Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.
Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.
Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina
Capítulo veintiuno: Peligro de muerte
Minato no sabía qué hacer, él no podía creer lo que estaba viendo ¡No podía ser! ¡Kushina y su bebé estaban muertos! ¡Ellos tenían que estarlo! Lo que estaba leyendo no podía ser real, no era real.
Su abuela jamás sería capaz de mentirle de esta manera, ella jamás organizaría una farsa tan grande ¡Él había estado en el funeral de ambos! ¡No podía ser! Pero por más que mirará la ficha…las palabras no desaparecían y tampoco se transformaban en otras.
–No puede ser…–. Minato corrió hacía su oficina y de inmediato encendió su ordenador, él abrió una carpeta y busco un archivo, un documento saltó cuando le dio doble clic, era una página de un periódico de hace treinta años, una página que hablaba del accidente que les costó la vida a su novia y a su hijo.
Él entró en Internet y buscó el artículo, lo buscó por largos minutos, pero no lo encontró, esa página no existía, el accidente jamás había ocurrido… ¿Cómo podía haber sido tan tonto? ¿Por qué no se había fijado en esto antes?
Él había estado tan triste y deprimido que solo se había encerrado en su propio dolor ignorando todo a su alrededor, pero esto no quedaría así ¡Él ya no sería el títere de su abuela!
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Naruto suspiró sentándose suavemente sobre el sofá de la sala de estar de su casa, él miró alrededor y notó rápidamente los vidrios nuevos e inmaculados, Sasuke debía haberlos arreglado…
El rubio coloco una mano sobre su vientre y lo acaricio suavemente evitando el moretón azul medio verde sobre su ombligo, aún dolía un poco, pero su médico lo había dejado salir, no sin antes ordenarle que reposara lo más posible.
Su médico…
El hombre rubio había estado bastante raro la última vez que lo había visto, parecía nervioso, ansioso y preocupado por algo, pero Naruto no lo había cuestionado ya que no era su problema.
–¿Estás bien?–preguntó Sasuke mirando a Naruto desde la puerta. El rubio asintió ausente sin dejar de acariciar su vientre, él aun no asimilaba el hecho de que había estado a punto de perder a su bebé, él…no hubiera podido superarlo si pasaba, definitivamente no.
Sasuke frunció el ceño ante su respuesta y se arrodillo frente al rubio colocando sus manos sobre sus rodillas.
–¿Naruto?–. El rubio lo miró, sus ojos estaban aguados. –¿Qué pasa?–preguntó el azabache preocupado.
–Lo siento Sasuke–susurro Naruto. Sasuke tomo su mano y la apretó con suavidad sin dejar de mirarlo directamente a los ojos.
–¿Por qué?
–Yo…por todo–respondió Naruto bajando la cabeza–…yo, he cometido error tras error desde que me entere de que estaba embarazado y de que mi madre no era quién yo creía. Estaba tan enojado, tan frustrado y me sentía tan solo y miserable que termine arrastrándote a donde no querías, te obligue a elegir entre yo y tu familia, y…y encima casi pierdo a nuestro bebé–. Un par de lágrimas cayeron por sus mejillas mientras hablaba, él estaba tan arrepentido ¿Por qué se había dejado dominar por sus sentimientos? –Yo no sé cómo…como pedirte perdón por tod…
–No sigas–lo interrumpió Sasuke colocando una mano sobre su barbilla para conectar su mirada oscura con la del ojiazul–. Tú no me obligaste a nada, tú sabes cómo soy y si no hubiera querido estar aquí simplemente no estaría aquí
–Pe…
–Te amo–pronuncio Sasuke suavemente. –¿Cuándo vas a entender que no me importa nadie más que tú? No me importa mi abuelo, no me importa mi hermano, no me importan las empresas ni el dinero, yo no quiero nada, nada más que a ti…
–Sas…
–No quiero oírte pedir perdón otra vez, no quiero que te culpes por algo que no hiciste, yo te amo y estoy donde quiero estar; contigo–dijo el azabache con seriedad antes de tirar del rubio hacía adelante para besar sus labios suavemente.
Naruto no se dio cuenta del momento en el que abrió su boca y se dejó llevar enredando su lengua con la de Sasuke, él no notó el brazo que le rodeaba la cintura y la mano que le acariciaba la mejilla hasta que las vio al romper el beso en busca de aire.
–Tenemos que volver–murmuro alzando una mano para colocarla en la mejilla de Sasuke–por favor…volvamos
–Todo lo que quieras–respondió Sasuke para después volver a besarlo. Sí, ese día podría haber sido más cariñoso que de costumbre, pero no le importaba, además estaban a solas.
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Orochimaru frunció el ceño con asco ante la escena que veía en la pantalla del ordenador, su sobrino era tan cursi y débil…el amor lo hacía débil, pero pronto Sasuke ya no podría volver a pronunciar otra palabra nunca más, ni él ni su querido novio y su hijo nonato porque pronto, muy pronto todos estarían muertos.
–¿Por qué no acabar con esto a lo grande?–se dijo a sí mismo medio sonriendo, sí, él acabaría con todo a lo grande, pero para hacerlo debía esperar, debía ser paciente y cuando menos se lo esperaran: atacar.
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Minato buscó y buscó por horas en una guía telefónica de internet en Japón del barrio de Konoha el nombre de Kushina hasta que finalmente encontró la letra U y se detuvo leyendo lentamente, había cuatro Uzumaki Kushina, pero solo un Uzumaki Deidara…
–Deidara…–susurro Minato lentamente ¿Acaso ese era el nombre de su hijo? ¿Así había llamado Kushina a su bebé? Sí, ese era el nombre que su…que su nieto había puesto en su ficha médica. El rubio solo pudo suspirar ¿Cuántas veces se había repetido la historia ya? Kushina quedó embarazada con quince años, su hijo quedó embarazado con quince años y ahora su nieto estaba embarazado y tenía quince años ¿Acaso era una especie de maldición?
Minato negó con la cabeza, eso no importaba ahora, él tenía que hacer una llamada. El rubio tecleo rápidamente el número con la correspondiente característica del país y pulso el botón verde de su teléfono.
Pi…
…Pi…
…Pi
–¿Diga?–contestó una voz. El corazón de Minato pego un salto al oírla.
–¿Uzumaki Deidara?–preguntó intentando no balbucear, sus manos sudaban, estaba tan nervioso ¿Qué pensaría Kushina? ¿Y su hijo? ¿Acaso ella creía que la había abandonado, o que había muerto?
–¿Quién es?–preguntó la misma voz con suspicacia.
–M–mi nombre es Namikaze Minato, yo…soy tu padre
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Sasuke caminaba con rapidez por los pasillos del instituto, dos hojas colgaban de su mano. Los estudiantes se detenían a observarlo, pero él no les hizo caso. Quería irse de este lugar pronto…
–¡Saru!–alguien le gritó. Sasuke no se detuvo, no hasta que alguien tiro de su brazo. El rostro del ojinegro se frunció al detectar el cabello rosa de su asaltante.
–¿Tienes deseos de morir?–preguntó el ojinegro sin rodeos. Sakura rio suavemente colocándose una mano sobre su boca.
–Qué cosas dices…–murmuro encantada. –Sé que no me querías decir todo lo que me dijiste el otro día, yo te perdono…
–¿Estás mal del cerebro?–gruño Sasuke apretando los puños con fuerza, él no quería hacer una escena delante de nadie, pero esa chica le ponía los pelos de punta constantemente.
–Oh vamos, sé que me amas y que el chico ese no era más que un estúpido juego, después de todo él es un idiot…
–Cállate–susurro Sasuke, su sangre hervía ¿Esta chica era tonta o qué?
–¿Cómo dices?–preguntó Sakura sin haberse enterado de nada.
–¡Qué te calles de una puta vez, maldita zorra!–gritó encolerizado, tenía unas ganas de arrancarle todos los dientes de un puñetazo. Por culpa de esa chica había estado a punto de perder a su hijo…
–¡Hey!–gritó un chico rudo y fornido viniendo en ayuda de la pelirrosa, a la cual se le habían aguado los ojos, Sasuke sospechaba que eran lágrimas de cocodrilo. –No te atrevas a gritarle ni insultarla maricón de mierda
Sasuke respiro hondo…tres veces, pero él no pudo contener su furia, si no podía pegarle a la chica le patearía las pelotas a su "salvador".
El Uchiha avanzó un paso y envolvió una de sus manos alrededor del cuello del chico, en ese momento todo un grupo de chicos fuerte y fornidos lo rodearon.
–¡Suéltalo!–gritó uno avanzando.
–Si te atreves a tocarme un solo cabello, te juro que tu amigo morirá de asfixia en menos de tres segundos–susurro Sasuke peligrosamente. Los adolescentes que lo rodeaban se estremecieron, ese chico…sus ojos, no parecían…humanos.
–Su…el…ta–balbuceaba el chico que Sasuke estaba asfixiando, el Uchiha apretó un poco más, tenía unas ganas de matarlos a todos…
–¡Saru!–gritó Sakura colgándose del brazo libre de Sasuke. –¡Suéltalo por favor!–lloró la chica, suplicante.
Sasuke apretó el puño y sin siquiera pensarlo, golpeo a la chica en la mejilla, esta cayó hacia atrás de culo al suelo. Los chicos a su alrededor gritaron de rabia e intentaron ayudar a la chica, pero Sasuke gruño y todos se quedaron en silencio. Una multitud de estudiantes comenzó a rodearlos.
–Escúchame bien zorra porque parece que lo que te digo no te entra en la cabeza ¡Tengo novio!–exclamo Sasuke. –Un novio que está embarazado y que por tu maldita culpa estuvo a punto de perder a nuestro hijo, no estoy de humor para esto ¡ASÍ QUE LARGATE DE UNA PUTA VEZ O JURO QUE TE MATO!–gritó Sasuke.
Sakura dejó de llorar y temblar en el instante en que Sasuke pronunció las palabras "novio embarazado" y "perder a nuestro hijo" ¿Acaso había oído bien?
Ese chico, aquel chico rubio en realidad era, él era un…portador, y ella…ella estuvo a punto de…matar a su bebé. Los ojos de Sakura se abrieron como platos ante la comprensión de lo que había hecho, ella no quería… ¡No quería matar a nadie!
Sasuke ignoro las caras de horror del grupo de chicos y de la puta pelirrosa, y siguió su camino hacia la oficina del director, al menos ahora sabía quiénes habían sido los responsables de lo que había ocurrido.
Él sonrío de lado al avanzar por el pasillo, esos chicos jamás en toda su miserable vida trabajarían en ningún lado, ellos morirían de hambre porque él se encargaría de hundir sus vidas y las de sus familiares y los haría arrastrarse y besar el suelo que su novio pisaba porque ellos habían estado a punto de asesinar a su hijo y habían lastimado a su novio.
Sasuke rio fríamente, la venganza sería buena, pero ahora él debía pedir el pase para volver a estudiar en Japón, después de todo su avión despegaría en la mañana. Naruto quería volver cuanto antes y el médico había dicho que si quería viajar ahora era el mejor momento.
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Orochimaru sonrío fríamente al ver como sus subordinados instalaban la bomba en la parte superior del tren de aterrizaje del avión en el que viajarían su sobrino y su novio.
Ellos sufrirían el mismo destino que su estúpido hermano y su esposa habían sufrido.
N/A: Muchísimas gracias por leer.
Que tengáis un estupendo día.
Saludos, Arisa
