Boda

Disclaimer: Ya saben Gintama no me pertenece, es del gran Sorachi-sama.

Advertencias: Contiene OCC y malas palabras como siempre 😉😉

Muchas gracias por seguir mis fics, no saben cuanto los amo a todos 💋💋💋

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Boda

Estaban Shinpachi, Kondou, Hijikata, Yamazaki, Saito, Sougo y Gintoki en una habitación sumamente iluminada, con muchas vestimentas y artículos de peluquería, todos estaban ya bien vestidos y arreglados formalmente para la gran ocasión, pero dos de ellos no prestaban atención a nada más que en el rostro del contrario, esos eran Gintoki y Sougo quienes estaban sentados en un sofá, inmersos en un duelo de miradas, ninguno quería dar su brazo a torcer, pero al escuchar los gritos de Kagura afuera de la habitación, hicieron que cortaran su batalla.

— Joder en serio Danna ¿Por qué no asume que su niña ya creció y me deja en paz?— Le decía con aburrimiento Sougo volteando a verse al espejo, verificando su estado.

— Nunca lo haré, ¿Por qué no desistes tú?— Gintoki se veía pálido, a leguas se notaba su falta de sueño.

— No quiero Danna, mejor vaya a ver a la China, que hasta acá se escuchan sus gritos hacia los pesados de mi suegro y cuñado.— Le decía poniéndose de pie acercándose a Kondo y a Hijikata.

— ¿Necesitas algo para arrepentirte? No tengo dinero pero te daré lo que sea, HASTA MATARÍA SI LO DESEAS, PERO NO ME QUITES A MI NIÑA.— Le terminó gritando el peliplateado mientras llegaba donde él tomándolo de los hombros fuertemente, mirándolo como un maniático homicida, haciendo que a Sougo se le marque una vena en la frente por lo ridículo y repetitivo de la situación.

— Yorozuya cálmate por favor.— Intentaba calmar los ánimos Kondo.

— Kondo-san es inútil, este imbécil no entenderá.— Comentó tranquilamente Hijikata dando una lenta calada a su cigarro.— Se está culpando porque dejó pasar mucho tiempo, debió haber hecho algo cuando recién se hicieron novios.— Gintoki soltó de inmediato a Okita y fue hacia el pelinegro amante de la mayonesa con flequillo en V.

— Maldito no te metas, además para tu información, no pensé que sería serio, pensé que Kagura-chan se aburriría en las primeras semanas del cara de niña.— Terminó de decir llorando el amante de los dulces, haciendo que todos los presentes sientieran vergüenza ajena.

— Por favor Sofa-kun date cuenta que perderás lo que más ama un hombre.— Le decía casi suplicando el ex Shiroyasha, como última opción, ya que se estaba acercando la hora de salir hacia la iglesia.

— ¿Y eso que sería según usted?— Sougo decidió seguirle la corriente, ya que le divertía los desvaríos del samurái sollozante.

— Las salidas con amigos, perras baratas, el tener dinero que gastar en estupideces innecesarias, el pachinko, la leche de fresa, los postres.— Decía cada vez más exhaltado el peliplateado.

— Esas son cosas que le gustan a usted, yo no necesito nada de esas cosas, además la única perra que necesito en mi vida es con quien me casaré.— Le dijo con gracia para molestarlo.

— Cuidado con lo que dices bastar...— Gintoki fue interrumpido por el sutil golpe de Otae en su espalda.

— Gin-san contrólate por favor, no querrás arruinar el día de Kagura-chan ¿Cierto?— Le cuestionó con una voz peligrosa.

— Lo siento O...Otae, creo...que mejor me voy a ayudar a Ka...Kagura-chan.— Prácticamente huyó Gintoki de la habitación.

— Ya todos vayan hacia los autos que nos esperan, yo me iré con Okita-san, y los psicópatas celosos.— Decía sonriendo de manera radiante, dando mala espina a los presentes.

Sougo al ver la patética huida del samurái de la permanente y la salida de los demás, volvió a mirarse al espejo para asegurarse de lucir perfecto.

— ¿Okita-san estás nervioso?— Le preguntó Otae con suavidad.

— No Anego, Kagura ya es mi mujer, no necesito de un papel o de una ceremonia para saberlo.— Le explicó con simpleza.

Otae solo le sonrió sinceramente.— Y ¿Por qué lo haces entonces?— Le preguntó ya sabiendo la respuesta, pero igual quería oírla del Okita.

— Porque eso la hará feliz, desde que la conozco sé que ella se quiere casar, aunque ahora ella ni muerta lo reconocería, sé que ese es su sueño, aparte a mí me beneficia también, ya que no me dejó colocarle el collar de compromiso que le regalé me será efectivo el anillo entonces, para ahuyentar a las moscas.— Comenzó a decir de manera suave casi cariñosa, para terminar con una voz de molestia, y es que joder el collar era precioso y hecho a la medida, muy resistente para una bestia como ella.

— Jajajajaja ustedes no cambian, ya vámonos que nos están esperando en la iglesia.— Apremió a que Sougo se apurara en salir del lugar para subirse al auto que los llevaría a la iglesia.

— Solo tengo una pregunta Anego, ¿Por qué tu eres la que me acompaña? Pensé que sería Kondo-san, sin ofender claro.— Cuestionó con precaución.

— ¿Uh? Fue la idea de Shin-chan me dijo que yo te acompañara para que no trataran de matarte los padres celosos y un hermano psicópata con complejo de hermana, porque iban por ti ahora, ya que no pudieron conseguir que Kagura-chan desistiera en casarse contigo.— Le explicó como si hablara del clima.

Observó a sus espaldas y tenía razón, iban siguiéndolos Kamui y Umibozu con unas marcas de zapatos en la cara, mientras Gintoki venía sangrando de la frente con un pedazo de sandalia todavía incrustado, iban con un aura amenazadora, pero al ver a Otae girar un poco la cabeza hacia ellos desaparecían sus auras de batalla, y es que la novia de Kondo-san de verdad era una gorila salvaje, ni los Yatos saldrían ilesos.

Todos subieron juntos a la limusina, cortesía de Soyo-Hime, para dirigirse hacia la iglesia, entre muchos intentos de homicidios camuflados en simpatía consiguieron llegar sin mayores contratiempos, se quitó a la plaga de encima gracias a Otae, le agradeció y fue a encontrarse con Kondo y Hijikata, quienes trajeron a toda la organización para esta ocasión, ya que Soyo al saber que su amiga se casaría brindó un permiso especial a la institución.

— Todavía no desisten.— Se compadeció Kondou de Sougo al ver al trío de sobreprotectores mandarles amenazas disimuladamente.

— No me molesta tanto Kondo-san, la verdad es que me gusta, me encanta observar y sentir su sufrimiento, verlos sufrir en vano por Kagura es un deleite para mí, claro que hay momentos en que me aburren llevan un mes así, desde que se enteraron del compromiso.

Kondou y Hijikata solo lo miraron suspirando, su subordinado era realmente un sádico, sin más demora fueron a sus lugares.

Sougo se puso en el altar a esperar a Kagura en unos instantes, sintió la limusina de ella llegar y se enfocó en la entrada para asegurarse de verla llegar a su lado.

Bajó Shinpachi de la limusina, el venía manejando para hacer todo más elegante, se acercó para abrirle la puerta a Kagura, pero ésta fue abierta fuertemente lanzándolo hacia una de las grandes puertas de la iglesia.

— Maldito Patsuan acaso crees que no sé abrir la puerta por mi misma-aru.— Le recriminó escupiendo al piso como toda una delincuente, echando por la borda toda su apariencia de doncella.

Y es que se veía más preciosa de lo normal, estaba levemente maquillada solo resaltando su belleza natural con un labial y delineador de ojos, llevaba puesto un vestido de color blanco puro, largo y entallado hasta los tobillos, pero abierto en ambas piernas desde el inicio de los muslos, un vestido sumamente incitante para Sougo al poder acceder rápidamente a su piel.

Rápidamente se acercaron Umibozu, Gintoki y Kamui a Kagura, disputando entre ellos quién llegaría primero para acompañarla al altar, se hicieron zancadillas, se pegaron codazos, se mordieron y se dieron puñetazos, siendo ignorados por la ojiazul, quién se estaba arreglando el vestido, que se había desacomodado al abrir la puerta de la limusina de una patada.

Shinpachi como pudo se levantó, limpiando de paso la poca sangre que le salió de la frente al chocar de cara.

— Chicos, Kagura-chan se está yendo sola al altar.— Mencionó nervioso Shinpachi al verla acercarse a las grandes puertas.

— KAGURA-CHAN ESPERA.— Gritaron al unísono, la de pelo bermellón se detuvo y giró a verlos, mientras Sougo ya se estaba impacientando por la espera, ya se imaginaba que la secuestrarían esos enfermos.

— Dense prisa trio de idiotas quiero casarme ahora ya, tengo hambre.— Pronunció con voz de ultratumba, causando un escalofrío a los padres de ella.

— Tienes razón Kagura, terminemos pronto, vamos al altar.— Dijo Kamui sonriendo mientras tomaba la mano de su hermanita, y le acariciaba el cabello con la otra.

— Maldito traidor no eras de los nuestros.— Le recriminaron traicionados los mayores.

— Kagura no va a cambiar de opinión ahora, saben que es cabezota, además policía-san es fuerte y lo saben, en estos días que estuve aquí me lo demostró, creo que Kagura estará bien junto a él.— Dijo sonriendo de su manera habitual.

Todos estaban sorprendidos con su declaración, incluso Sougo, quién abrió sus ojos un poco por lo inesperado, hubiese sido realmente conmovedor si no hubiese gruñido fuertemente el estómago del pirata especial y que mirara con anhelo el pastel que le regaló Dai el gigante a Kagura.

Obviando lo anterior, Gintoki y Umibozu se miraron comunicándose con la mirada, si no lograron nada en el mes de compromiso, es porque Kagura estaba determinada en casarse, además que Sougo luchó hasta el final con ellos, él superó la prueba, si no amara a su niñita no se hubiera tomado tantas molestias, suspiraron y de sus chaquetas sacaron unos lentes oscuros, se los pusieron y fueron hacia donde Kagura estaba con Kamui, tomaron cada uno un brazo de ella, dejando a Kamui y a Shinpachi la tarea de llevar el velo, mientras Sadaharu llevaba las flores y los anillos.

En el momento que llegaron al altar Kagura le sonrió brillantemente al sádico policía, siendo correspondido de inmediato por una tenue sonrisa sincera por parte de él, costó pero ambos adultos les entregaron a Sougo a regañadientes las manos de la mujer más importante en sus vidas.

En la iglesia estaban casi todos los habitantes de Edo, estaban aparte de la Yorozuya y el Shinsengumi, el Harusame, el Mimawarigumi, los terroristas Jouishishi, los Yakuzas de Kabuki-cho, los anfitriones, y anfitrionas, incluyendo los Okama, Otsu-chan, Yoshiwara, delincuentes menores, Hedoro y su familia, y todos sus conocidos a través del tiempo, incluso el mismísimo Shogun, junto a su hermana Soyo-Hime, todos juntos para celebrar la ocasión y comer gratis por supuesto, no por nada Kagura es importante para muchas gente con influencias, para bien o para mal.

La boda comenzó pero para desgracia del novio, Umibozu y Gintoki aunque resignados, interrumpían la boda a cada instante, incluso mandaban dardos paralizantes que el chico tenía que esquivar, Sougo miró al cura, este estaba tiritando de miedo al ver los proyectiles pasar tan cerca de él, luego miró a Kagura quien estaba suavemente cantando canciones sobre comida, la muy perra parecía ajena a todo, ya harto de todo el show decidió tomar cartas en el asunto.

— Señor cura, por favor termine esta boda en menos de cien palabras, o no me hago responsable de lo que le ocurra a su casa de dios.— Dijo mirando seriamente al obispo, el cual solo tragó en seco, miró a la novia, la cual dejó de cantar y se enfocó también en él sonriendo de manera siniestra, ya que estaba mortalmente aburrida.

— ¿Ehhh? Está bien ¿Okita Sougo acepta como esposa a Kagura eh, Yato o Sakata, bueno a Kagura-san hasta que la muerte los separe?— Habló el cura nerviosamente.

— Ni la muerte nos podrá separar.— Declaró mirando con advertencia a todos los invitados, mostrándoles lo que pasaría si intentaran algo más en contra de su unión.

— ¿Y usted Kagura-san acepta a Okita Sougo como su esposo, hasta que la muerte los separe?— Le preguntó asustado.

— Claro que acepto ser la ama del Sádico-aru.— Respondió contenta.

— B...Bien... Firmen aquí para hacerlo legal por favor.— Ambos jóvenes firmaron rápidamente, poniéndose los anillos que les trajo Sadaharu.

— P...Puede besar a la novia.— El cura le hizo caso al joven esposo y terminó la boda prontamente, fue la boda más corta antes vista en el mundo, que atroz no sabía que había hecho para merecer eso, él solo quería que su iglesia quedara intacta y que se marcharan al salón de eventos, al menos eso tendría arreglo, podría mandar a construirlo otra vez, se consoló llorando internamente el anciano, esperaba nunca más volver a ver a esos locos.

Sougo por fin aliviado al verse casado con su China por todas las leyes posibles la agarró de la cintura para levantarla, dejándola anclada a su cadera y sosteniéndola de los muslos desnudos le dio un intenso beso, total ya era suya y podía hacerle lo que quisiera legalmente.

Kagura agradecía estar con ese vestido al sentir las manos de su esposo en sus piernas acariciándolas, había elegido muy bien, hubiesen seguido así a no ser que un paraguas verde y una bokuto se interpusieron, se separaron suavemente y el ojicarmesí la bajó con cuidado de no mostrar más piel de la necesaria a los invitados.

Sougo tomó la mano de su ahora esposa y se acercó a partir el pastel de bodas de 15 pisos, después de un rato cuando todos ya estaban bebiendo y comiendo alegremente, Sougo alejó su comida y la que le estaba dando a su mujer.

— Hey Kagura en nuestra casa nos está esperando una cama King ¿Qué quieres hacer ahora terminar de comer o estrenar nuestra nueva cama?— Le susurró sensualmente mordiéndole la oreja.

— Pues tengo una idea mejor.— Le dijo sonriendo pícaramente yendo a buscar el pastel regalado por su ex, regresando rápidamente donde su esposo.

— ¿Huyamos?— Cuestionó Sougo.

— Huyamos.— Le respondió Kagura tomando la mano de Sougo, mientras se iba comiendo el pastel, pues iba a necesitar mucha energía para darle buen uso a la cama nueva.