N/A: Hola, antes que nada muchísimas gracias a todos los que leyeron y comentaron. Os respondo en las notas finales ;)
Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.
Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.
Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina
Capitulo cuatro: ¡Oh Dios!
Deidara reunió todos los papeles que tenía de su último cliente antes de las empresas Uchiha, y lo colocó todo en su máquina trituradora observando con aburrimiento como todo caía hecho trizas en el recipiente de plástico debajo la máquina.
–Ojala todos mis problemas pudieran triturarse–murmuro suspirando.
–¿Y esa amargura que llevas a que se debe Dei?–preguntó Konan, quién estaba sentada sobre su escritorio haciendo bolas de papel, que embocaba en la papelera dos metros por delante, con el resto de los archivos.
–A que mi vida es una mierda
–¿Problemas amorosos?–. Deidara gruño. –¿No tendrá nada que ver con el sexy presidente de las empresas Uchiha, verdad?–insinuó la peliazul.
–A ese ni me lo nombres ¡Me tiene harto!
–¿Así que ha habido tema?–preguntó la peliazul con un tono sugerente. Deidara la miró fijamente, estuvo a punto de gritarle cuatro cosas bien dichas, pero antes de que pudiese hacerlo, su celular comenzó a sonar, en la pantalla brillaban las letras correspondientes al nombre de su Madre.
–Ya hablaremos luego tú y yo–dijo a su secretaria antes de contestar la llamada. –¿Ocurrió algo, Mamá?–preguntó el rubio.
–¡Oh gracias a Dios que contestaste hijo!–. Fue lo primero que oyó.
–¿Ocurrió algo?–preguntó Deidara con preocupación.
–Me llamaron de la escuela de tu hermano ¡Naruto se desmayó!
–¡¿Qué?!
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Naruto gimió tallándose los ojos con sus manos antes de abrirlos, a su alrededor todo era blanco, demasiado blanco, blanco como las paredes de la enfermería…
–¡Oh no!–exclamó levantándose de golpe, lo que le provocó un horrible mareo y unas nauseas atroces que le obligaron a recostarse de inmediato sobre la camilla.
–Veo que ha despertado Uzumaki, y veo que me sigue odiando tanto como la última vez que estuvo aquí–dijo la enfermera apareciendo a través de la cortina blanca que mantenía su estancia privada. Naruto frunció el ceño sin dejar de mirarla, no podía soportar ni los hospitales ni a los médicos, incluyendo a las enfermeras.
–Es un placer verla otra vez Serin–san, he estado perdido sin su…honorable presencia–murmuro con sarcasmo el rubio.
–Lo mismo digo Uzumaki. Usted se desmayó–informó la enfermera de cabellos negros y ojos marrones. –Tuvo una bajada de presión. Tu hermano viene en camino
–¿Llamaron a mi hermano?–preguntó el rubio, horrorizado. Deidara tendía a pensar lo peor de todo.
–En realidad llamamos a tú madre, pero ella no pudo venir así que llamó a tu hermano que viene en camino. Ve a recoger tus cosas
–¡P–Pero tengo un examen de historia!–exclamó.
–Tu profesora ha estado de acuerdo en que lo hagas la clase que viene, ella dice que eres uno de sus mejores alumnos y que sabe que estudiaste por lo que te dará otra oportunidad. Ve a recoger tus cosas
Naruto suspiró, pero se levantó de la cama, se puso sus zapatillas y salió de la enfermería para encaminarse rumbo a su clase.
Mientras caminaba no pudo evitar pensar en el motivo de su desmayo. Kiba había dicho que él parecía embarazado porque últimamente siempre estaba vomitando y sintiéndose mal, pero no era posible ¡No podía ser! ¡Él no podía estar embarazado!
Eso lo arruinaría todo, su madre estaría tan enojada, y Deidara tan decepcionado ¡No podía decírselo a nadie! ¿Qué pensaría Sasuke? ¿Lo obligaría deshacerse de él? Él no podía hacerlo, Naruto jamás sería capaz de matar a nadie y menos a su propio hijo…
–¿En qué estoy pensando?–se dijo a sí mismo, él no estaba embarazado, era imposible.
El rubio se dirigió a su clase, recogió sus cosas, se despidió de su profesora de historia con la promesa de hacer su examen en su próxima clase y se dirigió a la salida, pero antes de llegar allí, un par de brazos lo retuvieron y lo empujaron al armario del conserje.
Naruto se quedó quieto, él no entró en pánico, sabía que aquellos brazos pálidos y bien construidos pertenecían a su amante.
Sasuke besó su cuello suavemente y le dio la vuelta para mirarlo. Naruto pudo ver la preocupación brillando en sus ojos, pero él sabía que jamás lo diría en voz alta, después de todo un Uchiha no se preocupaba por nada ni nadie más que sí mismo.
–He oído que te desmayaste–dijo Sasuke aparentando desinterés.
–Solo me bajó la presión un poco, no sé porque la enfermera me envía a casa, estoy perfectamente bien
–Naruto–murmuro Sasuke apoyando su cabeza en su hombro para hablarle al oído–tu y yo sabemos que tiendes a ocultar tu estado de salud
–Claro que no ¿Por qué haría yo eso?–respondió el rubio aparentando tranquilidad.
–Porque odios los hospitales
–¿Qué te hace pensar eso?
–Gritas cuando ves a un medico
Naruto frunció el ceño, Sasuke sonrío de lado y beso sus labios castamente.
–¿Viene tu hermano a recogerte?
–Sí
–Entonces será mejor que te apresures, él es rápido
Sasuke besó a Naruto una vez más antes de abandonar el armario del conserje. Naruto suspiró e hizo lo mismo, quizá debería haberle hablado a Sasuke sobre sus sospechas, pero él no había podido, no cuando sus sospechas podían ser imaginaciones suyas. No quería preocupar al azabache innecesariamente.
Deidara ya estaba esperándolo en la puerta, en cuanto lo vio corrió rápidamente a ayudarlo con sus cosas.
–Naruto, Mamá me llamó, ella quería venir, pero está trabajando–explicó con rapidez tirando su mochila en el asiento trasero descuidadamente.
–Está bien, no hacía falta que vinieras, estoy muy bien, solo fue un desmayo
–¿Alguna recomendación de la enfermera?–preguntó Deidara ignorando lo dicho por su hermano. Naruto odiaba a los médicos y era capaz de cualquier cosa con tal de apartarse de ellos, incluso mentir sobre su salud.
–Solo que descanse, me bajó la presión un poco
–Lo suficiente para desmayarte–murmuro Deidara. –Te llevaré a casa directamente, agradece que mañana sea sábado porque si no tampoco irías al instituto
–¿Quién te nombró mi padre?–murmuro Naruto por lo bajo apoyando su cabeza contra el asiento para después cerrar los ojos suspirando, él no se dio cuenta de que su hermano había oído lo que había dicho.
Deidara suspiró al sentir la punzada de dolor en su corazón y arranco el coche intentando ignorar lo que había dicho Naruto, él no lo sabía…Naruto no tenía idea que quién era su padre, y no sabía el daño que le habían causado sus palabras descuidadas.
¿Quién lo había nombrado su padre, o mejor dicho su madre? Él mismo porque él lo había dado a luz, y…no se arrepentía porque amaba a Naruto, lo amaba más que a nadie en el mundo porque él…era su bebé, siempre sería su bebé.
Una vez en casa, Deidara obligó a Naruto a acostarse en el sofá – ya que el rubio menor se negó a ir a dormir a su cuarto cuando no tenía sueño –, le puso una manta polar por encima y le entregó el mando de la televisión.
–Descansa y no hagas estupideces Naruto, Mamá volverá tarde
–¿Por qué?–preguntó Naruto con el ceño fruncido, ella jamás volvía tarde.
–Porque su jefe está enfermo y ella debe reorganizar sus citas
–Oh
Deidara besó a Naruto en la frente y le gritó una vez más que descansara antes de marcharse.
Naruto puso el televisor en silencio y espero a oír el motor del coche de su hermano, cuando lo oyó irse tiro la manta a un lado descuidadamente y corrió a la cocina en busca de la lata dónde él y su Mamá ponían las monedas que les sobraban para emergencias.
–Perdóname Mamá, pero esto es una emergencia–dijo Naruto antes de abrir la lata y sacar dinero, había bastantes monedas ya que esta lata existía desde que Naruto había cumplido sus diez años, ellos solían remplazarla por una vacía cuando estaba llena, y la guardaban junto con el resto en el armario de la entrada.
Naruto sacó lo que pensaba que iba a necesitar para después subir las escaleras de su casa rumbo a su habitación y sacarse el uniforme para ponerse ropa más "formal". Tomó un par de jeans oscuros, una camiseta blanca y un par de zapatillas negras.
Una vez en la puerta principal tomó un abrigo con capucha negro y salió por la puerta.
Miró hacía los lados, y cuando estuvo seguro de que no había nadie, corrió hacía la farmacia más cercana, él pasó rápidamente las casas de su barrió y llegó al supermercado, eso sería menos obvio que comprarlo en una farmacia.
Dio una vuelta por el supermercado antes de dirigirse a la caja, él había visto antes los test cuando iba de compras con su madre así que tomó uno junto con un par de chicles y caramelos.
La cajera solo le pidió el dinero. Naruto se lo dio, la mujer se molestó un poco por las monedas y comenzó a contarlas, una vez hecho le entrego su compra sin siquiera mirar su rostro.
Naruto corrió a casa con la capucha en alto, él no deseaba que algún vecino le contara a su hermano que lo habían visto por ahí cuando se suponía que debía estar descansando en casa.
Una vez en casa, Naruto dejó el test sobre la mesa ratonera del living y se sentó en el sofá, mirándolo.
–Seguro que solo serán imaginaciones mías–se dijo a sí mismo–después de todo en nuestra familia ningún varón tiene ese don ¿Por qué tendría que tenerlo yo? ¡Voy a hacerlo!
Decidido, Naruto fue al baño e hizo pis sobre el test, cuando acabó, lo tapó con su tapa transparente y volvió al living, dejó el test sobre la mesa ratonera y encendió el televisor.
Naruto encontró rápidamente un programa que le gustaba y comenzó a verlo, pero cada dos minutos su mirada se desviaba hacía el test ¡Por dios! ¡Tenía quince malditos años! Si estaba embarazado ¿Qué haría? Él estaba seguro de que su madre y su hermano lo iban a matar ¡No podía contárselos!
No sabía cómo iba a reaccionar Sasuke, pero si él lo dejaba…Naruto no sabría qué hacer, se moriría si todos le daban la espalda.
Entre divagaciones, los diez minutos correspondientes pasaron y cuando Naruto bajó la vista para ver el test, este ya tenía los resultados.
Los ojos del rubio se abrieron, su corazón se paró y un nudo se formó en su garganta al ver las dos líneas rosadas mirándole acusadoramente.
–¡Oh Dios!–fue lo único que pudo decir antes de que las lágrimas cayeran por sus mejillas.
Estaba embarazado.
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Deidara gimió al ver a Itachi parado en la puerta de su oficina, Konan ya estaba en su descanso, lo que significaba que estaba a solas con el azabache.
–¿Qué quieres?–gruño entrando por la puerta.
–¿Esa es forma de hablarle a un cliente?–preguntó Itachi cerrando la puerta detrás de él al entrar.
–No me jodas Itachi, no tengo tiempo para tus tonterías ¿Qué quieres?–exigió Deidara, estaba tan cansado y tan preocupado por su hijo.
–Está bien, no voy a molestarte así que iré directamente al grano
–Te lo agradecería profundamente–murmuro Deidara masajeando sus parpados cerrados.
–Quiero ver a Naruto
–No
–Deidara por favor–rogó el pelinegro con ojos suplicantes, el rubio lo ignoro, no iba a permitir que Itachi se acercara a Naruto–…sé que te he hecho mucho daño en estos años, te abandone cuando más me necesitabas y te obligue a tomar decisiones precipitadas pero, por favor, déjame ver a mi hijo, no me obligues a amenazarte, solo quiero verlo una vez, por favor, solo una vez–rogó el Uchiha una vez más, él no quería causarle más problemas al rubio, pero tenía que ver a su hijo, tenía que verlo aunque fuera solo una vez.
Deidara suspiro y conectó sus ojos con los de Itachi, sabía que era sincero, pero no podía permitírselo, no, no era por maldad ni por venganza, simplemente no podía dejar que Itachi conociera a Naruto, no podía dejar que él se acercara a su hijo porque lo arruinaría todo, porque haría que su corazón se agrietara aún más de lo que ya estaba, porque las palabras se escaparían de su boca sin que ni siquiera se diese cuenta.
Naruto vivía una vida sencilla y en paz sin ningún drama ¿Por qué debía dejar que Itachi se la arruinara? Deidara sabía que eso pasaría si Itachi conocía a su hijo, sabía que si Itachi se acercaba, su vida tal y como la conocía, cambiaría para siempre.
–No–repitió con seguridad. –No quiero que te acerques a Naruto, Itachi, no quiero que lo busques, no quiero que lo mires. No me importan tus amenazas, no me importan tus suplicas, no te acerques a mi hijo ¿Escuchaste? ¡Es mi hijo! No tuyo y no te quiero ver cerca de él
–También es mi hijo–murmuro Itachi, el brillo en sus ojos ya no estaba, sus crueles palabras lo habían extinguido.
–Dejó de ser tu hijo el día que me abandonaste como un perro, el día que me acusaste de engañarte y me dejaste solo y embarazado sin importarte nada–contesto Deidara fríamente. –Desaparece de mi vida Itachi, por favor…solo vete, no quiero volver a pasar por esto ¡Desaparece de una maldita vez!
Itachi apretó los puños, quiso gritarle a Deidara que lo que decía no era cierto, que él jamás lo había abandonado, pero era una mentira porque él lo había abandonado, lo había dejado solo cuando más lo necesitaba y ahora lo estaba pagando ¿Era lo justo, cierto? Se merecía lo que le estaba pasando aunque hubiera motivos para hacerlo desde un principio, ahora mismo Itachi no estaba muy segura de la decisión que había tomado hacía quince años atrás…
Deidara saltó en su silla cuando la puerta se cerró de golpe, al alzar el rostro Itachi ya no estaba. El alivio recorrió su cuerpo, no había querido que él viera sus lágrimas.
–¿Por qué todo tiene que salir tan mal?–susurro a la nada mirando el techo de su oficina, no intento limpiar sus lágrimas porque aún caían por sus mejillas.
El odio que sentía hacía si mismo se intensifico al darse cuenta de todas las mentiras que le había dicho al azabache para lograr que se fuera, su corazón se agrietó una vez más, pero aún con todo el daño recibido…aún con todos los pequeños pedazos que había perdido, seguía latiendo…seguía latiendo tan fuerte como la primera vez.
–¿Por qué sigo amándote si me has hecho tanto daño?
N/A: Sip, el amor es una mierda… pero te hace sentir tan bien, si es que el ser humano es masoquista ¿Qué os ha parecido? En el próximo capítulo, Naruto le da la noticia a Sasuke, y aparecen Kakashi e Iruka. Prepárense para el drama en los futuros capítulos.
Respuesta a los comentarios:
Moon-9215: Gracias por leer y comentar. Haruno hará su aparición un poco más tarde, pero va a ser un dolor en dónde la espalda perdió el nombre sí…no sé por qué la odio tanto, pero no puedo evitarlo.
Arekusa: Muchas gracias por tu respuesta y por seguir leyendo está historia. Por favor no dejes de darme consejos, son muy útiles y cuando tienes razón; tienes razón. Naruto ahora sabe que está embarazado, pero…no tiene la oportunidad de decírselo a Kushina y Deidara porque pasan ciertas cosas…en los futuros capítulos hay un drama atrás del otro. Besos para ti también.
Ruithe: Muchas gracias por tu comentario y por leer, espero que te siga gustando está historia ;)
Muchísimas gracias por leer.
Que tengáis un estupendo día.
Saludos, Arisa
