Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina


Capítulo quince: Búsqueda


Kakashi quería contarle lo que estaba ocurriendo a Itachi, pero no había podido encontrarlo en ningún lado. Él le había preguntado a su esposo si lo había visto o si sabía dónde estaba, pero Iruka estaba tan desconcertado como él, su esposo no había visto a Itachi desde que este le había dicho que ya no era necesario seguir espiando a su hijo.

–¿Dónde estará?–susurro tomando un sorbo del té que le había preparado Iruka, este estaba sentado a su lado leyendo la última nota que les había mandado Sai.

Iruka estaba preocupado con todo lo que ocurría, él se preocupaba mucho por los Uchiha ya que Mikoto había sido una gran amiga suya y aunque no fueran contratados por estos muy a menudo siempre se mantenían en contacto, pero cuando Fugaku y Mikoto habían muerto las relaciones entre ellos y la familia Uchiha se habían cortado solo para ser restauradas recientemente, pero ahora Itachi parecía haber desaparecido ¿Dónde estaría ese chico?

Iruka suspiro dejando la nota sobre la mesa para mirar la foto que había sido enviada junto con ella, el chico en la foto sonreía muy suavemente, pero no era feliz, si uno miraba lo suficientemente cerca podría notar que sus ojos estaban oscuros y apagados. Él bebé en brazos del chico era muy pequeño y estaba muy pálido, su piel resaltaba con la pelusa de cabello negro sobre su cabeza.

Iruka frunció el ceño al apartar la mirada del infante y colocarla justo encima del chico pelirrojo, allí había un poster de un viejo almanaque – si Iruka no recordaba mal – solo había sido distribuido en una ciudad en todo Japón.

Su ceño se frunció aún más al detectar las baldosas blancas en las paredes, eran típicas de los viejos hospitales de esa misma ciudad. Una sonrisa se extendió por su rostro, ahora solo debía averiguar en cuál de los hospitales viejos y abandonados de la ciudad estaría el chico y su bebé, y rezar porque no los hubiesen trasladado de allí.

Muchas personas le habían dicho que él era muy observador, esas personas no se equivocaban, por algo era un detective privado.

Kakashi esperaba pacientemente a que el teléfono lo comunicara sin percatarse de la sonrisa de su esposo.

–¿Hola?–respondió por fin la voz de Itachi al otro lado de la línea.

–Tengo nueva y perturbadora información que deberías saber Itachi–informó el hombre, él sabía que el Uchiha reconocería su voz.

–Ahora mismo estoy muy ocupado Kakashi

–La vida de Sasuke corre un grave peligro…

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Sai había buscado a Uchiha Sasuke hasta por debajo de las piedras, pero no lo había encontrado, su primo no estaba en Japón.

Él había informado a Orochimaru sobre su suposición y este le había concedido un mes más, lo que le daba un poco más de tiempo para comunicase con Hatake y encontrar a su familia.

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Dos semanas…

Habían transcurrido dos malditas semanas desde que su bebé había desaparecido, y no habían conseguido ni una sola pista ¡Ni una sola!

Deidara no había pegado ojo desde entonces, él simplemente no podía. Cuando cerraba los ojos el rostro asustado de su hijo le venía a la mente y lo peor es que empezaba a gritarle y recriminarle por haberle mentido toda su vida, y le decía que lo odiaba y que no quería volver a verlo nunca más porque no deseaba que le arrebatara a su hijo.

Él no vería a Naruto nunca más…

¿Por qué le había mentido? ¿Por qué había decidido ocultarle la verdad? Ahora mismo no le veía la lógica a sus decisiones pasadas.

¿Cuántas vidas había arruinado para sentirse mejor consigo mismo?

Él no podía seguir negándoselo, no había hecho lo que hizo por Naruto, no, lo había hecho por él ¡Porque era un maldito egoísta que solo pensaba en sí mismo! Porque había preferido arruinar la vida de su madre y la de su hijo que la suya, y ahora mismo no entendía porque…

¿Por qué lo había hecho?

Su madre le hubiera ayudado a continuar con sus estudios a pesar de tener un bebé, su madre habría hecho cualquier cosa por él…

¿Por qué no había podido ver eso antes?

Había estado tan encerrado en su propio dolor que había olvidado a todos los que lo rodeaban, él solía tener amigos, él tenía una madre que habría estado más que encantada de ayudarle, pero él no lo había visto, él solo había pensado en sí mismo…y ahora lo estaba pagando. Él estaba pagando sus errores pasados.

–¡Deidara!–gritó Kushina zarandeando a su hijo. Este la miró, sus ojos azules estaban oscuros y sin vida. –Deidara no puedes seguir así hijo ¡Tienes que dormir!

–No–respondió el rubio, él no pensaba dormir hasta que Naruto estuviera de vuelta en casa.

–Por favor hijo, te estás haciendo daño…–suplicó Kushina observando a su hijo con tristeza, ella extrañaba tanto a Naruto, pero no podía dejar que Deidara se hundiera ahora.

Kushina sabía que cuando Naruto estuviera listo volvería, ella confiaba en él y sabía que se daría cuenta del error que estaba cometiendo al juzgar a su padre por los errores que había cometido en su adolescencia, cuando solo tenía quince años y era un niño asustado y solo, más sabiendo que estaba embarazado.

–Me lo merezco Mamá–respondió el rubio sin inmutarse–he arruinado tantas vidas pensando solo en mí, me merezco esto porque fui tan egoísta, me lo merezco

–¡Por supuesto que no!–grito Kushina–tú no te mereces nada de esto hijo, tú no hiciste nada

–¡Le mentí toda su vida Mamá! ¡Le mentí a mi hijo! Y…te obligue a mentirle también, soy de lo peor, ni siquiera me merezco tu perdón

–Escúchame bien Deidara ¡No voy a permitir que sigas con esta estupidez! ¿Qué demonios te está pasando? ¡Tú hijo está desaparecido y tú solo piensas en los errores que cometiste cuando eras un niño!–exclamó Kushina, ella sabía que estaba siendo un poco cruel, pero ella no iba a permitir que su hijo siguiera hundiéndose en la autocompasión. –Fuiste un tonto al decidir mentirle a Naruto toda su vida, fuiste un idiota al hacerme prometer no decírselo y fuiste un iluso al pensar que él jamás se enteraría, pero hiciste lo que hiciste porque lo amas ¡Te equivocaste! Pero todos nos equivocamos hijo, lo pasado ya no importa, lo único que importa en estos momentos es encontrar a Naruto para aclararle lo que pasó

–¡¿Y qué se supone que le diga Mamá?!–gritó Deidara–¡Yo le mentí!

–¡Qué lo amas!–exclamo Kushina exasperada–que sientes haberle mentido, que tenías miedo, que te arrepientes y que lo amas, que lo amas como a nadie en este mundo porque él es lo más importante para ti, solo dile que lo amas.

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Itachi había movilizado a toda la policía de Konoha en busca de su hermano y de su hijo, pero ellos no habían encontrado absolutamente nada. Su hijo y su hermano habían desaparecido, él temía que ya no estuvieran en Japón.

Itachi estaba muy preocupado, pero no solo por eso sino también por la inquietante información que le había pasado Kakashi hacía unas horas.

Tenía que encontrar a Sasuke, tenía que encontrarlo antes de que Sai lo hiciera y no porque creyera que este iba a matarlo sino porque Orochimaru sabría que lo había encontrado y le ordenaría que lo matara con la amenaza de que mataría a su familia si no lo hacía.

Él no entendía muy bien porque Orochimaru había decidido deshacerse de Sasuke cuando él era la mayor amenaza para que consiguiera apoderarse de la herencia familiar, a no ser que…

–Él sabe–susurro Itachi. Orochimaru debía saber que Naruto era su hijo, él debía saber que había roto la cláusula del testamento de su padre, pero aun así todavía quedaba…–¡Abuelo!–exclamó el Uchiha, su abuelo no sabía nada de lo que estaba ocurriendo, debía informarle antes de que Orochimaru decidiera que su abuelo era una amenaza para su plan.

Itachi abandono su oficina y camino por los pasillos de la empresa en busca de su abuelo, él debía estar en su lugar habitual, tomando su té de yerbas como cada tarde.

Itachi subió las escaleras y siguió avanzando por los pasillos hasta detenerse frente a una puerta de madera, él suspiró y la abrió.

Sus ojos negros se abrieron horrorizados al presenciar la escena dentro de la oficina. Sus rodillas temblaron e Itachi cayó de rodillas al suelo sin dejar de mirar los ojos abiertos y sin vida de Uchiha Madara, su abuelo, quién estaba sentado detrás de su escritorio, sus manos descansaban sobre un puñal que estaba clavado en su pecho, justo sobre su corazón.

–Oh Abuelo–susurro el Uchiha casi sin voz.

Itachi se levantó tambaleándose y se acercó al cadáver de su abuelo, el hombre no había sido el mejor abuelo del mundo, pero él lo había amado porque, con sus constantes exigencias, había logrado mantenerlo vivo estos últimos quince años sin Deidara.

Itachi acaricio el rostro de Madara y cerró sus ojos conteniendo las lágrimas, su abuelo siempre le había dicho que los hombres no lloraban. Itachi sintió el impulso de arrancarle el puñal del pecho, pero se contuvo, contuvo su ira, contuvo sus lágrimas de frustración y sus ganas de matar a alguien, y en su lugar golpeo el escritorio de su abuelo con sus manos lleno de rabia.

–Pagarás por esto–una solitaria lágrima surco su rostro. –Juro que pagarás por esto–. El Uchiha bajo la cabeza, sus puños se apretaron y su ceño se frunció de pura rabia al ver una nota negra, escita con letras rojas sobre el escritorio.

Sé tú secreto.

Ambos sabemos quién es el último obstáculo que debo saltar.

Akatsuki

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Naruto bostezo colocándose una mano sobre la boca mientras se dejaba arrastrar por Sasuke por los pasillos de su nuevo instituto con los ojos cerrados.

El Uchiha iba gruñendo algo ininteligible, pero Naruto no lo tenía que entender para saber que estaba maldiciéndolo porque iban a llegar tarde en su primer día por su culpa, había olvidado preparar su mochila el día anterior.

Mientras caminaban a paso rápido, Sasuke fruncía el ceño cada vez más al ver las miradas que le lanzaban las chicas fuera de clase y algunos chicos.

El Uchiha menor terminó por estremecerse al ver una mirada particularmente perturbadora que le lanzaba una extraña chica con el cabello color rosa chicle y los ojos verde jade.

Sasuke aparto el rostro y siguió tirando de Naruto.

Él no vio como la chica fruncía todo su rostro apretando los dientes y los puños con fuerza ante su indiferencia, le había gustado ese chico y cuando a Haruno Sakura, la chica más popular del Instituto, le gustaba algo; Haruno Sakura lo obtenía.


N/A: Muchísimas gracias por leer.

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa