Los golpes en su puerta no cesaban y la paciencia se le agotaba. Desde temprano esa mañana, el molesto "amigo" suyo, el susodicho "Hokage" se había empeñado en invadir su hogar con molestas propuestas de las que no quería ser parte.Ya lo había echado unas tres veces, dándole un ultimátum que le impedía entrar a su casa tan desvergonzadamente como ya lo había hecho hace no más de una hora, podía sentir como sus pequeños esbirros fallaban en ocultar sus chakras, probablemente molestos, exasperados y esperando alguna orden para atacar.
Pequeñas pestes. Pensó. Mejor de lo mejor, mi culo
Claramente estos amateurs no se comparaban a su equipo, entrenados por él mismo bajo mucha sangre y sudor –porque sus estúpidos senseis fueron muy blandos con ellos– convirtiéndolos en auténticas máquinas de matar.
— ¡Abre la puerta idiota, soy tu Hokage! —exigió Naruto desde afuera.
Estaba tan cansado de escucharlo que fue a abrirle la puerta, tal como exigía… luego se la cerraría en la cara y tal vez la reforzaría con chakra para romperla cuando lo hiciera… su cara, no la puerta.
Y cuando su plan resultó una muy imperceptible sonrisa quedó pintada en sus labios y le dejó la puerta abierta, encaminándose hacia la sala y sentándose en el sofá largo extendiendo un brazo sobre el espaldar del mismo mientras Naruto, aun sobándose la lastimada nariz se sentó en un mueble individual, mascullando cosas mientras le lanzaba miradas molestas al pelinegro.
— ¿Qué quieres?—preguntó con desinterés, haciendo un gesto con la mano para indicarle que podía hablar.
Naruto lo miró, ofendido.
— ¿Así es como le hablas a tu Hokage? ¿Tu líder? —Preguntó el rubio, llevando su mano a su pecho misma con la que luego lo señaló acusadoramente — ¡Luego de golpearlo, no menos!
—Gasta mi tiempo, señor Hokage
—Sí, claro bastardo —gruñó —solo estás aquí, sentado siendo un idiota, con los ojos largos como muerto
—Escucha —gruñó —mañana me caso y tengo no sé cuantos meses sin poder dormir… no me hagas matarte antes de que firmes el maldito papel
—Para eso estoy aquí —dijo el rubio, poniéndose de pie con una extensa sonrisa en su rostro —como tu padrino, estoy aquí para que no pierdas la calma y-…
—Estás fallando
— ¿Qué?
—Ya he pensado en unas diez formas de matarte, cada una es mejor que la anterior
Naruto lo miró, aterrado.
—Ni siquiera has escuchado lo que tengo planeado para esta noche —dijo el rubio —mira, alquilé este lugar súper genial y grande a un buen precio ¡baratísimo! … gajes de ser el Hokage…e invité a todos tus amigos ¡pero recordé que soy tu único amigo! Así que fue un poco raro invitarme a mí mismo y… triste, entonces invité a algunos de mis amigos, pero solo a los de los nueve novatos, los que son parte de los hombres de honor y a Kiba
—Naruto —gruñó —al grano
—Claro —tosió — ¡Hablo de la despedida de soltero, hermano!
Un largo silencio se formó entre ellos, hasta que Sasuke volvió a hablar.
— ¿Despedida?
—Sip
— De soltero
—Exacto
—Olvídalo
— ¡¿Qué?! —Se escandalizó el rubio — ¡No puedes negarte! ¡Es tradición!
—Convénceme
—Bueno, escucha: conozco a un tipo que conoce a otro tipo que tiene un primo cuyo mejor amigo no quiso una despedida de soltero, entonces el día de su boda todos los regalos desaparecieron, las cortinas de la iglesia se incendiaron y la novia casi no llega a la boda. Dicen que desde entonces el hombre no ha podido ser feliz y su esposa es súper exitosa mientras él terminó con un trabajo miserable
— ¿Y?
—Viejo… el tipo es infeliz
—No soy bueno con la felicidad —se encogió de hombros.
Silencio.
— ¿Quieres decir que Hinata no te hace feliz? —lo miró con los ojos entrecerrados.
—Me hace feliz —afirmó —solo digo que no tengo problemas con no serlo
Luego de esa respuesta Naruto empezó a hacer una rabieta.
— ¡Vamos idiota! Tendremos juegos de azar… sin mujerzuelas —pero ante esto último el rubio le guiñó —además las chicas también van a hacerle una despedida a Hinata ¡No podemos dejar que se diviertan más que nosotros!
—Naruto —el rubio dejó de hablar al escucharlo —idiota —el hombre en cuestión iba a empezar a responderle el insulto, pero Sasuke no lo dejó —Eres el Hokage… no se supone que participes y menos que organices estas cosas
— ¡Eso no importa! Mi mejor amigo se casa, el pueblo lo entenderá
—Olvídalo
Naruto resopló, exasperado, sin creer lo difícil que estaba siendo convencer a Sasuke, normalmente accedía luego de un buen rato solo para no tener que escucharlo, y se estaba esforzando en ser molesto, pero por alguna razón no podía sacarlo de sus casillas.
Entonces se le ocurrió.
— ¿Y si hacemos un trato? —Dijo —una propuesta que no podrás rechazar
—Lo dudo
La risa de Naruto no se dio a esperar.
—Ya verás —Con paso seguro se acercó al Uchiha, quedando frente a él con las manos en su cintura y una gran sonrisa —Si aceptas te dejaré en paz por todo un mes después de que digas "acepto" frente al altar, ni siquiera te molestaré durante tu luna de miel
— ¿Pensabas joderme también durante nuestra luna de miel? —lo miró amenazante.
—En primer lugar: no digas "nuestra" luna de miel, sé específico… suena raro —le dijo —en segundo lugar: Hinata te va a joder, no yo —y empezó a mover las cejas sugestivamente —y solo les iba a enviar cartas para asegurarme que todo estuviera bien y que la producción de descendencia estuviera en marcha… siendo un buen amigo, bastardo
Sasuke lo miró con el ceño fruncido, pero su mente estaba maquinando a toda potencia porque todo parecía muy bueno para ser cierto, pero si algo había aprendido de Naruto era que era fiel a su palabra incluso si tenía que ser un dolor en el culo para serlo o no serlo, en este caso.
—Dos meses —Dijo, hundiéndose un poco más en su mueble —También quiero las mejores misiones, ninguna idiotez de entregar pergaminos
— ¡Son pergaminos importantes!
Pero él solo se quedó con los brazos cruzados, esperando su respuesta.
Naruto se rindió más rápido de a lo que cualquiera de los dos les gustaría admitir.
—Vengo por ti esta noche, vístete con ropa normal —fue lo que dijo Naruto mientras caminaba hacia la puerta, no sin antes voltearse y señalarlo dramáticamente — ¡Y más te vale que lo disfrutes, o si no….!
Sin embargo, salió sin decir nada.
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Y tal como lo había dicho, Naruto fue por el cuándo el reloj marcó las nueve y sinceramente pensó que se le había olvidado, aunque esperarlo más temprano hubiera sido un insulto a la impuntualidad del hombre, a pesar de no haber plantado una hora él suponía que serían a las siete treinta u ocho a más tardar, por lo que cuando el rubio llegó él se encontraba sentado en su jardín limpiando su espada recién afilada.
Se había vestido con lo más civil que había encontrado, supuso que eran de esas inservibles ropas que Hinata le había comprado para cuando estuvieran haciendo actividades "normales" y que habían terminado en el espacio más profundo del closet que compartían.
Al final no eran tan inservibles como había pensado.
Entonces arribaron al lugar sin muchas fanfarreas.
Era un lugar casi en el centro de la ciudad, sinceramente por fuera se veía como un bar de mala muerte al que al menos él no frecuentaría, pero por dentro era agradable… al menos lo tanto que podía ser. La iluminación era una combinación de matices blancos en los centros y rojos cerca de las paredes, había muchas mesas alineadas cuyos asientos eran completos al tamaño de la mesa, solamente terminando en el extremo donde estaba el pasillo, también un gran espacio que suponía era para bailar.
Algo que le pareció curioso eran los tubos que se encontraban a cada dos mesas, nada productivos y un desastre visual.
Curiosamente estaba vacío, aparte de ellos y los empleados no había nadie más.
Iba muy bien por el momento.
—Los demás no deben tardar en llegar.
Claro, Naruto no podía vivir sin arruinar las cosas.
Y tal como dijo, unos minutos después habían llegado todos: Shikamaru y Choji, la porción masculina del equipo de Hinata, también estaba Lee, algunos de los integrantes antiguos del grupo AMBU a su cargo (los que no estaban muertos) y un par más que no conocía sin importar en que Naruto insistirá en que eran ex compañeros de algo.
Sin embargo el único presente que le llamó la atención era el hombre de más edad entre todos los invitados presentes parado cerca de la puerta con los brazos cruzados y mirándolo fijamente con los mismos ojos que su prometida, pero sin duda más dura y fría.
Este hombre que había movido cielo y tierra tratando de evitar que cortejara a Hinata, que lo había llenado de amenazas y advertencias que nunca fueron más que eso, el mismo hombre que había llorado en silencio cuando Hinata y él decidieron vivir juntos.
Se escabulló del grupo que lo había rodeado para felicitarlo y unos pocos para darle concejos sobre el matrimonio siendo todos ignorados cuando empezó a caminar hacia el intruso, finalmente parándose frente a él con los brazos cruzados.
—Hyuga
—Uchiha
Ambos miraron hacia el otro en silencio.
— ¿Qué haces aquí? —preguntó Sasuke finalmente, un poco irritado por este hombre.
— Asegurarme de que no hagas ninguna estupidez
Y el Uchiha solo pudo reír.
Él sabía la verdadera razón por la que estaba ahí.
Ese hombre, quien había sido lo más cercano a una figura paternal que Hinata había tenido, pero que todo el mundo sabía que había algo más que ese sentimiento de él hacia ella estaba esperando la última oportunidad para evitar su matrimonio. Ko Hyuga
Claro que no le daría razones, no lo haría incluso si no estuviera ahí.
—Diviértete con eso
Luego de decir eso Naruto lo arrastró lejos, no se había percatado el momento en el que la música empezó o cuando era estridentemente alta, supuso que fue durante el momento en el que él y el Hyuga se miraban fijamente.
Ambos se sentaron en la misma mesa en la que estaban Shikamaru, Kiba, Shino y Lee, sobre la mesa había varios shots servidos, alineados en un total de diez a cada lado de la mesa, coincidentemente frente a Sasuke y Naruto, la sonrisa extraña del rubio era la única respuesta que necesitaba a una pregunta no formulada.
—Espero que estés listo —dijo Naruto —voy a patear tu resistencia tal y como lo hago con tu culo cuando entrenamos
—Entonces yo soy el que debería decir eso —fue lo único que dijo. Luego miró el líquido transparente con desinterés.
—Muy bien Naruto, tu empiezas —y tan pronto como Kiba terminó de pronunciar esas palabras, el rubio tomó el primer vaso, llevándolo a su boca y drenando el líquido de una sola vez, dejando caer fuertemente el vaso sobre la mesa junto a un gutural sonido saliente de su garganta y luego lo miraba con una gran sonrisa, retándolo.
Con toda tranquilidad él también tomó su primer trago, a diferencia de Naruto, él solo colocó silenciosamente el vaso sobre la mesa, sin ningún ruido.
Su tranquilidad aparentemente fue suficiente para encender la competitividad de Naruto a su punto máximo, que sin miramientos tomó rápidamente tres más, los cuales fueron llenados tan rápidos como se vaciaron por Kiba, mientras que Shikamaru hacía lo propio con los de él.
Unos siete minutos y cinto botellas de cada lado después, Naruto se había desplomado sobre la mesa, al borde de la inconciencia.
—Y no se dio cuenta —suspiró Shikamaru, tomando el último vaso de la mano de Naruto y tomándolo —Una resaca el día de la boda es muy problemática
Sasuke sonrió con altanería, tomando el último vaso de agua que le había servido Shikamaru.
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— ¿Dónde está el desafortunado?
Todos los hombres, sin excepción, voltearon rápidamente a hacia la dirección de dónde provenía la aguda y seductora voz, encontrando unas tres mujeres paradas en la puerta, Ko, que aparentemente había decidido que era hora de irse se había quedado frisado próximo a la puerta, con los ojos abiertos de par en par porque, sin vergüenza aparente, las tres féminas se encontraban disfrazadas muy sugerentemente de un gatito, un conejo y finalmente un perro.
— ¡He! Chicas, por fin llegaron —Dijo Kiba todo emocionado, acercándose a las tres con los brazos abiertos.
Claro, el Inuzuka tenía que ser.
— Si —rio la que estaba vestida de perra, quien acaparó totalmente la atención de Kiba —Tuvimos unos pequeños problemas con nuestras colas —dijo, dándose la vuelta y balanceando coquetamente el trasero, moviendo dicha parte del vestuario.
Alguien chifló mientras que otros hicieron unos cuantos comentarios subidos de tono.
La chica que parecía ser la líder de las tres –de alguna forma– muy lejos de sentirse ofendida pareció complacida volvió a preguntar por él, a lo que Naruto, quien sorprendentemente se había recuperado de su borrachera bastante rápido –A diferencia de Lee, que ya hacía inconsciente sobre uno de los muebles largos– lo señaló con euforia, gritando:
— ¡Está aquí, está aquí, este es!
Sasuke, quien tenía la misma expresión seria de siempre –la de constipado, según Naruto– se había quedado viendo a una de las chicas, a la que estaba vestida de conejo, específicamente, lo cual no pasó desapercibido por nadie.
Y es que la chica era inquietantemente similar a Hinata, tanto que incluso Ko se le había quedado mirando con duda, con la boca apretada en una línea y su chaqueta en las manos, listo para cubrirla.
Entonces cuando las otras dos lo tomaron de ambas manos, apartándolo del grupo y sentándolo en una silla en medio de la pista de baile, colocándose ambas a cada lado de él mientras la otra se acercaba lentamente a él, pudo notar un poco más las similitudes que tenía con Hinata.
Eran aproximadamente de la misma estatura, tal vez siendo la que estaba frente a él un poco más alta, nada muy notorio. La forma en la que caminaba también era muy similar a la de Hinata cuando se encontraba insegura de preguntarle algo o cuando trataba de disculparse de algo de lo que ni siquiera tenía la culpa: eran pasos lentos, inseguros y temblorosos.
Aunque las diferencias eran visibles, la más notable eran sus ojos: azules, pero eran tan claros que de no ser que ella ya se encontraba sentada en sus piernas no los hubiera notado, también el pelo era distinto, mientras el de Hinata era de un raro tono azulado, fino y suave, el de esta mujer tenía un falso tono purpura, grueso y muy brillante.
Pero sus caras eran casi las mismas, cosa que lo había tenido engañado por unos momentos, pero la sonrisa perversa y los movimientos desvergonzados que empezó a hacer sobre su regazo lo trajeron a la realidad y con el ceño fruncido lleno de furia la miró.
—Tú no eres Hinata —gruñó, y no menos de medio segundo después la mujer calló al piso, convulsionando bajo los efectos de su Sharingan.
Todos, incluso Ko –hasta Lee, que estaba despertando –se quedaron en callados.
— Dijiste que pagarías el doble —susurró la mujer vestida de gato, quien se había movido rápidamente junto a Kiba, sin despegar la mirada de su pobre compañera, el Inuzuka asintió —bueno, te va a costar más que eso
Ambos se estremecieron cuando el Uchiha los miró.
—Es justo
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Finalmente, ya pasada la media noche y mucho más, todos fueron echados por los exasperados dueños.
Kiba, Lee y Naruto iban por delante de él y Shikamaru, con los brazos sobre los hombros de los otros, cantando una canción inentendible en su lenguaje de borrachos. Shino se había ido hace bastante tiempo, de hecho, fue el primero en partir, antes del "accidente" con aquella mujer, mientras que Ko se fue un poco después.
Choji se había quedado en el local muy a la negativa de los dueños, porque aún quedaba bastante comida por la que alguien había pagado y el simple hecho de que fuera a quedar desperdiciada era inaudito.
No sabía cuándo se habían ido los demás y no le importaba.
—Escuché que Temari estaba en cinta
No sabía porque sentía la necesidad de comenzar una conversación.
—Si —dijo Shikamaru, calando el cigarrillo que había encendido hace poco segundos.
Pero el silencio volvió.
— ¿Cuánto tiempo?
— Dos problemáticos meses
—Hmn
Sasuke sintió como el humo del cigarrillo le pegó más fuerte que hace momentos, así que miró al Nara, quien lo miraba a él.
—No creo que quieras preguntarme sobre mi muy embarazada esposa
Sasuke dudó.
— ¿Cómo es? —Preguntó finalmente —el matrimonio
—Problemático —respondió francamente el Nara y Sasuke frunció el ceño —es muy diferente al noviazgo… es como si pasaras de la tierra al fuego sin darte cuenta. Te despiertas todos los días junto a la misma persona, comparten un baño de una forma nada sexual, cuando dicen tu apellido de hecho no sabes si es a ti o a ella… también hay más responsabilidades que te pueden llevar a una discusión en menos tiempo de lo que piensas, incluso puede que termines durmiendo en el sofá un par de noches… después de los primeros meses ya ni siquiera te molestas en arreglarte o tener una cita, las enfermedades son la peor parte, por cierto
Sasuke se detuvo y así lo hizo el Nara un poco más adelante y volteó a verlo.
—Pero te despiertas con la persona que amas y no te importa perder la mitad del día en esa cama, compartir el baño es lo de menos, incluso encontrarás que es uno de tus lugares favoritos de la casa, escuchar que a ella la llamarán por tu apellido solo te recordará lo afortunado que eres de que te eligiera a ti incluso si crees que no lo mereces. Las responsabilidades son parte de la vida pero no es algo que será exclusivamente tuya incluso si quieres que lo sea para que no tenga nada de qué preocuparse. Discutirán una y otra vez pero luego se contentarán y su relación será mucho más fuerte, incluso si te toca dormir en un mueble o incluso en el piso cuando despiertes la encontrarás contigo, dormida sobre ti o esperando a que despiertes porque tienen que arreglar las cosas, esa casa que compartirán será su santuario y el lugar preferido de ambos para estar, la ropa será lo de menos y cuando te enfermes o ella se enferme estarán el uno junto al otro deseando que el otro se recupere, desearás tomar todo lo malo de ella y ella deseará tomar todo lo malo de ti
Sasuke escuchó cada palabra atentamente, sintiendo que algo dentro de él que había estado inquieto con la incógnita se calmaba, pero sentía que aún debía descubrir todo eso por sí mismo.
—No es nada de lo que esperas y eso lo hace mucho mejor —dijo Shikamaru volviendo a caminar —Y esa es la mejor parte de todo
Sasuke se quedó parado ahí hasta que Shikamaru desapareció de su vista un poco después de que lo hicieran los otros tres, pero en lugar de retomar el mismo camino que ellos, miró hacia la derecha y poco después empezó a caminar hacia esa dirección.
Como si algo lo estuviera llamando.
