Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.
Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.
Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina
Capítulo once: Mensajes
Deidara y Kushina estaban inquietos, Naruto aún no había vuelto de la cafetería y ya eran las doce de la noche.
–Voy a ir a buscarlo–declaro Deidara levantándose de golpe.
–Te acompaño–dijo Kushina siguiendo a su hijo por la puerta.
Ya en la entrada, a punto de cambiar sus zapatillas, ambos se dieron cuenta del revuelto de zapatos que descansaba junto a los zapatos del desaparecido Naruto.
–Naruto estuvo aquí…–murmuro Kushina.
–Qué extraño ¿Por qué se iría sin sus zapatos?–preguntó Deidara con el ceño fruncido. –¿Y por qué se iría? Llueve a cantaros fuera
–Quizá olvido algo–dedujo la mujer pelirroja.
–¿Y no debería haberse puesto los zapatos para ir a buscarlo? Mejor lo llamo–. Deidara volvió al salón y tomo su teléfono para llamar a su hermano, pero este no le contestaba.
A ninguno de los dos se les paso por la cabeza que Naruto pudiera haber llegado en el momento más inoportuno y que los pudiese haber oído a ambos discutir sobre sus verdaderos padres.
Kushina y Deidara buscaron a Naruto sin descanso, llamaron a su instituto, a sus amigos e incluso a sus profesores, pero nadie sabía nada.
Esa noche no pudieron pegar ojo, estaban demasiado preocupados por el paradero del rubio, muchas cosas horribles pasaron por su cabeza, pero jamás se les ocurrió que Naruto pudiese estar en casa de Itachi pasando la noche con su novio.
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Sasuke no dijo nada a la mañana siguiente con respecto a la decisión que habían tomado la noche anterior, sí, podían quedarse y pedir explicaciones, pero aún existía la posibilidad de que intentarán separarlos, además el daño ya estaba hecho y podían volver a mentirles ¿Quién les aseguraba que no?
Naruto estaba muy nervioso, no quería seguir paseando por las calles de Konoha, él sabía muy dentro suyo que su hermano jamás sería capaz de arrebatarle a su hijo, pero siempre había una posibilidad y él no estaba dispuesto a arriesgarse.
–¿Qué haremos?–preguntó Naruto una vez vestido. Ambos habían oído como el hermano y el abuelo de Sasuke abandonaban la mansión hace un par de horas.
–Si vamos a irnos necesitamos decidir a dónde, y necesitaremos dinero–dijo Sasuke pensando con el ceño fruncido, ¿Un lugar para quedarse? ¿Dónde podía encontrarlo?
Los ojos de Sasuke se abrieron ¡Claro! ¿Cómo no había pensado en eso?
–¿Qué es?–preguntó Naruto al ver la mirada de su novio.
–Bueno, un poco antes de que naciera, mi madre y mi padre tuvieron una discusión bastante grande que terminó con mi madre yéndose de casa a un lugar bastante lejano para que mi papá no pudiese encontrarla. Yo heredé la casa a dónde ella huyó, y ni mi abuelo ni mi hermano saben en dónde está ya que los únicos que estuvimos allí fuimos mi madre y yo cuando era un bebé…
–¿Dónde está?
–Fuera de Japón–contestó Sasuke. –Mi Mamá no quería que nadie la encontrara por lo que se fue a vivir a Inglaterra. Cuando fui lo suficiente mayor, el abogado de la familia me informo sobre mi herencia y descubrí la casa, es la única propiedad que heredé y solo porque no es una propiedad Uchiha, nadie nos buscara allí…
–¿Estás seguro?–preguntó Naruto con preocupación.
–Sí–respondió Sasuke besando sus labios para tranquilizarlo, todo estaría bien.
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Deidara estaba oficialmente asustado ¿Dónde estaba su bebé? El sol había salido hacía tres horas y Naruto no había vuelto a casa, y ninguno de sus amigos ni sus profesores lo habían visto desde ayer.
–¿Dónde estás, Naruto?–susurro el rubio mordiéndose las uñas, él no tuvo más remedio que ir a trabajar cuando se hicieron las siete, pero estaba tan preocupado que no podía concentrarse.
–¿Pasa algo Dei?–preguntó Konan al entrar en la oficina de su amigo y jefe con una montaña de papeles en sus manos. –Te noto algo nervioso–murmuro dejando los papeles sobre más papeles en el escritorio.
–No, todo está bien–mintió Deidara bajando la cabeza para tomar su bolígrafo y ojear los papeles distraídamente, no podía concentrarse ¿Dónde estaba su bebé?
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Kakashi frunció el ceño la ver el escaneo del dibujo de su sospechoso en la pantalla de su ordenador, no sabía porque, pero notaba algo extraño, era un dibujo muy hermoso a lápiz, en blanco y negro y varios tonos de grises, pero él intuía que no era solo eso.
Iruka entro por la puerta con una bandeja en la mano que poso sobre la mesa para después sentarse a su lado y observar la pantalla.
–Mm…hay algo extraño en ese dibujo
–Lo sé, pero no logro descubrir qué–contestó Kakashi. –A simple vista parece un dibujo normal y corriente, quizá sí…–. Kakashi agrando el dibujo y comenzó a observar detalladamente las líneas. La jaula dónde estaba encerrado el pájaro parecía borroneada en vez de dibujada, no eran líneas eran…
–Palabras–susurro, palabras tan pequeñas que si no las miraba lo suficientemente cerca no podría leerlas.
