ºSUMMARY: La navidad ha llegado y con ella un gran regalo para los amantes del InuxKag. Una serie de 30 drabbles no co-relacionados donde veremos a Inuyasha consolando a una Kagome "indispuesta", roces indecentes, una Kagome celosa, peleas, los problemas que conlleva ser padres ¡Y más! Durante todo el mes de diciembre ¡Feliz navidrabble, lectores míos!

ºDISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen. Son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el Fanfic y su trama son de mi propiedad. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagio. ¡Muchas gracias!

Fetiches

Kagome miraba sonrojada a Inuyasha, ¿Cómo preguntarle aquello? ¿Cómo abordar ese tema? Jugaba con sus dedos y se mordía el labio inferior denotando nerviosismo. No entendía por qué se sentía tan nerviosa de repente, llevaban exactamente un año casados y hablar de esto no debería de darle vergüenza, sin embargo se sentía apenada de todas formas.

Quería darle un regalo especial a su marido por ser su primer aniversario. Algo que no fuera una funda nueva para su espada, ni algún accesorio que le recordara a ella. Quería que fuera algo que lo emocionase, que disfrutaran los dos y que quedara entre ellos. Sí, iba a cumplirle una de sus fantasías, ¿Pero cuál? ¿Cuál sería esa fantasía escondida que no le había cumplido hasta ahora?

Revisó su lista mentalmente una vez más. Misionero, listo. Sesenta y nueve, listo. En la cocina, listo. En las aguas termales, listo. Perrito, listo. En el bosque, listo. Mariposa, listo…

La lista seguía un tanto más, sonrojándose cada vez que recordaba esos fogosos encuentros. Una vez más se preguntaba, ¿Cómo decirle a Inuyasha que le confesara su más deseado fetiche?

Su compañera había estado extraña desde hace una semana, más o menos. Creyó que eran los nervios por su aniversario, por creer que lo olvidaría. Sin embargo, cuando le entregó aquel delicado collar de oro con incrustaciones de su lanza de diamantes ella casi no le prestó atención. Se emocionó y se lo colocó al instante, pero parecía más nerviosa que antes. Finalmente la había llevado a la cabaña a la fuerza esperando que le dijera lo que le pasaba. Jugaba con sus manos, abría los labios para hablar y los volvía a cerrar mientras parecía buscar las palabras para decirlo.

—Kagome, dime de una maldita vez qué tienes.

Inuyasha no había sido delicado en lo absoluto, pero si seguía sin responder él alzaría más la voz, la pondría más nerviosa, arruinaría el momento y ya no tendría ganas de complacerlo por esa noche. Así que respiró hondo, lo miró a los ojos y trató de sonar lo más calmada posible antes de hablar.

—¿Cuál es tu fetiche? —soltó.

—¿Qué cual es mi ceviche?

Kagome tuvo ganas de mandarlo al suelo. Le había costado horrores decirle eso y encima se veía en la necesidad de aclarárselo con palabras más "crudas".

—Que cuál es tu fantasía sexual —aclaró, pero él parecía no entender—. Ya sabes, si alguna vez tuviste ganas de hacer el amor en cierto lugar… o con tal pose —enrojecía a cada momento imaginándose lo que el hanyou podría llegar a decirle.

Lo vio levantarse sin responder y pasar de largo por su lado internándose en su habitación dispuesto a dormir. Se sintió una tonta. Inuyasha no solía hablar de su intimidad y en esa época no podía siquiera pronunciarse la palabra "sexo" sin ser tachada de impura. Había creado incomodidad en el ambiente y entre ellos, probablemente ahora no la tocaría hasta olvidarse de esto.

Escuchó ruidos detrás suyo y se giró encontrándose con su esposo, quien la miraba con un brillo especial en los ojos.

—¿Inuyasha? —llamó— ¿Qué tienes ahí? —enfatizó señalando lo que parecía esconder detrás suyo.

Él le extendió lo que tenía en sus manos admirando el gesto de sorpresa en el rostro de su esposa.

—¿D-de… De dónde lo sacaste?

—Eso no importa. Quiero que te lo pongas.

Ella asintió y se fue a cambiar al cuarto por inercia. De todas las fantasías posibles jamás creyó que a Inuyasha le gustara el de colegiala.

Fin

¡Cumplí mi metaaaa! Al fin estoy al día.

Fecha y hora de actualización:

24 de diciembre de 2018

21:36 Argentina, Buenos Aires.

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