Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina


Capítulo seis: Investigación


Naruto lo miró a los ojos, sus manos temblaban y su corazón latía a mil por hora, era ahora o nunca, no podía no decírselo, él tenía derecho a saber aunque lo odiara por ello.

Estoy embarazado

Sasuke lo miraba completamente paralizado, en cuánto Naruto le había soltado la noticia se había quedado allí parado, observándolo sin decir nada por casi quince minutos.

–Sa–Sasuke, por favor…di algo–suplicó Naruto pensando lo peor.

–Yo…–pronunció Sasuke lentamente–necesito pensar–. El azabache se dio la vuelta y se dispuso a marcharse.

Naruto cayó de rodillas al suelo, esto no podía estar pasando, un sollozo escapó de su boca al darse cuenta de que estaba solo con esto, nadie iba a ayudarlo ¿Qué iba a hacer? Estaba solo…

Sus brazos se envolvieron alrededor de su vientre mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas, él no iba a matarlo…no podía matarlo, no quería…matarlo.

–Por favor…–susurro sin dejar de llorar–ayúdame, no sé…que hacer. T–tengo miedo

Sus sollozos se hicieron más fuertes, sus puños se apretaron alrededor de su vientre, no podía hacer esto solo…

Sasuke no sabía que pensar, aún no asimilaba lo que Naruto le había confesado ¿Cómo era posible? No podía ser, estuvo a punto de girar el picaporte cuando sintió algo cayendo y el sonido del llanto y las suplicas balbuceadas.

Se giró y lo que vio le rompió el corazón, Naruto parecía tan frágil, hacía días que se veía cansado, pálido y sin vida, casi como un fantasma.

Sasuke no podía hacerle esto, no quería, estaba abrumado con la noticia, aún no la había asimilado, pero no iba a abandonar a Naruto, él no se lo merecía y estaba tan asustado…

El azabache se acercó despacio, se arrodillo a su altura y lo envolvió entre sus brazos.

–Yo no voy a dejarte solo con esto–le susurró al oído suavemente.

Naruto sintió tanto alivio al oír esas palabras que se aferró a Sasuke con toda sus fuerzas, él no estaría solo, Sasuke no iba a dejarlo solo.

De repente, sus hombros parecieron mucho más livianos, el peso del mundo ya no parecía estar sobre ellos porque él…no estaba solo con esto.

Ninguno de los dos tenía muy claro lo que iba a pasar de ahora en adelante, pero lo que si tenían claro era que estaban juntos en esto.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Kakashi llevaba una semana espiando a los cinco veteranos de las empresas Uchiha, y hasta ahora ninguno había hecho algo sospechoso, parecían trabajadores normales, dedicados y exigentes.

Él sabía que tenía que descubrir algo pronto porque si no lo hacía Itachi suspendería toda la operación, él no había querido pensarlo, pero quizá el que estaba robándole a la familia Uchiha era un miembro de la misma o quizá alguien lo estaba haciendo desde fuera muy eficientemente, pero ¿Quién, y cómo?

Kakashi suspiró y miró la pantalla del ordenador que descansaba sobre su mesa, sus ojos se abrieron al ver por la cámara web a una persona desconocida entrando a la red principal de la empresa – a la cual tenía acceso gracias a Itachi –. Esa persona selecciono un porcentaje y deposito ese dinero en la cuenta que el nuevo abogado de Itachi había descubierto.

–No puede ser–murmuro sorprendido–¿Por qué? ¡No tiene ningún sentido!

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Iruka se había sorprendido mucho cuando Itachi le había confesado que tenía un hijo de quince años, era prácticamente imposible porque Itachi debería haber tenido esa misma edad cuando lo engendró, pero ahora que lo veía con sus propios ojos no podía negarlo.

El chico era muy parecido a su portador, pero también tenía algunos rasgos de Itachi, rasgos que una persona tendría que mirar detenidamente para distinguir.

En la semana que lo estuvo investigando, el chico parecía algo apagado, solía dormirse en clase y en todos los recreos. Iruka no lo había visto con ningún otro chico, y los únicos lugares que frecuentaba parecían ser su propia casa y el instituto.

Uzumaki Naruto, o más bien Uchiha Naruto, parecía ser un chico normal y corriente, y también parecía llevar una vida bastante normal y corriente, no tenía ningún problema y se notaba que amaba a su supuesta madre y a su hermano mayor.

Ese día, Iruka se dio cuenta de que, además de su casa y el Instituto, el niño también visitaba todos los viernes una cafetería dónde se reunía con otros tres chicos para hacer la tarea de la próxima semana.

Una sonrisa se extendió por su rostro, ya tenía lo que Itachi le había pedido; un lugar dónde pudiera encontrarse con su hijo sin que Deidara lo supiera.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Itachi estaba nervioso, Iruka le había enviado un mensaje con la ubicación de Naruto hacía tan solo cinco minutos. Él no sabía si ir, no quería que Deidara se enfadara con él más de lo que ya estaba, pero no podía seguir viviendo sin saber cómo se veía su hijo, no podía seguir respirando sabiendo que tenía un hijo al que no conocía.

Él debería haber ignorado las últimas palabras de su padre, pero no pudo porque, según su abuelo, merecía respeto, pero Itachi ya no aguantaba más.

No podía cumplir la última promesa que le había hecho a su padre por más tiempo, ya se había cansado, estaba cansado de ignorar a quién más amaba por una promesa vacía hacía un hombre muerto que nunca lo amo.

Uchiha Fugaku no era un hombre feliz, no desde que había conocido al novio de su hijo, Uzumaki Deidara quién no le llegaba a Itachi ni a la suela de los zapatos, él estaba seguro de que ese chico solo quería su dinero y él no lo iba a permitir ¡Por supuesto que no!

Mikoto adoraba al chico, pero a él no le importaba lo que pensara su esposa. Uzumaki Deidara no era lo suficientemente prestigioso para ser el novio del futuro heredero de todo su imperio, tenía que hacer algo y él lo había hecho. Fugaku le había dicho alto y claro a Itachi que no aprobaba su elección de novio.

¡Espero haber sido lo suficientemente claro contigo Itachi! ¡Ese chico solo te traerá problemas!–exclamó a su hijo, quién le miraba con rabia.

¡No me importa lo que digas! ¡Yo lo amo!–respondió Itachi.

¡Y él ama tu dinero!–gritó Fugaku. Los puños de Itachi se cerraron con fuerza, sus manos temblaban por la furia contenida.

¡NO ME IMPORTA! ¡Tú no sabes nada de él! ¡No tienes ningún derecho a opinar! ¡Cállate de una maldita vez!–gritó Itachi furiosamente, él no iba a permitir que su padre desacreditara a su novio delante de él. Deidara era lo más importante para él además de su hermanito y su madre, a él no le importaba el dinero ni el prestigio ni nada que tuviese que ver con el imperio Uchiha.

Uchiha Fugaku lo había ignorado toda su vida ¿Por qué tenía que prestarle atención justamente ahora? ¿Justo cuando tenía todo lo que alguna vez había deseado?

¿Cómo te atreves Itachi…?

¡Cállate!–lo interrumpió Itachi–no te atrevas a decir ni una sola palabra más sobre MI NOVIO porque si tengo que elegir entre tú y él ¡Lo elijo a él!–gritó el Uchiha menor antes de salir corriendo.

Los puños de Fugaku se cerraron con rabia, él no iba a permitir que su hijo se saliera con la suya.

Dos días después, Fugaku decidió agregarle una clausula más a su testamento por el bien de su imperio, la cláusula rezaba que sí alguno de sus hijos se casaba o engendraba un hijo con una persona que no cumpliera con sus requisitos, este sería desheredado de inmediato, y echado a la calle sin importar la edad que tuviera.

Itachi suspiró, cuando su abuelo le había hablado sobre la cláusula, él había explotado, a él no le importaba el dinero, pero Sasuke…él no podía dejarlo solo. Itachi tuvo que elegir y Sasuke había ganado.

