N/A: Hola, aviso que en este capítulo hay una escena +18 al final ;)

Está historia cuenta con un prólogo y veintiocho capítulos ya escritos.

La estaré publicando por aquí, en Amor Yaoi (Lo que falta porque ya está casi toda, sin embargo iré sustituyendo los capítulo viejos por las versiones editadas) y en AO3, dónde tengo el mismo nombre.

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina

Resumen: Al ser rechazado por su novio (Uchiha Itachi) después de confesarle su embarazo, Uzumaki Deidara – en un arranque de desesperación – decide pedirle dinero a su madre para abortar, pero Kushina no puede soportar que su hijo haga tal cosa así que le propone un trato.

"-Ese niño será mi hijo, tú hermano, yo lo criare..."

15 años después, Uzumaki Naruto se encuentra con Uchiha Sasuke y la historia se repite.


Capitulo uno: El comienzo de las clases


PI PI PI PI PI PI PI PI PI

Naruto gimió al oír la alarma de su despertador y rodó sobre su cama estirando un brazo fuera de ella para intentar apagarla, pero no lo consiguió así que, sin más remedio, se talló los ojos para quitarse las lagañas que le impedían abrirlos y se incorporó sobre su cama.

Rápidamente apagó el reloj despertador y dejó caer sus pies por el borde de la cama, se quedó así durante unos minutos intentando deshacerse del sueño que tenía, pero no lo consiguió, finalmente se levantó y se encaminó al baño tambaleándose a cada paso.

En cuanto llegó allí, se inclinó sobre el lavamanos, abrió el grifo y mojó su cara con un chorro de agua helada para deshacerse del sueño que aún sentía, cuando lo consiguió se miró al espejo y sonrío. Hoy era el día, hoy por fin comenzaría su cuarto año de instituto...

–¡NARUTO, DATE PRISA! ¡¿No querrás llegar tarde en tu primer día, verdad?!–le gritó su madre desde el piso de abajo.

–¡YA VOY MAMÁ!–le contesto el chico de cabello rubio a gritos corriendo hacía su cuarto para vestirse, él se puso rápidamente una camiseta blanca, una sudadera negra con capucha y unos jeans negros ajustados para después mirarse al espejo…le faltaba algo. Naruto estuvo a punto de fruncir el ceño, pero entonces vio aquello que le faltaba colgado en una esquina del espejo, rápidamente se inclinó hacia adelante y tomó el collar para después colocarlo alrededor de su cuello, no era muy ostentoso, era una cuerda negra y gruesa con una piedra de un verde agua como dije, pero tenía un gran valor para él porque se lo había regalado su hermano mayor, Uzumaki Deidara.

En cuánto estuvo listo, corrió a la cocina apresuradamente y se sentó a la mesa esperando su desayuno. Su madre, una hermosa mujer pelirroja de ojos azules, le sonrío con exasperación antes de posar un plato justo delante de él.

–Buena elección de ropa, cariño–le dijo sentándose frente a él.

–Gracias Mamá ¿Me llevarás tu hoy?–preguntó mientras tomaba un trozo de tortilla con su tenedor de su plato y se lo llevaba a la boca.

–No, tú hermano vendrá y te llevará–contestó la mujer de mediana edad observándolo. –Me gustaría ir, pero probablemente llegaré tarde al trabajo si lo hago y sabes cómo son mis jefes…

–Unos pesados que se creen que no tienes nada más importante que hacer que limpiarles el culo

–¡NARUTO!–exclamó Kushina escandalizada.

–¿Qué? Es la verdad Mamá, deberías aceptarla–. Kushina suspiro ante lo dicho por su hijo, pero poco después sonrío.

La decisión que ella y Deidara habían tomado hace quince años había sido la correcta, ella no podría imaginar su vida sin Naruto, él había sido un niño normal – aunque un poco hiperactivo – y se había convertido en un adolescente feliz e ignorante de la verdad, que adoraba a su madre y a su hermano mayor. Todo era perfecto.

–¡YA ESTOY AQUÍ, DATE PRISA NARUTO!–oyeron madre e hijo desde el jardín.

–¡Enseguida voy Dei!–gritó Naruto en respuesta tomando una tostada de su plato y besando la mejilla de su madre.

–Que te vaya bien–le dijo la pelirroja.

–¡Igualmente Mamá!

El rubio de impresionantes ojos azules salió corriendo hacia afuera y se encaminó rápidamente hacía su hermano mayor, quién lo había venido a buscar en su coche nuevo, un Mercedes Benz descapotable de color negro.

Su hermano mayor había obtenido una beca para estudiar abogacía en una prestigiosa universidad cuando él era un niño y había conseguido graduarse como el primero de su clase. Con el tiempo Deidara había logrado hacerse un nombre y actualmente era considerado como uno de los mejores abogados de todo Japón.

Deidara le había dicho muchas veces a su madre que no tenía que trabajar, pero Kushina era demasiado orgullosa y terca como para vivir de arriba y no había querido dejar su trabajo de secretaria ejecutiva en las empresas Hymae.

–¿Por qué has tardado tanto?

–Tenía que despedirme de Mamá, bonito coche por cierto…–contesto el rubio menor deslizándose en el asiento delantero junto con su mochila.

Deidara sonrío y, haciendo rugir el motor de su cocheo, arranco rumbo a High School Konoha, un prestigioso instituto de alto nivel que él mismo se encargaba de pagar.

Deidara había conseguido todos sus objetivos en la vida gracias al trato que su madre le había propuesto, aun así…cuando estaba con su hijo su corazón latía frenéticamente dentro de su pecho y sentía la terrible necesidad de confesarle toda la verdad, pero no podía y se conformaba queriéndolo como un padre querría a su hijo en secreto. Deidara amaba a Naruto sobre todas las cosas y no podría soportar romper su felicidad contándole la verdad, no ahora que parecía tan feliz.

–¿Emocionado?

–Bastante, por fin comenzaré cuarto, lo he esperado con ansias durante toda mi vida hermano y hoy…por fin se hará realidad–contesto Naruto efusivamente. Deidara sonrío y acaricio los cabellos de su "hermano" sintiendo, como siempre, aquel vació en su interior, un vació tan grande que jamás había podido llenar con nada por mucho que lo hubiese intentado.

Deidara giro en la siguiente esquina y se detuvo delante del prestigioso instituto de Konoha. Naruto besó la mejilla de su hermano mayor antes de bajarse y correr hacía dentro deseando encontrarse con sus amigos cuánto antes.

Deidara lo observó marcharse en silencio, de vez en cuando él se preguntaba qué hubiera sucedido si él hubiese criado a su hijo como suyo…quizá lo hubiese hecho desde el principio si Itachi no hubiera…

Deidara suspiró, había sido la negación de Itachi la que le había hecho tomar decisiones precipitadas, por eso cada vez que recordaba al padre de su hijo no podía evitar hacerlo con odio puro, un odio que se extendía por su cuerpo como un veneno, un veneno incapaz de llegar a su corazón, no sabía porque, pero Deidara no había dejado de amar a Itachi, él simplemente no podía porque Itachi había sido su primer amor, pero ese amor puro e inocente se había convertido en algo más, se había convertido en una prisión para él.

Estaba a punto de arrancar el coche para irse cuando lo vio; un chico de cabello negro y profundos ojos oscuros. Él se parecía tanto al hombre en el que pensaba hace tan solo unos segundos…

El chico se inclinó hacía un coche plateado para hablar con su conductor, el corazón de Deidara dio un vuelco antes de empezar a latir frenéticamente, como si quisiera escapar de su pecho, ese era…era Itachi.

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Naruto se adentró en su instituto y corrió hacía su clase, allí le esperaban – como siempre – sus amigos.

–Veo que habéis pasado los exámenes–comentó con gracia.

–Ja ja, no todos tenemos la suerte de tener un hermano que te meta los libros en el cerebro–comentó Kiba mordaz. Naruto sonrío y le revolvió los cabellos consiguiendo que el chico se enfurruñara aún más.

–Creí que para ti Shika, sería demasiado "problemático" estudiar–comentó el rubio haciendo comillas imaginarias en el aire.

–Lo fue, pero prefiero eso que repetir tercero y pasar un año más en el instituto.

–Mm…–el rubio se sentó junto a Chouji y enterró su cabeza entre sus brazos mientras pensaba en su hermano.

Deidara estaba más extraño de lo normal, su hermano mayor siempre había sido como un padre para él, siempre estaba pendiente de sus estudios y lo regañaba si estos iban mal, también solía ayudarlo mucho y casi todo lo que tenía con un gran valor sentimental había sido regalo de su hermano, pero últimamente este se comportaba extraño en su presencia…a veces lo miraba con anhelo cuando pronunciaba una palabra que era costumbre para ambos; "Mamá", y también había visto en sus ojos la necesidad de decirle algo, pero solía cambiar de tema antes de que se le escapara.

Naruto sabía que tanto su madre como su hermano le ocultaban algo, algo importante que los dos habían querido decirle en más de una ocasión, él había intentado descifrarlo, pero no había sido capaz. El no saber lo asustaba, pero el saber lo aterraba por completo.

Todo pensamiento coherente abandono su cerebro cuando una persona se paró frente a él y lo miró atentamente.

–Dobe, necesito hablar contigo…–. Naruto alzó la cabeza y frunció el ceño al ver a Uchiha Sasuke frente a él, pero – ante sus palabras – se levantó de su asiento.

–¿Te acompañamos?–preguntó Kiba con preocupación. El rubio negó con la cabeza y siguió al Uchiha por el pasillo.

Uchiha Sasuke había sido compañero de Naruto desde que este tenía memoria, siempre se habían llevado mal y más de una vez habían terminado a los golpes, en el pasado todos sus compañeros de clase sabían que no debían dejarlos solos más de tres segundos si no querían que uno de los dos terminara seriamente lastimado, pero con el paso del tiempo sus peleas se habían vuelto más verbales que otra cosa.

Naruto siguió al Uchiha por el pasillo hacía los baños, allí el azabache abrió todos los cubículos asegurándose de que no hubiera nadie.

–¿Qué quieres Teme?–preguntó Naruto despectivamente mientras se sentaba junto a los lavabos de mármol blanco. Sasuke se dio la vuelta y lo miró seriamente por tan solo unos segundos antes de abalanzarse sobre él y devorar la boca del rubio con hambre, su lengua acarició cada centímetro de su húmeda cavidad.

Naruto rodeo el cuello del Uchiha con sus brazos al sentir como este colocaba sus manos sobre sus nalgas.

Sí, todos en el instituto pensaban que ellos dos se odiaban más que a nada en el mundo, pero realmente estaban muy equivocados, se odiaron sí, pero con el tiempo ambos chicos se dieron cuenta de que lo que realmente sentían era una increíble frustración sexual.

A ellos les gustaba aparentar delante de todo el mundo que se odiaban, después de todo, su vida era mucho más fácil si nadie sabía que ellos dos estaban juntos.

Y cada vez que podían, en el más absoluto secreto, se entregaban el uno al otro, nadie tenía porque saberlo, nadie tenía porque estropearlo todo y si no lo sabían no podían hacerlo.

Naruto enredo sus piernas alrededor de la cintura del Uchiha mientras este dejaba libre sus labios para bajar por su cuello lamiéndolo.

–Mm…–el rubio gimió arqueando la cabeza hacia atrás, disfrutando del placer que el Uchiha le proveía. Sasuke deslizó sus manos por debajo de la ropa del rubio acariciando con suavidad esa piel bronceada–N–Nos van…a ver–jadeo Naruto intentando hablar, pero el Uchiha no le hizo caso y consiguió quitarle la sudadera al rubio y lanzarla hacia atrás.

–No lo harán–le susurró al oído para después alzar la camiseta del rubio e inclinarse hacia abajo. Naruto soltó un jadeo cuando Sasuke se apodero de uno de sus pezones y comenzó a chuparlo con pereza. El Uchiha lo ignoró y deslizo sus manos hacia abajo.

–Ahaaa…–gimió Naruto al sentir una mano fría en su miembro, esta se deslizo rápidamente alrededor del mismo y comenzó a masturbarlo lentamente, pero fue acelerando con cada gemido que Naruto le susurraba al oído.

Sasuke tomo los labios del rubio besándolos con pasión y hundió su lengua hasta su garganta. Entonces giro rápidamente al ojiazul sin que este pudiera hacer nada para evitarlo, y lamió el lóbulo de su oreja oyendo los jadeos y gemidos sordos que le provocaba a su amante mientras lo masturbaba cada vez más rápido.

–¿Te gusta esto?–le susurró al oído. Naruto abrió los ojos, que había mantenido cerrados a causa del placer, y se vio así mismo frente al espejo del lavabo, no pudo evitar enrojecer por completo ante la escena.

–Mm…Sasuke–gimió al oír el timbre que anunciaba las clases, sin embargo ninguno de los dos le dio importancia. No se habían visto en tres largos meses de verano y necesitaban recuperar el tiempo perdido.

El Uchiha liberó su miembro que ya empezaba a sentirse apretado en sus pantalones y bajo los del rubio frente a él. Naruto apoyo sus manos en el frío mármol al ver sus acciones en el espejo y se dejó hacer.

Sasuke coloco sus manos en las nalgas del rubio y las abrió para después penetrar su entrada de una sola estocada. Su miembro se hundió rápidamente.

–Ahaaa…–gimió el rubio sujetándose de uno de los grifos del lavabo mientras se veía al espejo, pudo ver como su amante sonreía de lado y le penetraba nuevamente, esta vez más fuerte, dolía, pero era un dolor soportable, había pasado demasiado tiempo solo en casa, esperando con ansias el inicio de las clases solo para verse con Sasuke, solo para sentirlo en su interior–más…–. El Uchiha lo penetró más fuerte, hundiéndose más hondo en ese agujero. No tardó en establecer un ritmo rápido, entrando y saliendo una y otra vez de su interior, excitándose cada vez más con el espejo frente a ambos–Ahaaa…

–Sigues tan estrecho…–le susurró al oído, el rubio jadeo aferrándose al frío mármol.

–Tú…sigues siendo tan…Ahaaaa…bruto–gimió el rubio intentando hablar. El azabache volvió a penetrarlo nuevamente, mucho más fuerte que antes consiguiendo que el rubio gritara de placer.

–Pero…eso te gusta–contesto el azabache.

–Ahaa…Sasuke yo voy ¡Ah!–. Naruto soltó un grito antes de liberar su semilla manchando el inmaculado suelo y el mármol del lavabo con ella.

Sasuke se impulsó hacía adelante y liberó la suya propia en el interior del rubio llenando cada espacio de este.

En ese momento ninguno de los dos sabía que aquella acción les llevaría a repetir el pasado desconocido de sus supuestos hermanos mayores.


N/A: Segundo capítulo, y ya empezamos con el sexo, si es que cuando escribí esto hace cinco años era una adolescente calenturienta… ¿Qué os ha parecido? ;)

Muchísimas gracias por leer.

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa