Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.
Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.
Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina
Capítulo diecisiete: A salvo
Deidara no era tonto ¡Por supuesto que no! Él había notado como Itachi – con el cuál pasaba bastante tiempo últimamente ya que juntos buscaban a Sasuke y Naruto – se ponía nervioso cada vez que sonaba el teléfono o como entorpecía la búsqueda, era como si él no quisiera encontrarlos. Deidara sabía que algo le estaba ocurriendo al Uchiha, pero no había dicho nada…hasta ahora.
Itachi estaba sentado en el sofá del apartamento del rubio revisando papeles en busca de cualquier indicio sobre su hermano o su hijo, él estaba muy estresado últimamente, la muerte de su abuelo le había añadido más presión a su vida porque ahora que Madara no estaba, él debía hacerse cargo de todo lo que su abuelo controlaba en la empresa, él también debía buscar a su hermano, a su hijo y al esposo e hijo de su primo y ya de paso también a su tío Orochimaru sin olvidarse del funeral de su abuelo, el cuál había tenido que posponer porque no quería que los medios se enterasen de la muerte del hombre, ya tenía suficiente en su plato como para agregarle a la prensa.
Itachi quería encontrar, primero que nada, al esposo e hijo de su primo Sai para así resolver de una vez por todas el tema de su tío, el cuál le robaba el sueño, cada vez que cerraba los ojos lo único que veía era a su tío riéndose locamente con un cuchillo ensangrentado en la mano, y a Sasuke y a Naruto muertos detrás de él, era una visión bastante inquietante.
–Estés donde estés, no salgas ahora Sasuke–susurro sin darse cuenta suspirando cansadamente.
–¿Por qué no?–preguntó Deidara con el ceño fruncido dejando un montón de papeles sobre la mesa para observar al Uchiha. Itachi gimió ¿Tenía que decir eso en voz alta, verdad?
–No es nada–dijo de inmediato volviendo a los papeles.
–Sé que me estás ocultando algo Itachi, puedo verlo en tus ojos y en tus acciones ¿Por qué no quieres que encontremos a Naruto y a tu hermano?–preguntó el rubio sin dejar de fruncir el ceño.
–No es importante–respondió Itachi con toda la indiferencia que fue capaz de reunir sin mirar a Deidara a los ojos.
–Lo es
–No
–Sí–insistió Deidara.
–No–. El Uzumaki hizo a un lado sus papeles y aparto los del Uchiha obligándole a mirarlo a los ojos.
–Si lo que me ocultas puede poner la vida de Naruto en riesgo, dímelo por favor–pidió suplicante sin dejar de mirar al Uchiha con sus grandes ojos azules. Itachi suspiró, Deidara no había olvidado sus puntos débiles, pero aun así él no podía decírselo.
–No puedo decírtelo Deidara, el secreto que guardo es peligroso y si te lo digo puedo estar poniéndote en riesgo, lo único que puedo decirte es que, por ahora, es mejor que Sasuke y Naruto permanezcan ocultos…
–¿Por qué?
–Porque alguien quiere asesinar a mi hermano
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Sasuke estornudo llevándose una mano a la boca, él se encogió de hombros y miro hacia adelante atendiendo a su profesor de cálculo, últimamente estornudaba mucho, a alguien le gustaba hablar de él.
Naruto escuchaba la insulsa charla de su profesor mientras hacía un par de garabatos en su cuaderno bostezando de vez en cuando, él tenía sueño y un poco de hambre, pero podía aguantarse hasta el almuerzo.
Él esperaba que su almuerzo y su tarea siguieran en dónde los había dejado, últimamente sus cosas desaparecían sin ningún tipo de explicación, y las notas que recibía en su taquilla eran cada vez más extrañas, y Naruto empezaba a asustarse, él no tenía miedo de ser intimidado o de que le quitaran sus cosas, no, él tenía miedo de que empezaran a golpearlo, tenía miedo de que le hicieran daño a su bebé. Algunos de sus compañeros ya habían empezado a empujarlo con más fuerza de la necesaria en la clase de gimnasia, si las cosas seguían empeorando debía decírselo a Sasuke.
Naruto sintió un golpe en su cabeza y gimió al ver la bola de papel arrugada caer sobre su pupitre, sus ojos azules se conectaron con los marrones del chico que se la había lanzado, este sonrío de lado y miró al frente. Naruto abrió la nota y la arrugo de inmediato tirándola al suelo.
¡Marica!
–La basura a la papelera Maki–dijo el profesor de cálculo mirándolo mal. Naruto se disculpó y se levantó para tirar el papel al frente de la clase, él lo arrugo un poco más y lo tiró para después volver a su asiento, pero mientras caminaba por el pasillo alguien le puso la zancadilla y él cayó al suelo, pero logró sostenerse con las manos evitando asó golpearse el estómago.
Naruto miró hacia atrás consciente de la mirada de Sasuke sobre él, la chica que había provocado su caída miraba hacia adelante como si nada.
Naruto suspiro y volvió a su asiento, no valía la pena.
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Haruno Sakura estaba enojada, ella había hecho uso de toda su influencia, había provocado que casi la mitad de la escuela se pusiese en contra de Maki Naruhiko, pero al chico no parecía afectarle, él seguía sonriendo ¡Él seguía junto a Saru!
Ella no había querido hacerlo, pero no le quedaba más remedio, si la intimidación no funcionaba quizá una buena paliza lo haría.
–Tú te lo buscaste–murmuro maliciosamente.
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Iruka sabía que no debería estar haciendo esto, pero él no podía seguir mirando por la ventana sin hacer nada, él había encontrado a Sabaku no Gaara y a su hijo, ellos estaban encerrados en un hospital psiquiátrico abandonado, cinco hombres los custodiaban.
Esos cinco hombres estaban sentados en lo que antaño había sido un quirófano jugando a las cartas sobre una vieja y oxidada mesa de operaciones.
"Idiotas" pensó el detective privado sacando su pistola del bolsillo.
Él debería haberle dicho a Kakashi sobre sus descubrimientos y que iría a buscar por los diferentes hospitales abandonado de la zona, pero no pensó que los encontraría hoy y parecía que se mudarían pronto o de eso habían estado hablando los cinco idiotas por lo que no podía arriesgarse a volver otro día, y tampoco podía rodear la habitación porque la única entrada hacía dónde estaban el chico y su hijo era a través de esos hombres.
Iruka comprobó su pistola y la apunto hacía la espalda baja de uno de los secuestradores, y entonces disparo.
El hombre gritó y cayó al suelo, estaba muerto. De inmediato el resto de hombres tomaron sus armas y comenzaron a dispararle completamente a ciegas, sin embargo Iruka fue más rápido y logró dispararle a dos más, ya solo le quedaban dos de los cinco secuestradores.
Los dos secuestradores restantes colocaron la mesa de operaciones de costado y se refugiaron detrás de ella.
–¡Si te acercas mataremos al chico!–gritó uno de los hombres levantándose para intentar llegar a la habitación donde estaba Gaara, pero Iruka le disparo en la nuca matándolo al instante, él no sentía ningún tipo de remordimiento, esta no era la primera vez que mataba a alguien y probablemente no sería la última.
El otro hombre, siendo más inteligente, comenzó a mover la mesa hacía atrás arrastrándola lentamente hacía la habitación sin dejar de dispararle a Iruka con su arma.
El detective privado contó las balas gastadas, él sabía cuál era el modelo de su pistola…
12…
…14
…16
¡17!
Iruka salió de su escondite y corrió con todas sus fuerzas hacía la mesa de operaciones, él logró dispararle al hombre en el hombro, este gritó dejando caer su arma y se agarró el hombro gimiendo mientras suplicaba por su vida.
Iruka simplemente le pego con la culata de su pistola en la nuca dejándolo inconsciente al instante.
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Gaara estaba asustado, los disparos se habían detenido de repente dejando un silencio ensordecedor que lo hizo estremecerse ¿Qué estaba pasando? ¿Iba a morir? ¿Iba a vivir?
Pasos se oyeron desde fuera, el pomo de la puerta comenzó a girar lentamente, la puerta comenzó a abrirse hacia atrás. Gaara se dio la vuelta y apretó a su hijo contra su pecho enterrando su rostro en su pequeño hombro, él estaba temblando, iba a morir…
–¿Sabaku no Gaara?–preguntó una voz suave detrás de él. El pelirrojo saltó al oírla. Se dio la vuelta lentamente y trago lento al ver la pistola en manos del extraño.
–S–sí–su voz tembló al responder.
–Uchiha Sai me envía a buscarte–.
Un suspiro tembloroso escapo de los labios del pelirrojo, lágrimas de alivio cayeron por sus mejillas, estaban a salvo…
N/A: Muchísimas gracias por leer.
Que tengáis un estupendo día.
Saludos, Arisa
