ADVERTENCIA:
Los eventos en este fanfic tienen lugar después del final de "El martillo de Thor" así que habrá algunos spoilers y que lo que ocurra en libros futuros no afectará la historia (¿o si? ewe).
Disclaimer:
Los libros de "Magnus Chase y los dioses de Asgard" y demás pertenecen a Rick Riordan, así como todos sus personajes maravillosos. Excepto por los dioses nórdicos, esos son de los nórdicos (No me digas[?]). No gano ningún dinero con esta historia, sin embargo los reviews son más que recibidos.
Capítulo 3
[Magnus] [Alfheim]
"His Father Makes Us Fake Our 'Honey Moon'"
"Su Padre Nos Hace Fingir Nuestra 'Luna De Miel'"
No voy a quejarme; no tengo derecho a quejarme. Sin embargo, el hecho de tenerlo mirándonos insistentemente, aunque esa fuera la razón por la que lo hacíamos, mientras nos abrazábamos sobre una manta del jardín detrás de la casa, me ponía los nervios de punta. Hearth me acarició el cabello con suavidad, su mirada fija en el bosque, en el punto donde se erigía la tumba de su hermano. Estábamos tan cerca… Pero no podríamos acercarnos; el padre de Hearth no nos dejaría, porque según él, la "Noche Especial" era la quinta, y ni por asomo iba a dejar a dos "adolescentes precoses" vagaran por el bosque solos. Así que ahí estábamos, fingiendo que teníamos nuestra "luna de miel", como la llamaba Hearth irónicamente, para conseguir que su padre entregara el anillo y nos dejara ir a buscar las runas.
¿Cómo pasó todo eso? Es una excelente pregunta.
Resulta que el padre de Hearth, a pesar de no tener ni el más mínimo ápice de orgullo por su hijo mago, sabe bastante sobre ciertos rituales mágicos. Así que, cuando nos descubrió tratando de pasar hacia el bosquecillo, con unas pequeñas runas casi invisibles flotando a nuestro alrededor, el hombre no cabía en sí de la emoción.
Seguro se preguntarán porqué ¿No?
Bueno, el ritual que Frey y Odín oficiaron es un antiguo ritual élfico usado por, lean bien, compañeros guerreros y amantes. Si, leyeron bien, "Amantes" con "A" mayúscula. Al parecer, algunas parejas lo hacían, para que cuando uno de ellos iba a la guerra, estuvieran seguros de que se volverían a ver. También había compañeros guerreros que, como nosotros, hacían el ritual para compartir cierta cantidad de fuerza, algo así como los Parabatai de Mortal Instruments… ¿Qué? No pueden culparme por leer esos libros en las bibliotecas públicas ¡hay un personaje muy genial que se llama Magnus! Y no me gusta porque sea gay… o bisexual, entrados a cuento...
De cualquier forma, el padre de Hearth supuso que hicimos el ritual porque nos amamos (Yo si amo a Hearth, pero ese no es el punto), e hizo una escena grandísima por no haberlo invitado. Finalmente aceptamos quedarnos en su casa y participar en la "Fiesta de Unión de Linajes" o, como yo la llamo, "Un estirado echándole en cara a sus amigos estirados de que el hijo (que nunca quiso ni apoyó) está unido por la eternidad a un Einherji hijo de Frey".
Sin embargo, hay algo bueno en todo esto, más allá de poder pasar cinco días de arrumacos y abrazos con Hearth; su padre juró e hizo el "plight thee my troth"* que nos entregaría el anillo cuando los cinco días acabaran. Decir que Hearth no cabía en sí de la felicidad por ello era mentira, no porque no estuviera contento, sino porque realmente no es alguien de expresar mucho sus emociones.
Mi mente vagaba, mientras los dedos de Hearth se deslizaban por mi cabello en una caricia dulce. Casi podía fingir que éramos una pareja normal y feliz que había salido en una cita. Digo casi porque la expresión de concentración de Hearth me recordaba que no estábamos ahí para divertirnos, mucho menos para tener una cita. Y pues no había nada de normal en nosotros ni en el padre de Hearth que nos miraba con ojos codiciosos desde la ventana de la casa. Suspiré profundamente y tomé la mano de Hearth; le hice extender los dedos y empecé a deletrear contra su palma, lo que sería el equivalente a "susurrar" en lenguaje de señas, supongo.
—Un oro rojo por tus pensamientos—dije y noté como la comisura de sus labios se curvaba un poco. Sentí como deletreaba contra la palma de mi mano.
—Estaba pensando en que estamos perdiendo tiempo valioso por complacer a mi papá—No pude evitar sentir una punzada de dolor al sentirlo (Sería sentirlo, ¿cierto? Porque lo dijo contra mi mano…) decir eso. Agradecí estar hablando en señas, porque seguro mi voz se habría quebrado por la culpa; yo estaba disfrutando esos días en los que podía abrazarlo cómodamente y darle besos en la mejilla sin ser juzgado ni confesar. ¿Qué? Había que fingir estar enamorados ¿no?
—No tiene porque ser una pérdida de tiempo; piensa en que vamos a "recuperar" a tu padre…
—Pero es demasiado tiempo ¿qué tal si Loki hace de las suyas y cuando salgamos de aquí es demasiado tarde?
—No va a pasar, Hearth… Además, podríamos aprovechar este tiempo para entrenar la "conexión".
—¿Frey te contó?— Al estar recostado sobre él pude sentir el escalofrío que lo recorrió.
—Me contó que significa el ritual que hicimos y qué podemos hacer con él…
—¿No estás enojado?— Alcé la mirada para ver la expresión de Hearth, pero él seguía mirando hacia el bosque con esa expresión indescifrable que tanto me gustaba. ¡Dioses! Como me gustaría poder hacer que dejara de preocuparse tanto… Como me gustaría poder causarle sonrisas que permanecieran curvando sus suaves labios… O probar esos labios. Agh, me distraje otra vez.
Hearth había volteado a mirarme y su expresión era temerosa y preocupada, tardé unos segundos en comprender que era porque no había dado respuesta a su pregunta, por lo que me apresuré a responder:
—No podría enojarme contigo por eso.
—¿Estás seguro?
—Tuviste una idea brillante, Hearth. Así puedo ayudarte con tu magia, hacerte más fuerte y cuidarte mejor.
—Yo debería ser el que te cuide. Esa era mi misión. Y es mi culpa que estés muerto.
—Mi muerte fue mi culpa; no fui capaz de dejar que Surt lastimara a esas personas.
—¡Pero se suponía que debía protegerte!
—El pasado está en el pasado, Hearth. Lo que importa ahora es que somos un equipo, y que debemos cuidarnos mutuamente.
—No sirvo para cuidarte… Has estado tan cerca de morir otra vez tantas veces.
—¡Lo mismo que tú! ¿Crees que me hace bien saber que han estado a punto de morir por mi culpa?
—¡Fuimos bajo nuestro propio riesgo!
—¡Lo mismo que yo!¡Y nunca puedo hacer mucho por ustedes! Sólo soy el que lleva la espada mágica.
—Nos has curado y salvado la vida varias veces.
—Y Tú nos has salvado con tus runas muchas veces más.
—Eso no es…
Agarré sus manos y las bajé; un claro "cállate" en lenguaje de señas. Él me miró con el ceño fruncido, visiblemente enojado. Su padre no estaba en la ventana. Suspiré antes de abrazarlo, apoyé mis manos en su espalda y deletreé:
—En vez de discutir por quién ha salvado más a quién… ¿por qué no probamos la conexión?
Heart me alejó gentilmente y asintió; me señaló el piso a un par de metros, indicando que me sentara. Obedecí, sin entender muy bien; él estaba sentado en flor de loto, con sus ojos fijos en mí, a un par de metros. Hearth alzó sus manos y las puso sobre sus rodillas, por la lentitud del movimiento asumí que quería que lo imitase, así que lo hice.
—En teoría— comenzó a explicar con señas:— Deberíamos poder comunicar sensaciones y poder saber si el otro está bien—.
—¿Qué vamos a hacer?
—Podemos empezar viendo qué tanto podemos compartir
—¿cómo por ejemplo?
El pellizco que se dio me tomó por sorpresa, en especial porque no esperaba sentirlo en mi brazo. Me quejé y lo miré ceñudo, él me miraba curioso y sonrió disculpándose.
—¿Lo sentiste?
—Si, dolió.
—Oh ¿Están probando la conexión?—la voz del padre de Hearth me sobresaltó, Hearth frunció el entrecejo, llevando una mano a su pecho ¿se habría asustado también? Le dediqué a Alderman una mirada de odio profundo, él sonrió malicioso, mirándome como quién ve un trofeo.
—Eso no le incumbe— repliqué, haciendo las señas también, en parte para que Hearth fuera parte de la conversación y en parte para borrar esa estúpida sonrisa de su cara. Al parecer era lo suficientemente listo como para no gritarle a un hijo de Frey (que además llevaba una poderosa espada dormida en forma de dije) por hablarle en ASL.
—Ya, ya, no hay porqué ser desagradables—dijo, en un tono tan desagradable, que me daban ganas de partirle la cara a golpes.
—¿Qué quiere?—pregunté, Hearth puso su mano en mi brazo y me miró como diciendo "tranquilo".
—Vine a ver a los dos tortolitos—replicó, mirando codicioso el elaborado anillo de plata que reposaba en mi dedo y había pertenecido a la madre de Hearth. Respiré profundamente para evitar hacer algo de lo que nos podríamos arrepentir.
—No estamos haciendo nada malo
—Yo no dije eso
—¿Qué hace aquí entonces?
—Vine a hablar contigo sobre la preparación de la celebración— respondió como si fuera los más obvio del mundo. Dentro de mí bullía la ira; ¿cómo era posible que siguiera dejando a Hearth de lado? ¿Es que acaso no se daba cuenta de lo especial y maravilloso que era? Noté la mano de Hearth en mi hombro, quería que me calmara, podía sentirlo.
—Con nosotros —corregí, mirándolo altivamente, él alzó una ceja y negó con la cabeza.
—Sólo uno de ustedes planea la celebración—dijo con tono socarrón, como si hubiera dicho un chiste ingenioso. Miré a Hearth y él asintió, explicándome con señas y un lindo sonrojo, que la celebración era un agradecimiento de parte de uno de los miembros de la pareja al otro. Alderman rió por lo bajo, como si se hubiera acordado de un chiste.
—¿Y por qué no Hearth?—pregunté molesto:—Es su hijo, ¿no debería preferirlo?—.
—Que sea mi hijo no...—Alderman hizo una mueca, probablemente a causa del comentario venenoso que se tragó:— Yo asumí que tú serías… el gatito… A juzgar por cómo han actuado estos días—.
—¿Gatito?—pregunté, volteando a ver a Hearth, quién se había puesto rojo, había palidecido (aún más en lo que se puede) y se había puesto rojo otra vez. Le dedicó una mirada de reproche a su padre.
—Oh, ¿ni eso puedes hacer bien?—preguntó Alderman altivo, lo miré con odio:— Aunque no me sorprende, de hecho, seguro que fue con tus tonterías mágicas que lograste que él te aceptara—.
—¡Yo estoy con él porque él significa mucho para mi!—repliqué, molesto por la actitud de Alderman hacia Hearth y por cómo actuaba como si yo no estuviera ahí.
—De cualquier manera—respondió, demeritando mi respuesta con un gesto:— hubiera sido imposible que lo dejaras estar arriba—.
Le iba a gritar un par de obscenidades cuando capté con el rabillo del ojo algo verde y rosa que se movía. Volteé rápidamente y sonreí; Blitzen y Alex nos habían alcanzado. La felicidad y la sonrisa no me duraron mucho, en especial con la mueca socarrona de Alex. Seguí su mirada hasta la mano que Hearth me tenía fuertemente apretada y sentí la cara caliente.
—¡Vaya! Así que éste es el problema— dijo Alex, señalando con la cabeza a Alderman, quién alzó una ceja. Alex sonrió encantadoramente antes de corregir con tono sarcástico:— Perdón, el "padre de Hearthstone"—.
—Él puede oírte— advirtió Blitzen, quién estaba enfundado en su traje protector, por lo que su voz llegaba apagada. Hearth los saludó y le hizo señas rápidas a Blitzen para explicarle lo que pasaba. Sus manos temblaron un poco cuando explicó lo de la luna de miel. Alex me miró pícara antes de rodear mis hombros con su brazo.
—¿Y cuál de los dos es el "Gatito"?—preguntó curiosa, Alderman, que había dejado de mirar con disgusto a Hearth mientras hacía señas, nos miró.
—Al parecer el inú… mi hijo—respondió, cortando el insulto al ver mi mirada de odio.
—¿En serio? No sabía que preferías ser gatito, Maggie
—No sé de qué demonios están hablando… ¡Y no me digas Maggie!
—¿No sabes qué es un "gatito"? ¿y así te dices gay?
—¡No soy gay! ¡Sólo me siento así con Hearth!
—Tsk, no grites, no soy sorda… Al menos podrías haber averiguado sobre los roles…
—¿Roles? ¿De qué diantres hablas, mujer?
