katekyo hitman reborn y sus personajes pertenecen a Akira Amano
El pequeño rayo
Keira junto a Tsuna llegaron al gran bosque de la niebla allí donde estaba oculta la entrada al mundo de los Alver, la chica iba en silencio ya había tenido tiempo de ver a Lambo una última ves y se había despedido después de que el castaño le prometiera que cuidaría del niño ahora a pocos minutos de volver una vez más a su mundo la chica se detuvo Tsuna se giró para verla allí de pie sin moverse
—¿Ocurre algo malo? — pregunto el tras unos minutos
—Nada — respondió ella alzando la cabeza altivamente
Ambos avanzaron más y la niebla se hizo más espesa, entonces de la bruma Vladimir emergió tenía el cabello mojado y una sonrisa
—¡Oh! Tsuna estas bien y hallaste a lady Keira, no esperaba menos de mi aprendiz — dijo poniendo una mano en el hombro del chico
Tsuna parpadeo y sus ojos cobraron algo de vida Keira que había visto aquello se quedó sorprendida y su sorpresa creció más cuando el chico la miro y le dio una pequeña sonrisa
—A partir de aquí yo la acompañare mi lady — dijo el pelinegro
La chiquilla asintió pero sus ojos aún estaban en el rostro del castaño y en ese brillo de vida que lo hacía parecer más humano Vladimir observo a la chica y luego a su descuidado aprendiz que había recuperado algo de brillo en sus ojos muertos.
—Vamos princesa, su padre la espera — finalmente el cazador soltó al adolescente y le tendió una mano a la chica
—Adiós lady Keira — dijo el castaño haciendo una reverencia
—Adiós …Tsuna — respondió ella en un susurro antes de desaparecer junto a Vladimir en la niebla
El castaño se quedó parado allí unos momentos más la calidez de la mano de Vladimir aún estaba grabada en un su hombro y la emoción que sintió aún estaba presente pero como la llama de una vela se fue apagando hasta que Tsuna perdió nuevamente el brillo en sus ojos y se encamino de regreso a su casa aún tenía que lidiar con el niño.
Una hora más tarde. Tsuna observaba al niño de cabello negro que estaba enfurruñado en un rincón de la habitación más su proximidad le había devuelto algo de vida a los ojos marrones del cazador.
—¿Dónde está mi sorella Keira? – lloriqueaba el mocoso
—Ella ya no está pero le prometí que me encargaría de ti — respondió Tsuna
—¡No quiero! - grito y se metió debajo de la cama revolviendo su pelo en busca de sus armas
—Soy todo lo que tienes así que acostúmbrate — dijo el castaño
Mas el niño no lo volvió a mirar Tsuna extendió su mano para sacar a Lambo de su escondite pero se detuvo a la mitad y decidió dejar que el niño se calme así que se alejó de la cama y salió de la habitación. Lambo observo los zapatos del castaño desaparecer por la puerta y se arrastró fuera de su improvisado refugio.
No le gusta nada de esa casa se sentía extraña, oscura, Lambo había vivido en el corazón de la mafia y reconocía la sed de sangre y el aura oscura y abrumadora que poseía el castaño por eso y el miedo que le tenía decidió escapar abrió la ventana y miro hacia abajo no era muy alto y el sobreviviría, siempre sobrevivía.
Tsuna se había quedado dormido y cuando despertó lo primero que noto fue que las emociones habían desaparecido lo que significaba que el niño no estaba cerca se sentó y observo la puerta de la única habitación cerrada por fuera el mocoso seguramente había saltado por la ventana, por eso no le gustaban los niños eran muy problemáticos.
Al abrir la puerta su poción fue confirmada lambo no estaba y las ventas estaban abierta Tsuna se acercó con parsimonia a la ventana y observo hacia abajo no era una caída muy grande y no había un niño en pijama de vaca estampado en la acera así que obviamente el chiquillo había sobrevivido probablemente también podría cuidarse solo pero el castaño camino hacia el armario y lo abrió, allí, en una gran caja se encontraban todo tipo de armas y granadas de color rosa además de un extraña bazuca purpura.
