ºSUMMARY: La navidad ha llegado y con ella un gran regalo para los amantes del InuxKag. Una serie de 30 drabbles no co-relacionados donde veremos a Inuyasha consolando a una Kagome "indispuesta", roces indecentes, una Kagome celosa, peleas, los problemas que conlleva ser padres ¡Y más! Durante todo el mes de diciembre ¡Feliz navidrabble, lectores míos!

ºDISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen. Son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el Fanfic y su trama son de mi propiedad. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagio. ¡Muchas gracias!

Un review si les saqué una sonrisaaaa c:

Insomnio

Se giró a la derecha, el césped le picaba. Se quedó boca arriba, le dolía la espalda. Ahora boca abajo, no, los pechos le molestaban. ¡Agh! Se volteó boca arriba una vez más, totalmente enfurruñada. Suspiró, revolviendo su flequillo.

¿Qué podía hacer? Llevaba horas dando vueltas como un trompo en su saco de dormir. No tenía un móvil con el que distraerse, una televisión con la que dormirse o una comida con la que llenarse. Todos sus recursos estaban inhabilitados, no tenía manera de deshacerse de ese jodido insomnio.

Al sacar uno de sus brazos del interior de la improvisada bolsa rozó su pecho. Enviándole una muy ligera y sutil descarga. Una idea cruzó por su cabeza, le quedaba un último -y muy vergonzoso- recurso. Miró a ambos lados, casi con miedo, comprobando que Miroku dormía a unos cuantos metros apoyado contra un árbol. Sango descansaba a unos cuantos pasos más, abrazada a Kirara mientras sostenía a Shippo contra su pecho. Movió la cabeza hacia arriba, mirando directamente al árbol que sobre su cabeza se encontraba. Divisó a Inuyasha durmiendo sobre una de las ramas, suspiró de puro alivio y volvió a centrarse en su insomnio.

Abrió las piernas, teniendo cuidado de que el sonido de la tela al rozarse con la piel no alertara a ninguno de sus compañeros. Con cautela y algo de adrenalina dirigió su mano derecha a su centro, masajeándose lentamente para estimularse mientras que con su otra mano estrujaba su pecho. Cerró los ojos fuertemente y dejó salir un suspiro pesado, imaginándose que quien la tocaba era el hanyou que dormitaba sobre su cabeza. Una vez que sus ganas comenzaron a despertarse arqueó la espalda para llevar su mano izquierda hacia su intimidad, aún con los ojos cerrados. Corrió la molesta falda y revivió una de sus mejores fantasías, él tomándola de forma salvaje en medio de algún campo o arboleda, totalmente a la intemperie. Mientras que con una mano estimulaba su clítoris, con la otra se frotaba frenéticamente, llevando las caderas contra su palma y haciendo con los dedos presión en el punto exacto. Su respiración se volvió irregular conforme el calor en su cuerpo aumentaba, pero no se detuvo. Contenía los suspiros a duras penas mientras intentaba aferrarse con todas sus fuerzas a esa imagen de Inuyasha haciéndola suya, solamente suya.

Tras unos tortuosos segundos el calor se transformó en un fuerte palpitar que inundó todo su ser, anunciando que al fin había alcanzado la cima. Cerró las piernas y se relajó, dejándose llevar por ese placentero palpitar que comenzaba a dormirla.

Estaba por decirle que se quedara quieta de una jodida vez, cada maldito movimiento solo conseguía despertarlo más. Ella era la primera en quejarse del cansancio, pero cuando llegaba la hora de dormir solo hacía tonterías. Uno más, solo un movimiento más, una sola vez que volviera a girarse y juraba por Dios que la tiraría al río más cercano aunque tuviera su bolsa del futuro puesta. Bueno, claro que lo que hizo a continuación no se lo esperó ni en sus más alocadas fantasías. Kagome estaba dormida, pero el que ahora tenía insomnio era él y… otro problema del que era mejor no hablar.

Fin