N/A: Hola, antes que nada muchísimas gracias a todos los que leyeron y comentaron, otra vez soy súper feliz. Y advierto que en este capítulo hay una escena de sexo telefónico.

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina

Resumen: Al ser rechazado por su novio (Uchiha Itachi) después de confesarle su embarazo, Uzumaki Deidara – en un arranque de desesperación – decide pedirle dinero a su madre para abortar, pero Kushina no puede soportar que su hijo haga tal cosa así que le propone un trato.

"–Ese niño será mi hijo, tú hermano, yo lo criare..."

15 años después, Uzumaki Naruto se encuentra con Uchiha Sasuke y la historia se repite.


Capitulo tres: Razones y malestares


Itachi llegó a su casa a las dos de la madrugada completamente borracho, aún no podía creer lo que había hecho Deidara con su hijo, se lo había entregado a su madre así como así y había dejado que el niño creciera en una mentira.

El ojinegro saco sus llaves de su bolsillo y abrió la puerta intentando no hacer ruido, pero eso no evito que su abuelo estuviera allí parado, esperándolo con los brazos cruzados y una expresión de descontento en su rostro arrugado.

–¿Se puede saber en dónde estabas Itachi?–preguntó nada más verle. –Tú hermano estaba muy preocupado por ti

–Lo siento abuelo–murmuro el Uchiha intentando no tropezar con el pequeño escalón mientras se sacaba los zapatos.

–Estás borracho–sentenció el hombre. –¿Te das cuenta del ejemplo que le estás dando a tu hermano?

–Está dormido

–¡Eso no importa! Vete a dar una ducha fría ahora mismo, mañana tú y yo vamos a hablar

–Tú no eres mi padre y yo no tengo porque darte explicaciones ¡Tengo 30 años!–dijo Itachi enfadado, que se creía ese viejo para ordenarle nada…

–¡Pues compórtate como tal!–exclamó el hombre para después subir por las escaleras y perderse por los pasillos.

Itachi subió a su habitación y abrió el grifo de su bañera para después meterse debajo de la regadera con la ropa aún puesta.

Su vida era una completa mierda, pero no podía culpar a nadie más que a sí mismo por habérsela arruinado. Sus padres murieron el mismo día en que se enteró de que iba a ser padre, el mismo día en que se enteró de que debía cuidar de su hermano recién nacido, y justo en ese momento estaba tan frustrado que se desquitó con Deidara culpándole de algo que él sabía que no había hecho. Deidara jamás en la vida podría haberle engañado, él lo sabía, pero fue tan estúpido que dejó escapar lo único que le traía felicidad causando que su propio hijo pagara por sus errores, ahora el niño vivía en una mentira y jamás sabría que él era su padre.

Después de la muerte de sus padres, su abuelo Madara se había hecho cargo de él y de su recién nacido hermano Sasuke, además también se había hecho cargo de la corporación Uchiha hasta que él cumpliera su mayoría de edad.

Ya habían pasado 15 años de aquello y ahora, aunque fuera el hombre más rico de todo Japón, estaba solo y de alguna manera él sabía que siempre lo estaría. Sabía que podía tener a cualquiera sin importar el sexo o la edad, pero él amaba a Deidara y siempre lo amaría, sabía que su relación era imposible porque él le había fallado, lo había abandonado cuando más lo necesitaba y lo había llevado a cometer el error más grande de su vida.

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Cuatro semanas después de comenzar el nuevo año escolar, Naruto se encontraba en su casa estudiando para su primer examen del año, él no era un sabelotodo, pero tenía buenas notas y le gustaba mantenerlas.

Kushina se encontraba sentada en la mesa del comedor rodeada de papeles plagados de horarios de citas y reuniones para su jefe.

–¿Podemos pedir una pizza, Mamá?–preguntó Naruto apartando su libro de historia japonesa para mirar a su madre con ojos de cordero degollado. Kushina le aguantó la mirada unos segundos antes de suspirar resignada y asentir con la cabeza para después volver a su trabajo. –¿Una margarita está bien, no?–. Su madre asintió con la cabeza y Naruto corrió a la cocina para marcar el teléfono de una pizzería anotado en un imán de la nevera, pidió rápidamente la pizza y sacó la bebida dejándola sobre la mesa de café en medio del salón.

El rubio miró la hora y sabiendo que su pizza tardaría alrededor de unos treinta minutos en llegar, corrió a su habitación y tomo unas cuantas prendas de ropa para bañarse.

Una vez en el baño, el rubio se despojó de su ropa y se miró al espejo, tenía varios chupetones por todo el cuerpo y algún que otro arañazo. Naruto se acercó al espejo y, apartándose el pelo, miró con curiosidad – como siempre hacía – su marca de nacimiento en su nuca, no se veía toda ya que su pelo la tapaba, lo único visible de ella era una pequeña medialuna. Él no sabía muy bien lo que significaba, pero siempre había estado allí, la palpo con sus dedos antes de sentirse extrañamente mareado, el rubio apoyo una mano en el espejo y se agarró la cabeza hasta que la habitación dejó de dar vueltas.

