Hinata miraba su reflejo en el gran espejo de Ino con pesadez, tratando nuevamente, pero fallando, de tapar más sus pechos subiendo un poco el escote.
— I-Ino… no creo que s-sea una buena… idea
—Tonterías —fue lo único que dijo Ino mientras permanecía concentrada haciendo el maquilla de Tenten.
Hinata siguió mirándose y mirando a las otras dos a través del espejo. Aún no entendía la idea de la rubia para su despedida, sinceramente espera algo parecido a lo que había hecho con la despedida de soltera de Temari –una casa repleta de hombres con apretados disfraces que desaparecieron gradualmente a lo largo de la noche luego de varios juegos… no recordaba mucho más después de que se desmayó cuando uno de los strippers empezara a "menearlo" frente a su cara –pero esto en su lugar ahora las disfrazadas eran ellas.
Ella estaba vestida con un –muy corto– vestido rojo vino que apenas llegaba a la parte baja de sus glúteos, el mismo tenía corte asimétrico por lo que era más largo por detrás que por delante, aunque la diferencia era mínima. La parte alta era corta y no tenía mangas, por lo que, aunque era apretado, no podía dejar de pensar en que se bajaría en algún mal movimiento y considerando que Ino le había prohibido vestir cualquier tipo de sostén. La parte media era ajustada y aún más con el corseé negro con detalles dorados que se le había añadido, esto había que sus pechos se levantaran un poco más y parecieran más llenos de lo que realmente eran. Su espalda y hombros estaban cubiertos por una fina capa negra que solamente se unía l ser atada por unos finos lazos en la parte del cuello. Sus pies estaban vestidos por unas botas altas que llegaban un poco más debajo de sus rodillas, cubriendo las medias negras casi en su totalidad. Finalmente sobre su cabeza había un extraño gorro puntiagudo, negro y de ala ancha. De maquillaje solo tenía pintalabios rojo y un profundo contorneado de delineador negro, mientras que sus pómulos permanecían desnudos, pues según todas las demás su sonrojo era su "maquillaje natural".
Ino le había dicho que ella era una bruja.
Se ofendió hasta que la rubia le explicó que así eran las brujas de oxidante.
Ino se disfrazó de pirata. Al igual que ella llevaba un corseé negro y un vestido, solo que el de ella era blanco, un poco más suelto y de tela extraña, además tenía mangas que empezaban a medio brazo, igual de blancas y anchas hasta que llegaban a sus muñecas, donde se cerraban en las muñecas, las cuales estaban ampliamente decoradas al igual que su cuello. El vestido de ella era mucho más corto –de hecho, dudaba que fuera un vestido –y bajo a él se podía ver un poco del pantalón muy corto de color negro que llevaba. Los botines eran de un extraño color rojo ladrillo y las medias eran largas, con una combinación de dos colores: amarillo y rojo en forma de líneas. Y al igual que Hinata, llevaba un sombrero, solo que muy diferente al de ella y con muchos colores y adornos. A diferencia de Hinata, su maquillaje era muy cargado: pintalabios rojos, sombra de ojos dorada con un contorno negro, mucho delineador y rubor de un tono más oscuro que el de su piel aunque parecía ser la misma piel en sí, también se había dibujado una cicatriz en la mejilla derecha, y tenía que darle crédito porque lucía muy real.