Kakashi tradujo todas las palabras de los nueve barrotes de la jaula y las ordeno para leerlas.
Orochimaru secuestró a mi familia, decía en el primer barrote, si no hago lo que él dice, los matará, leyó el hombre de cabello gris en el segundo, no me los deja ver, sé que jamás me los devolverá, si ustedes me ayudan yo los ayudaré.
Kakashi agrando el último barrote y buscó más palabras, pero allí solo había un nombre y un apellido: Uchiha Sai.
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Sasuke caminaba sigilosamente por los pasillos de la mansión Uchiha, había dejado a Naruto solo en su habitación y había partido directo a la vieja habitación de sus padres, la cual no había sido tocada desde su fallecimiento.
Él se había colado más de una vez allí y había encontrado muchas cosas, como el diario de su madre, el cuál había leído varias veces cuando era pequeño, y otras cosas que no necesitaba actualmente, lo que él buscaba era el dinero que su madre ocultaba en caso de emergencias.
Sasuke sabía que si su abuelo o su hermano se enteraban de sus visitas a la habitación de sus difuntos padres, lo regañarían, por lo que jamás se atrevió a decírselo a ninguno de los dos, y al haber leído el diario de su difunta madre sabía todos sus secretos.
Sasuke cerró la puerta con cuidado – no quería que los sirvientes lo oyeran – y se encamino al gran armario empotrado contra la pared, buscó la sección de su difunta madre y abrió el cajón de la ropa interior, él lo extrajo completamente, y lo poso sobre la cama. Pegada, en la base con cinta adhesiva, había una brillante tarjeta de crédito.
Sasuke la despego, y observó que apretado entre el cajón y la tarjeta había una diminuta libreta que él se apresuró a tomar, en ella estaba la suma de dinero que había en la tarjeta y el código necesario para extraer dinero de un cajero con ella, sus ojos se abrieron al leerla, sería más que suficiente por ahora.
–Gracias Mamá–murmuro antes de abandonar la habitación, no sin antes guardar todo en su sitio.
Naruto lo esperaba acostado en la cama de su habitación mirando al techo con sus manos colocadas sobre su vientre.
–¿Estás bien?–preguntó cerrando la puerta detrás de él.
–Perfectamente–contestó el rubio. –¿Conseguiste lo que buscabas?
–Sí–respondió Sasuke guardando la tarjeta en el bolsillo delantero de su mochila, él ya había guardado todo lo que necesitaría para el viaje en su mochila, solo le faltaba comprar los billetes de avión y pasar por casa de su novio para conseguir sus cosas.
–M–mi madre y mi hermano deben estar trabajando ahora–dijo Naruto sentándose al borde de la cama.
–Entonces vamos–respondió el azabache de ojos negros con simpleza colgándose su mochila al hombro.
–Espera–lo detuvo Naruto. Sasuke se dio la vuelta para mirarlo. –¿Estás seguro de esto?–preguntó con nerviosismo–yo…no quiero obligarte a nada Sasuke , fui el único que insistió en irnos, tengo miedo, pero no quiero arrastrarte en contra de tu voluntad a este viaje, si tú no quieres ir yo…lo entiendo
–No digas estupideces Dobe, no me quiero quedar en esta ciudad llena de mentirosos. Tú no me estás obligando a nada, a dónde vayas, yo voy–dijo simplemente el Uchiha.
–¿Seguro?–. Sasuke suspiró y se arrodillo frente a Naruto, quién seguía sentado al borde de la cama.
–No me hagas ponerme más cursi de lo que ya estoy…–murmuro por lo bajo. –Te amo Naruto y amo a este bebé, no sé cuáles serán las reacciones de mi hermano y del tuyo, pero no voy a arriesgarme a que los lleven lejos de mi ¿Entiendes? Nunca he estado más seguro de algo en toda mi vida
Naruto asintió, Sasuke sonrío de lado y beso sus carnosos labios suavemente antes de ponerse de pie y tomar la mano del rubio.
–Entonces vamos que se nos haces tarde
–Sí
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La casa estaba a oscuras y en silencio. Naruto se adentró de puntillas, por las dudas, y se encaminó hacía las escaleras con cuidado siendo seguido por Sasuke.
Su habitación estaba tan desordenada como la había dejado, el rubio se apresuró a vaciar su mochila y rellenarla con ropa y otras cosas que consideraba imprescindibles.
–¿Eso es todo?–preguntó Sasuke.
–Sí, lo demás no es importante
Naruto suspiró, él no se arrepentía de la decisión que había tomado, le resultaba un poco difícil abandonar su casa, pero su bebé importaba más, el amor que sentía por Sasuke importaba más que el hogar lleno de mentiras en el que había vivido por quince años.
El rubio bajo las escaleras con su novio siguiéndolo y se dirigió a la cocina, una vez allí coloco la carta que había escrito con anterioridad sobre la encimera.
Cuando su ma…abuela y portador la leyeran, él ya estaría muy lejos.
N/A: En el siguiente capítulo Itachi y Deidara se encuentran ¿Serán capaces de encontrar a Sasuke y Naruto antes de que se vayan? ¿Podrá Kakashi ayudar a Sai?
Muchísimas gracias por leer.
Que tengáis un estupendo día.
Saludos, Arisa
