo apartó el aparato de ella y Rey recobró el aire.- Yo cambié el objetivo… Porque el objetivo no eras tú… Nunca lo fuiste sólo que no lo sabíamos… yo no lo sabía. – Cogió una bocanada de aire, esperando su respuesta antes de soltarlo. Luego volvió a respirar, siendo más consciente de cómo su pecho subía y bajaba y cómo le taladraba el pulso en las sienes. – Yo también cambié.

- ¿En qué sentido? – Situó la mano en su centro, cubriéndola, calmando el ataque del masajeador en ella. – Te implicaste. – Sentenció, llegando a la conclusión antes de que llegara la respuesta y, sin embargo, esperando.

-Fue más que eso. – Se mordió el labio, intentando controlar su respiración y aun sintiendo su cuerpo onduleante bajo su mano… como siempre. – Ya estaba implicada de antes. No sé decirte cuándo, pero ya lo estaba. – Tragó saliva, sintiendo la boca reseca. – Esa mañana fue el día que me contaste tantas cosas porque queríamos seguir juntos. – Sintió el frío al instante en el que su mano se apartó de ella. – Eso era verdad. – Se apresuró a decir. - Yo cambié porque quería seguir contigo, más allá de la misión.

Y entonces su mano se estampa con una palmada sonora y húmeda sobre su clítoris y su piel sensible. Rey grita, sintiendo el temblor expandirse a través de ella como una descarga eléctrica, cerrando las piernas de golpe para contener la sensación. Aunque "gritar" es una forma suave y sin complicaciones de decir que hace un sonido parecido al de esas chicas que tienen cuentas que pagar en las películas. Y luego ese hormigueo recorriéndola como una reminiscencia, que hacía que su espalda se arqueara en un ángulo como ningún otro y todos sus sentidos se anularan durante un segundo, suspendida en el vacío. Luego le escuchó chasquear la lengua y plantó las orejas.

-¿Cómo te he dicho que debes poner las piernas, niña? – Y, sin dejarla un instante para obedecer, le separó él mismo las rodillas, volviendo a copar su centro con la palma de la mano. - ¿Te ha dolido? – Rey negó con la cabeza, boqueando un "no" que no llegó a sonar. – Ya veo… -Él retira de nuevo su mano, como antes, y ella se queda a la espera. - ¿Qué sentiste cuando supiste de Snoke? – Su mano vuelve a su centro y ella se eriza esperando otra palmada, pero relajándose cuando sus dedos volvieron recorrerla, con suavidad. - ¿Lástima?

-Te admiré. – Le confesó, aturullándole por completo. Sintió cómo su mano se frenaba sobre ella, presionando su centro y haciendo que Rey se notara latir por dentro y sabiendo que ahora Kylo estaría agradeciendo su idea de taparse los ojos.

-¿Por qué? – Ella se traga su propio grito ahogado, inspira profundamente por la nariz y sale por la boca. Y de repente, ahí estaba la palmada que no espera, rápida, fuerte, poniendo en alerta a todo su cuerpo con ese cosquilleo que la recorrió desde su centro hasta las puntas de los dedos. ¿Cómo es que eso la excita tanto? Golpearse en la entrepierna no es algo en lo que hubiera pensado antes, pero ahora que lo está haciendo, puede sentirse cada vez más húmeda por la tercera, la tensión se acumulada en su espalda. - ¿Por qué, nena? - Él la golpea de nuevo y su gemido amortiguado es casi audible. Casi. Pero se le juntan todas las sensaciones y el escuchar de nuevo aquel apelativo cariñoso que conseguía derretirla.

- Porque tu fortaleza es admirable, Kylo. – Trató de destensar el cuello y mover los hombros todo lo que las restricciones le permitían. – Sólo tú conoces el alcance de lo que has sufrido y no has perdido la puta cabeza…

-¿Recuerdas lo que me dijiste cuando te pregunté por qué querías seguir conmigo? – Rey asintió. - ¿Recuerdas las palabras? – Ella volvió a asentir, de nuevo en aquella cuerda floja entre la relajación y la espera de la siguiente tortura sobre su cuerpo, descubriendo que no es un infierno si te gusta cómo quema. – Repítelas.

- Me gustas con coraje, Kylo. – Tragó saliva, esperando. Y, sin embargo, Kylo parecía tan en vilo como ella. - Nunca, en mi vida, ni de lejos me había planteado hacer nada lo que estoy haciendo contigo, ni dejarme hacer. – Sintió sus nudillos arrastrándose por la piel sensible del interior de sus muslos y quiso retorcerse para apremiar su toque. – Me estoy descubriendo a través de tus manos, sin miedo. – Pero se quedó quieta, muy quieta, sintiendo el aire en el vello de su piel, escuchándole respirar cerca de ella. Sólo podía imaginarle. – Porque me pones valiente perdida. – Concluyó, y sus nudillos llegaron a su centro, pinzando su clítoris y haciendo que su espalda volviera a arquearse y se le escapara un gemido.

-¿Fue mentira? – Rey se sintió palpitar y negó efusivamente con la cabeza, y un grito necesitado obstruyendo su garganta. – Dímelo, nena.

- Ni una sola palabra. – Susurró entre dientes. Y notó un temblor en la madera cuando Kylo dejó aquel aparato sobre la mesa. Llevó su mano recién liberada a la tela de la camiseta y la alzó hasta dejar su pecho libre, confirmando que no llevaba sujetador alguno y lo agradeció. Cambió las manos de sitio, pinzándole con una el pecho mientras que la otra volvía a recorrerla de arriba abajo, extendiendo su humedad.

-¿Ahora va a resultar que nada es mentira?- Y enroscó con suavidad pero con firmeza aquel pezón, haciendo que la chica arqueara su espalda.

-No estoy… diciendo eso.- Jadeó.- ¡Estoy siendo sincera!- Tragó saliva mientras notaba los dedos de Kylo subir hasta su clítoris.- Todo tenía su parte verídica. Como lo de…- Aguantó el aire mientras Kylo aceleraba su toque.- Joder, con lo de los Fett fui sincera…- Jadeó.- Con la historia de… Sabine.

-¿Sabine?

-La mandaloriana que me enseñó a hablar en mando'a…- Kylo surcó su extensión con los dedos, llegando a ella otra vez, sacándole un jadeo.- ¡Joder, joder, joder…!- Se elevó todo lo que aquellas sujeciones le permitieron antes de desplomarse contra la mesa de espaldas.- ¡Joder, joder…!- Y sacó la mano de allí mientras seguía torturando su pecho con la otra. Y a Rey se le escape un quejido.- ¡Joder!

-¿Así que ahora todo es verdad, eh?- Rey boqueó, sin poder hablar.- ¿Lo de que te gustaba el drama social también?

-Ahí… Ahí intentaba… Intentaba…

-Camelarme.

-Impresionarte.- Sollozó y Kylo liberó su pecho, deslizando la mano por todo su cuerpo, tembloroso y perlado de sudor.

-¿Impresionarme?- Rey asintió.- Querrás decir "no descubrir tu tapadera".

-No…- Sorbió.- No, ahí ya no… No quería que… Pensaras que no entiendo de esas cosas… Porque podríamos quedarnos sin tema de conversación. O podrías tomarme por…- Otro golpe con su mano en su centro más sensible y Rey hizo un sobre esfuerzo por no cerrar las piernas.

-¡No me mientas, niña!

-¡Joder, claro que quería mantener mi tapadera! ¡¿Qué esperabas?!- Kylo le dio margen para que se explicara.- ¡Claro que quería hacerlo, joder, porque no quería perderte! ¡Y no como objetivo…! ¡Sino cómo un…! ¡Un…!

-Saco de información.

-¡No, joder!- Pataleó.- ¡Quería seguir manteniendo lo que teníamos!

-Lo que teníamos era falso.

-¡No era falso, joder, Kylo!

-¡No te conozco una puta mierda, Rey!- Gritó, apoyando ambas manos a cada lado de su cabeza, venciéndose sobre ella. Aprisionándola.- ¡No sé quién eres!

-¡Sí lo sabes, joder! ¡Lo sabes más que nadie, Kylo, porque toda mi tapadera era una verdad!

-¡A medias!

-¡Pero una verdad!- Y lloró, haciendo que Kylo se apartara, tomando distancia. Alejándose… Y suspirando intentando serenarse.

-¿Y lo que me contaste de los Hutt?

-Era verdad.- Él gruñó inconforme.

Inconforme porque notaba que Rey no podía mentirle… Y él no sabía cómo llevarlo. No sabía cómo gestionarlo porque ahora sí que se le había complicado la existencia. Porque todo era más fácil cuando era mentira… Mantener el enfado, mantener la rabia. Pero ahora ya no, ahora le dolía. Y empezó a sentir que hubo un punto donde cada reacción de ella en su pasado era verdad. Sin dobles intenciones, sin nada… Y a pesar de ser consciente de que en el juicio presentó grabaciones ahora entendía que las había sacado para aportar peso a su versión que Luke confirmó y que Hux luego terminó de asentar sin demasiadas complicaciones.

-¿Death Troop?- Pronunció con dolor.

-Había visto esa película hace mucho tiempo…- Reconoció.- Apenas la tenía olvidada… Hasta que escuché la canción y todo floreció.

Y Kylo viró, quedando de lado a ella, observándola. Había llegado a esa parte en la que, si se tratara de un interrogatorio violento, Hux tendría que rematar al desgraciado mientras él se sentía inútil. Eso o dejarle morir usando su propia resistencia contra él, justo como hacía Snoke. Se acercó a Rey, observándola y decidiendo.

De un jalón le quitó la venda de la cara, haciendo que la chica no tuviera más remedio que enfrentarse a su mirada, encontrándole casi encima de ella. Él sostuvo sus mofletes y recorrió su rostro una última vez antes de anclarse a sus ojos.

-Cada vez que veo mi cuerpo, con todas sus cicatrices, en el espejo… Te recuerdo a ti besándolas todas.- Y a Rey se le deslizó una lágrima por la mejilla.

-Me recompensaste por ser buena conmigo… Y no merecía ni una pizca de todo lo que me has dado.- Kylo ladeó la mandíbula, alzando los ojos mientras ella bajaba los suyos.- Lamento tanto todo esto…- Y consiguió atraer aquellos pozos negros a ella otra vez.- Lo siento mucho… Y no iba a solucionar nada repitiéndotelo. Por eso intenté sacar lo del cine.

-¿Por qué pensabas que iba a aceptarlo?- Y se acercó un poco más a ella, rozando su centro con su pantalón.- ¿Qué creías que iba a pasar?

-No lo sé…- Bajó los ojos y Kylo se presionó con más fuerza. Y allí estaban sus ojitos cerrándose, su cabeza recostándose y sus pecas sonrojándose.- No lo sé…- Jadeó.

-Sí lo sabes, niña.- Rey se mordió el labio, abriendo los ojos poco a poco.

-Suponía que te resultaría un refugio… Porque para mí lo supondría… Después de todo.

-¿Un refugio, eh?- Rey asintió.

-El exilio es lo más parecido a que te abandonen pero haciéndolo por tu propio pie…- Habló, captando su atención.- Si no tienes un refugio… Te expones a todo.

-¿Y cuál fue el tuyo?

-Obi-Wan… Y luego tú y el cine.

-¿Ah sí?- Habló, acercándose mientras ella se mordía el labio y asentía.- ¿Por qué soy un refugio para ti?- Y Rey alzó los ojos.

-No, por favor…

-Sí.- Sentenció.- Dímelo.

-No…- Y Kylo alcanzó el masajeador mientras tomaba espacio para poder trabajarla.

-No voy a pedírtelo otra vez, nena.

-¡OH, joder!- Gimoteó cuando volvió a introducir los dedos en ella a la par que aquel cacharro torturaba su sensibilidad con una vibración que era una locura.- Oh, joder, Kylo…

Y tembló, se encorvó todo lo que las ataduras le permitieron mientras Kylo seguía bombeándola con fuerza a la par que aquel masajeador, que no daba tregua ni lo pretendía. Y Rey vio blanco por un momento.

-¡OH, joder!

-¿Por qué soy un refugio para ti, nena?- Rey se mordió el labio.- ¡Mírame!- Y alzó la cabeza como pudo.- ¿Por qué?

-¡Porque te quiero, joder!

Y Kylo volvió a soltarla, alejándose. Lanzando a desgana aquel artilugio sobre la mesa mientras se llevaba las manos a la cabeza y daba vueltas por la habitación. A punto de estallar. Rey se relamió intentando buscarle desde su posición pero no lograba dar con él. Y se estaba agobiando.

-¿Kylo…?- No recibió respuesta.- ¿Kylo?- Y recibió lo mismo. Silencio. Hasta que le vio, acercarse de nuevo a la mesa, situándose entre sus piernas otra vez, sobándose la cara con nervio mientras Rey no le quitaba el ojo de encima.

-¿Lo… dices de verdad?- Ella rió nasalmente.

-¿Qué otras pruebas quieres?- Él desvió la mirada, apoyándose en la mesa, colocando ambas manos a cada lado del cuerpo de la chica, todavía expuesto.- Kylo, necesito que me creas…

-Joder, Rey… Es que te creo.- Confesó con un pesar tan grande que le estaba aplastando.- Lo peor es que te sigo creyendo, Rey…-Se tomó un momento, visualizando la pared de enfrente y recreándose.- Pero… Joder, Rey, es un infierno.- Y ella le miró, viéndole cómo se flagelaba sin poder parar… Sin poder parar pero queriendo detenerse… Y fue rápida. Le surcó la cabeza como una estrella fugaz.

-Finalizer.- Aquello llamó su atención.

Él se quedó pensando durante un segundo. ¿Finalizer? ¿Qué era eso? ¿No tenían ya una palabra de seguridad?

-¿Finalizer?- Rey asintió con lágrimas en los ojos.- ¿Tu palabra de seguridad no era "Ben", niña?

-Sí.

-¿Entonces…? ¿Qué es "Finalizer"?

-La tuya. – Y Rey agradeció que le hubiera quitado la venda para poder ver todas y cada una de la emociones por las que pasaban sus ojos. Sus ojos, siempre diciéndoselo todo. Vio la sorpresa, confusión, el miedo…Y un brillo de algo que no supo identificar justo antes de que cerrara los ojos y hundiera la cabeza en el hueco de su cuello, con derrota. – Necesito que te sientas a salvo conmigo.

- Mi plan era morirme solo, niña, tanto antes como después de conocerte. –Rozó con la nariz la curva de su cuello, llevándose su fragancia consigo. Había sido fácil quererla mientras su vida pendía de un hilo, siempre a la espera del calambrazo definitivo o una bala perdida, pero ahora… -Todo era más sencillo cuando podía odiarte, pero no me lo estás poniendo fácil… - Y si ella le estaba contando toda la verdad, ¿cómo podía él mentirse a sí mismo? ¿Cómo podría decir que no la amaba casi desde la primera vez que se enfrentaron? – No sé qué hacer cuando me ofreces todo lo que nunca me atreví a soñar.- Rey tironeó de sus ataduras, con su instinto más primario de alzar los brazos y abrazarle, sostenerle y acariciarle saliendo a flote sin poder cumplirlo. – He hecho cosas terribles, no lo merezco, niña. – Le susurró muy cerca del oído, mientras su mano se alzaba hasta ella y le recorría la cara en una caricia.

- Lo sé. – Volvió a decirle, porque sabía que él no necesitaba ningún tribunal para cargar con su culpa. – Pero yo no esperaba quererte tanto. - Porque ya daba igual si él no la quería tanto como ella. Una vez dices el primer "te quiero", el resto cuestan menos. Aquel imprudente que declara su amor, adquiere tal posición de inferioridad y fuerza al mismo tiempo que se sentirá por siempre en peligro de muerte por su propia mano. – Te he echado tanto de menos, Kylo, que… - Se retorció y cabeceó hasta apoyar el mentón en él. – que si alguien se paraba frente a mí y me hacía señales, no lo veía. No veía nada. Sólo pensaba en ti. – Le sintió alzar la cabeza para enfrentar sus pupilas, sin dejar de pasar la mano por su cara, recorriendo sus mejillas. Ella le sostuvo la mirada. - Quiero cuidarte sin que haga falta porque ya estés conmigo.

Y eso debió ser lo que le hizo reaccionar, moviéndose sobre ella hasta liberar sus muñecas del agarre de las correas y cogiéndola en brazos, con cuidado, con firmeza. Como si fuera la cosa más preciada de la Galaxia. Rey apoyó la mejilla en su pecho, alzando los brazos hasta su cuello, aferrándose a él con la fuerza que le quedaba, sintiendo sus músculos moverse con la vigorosidad que le caracterizaba y sonriendo contra la tela de su camiseta. Aliviada porque, al menos, no la había mandado bien lejos de ahí, sino que seguía entre sus brazos. Justo donde se sentía a salvo.

Demasiado pronto, sintió que la soltaba, que sus brazos se aflojaban en torno a ella, y la dejaba caer sobre la cama. Le miró justo cuando deslizaba las manos por los tirantes que sostenían sus pantalones y su camiseta en su sitio, mientras ella estaba casi desnuda, antes de gatear sobre las sábanas hasta volver a situarse entre sus piernas con un gruñido gutural en la garganta. Un sonido que retumba a través de su pecho y ella se muerde el labio con más fuerza. Su mano se arrastra desde su cintura, arriba y debajo del dobladillo de la camiseta que lleva, quitándosela y desnudándola por completo. Las yemas de sus dedos fantasmeaban sobre su abdomen, sumergiéndose en su ombligo antes de trazar a lo largo de la curva de sus costillas, hacia arriba hasta que rozan la suave curva de su pecho. Su pulgar se desliza sobre su pezón y se balancea contra la yema del dedo.

Rey jadea y encuentra las fuerzas para mover sus brazos de nuevo, una mano enredada en su melena y la otra arrastrándose por su cuerpo hasta colarla por debajo de su camiseta. Era insultante que él se mantuviera vestido con ella así. Sus ojos negros se centraron en ella como una diana mientras las yemas de sus dedos rozaban de nuevo sus cicatrices, antes de atraerlo hacia abajo en un beso aplastante. Gime contra su boca llena, separando sus labios para él, cediendo y soltándola solo para permitir que sus manos le quitaran la tela que le cubría.

El beso se vuelve feroz y hambriento mientras sus cuerpos empiezan a ondear a un compás que ya conocen y Rey tiene que obligarse a sí misma a alzar la cara para separar sus labios y coger aire. Pero Kylo no cede y recorre la columna de su cuello, lamiendo, besando y mordiendo. Marcándola. Sus manos recorriéndose mutuamente, memorizándose. Y ella contiene un sollozo por el olor a despedida que tiene todo aquello, no de victoria.

-Kylo… - Susurró cerca de su oído antes de tirar de su pelo para que la mirara. – Te necesito. – Y cuela los pulgares por la cinturilla de sus pantalones, frotándose contra él, sosteniéndose a su cuello.

Ya le había dicho eso antes. Kylo lo había escuchado antes. Sabía por qué lo había dicho, reconocía el tono. Tanto aquellas veces como ahora. Y si antes se había permitido fantasear con la idea de que ella realmente le quisiera de ese modo, ¿por qué ahora se refrenaba? Sin embargo, al alzar la mirada hasta sus ojos supo que estaba perdido. Que estaba total e irrevocablemente perdido. Y que sólo podía confiar en que ella lo dijera todo de verdad. Todo.

Sin esperarlo notó las manitas de aquella chica atraparle la cara, situándose en el punto de mira, evitando el espacio a otras cosas que no fueran ella y le miraba con aquellos ojos tan grandes que se podía ver reflejado en ellos. Y Rey le rogaba en silencio que parara, que ya estaba bien de darse cabezazos contra la pared… Que ya era suficiente. E hizo ademán de hablar pero Kylo fue más rápido.

-Finalizer…- Y Rey alzó una comisura mientras él cerraba los ojos y dejaba caer su frente, apoyándola en la de ella.- Finalizer…- Repitió otra vez mientras ella siseaba a la par que le acariciaba el pelo.- Te necesito, niña…- Confesó al fin. Y Rey se quedó sin aire, sobre todo cuando abrió los ojos, encontrando su mirada al otro lado.

-Y yo a ti, Kylo…- Condujo su cara, alzándola para poder besarle con suavidad pero apenas duró un segundo. Era como si Kylo hubiera desatado algo que llevaba luchando por liberarse demasiado tiempo. Y el beso se hizo profundo, lento, grave como una banda sonora tensa y anticipatoria.

Rey liberó sus labios para poder tomar aire y Kylo tomó espacio sin dejar de atacar ahora su cuello, quitándose la camiseta mientras ella se dejaba hacer, arqueando la espalda y exponiéndose a él. Una de sus grandes manos sujetó su pecho, presionándolo mientras ella jadeaba, sintiendo cómo Kylo humedecía su cuello, su clavícula y ahora su pecho, atacándolo con la lengua mientras ella se arqueaba un poco más, buscando su límite y deseando no encontrarlo demasiado rápido, cada tensión añadida hacía que su cuerpo le sintiera todavía más.

Rey condujo su mano a aquella mata de pelo negra que le pedía a gritos un roce, y se recreó con el tacto, con aquellas frondosas hebras azabaches que nada tenían que envidiar al oscuro de la galaxia. Peinándolo, hundiendo la mano en él y sacándola otra vez, acariciándole mientras jadeaba ante las atenciones que recibía en cada pecho.

Kylo no tardó en liberar uno de ellos para conducir la mano a su entrepierna, rozándola, encontrando la humedad que esperaba encontrar pero entonces Rey se accionó, levantándose, tumbándole y quedando tumbado boca arriba, con ella luchando contra el cierre de sus pantalones. Y se dejó hacer, observándola, recreándose.

Rey se adelantó, besando las cicatrices de su pecho, abdomen y hombros mientras le quitaba el cinturón y le abría los vaqueros con un nervio que podía con ella. Jaló los pantalones hasta quitárselos, dejándole la ropa interior para poder situarse sobre ella. Sentándose y empezando a frotarse mientras le veía poner los ojos en blanco, echando la cabeza hacia atrás y entreabriendo la boca, conteniendo un gemido. Y Rey se accionó con más fuerza sobre su dureza, apoyándose en su pecho con las dos manos mientras se vencía hacia delante, buscando sus labios. Pero una de las manos de Kylo sostuvo a la chica por el cuello, sin apretar, reteniéndola allí, a escasos centímetros de él. Impidiéndole llegar… Hasta que Rey deslizó una mano hasta él, llegando también a su cuello, cosa que provocó que el corazón de Kylo se saltara un latido, mirándola. Y ella le forzó un poco para que virara la cabeza hasta mirarla y ella entonces bajó, besándole mientras seguía surcando su extensión con su humedad, por encima de la tela de su ropa interior. Notando aquella dureza, rogando por algo más.

Kylo liberó el cuello de la chica mientras disfrutaba de aquel roce incesante, viendo blanco y estrellas tras sus párpados, cada vez que rotaba las caderas. Y Rey llevó una mano a los pantalones del chico, deseando encontrar un preservativo… Pero la mano de él le frenó el recorrido.

-¿Qué haces?- susurró contra sus labios.

-Te necesito…

-No están ahí, niña…- Kylo se quitó a Rey de encima, moviéndola hasta dejarla boca abajo, con él a sus espaldas, llevando las manos a sus caderas y alzándolas hasta exponer su trasero a él. Se terminó de quitar la ropa interior mientras se adelantaba, plasmándose en su trasero, hasta llegar a la mesita de noche, donde sacó un preservativo del segundo cajón.

Rey viraba la cabeza, intentando verle desde aquel ángulo y disfrutando de la visión. Evitando pensar que posiblemente aquella sería la última vez. Bajó los párpados con tristeza pero luego los cerró con fuerza cuando notó la mano de Kylo acariciar su extensión húmeda. Posicionándose en su entrada y adentrándose lentamente mientras Rey le aceptaba sin demasiadas dificultades. Boqueó, sintiendo a Kylo vencerse sobre ella, acoplándose a la forma de su cuerpo pequeño bajo el suyo, con las caderas levantadas, entregada a él.

Depositó la cabeza en su hombro, aspirando su aroma y con la primera estocada, sujetó a la chica por el pelo para ponerla a cuatro patas, expuesta mientras él se movía contra ella, atacando su cuello como si fuera un animal salvaje, y ella gimiendo complacida. Deseosa por más. Más, siempre más…

-Más…- Le rogó.- Más, más, más…- Él subió por su cuello hasta llegar a su oído.

-¿Mi niña nunca tiene suficiente?- Ella negó con dolor, mordiéndose el labio. Jamás tendría suficiente de él. Y Kylo salió de ella, dándole la vuelta sobre la cama, dejándola boca arriba y le obligó a alzar la cadera, situándose él entre sus piernas. Cuando entró, su tamaño hizo que Rey se encorvara, gritando de puro placer mientras le notaba abultarse en su vientre. Y Kylo siguió cargando contra ella.- ¿Así, mi niña? - Ella solo puede gemir en respuesta, apretando las paredes alrededor de él para indicar que sí, joder, sí. Así. – Joder, nena. - Gruñe, jadeando, hundiendo los dedos con fuerza en la carne de sus caderas. Le da un pequeño momento para adaptarse y ella mueve sus caderas, encontrando un ángulo cómodo, alzándose aun más sobre la punta de los pies, envainando lo poco que él no estaba dentro de ella. Y Rey le tomaba por entero, lo hacía tan bien… Sólo para él.

- ¡Sí! - Exclamó, arrastrando sus brazos por las sábanas, una de sus manos apoyándose en el cabecero para hacer tope con las embestidas mientras la otra se deslizaba por su cuerpo hasta agarrarle del brazo que la sostenía en vilo. - Por favor. – La vio arquear el cuello, apartarle la mirada, hundida en el placer que le daba, chocando contra todos sus puntos clave con cada entrada, y arrastrando deliciosamente contra sus paredes con cada salida. Rey podía sentir cada pulgada gruesa de él mientras cada empuje la hace vibrar hasta su núcleo, tan perfecto, tan fuerte y amable con ella y tan jodidamente bueno... – Te necesito tanto... – Y después de eso, Kylo se perdió por completo. Perdido. Y encontrado en ella. Sólo en ella.

Su mano libre viajó por todo su cuerpo, viéndose entrar en ella una y otra vez, resbalando dentro y fuera de ella y sintiéndolo todo. Sus dedos recorriendo su vientre, los huecos de las costillas y el valle entre sus pechos hasta que dio con su cuello, inclinando su rostro hacia él nuevamente. Sus ojos se abrieron una vez más. Sonrojada y con la mirada embebida, mística y salvaje.

-Mírame, nena. – Le ordenó con un gruñido. - Mantén tus ojos en mí. – Ella boqueó para responder pero sólo pudo asentir sutilmente. Él había estado yendo lento, pero luego se arrastró hacia adelante, hundiéndose tan dentro de ella como pudo.

- Oh, joder. - Se quedó sin aliento, sus grandes ojos anclados a los suyos, sintiéndole enorme en ella, llenándola, haciéndola sentir tan, tan plena. Salió casi por completo de ella y luego volvió a entrar, lento pero firme, repitiendo la acción, arrastrándose a través de ella deliciosamente. Rey arqueó su espalda de la cama, tratando de obtener más de su toque, más de él. Más de todo. Sin importar cuánto se balanceara la cama contra la pared. Ella quería cada embestida para sí. Egoísta. Avariciosa. Y arrastró su mano hasta la mano de él, alrededor de su cuello. – Más. – Cruzó su mirada, enfrentándole tanto como sostenía su mano pegada a su cuello, anclándola al colchón con su agarre y gimiendo de nuevo, hipnotizada por la forma en que su carne se estiraba alrededor de él. – Te quiero. – Le repitió ahogándose con un jadeo.

Y la embestida en respuesta fue tan fuerte que todo su cuerpo tembló, electrificado, arqueando el cuello y poniendo los ojos en blanco, retorciéndose de placer y decidida a aguantar tanto como él le pidiera.

-Mírame, nena. – Volvió a ordenarle, con un gruñido mientras su mano volvió a apretarse alrededor de su garganta. Ella dio un parpadeo lento antes de sostenerle la mirada de nuevo. – Repítelo.

-Te quiero...- Jadeó.- Te quiero, joder… Te quiero.- Habló, sintiendo que cada palabra le privaba del aire que necesitaba, pero le daba igual. Ya no importaba cuanto necesitara respirar, no importaba si no era para respirar con él.

-Te quiero, mi niña…- Y apresó sus labios, dando una última estocada. Una que le terminó de arrancar el aire, la cordura, la concentración e incluso la retención. No pudo más y Kylo tampoco. Se irguió sobre ella, entrando más y más profundo.- ¿Vas a correrte conmigo, niña?- Rey forzaba su cuerpo, manteniéndolo en el sitio con la presión de la mano en el cabecero. Y asintió con dolor mientras sentía que se le escapaba todo de las manos.- Córrete conmigo, mi niña… Por favor.

No necesitó repetirlo, no hizo falta. Rey se dejó llevar, arqueando la espalda con violencia mientras gritaba, dejando que aquella corriente se la llevara tan lejos como pudiera siempre que fuera junto a él. Y así era. Kylo gimió mientras seguía estocándola, derritiéndose junto a ella hasta que sus cuerpos reclamaron un respiro, temblando. Haciendo que cada uno se venciera a un lado de la cama, intentando recuperar el ritmo normal al que acostumbraban.

Kylo tenía clavada la vista al techo, analizándolo todo lentamente, notando cómo su cabeza volvía a funcionar. Y se quitó el preservativo, dejándolo a un lado mientras viraba la cabeza hacia ella, también comiendo techo mientras respiraba por la boca. Y una lágrima surcó su comisura, descendiendo por su mejilla hasta que Kylo posó un dedo, frenando su recorrido y llevándosela consigo, limpiándola. Rey ladeó la cabeza hasta dar con él, mirándole y viendo cómo él devolvía el gesto.

Y vio aquellos ojos acristalados en su carita, otra lágrima. Y Kylo atrajo a Rey hasta su pecho, abrazándola con fuerza mientras ella hundía la cabeza en su hombro. Aquello no ayudaba y Rey lloró, abrazándose a él mientras Kylo pasaba las manos por su espalda desnuda. Se relamió, no quería verla así nunca más. Así no. Con aquel llanto amargo, clavándose en su pecho como una lanza.

-¿Tan mal lo he hecho, nena?- Y Rey rió, mezclando el llanto con una carcajada atorada en su esternón. Él sonrió, intentando aguantar, intentando no vencerse porque no podía permitirse flaquear ahora.- ¿Por qué lloras, mi niña?

-Supongo que es un adiós…- Habló, rompiéndose. Decirlo en voz alta era hacer real una posibilidad. Y Kylo ladeó la mandíbula.

-¿Un adiós?- Rey asintió con la cabeza.- ¿Te vas ya, nena?- Y ella se incorporó, limpiándose las lágrimas.

-¿Tú quieres que me vaya?- Hipó, sentándose cerca de él mientras Kylo desviaba la mirada.

No lo quería en absoluto aunque una parte de él siguiera resentida por el dolor. Uno que se había forzado a construir pesadamente para no derrumbarse. Y sería difícil tumbar ese muro porque cada hecho, cada maldita frase, cada maldito gesto que Rey había tenido con él en el pasado fue una piedra más que cimentó aquella barrera…

"Ponme la peli de las flores que se retuercen, papi"

Era como si el hecho de proyectar aquella película era un aviso silencioso de su subconsciente, uno lento, uno que tardó en venir. O más bien fue un referente.

Alzó los ojos a Rey, mirándola, viendo otra lágrima que ella ya no le escondía. Y aquello le hizo pensar que ya no le escondería nada más. Nada, en absoluto.

Alzó la mano hasta posarla en su mejilla mientras Rey se dejaba acariciar, mirándole mientras esperaba una respuesta que no le llegaba. Finalmente, Kylo negó con la cabeza.

Rey se desinfló por completo, sintiendo que se le hundía el pecho y dejó caer la cabeza de nuevo contra su hombro, acurrucándose en su pecho, dejándose arrullar por él, sintiendo sus brazos a sus alrededor, sosteniéndola con fuerza. Alzó los brazos hasta su cuello, arrastrándole con ella, aferrándose en un abrazo irrompible.

-No quiero que te vayas. – Le concedió en voz alta, sintiendo sus pequeñas uñas clavarse en la piel de sus hombros, en silencio.

Silencio. La unidad de medida que existe para calibrarse el alma.

No quería verla marchar, no quería verla llorar. Se sentía incapaz de decir adiós con la misma mano que había acariciado su cuerpo. Una parte de su dolor dejaba de importar cuando recordaba que ella había sido el pedacito de cielo que había rozado con los dedos cuando el infierno le asolaba, le rodeaba y le arrancaba las ganas de vivir del mismo tuétano de los huesos. Porque daba igual cuánto hubiera retenido y amordazado dentro de él sus ganas de vivir con ella cuando no sabía que estaba siendo engañado. Una bestia encarcelada del mismo modo que ella había retenido sus sentimientos hasta que pudieron más que todo lo demás. Daba igual, porque habían escapado igualmente para arrollarlo todo a su paso. Y porque ahora que ella le ofrecía todas las vidas a su lado, no podía rechazar la razón de su existencia, no podía.

Hundió los dedos en su melena y la apretó aun más contra su cuerpo, necesitándola tanto como ella decía necesitarle, cayendo en la cuenta de que sus esperanzas anteriores a ella eran tan mentira como lo que les había arrastrado hasta este momento. No podía culparla ya tampoco. Porque no se podía morir de soledad. Esa es la gran putada de todo aquello. No te mueres de soledad. Te quedas esperando entre el horror y la esperanza y, al final, todo se pudre. Porque lo que más jode del vacío es que está lleno de espejos. ¿Cómo podría rechazarla cuando ella lo iluminaba todo?

¿No había ella llegado hasta él dispuesta a restaurar el daño que le había hecho cuando la realidad era que habían estado a punto de destrozarse de forma irreversible los dos? No, joder, ni de coña quería que ella se fuera. Ni siquiera quería que dejara aquella cama que había sido su tortura estos meses y ahora ya olía a ella.

-¿Puedo pedirte una cosa? – Le pidió Rey interrumpiendo el hilo de sus pensamientos. Kylo besó la piel de su hombro lleno de pecas antes de dirigir la mirada hacia ella, y esos ojos enormes y verdes, rodeados de más pecas aun. No, no podía dejarla marchar sin contarlas todas. Y perdería la cuenta todas las noches. Volvió a enredar los dedos entre sus mechones avellana, asintiendo en silencio. - ¿Puedes volver a decirme lo de antes?

El corazón de Kylo se saltó un latido al pensar que ella había estado tan dispuesta a dárselo todo que no había concebido que él correspondiera. Y ahora le pedía permiso para reclamar lo que, de hecho, ya era suyo.

-No tienes que pedírmelo, nena, eso no. – Le alzó la barbilla con los nudillos hasta que sus labios casi rozaron los suyos. – Te quiero, mi niña. – Y el beso fue como un sello en las puertas del infierno, una sentencia divina, la prueba científica de un milagro dándoles de lleno en el centro del pecho y uniendo sus vidas justo en ese momento.