—Tal vez no debí quitarle todas sus armas cuando se durmió— comento
Lambo estaba lejos del bloque de departamentos, quería estar lejos de aquel castaño así que sin rumbo vago por las calles y las personas apenas y lo notaron cosa buena hasta que choco contra las piernas de un pelirrojo de gafas. El chico parpadeo extrañado
—¿Qué haces aquí solo niño? ¿dónde están tus padres? — cuestiono el muchacho poniéndose a la altura del niño
—¿Quién eres tú?, acaso quieres ser un segidor del gran Lambo sama, si es así puedes unirte a mí —declaro el niño dejando al adolescente perplejo
El chico pelirrojo miro al niño confundido sobre todo cuando el pequeño trepo por su brazo y se sentó en su hombro, eso había sido muy extraño mas no le dieron tiempo a meditarlo pues el autoproclamado Lambo tiro de su cabello y le ordeno llevarlo con sorella.
—No sé dónde está tu sorella Lambo, pero podemos ir a mi casa y después buscar a tus padres —dijo
—Lambo no tiene a nadie más que a sorella — respondió el niño tirando más fuerte del cabello rojo
—Bueno entonces… —
—Irie Shoichi —
El pelirrojo se detuvo Lambo intento ver quien era ese sujeto pero entonces su nuevo sirviente salió corriendo y el niño vaca se tuvo que sujetar con fuerza para no aterrizar en el suelo.
Shoichi corría a todo lo que le daban las piernas lo cual no era mucho pues nunca fue atlético así que estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para escapar de aquellos hombres se dirigió por las calles llenas de personas pero la mayoría de gente simplemente ignoraba lo que iba desarrollando a su alrededor y los pocos que veían el peligro desviaban la vista y fingían que no ocurría nada.
Shoichi se metió por un callejón conocía ese lugar había huido varias veces por ahí y sabía que a la mitad del callejón habían pasajes estrechos que se metían en el corazón de una serie de bloques de departamentos y otros negocios no muy legales, a ese lugar ni siquiera el grupo de Hibari el demonio llegaba.
—Es inútil escapar chico, ya conocemos todos tus escondrijos — dijo el hombre que ahora era acompañado por otros cinco, lo tenían acorralado.
—Lambo será mejor que te vayas — susurro el pelirrojo
—¡El cabeza de tomate es el súbdito del gran Lambo así yo lo protegeré! —grito el niño
—Lambo no los provoques — gimió el chico, pero Lambo estaba metiendo sus manos en su pelo en busca de sus armas pero … no había nada solo un gran vacío
—Traigan a Irie, al otro niño no lo necesitamos —ordeno el líder y los demás empezaron a moverse en dirección al adolescente
Shoichi busco con la mirada un escape, una salida entonces vio una puerta semi abierta y sin pensarlo corrió hacia ella sus perseguidores quedaron sorprendidos cuando el chiquillo les cerró la puerta en la cara y la atranco.
—Ahora que hago – gimió, mientras Lambo seguía rebuscando incrédulo entre su cabello todos sus juguetes y sus armas se habían ido, no había nada.
—¿Dónde están? ¿porque no están? — murmuraba el niño vaca mientras las lágrimas empezaban a asomar por sus ojos, entonces una pequeña chispa verde se encendió seguido del llanto incontrolable de Lambo.
Fuera. Tsuna ladeo la cabeza al ver a aquellos sujetos tratando de tirar la puerta abajo mientras maldecían parecían furiosos, el castaño parpadeo y se preguntó cómo se sentiría estar furioso mas eso quedo sin relevancia cuando la puerta finalmente cedió y el llanto inconfundible del mocoso vaca llego a sus oídos al igual que el brillo volvió a sus ojos y sin más se movió para recuperar lo que consideraba suyo.
Lambo berreaba sin control mientras Shoichi lo sostenía a cierta distancia y los hombres que lo habían perseguido se encogían un poco debido al ruido estridente del niño.
—¡Callen a ese mocoso! —gimió el líder y el mas cercano a la puerta intento arrebatar a Lambo de los brazos de Shoichi
—Eso es mío – declaro entonces una voz calmada Shoichi observo al recién llegado era un adolescente también, pero al oír su voz Lambo se calló y sus ojos se clavaron en el castaño
—¿Quién diablos eres niño? — pregunto el líder de aquellos hombres
—solo vine a recoger lo que es mío — declaro señalando a Lambo
—¡Tu! ¿Dónde están donde están las armas de Lambo sama? — pregunto el niño acusadoramente
—Te las quite —respondió Tsuna sin inmutarse
—No tenemos tiempo que perder vamos a llevarnos a los tres — ordeno el líder
Entonces uno de los hombres puso su mano en el hombro de Tsuna pero el castaño cogió la mano y apoyándose en sus piernas lo lanzó por encima suyo como si no pesase nada. los otros hombres se quedaron sorprendidos por lo que el chiquillo había hecho pero en cuanto salieron de su estupor se lanzaron sobre el castaño uno de ellos lo intento coger por la espalda pero Tsuna se inclinó y le dio fuerte golpe en la mandíbula y el sujeto cayó al suelo luego uno a uno los atacantes fueron cayendo inconscientes al final el único que quedaba era el líder que miraba incrédulo al mocoso castaño que hacia acabado con sus compañeros sin sudar además solo bastaron unos pocos golpes para dejarlos inconscientes era como si el chico jugara con ellos como si aquello no hubiese sido más que una molestia además en todo el intercambio ni siquiera parpadeo o mostro alguna emoción simplemente no parecía humano. Entonces el castaño lo miro, sus ojos marrones eran casi negros y esa expresión vacía, sin sentimientos lo hicieron estremecer e inconscientemente desenfundo su arma y le apunto, sus manos temblaban no sabía porque, pero el callejón le pareció más oscuro y le costaba respirar sus ojos una vez más vagaron a los hombres inconscientes a los pies del castaño por uno momento no parecían inconscientes sino muertos. Volvió a mirar al castaño y vio que este estaba extendiendo la mano hacia el adolescente pelirrojo y al niño no lo pensó ni siquiera fue consciente de que había hecho hasta que oyó el disparo y vio como la bala impactaba en el pecho del chico que se había movido para cubrir a los otros dos el arma se le cayó de la mano cuando vio una sonrisa en el rosto de su víctima una sonrisa escalofriante cruel pero antes de poder hacer nada más alguien lo golpeo por la espalda y el sujeto cayó al suelo como un muñeco roto.
Takeshi había estado regresando de la escuela cuando se cruzó con Tsuna, el castaño no le dijo mucho pero el ex deportista entendió que el pequeño niño que había estado cuidado se había escapado y aunque el castaño no le pido ayuda el moreno lo siguió, recorrieron varias calles, pero no había nada entonces cerca del centro Tsuna se detuvo y Takeshi vio algo extrañado como una minúscula sonrisa fugas aparecía en el rostro del otro chico que sin más se metió por un callejón.
El moreno corrió para alcanzarlo pues en una de las tantas vueltas lo perdió por unos minutos, más cuando oyó los lamentos y gemidos de dolor supo adónde ir, llego en el momento justo, Tsuna tenía a varios sujetos a sus pies pero había uno sosteniendo un arma y dándole la espalda sin pensarlo el chico cogió una barra de metal que estaba tirada en el suelo la levanto pero no fue lo suficientemente rápido y el sujeto disparo y Takeshi descargo con todas sus fuerzas su improvisada arma sobre la cabeza del tipo que cayó al suelo sin sentido mientras una mancha roja empezó a expandirse de debajo del hombre, el observo inmutable como el hombre había quedado en el suelo más le restó importancia y su mirada se clavó en el castaño.
Tsuna palpo el lugar donde la bala había impactado la sangre mancho sus dedos, pero no era la primera vez que perdía sangre ni que lo herían mas era la primera vez que alguien más aparte de Vladimir intervenía en una de sus peleas entonces volteo y miro al pelirrojo que sostenía su estómago y gemía adolorido.
—¿Me puedes devolver a la vaca? —pregunto extendiendo una mano
—Yo… — Shoichi no sabía que responder, pero Lambo lo salvo
—¡Lambo sama quiere sus armas de regreso! — exclamo Lambo saltando a la cabeza de Tsuna
—No — respondió el castaño sin inmutarse
—¡Son mías baka Tsuna! — grito el niño tirando del pelo castaño
Entonces Shoichi vio algo asombroso, de las manos de Lambo salieron unas flamas color verde como si fueran electricidad estática y el cabello de Tsuna soltó una llama naranja que se enrosco entorno al niño de manera posesiva antes de desvanecerse Shoichi tenía cientos de preguntas pero no pudo cuestionar nada pues el adolescente con Lambo aun sobre su cabeza y gritando sobre sus armas empezó a caminar hacia la salida Takeshi no dijo nada solo siguió al castaño y el pelirrojo corrió tras ellos más por inercia que por voluntad propia.
Tsuna abrió la puerta de su casa y apenas cruzo se sacó a Lambo de la cabeza y lo dejo sobre el sofá donde el niño se enfurruño molesto hasta que Takeshi le ofreció unos caramelos.
Shoichi miro a Takeshi y luego al castaño con muchas preguntas aun rondando por su mente, pero antes de formular ninguna el castaño se quitó la chaqueta y volvió a poner su mano en la herida, pero ya no había sangre había dejado de fluir aquello asombro aún más a Shoichi
—Yamamoto san vigila a la vaca por mí por favor — pidió y sin esperar respuesta se fue por el pasillo
Takeshi miro la puerta cerrada y el silencio se instaló entre ellos, el moreno observo detalladamente al pelirrojo le causaba curiosidad la manera en que había acabado en la casa del misterioso castaño. Shoichi se retorcía las manos preguntándose cómo había acabado metido en aquella casa e involucrado con esas personas que se notaba eran muy problemáticas. Lambo ajeno a todo saboreaba los dulces de uva que el chico moreno le había regalado.
—¿Porque te perseguían? —pregunto de repente Takeshi rompiendo el silencio
Shoichi pego un salto asustado por la voz del moreno y Takeshi no pudo evitar sonreír levemente mientras que Lambo rompió en una carcajada
—Cabeza de tomate eres un miedoso — decía el niño riendo estruendosamente
Shoichi se puso completamente rojo y quiso desaparecer más bajo las atentas miradas de lambo y el ex deportista
—Mi nombre es Irie Shoichi — murmuro dando un suspiro y sin levantar la cabeza – los hombres que él dejo inconscientes me han estado siguiendo por un proyecto que hice junto a un compañero …-
Shoichi apretó los puños había odiado aquel proyecto, pero en su momento su ansia de conocimiento y sus tontas esperanzas de hacer algo diferente pudieron más que su sensatez y no pudo más que enfrascarse por completo en ello y hacer un prototipo funcional desde ese momento su vida fue un sube y baja de peligros, corriendo siempre escapando de sus perseguidores.
—¿Qué fue lo que hiciste? — pregunto Takeshi curioso Shoichi lo miro unos momentos y sacudió la cabeza no era buena idea mostrárselo
—¡Lambo sama lo encontró! — grito el niño del afro volcando la mochila de Shoichi entre las cosas cayeron dos cajas de color gris
—¡No! — el pelirrojo se lanzó en pos de los pequeños cubos, pero una pálida mano recogió uno.
—Que interesante - susurro Tsuna observando el pequeño cubo
Entonces la mano de Tsuna se cubrió de una llama bicolor y el cubo succiono la llama y tomo un color negro con bordes naranjas antes de cambiar y dejar en la mano de Tsuna un anillo oscuro.
—¿Qué es eso? — pregunto Takeshi mientras Shoichi boqueaba asombrado
—Un catalizador — susurro observando el anillo
—Nunca había hecho algo así — susurro Shoichi mientras su mete ya estaba analizando la variables que habían llevado a aquella reacción tan peculiar
—¿Cómo fue que lo hiciste? ¿cómo conseguiste las instrucciones para elaborarlo? —pregunto Tsuna observado al pelirrojo mientras sus ojos se oscurecían aún mas.
Shoichi tembló ligeramente ante la oscura mirada del moreno y froto sus manos nervioso, no sabía que responder. Tsuna ladeo la cabeza no comprendía que le ocurría al chico, pero sintió una leve compasión por el así que se sentó y dejo de mirarlo tan fijamente.
—Solo quiero saber cómo lo hiciste —dijo. Shoichi suspiro y alzo la cabeza
—Hace cinco meses recibí una invitación a una escuela para jóvenes genios en Inglaterra, era mi sueño hecho realidad así que sin pensarlo acepte todo era como me imagine que seria los estudiantes se centraban en estudiar no en molestar a sus compañeros no era como mi vieja escuela y fue bien, pero, después de la primera semana varios estudiantes fueron retirándose y el grupo comenzó a disminuir y a medida que pasaba el tiempo, para el final solo quedaron cinco estudiantes de todo el grupo original pero siempre nos decían que éramos los mejores por eso estábamos allí así que cuando nos designaron para trabajar directamente en un proyecto especial no lo pesamos y nos enfrascamos por completo en ello, el proyecto estaba basado en unos viejos bocetos y… se suponía que crearíamos algo que revolucionaria la ciencia… cajas capases de albergar energía pura, ningún prototipo funciono como lo esperábamos y cuando solo quedamos dos, Spander y yo entendimos que habíamos cometido un error, huimos y nos separamos fue muy difícil pero logre volver aquí creía que cuando llegara ya no habría nada que temer pero, pero cuando fui a mi antigua casa mi madre y mi hermana ya no estaban y desde entonces me he estado escondiendo, conozco la ciudad y he podido perder a los que me persiguen… la mayoría de las veces — susurro lo último el chico. Tsuna suspiro y negó con la cabeza, Shoichi apretó los puños estaba frustrado y muy cansado.
—Lo que tú y esos chicos hicieron es algo especial no solo contiene la energía también la conducen es un catalizador, como la varita mágica de un mago, pero esto no conduce magia conduce llamas de la última voluntad, el bajo mundo estaría encantado de poner sus manos en algo así y los jokers destruirían el mundo por conseguir uno — susurro el castaño —
—¿Magia? —pregunto el pelirrojo y Takeshi arqueo una ceja preguntándose si aquello que vio esa noche fue magia
—Alquimia, magia y ciencia es una peligrosa combinación la que tienes aquí, pero eso no importa puedes quedarte aquí los jokers no te hallarán y los sicarios no serán un problema — dijo Tsuna
Entonces sus ojos aterrizaron en el niño que durante la explicación del pelirrojo se había quedado completamente dormido la expresión de Tsuna se suavizo y su mano se deslizo por el cabello rizado al instante sintió como la llama de Lambo respondía a la suya que afloró ligeramente aferrándose más al vínculo que tenía con el pequeño rayo.
Takeshi parpadeo confundido no había comprendido casi nada, pero tampoco se sentía excluido o fuera de lugar simplemente se sentía cómodo.
Lambo se despertó muy tarde cuando todo estaba oscuro miro alrededor y pudo ver el cabello pelirrojo del inventor lo miro un momento antes de saltar de la cama y salir por la puerta tenia frió y sus llamas buscaban la calidez del cielo. En el pasillo solo se paro frente a la puerta de Tsuna a pesar de sentir aquella aprensión y rechazo que experimento al principio ahora sentía que debia estar con el castaño apoyo sus manos en la puerta y esta cedió en la oscuridad diviso al dueño de la habitación estaba sentado en la cama con la vista fija en la ventana.
— ¿qué haces aquí? — Pregunto el castaño sin mirarlo Lambo se acobardo y dio un paso atrás pero algo le dijo que estaba bien, que no había nada que temer.
—el gran Lambo viene a acompañarte para que no tengas miedo a la oscuridad —dijo riendo
El castaño se tensó un momento pero sus hombros se relajaron después y giro para mirar al niño vestido de vaca. Los ojos de Tsuna estaban brillando de naranja cuando le sonrió con dulzura a Lambo y lo dejo que se acercara y se sentara en su regazo.
—¿que miras? — pregunto curioso el niño mirando los edificios y las luces a través de la ventana
—El cielo, siempre esta vació y hoy esta mas oscuro — respondió Tsuna y bajo la mirada para ver al niño, pero Lambo ya se había quedo dormido arrullado por las llamas del cielo que lo habían aceptado como su rayo.
Dos semanas después Shoichi vestía ropa casual mientras llevaba dos bolsas de alimentos para abastecer la despensa porque aunque Tsuna dijera que era más simple comprar comida Shoichi y Lambo se estaban aburriendo de vivir a base sushi que parecía ser el plato favorito de Tsuna ya que era lo único que compraba.
El pelirrojo estaba aprendiendo a convivir con el castaño que parecía un robot cuando Lambo no estaba cerca, además en las dos semanas Shoichi había recibido a diario la visita de Takeshi que siempre iba después de la salida de la escuela, casi no hablan al principio y Tsuna jamás había mencionado nada sobre su visitante frecuente pero tras una semana y media el moreno y el pelirrojo empezaron a charlar primero cosas sin relevancia pero después hablaron de la escuela, del aburrimiento de Shoichi estando todo el día en aquel departamento también se preguntaban qué haría y adonde iba Tsuna cada que desaparecía. El pelirrojo sonrió y se apresuró aún tenía que hallar la manera correcta de preparar la cena sin incendiar la pequeña cocina del departamento.
Continuara…