Le había dolido tanto tomar esa decisión, él jamás había dejado de pensar en Deidara, de vez en cuando Itachi se contactaba con alguien que le decía dónde estaba el rubio o lo que estaba haciendo, él se había encargado de que le dieran una beca y había estado tan feliz cuando el rubio se había graduado. Sin embargo, Itachi nunca había investigado la vida de su hijo, ese había sido su castigo, no conocerlo, no saber nada de él…

Itachi jamás había dejado de amar a Deidara ¿Cómo hacerlo cuando él y Sasuke eran su vida entera? No había podido porque cada mañana, cuando se despertaba cansado y se sentía miserable por la mierda de vida que le había tocado, lo primero que lo impulsaba a levantarse de la cama eran ellos, ellos y la alegría de saber que tenía un hijo en alguna parte.

Itachi había sido paciente, él estaba esperando el momento en que Sasuke cumpliera la mayoría de edad, el momento en que Sasuke heredara el imperio Uchiha. Cuando llegara ese momento, él, por fin, podría ser…libre.

Él solo esperaba no haberlo perdido todo, él solo esperaba estar a tiempo de enmendar sus errores.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Sasuke suspiró sin dejar de observar el cielo estrellado, estaba sentado en el alfeizar de su ventana. Se encontraba…confundido y un poco abrumado, él no había asimilado del todo la noticia que le había dado Naruto, lo único que había pensado en ese momento era en lo frágil y triste que se veía, en todo el sufrimiento reflejado en sus hermosos ojos azules como el cielo.

Naruto lo era todo para él, y esto no era una exageración, desde el primer momento en que lo había visto, lo había amado, podía ser algo precipitado para un niño de seis años, pero era cierto. Naruto era su alegría, era quién iluminaba sus días, quién le hacía sonreír, la única persona que había logrado sacarlo de su caparazón, y lo amaba tanto, tanto que a veces dolía porque Sasuke estaba seguro de que Naruto ni siquiera podía llegar a imaginarse cuán grande era lo que sentía por él.

Jamás imaginó que esto pasaría, él jamás pensó que tendría un hijo porque amaba tanto a Naruto que no estaba dispuesto a dejarlo ir, él incluso sería capaz de encerrarlo en un sótano y dejarlo allí hasta que aprendiera a amarlo una vez más, porque el "si lo amas, déjalo ir" no tenía sentido para él, porque sabía que Naruto no podía ser más feliz con alguien que no fuera él, pero…esto superaba todo lo que alguna vez había creído.

Esto…esto era una bomba de tiempo que podía explotarle en la cara en cualquier momento, un bebé no era cosa de broma, un bebé era una persona de la que tendrían que encargarse por el resto de sus vidas, un bebé era algo que lo uniría a Naruto para siempre y eso…eso era lo único que le importaba.

Sasuke no tenía miedo, no le importaban todos los problemas que el embarazo de Naruto podía causarle a los demás, no le importaba nada ni nadie más que Naruto.

Itachi y Sasuke tenían un plan, Itachi y Sasuke estaban preparados para todo con tal de proteger a los dueños de sus corazones, incluso estaban preparados para matar por ellos si hacía falta porque cuando un Uchiha amaba, lo hacía para siempre.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Kakashi no lo podía creer ¿Por qué el que entregaba la pizza tenía acceso a la red principal de las empresas Uchiha? ¿Y porque ese hombre robaría dinero? ¡No tenía sentido alguno!

–¿Quién eres?–susurro Kakashi al ver el rostro pálido del hombre en la pantalla de su ordenador.


N/A: Y llegamos al final del sexto capítulo ¿Qué os ha parecido? Hemos descubierto que el hombre de la pizza es el ladrón, pero ¿Quién es el hombre de la pizza? ¿Qué harán Naruto y Sasuke? ¿Le dirán a alguien más sobre el embarazo? ¿Y qué hará Itachi? ¿Irá a ver a Naruto?

Muchísimas gracias por leer.

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa