Hermano mayor
Estaban Gintoki y Shinpachi flojeando en la Yorozuya cuando algo a mucha velocidad se estrella en el techo atravesando la casa llegando donde estaba tranquilamente sentada Catherine junto a Otose y Tama.
— ¿Vieja bruja, Tama están bien?— Cuestionó preocupado el peliplateado acercándose a las mujeres.
— Sakata-san creo que se olvidó de mí, maldito permanentado.— Murmuró con odio la gata ex ladrona.
Gintoki ni la miró, se acercó junto a Shinpachi al lugar del impacto, no se veía nada por el humo denso que dejó al chocar con la casa.
Tama también se acercó mientras aspiraba el humo, cuando repentinamente unos brazos salieron de entre la cortina de humo abrazándola.
— Sorpresa Kagura tu hermano idiota vino a verte.— Dijo sonriendo brillantemente el capitán del 7° escuadrón del Harusame con los ojos cerrados.
— Lo siento pero Kagura-sama no se encuentra en estos momentos.— Respondió Tama aún en los brazos del joven ojiazul.
— ¿Ehhh tu eres el hermano de Kagura?— Cuestionaron sorprendidas Otose y Catherine al ver a un guapo joven abrazando a Tama.
— ¿Pues no nos parecemos acaso?— Giró para verles el rostro.— Soy Kamui el hermano mayor de Kagura-chan muchas gracias por cuidarla.— Les agradeció inclinándose ante las mujeres dejándolas sorprendidas y sonrojadas, y es que por dios que era guapo el muchacho.
— No hay porqué agradecer jejeje.— Reían nerviosamente.
— Pues claro que no hay por qué agradecer si yo soy quien se encarga de ella.— Gruñó Gintoki fuertemente, le desagradaba completamente ser ignorado por culpa de ese mocoso, él era el gran Gin-san el protagonista.
— Oh hermano idiota de la tierra no te había visto, dime donde está mi hermanita.— Exigió con una sonrisa sínica, detestaba a ese remplazo suyo.
— Pues fue donde su amiga Soyo-Hime dijo que tenía hambre.— Respondió nervioso Shinpachi al sentir chocar las auras de esos dos, tratando de imponerse al otro.
— Oh ¿Acaso no le dan comida aquí?— Inquirió con voz peligrosa al imaginarse a su linda hermanita en los huesos, absolutamente desnutrida.
— Claro que le damos, maldito bastardo, pero tu hermana es un barril sin fondo.— Se le acercó amenazantemente chocando su frente contra la del chico de la trenza.
— Aaahh así que era eso, toma muerto de hambre.— Le dijo separándose para sacar un abultado sobre de su traje chino.— Aquí está tu pago por cuidar a mi hermanita.— Se lo tiró al rostro.
— No lo necesito gracias.— Con una vena inflamada en la frente le se lo devolvió de igual manera.
— Hey maldito permanentado, aprovecha de pagarme la renta por alguna vez en tu vida.— Aprovechó la oportunidad Otose.
— Hermano idiota de la tierra, eres una vergüenza para encargarte de mi tierna hermanita, deberías dar un mejor ejemplo.— Le dijo con burla ignorando olímpicamente que él es un pirata espacial absolutamente peligroso.
— Yo soy el mejor, quién te crees maldito imbécil con complejo de hermana, al menos YO NO LA INTENTÉ ASESINAR.— Terminó de decir gritando pegándole un puñetazo.
— Pues yo la puedo cuidar mejor ahora, ya he madurado a diferencia tuya, bastardo.— Le sonrió otra vez de manera escalofriante golpeándolo mandándolo hasta la casa de Hedoro dejándolo noqueado.
— ¡GIN-SAN!— Gritó alterado Shinpachi yendo hacia el mayor.
— Lo siento mujeres, no quería hacer un escándalo en su hogar, tengan.— Les dijo dándole a Otose el sobre que era para molestar a Gintoki.— Para que arreglen la casa y pagar la renta, yo me haré cargo de los gastos, es lo mínimo que puedo hacer por mi hermanita, que sea un secreto ¿Ya?— Les dijo con su típica sonrisa encantando a las mujeres presentes, para de inmediato marcharse a buscar a su hermana.
Llevaba un par de cuadras caminando cuando se acordó de Abuto, no lo veía desde que decidió saltar para llegar a la Yorozuya más rápido, Umibozu le hizo un buen mapa, bueno debió haber muerto tratando de alcanzarlo, pero ya qué tuvo una buena vida el mayor, después de encontrar a Kagura iría a buscar el cadáver.
— ¡Cápitan! ¿Dónde anda capitán?— Se escuchaba gritar al fiel guardián de Kamui, o mejor dicho al niñero.
Kamui al escucharlo se puso en su rango de visión para esperar a su subordinado más fiel.
— Oh Abuto pensé que habías muerto en la caída.— Dijo como si nada el ojiazul mirándolo con una sonrisa.
— Capitán, ¿Cómo se le ocurre lanzarse de una nave en movimiento?— Le interrogó fastidiado al haber tenido que saltar igual que él para no perderlo de vista, ignorando la poca importancia que le dio a su supuesta muerte.
— Es que tenía muchas ansias Abuto, pero no está en la Yorozuya, así que vayamos a buscarla por Edo.— Ordenó dando media vuelta felizmente para partir en ma búsqueda de su hermana.
— ¿Y dónde está Kagura-chan?— Preguntó resignado, solo quería dejarlo junto a su pobre hermana para descansar un momento.
— Está con Soja-hime.— Le contestó mientras buscaba a algún transeúnte para consultarle la dirección a tomar.
— Soja-hime los humanos si que eligen nombres raros.— Dijo caminando a la par del menor.
— Pues qué importa eso, tenemos que buscar a la princesa de la Soja, vamos partamos.— Exclamó contento al estar tan cerca de ver a su hermana.
— ¿No deberíamos esperar a su hermanita en su casa?— Cuestionó esperanzado de descansar un poco.
— Noooo, quiero verla ahora, recuerda que nos escapamos brevemente.— Rezongó como niño pequeño.
— Ya capitán, vamos.— Dijo resignado mientras lo seguía, como siempre.
•~•
Con Kagura
— ¿Soyo-chan por qué están esos perros del gobierno aquí también-aru?— Preguntó con desagrado a su amiga en la habitación de ella.
— Mi hermano me obliga a soportarlos todo el día cuando él no está Kagura-chan.— Le respondió sonriendo como si nada.
— HEY QUE ESTAMOS AQUÍ TODAVÍA.— Gritó enfurecido Hijikata.
— Toshi cálmate por favor.— Pidió Kondo sosteniéndolo de los hombros riendo nerviosamente, mientras Sougo solo le hacía morisquetas a Kagura.
— Kagura-chan juguemos a las ninjas otra vez, porfis.— Pidió la princesa abrazando fuertemente a la ojiazul, interrumpiendo el duelo de miradas para molestia del sádico del Shinsengumi.
— Yaaaay Soyo-chan, que buena idea aunque hace falta Nobutasu, necesitamos a alguien más, ¿Podemos llamar a Sa-chan?— Inquirió entusiasmada la peli bermellón.
— Lo siento Kagura-chan pero está junto a mi hermano en otra ciudad.— Le respondió desanimada.
— Pues que sea el Chihuahua-aru, total él tiene cara de niña.— Dijo con burla, logrando que los presentes rieran por lo bajo mientras Sougo la fulminaba con la mirada.
— Ya verás maldita perra te tragarás tus palabras, pero jugaré contigo.— Le aceptó el reto el castaño acercándose a la ojiazul.
— Chicos yo también quiero jugar.— Quiso hacerce notar la pelinegra, eso era lo que le molestaba cuando se juntaban esos dos, el oficial parecía querer robarse a su mejor amiga.
— ¡Pues veremos quien es el mejor ninja!— Exclamaron los rivales ardiendo en competitividad.
— Ya Kagura-chan vamos a ponernos nuestros uniformes entonces.— Le dijo empujándola suavemente por la espalda al vestidor, recibiendo una mirada rabiosa del hombre más joven, lo que causó que sonriera, ay eso era lo único bueno de esas juntas ver los celos obvios del ojicarmesí, definitivamente este sería un buen día, algo dentro de ella se lo decía.
•~•
Con los piratas espaciales
— Mierda ¿Dónde andará mi tonta hermanita?— Se preguntaba en voz alta el de pelo bermellón mientras miraba para todos lados.
— Capitán le dije que la esperáramos en la casa de ella, todavía no conocemos Edo.— Le dijo lentamente a Kamui para que comprendiera.
— Es que no entiendo por qué nadie conoce a esa princesa Soja.— Exclamó medio enojado, por los inútiles de los humanos que no conocían a la amiga de Kagura.
— No deberíamos preguntar solo por la princesa de Edo.— Sugirió otra vez el sub capitán, pero siendo escuchado en esta ocasión.
— Que buena idea Abuto, sigamos.— Felicitó con los ánimos renovados.
— Disculpa mujer, ¿Sabes dónde vive la princesa de Edo?.— Le preguntó a un hombre gigante muy raro, que iba vestido de mujer.
— Ohh pero que bello joven, no querrás venir a mi bar conmigo, te divertirás mucho cariño.— Le dijo madam Saigou.
— No, gracias mujer, pero necesito ver a mi hermanita y me dijeron que estaba con Soja-Hime, ¿Sabes dónde vive?— Cuestionó ya cansado de buscar.
— Debe ser Soyo-Hime no Soja-Hime querido, ah viéndote bien eres idéntico a la chica Yorozuya, así que eres su hermano mayor.— Dijo mirándolo de arriba a abajo.
— Sí, Kagura es mi hermana, gracias por cuidar de ella en este planeta, ahora dime dónde está, quiero verla ya.— Dijo inclinándose sutilmente, ya le había dado hambre buscar a su tonta hermana.
— Tesoro solo ve hacia el castillo, allí siempre viven las princesas, tontuelo.— Dijo riendo suavemente, terminando de molestar a Kamui.
— No me llames así maldito fenómeno.— Le contestó con el ceño fruncido.
— Maldito niño bonito, ahora se nota que eres hermano de la mocosa loca, ya verás...— Dijo mientras le lanzaba un puñetazo con todas sus fuerzas, siendo detenido con un simple movimiento de la mano derecha de Kamui.
— Nada mal, cuando esté libre podría luchar contra ti, eres un buen guerrero.— Le dijo dejando a Saigou sorprendido en el mismo lugar.
— ¡Oh por dios que familia!— Se dijo para irse a su bar, esperaba no volver a ver a ese niño monstruoso.
— ¡CAPITÁN NO ME DEJE ATRÁS DE NUEVO!— Pidió el castaño pirata corriendo detrás del chico de la trenza.
•~•
En el castillo del Shogun
Soyo se encontraba sentada junto a Kondo y a Hijikata viendo la retransmisión de the ladies four mientras bebían té verde junto a galletas en la sala principal, estaban descansando después de un largo juego de habilidades ninja de puntería, para luego convertirse en una típica pelea de Kagura y Sougo que quedaron luchando afuera.
— De verdad Kondo-san tiene que dejar de traer a Okita-san cuando yo esté con Kagura-chan.— Dijo ligeramente molesta al ser dejada de lado por su amiga.
— Lo siento princesita pero no pude detenerlo.— Le contestó sobándose la nuca de manera nerviosa.
— Ya Kondo-san no se preocupe tanto, sé que Okita-san da miedo cuando quiere, pero me da rabia que acapare a mi amiga.— Dijo cruzando los brazos mientras hacía un mohín.
— Tranquila yo lo alejaré un poco de la chica china princesa.— Dijo mientras prendía un cigarro saliendo para fuera a buscarlos.— SOUGO DEJA A LA CHICA CHINA TRAN...— No pudo completar la frase al ver que la entrada resguardada del lugar fue echa pedazos por una gran explosión.
— KONDO-SAN ES UN ATENTADO, RESGUARDE A LA PRINCESA.— Le gritó a su comandante para ir hacia la entrada del lugar.— SOUGO NECESITO APOYO.— Gritó buscando a su subordinado.
— PAREN TODOS-ARU.— Se hizo escuchar Kagura ante todos.— ES SOLO KAMUI— Terminó de gritar para acercarse furiosa a su hermano para pegarle un zape en la cabeza, dejándosela inclinada.
— Kagura así recibes a tu amado hermano.— Le preguntó sonriendo como si nada aunque le salió un gran chichón en la cabeza.
— ¡¿QUÉ MIERDA SIGNIFICA ESTO, ACASO NO SABES TOCAR BASTARDO?!— Gritó alterado el pelinegro acercándose al Yato de manera amenazante.
— ¿Quién te crees que eres para gritarme?— Le preguntó tomándolo del cuello con una mano.
— Kamui suelta a Toshi ahora, él me gusta.— Le dijo quitándole al pelinegro de sus manos, dejándolo a su lado, ya que notó como el imbécil de su hermano le había quitado la mayor parte de oxígeno en su sistema.
— ¿Ehh? Disculpa Kagura-chan, no sabía que te agradaba el gritón, de todas maneras espero que él no vuelva a hablarme así, o lo mataré.— Le dijo sonriendo sádicamente, haciendo que Hijikata agradeciera a todos los santos que la niña china le tenga algo de cariño, juraba que le tendría más paciencia de ahora en adelante, su familia daba miedo, primero Umibozu y ahora un maniático, esperaba que no tuviera más familia.
— China, ¿Cómo es que Hijibaka-san te gusta?, maldita perra él es muy mayor para ti.— Se acercó Sougo al trio para conocer al hermano de su rival.
— Cállate chihuahua nadie pidió tu opinión.— Le dijo despectiva.
Kondo y Soyo se acercaron de igual manera hacia los demás, para enterarse de lo que ocurría luego de mandar a arreglar la puerta de entrada, total cada vez que iba Kagura de visita ya tenían listos todos los materiales para arreglar la infraestructura del palacio.
Al acercarse a ellos Soyo estaba nerviosa, no olvidaba como su amiga describió hace un tiempo a su hermano.
— Soyo-chan, perros del gobierno, les presento a mi estúpido hermano mayor Kamui.— Presentó a su manera a su hermano, sacándole una sonrisa sincera al verla tan feliz.
— Hola como dice mi estúpida hermanita, soy Kamui gracias por cuidar de ella.— Dijo inclinándose de manera respetuosa, ya que eran los amigos de Kagura.
— Mucho gusto soy Soyo Tokugawa la mejor amiga de Kagura-chan.— Se presentó la princesa viendo fascinada al joven.
— Hola Kamui-kun soy Kondo Isao, al que intentaste matar es Hijikata Toushirou y el menor con cara de poker es Okita Sougo, es un placer conocer al hermano de la Chinita.— Dijo sonriendo de manera amplia, demostrando su sinceridad, lo que extrañó al peli bermellón.
— ¿Son samuráis?— Cuestionó con emoción al ver que portaban katanas.
— Sí, además somos policías.— Añadió Hijikata ya totalmente recuperado.
— ¿Quieren luchar conmigo? Me encantan los samuráis.— Dijo sonriendo con expectación.
— Con mucho gusto.— Aceptó la propuesta Sougo mirando a los hermanos alternadamente.
— Capitán no era que quería ver a Kagura-chan, no se ponga a medir fuerza ahora, tenemos poco tiempo.— Interfirió el olvidado castaño de cabellera larga.
— Ya me extrañaba que anduvieras solo Kamui, hola Abuto.— Saludó con una sonrisa al hombre que ha mantenido vivo a su tonto hermano.
— Hola Kagura-chan, estás más grande y bonita, toda una señorita.— Le dijo acariciándole la cabeza para pronto ser empujado por su capitán, para abrazar él a su ojiazul hermana.
— Ven Kagura vamos a comer algo, apurémonos porque me tengo que ir pronto, me pegué una escapada de mis obligaciones, creo que luego mi tripulación me encontrará.— Le dijo con gracia mientras la tomaba de la mano, llevándola hacia la salida siendo seguidos por Abuto.
— Pero coman acá, ya tienen lista nuestra cena.— Les dijo Soyo invitándolos a pasar al comedor, dejando maravillado al joven Amanto por la cantidad de comida deliciosa que había en la mesa, casi babeando se acercó al la chica.
— Me alegro que seas amiga de Kagura, Soyo-chan.— Dijo soltando a Kagura para tomarla a ella de las manos, dándole una mirada intensa.
— Co...comamos.— Solo eso atinó a decir la pelinegra.
En medio de la comida se escuchó como una gran nave se acercaba al palacio, Abuto, Kamui y Kagura comían normalmente ignorado el alboroto, pero Hijikata y Kondo salieron a investigar mientras Sougo cada vez que podía interrumpía la conversación de los hermanos, por otra parte Soyo estaba embobada viendo a su amiga interactuar con su hermano, se preguntaba si era bisexual, ya que le atraían esos hermanos como el metal al magneto.
— Sougo lleva a la princesa a un lugar seguro, China y Kamui pueden ayudarnos, es un grave conflicto, está llegando una gran flota de Harusame, el Shinsengumi ya viene en camino.
— Toshi-san no se preocupen, ya nos encontraron, nos tenemos que ir, fue un agrado estar con ustedes.— Se despidió sonriendo mientras le daba un beso en la mejilla a su hermana, siendo imitado por su fiel subordinado.
— Hey estúpido hermano, cuando vuelvas lucharemos.— Le dijo Okita cuando se estaba marchando el de la trenza.
— Claro.— Le respondió con expectación, deseaba ya luchar con el ojicarmesí, se veía habilidoso en combate.
— Veremos quien es más fuerte.— Se puso al lado de la peli bermellón.
— Sí.— Le dijo ya aburrido de responder, esto de ser cortés con los amigos de su hermanita era agotador.
— Y entonces me entregarás a tu hermana.— Dijo abrazando a Kagura de la cintura.
— Por supuesto... ¿Eh?, ¿Qué demonios? ni lo sueñes policía-san.— Le dijo con enojo tratando de bajarse de la nave, siendo detenido por Abuto y dos Yatos más.
— Oh ¿Retirarás tus palabras?, pensé que eras un hombre de honor.— Le dijo con burla.
Kamui viendo la artimaña utilizada por el castaño solo sonrió.— Te salvaste esta vez samurái, pero mejor prepárate porque la próxima vez que nos encontremos te mataré, no eres apto para mi hermanita.— Le dijo inyectando una amenaza explícita en su voz.
— Deja de molestar sádico, te arrepentirás mi hermano es muy fuerte por algo ya hace años es el capitán del escuadrón más fuerte del Harusame-aru.— Le dijo Kagura al sádico oficial, no dándose cuenta de la declaración indirecta que recibió del chico.
Un poco más alejados de la zona peligrosa estaban los superiores del Shinsengumi y la princesa de Edo completamente sorprendidos.
— No puedo creerlo.— Dijo Kondo asombrado, con la boca abierta.
— Yo ya lo suponía Kondo-san.— Le respondió a la pregunta no formulada de Kondo.
Hijikata también había perdido momentáneamente su compostura.
— Sí, ¿Quién lo diría?— Dijo Hijikata buscando un cigarro, necesitaba rejalarse ahora mismo.
— ¡Siii, Sougo/Okita-san se le declaró a Kagura indirectamente!— Exclamaron al unísono Kondo y Soyo asombrados por la actitud del castaño.
— De verdad no entiendo, ¿Por qué me rodean puros idiotas?— Se lamentó el subcomandante mirando el cielo, observando como se marchaba uno de los más grandes criminales de todo el universo.
