Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.
Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.
Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina
Capítulo doce: Revelaciones
Sasuke estaba más que dispuesto a conseguir billetes de avión, pero cuando iba a hacerlo recordó que era menor de edad y que, a pesar de que se los venderían, no le dejarían abordar el avión, por lo que tuvo que parar en un cajero automático y sacar un par de cientos de yenes de la tarjeta de crédito de su madre.
Compro fácilmente un par de billetes haciendo uso de una pequeña parte del dinero, y utilizo otra pequeña parte para sobornar al vendedor, también consiguió muy fácilmente una lista con los pasajeros del avión en el que iba a viajar y busco en ella un pasajero con la misma ruta que la suya y lo soborno, no fue difícil, el hombre que haría de su tutor viajaba a Inglaterra en busca de un trabajo y con el dinero que le había dado Sasuke, el hombre podría vivir allí por lo menos tres meses sin mover un solo dedo, y al azabache aún le quedaba dinero.
No fue difícil conseguir nuevas identificaciones – incluyendo pasaportes – con apellidos que coincidieran con el del hombre y nombres diferentes para mayor seguridad, Naruto sería Naruhiko, y él Saru, ambos eran nombres simples que ambos recordarían fácilmente.
Logro hacer todo esto en dos días, desgraciadamente su hermano y el portador de Naruto ya habían comenzado a buscarlos, pero la búsqueda no se había extendido lo suficiente como para abarcar el aeropuerto, sin embargo ya habían pasado veinticuatro horas desde su desaparición y ahora la policía ya estaba involucrada en la búsqueda y era mucho más difícil huir de ellos, por suerte, no lograron encontrarlos y ambos lograron abordar el avión sin incidentes.
Para ellos todo había salido muy bien, pero para quienes los buscaban todo había salido muy mal.
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Dos días atrás
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Deidara gimió, estaba tan preocupado, apenas llevaba cuatro horas en el trabajo y ya quería irse, necesitaba encontrar a Naruto.
El rubio se levantó derribando la montaña de papeles que había sobre su mesa, estaba dispuesto a marcharse, pero antes de dar siquiera un paso, su puerta se abrió hacia atrás.
–¿Qué haces aquí?–gruño el rubio fieramente, no tenía ganas de ver a Itachi en estos momentos.
–¿Has visto a Naruto últimamente?–preguntó Itachi ignorándolo, él parecía algo preocupado.
–¡No lo llames por su nombre! ¡¿Y a ti que te importa él?!–exclamo el rubio frunciendo el ceño. –¿Acaso sabes algo?
–¿Lo has visto o no lo has visto? ¡Contéstame por favor!–pidió el azabache desesperadamente.
–No, ayer se fue a estudiar con sus amigos y no volvió–contestó Deidara bajando la cabeza con los puños apretados.
–¡Mierda!–gruño Itachi dejándose caer sobre uno de los sofás de la sala–¡Maldita sea!–despotrico. –¿Por qué tuviste que hacerlo, Sasuke?–. Él sabía lo que estaba pasando ¡Por supuesto que lo sabía! Él quiso hacerlo muchas veces con Deidara en su adolescencia, pero no tubo los medios para lograrlo.
–¿Qué pasa? ¿Qué tiene que ver tu hermano con mi hijo?–cuestiono Deidara con desesperación ¿Acaso él sabía dónde estaba su bebé? Itachi alzó la cabeza para mirar al rubio, tenía que decírselo, debía saberlo.
–Están saliendo–susurro sin dejar de observar al rubio atentamente.
–¿Qué?–preguntó el ojiazul con el ceño fruncido acercándose más al Uchiha, no le había oído bien.
–¡Que mi hermano está saliendo con Naruto!–exclamo el Uchiha. Los ojos de Deidara se abrieron como platos.
–¡¿Qué?!–gritó–pe…pero eso no puede ser–balbuceo con confusión. –Ellos no…deben conocerse
–Van al mismo instituto
–¡Pero ellos no pueden estar juntos!–exclamó el Uzumaki escandalizado ¡Esto no estaba pasando! ¡No podía estar pasando!
–¿Crees que no lo sé? Ayer los vi besándose, y de inmediato le dije a Sasuke que no podía estar con Naruto, pero mi hermano es muy terco así que tuve que decirle la verdad
–¡¿Se lo dijiste?!–grito Deidara.
–¡Sí!–le grito Itachi en respuesta–de alguna forma tenía que separarlos, pero él no me escucho, estoy seguro de que…
–Oh dios mío–balbuceo el rubio cayendo de rodillas al suelo, lágrimas se deslizaron por sus mejillas–le contó la verdad a Naruto, por eso se fue. Oh dios, él…me va a odiar, va a creer que no lo quiero, que lo abandone, me va a odiar–murmuro el rubio con la mirada perdida en el suelo, las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas. –Mi bebé va a odiarme…
Itachi lo observo en silencio, se sentía culpable, él había sido el responsable de todo esto. El azabache se arrodillo junto al rubio en el suelo, pero cuando fue a tocarle, este le aparto bruscamente mirándolo con rabia.
–¡Todo esto es culpa tuya!–rugió enfadado–por tu culpa…–balbuce entre sollozos–mi bebé… ¡¿POR QUÉ TUVISTE QUE APARECER PARA ARRUINARLO TODO?!–gritó–¡TODO ERA PERFECTO HASTA QUE TÚ APARECISTE! ¿POR QUÉ ITACHI? ¿POR QUÉ TIENES QUE ARRUINARLO TODO SIEMPRE?
–Dei…
–¡NO!–lo interrumpió el rubio–NO TE ATREVAS A DECIR UNA SOLA PALABRA. TÚ ME ABANDONASTE, ASÍ QUE ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ VOLVISTE ITACHI?–gritó el rubio sin dejar de llorar–solo…para arruinarme la vida–balbuceo convulsionándose en sollozos–te odio, te odio, te odio, te odio con toda mi alma
Itachi se quedó en silencio, no había nada que pudiese decir para consolar al rubio porque él tenía razón, porque lo había abandonado y aunque tuviese razones para hacerlo, estas no lo justificaban porque él…él lo había dejado solo cuando más lo necesitaba, lo había abandonado de la peor forma y en el peor momento posible, pero aun así dolía, le dolía tanto oír cuanto lo odiaba la persona que más amaba en este mundo…él ya no podía volver atrás, no podía volver a esos días felices porque Deidara lo odiaba con toda su alma.
–¡TE ODIO TANTO!–gritó el rubio. Itachi apretó los puños, no podía seguir oyendo esto.
–¡LO SÉ!–exclamó tomando al rubio por los hombros. Deidara se quedó en silencio y lo miró a los ojos sin dejar de sollozar– ¡SÉ CUANTO ME ODIAS! Por favor…deja de repetirlo, deja de repetirlo…–rogo, su corazón no podía aguantar más esto.
–¡¿ENTONCES PORQUE SIGO AMANDOTE SI TE ODIO TANTO?!–terminó gritando el rubio con rabia pura.
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Las lágrimas caían deslizándose por sus mejillas. Se oía un llanto, pero por mucho que meciera al niño sollozante entre sus brazos, este no se callaba.
La puerta de la pequeña y mugrienta habitación se abrió violentamente hacia atrás, un hombre vestido de negro entró con los puños apretados, un arma descansaba en el cinturón de su cadera.
–¡Calla de una puta vez al maldito mocoso!–gritó el hombre.
El chico pelirrojo se estremeció ante el grito y abrazó al bebé contra su pecho sin dejar de mecerlo intentando callarle.
–Shh…por favor bebé, por favor–le susurro al niño en sus brazos, pero el bebé continuo llorando retorciéndose en los brazos de su portador.
–¡Haz que se calle!–gritó el hombre una vez más sacando su arma de su cinturón. El pelirrojo se alejó lo más que pudo chocando contra la pared y apretando al niño contra su pecho. Su bebé continuo llorando sin dejar de retorcerse–¡Dámelo!–ordenó el hombre.
–¡No!–exclamó el pelirrojo.
–¡Dame al puto mocoso!–gritó el hombre apuntando al pelirrojo con el arma.
–¡NO!–volvió a gritar el portador. El rostro del hombre se arrugo de rabia, estaba a punto de apretar el gatillo cuando noto algo que lo hizo suspirar de alivio; silencio.
–Como ese maldito mocoso vuelva a berrear, lo voy a matar–gruño el hombre ásperamente antes de salir de la habitación no sin antes trancar la puerta.
Gaara suspiro de alivio y se dejó resbalar contra la pared hasta caer al suelo, había estado tan cerca. Él estaba tan cansado de vivir de esta manera, tenía tanto miedo de lo que esos hombre pudieran hacerle a él y a su bebé, y se sentía tan débil que ni siquiera podía defenderse.
Desde que había dado a luz no había sido él mismo, se sentía tan deprimido, tan cansado y fatigado, él sospechaba que le ponían algo en su comida, pero no estaba del todo seguro y no podía dejar de comer, si lo hacía su bebé no recibiría el alimento que necesitaba y moriría de hambre.
Gaara separo sus brazos de su cuerpo, un suspiro de alivio escapo de su boca al ver como el pequeño pecho de su bebé se movía arriba y abajo suavemente, estaba dormido.
Su bebé se parecía mucho a su padre, tenía una pequeña mata de cabello negro, y su piel era tan pálida como la de Sai.
Sai
–¿Dónde estás?–susurro el pelirrojo, una lágrima cayó por su mejilla, lo extrañaba, extrañaba tanto a Sai, quería verlo, pero no lo dejarían.
Desde que lo habían secuestrado, solo le habían dejado hablar con Sai por teléfono apenas un par de minutos para que el otro supiera que estaba vivo, si intentaba hablar un poco más lo golpeaban y lo encerraban nuevamente en la habitación con su bebé de apenas dos meses de vida.
Había intentado huir, pero no había podido hacerlo, antes porque estaba embarazado y ahora porque se sentía tan débil que no tenía fuerzas suficientes para siquiera intentarlo. Él solía gastar toda su energía cuidando de su bebé.
Gaara no tenía idea de lo que Sai tenía que hacer para recuperarlos, pero sabía que el hombre que lo había secuestrado lo mataría antes de devolverlo a su marido.
Él no quería morir ¿Quién querría hacerlo? Pero lo único que podía hacer era rogar porque Sai se decidiera a rescatarlo.
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Kushina se adentró en su casa y se dirigió a la cocina, ella pensaba comer algo antes de comenzar a hacer llamadas nuevamente, pero una vez allí frunció el ceño al ver una nota sobre la encimera, no tenía título, solo era un papel doblado en cuatro partes.
La mujer de cabello rojo como el fuego tomó la nota y la abrió, enseguida se animó al distinguir la letra de Naruto, pero su ceño volvió a decaer cuando comenzó a leer las palabras que este les había escrito.
Sé la verdad, ustedes mismos la confesaron al hablar de ella tan descuidadamente en mitad del salón.
Siento haber sido una carga todos estos años, quizá para ustedes hubiese sido mejor que yo nunca hubiera existido, pero aun sabiendo que nunca fui deseado, agradezco que me dieran la oportunidad de vivir.
No quiero seguir molestándolos, por eso me voy lejos. Verán…me enamoré, desde hace un tiempo que salgo con alguien, nunca se los dije porque tenía miedo de su reacción, me alegro de no haberlo hecho en estos momentos porque si ustedes lo hubiesen sabido, me hubieran obligado a desenamorarme, después de todo no puedo enamorarme de mi propio tío, sí, estoy enamorado de Uchiha Sasuke.
Por eso me voy, por eso y porque no quiero seguir estropeando sus vidas.
Agradezco todo lo que hicieron por mí hasta ahora, muchas gracias por dejarme vivir aunque solo fuera una carga para ustedes, no voy a seguir molestándolos, no sería justo.
Ahora es mi momento para heredar la maldición de la familia.
Gracias por todo, y…adiós.
Naruto
N/A: Muchas cosas pasaron en este capítulo ¿Qué les pareció?
Muchísimas gracias por leer.
Que tengáis un estupendo día.
Saludos, Arisa
