ºSUMMARY: La navidad ha llegado y con ella un gran regalo para los amantes del InuxKag. Una serie de 30 drabbles no co-relacionados donde veremos a Inuyasha consolando a una Kagome "indispuesta", roces indecentes, una Kagome celosa, peleas, los problemas que conlleva ser padres ¡Y más! Durante todo el mes de diciembre ¡Feliz navidrabble, lectores míos!

ºDISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen. Son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el Fanfic y su trama son de mi propiedad. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagio. ¡Muchas gracias!

Paternidad

Estaban sentados en medio de las raíces del árbol sagrado. Él con la espalda apoyada en el tronco mientras abrazaba a Kagome por detrás. A su vez ella mantenía el bulto entre sus brazos agarrado con fuerza. Hace poco había terminado de alimentarla, siendo observada de manera curiosa por su marido. La pequeña en sus brazos se había quedado dormida en medio de la lactancia, manchando su ropa con saliva y la leche restante.

—¿Está respirando? —preguntó la voz masculina desde atrás. Sonrió.

—Sí, Inuyasha, solo está durmiendo —respondió en un susurro.

—Pero no se mueve.

—Hace poco que nació, no se moverá mucho hasta dentro de unos meses.

Hizo una pequeña mueca con los labios. No estaba seguro de eso. Nunca le preguntó a su madre si él había sido tan tranquilo cuando era un cachorro, tampoco es que le interesara en ese tiempo. Pero le parecía que la pequeña debería de mostrarse más inquieta, llorar más como los demás cachorros humanos o buscar atención constantemente. Pero no, ella solo comía y dormía. Kagome siempre estaba ahí para alimentarla así que ni siquiera la dejaba llorar antes de meterle el pezón en la boca y callarla. Era una madre atenta. Sonrió ligeramente y estrechó a su mujer por la cintura teniendo cuidado de no molestar a la criatura en sus brazos. La vio cabecear en un par de ocasiones y reafirmar el agarre de sus brazos en cuanto volvía en sí.

—¿Quieres que la cargue para que puedas dormir?

Kagome no contestó. Simplemente se volteó y depositó el peso en sus brazos mientras se acurrucaba en el regazo de él para poder dormirse. A pesar de no ser tan revoltosa como otros bebés ser madre era bastante agotador y cada oportunidad para dormir era como tener oro en sus manos.

—Es pequeña —musitó.

—Mmm…

Miró hacia abajo comprobando que Kagome comenzaba a acompasar su respiración, se estaba quedando dormida.

Con su dedo índice corrió ligeramente la pequeña manta para poder observar el rostro de su hija. Tenía el cabello del mismo color que su madre e intensos ojos dorados -que gracias a Dios seguían cerrados-, sus orejitas tardarían unos días en despegarse de su pequeña cabecita. Tal vez por eso no lloraba tanto, tal vez aún no oía el bullicio de la gente. Dirigió una de sus garras a la pequeñita manita que lo apretó aún en sueños mientras se revolvía ligeramente.

Rio bajo, de forma varonil y suficiente, como un padre orgulloso que acaba de descubrir algo.

—Eres perfecta.

Fin

No me gustó mucho este drabble. Tenía otra idea en mente pero me salió esto. ¿Les gustó?