ºSUMMARY: La navidad ha llegado y con ella un gran regalo para los amantes del InuxKag. Una serie de 30 drabbles no co-relacionados donde veremos a Inuyasha consolando a una Kagome "indispuesta", roces indecentes, una Kagome celosa, peleas, los problemas que conlleva ser padres ¡Y más! Durante todo el mes de diciembre ¡Feliz navidrabble, lectores míos!
ºDISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen. Son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el Fanfic y su trama son de mi propiedad. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagio. ¡Muchas gracias!
Cumpleaños
Kagome llevaba un par de semanas comportándose especialmente extraña. Había ido a su época dos veces en un mes. La primera por sus estúpidos exámenes y la segunda por su período de infertilidad, supuestamente. Y decía "supuestamente" porque no había percibido sangre en el aire cuando se lo dijo, además de que según sus cálculos aún faltaban un par de semanas para que la humana comenzara a tener esos dolores en el vientre. Decidió ignorar ese hecho y dejarla marchar, tal vez se le adelantó o ella comenzaba a sentir los síntomas un par de días antes. Quién sabe.
A decir verdad todo el grupo estaba comportándose de una manera, cuando menos, rara. Sango salía por largos períodos de tiempo a entrenar con Kirara, Shippo ya no lo molestaba sino que se la pasaba dibujando algo con dedicación absoluta y Miroku hacía un par de semanas que no coqueteaba con ninguna aldeana, por el contrario, solo se reunía con hombres. Lo dejaban solo a menudo y no permitían que participara en sus extrañas actividades, ni siquiera para observar. Tal vez él era el único ser cuerdo que quedaba de su grupo, tal vez todos fueran una ilusión de Naraku, tal vez… Bah, ¿Para qué pensar? Lo mejor sería dejar de pensar y aprovechar esos momentos de paz que aquellos humanos le daban, quién sabe cuándo tendría otro tiempo para sí mismo.
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Kagome llegó en la noche, su aroma lo despertó. No permitió que se acercara a tomar su mochila, solo tomó su mano y lo condujo a algún lugar en el bosque. Él la siguió mansamente, sin saber bien en qué momento dejó que ella le impusiera tal dominancia, en qué momento lo ató con correa y todo. Claro, eso sacando el hecho de tener el collar que ella utilizaba para corregirlo cada vez que se le antojaba.
Hablaba puras estupideces. Un poco de su familia, otro poco del colegio, de vez en cuando sacaba a flote algo que vio en alguna tienda y que le gustaría comprarse. Miró su espada de reojo, preguntándose si con su lanza de diamantes lograría comprarle todo eso que ella quería. Tal vez sí, tal vez no.
Se dejó llevar por el olor que portaba la joven. Su característico aroma de hembra mezclado con algo dulce que parecía ser leche, azúcar y otras cosas que probablemente aún no existían en su época pero que resultaban agradables para oler. Ella notó que la olfateaba y soltó una pequeña risita.
—¿Te gusta? —no dijo nada, pero sus ojos debieron haberlo delatado— Me alegro. Ven —ordenó y nuevamente la siguió.
Ya comenzaba a amanecer cuando llegaron de vuelta a la aldea. Demasiado silenciosa, tensó sus orejas, algo andaba mal. Kagome notó que dejaba de seguirla y se volteó alentándolo con una cálida sonrisa. Vio que sus labios se movían susurrando algo casi imperceptible pero que logró escuchar a la perfección gracias a sus orejas.
—3…2…1…
Iba a preguntarle por qué cuerno estaba contando, pero no tuvo tiempo cuando se vio rodeado de gente y pequeños estallidos se hicieron presentes. No entendía nada, pero Kagome se veía tan alegre y tranquila que sintió que todo estaba bien. Lo abrazó haciéndolo reaccionar lo suficiente como para estrecharla ligeramente por la cintura, tratando de protegerla.
—Feliz cumpleaños, Inuyasha —la oyó susurrar.
—¡Feliz cumpleaños, perro tonto!
—Feliz cumpleaños, Inuyasha.
—Feliz cumpleaños, amigo mío.
Sus amigos no se hicieron esperar. Saludándolo cada uno a su modo, ¿Qué era eso de "Feliz cumpleaños"? Seguramente alguna chorrada de la época de Kagome.
—Le preguntamos a la pulga Myoga sobre el día en que naciste hace tiempo y no pude evitar anotarlo en mi calendario —se explicó la colegiala aún en sus brazos—. Gracias Inuyasha, por nacer.
Esas palabras calaron en lo más profundo de su corazón. Entendiendo por fin que todo esto era una celebración para él. Todos los colores, el olor a carne asada, comida ninja, el olor dulzón que estaba prendido en la ropa de Kagome, todos los adornos alrededor de las cabañas eran por él. La abrazó con ahínco enterrando la nariz en su cuello, oliendo su aroma y tratando de grabar con fuego este momento en su memoria. Ella sonrió y volvió a agregar:
—Felices doscientos un años, Inuyasha.
Fin
Espero ansiosa sus comentarios ;)
¡Ojalá llegue a escribir el resto de los drabbles para antes de navidaddd!
