ºSUMMARY: La navidad ha llegado y con ella un gran regalo para los amantes del InuxKag. Una serie de 30 drabbles no co-relacionados donde veremos a Inuyasha consolando a una Kagome "indispuesta", roces indecentes, una Kagome celosa, peleas, los problemas que conlleva ser padres ¡Y más! Durante todo el mes de diciembre ¡Feliz navidrabble, lectores míos!
ºDISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen. Son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el Fanfic y su trama son de mi propiedad. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagio. ¡Muchas gracias!
Haciendo algo juntos
Siguió a su esposa a escondidas al notar que se desviaba de su destino, rumbo al campo. Caminaba totalmente distraída, contoneando las caderas y tarareando muy bajito. Podrían matarla, era una tonta, por eso mismo la siguió. Daba la impresión de ser una presa fácil e ingenua. Ella llegó a un claro lleno de flores, tal vez ese paisaje le daba paz, quién sabe. Se notaba que iba a pasar un tiempo allí así que se acomodó en una de las ramas dispuesto a vigilarla. Kagome dio un par de pasos antes de girarse y susurrar algo.
"¿No vas a bajar?"; escuchó.
La melodiosa voz de Kagome llegó a sus sentidos y se decidió a bajar sabiendo que le hablaba a él. Se acercó a ella y la abrazó por la cintura antes de darle un casto beso.
—¿Sabías que estaba aquí?
—Pues claro, tonto —rio—. ¿O acaso creías que realmente bajo tanto la guardia? Me ofendes.
—A veces sí, pareces muy despistada. Si yo fuera un demonio podría hacer esto fácilmente —le mordió traviesamente la mejilla.
—¡Ay, bruto!
—O esto —y apretó su trasero con una mano, haciendo que ella pegara un brinquito.
—Ya, ya entendí que eres un demonio malo —bromeó—. Pero te traje aquí para que veas esto, ¿No es hermoso?
—Creo que tú eres más hermosa.
Kagome sonrió ampliamente, amaba que le hiciera ese tipo de cumplidos. Alzó su rostro mientras miraba atentamente los labios masculinos, aferró su ropa entre sus finos dedos y acomodó sus piernas para estar más cerca de él. Inuyasha sonrió ansioso mientras veía a su mujer acercarse a él, gruñó de puro placer ante la anticipación. Faltaba muy poco para que se besaran, tan tolo unos milímetros para probar el sabor de la boca femenina. Justo antes de acortar la distancia definitivamente la vio sonreír pícaramente y acto seguido sintió que lo empujaba seguido de un pequeño dolor en el pie. Cuando se dio cuenta estaba en el suelo y su mujer se reía parada ante él.
—Vaya, sí que te hago bajar la guardia. Shippo no podrá creer que el gran Inuyasha se distrajo tanto con una mujer —reía a carcajadas abrazando su estómago.
Él mismo se rio antes de tomarla de la mano y arrastrarla con él, quedando semi enterrados entre las flores. Le acomodó un mechón oscuro detrás de la oreja con cariño, se sentía tan feliz cuando la veía reír de aquella manera. Realmente valieron la pena esos tres tortuosos años de espera.
Estuvieron un rato revolcándose entre las flores o haciéndose cosquillas como una pareja de novios, de vez en cuando ella le robaba besos y él le daba roces atrevidos en respuesta. Después de un rato se quedaron sentados mientras disfrutaban del sol, mientras Kagome jugaba con una de las flores y él se relajaba.
—Me ama… No me ama… Me ama… No me ama… —la escuchaba decir una y otra vez mientras desarmaba la flor— Me ama… No me ama…
—Te amo.
Le arrancó el último pétalo de las manos y tomó su mentón para adueñarse de sus labios.
Nunca se cansaría de decirle lo mucho que la amaba, sobre todo si era en el oído y entre las sábanas.
Fin
