—Una boda debe ser magnífica, elegante e inolvidable tanto para los invitados como para la pareja, sin espacio para críticas —decía Ishime caminando de un lado a otro mientras ellos dos la seguían con la mirada, ambos sentados en las sillas que le había ofrecido.
Sasuke asintió, estando de acuerdo con lo que decía la rubia.
—Esta boda en especial debe ser magnífica, exuberante, que cause los celos de todos
Sasuke volvió a asentir.
—Y los secretos de toda boda exitosa son la recepción, la temática, los colores y el festín —la rubia dejó de caminar y los miró fijamente —Por supuesto, confío en que usted, señor Uchiha, a diferencia de la señorita Hyuga, ya tiene cubiertos ciertos puntos
Hinata estaba a punto de decir algo, pero Sasuke le interrumpió.
—La recepción será en el distrito Uchiha, en el antiguo salón de baile, en este momento está siendo remodelado — Respondió él.
Hinata lo miró.
—No he sentido a nadie entrar al compuesto
—Porque has estado muy "ocupada" durmiendo como para darte cuenta — le respondió frunciendo el ceño —alguien podría haber entrado a robar y tu seguirías durmiendo.
— ¿Disculpa? ¡Tú dijiste que ya no importaba!
—Y para eso estoy yo —interrumpió Ishime —para que la despistada novia no cometa tantos errores, aunque… —la rubia se paró detrás de Sasuke, colocando sus manos sobre los hombros del Uchiha y bajando su rostro a nivel de la oreja —Mi hija no descuidaría asuntos tan importantes — le susurró.
Rodó los ojos.
—Como sea, será mejor que vayamos de inmediato a ver la futura recepción —se enderezó y les instó a ponerse de pie.
Los dos se pusieron de pie y salieron rumbo al distrito Uchiha, con la señora Yamanaka entre ellos.
Cuando llegaron vieron a unos cuantos albañiles y otros trabajadores.
Bueno, ciertamente no había sentido la presencia de ninguno de ellos, pero en su defensa podrían haber llegado después de que se fueran.
— ¡Este salón es sorprendente! ¿Cuánta gente cabe aquí? ¿Doscientas?
—Es más espacioso que eso —respondió Sasuke mientras empezaba a entrar al salón acompañado de Ishime.
De hecho era un gran salón, tenía tres niveles y la cantidad de personas de la que hablaban era de hecho sobre la cantidad de personas que podían estar cómodamente en el primer nivel. Por lo que sabía, los otros dos niveles eran habitaciones que fueron utilizadas para acoger a los diplomáticos de otras tierras.
La fachada era muy elaborada y de color blanco hueso, tenía un largo pasillo techado sostenido por pilares que conducía a la entrada, cuya puerta gastada era grande, doble, y con el emblema Uchiha tallado justamente en la unión de ambas puertas.
El jardín anteriormente seco también estaba siendo remplazado con rosas y tulipanes, una decisión rara viniendo de Sasuke.
Se dirigió a dentro y se paró al lado de Sasuke.
—Y cortinas azules en forma de arcos en todas las paredes, sobre la parte superior de las rojas —decía Sasuke mientras apuntaba hacia una esquina.
—C-creo que sería mejor cambiar el rojo por el perla —intervino por fin —Ya sabes… mi clan, el tuyo…
—Tú ya no eres parte de ese clan —y no la miró, en cambio siguió hablando.
—De hecho creo que es una buena idea —dijo Ishime —no es que piense que no puedo trabajar con esos colores, porque obviamente puedo hacer una fantástica decoración con ellos, pero el contraste entre el azul y el perla sería perfecto.
—Lo pensaré —fue lo que respondió.
— ¡Perfecto! — Aplaudió la rubia —Por cierto, creo que unos ventanales por allá se verían magníficos
—Ya escuchaste, acompaña a la dama —Le ordenó al arquitecto que recién llegaba.
Ya cuando ambos estaban lo suficientemente lejos decidió enfrentar a Sasuke.
— ¿Lo vas a pensar? — Le preguntó —se supone que es nuestra boda, pero tomas todas las decisiones sin pedir mi opinión, asegúrate de invitarme a tu boda contigo —le dijo con sarcasmo.
— Sería un desastre —bufó —no pudiste leer una simple planificación, está claro que no pondrás esfuerzo en esto.
Lo miró con incredulidad.
—Eres increíble — y se dio la vuelta, rumbo a la salida.
— ¿A dónde vas?
Pero no le respondió y solo siguió caminando hacia donde estaba la casa que compartían.
.
.
.
Después de un rato bajo la regadera, pudo sentir como su enojo había disminuido considerablemente, pero no desaparecía por completo, sentía que Sasuke la había dejado de lado en este asunto y el hecho de que solo era el primer día de un largo camino hacia la boda y considerando que todavía no era medio día y ya habían discutido acerca de eso, tal vez debían repensar las cosas.
Suspiró y cerró el paso del agua, envolvió la toalla alrededor de su cuerpo y salió del baño solo para encontrarse a Sasuke acostado sobre la cama, mirando al techo con sus brazos detrás de su cabeza.
Evitó suspirar y se acercó a la cama, sentándose y esperando a que hablara.
Los dos se quedaron en silencio un rato, hasta que sintió los labios de él en su cuello y sus manos sobre su estómago.
—Tenía la impresión de que no volverías —le susurró al oído, movida sucia, sabía que eso le encantaba.
—No tenía planeado hacerlo —le confesó tratando de que su cuerpo no temblara ante la respiración en su oído.
—Azul y perla está bien —le volvió a susurrar.
—Esto no es acerca del color de las cortinas —interrumpió —tu tomas las decisiones por ti mismo, te adueñas de esto como lo haces con todo, se supone que estamos juntos en esto
—Y así es —le dijo —Solo no quiero que te preocupes —y subió sus manos hasta el nacimiento de sus pechos —a demás tienes un pésimo gusto para planear cosas —sonrió con sorna.
— ¿Esta es tu idea de una disculpa? —Pero no pudo evitar reír, se maldijo a sí misma —a demás yo no era la que planea una boda con rojo y azul ¿En que estabas pensando?
Él también se rio un poco, algo que solo hacía con ella.
—Por eso no me puedes dejar solo, no hago milagros —y le tomó del rosto para que volteara hacia él y poder besarla.
Después de un rato se separaron, pero sus rostros quedaron muy cerca.
— ¿Estás embarazada? —le preguntó de repente y ella lo empujó, para luego atragantarse con su propia saliva.
— ¡No! ¿P-por q-qué preguntas eso tan de repente?
—Has tenido cambio de humor un poco extraño hoy —se encogió de hombros mientras se paraba de la cama y se dirigía a la puerta —Y has subido de peso, deberías considerar comer menos —y salió de la habitación, cerrando la puerta en el momento en que una kunai se clavaba en la misma.
