ºSUMMARY: La navidad ha llegado y con ella un gran regalo para los amantes del InuxKag. Una serie de 30 drabbles no co-relacionados donde veremos a Inuyasha consolando a una Kagome "indispuesta", roces indecentes, una Kagome celosa, peleas, los problemas que conlleva ser padres ¡Y más! Durante todo el mes de diciembre ¡Feliz navidrabble, lectores míos!
ºDISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen. Son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el Fanfic y su trama son de mi propiedad. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagio. ¡Muchas gracias!
En una batalla
Inuyasha saltó esquivando las enormes garras del oso. Sango tiró su hiraikotsu apuntando al vientre del enorme demonio, éste lo golpeó con sus garras y desvió la dirección del arma. No contento con eso, golpeó con fuerza la tierra y creó una nube espesa de polvo que les impidió ver. Su objetivo era claro: hacer que el hiraikotsu golpeara a alguno de ellos.
—Kagome, quédate atrás —tanteó su espalda, pero solo tocó el aire— ¿Kagome?
La chica había visto, en medio de todo el polvo, una tenue luz proveniente del fragmento de Shikon. Podría utilizar este momento para dispararle al enemigo y terminar así la terrible batalla. Apuntó a la cabeza, de donde venía aquel violáceo brillo y liberó una enorme carga de su poder espiritual, con eso sería suficiente. Cuando estaba por soltar la flecha dos brillos se unieron al panorama, pero estos eran rojos y se acercaban peligrosamente a ella. Sintió escalofríos al escuchar una respiración muy cerca y un bufido estremecedor helarle la sangre. Pronto pudo reconocer una silueta negruzca que se enderezaba frente a sus ojos.
Mierda, el oso estaba frente a ella y se preparaba para matarla.
Lo vio alzar su pata derecha mientras profería un ronco bufido, preparado para desgarrar su vientre de un solo zarpazo. Soltó la flecha por inercia, sin energía espiritual al haberse desconcentrado. La flecha dio en el vientre del demonio, no lo mató, pero sí lo enfureció. El enemigo bajó su pata listo para matarla, ella solo atinó a cerrar los ojos esperando el desgarrador dolor.
—¡Kagome!
Alguien la tomó de la cintura apartándola y algo cálido tocó su rostro. Cuando sus pies tocaron la tierra se permitió abrir los ojos para mirar a su salvador.
—Inuyasha, graci…
Lo vio doblarse del dolor, ¿Qué le había pasado? Se apretaba el vientre, debía tener algo en ese lugar. Intentó tocarlo, pero él la apartó con la mirada. Tuvo ganas de llorar por su rechazo y se apresuró a secarse el rostro con el dorso de la mano. Sintió algo pegajoso y se miró la mano, encontrándose con sangre… una gran cantidad de sangre.
—Inuyasha, ¿Estás bi…?
—¡Señorita Kagome! —Miroku llegó corriendo a su lado notando el estado de su amigo que se negaba a hablar pero se quejaba con sonoros gruñidos— He logrado deshacerme del polvo con ayuda de mi agujero negro. ¿Dónde está el fragmento?
De pronto volvió a la realidad, estaban en plena batalla. Inuyasha estaba herido y ella era la única que podía terminar esto.
—En su cabeza —Miroku asintió con la intención de darle el golpe final al demonio pero ella lo detuvo con un ademán—. Debo hacerlo yo misma —añadió.
Buscó al oso con la mirada y lo encontró luchando con Sango. Preparó una nueva flecha, se concentró en su poder espiritual y en su objetivo. Disparó justo cuando el animal estaba desprevenido, matándolo al instante. Se sintió orgullosa, al fin había sido capaz de terminar una batalla por su cuenta. Seguramente Inuyasha se sentiría igual de orgulloso que ella.
—Esto no habría pasado si fueras una arquera decente como Kikyo, estúpida —escuchó a su espalda.
Él se desmayó y ella tuvo ganas de llorar. Una vez más la comparaba con "su querida Kikyo".
Continuará
