ºSUMMARY: La navidad ha llegado y con ella un gran regalo para los amantes del InuxKag. Una serie de 30 drabbles no co-relacionados donde veremos a Inuyasha consolando a una Kagome "indispuesta", roces indecentes, una Kagome celosa, peleas, los problemas que conlleva ser padres ¡Y más! Durante todo el mes de diciembre ¡Feliz navidrabble, lectores míos!
ºDISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen. Son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el Fanfic y su trama son de mi propiedad. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagio. ¡Muchas gracias!
Seducir
Miraba el suelo de la cabaña intentando concentrarse en cualquier cosa que no fuera el sugerente aroma de su compañera. La miró por el rabillo del ojo comprobando que tenía sus lagunas chocolates clavadas en él, esperando que dijera algo, que hiciera algo.
El único motivo por el que estaba en la casa era porque era la hora de almorzar y el tonto de Miroku salió corriendo junto a su mujer e hijos para pasar tiempo junto a ellos. Miró el ligeramente abultado vientre de Kagome, recordándose que dentro de poco tendrían familia. Nuevamente una oleada de ese olor tan característico en su mujer lo golpeó, gruñó por lo bajo y enterró las garras en el suelo de la cabaña intentando contenerse. Kagome estaba en el cuarto mes de embarazo. Los primeros tres estuvo con náuseas matutinas y antojos extraños, pero poco a poco habían comenzado a disminuir. Sin embargo, el cuarto mes de gestación se caracterizaba por ser el más… caliente.
—Inuyasha… —llamó dulcemente y él plegó las orejas intentando ignorarla— Inuyasha, ven —insistió.
Él podía ser realmente terco cuando se lo proponía. Llevaba varias semanas intentando que le tocase aunque sea un solo cabello, pero nunca lograba captar su atención. Solo le decía que no quería dañar al bebé y salía huyendo. Ella suspiró, si tan solo supiera lo bien que hacía el sexo durante el embarazo. Contoneaba sus caderas al caminar, le mandaba sugerentes miradas e inclusive buscaba masajearlo "ahí", pero nada parecía funcionar. Bueno, ya saben, "Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña".
Aprovechó que estaba ignorándola y simulo ir a buscar algo para terminar de cocinar, pero en su lugar se sentó en el regazo de su marido y lo obligó a mirarla.
—Ka… Kagome… ¿Qué haces?
No contestó y tomó su mano para dirigirla a su pecho. Haciéndole sentir el caliente y duro pezón inflamado a causa de la futura lactancia. Lo vio sonrojarse y sonrió ligeramente antes de besarlo.
—Hazme el amor, Inuyasha —musitó en medio del beso—. Por favor.
Sintió las caderas femeninas contonearse contra su intimidad buscando despertarlo. Y la pequeña lengua acariciar su boca de manera ruda y demandante. Kagome no era así, no era así de brusca sino tierna y lenta. Pero estaba necesitada, muy necesitada.
Iba a apartarla con la poca cordura que le quedaba, pero la sintió tocar sus orejas. Apretando y tirando de ellas para que él respondiera de la manera en que ella lo necesitaba. Mordió su labio inferior para demostrarle que le dolió lo que hizo, pero eso pareció encenderla más porque soltó un gemido bajo. Mierda.
Desató con la mayor rapidez y agilidad posible los hakamas de ambos sin que él se diera cuenta y rozó sus intimidades. Él jadeó.
—Por favor —suplicó—, te necesito.
Verla ahí, sentada a horcajadas sobre él, con los pechos turgentes y esa diminuta barriga que comenzaba a formarse, con los ojos brillosos a punto de llorar de la desesperación por ser tomada. Se veía tremendamente sexy. Tomó sus caderas y la hizo recostarse mientras iniciaba un nuevo beso, marcando él la dominancia.
Le abrió las piernas y se posicionó entre ellas mientras la miraba a los ojos.
A la mierda la abstinencia.
A la mierda no cogerse a su mujer.
A la mierda respetar el tiempo de embarazo. Si él bien sabía que el tonto de Miroku le había hecho todo el abecedario a Sango durante sus dos embarazos.
Además, su mujer podía ser tremendamente seductora cuando se lo proponía.
Fin
¡Bien! Este sería del día 22. ¡Faltan dos más! :o