Tenten, por otro lado, era una "valkiria" y Hinata podía jurar que su traje estaba hecho por completo de metal o al menos eso aparentaba. Parecía ser la simulación de una armadura poco funcional: La parte de arriba era solo un sostén plateado con incrustaciones de metal por doquier, con una leve cascada que caía formando un triángulo, donde la parte más larga se detenía un poco más arriba de su ombligo. La falda parecía ser lo más incómodo ya que estaba cubierto por largas y anchas hojas de metal que terminaban en punta, esto parecía incomodar un poco a la maestra de armas ya que el rango para abrir sus piernas era muy cerrado. Incluso tenía guantes y rodilleras de metal. Lo único que parecía ser del material correcto eran las botas, igual de plateadas y que lo único parecido al metal que tenía estaba en las suelas. También tenía una capa, pero a diferencia de la de Hinata, la suya era mucho más corta y de un color que con la iluminación no se podía decir si era plateada o dorada. Finalmente ella, al igual que Hinata e Ino, llevaba el pelo suelto, con una pequeña diadema que iba de oreja a oreja, por detrás de su cabeza, con pequeñas alas en las puntas. A ella Ino solo le ponía brillo en la cara.
—Listo —dijo la rubia —Vamos con las demás
Las otras dos solo suspiraron y siguieron a Ino hasta la parte baja de su casa, donde se encontraban Sakura, Temari y Moegi.
— ¡Ya era hora! —Gritó emocionada Moegi al verlas bajar las escaleras —Casi mando a la policía por ustedes —dijo para luego señalar a Sakura.
Y es que la chica iba vestida como tal, una policía: tenía un mono azul marino corto, el cual tenía un zipper en medio que no subía más que hasta medio pecho, las mangas eran igual de cortas y en el lado derecho del torso tenía una placa. El mono tenía unos pocos bolsillos y en la cintura había un cinturón negro ligeramente suelto, en este se podían ver unas esposas, una macana y por alguna razón también llevaba un látigo. Llevaba botines negros y una boina a juego con el "uniforme". De todas ellas Sakura era la única que había logrado convencer a Ino de dejarla ir con la cara desnuda.
Por otro lado, el disfraz de Moegi escogido por Ino era el de "gitana" con un vestido largo de estridentes colores purpura y verde esencialmente, del lado de la pierna izquierda la falda era abierta, lo que dejaba ser una de sus tonificadas –a pesar de ser la más joven de todas, Moegi tenía un buen cuerpo, además de ser la más alta de todas –la parte media estaba ajustada con un corseé negro y la parte superior era muy similar a la vestimenta de Ino. En su cabeza tenía envuelto un pañuelo purpura con cadenas a juego, también llevaba bastante joyería y de todas era la única con tacones de punta abierta.
— ¿Estás segura que es buena idea? —preguntó Sakura señalando levemente a Moegi.
—Pfff claro, ya está mayor —y la chica solo asintió energéticamente — ¿Y Temari?
—En la cocina
Las cinco se dirigieron al lugar en cuestión, encontrando a la mujer sentaba en el piso contra la puerta de la nevera, abierta, mientras comía una combinación de todo lo que había en el refrigerador de Ino.
— ¡Temari, vas a arruinar tu maquillaje! —le reprochó Ino.
—No es cierto, cállate —fue lo que respondió la rubia para luego tomar un gran bocado de pastel de chocolate con miel y brócoli, todas la miraron con asco.
—No deberías comer eso —dijo esta vez Sakura.
—Si debería, cállate —volvió a arremeter la rubia con la boca llena.
De algún modo Hinata se acercó a ella y le quitó casi la totalidad de los alimentos que tenía en las manos y le ayudó a ponerse de pie.
A causa de su aún no notable embarazo, Temari era la única que llevaba un disfraz más holgado pero no menos revelador. Ella era una diosa del olimpo, le había dicho Ino, por lo que llevaba un vestido blanco que solo se ajustaba en los pechos, pero que caía suavemente el resto. La falda estaba abierta por ambos lados en vez de uno, por lo que se podían ver las cintas doradas de las sandalias que llegaban ridículamente alto. En la cabeza tenía una corona de laurel y su cuello y brazos estaban repletos de joyas doradas. El maquillaje era simple en tonos dorados.
—Ino, aun no entiendo porque tenemos que vestirnos así —fue lo que dijo Hinata aun sosteniendo una de las manos de Temari.
—Será genial, confía en mi ¿Quién es la madrina aquí? —Preguntó la rubia y solo se escuchó un mormullo colectivo — ¡Se me avivan!
—Tú, tú eres la madrina —respondió Sakura exasperada — Solo dinos que vamos a hacer
— ¡Bueno, ya! Que frentona más gruñona — ante esto Sakura solo rodó los ojos, por su lado, Uno sonrió ampliamente y colocó una de sus manos en su cadera mientras que con la otra les apuntó — ¡Aremos el recorrido de la novia!
Todas, a excepción de Moegi quien había empezado a aplaudir emocionada con una sonrisa de oreja a oreja, la miraron con confusión.
— ¿Qué diablos es el recorrido de la novia? —Preguntó Tenten esta vez.
—Qué bueno que preguntas, mi querida Tenten —dijo la rubia —El recorrido de la novia es un viaje que aremos a todos los lugares favoritos de, en este caso, Hinata y también a sus lugares menos favoritos y a aquellos a los que nunca se atrevería a ir
Ante esta revelación Hinata se tensó visiblemente.
—No te diré cuáles son esos lugares —fue lo único que dijo con la voz un poco más profunda de lo normal
—No tienes que —rio Ino —ya estuve en tu mente
A este punto la boca de Hinata se mantenía apretada en una línea recta, mientras que podían escuchar como su respiración se aceleraba.
—Por cierto, que pilla, nunca lo creí de ti
Todas ahora miraban a la rubia con curiosidad Hinata solo sudó frio.
— Pero ¿Y los disfraces? —preguntó Tenten.
—No hay una razón —Se encogió de hombros —solo pensé que con un atuendo sexy sería mejor
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Luego de tratar de convencer a Ino de lo mala que era su idea –y perder –finalmente habían decidido seguir el plan de la rubia. Ino había dado argumentos sorpresivamente buenos de porque deberían hacer esto tal y como ella quería, tanto así que al principio habían sido Hinata, Temari, Sakura y Tenten contra Ino y Moegi, al final fueron todas contra Hinata.
Por eso ahora estaban paradas frente a unos de los clubs nocturnos más famosos de Konoha, frecuentado tanto por civiles como por ninjas sin estigma alguno, incluso el mismo Sasuke solía venir –con ella –de vez en cuando. Al contrario de lo que podrían creer, ellas no estaban aquí porque fuera un lugar que odiara o no se atrevería a ir, era lo contrario, le encantaba ese lugar aunque no creyó que se encontraría en ese lugar precisamente esa noche, pero Ino había dicho que había dejado unas cuentas botellas de licor encargadas para emborracharse esa noche, a excepción de Temari, quien exclamó lo frustrada que Shikamaru la había dejado embarazada en el momento menos indicado. Ella y Temari se quedaron afuera esperando a las demás afuera –Moegi había entrado muy emocionada, era la primera vez en ese lugar desde que había cumplido la mayoría de edad –y luego de casi media hora cada una salió con una bolsa repleta del dichoso licor –quince en total – tres botellas de agua mineral y dos de jugo para Temari.
Cada una tomó una en sus manos y las restantes estaban colgadas en los cinturones de Ino y Sakura y en los bolsillos secretos del disfraz de Moegi.
— ¿A dónde vamos primero? —preguntó la menor de ellas.
—Bueno, Hinata tiene que elegir dos lugares: uno que le guste y otro que no, es importante que tenga que ver con la relación de ella y Sasuke y contarnos por qué —las demás asintieron y murmuraron interesadas —luego nosotras la llevaremos a un lugar que sabemos que nunca iría, repetiremos esto al menos dos veces
—Entonces ¿Qué esperamos?
Y con esto dicho, todas miraron a Hinata esperando que comenzara a guiarlas.
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El primer lugar a elegir para Hinata había sido sencillo, su lugar preferido para estar con Sasuke era la casa que compartían.
Para las demás parecía ser extraño, incluso aburrido y predecible, pero para ella perfecto e incluso nostálgico. Había extrañado tanto estar en ese lugar y no poder quedarse ahí –con Sasuke –era casi equivalente a una tortura. Hinata rio disimuladamente al ver la expresión molesta de Ino.
— ¿Entonces? ¿Qué tiene de interesante esta casa? —preguntó Ino en un gruñido.
Hinata la condujo a todas hacia la sala de estar para que tomaran asiento.
— Antes de Sasuke y yo mudarnos juntos esta casa no existía — comenzó — Solo teníamos pocos meses de relación cuando decidió construirla, antes era solo un terreno vacío donde solía estar su antigua casa… antes de la masacre
— ¿Y dónde está lo especial? —Preguntó Tenten —digo, es normal que quisiera reconstruir y esas cosas
— Lo sé, y le dije que estaba de acuerdo, era su decisión después de todo, pero él se negaba a buscar de un arquitecto, de un ingeniero e incluso de ninjas que dominaran los elementos de tierra o madera para ayudar, en cambio decidió hacerlo todo por sí mismo: El diseño, la construcción, todo.
—Típico Sasuke —rio Sakura —siempre ha creído que puede hacer las cosas mejor que todos
—Discutimos por eso —dijo Hinata, quitándose el sombrero y colocándolo sobre la mesa de centro —Cuando empezó a nivelar la tierra le dije no sabía cómo hacerlo; pero si sabía, había estado viendo como lo hacían con su Sharingan, también le dije que no podía hacerlo solo y que debía de contratar ayuda ¡Pero no quiso! Entonces invocaba grandes cantidades de clones de sombra para ayudar.
Empezó a jugar inconscientemente con su cabello.
—Estuvimos un tiempo peleados luego de que me enteré de que había tenido que empezar de nuevo cuando decidió que quería un ático y que antes de eso no había colocado las tuberías bajo tierra, entonces Naruto me dijo que no lo dejaba ayudar y que trabajaba sin comer, hasta quedar inconsciente —su voz se quebró un poco con eso ultimo y las otras solo la miraron en silencio —Yo empecé a llevarle el almuerzo, pero seguíamos sin hablar hasta después de unos meses, entonces empezó a aparecer de repente cada vez que estaba sola y me preguntaba sobre qué cosas prefería en una casa, o cuantas habitaciones tendría mi casa ideal, si prefería madera o baldosas, siempre creí que era su forma de pedir consejo
—Pero no era —Dijo Temari con una sonrisa y Hinata asintió.
—Para cuando terminó las cosas en el compuesto estaban peor que nunca, incluso cuando me había convertido en AMBU hace poco seguían cuestionando mis habilidades y decisiones. Un día, cuando llegué de una misión fui directo a mi habitación para tomar una ducha ¡pero ninguna de mis cosas estaban! Y antes de poder decir algo, escuché un gran alboroto en la puerta y cuando me acerqué a ver ahí estaba Sasuke haciendo absolutamente nada mientras que mi padre, Ko y otros miembros del clan estaban vociferando insultos, listos para pelear, entonces cuando Sasuke me vio me dijo "vámonos a casa" pero yo aún no entendía; aun así me fui con él mientras mi padre gritaba a mis espaldas que la única vez que volvería a tocar el pie dentro del compuesto sería el día que me marcaran
Contuvieron el aliento y Hinata se limpió las lágrimas.
—Entonces cuando llegamos y me mostró todo, era prácticamente la casa que siempre quise, me di cuenta que siempre que me preguntaba algo era para implementarlo, finalmente terminó ligando su estilo y las cosas que quería con los míos, lo último que me mostró fue la habitación y todas mis cosas ya estaban ahí
Todas soltaron un "awww" colectivo provocando que Hinata se sonrojara.
—Preparó todo para ti… trajo tus cosas aquí para sorprenderte ¡Es muy romántico! —chilló Moegi.
—Y raro —dijo Tenten
— ¿Qué tal si nos enseñas todo? Y si no encuentro una mazmorra sexual en ese ático, estaré muy decepcionada
Hinata se sonrojó pero ignoró el último comentario de Temari, procediendo a mostrarles todas las habitaciones que las demás no conocían. Cuando terminaron se dirigieron, muy a pesar de Hinata, a su lugar menos favorito.
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— ¿El cementerio? —salió de la boca de Sakura.
Y es que sí, estaban en el cementerio el medio de la noche, y a pesar de que estaba cerrado, como ninjas no les había resultado mucho problema entrar ahí –aunque en ese momento algunas se cuestionaban sus elecciones de vida –.
— ¿A quién le gusta el cementerio?
Moegi levantó la mano, pero luego la bajó lentamente debido a la mirada sorprendida de la mayoría.
—Realmente no tengo problemas con el cementerio, vengo aquí seguido para limpiar la tumba de Neji y hablar con él, solo no me gusta de noche
— ¡¿A quién carajos le gusta el cementerio de noche?!
Moegi levantó la mano nuevamente.
— ¿Podemos irnos? —Preguntó Tenten —Este lugar me pone de nervios
— ¡No! —Dijo Ino —No hasta que Hinata nos diga ¡Y más te vale que lo hagas rápido!
—Bueno —tomó una gran bocanada de aire —Sasuke y yo tuvimos nuestra primera ruptura aquí
Luego de un largo rato, Temari fue la primera en hablar.
— ¿Aquí? —Hinata asintió — ¿su primera ruptura fue aquí? —volvió a preguntar, señalando el lugar en el que estaba parada para hacer énfasis en su pregunta.
—De noche —la novia asintió.
— ¡¿Qué clase de gente loca son ustedes?! —gritó la rubia.
Justo en ese momento las ese momento las escasas luces del cementerio empezaron a parpadear.
— ¿Y-y por qué rompieron? —preguntó Sakura, aterrada.
—B-bueno, cuando le pregunté si me podía ayudar a entrenar para poder entrar a AMBU se negó, creí que no me quería ayudar a entrenar así que simplemente me puse a entrenar por mi cuenta, per-
Fue interrumpida por un grito… de Tenten.
— ¡A-ahí hay alguien! — Y todas miraron para donde la castaña apuntaba, pero no había nada —Vi una sombra, l-lo juro
— ¿Te puedes apurar? —Gruñó Temari —siento que si paso cinco minutos más aquí daré a luz
—En ese caso sería un aborto —murmuró Sakura.
—Si la dejaran terminar —gruñó Ino
Hinata prosiguió, un poco nerviosa.
—L-la se-semana después de presentar mi pos-postulación para entrar a AMBU me llegó un comunicado que decía que los líderes de los escuadrones no consideraban mis habilidades aptas, eso me dejó muy mal, pero lo seguía intentando y obteniendo la misma respuesta, hasta que un día un AMBU apareció frente a mi diciendo que era la última oportunidad que tenía para presentarme a tomar las pruebas, que ya había faltad a todas las oportunidades anteriores, y así como llegó, se fue —y a medida que Hinata hablaba, su voz cambiaba de acuerdo a los sentimientos que experimentaba, cosa que no pasaba por alto por las demás —fui al apartamento de Sasuke para decirle las buenas nuevas, él me había dado una llave así que entré, en ese momento estaba de misión pero no lo sabía, así que mientras lo buscaba encontré varias cartas de AMBU sobre su mesa que estaban dirigidas a mí, no sabía porque las tenía, pero cuando las leí me sorprendí ¡Todas eran cartas de llamado! Entonces me di cuenta de que las demás eran falsas y él las había estado interceptando y cambiando
—Ese hijo de perra —Gruñó Tenten.
—Eso dije yo… regresó ese mismo día, pero yo había pasado todo el día y noche aquí, había limpiado la tumba de Neji y la de mi tío, cambie las flores y me desahogué, no me había dado cuenta de la hora pero ara cuando Sasuke vino por mí ya era de noche, le pregunté por las cartas y me confirmó que él las había cambiado como si de nada se tratase, entonces discutimos y terminé rompiendo con él
A decir verdad, tener que contar esto era un poco difícil, esa había sido la peor discusión que habían tenido y la única vez que se separaron, incluso si antes o después habían discutido y dejado de hablar por unos días nunca habían llegado al punto de separarse.
—Así que eso fue —dijo Sakura sorprendida, la ruptura tomó por desprevenido a más de uno pero nunca se supo la razón y por tal los rumores de infidelidad no se habían dado a esperar, pero para ella y Naruto era obvio que la razón era diferente y la forma de actuar –más– lúgubre y violenta de Sasuke era más que un indicativo de eso. Nadie creyó que volverían a estar juntos, pero ocho meses, para alivio de Naruto, retomaron su relación.
—Creo que tu primo se hubiera molestado mucho de que volvieras con él después de eso —Dijo Temari.
—Probablemente hubiera intentado matarlo después de eso —dijo esta vez Tenten con voz más suave y una triste y pequeña sonrisa en sus labios.
El silencio las arropó, siendo incómodo para unas y triste y reconfortante para otras, por alguna razón se sentía dificultoso tomar la iniciativa de un abrazo grupal por lo que nadie lo intentó. Se quedaron así por un rato, sin decir una palabra, hasta que Moegi habló.
—Y… ¿Quiénes son esas personas? —preguntó.
Todas miraron a su alrededor notando las sombras proyectadas entre los árboles, detrás de las lápidas y algunas incluso se encontraban suspendidas sobre la grama, titilantes, parecían acercarse cada vez que parpadeaban, las luces empezaron a parpadear nuevamente, con más intensidad y las plantas empezaron a mecerse violentamente.
—Somos ninjas, somos kunoichis, somos ninjas somos kunoichis —repetía Sakura una y otra vez, aterrada, todas –menos Moegi –lo estaban.
Entonces todas las sombras empezaron a acercarse.
— ¡Al diablo, yo me voy de aquí! —Gritó Ino, tomando la muñeca de la más joven y arrastrándola con ella, las demás la siguieron y salieron de aquél espantoso lugar.
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Luego de la aterradora experiencia –por la cual Sakura tuvo que atender a Temari incluso antes de que ella misma pudiera calmar su acelerado corazón –Ino había tomado las riendas de nuevo, burlándose de como todas habían salido corriendo como pequeños gatitos, pasando por alto el hecho de que ella había sido la primera en echar a correr.
Ahora estaban frente a su tercer destino, elegido por Ino y Hinata conocía la razón.
—Entonces, Hinata ¿Nos dices por qué estamos en las aguas termales o debo contarlo yo esta vez? —preguntó la Yamanaka arqueando sus cejas una y otra vez.
Hinata no sabía si respiraba o no, estaba petrificada de solo estar en ese lugar, a decir verdad preferiría estar en el cementerio, sería mucho mejor sin duda, al menos su cara estaría roja por una razón completamente diferente.
El ver a Ino encogerse de hombro mientras la miraba con ojos picaron alertó aún más sus sentidos, y cuando la rubia abrió la boca para hablar, ella se adelantó.
— ¡E-espera! —Gritó —Yyyoooo —pero el rápido latir en su pecho le impedía hablar y la creciente necesidad de oxígeno le provocó que empezara a hiperventilar.
—Hinata, cálmate —Dijo Sakura, un poco asustada por el estado repentino de la Hyuga, parecía como si le fuera a dar un infarto en cualquier momento.
—Vamos Hinata, no es para tanto —dijo Ino ya con un poco menos de humor, incluso dudó de esto.
Pero Hinata trató de calmarse tomado la segunda botella de licor ya caliente que aún no había empezado y dándole un gran trago y luego otro y otro, todo bajo la sorprendida mirada de las demás y cuando por fin se apartó de la botella que había dejado por mitad, soltó la bomba.
— ¡Tuvimos sexo ahí! —gritó y luego se tapó la boca rápidamente.
Fue como desatar el infierno mientras una inusual y estrepitosa risa de Ino de fondo, las preguntas fueron disparadas sin piedad y el circulo que las demás habían formado alrededor de ella se cerraba cada vez más, cuando por fin dejaron de abrumarla con tantas preguntas, Hinata trató de explicarles sin muchos detalles.
—Son aguas termales mixtas así que veníamos juntos muy seguido, solo para relajarnos y casi siempre éramos los únicos aquí. Un día simplemente… pasó…
Pero eso no parecía ser suficiente para ellas, así que siguió.
—N-no habíamos tenido intimidad en un tiempo por las misiones… y nadie parecía conocernos, no planeamos h-hacerlo, pero mientras nos relajábamos em-empezamos a tocarnos y sin darnos cuenta ya lo estábamos haciendo… n-n-no nos descubrieron y eso lo hizo excitante… así que volvíamos y siempre terminaba igual
— ¿Y si era tan bueno porque no querías volver? —preguntó Tenten.
—Apuesto que los descubrieron —dijo Moegi.
Y los murmullos que salieron de la boca de Hinata solo lo confirmaron. Todas chocaron sus manos contra sus frentes simultáneamente.
—Nos habían avisado que entraría un grupo grande a cierta hora, planeamos irnos antes de que entraran, solo nos teníamos que dar cuenta de la hora en el reloj de la entrada, pero no notamos que el reloj estaba descompuesto, marcando la misma hora, y mientras yo estaba sobre Sasuke… todos entraron, al principio no se dieron cuenta y nosotros nos manteníamos en el mismo lugar, pero entonces la gente empezaba a acercarse a hablar y Sasuke tuvo la grandiosa idea de empezar a moverse… y gemí —lo último lo dijo muy bajito, muy avergonzada.
Las otras la miraban incrédulas, pero con grandes sonrisas en sus labios.
¡Era tan vergonzoso!
—Entonces no has vuelto desde entonces —afirmó Sakura.
— ¡Nos vetaron del lugar! —gritó/susurró —incluso si no lo hubieran hecho, no pisaría un pie ahí de nuevo.
—Pero te gustaría ¿he? —La molestó Temari —Hay unos hoteles cerca, tal vez pasarán su noche de bodas ahí… o aquí…
—Yo estoy sorprendida de que Sasuke tenga ese tipo de fetiche —Dijo Tenten
— ¿Y quién dice que Sasuke es el del fetiche? —Preguntó Ino —estoy segura de que prefiere más el sadomasoquismo
Y todas voltearon a ver a Hinata, quien ya se encontraba caminando lejos, indispuesta a responder otras de las vergonzosas preguntas que estaban por llegar.
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Luego de eso habían empezado nuevamente, yendo a otro de los lugares preferidos de Hinata pero se detuvieron cuando debían ir al siguiente lugar, Temari había dicho que no creía que pudiera resistir otro susto, así que la llevaron a su casa. Moegi, a pesar de estar notablemente cansada –aun parecía tener una hora para dormir –se había negado a irse y las acompañó a otro club, esta vez elegido por Tenten y que resultó ser un club nudista con un área para hombre y otros para mujeres.
Moegi había caído rendida incluso antes de que un grupo de hombres que solo vestían pequeñas trusas se acercaran a ellas y empezaran a bailar para ellas, muy cercas. Ino y Tenten parecían divertirse bastante, mientras Sakura cargó a Moegi y se despidió de Hinata diciendo que la llevaría a su casa y dormiría un poco antes de su próximo turno.
Las dos restantes la obligaron a sentarse mientras era rodeada por todos los hombre de antes, uno de ellos, el que bailaba tras ella le había estado tocando los hombros y luego bajaba un poco por la parte delantera, tocando de más. El que se encontraba frente a ella sostenía la parte superior de su pantaloncillo y lo empezó a bajar lentamente y antes de que ella misma lo notara le paralizó las manos y poco después las piernas, dejando que el hombre callera fuertemente contra el piso.
Curiosamente no gritó, parecía estar acostumbrado.
Buscó a Ino y Tenten, pero el encontrarla a las dos sobre una tarima, bailando, tal vez un poco borrachas, pero verlas divertirse tanto le hizo pensar que tal vez era mejor si las dejaba. Así que se fue, sintiéndose un poco como una mala amiga.
Caminó lentamente, la música se perdía a sus espaldas y en su mente recapitulaba su dicha "despedida de soltera" que no había sido lo que esperaba, sin embargo se había divertido, incluso con esos momentos vergonzosos que Ino le había obligado a vivir. Sin embargo, antes de que todo comenzara la rubia le había dicho que iría suave con ella, lo cual había cumplido a su modo –teniendo en cuenta que todas las anteriores que había organizado casi terminaban en una orgía-.
De repente se detuvo, sintiendo un chakra que conocía bastante bien.
Y minutos después, estaba frente a ella.
— ¿Qué llevas puesto?
Hinata rio levemente.
—Algo que Ino quería que usara
Sasuke gruñó, mirándola de arriba abajo, indeciso entre si le gustaba o si le desagradaba la idea de que alguien más a parte de él la hubiera visto así.
El silenció los envolvió.
— ¿Estás lista? —preguntó de repente.
— ¿Lista?
—Para mañana
— ¿Qué hay de ti?
Sasuke quedó callado durante unos segundos y luego asintió.
—Mañana nos casaremos —dijo él —estaremos juntos por siempre ¿Es lo que quieres?
Ella lo miró confusa.
—Realmente no esperaba a que dijeras que si cuando te propuse matrimonio — le confesó —me tomó por sorpresa, la mayor parte de mi esperaba que te dieras la vuelta y te fueras.
Hinata sintió su garganta seca, un poco adolorida.
—Es lo que pasa siempre con la gente que quiero, se alejan, las alejan —dijo —pero preferiría que seas tú que te apartes de mí antes de que alguien te arranque de mis brazos…
—Sasuke…
—Hinata, tengo miedo —dijo sincero —si algún día te pierdo, me perderé contigo
—Pero eso no va a pasar —se apresuró a decirle —no lo permitiremos
—Somos Ninjas, Hinata, la muerte siempre camina a nuestro paso y en cualquier momento se puede volver contra nosotros —le agarró las manos, sintiéndolas algo temblorosas.
—Sasuke, escucha —ella rápidamente se soltó de su agarre para tomarle la cara —incluso si eso pasa cruzaré todas las puertas del infierno necesarias para volver a ti —susurró —nada ni nadie podrá separarnos, ¿entiendes?
El no respondió y ella se puso de puntillas, besándole los labios.
— Estoy ansiosa por que llegue mañana
—Yo también
Ella le sonrió y pasó sus pulgares por debajo de sus ojos.
— ¿Cuánto tiempo tienes sin dormir?
— ¿Hace cuánto tiempo te fuiste?
Y eso la hizo sentir culpable.
— Vamos a casa —le susurró a él.
— ¿A casa?
—No puedo dejar que mi futuro esposo esté soñoliento en nuestro gran día
— ¿Ino?
—Lo entenderá —le aseguró, tal vez mintiéndole, pero cortó su siguiente pregunta cuando entrelazó sus dedos con los de él y recostando su cabeza sobre su brazo, finalmente empezaron a caminar.
