ºSUMMARY: La navidad ha llegado y con ella un gran regalo para los amantes del InuxKag. Una serie de 30 drabbles no co-relacionados donde veremos a Inuyasha consolando a una Kagome "indispuesta", roces indecentes, una Kagome celosa, peleas, los problemas que conlleva ser padres ¡Y más! Durante todo el mes de diciembre ¡Feliz navidrabble, lectores míos!
ºDISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen. Son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el Fanfic y su trama son de mi propiedad. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagio. ¡Muchas gracias!
Un review si los sonrojé u/u
Sonrojo
—¡Te digo que no lo hice!
—Oh, vamos, claro que lo hiciste.
—¡Qué no!
—No sirve de nada que me mientas, te conozco bien Inuyasha. Mira, ¡Lo hiciste otra vez!
Bajó sus orejas y apartó la mirada. Llevaban cerca de media hora discutiendo sobre lo mismo. Casados o no, seguían peleando, claro que ahora era por otros temas. Decidió dejar esto para otro momento, no le gustaba que los aldeanos escucharan sus pláticas. Ella entendió su silencio y rio en respuesta, era tan tierno a veces.
Llegaron a un campo que ambos conocían a la perfección. Ella debería quedarse ahí un par de horas recolectando hierbas y clasificándolas, el tipo de bobadas que hacen las sacerdotisas. Él tendría que encontrar algo en lo que ocupar su tiempo, tal vez entrenar o dormir un rato. Aún no se decidía. La vio inclinarse hacia él, con la clara intención de besarlo pero se negó apartando el rostro. No quería besarla luego de lo que le dijo. Bueno, en realidad sí quería pero tendría que hacerse el enojado por un rato al menos.
—Vamos Inuyasha, no me digas que sigues enojado por eso, ¿O sí?
—Claro que no.
—Sí, estás enojado.
—¡Te digo que no, mujer!
—Aja… Seguro.
—Es en serio.
—Bueno, si no estás enojado entonces ven y bésame —sugirió.
—¿Eh?
—Eso, ven. Besa a tu esposa.
No, ni loco la besaría. Pero Kagome sí quería y la muy pilla se estaba poniendo de puntitas para alcanzarlo mientras enredaba los brazos en su cuello. Casi inconscientemente comenzó a alejarla, pero ella insistía. Debió aplicar demasiada fuerza porque su agarre no resistió y se soltó, estaba a punto de caerse, ¿Lo peor? Esa parte del campo era una colina. Kagome no dejaría de rodar por un tiempo y podría dañarse.
Vio su rostro pasar de la picardía al ligero pánico al saber que caería.
—¡Inuya…!
Su grito lo hizo reaccionar y se apresuró a tomarla de la cintura antes de que tocara el suelo. No contaba con que ella aprovechara ese momento de distracción para tomar impulso y, finalmente, besarlo. Él abrió los ojos con sorpresa y no tardó en sonrojarse. Ella se separó para mirarlo con ternura en los ojos mientras acariciaba la mejilla masculina.
—Amo cuando te sonrojas.
—Maldita perr…
No lo dejó terminar, volvió a besarlo. Es cierto, ella amaba verlo sonrojado y eso no hacía más que avergonzarlo. Le mordió los labios, haciéndola gemir.
—Y yo amo cuando gimes.
Ahora era el turno de ella de sonrojarse.
Fin
