Celos dos
POV Sougo
En el Shinsengumi
Después de la habitual reunión de fin de día, cuando pretendía irme a dormir fui llamado por Kondo-san quien se veía inquieto, espero que otra vez no intente darme "La charla".
— Ten Sougo, todos tenemos una bitácora personal, te servirá para desahogarte de tus misiones, para escribir de tus vivencias diarias, o lo que se te ocurra anotar, te hemos visto muy tenso últimamente, y si no quieres hablarlo puedes anotarlo, no te guardes tanto tus cosas.— Me dijo Kondo-san con preocupación dándome una gruesa libreta y tinta negra y roja.
— Gracias Kondo-san pero no era necesario, aparte ya tengo una libreta desde hace tiempo, es solo que no he podido descansar muy bien, por tantos atracos que hemos realizado, los terroristas han estado muy activos estos dos meses, y hoy en mi día libre tuve que ser la escolta de un bonito niño millonario.— Le dije suavemente con un muy sutil tono de reproche implícito, mirándolo de manera tranquila para que no se angustiara en vano.
— Kondo-san solo déjelo, debe extrañar hacer el vago todo el día.— Dijo el bastardo de Hijikata inmiscuyéndose en la conversación.
— Nadie pidió su opinión Hijikata-san, ¿Por qué mejor no le hace un favor a la humanidad y se muere?— Le pregunté con burla para que se molestara, ¡Ay como extrañaba esto! Ahora solo faltaba encontrarme con mi rival para volver a mi rutina de siempre.
Después de conversar un rato temas sin importancia con Kondo-san y de molestar a Hijikata-san, nos fuimos a dormir mañana el entrenamiento empezaría a las 7:00 AM, luego otra vez seré la niñera de ese ricachón, menos mal que me toca la escolta con Zaki y Hijikata, mañana en venganza los torturaré, así que debo aprovechar de dormir lo más que pueda.
POV Kagura
En la Yorozuya
— De verdad siento no haber podido venir más temprano.— Se disculpó por no se cuanta vez nuestra nueva clienta.
— No se preocupe todos los clientes son bienvenidos aquí, no importa el horario.— Le dijo Gin-chan con una cara avariciosa al ver a simple vista el estatus elevado de esa chica.
— Sí, tranquila señorita, estamos para servirle.— Le dijo sonrojado Pachi, al ver que la clienta debe tener su misma edad y que además era bonita.
— Mañana me cuentas cual es el trabajo Gin-chan, las niñas buenas ya deberían estar durmiendo, aparte yo necesito mi sueño de belleza, bye bye-aru.— Dije bostezando, para irme a dormir dejando a Gin-chan con la palabra en la boca, y a Pachi disculpándose por mí ante la clienta, es tan ridículo Shinpachi, no sé por qué se disculpa siendo que ella fue quien tuvo la culpa por llegar tan tarde, mejor me voy a dormir con Sadaharu.
A la mañana siguiente
— Kagura-chan despierta.— Me dijo mami...ejem quiero decir Shinpachi.
— Ya voy Pachi-boy.— Contesté desperezándome.
— Ya que no escuchaste ayer, niña maleducada.— Me dijo mirándome de forma recriminadora, la cual ignoré.— Bueno no tiene caso, te lo explicaré.— Se dio por vencido para contarme el nuevo caso.
Se trataba de una chica adinerada, de familia de políticos, a la cual obligaron a comprometerse con un hombre influyente más o menos de su misma edad, el cual no conocía para nada, tan solo en dos días se iban a casar y nuestra misión era impedir la boda, ya que la chiquilla quería casarse con su "Amor verdadero", por dios que ñoña salió esta tipa.
— Kagura-chan nuestro primer paso es espiar al chico, debemos hacernos un perfil de él.— Dijo acomodándose las gafas queriendo parecer profesional, viéndose patético en realidad, ¿Se quería parecer al detective Conan?
— ¿Gin-chan dónde está?— Mejor ignoré tan bizarra imagen que creó mi mente de Shinpachi con la nariz alargada y cuerpo puntiagudo.
— Pues fue a comprar una cámara con el adelanto que nos dio Sakura-san.
— Shinpachi eres un idiota.— No podía creer que siguiera siendo tan inocente, para no decir imbécil crédulo al no imaginar que Gin-chan iría a perder el dinero en el pachinko.
— ¡Kagura-chan no seas tan cruel, yo no te he ofendido!— Me pidió con cansancio, casi resignado a mi trato, pronto se dará por vencido, yo lo sé.
— Mejor voy a conseguir una cámara, voy a pedírsela al Gorila-aru.— Me despedí a mi manera y me marché al Shinsengumi.
En el camino al cuartel del Gorila, pasé a comprar sukonbu, el clima estaba precioso, perfecto para estrenar mi nuevo vestido, era un hermoso qipao blanco con aberturas en las piernas, Gin-chan y Shinpachi me lo regalaron para mi cumpleaños hace unos días, era igual al que utilizaba mami, me hizo muy feliz ese detalle, todos fueron muy amables conmigo.
Sin darme cuenta ya había llegado a la instalación de los perros del gobierno, solo quería conseguir la puta cámara del Gori, e irme, no quería ver al sádico o al amante de la mayonesa, ayer pasaron por mi lado en su patrulla y me ignoraron, ni si quiera me miraron los malditos, así que esperaba no encontrármelos.
Afortunadamente mis plegarias fueron escuchadas y no me encontré con aquél dúo, pero si vi a Saito Shimaru, le sonreí y se acercó, me agradaba mucho aquel oficial, siempre me invitaba a comer cuando nos encontrábamos, lo que era rara vez, o si no el pobre ya estaría en la banca rota.
— "Buenos días Kagura-san, ¿Necesitas algo?, ¿Tienes hambre?"— Se acercó con su libreta su amigo del afro.
— Afro-chan gusto en verte, como siempre en la Yorozuya no me alimentan como merezco, pero esta vez necesito ver al Gorila-aru.— Le sonreí para que no se preocupara.
— "Kondo-san está ocupado planeando una boda junto a Matsudaira y unos políticos"— Me escribió en su fiel libreta.
— ¡Qué mal yo que necesitaba una cámara! El Gorila al ser un acosador profesional debe tener cientos.— Me desanimé un poco.
Al ver que el Afro se disponía a escribir otra vez, me apresuré a relajarlo, aunque no lo pareciera él era muy sensible y cariñoso, un claro ejemplo era la hermosa libreta que me dio para mi cumple.
— Bueno convencer a Sa-chan no me va a costar mucho, mejor voy a drogar a Gin-chan para sacarle fotos y dárselas por una cámara.— Le dije acariciándole su frondoso cabello, era como un perrito por eso me agradaba.
— "Tranquila Kagura-san, yo te paso una que me dio Hijikata-san, ven comamos ahora, estoy solo, todos andan de ronda"— Supe que me sonrió al ver sus ojos cerrarse.
Le asentí y nos dirigimos al casino del cuartel, estuve un buen rato comiendo junto a él, habíamos traído hasta una televisión para ver la novela, cuando me di cuenta que me había comido hasta su comida y que el pelinaranjo estaba profundamente dormido con un moco inflándose en su nariz, recién me percaté que hace mucho debería haberme ido, miré al pelinaranjo jajaja que gracioso se veía, menos mal que antes de comer ya me había prestado una cámara, me tomé una foto junto a él haciendo una pose de diva y luego tapé al oficial con una manta que saqué del primer cuarto que encontré, me fui luego de escribirle un gracias y hacerle un dibujo de ellos con su uniforme versión perritos en la libreta.
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— Gin-chan, Shinpachi ya llegué, tengo una cámara, más les vale que la cuiden que es del Afro-chan.— Les advertí con seriedad ingresando por la puerta.
— Tra...tra...tranquila Kagura-chan.— Me dijo tartamudeando el permanentado, un poco afectado por mi entrada brusca y otro poco tratando de ocultar su ebriedad.
— Ahora vayan a investigar, yo ya hice demasiado por hoy-aru.— Les dije para salir al parque junto a Sadaharu.
Fue un muy buen día, primero comí con Afro-chan, luego jugué junto a Sadaharu y a Yo-chan con su grupo, incluso fui a ver a Soyo-chan quien estaba con Nobutasu, pasé una agradable tarde con todos mis amigos, aunque sentí que algo me había faltado, bueno quien sabe, talvez más comida.
Al anochecer me despedí de las chicas y me fui a la Yorozuya, ya deberían estar los chicos allá, fue tal cual como pensé, al ir subiendo las escaleras escuché sus típicas discusiones.
— Maldito cuatro ojos, déjame ir a celebrar esta información me lo merezco.— Rezongaba contra el Megane, justo en ese instante entré viendo como el vago del permanente con mucho cuidado intentaba quitarle algo al Megane.
— Tú no hiciste nada Gin-san, yo saqué todas las fotos, aparte debemos esperar a Kagura-chan para explicarle el plan para mañana y para la boda, quédate quieto o esto se romperá.— Le contestó Pachi manteniéndolo controlado por la figura de Ketsuno Ana que tenía en sus manos colgando precariamente, haciendo que el peliplateado pare en seco su berrinche.
— Gin-chan no seas patético por favor-aru, eres un mal ejemplo para mí.— Le dije con decepción para alterarlo, haciéndome notar.
— ¡KAGURA-CHAN DEJA DE MOLESTAR! ¡GIN-SAN MERECE DESCANSAR, DEBERÍAS APOYARME COMO SIEMPRE LO HACES!— Terminó exclamando con 'lágrimas' en sus ojos, yo solo me acerqué hasta verle el semblante de resaca que cargaba, parecía que iba a quedar inconsciente en cualquier momento.
— Ya cállate, mejor duerme shhh shh necesitas descansar esa resaca.— Le susurré acercándome para abrazarlo por el cuello logrando que se diera por vencido y se quedara dormido como un bebé entre mis brazos.
— Kagura-chan deja de malcriarlo.— Me retó el complejo de hermana al verme llevarlo hasta su habitación y dejarlo dentro de su futon.
— Sí querida, pero no debes ser tan dura con nuestro hijo.— Le dije con voz gruesa haciéndome pasar por hombre.
— Ya Kagura-chan tú ganas, mejor te explico nuestras nuevas misiones, mañana vamos a comprar la ropa que necesitaremos, Sakura-san ya nos dio el dinero, pero mira tenemos un pequeño inconveniente.— Me dijo mostrándome unas imágenes, ahí estaba el futuro esposo de la chica millonaria, ahora no entendía por qué no quería casarse, si era un papucho el muy desgraciado, yo feliz lo haría, sería asquerosamente rica y estaría con un bishonen.
— Es guapísimo ¿Y qué?— Cuestioné no viendo el problema.
— Mira más atentamente las imágenes.— Me pidió y lo hice, dándome cuenta del verdadero problema al ver miembros del Shinsengumi junto al futuro novio y más aún al ver al sádico también entre ellos, ya que por alguna razón misteriosa hace unas pocas semanas cada vez que lo veo siento algo raro en mi estómago, bueno debe ser asco lo que me provoca.
— Ya entendí tendremos que luchar contra el Shinsengumi-aru, bueno no es como si no lo hiciéramos antes Shinpachi.— Le bajé la importancia al problema.
— Mañana iremos a buscar los vestidos, Kagura-chan tú serás la novia, Gin-san y yo seremos las damas de honor, además mañana vas a tener que coquetearle al prometido, se llama Eiji Takumi-san, sabemos que es un hombre tímido y caballeroso, así que si hablas con él te va a reconocer en la boda, para la cual ya tenemos el plan listo con Sakura-san, en la recepción cambiarán ambas los vestidos, después debes hacerte pasar por la clienta, tranquila que estarás con el velo puesto, una vez estés en el altar con el novio, tú debes secuestrarlo y nosotros te ayudamos a distraer a los del Shinsengumi, debemos hacer todo el tiempo que podamos, ya que una vez intercambies ropa con Sakura-san, ella se irá por la salida trasera con su verdadera pareja mientras llama a su familia para informar que se irá con su verdadera pareja, luego vamos a Yoshiwara y dejamos al novio allá para causar pánico, la gente solo querrá de vuelta al novio olvidándose de la boda, ¿Entendiste?— Me cuestionó luego de soltarme semejante plan.
— Shinpachi resúmelo, ¿Cuando dejarás de ser un grano en el trasero? Debes hacer las cosas más sencillas-aru.— Le dije asintiendo con la cabeza repetitivamente.
— Yaaa Kagura-chan no te enojes, mañana vamos a conocer al tipo ese, le coqueteas.— Ahí lo interrumpí.
— ¿Cómo?— Pregunté con la mano alzada.
— Emm bueno ¿A ver como sería? le sonríes de una manera umm como si quisieras que te compre comida.
— Ok, ¿Qué más?
— Debes darle una buena impresión, te pondrás tu qipao rosa, con ese te ves más inocente, luego debes hacerlo caer por tu cara de niña bonita, por lo que no debes hablar por favor.— Me dijo susurrando lo último, decidí pasarlo por alto luego de pisarle un pie, haciéndolo sollozar del dolor.
— Prosigue Shin-chan.— Le dije con la misma expresión que pone Anego, haciendo que a Shinpachi se le erizaran todos los vellos del cuerpo.
— Iremos a buscar los vestidos después de cumplir el paso uno, hay que esperarlos, porque serán hechos a la medida, para que Gin-san y yo parezcamos mujeres de verdad, luego de tener la vestimenta lista debemos aguardar hasta la boda ahí te oriento yo, así que come y ve a acostarte, mañana tenemos un día de compras.— Me sonrió dejando un gran plato de comida, que mejor dicho era una fuente, se puso su calzado y se marchó a su casa.
Yo comí rápidamente para irme a acostar, mañana nos esperaba un duro día de coqueteo y compras.
Al día siguiente
Ya es tarde y proseguimos con el estúpido plan de los dos imbéciles y la niñata rica, que molesto hacer esto cuando todo sería tan sencillo como hablar con sus padres y oponerse a la boda para ella estar con quien ella eligiera, ahh de verdad nunca entenderé a los millonarios.
Ya estaba mortalmente aburrida seguimos toda la mañana a Eiji no se cuanto, pero no nos hemos podido acercar porque el Shinsengumi no lo dejan solo ni para ir al baño joder, parece que cuidan que no escape.
— Joder que aburrido, Gin-chan, Pachi voy a ir a hacerle ojitos al niño bonito, no aguanto ni un segundo más en estos arbustos, llevan como una hora comiendo dangos y ya me dio hambre-aru.— Les avisé para dirigirme al joven que estaba rodeado de oficiales, por suerte el sádico y el mayora estaban peleando un poco lejos de la escolta.
— Oh es China-san, ¿Cómo estás? Hace tiempo no te veía.— Se me acercó Anpan-man con cautela, jajaja se ve que me tiene miedo, aunque le doy crédito por intentar que no se le note.
— Hola Jimmy, sí tienes razón hace tiempo no te veo-aru, ya que no te he visto acosando a Tama.— Le dije con burla para poder ingresar a la escolta del tipo.
— Chi...Chi...China-san por favor no diga esas cosas, ¿Qué pensará Takumi-san de mí ahora?— Se lamentó tirándose al piso, de verdad que era gracioso.
— Ya, ya Anpan-man solo te molestaba, me disculparé enseguida con...— Dije mirando al ricachón ese quedando pasmada ante la belleza de ese tipo, si en fotos era guapo en persona era un bombón, que molestia, detesto a los tipos perfectos, algo raro debe haber en él, no puede haber nadie así.
— China-sama buenas tardes.— Me saludaron los del resto del escuadrón con respeto, aahh que bien se sentía tener el respeto de los subordinados del chihuahua, es más ni a él le agregaban el sama, muajajaja cuando pueda se lo restregaré en la cara.
— Hola malditos perros del gobierno, y buenos tardes guapo desconocido, me llamo Kagura, más conocida como la reina de Kabuki-cho.— Me incliné cerca de su rostro, el cual se puso rojo como un tomate, de verdad era tímido, que horror, pero bueno ya qué, solo hacía lo que podía, esperaba soportarlo sin tener que vomitar.
— Me llamo Eiji Takumi un...un placer Kagura-san.— Se presentó sonriendo dulcemente, haciendo que yo suspire levemente, que tierno se veía, era igual a Goemon el ex de Otsu-chan, era asquerosamente guapo y con dinero, me cargan esos tipos de hombres.
— No seas tan formal Ei-kun, llámame Kagura o Kagura-chan, ehhh espera un momento wow eres muy guapo, pareces un modelo.— Le dije sonriendo como pidiéndole comida, como me explicó Shinpachi, haciendo que el pobre tipo casi botara humo por sus poros de lo sonrojado que se puso.
— Gra...Grac...Gracias Ka...Kagura-chan.— Me dijo tapándose el rostro, jajaja de verdad era tierno, era como un niño, recuerdo que Kamui era así con mami.
— CHINA-SAMA, tome cortesía de nuestro escuadrón, no queremos ser groseros pero debemos irnos a la despedida de soltero de Takumi-san.— Comenzó gritando para luego bajar al tono normal, el oficial rarito del primer escuadrón que usa lentes en espirales, quién me entregó una bolsa repleta de dangos junto una mirada de odio, ¿Y a este tipo que bicho le picó?
— ¿Se casa? Que decepción.— Terminé de decir mirando al joven, el cual al parecer no estar acostumbrado a hablar con chicas, se desmayó alarmando al Shinsengumi, me fui al ver que se acercaba el sádico junto a mayora, llegué junto a Gin-chan y Pachi quienes estaban molestos por alguna razón, les sonreí para que comiéramos los dulces que me dieron.
Luego de comer nos juntamos otra vez con la clienta para hacer los vestidos y tengo que reconocer que todos eran hermosos, hasta Pachi y Gin-chan se ven hermosas, con eso digo todo.
Al anochecer nos separamos de Sakura y nos fuimos a descansar, mañana era el gran día para arruinar la boda.
POV SOUGO
Con los del Shinsengumi
Ya estábamos en la iglesia, luego de verificar las salidas, la recepción y una especie de camerino de esta por órdenes de Matsudaira, nos dividimos en grupos el ambiente dentro está pesado con mis subordinados por alguna razón, no me daban la cara, ¿Qué les habrá pasado? Desde mi pelea con Hijikata-san que me evitaban, solo Kamiyama me hablaba y miraba más contento de lo habitual.
Joder maldito viejo por qué demonios me dejó dentro de la capilla, me sentía acosado con tantas miradas de mujerzuelas en mi persona, las muy perras ni les importaba que estaba trabajando y se me intentaban pegotear, cuando ya estaba harto le quité sus gafas a Kamiyama tapando mis ojos y parte de mi rostro y al fin pude relajarme, bueno eso fue hasta que acercándome a la mesa de las bebidas escuché unos comentarios sobre la China.
— Sí ayer yo estaba ahí, China-sama se veía hermosa, mucho más que de costumbre, pero esta vez coqueteo con un hombre de manera descarada, ¿Habrá terminado con Okita-Taichou?
— Baja la voz que nos podría escuchar.
— Yo creo que fue porque se dio cuenta que era un ricachón y quería conseguir comida, ya la conocemos, no creo que esté realmente interesada.
— Pero le dijo que era muy guapo, y que lamentaba que se iba a casar, lo miró con una intensidad que nunca le había visto, ni luchando contra Okita-Taichou.
Casi me partí la cabeza de la furia que tenía, al girarla de manera brusca hacia mis subordinados, esa maldita perra, ¿Quién mierda se cree para hacerme esto? Yo soy el único que puede con ella y su estilo de vida, terminando con la boda, voy a darle una lección, no es posible que tan solo no vernos en unos días hiciera que la muy maldita se buscara otro tipo de entretención y más encima entretención adulta, si quería eso me lo hubiera dicho a mí, y yo perdiendo el tiempo peleando con ella todavía cuando podría haberla hecho mía ya, tendré que ponerme manos a la obra, comenzaré primero con comprarla con comida como lo había planeado antes.
Perdido en mis pensamientos de venganza contra la China, no me di cuenta de que la boda estaba a punto de comenzar, Kamiyama me fue a buscar y nos ubicamos en el sector de la puerta de la capilla vigilando la ceremonia, Kondo-san y Matsudaira estaban en la entrada principal de la institución estando atentos a cualquier intromisión y Hijikata-san junto a Zaki estaban en la salida trasera, teníamos todos los puntos controlados, ahora debíamos esperar que la novia saliera de la recepción.
Menos mal que la tipa y sus dos damas de honor no se demoraron mucho y comenzó a sonar la música típica de los matrimonios occidentales, estos ricachones sin identidad.
El estúpido novio estaba nervioso mirando como la novia se acercaba, por mi parte disfrutaba verlo sufrir, era un gran placer para mí, mientras los demás lo veían con lástima al verlo tan desdichado aguardando su futuro junto a una mujer que él no quería.
Después de una pequeña charla de no sé que cosa era el turno de dar los votos matrimoniales, eso sí me interesó, quiero ver el momento exacto en que se le rompa el corazón a ese estúpido.
— Yo Takumi Eiji, te acepto a ti...Nobara Sakura co...mo mi espo...sa, te seré fiel y respetaré hasta que...la...muerte..nos...separe.— Consiguió decir con mucha dificultad el inútil ese.
— Yo lo siento pero ese no es mi nombre así que no puedo aceptarte.— Escuché una muy melosa voz, que bien, creo que la boda no será una pérdida de tiempo como pensé, me servirá como calentamiento para enfrentarme a la China.
— SHINSENGUMI DETENGAN A ESA CHICA.— escuché gritar al viejo Matsudaira.
— ¿Creen lograrlo-aru? ¡NADIE PUEDE CONTRA LA GRAN KAGURA-SAMA! MUAJAJAJA.— Sonreí, esto era mejor aún la China estaba para hacer su habitual desmadre.
La vi girarse para luego sacarse el velo del rostro y por un momento quedé petrificado, se veía tan hermosa y arrebatadora en ese vestido de novia, que me quitó el aliento completamente, olvidando que debía detenerla, esto era genial, ahora tenía una excusa para someterla un poco a mí.
— KAGURA-CHAN ES HORA.— Escuché gritar a Shinpachi, lo busqué por todas partes, hasta dar con él, quedando sorprendido al ver que era una de las dama de honor, si él era una de ellas, el otro debía ser...
— VE KAGURA-CHAN PACHIE Y PAAKO VAN A CUBRIRTE.— Sí era Danna, esos dos tenían talento para travestirse.
— Ok, ¿Ei-kun me recuerdas? he venido a secuestarte.— Escuché que le dijo guiñándole un ojo para luego tomarlo como princesa, haciendo que el muy bastardo se sonroje hasta las orejas.
En ese momento recordé la conversación de mis subordinados y la conclusión me aterró, solo juntar China, Coquetear, Lástima, Casar, no podía ser la China, no ella, Kagura vino aquí por un hombre y los otros dos la apoyaban, sin dudarlo salí tras ella dejando que se me cayeran los lentes que tapaban mi rostro, siendo detenido por las okamas.
— Souchirou-kun, ¿Dónde vas con tanta prisa?
— Siii Okita-san, no nos deje aún.— Me dijeron intentando bloquear mi paso, pero afortunadamente llegó el viejo junto a Kamiyama, quien recogió sus lentes del suelo.
— Okita-san aún no renuncio a usted, pero si es ella sé que no puedo hacer nada, pero que quede claro que nunca la aceptaré para usted, solo debería clavarme su Katana a mí no a esa chica tan vulgar.— Me dijo meneando su trasero cerca de mí mientras me entregaba mi Katana, para agradecérselo, tomé una vela de las que tenía la iglesia en todos los rincones y se la enterré hasta el fondo de su culo, haciendo que el de lentes gritara extasiado, sonrojándose.
— Ve Sougo, detén a esa mujer loca, espero que le des unos buenos azotes para que aprenda la lección, nosotros nos encargamos de estos Okamas.— Me dijo Matsudaira fumando su puro tranquilamente mientras apuntaba a los Yorozuya.
— Eso haré, quédate tranquilo viejo, lo va a lamentar.— Le dije sonriendo macabramente.
— ESO CREES TÚ MALDITO MOCOSO.— Escuché gritar al peliplateado siendo callado por Matsudaira tras ocupar de escudo a Kamiyama dejándolo noqueado en el suelo, suspiré resignado esperaba que los pudiera detener por un rato, necesitaba encontrar a la estúpida China.
Cuando iba a correr de reojo vi que el Megane se desviaba mientras era tapado por el Danna, fue a una esquina y sacó un radiotransmisor de su vestido para llamar a la China, me oculté unos momentos hasta ver si se dirigiría donde ella, al verlo avanzar lo seguí de manera sigilosa hasta encontrarlos juntos.
— Kagura-chan, Takumi-san vengan por atrás.— Llegué junto al pelinegro, siendo detectado enseguida por la perra traidora.
— No va a poder ser-aru, trajiste compañía Pachie, llévate a Ei-kun, sigamos con el plan, yo me encargo del chihuahua, los encuentro allá.— Le dijo levantándose un poco la cola del vestido para sacar su paraguas, dándonos una buena vista, más me enojé con ella, ahora por exhibicionista, la muy tonta no se daba cuenta acaso que solo yo y tal vez, solo tal vez los Yorozuyas podríamos ver a Kagura ligera de ropa.
— Pero Kagura-chan ¿Estarás bien? No te arriesgues tanto por mí. — Que patético se nota que el bastardo ricachón cayó rendido ante la China.
— Tranquilo Ei-kun ve con Pachie yo acabaré a este perro del gobierno y te alcanzo.
— ¿Lo prometes?
— Te lo prometo, ahora ve-aru.— Le dijo sonriéndole amablemente a ese imbécil, como nunca me había sonreído a mí, ella solo me daba sonrisas burlonas o crueles, se giró al fin a darme la cara, poniéndose en pose de batalla con su paraguas firme en su mano.
Sin dudarlo al verla tan hermosa en ese blanco vestido de boda, ligeramente maquillada y con su estúpida sonrisa abrasadora, no lo pude soportar tiré mi Katana a algún rincón y me acerqué velozmente tirándola al suelo, creo que hasta se sorprendió de mi ataque, nunca antes lo había hecho de esa forma.
Se repuso rápidamente dándome una patada mandándome a volar unos metros lejos, di una voltereta para dirigirme nuevamente al ataque, con mi mente enfocada en dominarla, en hacerle entender que ella es mía, que no me podía abandonar.
Luchamos en el suelo un buen rato golpeando y esquivando, harto al observar como la estúpida parecía desconcentrarse por el pelmazo de hombre que secuestró de la boda, decidí mostrarle de una vez por todas cual es su dueño.
Iba a darle los sukonbu que tenía en mis bolsillos para que cediera un poco ante mí, cuando mis ojos no pudieron ignorar el estado casi etéreo de la Amanto, estaba despeinada y sudada, con un ligero sonrojo producto de nuestra batalla, al verla así no me pude resistir más y la arrastré hasta el camerino masculino.
No fue fácil, forcejamos en todo el camino, pero una vez dentro la acorralé y anclando mis dos manos en el comienzo del vestido tipo corset, lo estiré fuertemente destrozándolo, dejando que la tela cayera al suelo y la China quedara desnuda de la cintura para arriba.
— ¡EHHHH!— La escuché gritar fuertemente mientras intentaba cubrirse sus pequeños senos con sus brazos, siendo detenida por mis manos primeramente, para luego enterrar mi cara entre sus pechos, lamiéndolos vorazmente, los mordía de forma suave, con mi lengua lamía toda la aureola alrededor del suave y sensible pezón, para luego enroscar mi lengua en ellos y darle una rica succión, logrando que despertaran y se pusieran erectos.
La china al sentir el contacto de mi lengua con su cuerpo, inconscientemente su espalda se arqueó y soltó un suave jadeo de placer, mientras sus piernas temblaban desplomándose sobre el suelo, y por consecuencia hacerme quedar de rodillas para seguir haciendo míos esos pequeños pero apeticibles senos.
La piel de la China era increíblemente blanca, suave y fragante, no tenía una cicatriz o marca alguna a pesar de todas las heridas que se hace diariamente, las cuales yo también le contribuía, de solo verla así temblando semidesnuda en mis brazos, me prendía más que cualquier sueño húmedo que haya tenido en toda mi vida.
Sin perder tiempo me lancé a besarla en los labios y por dios que bien se sentía, sus labios eran suaves y carnosos, de solo besarla me volvía loco, ya me imaginaba que se sentiría que esos labios me rodearan el miembro, joder me puse duro solo por imaginarlo.
— ¿Qué haces maldito sádico pervertido? ¡Suéltame!— Me separó bruscamente tapando sus senos ahora rojos por mis besos, mordidas y succiones, su cara estaba completamente sonrojada y su respiración pesada, si quería calmarme solo logró el efecto contrario, más ganas tenía de devorarla.
— Nunca más me vuelvas a hacer esto China, casi me matas de la impresión, nunca más vuelvas a sonreírle de esa manera a otro hombre que no sea yo, no debes coquetear ni tocar a ningún hombre que no sea yo.— Le gruñí tomándola del cabello para volver a asaltar su boca esta vez introduciendo mi lengua, adueñándome de ella por completo.
Mi ojiazul se estremeció y se resistió unos instantes para luego ceder y abrazarme por el cuello, participando en nuestro lujurioso beso.
Dentro del magnífico beso que nos estabamos dando, sentí como mi China comenzó a bajar sus manos suavemente por mi espalda de manera tímida, se notaba a leguas lo inexperta que era, aunque yo estuviera en las mismas condiciones, tenía gran ventaja por mis sueños húmedos y fantasías eróticas alimentadas por los manga hentai que le confiscaba a mis subordinados, además no menos importante todo lo que me propongo lo consigo y como me llamo Okita Sougo lo afirmo la China será mía.
— Sádico...¿Qué...qué estás..haciendo?— Logró preguntarme mi peli bermellón entre jadeos, haciéndome sentir orgulloso de lograr provocarla al extremo de costarle hablar.
— Pues... Es obvio Kagura, te estoy marcando.— Al terminar de hablar volví a besarla posesivamente mientras mis manos acariciaban sus pechos ya sensibles por mis atenciones.
— Sádico...me...me siento...extraña...aquí.— Me gemía la muy estúpida indicándome su bajo vientre, señal inequívoca de que se estaba excitando por mis acciones, ay por dios como era posible que una mocosa me haga perder mis estribos de tal manera de dejarme controlar por las hormonas, nunca me había pasado esto.
— Tranquila China...te haré sentir...muy bien en unos instantes.— Le dije mientras me quitaba mi saco y la camisa, haciendo que mi querida rival me viera con sus ojos nublados del deseo.
Dejé mi saco y camisa estirados en el suelo del lugar y dejé tendida a Kagura sobre ellos para que no estuviera tan incómoda en el frío piso del lugar, también desabroché mi pantalón ya que sentía que reventaría mi botón por lo excitado que estaba, ya una vez acomodada mi presa procedí a acariciarla en los brazos, para bajar suavemente entrelazando nuestras manos, le di un tierno beso en la boca, para comenzar a degustar su delgado cuello.
Lo besé y mordí a conciencia, saboreando cada milímetro de su tersa piel, bajé dejando un camino de manchas rojas, marcándola visiblemente, con mi lengua recorrí su clavícula, para succionar un poco, dejando otro lindo chupón, seguí bajando para llegar a mi paraíso personal, sus senos.
Aunque eran pequeños, eran más que suficientes para una chica de casi quince años en crecimiento, eran tan suaves como el algodón mismo, pero tentadores como una pequeña fruta madura, provocando que los mordiera de manera un poco brusca, sacándole un fuerte gemido a mi ojiazul, no podía retenerme más, volví a besar sus pechos con glotonería, los succionaba dejándolos rojos e hinchados, sus pezones rosados parecían ya cerezas maduras por mis atenciones, lo que me invitaba a morderlos, Kagura a estas alturas ya estaba jadeando y retorciéndose del placer.
Compadeciéndome de sus ansias liberé sus senos de mis ansias para pasar a la segunda fase, sin demora levanté lo que quedaba del vestido hasta su cintura, para bajarle la braga rosada de algodón, la dejé a un lado para acariciar de inmediato su intimidad con mis dedos, haciendo que la China se arqueara a tal grado, que casi me dio miedo que se partiera en dos, aún con mis dedos dándole cariño, encontré el cierre de ese maldito vestido de novia y separé mis dedos un momento de su húmeda vagina solo para arrebatarle esa molesta prenda dejándola solo con las medias y sus zapatos altos, no quería admitirlo pero se veía mucho mejor que en mis fantasías más profundas.
Luego de admirarla unos instantes grabando a fuego en mi memoria tan excitante imagen de mi chica, dirigí mi cabeza hacia su intimidad, dándole una lamida desde el clítoris hasta el ano, causando que Kagura agarrara mis cabellos fuertemente en sus manos no sabiendo si quería alejarme o acercarme más.
Comencé a lamer sus labios vaginales con la punta de mi lengua para irme directo al botoncito de placer, que sabía que la haría ceder completamente a mis deseos, acerqué mis manos a su trasero para empezar a acariciarlo, con mis dos manos tomé cada glúteo en una de ellas y apretujé, pellisqué esas redondas nalgas, no pude contenerme y hasta la nalgueé un poco aún con mi lengua en su clítoris, lamiendo y succionando, haciendo que mi China ya no se guardara los gemidos, motivándome a hacerle todo lo que quisiera.
Después de ver que su clítoris no soportaría más mi ataque, baje con mi lengua hasta sus labios vaginales para abrirlos y adentrarme en ella, puse dura mi lengua para penetrarla de mejor manera, besando su interior y lamiéndole sus estrechas paredes, con mis manos aún en su trasero la atraje más a mi boca para devorarle aún más su entrepierna, con mis dedos ya inquietos por la inactividad no perdí tiempo y pasé uno por sus pliegues empapados humedeciéndolo para guiarlo hacia la entrada trasera de mi ojiazul introduciéndolo rápidamente y sin dolor por lo lubricada que estaba, haciendo que Kagura alcance el orgasmo en ese mismo momento, aprisionándome mi lengua de manera increíble para darme todos sus jugos sexuales, los cuales no dude y me los bebí de manera gustosa.
— Sá...sádico.— Casi me ronroneó China con una cara de satisfacción total, haciendo que mi Sadomaru de un tirón aún más fuerte en mi pantalón exigiendo su libertad, decidido a darle un premio por su resistencia me quité el pantalón, y el bóxer quedando completamente desnudo, con mi pene apuntando hacia la cara de Kagura, hasta él sabía lo que quería.
— Ven China, acércate, ven a conocer a Sadomaru, será tu amigo íntimo de ahora en adelante.— Le dije con malicia acariciando mi miembro acercándome a ella.
Mi ojiazul recién pareció percatarse de mi desnudez, por lo cual se sentó más que rápido sobre mi ropa esparcida en el suelo, me miró furiosamente sonrojada para luego, volver a su color pálido natural, en su mirada pude ver la curiosidad que le dio el ver mi cuerpo desnudo.
— Sádico, ¿Es normal que sea tan grande tu amiguito?— Me preguntó con inocencia, inflando aún más mi gran ego.
— Es tu culpa que esté así China, me llega a doler un poco, nunca había estado de esta manera, ¿Qué harás para ayudarme? — Le cuestioné mientras me arrodillaba frente a ella aun acariciándome mi Sadomaru, el cual latía como loco por mi tensión sexual.
La China miraba mi pene fijamente logrando incomodarme, pues nunca antes me habían visto desnudo, solo los del Shinsengumi en la ducha común, me concentré tanto en fastidiar a Hijikata-san y en entrenar que me olvidé de mi adolescencia y hormonas, creo que debí haber cedido y follar con una de esas putas ofrecidas para haber tenido experiencia.
En menos de un segundo deseché ese pensamiento, solo al ver como Kagura decidida se acercaba a mí para ella reemplazarme en la labor de acariciarme, era mejor así nunca hubiese querido que una perra cualquiera mancillara mi cuerpo, pues ahora al estar junto a ella sentía que la espera valió la pena, puesto que nunca había querido a ninguna mujer mas que mi hermana, eso fue hasta que de alguna manera esta mocosa revoltosa logró adueñarse de mi corazón por completo.
No pude evitar estremecerme al sentir como sus manos me rodearon el pene por completo, para luego comenzar a recorrerlo con sus dedos, dirigí mi mirada a su rostro y solo sentí como me endurecía más al ver como esos curiosos ojos deseosos de más miraban mi masculinidad, luego me miró unos instantes de manera penetrante, para darme una sonrisa burlona al sentir como latía mi miembro desesperado en sus manos, la muy perra ni en la intimidad me daba un respiro.
— ¿Qué pasa sádico? ¿Estás ansioso? No debería ni acercarme a ti luego que me hicieras esas cosas, tsk tsk tsk que policía más inmoral resultaste.— Me dijo con burla la estúpida China mientras se levantaba obligándome a seguirla.
— Pues este policía inmoral sí que te hizo gozar, mírate estás empapada, hasta llegaste al orgasmo por mí, me gemías y te retorcías por el placer que yo te di, ¿Crees poder lograr eso? ¿O soy demasiado hombre para ti?— La provoqué para que ahora ella me atendiera, la China es tan tonta que caerá derechito a mi trampa.
— ¿Pues qué crees maldito Chihuahua? ¡Te haré gozar como nunca!— Me dijo con tono amenazante para bajar rápidamente con su boca engullirme de una mi falo por completo provocando que me temblaran las piernas y que cayera al suelo con ella aún comiéndose mi pene de manera voraz, sí que era garganta profunda.
Subía y bajaba, ocupaba su lengua, chupaba, succionaba el glande, me lo besaba y acariciaba, utilizaba sus manos, hasta me acariciaba las bolas, por dios era lo mejor que había sentido en mi vida, sentía que no duraría nada más, así que con brusquedad la alejé de mi pene, para besarla de manera demandante, abriéndole los labios, para succionarle la lengua y morderla en venganza por casi hacerme acabar como un maldito eyaculador precoz.
— Joder que rico sabes China, te quiero devorar completamente.— Le suspiré en su oído al tener que separarnos para respirar.
— No es justo ¿Por qué me alejaste? Casi gano maldito tramposo, te demostraré que la gran reina de Kabuki-cho es la mejor en todo-aru.— Me dijo acercándose, para volver a llevar sus manos a mi miembro.
— Espera un poco reina de los cerdos.— Le dije tomándola de la cintura para sentarla encima mío.— Ahora China es tiempo de hacerte mía, así que quédate quieta.
— Pero te iba a ganar-aru— Me dijo mientras se acomodaba sobre mi pene, moviendo las caderas de forma circular.
— Maldita...perra, ¿Cómo...cómo osas tentarme así?— No pude evitar gemir al tenerla así sobre mí.
— Pues tu hiciste lo que quisiste con mi cuerpo, lo justo es que yo haga lo mismo, ¿No es así-aru?— Me dijo con maldad para acariciarme el cuerpo con curiosidad y ganas, mientras besaba mi cuello lentamente de la misma manera en la que yo se lo hice.
Joder la boca de Kagura se sentía fría, pero a la vez incendiaba todo mi ser, mis manos me picaban por las ganas que tenía de tocarla, pero más pudo mi curiosidad por ver hasta qué está dispuesta a hacerme, la expectación me estaba enloqueciendo, pero el solo verla sobre mí rozando nuestras intimidades mientras me acariciaba, me hacía darme cuenta que esta maldita mocosa me tiene en sus pequeñas manos, podría hacerme lo que quisiera y yo le aguantaría, no sé a donde se fue mi parte sádica.
Como leyendo mis pensamientos, comenzó a moverse de manera más rápida e intensa sobre mi pene mientras su boca estaba en una de mis tetillas succionándola suavemente para luego darle un sutil mordisco, por dios esta chica me estaba matando lentamente.
— Sa...sádico...hmmm.— Me gimió en el oído para luego afirmarme la cara con ambas manos para darme un intenso beso, sentía que me estaba devorando vivo, así que decidí mostrarle quien mandaba y la abrazé por las caderas restregándola aún más fuerte sobre mi miembro erecto, el cuál por el movimiento se rozaba con sus labios inferiores y su redondo trasero, quedando prisionero por unos momento en esas regordetas nalgas, joder sabía por sus qipaos que la China tenía buen cuerpo, pero nunca imaginé que tanto.
Ya en mi límite por los juegos previos, la levanté un poco con mis brazos, para luego con mi mano guiar a mi pene a su entrada, al encontrarlo no perdí más tiempo y la fui bajando de a poco, no quería traumatizarla, sabía que la primera vez les dolía a las mujeres.
Joder que bien se sentía, no sabía si estaba en el cielo o en el infierno, era una sensación fuera de este mundo, y tenía la certeza que lo sentía a este nivel solo por compartir este momento con la China.
Sentía como sus húmedas, estrechas y calientes paredes aprisionaban mi miembro, como queriendo retenerlo en sus entrañas, Kagura no se hizo de rogar y comenzó a mover sus caderas suavemente, tanteando la sensación, causando que a ambos se nos arqueara la espalda producto del goce que sentíamos.
Al verla así sentada con mi pene cautivo dentro de ella, gozando sobre mí, toda sudorosa, agitada, despeinada y lo mejor de todo sonrojada con sus ojos azules oscurecidos del placer rogando por más, me llevó al descontrol total, con mis brazos la abracé fuertemente, con una fuerza que a una mujer normal le quebraría un par de costillas como mínimo, pero que ella le encantó ya que hizo lo mismo con mi cuello, para comenzar a besarnos intensamente, lamiendo, succionando y mordiendo los labios del otro, dejándolos rojos, hinchados y sensibles.
Aún dentro de Kagura le afirmé los brazos impidiendo que los moviera, me puse sobre ella recostándola sobre nuestras ropas para tomarle ambas piernas, separándolas lo más que podía, aprovechando su elasticidad, dejándome un buen espacio entre sus piernas, arremetí casi con violencia en su interior mientras la mantenía con las piernas sumamante abiertas para ver como mi Sadomaru se hundía en su ardiente vagina desapareciendo, para luego salir con los jugos que chorreaban producto de nuestra apasionada unión.
En todo el lugar solo se escuchaba el choque de nuestros cuerpos y el sonido acuoso de las embestidas, era celestial para mí verla tan entregada, tan sumisa dejándome su cuerpo a mi disposición, en una estocada particularmente fuerte, perdí el control de sus brazos y ella con su fuerza monstruosa me sometió bajo ella, dejándome acostado en el suelo con ella gimiendo sobre mí, frotándose como un gato a su dueño y de inmediato comenzó a cabalgarme de manera espléndida, subía y bajaba sobre mi pene mientras me besaba y mordía el cuello haciendo que sus pechos se aplastaran contra el mío mientras sus pezones me rozaban.
Sentía que estaba totalmente sometido por Kagura pero no me importaba, era un deleite verla sobre mí dándose placer con mi falo, además sentía que llegaba aún más adentro de ella, en cada embestida su cuerpo se estremecía por el goce, dirigí la mirada hacia el rostro de mi China y vi como se mordía los labios al ver como su vagina succionaba mi pene dándole cariño para luego liberarlo entre fluidos, para volver a repetirlo una y otra y otra vez.
Al sentir estar cerca de mi límite, decidí tomar el control una vez más y agarrándola de las nalgas me puse de pie para estamparla bruscamente contra una pared, notando como a la muy perra le gustó mi acción por el agudo gemido que soltó, eso me dio una gran idea, la acomodé bien sobre mí mientras me inclinaba un poco, para salir de su ardiente interior, para luego empalarla rápidamente hasta el fondo llegando a tocar hasta el útero de mi mujer, logrando que sus piernas temblaran aferradas en mi cintura mientras me rasguñaba la piel de la espalda, haciéndome gruñir junto a ella.
Comencé a darle embestidas rápidas y profundas, mientras le agarraba su trasero con ambas manos, dándole pequeños azotes, dejándole mis dedos marcados en esos glúteos ahora rojizos, cada embestida era más fuerte que la anterior hasta que sentí mi límite, agaché mi cabeza para succionarle sus tiernos pezones para sacar por completo mi pene y volver a metérselo hasta el fondo, ayudándome con mis manos en su trasero para llegar hasta el tope, mientras mi dedo índice se deslizaba perezosamente hasta el orificio trasero de mi chica, metiéndolo con cuidado aprovechando lo mojada que estaba, con mi pene en su vagina y mi dedo sepultado en su ano, la China llegó al ansiado orgasmo, apretando mi dedo en su ano, y mi pene al punto de sentirme ordeñado, por ende no pude soportarlo más y me vacíe con fuerza en su interior, llenándola toda, dejándole hasta la última gota de mi semilla.
Mis piernas perdieron su fuerza y caí de rodillas aún dentro de la China, teníamos la respiración agitada y los cuerpos sudados, pero estábamos completamente satisfechos, la miré de manera cómplice para acercarme a besarle los labios suavemente, diciéndole sin palabras mis sentimientos, los cuales con mi ataque de celos creo que ya quedaron más que claros, pero no me importaba ya que sé que Kagura me corresponde, porque si no lo hiciera ya habría perdido mis bolas.
— Creo que me debes una explicación maldito bastardo, me robaste mi virginidad-aru.— Me dijo la China sonriéndome de lado mientras se levantaba de mi regazo liberando mi pene de su interior.
— Pues esto iba a pasar tarde o temprano China, además tú te llevaste mi virginidad también, es más tú provocaste esto, ahora me siento violado.— Le dije con burla cruzando mis manos sobre mi entrepierna.
— Tuuu maldito chihuahua.— Murmuró con enojo haciendo un puchero y cruzando sus brazos, viéndose tan tierna que no pude evitar atraerla a mí en un abrazo apretado.
— Wo ai ni Kagura.— Le susurré en el oído para luego besarle la frente.
— Que no soy China, estúpido Sougo-aru.— Me dijo escondiendo su rostro en mi cuello.— Tu también me gustas-aru.
Cuando me dijo eso, sentí que mi corazón latía tan rápido, que ya veía que se me saldría del pecho, Kagura al sentirlo soltó una pequeña risita.
— Aunque no sé todavía porqué-aru.— Contestó matando el momento de una, mientras se colocaba lo que quedaba del vestido.
— Pues es obvio China, yo soy irresistible.— La quise molestar un poco como represalia por su comentario anterior, siendo vilmente ignorado.
Suspiré profundamente y comencé a vestirme también, no vaya a ser que nos vean en estas condiciones, nadie más que yo puede ver a la China como dios la trajo al mundo.
Al terminar de vestirme recordé que le había roto el vestido a la China, miré en su dirección y la vi tratando de hacerse una especie de manta con la cola del vestido, destrozándolo aún más.
— China como diseñadora te mueres de hambre, mucho más que como Yorozuya.— Le dije con burla mientras me acercaba a ella.
— Maldito, ¿Cómo osas burlarte de tu dueña? Cuando tú eres el único culpable estúpido Chihuahua-aru.— Me reclamaba mientras se me acercaba aún más apuntándome con su dedo índice, olvidándose que estaba semidesnuda, burlesco me agaché y le succioné golosamente un pezón.
— Mira tiene sus ventajas, es un acceso rápido a tu piel.— La China se quedó quieta sonrojándose un poco, no sabía si de la furia o de la vergüenza.
Al final fue de furia porque recibí un pequeño golpe en mi hombro, que casi se me dislocó, debo agradecer que moderó un poco su fuerza, para no seguir tentando mi suerte, me quité la chaqueta y se la coloqué a Kagura, abrochándole todos los botones, cuando terminé tuve que reconocer que se veía preciosa, así con mi chaqueta puesta, tapándola hasta los muslos y con las mangas colgándole de los brazos, se veía tan tierna y apetecible, que me daban ganas de comérmela otra vez, pero no se podía, debía ir a ver que había pasado al final en esa boda.
Tomé de la mano a la China y la arrastré hasta el pasillo de afuera, raramente mi amanto se dejó guiar de manera dócil, al disminuir mi paso me di cuenta, porqué se estaba comportando así, no pude evitar sonreír con soberbia al verle las piernas tan tambaleantes, y eso que fue nuestra primera vez ya quería ver como la dejaría en unas sesiones más, me encantaría dejarla sin energía en mi cama, y hacerle lo que quisiera.
Tuve que salir de mis sucios pensamientos al escuchar unos disparos muy cerca de nosotros, tuve que lanzarme sobre Kagura para protegerla, golpeándola sin querer en sus pechos, sacándole un pequeño gemido de dolor.
— Bien hecho mocoso, atrapaste a la que faltaba, Hijikata y Kondo ya tienen a las otras dos, Eiji-chan se fue junto a su familia, la boda se canceló definitivamente, la novia huyó con otro hombre mientras estos criminales hacían escándalo.— Apareció Matsudaira con su puro en los labios y su arma cargada en las manos mientras pateaba la puerta.
— ¿A quién mierdas le dices criminal-aru?— Blasfemó con furia mi pelibermellón parándose para acercarse de manera amenazante al viejo.
— ¿Acaso no le eres se-ño-ri-ta?— Le dijo con burla a mi mujer mirándole con lascivia el escote que se le había hecho porque cuando la cubrí de los disparos volaron unos botones de mi chaqueta, ese viejo decrépito se estaba buscando una paliza.
— Yo soy la gran Kagura-sama, tú maldita escoria, recuérdalo desde ahora.— Le respondió agachándose buscando su paraguas, dándole una buena vista al bastardo de Matsudaira quien sonrió de manera perversa.
— Por supuesto que lo recordaré, eres preciosa Kagura-chan, si quieres podríamos ir al bar sonrisas cuando salgas de la cárcel, claro, aunque si me aceptas ahora, podría hacer vista gorda a lo sucedido.— Dijo el viejo pervertido pasando su brazo sobre los hombros de China.
Enfurecido no pude retener mi instinto primitivo de macho pelo peludo defensor de su hembra, y le quité su asqueroso brazo de mi mujer, con tal fuerza que estoy seguro que le dejé marcados todos mis dedos en su piel, para posteriormente fulminarlo con mi mirada, mientras a Kagura la tapaba bien con mi chaqueta, amarrándola firmemente para evitar la presencia de más buitres, satisfecho con el nudo que hice me enfoqué completamente en Matsudaira.
— No la vuelvas a tocar maldito viejo asqueroso, la China es mía, es más desde ahora siquiera la vuelves a mirar con otros ojos y te juro que te los arrancaré de tus córneas y se los enviaré a tu esposa por correo junto a tu lista de amiguitas nocturnas, para que ella te termine de despedazar por mí.— Le advertí con una sonrisa sádica, viendo con placer como se estremecía de pies a cabeza por mis aclaraciones.
— JAJAJAJAJA ESO SÍ QUE NO ME LO ESPERABA.— Se puso a reír y hablar exageradamente alto el viejo decrépito, creo que lo volví loco con mi aviso.
— ¿Sádico tu...tu jefe se volvió loco?— Me susurró en el oído mientras se aferraba a mi camisa, debo reconocer que sentí placer al ser necesitado de esa forma por la China.
— Eso si es de hombres Okita-kun, nunca me lo esperé de ti teniendo a esos modelos de hombres junto a ti, Kondo y Hijikata son unos perdedores en relaciones amorosas, me alegro que haya alguien que valga la pena en esa perrera, y debo admitir que tienes un muy buen gusto.— Me dijo dándome palmadas en la espalda mientras con su otra mano estrechaba mi diestra felicitándome.
— No me compares con esos fracasados, maldito viejo.— Le recriminé de inmediato, ya que aunque Hijikata-san sea popular con las mujeres cuando lo veían comer su comida para perro huían como si él fuera el mismísimo Kondo-san, y eso ya es decir mucho.
— Kagura-san por favor cuide a este niñato.— Le terminó de decir el viejo haciéndole una leve reverencia.
— Ya vete luego vejete, me siento incómoda contigo aquí-aru.— Le quitó la seriedad al asunto moviendo su mano derecha como espantando una mosca, sacándole una sonrisa sincera al viejo, no puedo negar que me dejó sorprendido.
— Jajaja te llevarías bien con mi hijita, me agradas, por cierto como me agradas les daré un consejo y un regalito.— De su chaqueta sacó un sobre delgado, mientras sonreía con soberbia y lo meneaba a todos lados.
— Ya viejo deja de hacerte de rogar tengo que vestir a mi perra.— Le dije con impaciencia, para luego esquivar el puñetazo que venía con destino a mi cara, enviado por mi dulce novia.
— Ya, ya mocosos aquí va el consejo, miren todos estos lugares de eventos para gente influyente tiene mucha seguridad, por ende hay cámaras en todas partes y la mayoría con sonido, jajaja aún les falta mucho por aprender novatos, pero para que progresen aquí tienen un recuerdito de mi parte.— Nos dijo con una mirada de superioridad entregándole el sobre a la China, el cual abrimos dándonos cuenta que era un CD, recién ahí caímos en cuenta que no estábamos solos y ni siquiera estábamos en un lugar apropiado.
Miré enseguida a Kagura, la pobre estaba pálida como una hoja, por su expresión intuí que estaba imaginando la reacción del Danna y el Megane, estaba tan pasmada que no vio cuando Matsudaira escribía algo en un papel y me lo entregaba para luego irse.
— Tranquila China, yo me encargaré de la evidencia, así que relajate, nadie más que nosotros sabrá lo que hicimos, diremos que somos novios y eso, no puedes contar nada más, porque soy muy joven, guapo y talentoso para perder las bolas, ni siquiera te he dado un hijo... O eso espero.— Dije susurrando lo último, mejor para evitar cualquier imprevisto vamos a tener que ir directo a una farmacia para comprar la pastilla de emergencia, y de paso comprar un gran arsenal de protección, todavía no es el momento de que nazca Souchirou, solo tengo que esperar que la China cumpla veintiún años para amarrarla definitivamente.
— Gracias sádico-aru, ya estaba pensando en irme de la tierra.— Me dijo sonriendo aliviada.
— Tu no me puedes dejar China, oficialmente te hice mi perra, nadie más que yo en este universo puede estar contigo, estás arruinada para los demás.— Le dije sonriendo tensamente ante la posibilidad de que se fuera.
— Lo sé, no te enojes, solo quería romper el hielo, cambiando de tema tengo hambre, tanto ejercicio te saldrá caro-aru.— Me dijo sonriendo sinceramente, joder nunca imaginé lo bien que se sentiría ser correspondido por la China.
— Como diga mi sexi novia, pero antes debemos pasar a comprarte ropa y a una farmacia o en nueve meses ya tendremos un hijo Chino con tendencias sádicas, no estaría mal pero somos menores de edad, así que vamos a comprar anticonceptivos hasta que nos podamos casar.— Al terminar de decirle eso su rostro se puso rojo como un tomate, se veía tan apetitosa que me daban ganas de devorarla otra vez.
— Pues sí tienes razón sádico, debes cuidar que tu leche no me llegue a mis entrañas, aunque sea deliciosa la sensación.— Me dijo guiñándome un ojo coquetamente, a lo cual mi Sadomaru intentó revelarse, afortunadamente soy un experto controlándolo.
— Pues entonces China prepara tu culito que también lo haré mío, te dejaré toda mi semilla en tu pequeño ano para llenarte y que no estés vacía, así que vamos a buscar tu puta pastilla, que te daré duro hasta que anochezca.— Le gruñí en el oído para luego bajar a sus labios y besarla ferozmente mientras la arrimaba a mi cuerpo mostrándole mis ganas de comerla.
— Pues que esperas entonces, no perdamos el tiempo necesito recuperar energías.— Me dijo respirando pesadamente aún pegada a mi cuerpo, para luego soltarme e ir corriendo hacia afuera de la iglesia, yo solo la seguí mientras sacaba el papel que me entregó.
"Tranquilo Sougo su secreto está a salvo conmigo, como felicitaciones por hacerte hombre te obsequio la grabación, ya la eliminé de las cámaras de seguridad.
Pdt: Aún te falta mucho que aprender pequeñin, para que practiques más tendré a las Okamas hasta mañana en la mañanita encerrados"
No pude evitar sonreír por la nota del viejo, aunque lo intente ocultar él es un algodón de azúcar, mentalmente le agradecí su regalo y me fui en búsqueda de mi chica para ir a la farmacia y luego a comer, para darnos amor en la noche y mañana dar el golpe de gracia, voy a hacer pública nuestra relación, quiero ver las reacciones de todos sobretodo la del Danna y el Hijibastardo.
