ºSUMMARY: La navidad ha llegado y con ella un gran regalo para los amantes del InuxKag. Una serie de 30 drabbles no co-relacionados donde veremos a Inuyasha consolando a una Kagome "indispuesta", roces indecentes, una Kagome celosa, peleas, los problemas que conlleva ser padres ¡Y más! Durante todo el mes de diciembre ¡Feliz navidrabble, lectores míos!

ºDISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen. Son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el Fanfic y su trama son de mi propiedad. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagio. ¡Muchas gracias!

Ritual matutino

Se revolvió entre las mantas, sin poder ignorar por más tiempo la presencia de luz en la habitación. Tendría que colocarle cortinas a las ventanas si quería dormir tanto como se le antojase. Sintió un cuerpo al lado suyo y se apegó a él mientras intentaba robarle algo de su calor corporal. Hacía bastante frío este invierno y era bien sabido que los hombres son parecidos a un gato gigante ¡Alabada sea su buena circulación!; pensó.

—¿Ya te despertaste?

Alzó su mirada chocolate solo para encontrarse de frente con un par de ojos dorados.

—No te desperté, ¿O sí? —se lamentó y él solo negó con la cabeza.

—No, esperaba a que te levantaras.

—La verdad es que no quisiera hacerlo. Hace mucho frío —añadió.

Escuchó que se reía. Una risa corta y varonil, esa que solo a él le salía. Como diciendo "No me sorprende" y ella también rio, era cierto, a nadie le asombraba que a ella le fascinara echarse todo el día en la cama.

La tomó de la cintura y la colocó encima suyo para poder admirarla mejor, Kagome solo dejó hacer. Siempre hacía lo mismo.

—¿Y no me vas a saludar?

—Oh, cierto. Hola.

—No, así no. Sabes a lo que me refiero —tomó su mentón delicadamente y trató de incorporarse para besarla, pero ella se apartó.

—No puedo besarte, estoy casada —bromeó— ¿Qué pasa si mi esposo nos ve?

—No nos va a ver —siguió—. Será solo un beso.

—¿Solo uno?

—Sí… a menos que quieras más.

—Mmm… no sé, si besas bien entonces tal vez quiera más.

—¿Y si te beso mal?

—Me iré con mi esposo —anunció con firmeza. Una firmeza que a él lo hizo reír.

—Entonces trataré de hacerlo bien.

Acunó el rostro de Kagome entre sus manos, tratando de no dañarla con sus garras. Ella entrecerró los ojos y se dejó besar, primero dulcemente y luego con algo de rapidez. La azabache le mordió traviesamente el mentón, sabiendo que a él le encantaba. Él le pellizcó una pierna y Kagome tiró levemente de sus orejas. Sintió que algo debajo de ella comenzaba a crecer y sonrió cortando el beso.

—No podemos, señor Inuyasha. Mi esposo me mataría —él le sonrió enseñando uno de sus colmillos y la colocó debajo de su cuerpo—. He dicho que no —enfatizó.

—Será solo un ratito —y volvió a besarla, esta vez rozando sus cuerpos—, no creo que alguien lo note —metió su mano debajo del hakama de su compañera y tocó donde ella lo necesitaba. La escuchó gemir bajo—. Además, tu también lo deseas, perra.

Lo miró fijamente a los ojos y atrajo su rostro para besarlo con fuerza. El desgraciado sabía MUY bien la forma en que a ella le excitaba que la llamara así. Abrió sus piernas para permitir que su compañero se acomodara entre ellas, para rozarse mejor. A la mierda ese juego; pensó.

—Hazme tuya, Inuyasha —suplicó.

—Como quieras, perra.

Fin