—De quién va arriba y quién va abajo
—¿Eh?
—Eres muy espeso
—¡Deja de jugar y explícate!
—Huy, calma, Maggie, no te despeines… ja… Me refiero a quién se la mete a quién.
A juzgar por la carcajada de Alex mi cara debió ser todo un poema. Después de un par de minutos, en los que traté de no huír de la vergüenza, tomé el valor para preguntar.
—¿Q-quién sería el "gatito"?— mi voz salió como un hilito, con tartamudeo y todo. Claro, ¿qué creían? Soy un chico reservado y pudoroso, y hablar de esas cosas siempre me ha incomodado.
—"Gatito" es el que recibe, el que muerde la almohada… el uke en el Yaoi…
—Ya, ya entendí, suficiente—pedí al ver cómo empezaba a hacer gestos. No quería imaginarme nada de eso, menos con Hearth, porque hasta ese momento mi imaginación no había pasado de los besos y abrazos. Pensar en íntimar con Hearth era… No, me negaba a dejar que mi mente vagara por esos rumbos.
—Vaya, ¿quién lo diría? Este hijo de Frey resultó ser muy… modosito —dijo Alderman, pero en su voz no había un ápice de ironía. Volteé a mirarlo, cómo si recién notara que estaba ahí, y es que la conversación con Alex había hecho que olvidara que estábamos acompañados, por Alderman y por… Volteé lentamente y pude ver lo que sería la cara de Blitzen, cubierta por su malla protectora, orientada en mi dirección. Como se podía esperar, no pude contra la angustia de haber sido descubierto y la vergüenza que me daba la conversación y me desmayé.
Soy genial ¿no?
Como siempre empecé a soñar: debería aprender a dejar de hacer eso. Mi sueño me llevó a mi habitación del Hotel Valhalla; en la cama se hallaba Loki repantigado sosteniendo una foto en la que salíamos Hearth y yo sonriendo bajo el "sol" de Boston. Loki sonreía divertido y alzó la vista riéndose de un chiste que sólo él entendía.
—¿No lucen lindos?—preguntó retóricamente, haciendo un corazón con las manos para enmarcarnos en la foto.
—¿Qué quieres?—pregunté de vuelta, molesto, Loki rió aún más. Apreté los puños con ganas de darle en esa estúpida cara, preferiblemente en la mitad maltrecha.
—Siempre al punto ¿No, Maggie?—dijo, burlándose del apodo que me habían puesto mis compañeros de piso. Respiré profundamente, tratando de calmarme; esos sueños solían traer pistas sobre su paradero o sus planes.
—¿Qué quieres?—repetí, sin dar mi brazo a torcer. Loki sonrió complacido, dejando la foto a un lado.
—Dos cosas; la primera, darte luces sobre un pequeño...probema que tienes ahora—dijo, palmeando mi cama para que me sentara a su lado. Yo alcé una ceja y crucé los brazos, él se encogió de hombros:—Y la segunda es ofrecerte un trato—.
—No te molestes, no voy a aceptarlo—dije de entrada, Loki hizo un gesto para que esperara.
—Vamos, no seas necio; tal vez te beneficie más de lo que crees—dijo con ese tono tranquilo que me hacía querer confiar en él, el cual también era el tono que prendía una alarma en mi cabeza.
—Habla, rápido—dije, tratando de mantenerme firme.
—Con respecto a tu Problemita—dijo y rió un poco:—No hay nada de malo en enamorarse de alguien del mismo sexo—
—¿Qué tienen tú y los tuyos con cuestionar mi sexualidad?—pregunté exasperado, con la cara caliente; me negaba a seguir hablando del tema con Loki, o con cualquier persona.
—No la estoy cuestionando, entiendo que sea algo de una vez y ya—respondió tranquilo, pero sin poder esconder la sonrisa que amenazaba con curvar sus labios:—De cualquier forma, no vas a poder sentir nada más por nadie, durante toda la eternidad—.
—¿A-a qué te refieres?—Vale, lo admito, el maldito había captado mi curiosidad.
—Al ritual que hicieron, muy loable...Y arriesgado… Pensar que están unidos por toda la eternidad, que puedo tomar a uno de ustedes y torturarlo para conseguir algo del otro.
—No te atrevas a ponerle un dedo encima a Hearth
—Eso es algo para discutir en otro momento, por ahora el problema
—No hay ningún problema, somos parabatai
—¿Como Alec y Jace? Recuerda que Alec amaba a Jace, y aceptó ser su parabatai para cuidarlo y estar más cerca de él; mendigando migajas.
