Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.
Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.
Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina
Capítulo ocho: Enfrentamientos
Itachi no podía creer lo que había visto ¡No podía ser! Su hermano no podía estar saliendo con su hijo ¡No era posible!
–Esto está mal, mal, mal…–murmuraba nerviosamente caminando de un lado a otro de su despacho ¡Esto no podía estar pasando de ninguna manera! Él estaba cien por ciento seguro de que ese chico era Naruto porque se parecía tanto a Deidara, pero ¡No podía ser! ¿Qué demonios iba a hacer ahora para resolver esto? No podía decirle la verdad a Naruto ¡Deidara lo mataría! Y tampoco podía decírselo a Sasuke, él era muy terco, cuando quería algo nadie era capaz de arrebatárselo. –¡¿Qué demonios se supone que debo hacer?!
En ese momento, la puerta de su oficina se abrió bruscamente. Un hombre de cabellos grises con un ordenador portátil bajo el brazo entró.
–Ahora no Kakashi–dijo Itachi nada más verlo.
–Créeme, tienes que saber esto–le informó el hombre colocando su ordenador portátil sobre la mesa.
Itachi suspiro y soltó un gemido antes de sentarse en su silla y ver la pantalla, sus ojos se abrieron con sorpresa al ver, en el video que Kakashi le había puesto, a un chico pálido de ojos y cabello negro accediendo a la cuenta de su familia para robar dinero.
–¿Quién es?–preguntó de inmediato.
–Está vez el 15% de tu ingreso mensual fue extraído Itachi, debe haberse dado cuenta de que lo espiamos. El chico es Uchiha Sai, hijo de tu tío; Uchiha Orochimaru, el cuál desapareció hace veinte años atrás sin dejar rastro en las islas de Otogakure no Sato con toda su familia, lo que incluye a Sai y a su madre y esposa de tu tío, Kira, también descubrí que la cuenta llamada Akatsuki fue creada por un tal Uchi Ochi cinco años antes de la muerte de tus padres. Seguí el rastro del nombre, pero dejaron de usarlo cuando tus padres murieron, da la casualidad de que, sea quien sea el tal Ochi, estuvo el mismo día en el mismo aeropuerto donde tus padres tomaban su avión, al parecer el hombre realizaba parte del mantenimiento de los motores de dicho avión–concluyó Kakashi.
–¿Insinúas que el tal Ochi tuvo algo que ver con la muerte de mis padres?
–Es posible–.
En ese mismo instante, Itachi explotó, era demasiada información para un solo día ¡Todo esto no podía estar pasando! Su hijo salía con su hermano, su propio tío, y había una posibilidad muy grande de que sus padres hubiesen sido asesinados por un tal Ochi que podía ser su tío, el cual estaba desaparecido.
Era demasiada información, todo era demasiado para soportarlo, en ese mismo instante Uchiha Itachi cayó al suelo inconsciente.
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Deidara suspiró al ver a su madre trabajando arduamente sobre la mesa del comedor, últimamente Kushina había estado muy estresada con su trabajo.
–Mamá ¿Por qué no dejas eso por un rato? Te van a salir canas
–Un momento hijo, déjame terminar esto y estaré contigo en un instante
Deidara suspiró una vez más, tenía que haber alguna forma de convencer a su madre para que no trabajara más. El rubio se levantó del sofá y caminó hacía la mesa repleta de papeles, entonces se sentó al otro extremo de la mesa y ojeo el correo que aún no había sido abierto.
–¿Dónde está Naruto?–preguntó distraídamente mientras dejaba las facturas de la luz y el agua a un lado.
–Estudiando con sus amigos en la cafetería de siempre, es viernes–contestó Kushina ausente.
Deidara asintió y continuo pasando facturas hasta llegar a una que no reconoció, era de un banco desconocido y…estaba a su nombre. Extrañado, el rubio abrió la carta y observo la cuenta, sus ojos se abrieron como platos al ver la suma de dinero que había dentro ¡Era demasiado!
–¿Mamá?–preguntó despacio.
–¿Sí?
–¿Por qué tengo una cuenta millonaria en un banco extranjero?
La cabeza de Kushina se levantó de golpe para mirar la carta en sus manos y después mirarlo a él.
–¿Qué haces con eso?–preguntó a la defensiva la mujer arrebatándole la carta de las manos.
