ºSUMMARY: La navidad ha llegado y con ella un gran regalo para los amantes del InuxKag. Una serie de 30 drabbles no co-relacionados donde veremos a Inuyasha consolando a una Kagome "indispuesta", roces indecentes, una Kagome celosa, peleas, los problemas que conlleva ser padres ¡Y más! Durante todo el mes de diciembre ¡Feliz navidrabble, lectores míos!

ºDISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen. Son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el Fanfic y su trama son de mi propiedad. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagio. ¡Muchas gracias!

Disculpándose después de la batalla

Kaede terminó de vendarlo y lo cubrió con una manta. Inuyasha seguía dormido y hacía ligeras muecas a causa del dolor, incluso respirar le resultaba doloroso.

—El demonio le atravesó el estómago.

—¿Estará bien, señora Kaede?

—Por supuesto —anunció—, en un par de días estarán viajando de nuevo. Solo necesita descansar o la herida podría tardar más en sanar.

Kagome escuchaba todo en silencio mientras jugaba con sus dedos. Se sentía culpable por permitir que a Inuyasha lo hirieran de esa manera, no era la primera vez que pasaba y probablemente no sería la última. Era un estorbo para él, su vida peligraba constantemente y él no hacía otra cosa que dañarse por su culpa. Lo que le dijo era cierto, por mucho que le doliera. Si Kikyo hubiera estado ahí no se hubiera distraído por un par de lucecitas bobas, ni habría fallado en su objetivo innumerables veces o fragmentado la perla. Kikyo era una mejor compañera para Inuyasha, para el grupo entero, con ella terminarían la búsqueda mucho antes de lo previsto. Podrían convertir a Inuyasha en humano y ser felices en una época a la que ambos pertenecían. Sus ojos comenzaron a picar y se apretó la falda en un intento por liberar la frustración contenida. Se levantó sin mirar a nadie y salió de la cabaña rumbo al pozo, lo mejor sería desaparecer de esta época y dejar de entrometerse en la relación de esos dos.

Pasaron unos cuantos minutos en los cuales los párpados del albino comenzaron a moverse, como queriendo despertar, como notando la ausencia de alguien.

—Está despertando.

—¡Inuyasha! Vaya susto que nos pegaste, amigo mío.

Uno a uno lo fueron saludando, viendo que abría poco a poco los ojos. Shippo, en cambio, se acercó para abrazarlo —algo extraño en él— y colocó su cabeza muy cerca de las orejas caninas. Después de que lo soltara, Inuyasha pidió, extrañamente, que los dejaran solos. Con algo de esfuerzo, se semi incorporó.

—¿Dónde está?

—Se fue por tu culpa, perro tonto. Ella debe creer que es su culpa que estés así y acaba de irse, probablemente no quiera volver en un par de días —regañó. Lo que Shippo no sabía era que Kagome no planeaba regresar.

—Oye, Shippo —llamó— ¿Puedes hacerte pasar por mí y quedarte aquí?

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Quedaba muy poco para llegar al pozo, no quería llegar jamás pero tenía que hacerlo. No podía quedarse en un lugar al que no pertenecía, un lugar donde siempre causaba problemas y era constantemente comparada con alguien más.

Se apoyó en el borde de madera y flexionó una de sus rodillas, estaba lista para saltar, lista para tomar impulso y despedirse de ese mundo, pero alguien la tomó de la mano obligándola a voltear.

—¿Qué crees que haces?

Inuyasha estaba ahí, mirándola entre enfadado y confundido. Ver los vendajes cubrir casi todo su torso solo le causó dolor, él estaba así por su culpa.

—¿Qué quieres? Si quieres ramen entonces pídele a Sango porque yo…

—No he venido por eso. ¿Pensabas marcharte? ¿Pensabas huir así nada más? —regañó. Ella solo agachó la cabeza, sintiéndose abatida —¡Contesta!

—¡No me grites! —estalló— ¿Qué esperabas? ¿Que me quedara? No pienso quedarme después de haberte dañado.

—¡Tú nunca me dañaste, tonta!

—¿Ah, no? ¡Mírate! Estás así por mi culpa, por ser tan… Es mejor que me marche. Tienes razón, Kikyo habría reaccionado mejor. Tal vez deberías ir a buscarla y decirle que termine la búsqueda por mí.

—¡¿De dónde carajos sacaste todas esas estupideces?!

—¡Pues de ti, tonto!

Inuyasha se mordió la lengua, sabiendo que Kagome tenía razón. Por cómo iban las cosas sabía que Kagome se iría sin importar qué le dijera, discutir no serviría de nada.

—Los humanos son débiles —soltó y ella apartó la mirada lista para irse. Pero Inuyasha volvió a impedírselo tomando su mano—. Kagome, me atravesaron el estómago y sigo aquí. Un humano no puede. Si ese demonio te hubiera atacado, si te hubiera dañado así… estarías muerta y no podría perdonarme eso jamás.

—Pero estás lastimado —se lamentó estando al borde de las lágrimas, sintiendo el peso de la culpa volver.

—Para mí es un honor recibir las heridas por ti.

Kagome rompió a llorar y se volteó para abrazarlo fuertemente pero teniendo cuidado con su herida. Ese tonto siempre tuvo lengua larga, pero sabía decir las palabras adecuadas para hacer que ella se quedara.

Fin

Creo que tener un long fic en proceso, meterme a un reto de 31 días, a un reto anual (tres one shot por mes durante doce meses) y a un concurso para navidad al mismo tiempo no era tan buena idea c:

¡Un review si me desean suerte e inspiración para completar todos estos retos!