—¡Pues yo me quedaré a su lado y lo cuidaré y…! ¿Has leído The Mortal Instruments?
—Y The Infernal Devices; es una buena forma de pasar el tiempo. ¿Te comenté que mi personaje favorito se llama como tú?
—¡No me interesa!—él se rió, mirándome con una expresión que decía "sabes que me encanta hacerte enojar".
—Volviendo al punto—dijo, cuando terminó de reír:—Estos cinco días serán el espejo de lo que sucederá el resto de la eternidad ¿En serio quieres vivir una mentira por toda la eternidad?—.
—¡N-no es una mentira!
—Están fingiendo para su padre
—Lo que yo siento es real
—¿Y qué sientes?
—Y-yo…—Apreté los puños y bajé la cabeza; no hacía falta que dijera lo obvio, y eso dolía. Sentí las lágrimas bajar suavemente por mis mejillas.
—¿Qué pasará cuando los encamen? ¿fingirán el sexo también?
No respondí, tratando de no derrumbarme ante el peso de lo que había dicho; pasaríamos la eternidad mintiendo sobre lo que éramos, porque el único que sentía algo era yo.
—¿Porqué no se lo dices?
—¿Eh?
—¿Por qué no le confiesas que lo amas?
—Porque... — ¿porqué? Porque tenía miedo de que se alejara de mí, de que supiera que estoy aprovechando los caprichos de su padre para poder estar cerca de él, de que me terminara odiando…
—Si quieres mi consejo…
—No lo quiero
—Si quieres mi consejo, dile a su padre que tú eres el gatito; eso hará que tenga más en alto a tu elfo y le dará a él más control sobre la "relación".
—Yo no…
—¿No? ¿Preferirías ser el que lleva las riendas? ¿Estás seguro de que no vas a dejarte llevar? Lo peor sería que terminaras violándolo ¿no?
—¿Qué? ¡No! ¡yo no lo haría!
—¿Estás seguro?—Su mirada hacía que toda mi confianza en mi auto control se esfumara. Hizo un gesto y un par de imágenes salieron a lado y lado de él; en una Hearth me besaba el cuello y metía lentamente sus manos bajo mi camisa, aferrándome contra él gentilmente. En la otra, yo besaba a Hearth ferozmente, aferrándolo con fuerza contra mí y moviendo mi cadera contra la suya. Sentí el calor subir a mis mejillas y un escalofrío recorrerme; no había pensado en eso, no había contemplado la idea de estar con Hearth, y tal vez era porque en el fondo sabía que no sería capaz de detenerme de tener la oportunidad.
—Lo que me lleva al trato— dijo, desvaneciendo las imágenes. Lo miré fijamente:—Ya que es obvio que lo amas, no, no lo niegues—alzó una mano para pedirme silencio:—Te propongo un trato; yo lo dejaré en paz, te juraré que no le haré ningún daño a tu amado Hearth… By my Troth...Y a cambio, tú me dejarás libre—.
—No...—dije, sin fuerza. La oferta era muy tentadora, pero la libertad de Loki significaba el Ragnarok, así que de cualquier forma Hearth y yo moriríamos.
—¿Seguro?— dijo, sonriendo levemente:—No digo que me dejes con todos mis poderes rampante por el mundo, eso no sería bueno ¿cierto?— agregó, tentándome:— Podrías dejarme débil y sin poderes, no sé, en Midgard, ¿qué tanto daño puedo hacer?—.
—Creí que querías traer el Ragnarok—Dije, negándome a ceder.
—Oh, sólo cubro mis bases; parece que tú y tus amigos son bastante buenos en lo que hacen.
—Hallarás una forma de volver esto en mi contra.
—Tal vez… ¿Aceptas? ¿O prefieres tomarte un tiempo?
—¿Y si me niego?
—Está bien, tómate un par de días para pensarlo. Feliz despertar.
Cuando desperté me hallaba en la cama de Hearth, lo sabía por el olor. Abrí los ojos lentamente y ví a mis tres amigos sentados en el suelo. Hearth tenía un leve sonrojo.
—Buen día, asqueroso durmiente— saludó Alex, con esa sonrisa traviesa que tenía siempre que acababa de hacer algo malo. Tragué saliva y me incorporé lentamente.
—¿Qué pasó?—pregunté, deseando que todo hubiera sido un sueño.
—Te pusiste verde como un sapo y te desmayaste como un inepto—respondió Alex, antes de que Blitzen pudiera decir algo. Hearth me miraba fijamente.
—¿Te encuentras bien?—preguntó Hearth, lucía preocupado y eso me hizo sentir un calorcillo en el pecho:—Sentí mucha angustia antes de que te desmayaras...—
—Ah...Sólo…
—Maggie está traumatizado porque le explique que el "gatito" alza el trasero para que…—Empezó Alex, pero alcancé a taparle la boca y sujetarle las manos antes de que siguiera con sus obscenidades.
—Creo que Magnus no pudo con toda la tensión de su "supuesta" "Luna de Miel"—Intervino Blitzen, mirándonos con una expresión indescifrable que hizo que se me revolviera el estómago al pensar que él sabía de mis sentimientos hacia Hearth.
—Hay que terminar ésto—dijo Hearth en señas, yo lo miré frunciendo el entrecejo, por lo que él siguió:—No tenemos tiempo para complacer las tonterías de mi padre—.
—Pero el "festejo" dura cinco días ¿no?—pregunté, algo reacio a perder los tres días que faltaban, y sintiéndome culpable por la charla que tuve con Loki.
—¿No hay una manera de acortar ésto?—preguntó Alex a su vez:—Si solían hacer el ritual antes de irse a la guerra y eso, debían tener una manera ritual de adelantar todas las "formalidades"—.
—En efecto, joven—la voz de Alderman nos sobresaltó a todos (menos a Hearth, claro); Se hallaba en el rellano de la puerta viéndonos con una expresión divertida:—Podemos proceder a la fiesta principal hoy, a la antigua usanza—.
Alcé una ceja sin entender el tono que había usado para las últimas dos palabras, mucho menos la sonrisa que parecía retar a Hearth, quién se había puesto rojo como la grana. Me pregunté si el estar mucho tiempo ahí haría que se quedara así. Miré a Alex, que parecía tan confundido como yo y luego a Blitzen que fruncía el entrecejo pensativo antes de abrir mucho los ojos y formar una cómica "O" con su boca.
—¡Esas cosas requieren privacidad!—se quejó Blitzen, poniéndose frente a Hearth como defendiéndolo:—¿No es suficiente el hecho de encamarlos?—.
—Ya, ya, svartalf—dijo Alderman con lo que podría tomarse como un "tono conciliador", si ese hombre era capaz de tal cosa. La mención de la "encamada" me hizo recordar la imagen de Hearth besándome el cuello, haciendo que me sonrojara un poco. Alderman sonrió:—Sólo digo, que si se procediera a la fiesta principal hoy, a la antigua usanza, yo daría por cumplida su parte del trato y cumpliría mi promesa… Lo que les permitiría ir a jugar a los héroes tranquilamente—.
Apreté el puño, listo para darle un golpe, pero sentí la mano de Hearth en mi hombro, como diciendo "calma". Lo miré y noté lo incómodo que estaba con toda la situación, no por que su expresión lo dijera, pero podía sentirlo.
—Los dejaré deliberar sobre eso. Si me necesitan estaré abajo haciendo las preparaciones—dijo Alderman, al cabo de un par de minutos de incómodo silencio. Su mirada burlona fija en Hearthstone. Fruncí el entrecejo y me contuve para no hacerle un gesto obsceno cuando se dio la vuelta.
—Ahora si—dije, consiguiendo la atención de mis tres amigos:—¿Qué demonios significa a la "antigua usanza"?—.
Blitzen y Hearth se miraron largamente, como teniendo una pelea de miradas, de la cual, al parecer, salió victorioso Hearth, porque Blizten suspiró pesadamente y comenzó a explicar:
—Normalmente, la celebración de la Unión culmina con una representación de lo que ésta significa; cuando son compañeros de armas, ambos luchan hasta salir victoriosos, y cuando son… pareja… La celebración culmina después de que son llevados a la alcoba y encamados… Es decir…
—Cuando follan siendo escuchados por todo el mundo— interrumpió Alex, pullándome el costado. La fulminé con la mirada.
—Sigue, Blitzen—pedí, tratando de ignorar a Alex y su sonrisa sardónica. Hearth miraba únicamente a Blitzen, con un leve rubor en sus mejillas que me daban ganas de besarlo.
—Cuando Alderman se refiere a "La antigua Usanza" se refiere a antes, cuando la celebración tenía lugar a cielo abierto, y los novios eran encamados en un claro en medio del bosque en un lecho de pieles… A la vista de todos…
Los colores se me subieron, y tragué saliva. Como se podía esperar, lo único que atiné a decir fue:
—Hearth, tu padre es un pervertido.
—No sé si lo sea—dijo Blitzen mirándome como diciendo "¿En serio, Magnus?":—Pero en tiempos antiguos se hacía eso, mientras se entonaban cánticos a los dioses; se decía que esa unión otorgaba protección a la pareja y aseguraba que ambos volvieran al hogar a salvo—.
—¿Y porqué no?—preguntó Alex, con una expresión seria. Los tres la miramos sorprendidos:—No digo que lo hagan en serio, pero igual podrían fingirlo ¿no iban a hacerlo de todas formas? Mejor salir de eso de una vez—.
—Creo que no escuchaste la parte de "a la vista de todos"
—Creo que tú, pequeño tonto, no escuchaste la parte de "lecho de pieles"; podrían meterse bajo las pieles y hacer que luzca convincente.
—Alex esa es una…—Comencé a decirle, molesto, porque sabía porqué lo hacía.
—Excelente idea—Interrumpió Blitzen, ganándose un par de miradas sorprendidas, cortesía mía y de Hearth. Blitzen asintió:— Sólo deben ser lo suficientemente ruidosos y convincentes como para que les crean—.
Hearth se acercó a Blitzen, y comenzó a hacer señas agresivamente, dándonos la espalda a Alex y a mi. Alex por su parte se acercó a mi oído y susurró:
—Además tendrás la oportunidad de estar piel con piel con tu elfito~
—Cállate.
—No es como si él pudiera oírme.
—No, pero Blitzen si.
—Está demasiado ocupado discutiendo con tu "terroncito de azúcar"
Miré en su dirección; no entendía la rápida conversación en señas porque Hearth me daba la espalda y tapaba a Blitzen con su cuerpo, pero a juzgar por los quejidos molestos de Hearth, era una discusión acalorada.
—Lo sabe—dije, mirando sin ver hacia ellos.
—¿Eh?
—Blitzen lo sabe… ¿crees que se lo diga a Hearth?
—No, es igual de idiota que tú…
—¿A qué te refieres?
—A que sería más sencillo si admitieras que lo amas, tal vez podrían hablar y eso…
—O tal vez notaría que me he aprovechado de todo esto para estar cerca de él…
—¿Siempre eres tan dramático?
Iba a contestarle con algo ingenioso cuando Hearth y Blitzen voltearon a mirarnos. Hearth se mordía el labio y miraba hacia el suelo. Blitzen tenía una expresión de determinación y triunfo que me asustaba.
—Muy bien, hay que preparar todo entonces—dijo Blitzen frotándose las manos.
—¿Mi opinión no cuenta aquí?—pregunté, indignado.
—No, ni la de Hearthstone—respondió Blitzen, Hearth alzó la mirada y, por el momento en el que nuestras miradas se cruzaron, sentí su aprehensión por todo el asunto. Blitzen miró a Hearth y le hizo gestos para que se apresurara. Hearth se me acercó y se sentó a mi lado.
—Antes de proceder, algo sumamente importante— Dijo Alex, mirándonos como un gato ve al canario que se va a zampar:— ¿Quién va a ser el pasivo?—.
—Yo— Las palabras salieron de mi boca antes de que me diera cuenta, y pude ver mi sorpresa reflejada en sus rostros. Me removí un poco antes de añadir:—Alderman no podría quejarse de Hearthstone entonces...—
—Loable, muchacho—admitió Blitzen, aunque por su mirada (O tal vez fuera yo, sugestionado por el hecho de que él supiera de mis sentimientos), parecía que me lo reprochara. Blitzen se acercó a nosotros y nos observó largamente:—Bésense—.
—¿Qué?—pregunté algo descolocado por la orden, miré a Hearth que parecía tan extrañado e incómodo como yo.
—Van a tener que pretender que se aman durante el festejo ¿no?—preguntó retóricamente, mirándonos con fijeza:—Así que tienen que ser convincentes con los besos y abrazos y demás—.
Hearth y yo nos miramos, me acerqué un poco y cerré los ojos, muerto de la vergüenza. Sentí el suave toque de sus labios en los míos, y sentí, por esos pocos segundos, que sólo existíamos los dos. Luego nos alejamos lentamente y miramos a Blitz y a Alex que nos miraban con escepticismo.
—¿Y el fuego?—preguntó Alex:—Se supone que están recién casados, que se aman con la intensidad de mil soles—.
Blitz asintió, acercándose para guiar las manos de Hearth hacia mi cintura y mis manos alrededor del cuello de él.
—¿Nunca han visto películas románticas? ¿La escena final en la que la pareja se abraza y se miran confiando en que serán felices por siempre?—preguntó Blitzen:—Bueno, pretendan que son esa pareja—.
Miré a Hearth, su expresión era indescifrable, mientras apoyaba su frente en la mía. Me perdí en sus ojos grises, que en ese momento parecían una tormenta. Acorté lentamente la distancia que nos separaba, uniendo nuestros labios con suavidad. Hearth cerró los ojos y yo hice lo mismo, sentí como movía sus labios contra los míos, y me dió un escalofrío. ¡Estaba besando al amor de mi vida! Sentía mi corazón latir desbocado, mientras Hearth guiaba el beso, y yo me aferraba más a él, siguiéndolo a duras penas. Nos separamos faltos de aire y sentí mi corazón dar un vuelco al ver a Hearth con los labios ligeramente hinchados, las mejillas ruborizadas y esos ojos grises que me miraban fijamente, como si fuera a devorarme. Apabullado volteé a ver a Blitzen y a Alex, que nos miraban algo sonrojados.
—E-eso estuvo bastante bien...—dijo Blitzen, a lo que Alex asintió.
. . .
—¿Es muy tarde para arrepentirme?—le pregunté a Alex por quinta vez en diez minutos, ella resopló, mirando a los invitados con desdén.
—Demasiado, ahora cállate, Maggie—dijo, mientras seguía escaneando la multitud:—Casi te creo que eres una recién casada—.
—Técnicamente lo soy—repliqué, él me miró y sonrió malicioso.
—También vírgen al parecer—dijo burlón, le dí un golpe en el hombro:—Y poco delicado. Yo de Hearth te pido el divorcio—.
—Cállate—le espeté molesto, una chica con cola de vaca se acercó y nos ofreció aperitivos, pero mi estómago se negaba a aceptar nada. Los nervios.
—¿Tienes miedo?—preguntó Alex, me volteé para espetarle un par de groserías, pero me miraba tranquilo y me puso una mano en el hombro:— Debe ser horrible tener que pasar por todo esto en éstas circunstancias—.
—Lo es…
—Va a estar bien; Hearth es todo un caballero…
—Lo sé… Él es tan…
Agradecí que mi divagación sobre lo maravilloso que me parecía Hearth fuera interrumpida por una bandeja con dos copas elaboradas llenas de un líquido rojo dorado. Alcé la vista y vi a Hearth, que me ofreció una de las copas:
—Las envía mi padre, dice que es parte de la "tradición" ofrecer bebidas especiales como regalo a los novios...
Agradecí la copa, Hearth me sonrió para darme ánimos y se fue con la otra copa hacia dónde estaba Blitzen. Olisqueé el líquido, olía delicioso; a bosque, a caminata por la naturaleza, al cabello de Hearth. El pensar en él y en lo que se avecinaba me hizo un nudo en el estómago. Con delicadeza dejé la copa en la mesa. Alex me palmeó la espalda.
—Tranquilo, Maggie… Tan sólo vas a follar con tu amado Hearth frente a un montón de snobs desconocidos…
—No ayudas, Alex—le dije, mi mirada se desvió hacia el gran lecho cubierto de pieles blancas y esponjosas, pensar que en un par de horas yo estaría ahí, con Hearth…
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CONTINUARÁ
Bueno, no lo logré u.u Quería traerles éste capítulo para el lanzamiento de "Ship of the Dead", que salió ayer, pero aún me faltaban un par de escenas. u.u
Espero que les guste muchísimo, tanto como a mi me gustó escribirlo~
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Aquí los agradecimientos:
Gracias a ArexuLightwood y Kelly Pocket por seguir la historia.
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Hola Pandora1496;
Me alegra que te guste la historia y me sorprende que no hubieras pensado en Magnus y Hearth(?) yo los leí y los shipee(?)
Lamento la demora para actualizar.
Con cariño,
Mirai
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Hola Rebe Marauder;
Me alegra que hayas leído ya el Martillo de Thor, espero que te guste este nuevo cap~
Lamento la demora para actualizar.
Con cariño,
Mirai
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Un agradecimiento super especial a mi Beta Jared que se aguanta mis maricadas y mi dramático ser(?)
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Espero que les guste.
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Desde Equestria,
Mirai-sama