–Lo abro porque al parecer es mío–contestó Deidara mirando a su madre con curiosidad, ella jamás había reaccionado tan violentamente, por lo general era una mujer bastante tranquila.
–No debiste haberlo abierto
–¿Mamá? ¿Por qué alguien abrió una cuenta en un banco hace veintinueve años para mí?–preguntó el rubio con cautela. Kushina suspiró y volvió a sentarse.
–No tiene importancia
–Mamá por favor respóndeme ¿Quién es esta persona?–. Kushina suspiró una vez más, pero alzo el rostro para mirar a su hijo con lágrimas contenidas.
–Es tu padre–confesó. Los ojos de Deidara se abrieron como platos para mirarla.
–¿M–mi padre? Tú…dijiste que él nos había abandonado
–Mentí–dijo Kushina arrugando la carta con sus manos–él…pone una gran cantidad de dinero en tu cuenta cada mes desde que naciste
–¿P–por qué?–susurro sin dejar de mirar a su madre–¡Él nos abandonó!
–No sé porque nos abandonó–murmuro Kushina apretando los puños mientras intentaba contener las lágrimas sin éxito. –Él me amaba, yo lo amaba y te amó desde el primer momento en el que supo que estabas dentro de mí, pero un día él simplemente desapareció. Meses después me llegó una carta del banco con una gran suma de dinero a tu nombre, no sé cómo él supo tu nombre, al principio use un poco de dinero ya que estaba sola y no tenía trabajo ni una casa, pero cuando conseguí un trabajo dejé de usar el dinero y devolví todo lo que había usado
–¿Por qué no me lo dijiste Mamá?–preguntó el rubio en un susurro.
–Por qué tenía miedo de que lo eligieras a él sobre mí si sabías que en realidad se preocupaba por ti–confesó Kushina derramando las lágrimas que había contenido.
–¡Eso es absurdo Mamá! Él nos abandonó ¡Da igual que enviara dinero si él se fue y nos dejó!–gritó Deidara enfadado porque su madre le había ocultado esto. –Entiendo tu miedo Mamá, de verdad que lo entiendo, pero tú…deberías habérmelo dicho. Nunca entendí porque no querías hablar de mi padre, ni siquiera me dijiste su nombre, cada vez que preguntaba por él tú te callabas
–Yo lo amaba hijo–susurro Kushina. –Yo lo amaba tanto y él se fue. Él me abandono cuando más lo necesitaba, me dejó sola y embarazada, estaba tan enfadada y resentida con él que jamás te dije quién era porque yo no quería que tú lo amarás, no quería que lo conocieras…
–¿Él quiso conocerme?–preguntó Deidara en voz baja. Kushina asintió y negó temblorosamente.
–Me envió varias cartas pidiéndome una foto tuya, pero yo estaba tan enojada que jamás le respondí
El silencio cayó, Deidara apretó los puños ante las palabras de su madre, él se acababa de dar cuenta de que estaba haciendo exactamente lo mismo que su madre había hecho con Itachi y Naruto. El Uchiha le había rogado tantas veces, pero él se había negado sin importarle nada.
Deidara no quería que Naruto supiera la verdad, no quería que él supiera que había querido deshacerse de él, no quería que Naruto lo odiara.
Su bebé no podía saber que había elegido su futuro académico por encima de él, Naruto jamás debía saber que una vez lo había odiado por estar en su interior, por arruinar su relación con Itachi y su futuro. Naruto definitivamente no podía saber eso, pero… ¿De verdad era lo correcto? Deidara no estaba seguro de sí lo que estaba haciendo lo hacía por Naruto o por él.
¿Acaso estaba enfadado con Itachi? ¡Sí! Estaba tan enfadado, pero no lo odiaba y eso solo lo enfadaba aún más porque no podía odiarlo aunque lo deseaba con todo su corazón, estaba siendo tan malditamente egoísta.
–¿Deidara?–susurro su madre tocando su hombro suavemente.
–¿Cómo se llama él?–preguntó suavemente mirando a su madre. Kushina frunció el ceño. –Mi padre
–Minato, su nombre es Minato
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Itachi gimió abriendo los ojos ¿Por qué le dolía tanto la cabeza? ¿Y por qué era todo tan brillante? El Uchiha se frotó los ojos intentando incorporarse, pero una mano sobre su pecho se lo impidió.
–No te levantes
–¿Sasuke?–murmuro el Uchiha mayor.
–No, tu abuela–contestó el Uchiha menor con el ceño fruncido. Él estaba sentado en un banquito blanco junto a la cama de su hermano, él jamás lo reconocería, pero cuando su abuelo lo había llamado para decirle que su hermano estaba en el hospital sin ninguna otra explicación se había asustado un poco.
–Pensé que estaba muerta–respondió Itachi abriendo los ojos para mirar a su hermano–¿Qué me pasó?
–Usted se desmayó Señor Uchiha–contestó un medico entrando por la puerta con una carpeta blanca en su mano–al parecer fue a causa del estrés ¿Demasiado trabajo quizá?
–Puede ser–murmuro Itachi dejando caer su cabeza sobre la almohada, no, no era exceso de trabajo, era exceso de información, su hijo estaba saliendo con su hermano, su primo le estaba robando posiblemente por orden de su tío y había una posibilidad muy grande de que su tío hubiera matado a sus padres ¡Era demasiado en un solo día!
–Usted puede irse a casa Señor Uchiha, pero le recomiendo que reduzca su estrés al mínimo si quiere llegar a los sesenta–dijo el médico antes de salir por la puerta.
Itachi suspiró levantándose con cuidado, su cabeza estaba dando vueltas ¿O acaso era la habitación?
Sasuke dejó que su hermano mayor se apoyara en su hombro frunciendo el ceño antes de guiarlo por el hospital hasta el coche dónde los esperaba su mayordomo personal.
–A casa–murmuro Sasuke, él había tenido que interrumpir su reunión con Naruto cuando su abuelo lo había llamado, eso lo había dejado un poco frustrado aunque Naruto había vuelto a estudiar alegremente, al parecer aún había un par de cosas que no le habían quedado del todo claras.
El coche aparcó en la entrada de la casa, para entonces Itachi ya estaba mucho mejor y podía caminar en línea recta, el medicamento que le había dado el médico antes de irse había hecho efecto y su cabeza ya no parecía que estaba a punto de explotar, el mundo había dejado de dar vueltas también.
Por las dudas Sasuke acompaño a su hermano hacía su habitación, estaba a punto de irse cuando Itachi le pidió que se quedara un momento.
–¿Qué pasa?–preguntó el Uchiha menor sentándose en la cama de su hermano, este estaba parado delante suyo con la mirada bastante seria.
–Hoy te vi–dijo Itachi sin más. Sasuke frunció el ceño sin entender.
–Vas a tener que ser más específico
–¡Hoy te vi en la cafetería!–exclamó el Uchiha mayor irritado por toda la situación, no podía dejar que esto continuara; Sasuke y su hijo no podían estar juntos.
–¿Y?–preguntó Sasuke sin una pizca de nerviosismo, su hermano probablemente lo había visto besándose con Naruto en la cafetería ¿Qué importaba? No había forma de que descubriera que Naruto estaba embarazado con una sola mirada.
–¡No puedes salir con él!–exclamó el Uchiha mayor de inmediato.
–¡¿Y porque no?! ¡Es mi vida y haré con ella lo que se me dé la gana!–exclamó Sasuke a la defensiva.
–No puedes ¡Te lo prohíbo!
–¡¿Y CON QUE DERECHO ME PROHÍBES TÚ NADA?!–gritó Sasuke enfurecido, él no iba a dejar a Naruto porque su hermano se lo prohibiera, menos ahora que tanto lo necesitaba.
–¡SOY TU HERMANO Y VAS A HACER LO QUE TE DIGA!–.
–¡¿Y POR QUÉ DEBERÍA HACERLO?!
–¡PORQUE NARUTO ES MI HIJO!
N/A: Fin del capítulo ocho, Sasuke sabe la verdad ¿Qué hará ahora? ¿Entrará en pánico? ¿Se lo contará a Naruto? ¿Y por qué Sai le roba a Itachi? ¿Qué tiene que ver Orochimaru con todo esto?
Sabréis todo eso y un poquito más en el próximo capítulo, el cuál se titula: Verdades que duelen ;)
Muchísimas gracias por leer.
Que tengáis un estupendo día.
Saludos, Arisa