–Wow, cualquiera pensaría que me hubiese drogado–murmuro para sí mismo antes de entrar en la ducha y comenzar a lavarse, justo cuando estaba a punto de pasarse la esponja por todo el cuerpo, su teléfono móvil comenzó a sonar dentro del bolsillo del pantalón que había desechado en el canasto de la ropa sucia. Con un suspiro exasperado, recupero el teléfono del pantalón y se volvió a sentar en la bañera antes de contestar sabiendo ya quién era.

Hola amor–murmuro una voz con un tono juguetón a través del teléfono. Naruto se mordió el labio inferior para finamente suspirar y sonreír.

–Hey, interrumpes mi baño–se quejó sonriendo.

Yo creo que lo haré más interesante–murmuro la voz de Sasuke a través del teléfono con tono sugerente.

–¿En serio?–preguntó Naruto levantando una pierna al aire llena de espuma.

Mm…–murmuro el Uchiha en respuesta.

–Yo verdaderamente no puedo verte a través del teléfono Sasuke así que intenta comunicarte conmigo verbalmente–. El Uchiha gruño en respuesta y Naruto se rió suavemente.

¿Qué te parece si jugamos a un juego?–murmuro el Uchiha.

–¿Qué tipo de juego?–preguntó Naruto divertido.

Es simple…dime lo que estás haciendo

–¿Quién? ¿Yo?

Sí…tú, dime–respondió el Uchiha.

–Um…ya te dije que me estoy bañando

Dame más detalles–exigió. Naruto rodo los ojos antes de contestar.

–Bueno, está bien…estoy en la bañera, completamente desnudo y mojado, hay mucha espuma aquí–agregó soplando un pedazo de espuma blanca.

¿En serio?–ronroneo el Uchiha divertido, Naruto gimió.

–No le veo el punto a esto aunque tu voz me está poniendo realmente caliente…háblame más–pidió el rubio, era extrañamente excitante sentir como su miembro se ponía duro y cobraba vida por el efecto de una voz, aunque era la voz de Sasuke, su sexy voz provocativa y sensual.

¿Te gusta esto? ¿Te gusta que te ponga duro por teléfono? Esto no habla muy bien de ti, Naruto–susurro Sasuke y Naruto sintió verdaderamente como si Sasuke estuviera detrás de él susurrándole al oído.

–Me importa un comino, es realmente excitante–contesto el rubio removiéndose en la bañera, causando así que el agua lo hiciera con él.

Aja…entonces, háblame de ti

–¿Mm…De mí? Te puedo decir que estoy realmente caliente ahora y que deseo que me folles contra el espejo del baño en este mismo instante aunque es un poco imposible–Naruto oyó como Sasuke reía un poco mientras él se sonrojaba.

Oh…eso es tan lindo. Tienes un fetiche por hacerlo frente a los espejos ¿Sabías?

–Mira quién fue a hablar, fuiste tú quién creo este fetiche haciéndomelo en cada espejo que encontrabas–murmuro el rubio mirándose al espejo para darse cuenta de que sus mejillas estaban sonrojadas.

Es que es tan excitante ver tus caras mientras te miras al espejo cuando te la meto, esos pucheros que haces me ponen más caliente–murmuro el Uchiha provocando en ese mismo instante que el miembro del rubio cobrara vida poniéndose duro como el cemento justo frente a sus ojos.

–Felicidades–gruño el rubio–ahora estoy tan duro como una piedra

Oh perfecto–susurro el Uchiha sonriendo de lado–ahora debes hacer lo que yo te diga

–¿Por qué?–cuestiono el rubio.

Realmente no hay un porque, solo hazlo–ordenó el azabache con tono autoritario.

–Mi madre está abajo y mi pizza llegara en unos veinte minutos–dijo el rubio justificándose.

El tiempo suficiente

–Está bien–se resignó. –¿Qué quieres que haga?

Quiero que te masturbes–susurro el Uchiha atreves del teléfono provocando que las mejillas del rubio se pusieran aún más rojas.

–¿Qué? ¿Ahora?

Sí…ya–ordenó seriamente. Naruto suspiro resignado, cuando Uchiha Sasuke quería algo no paraba hasta que lo conseguía así que se apresuró a guiar su mano hasta su miembro erecto. Nada más tocarlo, un jadeo escapo de entre sus labios. –No pares–susurro Sasuke a través del teléfono, el cual había colocado entre su hombro y su oreja. Naruto llevó su mano a su miembro gimiendo en cuanto lo tuvo entre sus manos. –Vamos–susurro Sasuke.

Naruto cerró los ojos suspirando placenteramente cuando comenzó a masturbarse lentamente, intentando no gemir demasiado alto para no alertar a su madre de lo que estaba haciendo. Sasuke seguía hablando a través del teléfono incitando al rubio a masturbarse aún más rápido provocando que gimiera cada vez más fuerte.

–Ahaa…Sasu…ke–gimió el rubio desesperado, en ese momento deseaba que el moreno estuviera con él, lo deseaba más que nunca, necesitaba sentirlo dentro de él.

Shh…–susurro el azabache del otro lado de la línea oyendo atentamente los gemidos del rubio.

–Te…te necesito–gimió el rubio arqueando su cabeza hacia atrás ante el placer que sentía masturbándose cada vez más fuerte y rápido.

Mm…Naruto–susurro Sasuke casi jadeando–te juro que mañana te haré el amor en los vestuarios contra los casilleros

–Ahaa…no puedo esperar–gimió el rubio notando el cambio entre "follar" y "hacerte el amor". Ellos se amaban y ambos lo sabían, pero no solían decírselo en voz alta a menos que tuvieran una sesión de sexo realmente dura.

El rubio jadeo tapándose la boca con su mano libre antes de correrse liberando su semilla en el agua jabonosa. Naruto dejó caer sus manos a los lados y suspiro satisfecho sacando el tapón de la bañera, el agua se llevaría toda evidencia de lo que había hecho…

–¿Sasuke?–susurro tras unos minutos de silencio.

–¿Mm…?–respondió la voz al otro lado del teléfono.

–Eres un Teme baka–murmuro por lo bajo. Sasuke gruño–pero eres mi Teme baka, te amo

–También yo Dobe–contesto Sasuke de inmediato, no dejando lugar a ninguna duda que el rubio pudiese tener.

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La pizza llegó justo cuando Naruto había terminado de vestirse, el rubio pagó al repartidor y olió la pizza con deleite, en ese momento esperaba sentir el delicioso olor del queso golpear su nariz ricamente, nunca se imaginó el malestar que eso le causaría.

El rubio se llevó una mano a la boca mientras se apresuraba a dejar la pizza en la mesa de café. Kushina seguía enterrada entre pilas de papeles así que no notó como su hijo salía corriendo hacía el baño para abrazarse a la taza del bater y vomitar todo lo que había comido el día anterior.

Naruto apoyo sus manos sobre la taza del bater y se puso de pie con dificultad sintiéndose mareado por las náuseas que sentía, intento mantenerse en pie, pero su visión borrosa provoco que sus pies le fallarán llevándolo al suelo nuevamente.

–¿Qué diablos me pasa?–se preguntó el rubio asustado por los recientes acontecimientos.

En ese momento nunca se imaginó que una nueva vida crecía en su interior.

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Deidara suspiro masajeándose el puente de la nariz. Estaba tan cansado, no podía soportar más todo el peso emocional que llevaba encima y dudaba seriamente que pudiera aguantar mucho más, no quería derrumbarse, pero era tan difícil mantenerse en pie cuando no tenía nada por lo que luchar.

No tenía nada, Naruto lo era todo para él, pero su hijo nunca sabría que era su hijo y ese hecho lo estaba matando, pero él le había hecho prometer a su madre que Naruto nunca sabría nada, e Itachi…no quería ni pensar en él.

El rubio suspiro una vez más y dejó caer los papeles en los que estaba trabajando sobre la mesa ¿Qué se suponía que debía hacer?

–Deidara, tu cita con el presidente de las empresas Uchiha está a punto de comenzar–dijo Konan entrando abruptamente y sin llamar.

–¡Ya voy!–contestó el ojiazul de mala gana.

El rubio caminó por los pasillos hasta la sala de conferencias, en ella había una larga mesa con diez cómodas sillas, y sobre la misma una jarra de agua junto con dos vasos de vidrio.

Deidara entró en silencio y se sentó lo más alejado posible de Itachi. El azabache suspiro resignado y se trasladó por toda la habitación hacía la otra punta de la mesa para sentarse junto a Deidara.

–He revisado todas las finanzas de la empresa y parecen estar bien–comenzó Deidara profesionalmente–aunque…he detectado que una pequeña parte del dinero se pierde cada mes

–¿De cuánto estamos hablando?–preguntó Itachi.

–Del 5% de tus ganancias mensuales, no parece mucho, pero quién te haya estado robando el quince por ciento de tus ingresos cada mes durante veinte años debe haber amasado una pequeña fortuna ya que el 5% serían aproximadamente unos 420, 82 yenes y eso por veinte años vendrían a ser unos 100.996,8 yenes

–¿Cómo?–preguntó Itachi, eso era mucho dinero y aunque solo fuera el 5% de toda su fortuna, eran 100.996,8 yenes que él había perdido, que le habían sido robados por una persona en la cual él confiaba, algo que lo enfurecía muchísimo.

–Lo que he dicho–habló Deidara nuevamente–le he seguido el rastro al dinero perdido y al parecer todo ese dinero a terminado en el banco central de Tokio, en una cuenta a nombre de Akatsuki ¿Lo conoces?

–No, por supuesto que no, no he oído ese nombre en mi vida–contestó Itachi perplejo, no podía creer lo que estaba ocurriendo.

–Pues he investigado un poco y al parecer es una pequeña organización con un objetivo desconocido, sea cual sea uno de sus miembros trabaja en tu empresa y desvía dinero hacía la cuenta cada mes–murmuro Deidara–desde cinco años antes de que murieran tu padres–agregó en un susurro. Él sabía que los padres de Itachi habían muerto el día en que le dijo que Naruto existía, pero ese día no lo había sabido ya que estaba tan nervioso y tenía tanto miedo que ni siquiera había visto las noticias, también sabía que la decisión de Itachi podría haber sido diferente si se lo hubiera confesado un día antes o un día después, pero él no podía seguir viviendo de los "¿Y si hubiera…?".

–Detén el flujo de dinero–ordenó el azabache.

–Estuve a punto de hacerlo, pero si lo hago jamás descubriremos quién te ha estado robando por lo que he pedido permiso al banco para rastrear el dinero retirado…–explicó Deidara. Itachi le miraba fijamente, expectante–al parecer, el topo de tu empresa sabe esconderse, debe ser alguien con gran poder y una gran capacidad de planificación con, por lo menos, veintidós años de antigüedad

–¿Veintidós años? Tenemos como cinco empleados con veintidós años de antigüedad, ninguno ha durado tanto antes

–Lo sé, por eso mismo he buscado en los archivos de la empresa y he extraído los informes de tus cinco empleados con veintidós años de antigüedad, los cuáles son: Toriyama Kumito, Sena Tori, Luigi Akashi, Haruno Miyumi y Gonomi Mirubita. Ninguno de ellos tiene antecedentes penales y todos tienen de cincuenta años para arriba y están a punto de jubilarse Sr. Uchiha

–No me llames señor–murmuro Itachi distraídamente–¿Pudiste averiguar quién era?

–No, no dejó pruebas especialmente reveladoras, todo lo mínimamente necesario para descubrirlo está cubierto

–¡Mierda! ¿Qué sugieres? ¡No puedo permitirle que sigua robando esa cantidad de dinero!

–Yo digo que contrates a un detective, ponlo a prueba durante unos dos meses y si no descubre nada lo despides y cortas el flujo de dinero. Rápido, fácil y solo es una pequeña perdida de dos meses–recomendó Deidara tranquilamente. Cuando él había descubierto que estaban robando dinero de las empresas Uchiha, se había alarmado bastante, después de todo eran sus clientes. Él había comenzado a buscar culpables rápidamente, pero por desgracia no había logrado encontrarlos.

–Está bien–dijo Itachi resignado.

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Naruto frunció el ceño ante el desagradable olor que emanaba de su sándwich y lo tiro a la basura sin siquiera mordisquearlo, últimamente toda la comida que anteriormente le había gustado le sabía asquerosa y no podía hacer más que vomitar al olerla.

–¿Seguro que estás bien Naruto?–preguntó Chouji masticando una patata frita.

–Sí, he estado sintiéndome un poco mal últimamente, pero seguro que son los nervios por el examen…

–Si tú lo dices–respondió el chico despreocupadamente.

–Cualquiera podría pensar que estás embarazado–dijo Kiba para después reírse de su propia broma–¡Como si tú tuvieras sexo con alguien! Eres más virgen que mi tía ¡Y ella es monja!–continuó riéndose el chico sin prestar atención al rostro de Naruto que había empalidecido considerablemente, sus ojos azules estaban más abiertos de lo normal y el latido de su corazón se había detenido por un par de segundos antes de que comenzara a latir frenéticamente dentro de su pecho…

No podía ser ¿Verdad?

De repente el rubio se tambaleo abrumado por la posibilidad de que pudiera estar…embarazado, pero no podía ser porque él no tenía esa capacidad, ningún varón en su familia era capaz de engendrar…no podía ser.

–¿Naruto?–preguntó Shikamaru al darse cuenta de que su amigo se había detenido.

El rubio lo miró antes de tambalearse hacia atrás y caer inconsciente al duro suelo de cemento.


N/A: Y fin del cuarto capítulo… ¿Qué os ha parecido? Naruto finalmente se dio cuenta de lo que le pasaba, y Deidara ha descubierto que alguien roba a las empresas Uchiha ¿Quiénes serán los responsables?

Muchísimas gracias por leer.

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa