Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina


Capítulo diecinueve: Emergencias


Namikaze Minato suspiró, él realmente amaba a sus pacientes, pero pasar la noche jugando a las cartas con las enfermeras no era su ideal de una noche perfecta, sin embargo era lo que le tocaba, después de todo era él quién había elegido tomar el camino de la medicina…con el impulso de su abuela claro estaba.

Minato volvió a suspirar, su abuela no era la mejor de las mujeres, pero era la propietaria de veinte de los hospitales privados más famosos de Inglaterra y de muchos más por todo el mundo. Ella no era mala, pero solo le importaba su empresa y su dinero.

Ella había querido que él se dedicara a dirigir los hospitales, pero Minato sentía pasión por la medicina y le había prometido a su abuela que haría lo que ella quisiera si le permitía dedicarse a lo que más deseaba, milagrosamente ella se lo había permitido, pero a cambio debió dedicar gran parte de su juventud a estudiar administración de empresas, ya solo le quedaban dos años de libertad antes de que su abuela se jubilara y le pasara la administración de los hospitales a él.

El rubio de cuarenta y cinco años de edad suspiró y camino hacia la pizarra en donde se encontraba el nombre de los pacientes a tratar en busca de un nuevo paciente, pero la pizarra estaba casi vacía y no había nada a lo que él pudiera dedicarse en estos momentos, no le apetecía tratar un hipo descontrolado ni un simple dolor de barriga, él deseaba algo más emocionante.

Justo en ese momento la puerta de emergencias se abrió y los paramédicos entraron corriendo empujando una camilla sobre la cual se retorcía un joven al cual solo alcanzo a verle el cabello rubio antes de que fuera tapado por un chico que le sostenía la mano con fuerza mientras le hablaba al oído en susurros.

Minato se acercó corriendo y de inmediato pidió los datos del paciente a los paramédicos.

–Portador, quince años, recibió un golpe en el vientre, está embarazado de tres meses–informó uno de los paramédicos mientras dirigía la camilla de la ambulancia hacía una de las cortinas libres en la sala de emergencias.

Minato ayudó a los paramédicos a pasar al joven a la camilla y de inmediato comenzó a revisar a su paciente, él apartó con cuidado las manos del chico de su estómago y le levantó la camiseta, el chico gimió sujetando con fuerza las manos de su acompañante cuando Minato rozo el golpe en su abdomen, un hematoma de un feo color violeta ya se estaba formando allí.

Minato lo rozó, y aparto la mano de inmediato cuando el chico gimió en voz alta retorciéndose sobre la camilla con más intensidad.

–Trae al ecógrafo rápido–pidió a la enfermera que estaba parada junto a la cortina, esta se puso en marcha de inmediato.

Minato miró al portador, a él le gustaría administrarle algo para el dolor, pero no podía debido al embarazo, al menos no hasta saber las alergias exactas del chico, eran pocos los analgésicos contra el dolor para embarazados y desgraciadamente no eliminarían el dolor del todo.

Sasuke estaba furioso, no podía creer que esto estuviese pasando ¿Cómo había podido ser tan estúpido? Pero lo había sido, y se sentía aún más estúpido al ver como Naruto se retorcía de dolor sobre la camilla sin que pudiera hacer nada más que apretarle la mano y susurrarle palabras que el mismo deseaba que fueran ciertas.

En estos momentos, Sasuke solo estaba seguro de una cosa; Haruno Sakura preferiría estar muerta muy pronto, él se vengaría y no sería bonito.

Sasuke negó con la cabeza, no era el momento de pensar en esas cosas, lo más importante ahora eran Naruto y su hijo…

Sasuke estaba muy seguro del amor que sentía por Naruto, sí, podía sonar extremadamente cursi, pero él lo amaba, incluso podía decir que lo amaba más que a su propia vida, pero su hijo…su hijo era arena de otro costal ¡Por supuesto que lo amaba! Y que no quería que muriera, pero si tenía que elegir entre su hijo y Naruto, él…él se sentía mal con solo pensar en la respuesta, él no quería tener que elegir entre ninguno de los dos, definitivamente no.

Minato se sentó junto a su paciente y tomo la tablilla con su ficha vacía, este era un buen momento para rellenarla.

–Necesito algunas repuestas ¿Puedes responder por él?–preguntó al chico de cabello negro.

Sasuke asintió y Minato le paso la tablilla en blanco con un bolígrafo.

El ecógrafo llegó minutos después y Minato se apresuró a preparar a su paciente.

–Escucha Naruto, necesito pasar el ecógrafo para comprobar que tu hijo está bien ¿Entiendes?–. Naruto asintió. –Esto va a doler–advirtió Minato, y Naruto volvió a asentir, no le importaba el dolor, él no podría soportar la muerte de su bebé, definitivamente no.

Minato coloco un poco de gel sobre su vientre – ignorando los gemidos de dolor de su paciente – y le paso el ecógrafo con toda la suavidad que pudo, pero era un poco difícil ya que al pasar el ecógrafo debía presionar la barriga un poco, lo que provocaba que Naruto gimiera y casi chillara de dolor.

Minato entrecerró los ojos al ver la imagen en la pantalla, él bebé parecía estar bastante bien, pero la placenta no tanto, parecía…desprendida, no toda, pero casi un cuarto de ella parecía estar completamente desprendida lo que podía causar muchas complicaciones en los futuros meses de embarazo como un parto prematuro e incluso…la muerte del bebé.

El corazón de Minato se encogió al pensar en la muerte del bebé, y se encogió aún más al saber que esos dos chicos estaban casi en la misma situación en la que él había estado cuando tenía quince años. Habían pasado ya treinta años de aquello y aún no podía olvidarlo, no podía olvidar el accidente que les costó la vida a su querida Kushina y a su bebé.

Desde su muerte, él no había podido volver a ser el mismo de antes ¿Cómo hacerlo cuando una parte de él había muerto con ellos? No, él jamás volvería a ser el mismo.

Minato negó con la cabeza, no tenía ganas de pensar en ello ahora mismo, y estos chicos lo necesitaban, él no iba a dejar que su bebé muriera como el suyo lo había hecho.

Minato limpió el ecógrafo y el vientre del chico con una servilleta, el bebé parecía estar bien, pero él no estaría del todo seguro hasta oír su corazón latiendo.

–¿Estará bien?–preguntó Naruto con una mueca de dolor, lágrimas brillaban en sus ojos. Sasuke se inclinó en su silla apretando la mano de Naruto para oír la respuesta del médico.

–Bueno, el bebé parece estar bien, pero escucharemos el latido de su corazón para asegurarnos–. Sasuke y Naruto suspiraron de alivio al oír su respuesta, Minato suspiró con cansancio, ahora venía la mala noticia. –Desgraciadamente también parece que un cuarto de la placenta se desprendió…

–¿Qué significa eso?–preguntó Sasuke alarmado, eso no sonaba para nada bien.

–Significa que debe pasar el resto de su embarazo en reposo–dijo Minato sin explicar mucho, él no deseaba que ninguno de los dos se alarmara demasiado.

–¿Por qué?–preguntó Naruto nervioso–¿Es muy grave? ¿Hay riesgos de…perderlo?–balbuceo acariciando con cuidado su vientre sin dejar de apretar la mano de Sasuke con todas su fuerzas. Minato suspiró antes de contestar.

–Pocas, pero sí–contestó. –También hay riesgos de un parto prematuro por lo que debes estar en reposo, es muy importante no hacer movimientos muy bruscos ni recibir más golpes…

En ese momento, llegó la enfermera con el doppler fetal, Minato lo coloco rápidamente sobre el vientre de Naruto y de inmediato los tres pudieron oír el latido del corazón tanto de Naruto como del bebé, el cuál sonaba mucho más rápido.

Minato notó el alivio en el rostro de los dos jóvenes al oírlo y sonrío, el embarazo no parecía esperado, pero sí deseado por ambos.

–Bueno, te dejaremos en observación durante la noche por si se presentan complicaciones aunque es muy probable que no se presente ninguna, es solo por precaución–agrego el rubio al ver el rostro de ambos padres cuando pronuncio la palabra complicaciones. Ambos asintieron y poco después fueron trasladados a una habitación más privada en el área de observación.

Minato suspiró mirando la tablilla que el chico había rellenado, el nombre de los padres no estaba ni tampoco su número de teléfono, él lo dejó pasar, los chicos parecían tener bastante problemas como para agregarles este, él les preguntaría más tarde.

Justo en ese momento, la puerta de emergencias se abrió y los paramédicos entraron corriendo empujando una camilla. Minato dejó la tablilla sobre la recepción, parecía que hoy no iba a jugar a las cartas tanto como había pensado, bueno el trabajo llamaba…

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Sai no podía creer lo que estaba leyendo, era imposible, esto…esto no podía estar ocurriendo, Gaara estaba…estaba libre ¡Al fin libre! Él sintió ganas de llorar y no se contuvo, no podía creerlo, al fin ambos eran libres, ahora todo estaría bien, él ya no tendría que hacerle daño a nadie.

Podría irse a casa y vivir su vida con su familia en paz, pero no sería tan fácil, Sai era un Uchiha y él quería venganza. Los Uchiha siempre se vengaban.

Sai negó con la cabeza, lo único que quería hacer ahora era ver a su esposo, besarlo y poner en práctica lo que había aprendido leyendo el Kamasutra, también deseaba ver a su hijo por primera vez, deseaba abrazarlo, besarlo y aspirar su aroma.

–Aun así me vengare–murmuro Sai por lo bajo antes de meterse la nota en el bolsillo y abandonar la habitación que había sido su calabozo.

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Deidara no podía creerlo ¡Él los había encontrado! había encontrado a su bebé…


N/A: Muchísimas gracias por leer.

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa