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Ƹ̴Ӂ̴Ʒ
CELO
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Sumar, restar, multiplicar…podía con todo eso.
¿Pero qué demonios eran las factoriales?
El castaño frunció el ceño, concentrado, sus ojos esmeraldas destellaban una fría determinación ante aquel problema matemático que se burlaba de él abiertamente.
Oprimió el lápiz con fuerza sobre el la raíz cuadrada de dos, que a duras penas logró empezar, en el momento de oro en cuanto creía haber encontrado la solución... la punta se rompió.
Su grito de impotencia atravesó la oscura noche.
Furioso, el niño alfa que en ese momento parecía lanzar rayos X por los ojos hizo una complicada bolita con la hoja del cuaderno tirándola sin más miramientos sobre el sillón que se encontraba detrás.
Casi impulsado por su aún no desarrollado instinto pateó la pata de la mesa del té donde hacía sus deberes, viendo cómo esta se volcaba ante sus ojos. Una sensación de alivio recorrió su cuerpo luego de haberse desquitado con la mesa. Cuaderno, estuche y un adorno de cristal se estrellaron frente a la TV con tanta suerte que no causaron mayores daños que el adorno hecho añicos.
De ahora en adelante tenía que controlar su temperamento, era un alfa y todos los alfa son violentos pero desquitarse con una mesa y luego pedirle perdón no era sano.
Llamaría la atención.
Levi podría despertar e ir a ver que ocurría en la sala. Y preguntar porque mierda Eren no hacia su tarea en el dormitorio junto a su limpio y fresco omega y disciplinarlo como nunca antes al ver el desastre de magnitudes nucleares que estuvo a punto de provocar.
Alarmado, el alfa agradeció que la mesa fuera pequeña para poder colocarla nuevamente en su lugar junto a casi todas las cosas.
Menos el duende William de la dulzura(*) esa pieza de cristal quedó reducida a unos cuantos trozos de vidrio.
Lo ocultaría todo en la bolsa de basura o podría pegarlo con silicona. No. No serviría de nada. Eren juntó las piezas cuidadosamente con la intención de enterrarlo en el patio.
Demasiado tarde.
La puerta del segundo piso se abrió y pudo escuchar los sigilosos pasos de su omega bajando las escaleras.
—¿Eren?
La rasposa voz lo atrapó en el acto.
Pediría piedad.
Le mostraría su mejor rostro para que no lo castraran, esa era la nueva amenaza de Levi desde que las citas ya no hicieron efecto.
Volteó luego de empujar con el pie los restos de la estatuilla.
Esperaba encontrarse con un Levi enojado. Echando fuego por la boca y con un rollo de papel en la mano para golpear sus adoloridas nalgas.
Pero eso no fue lo que vio.
En primer lugar Levi no llevaba pantalones ni ropa interior. El alfa tragó duro al verlo en ese estado, con las piernas húmedas que dejaban entrever, desde el borde de la camisa, gran parte de los muslos de donde procedía aquel sospechoso líquido transparente bastante apetecible por cierto. Las mejillas del omega pintadas con un leve rubor casi invisible se movieron cuando abrió la boca para dar paso a una respiración acompasada y frenética.
Celo.
Eren aspiró el aire discretamente.
Una fragancia suave y exquisita llenó sus fosas nasales, casi al instante supo que la necesidad de Levi era tan grande que se contraía con solo verlo. Esos ojos grises se quedaron fijos en su cuerpo, bajando hasta los pantalones del menor y fue inevitable que el pelinegro relamiera sus labios de manera morbosa.
—¿Estas en celo? —preguntó Eren, por cautela. Solo para cerciorarse de cuan afectado estaría.
Levi no respondió.
Sintió como el omega extendía las manos para levantarlo sus pies dejaron de tocar el suelo y fue abrazado posesivamente siendo invadido por las feromonas que le gritaban calmar su celo y aparearse con él.
Era su obligación.
Y lo que Levi necesitaba ahora mismo era el olor de su alfa. Con tal solo frotar su nariz en el pequeño cuello sintió una oleada de alivio que pasaría pronto para exigir algo más que un abrazo.
Eren gimió en voz baja, apretando las manos alrededor del cuello del pelinegro evitando caer presa de la excitación. Su mente alfa fue nublándose poco a poco olvidando todo lo que le rodeaba excepto a su omega
Un dolor comenzaba a cosquillearle en la entrepierna.
Levi lo llevó cargado al dormitorio. Eren le dijo que estaba haciendo la tarea una complicada por cierto. Y mencionó que mañana tenía clases importantes o algo así.
Levi subió a la cama haciendo oídos sordos. Lamentando que su cuerpo no causara un efecto en Eren ¿acaso no era un omega deseado para su alfa?
Las necesidades sexuales apenas esbozaban una línea importante en la vida del niño, eso no quería decir que no deseaba ser instruido en el oscuro mundo de los adultos.
Le enseñaría.
Sentó a Eren entre sus piernas sintiendo su espalda contra su pecho. Rápidamente fue deshaciéndose de la molesta ropa, los pantalones, la ropa interior y la camiseta fueron tiradas al suelo. El ojiverde no puso reparos, acorralado por un mar de olores envolventes se dejó hacer. Escuchando un quejido insinuante, que pudo percibir hasta lo más profundo de su alma, se puso duro. Su pequeño pene goteaba líquido preseminal.
"Mis feromonas si hacen efecto sobre tu cuerpo" pensó el mayor.
Rodeando con una mano aquella erección para frotarla dentro de su palma.
Eren gimió.
Sus piernas se retorcieron.
Con la boca abierta buscando algo para saborear. Levi bajó la cabeza. Complaciente.
Llenándolo con un beso cálido y húmedo.
Dos rondas.
Hasta ahora Eren era capaz de aguantar dos rondas seguidas y Levi no era tonto iba a aprovecharlas al máximo.
Puso al niño sobre la cama sumergiendo la cabeza entre aquellas piernas todavía suaves.
—¿Te complace? —le preguntó
—…si
Levi estuvo a punto de ronronear por el gusto.
A veces pensaba que él tomaba el rol de alfa y Eren de omega. No es que le preocupara, debería de estar agradecido, pero su sensible corazón omega quería que el mocoso creciera de una buena vez y lo sometiera contra la cama a su total y posesivo salvaje antojo.
Faltaba mucho para eso, pero el momento llegaría.
Continuó chupando aquel pequeño pene con lascivia. Rodeándolo con la lengua y lamiendo para saborear las gotas que escurrían por el glande. Se erguía por sí solo, palpitando, Levi no pudo evitar pensar cuan buen alfa iba a ser Eren.
Lo llenaría por completo y su nudo precioso iba a colmarlo de bebés.
De solo imaginarlo volvió a gemir.
Puto celo.
¿Desde cuándo era una completa zorra en la cama?
Instinto omega, se dijo.
No le avergonzaba al contrario aquello aumentaba su autoestima omega si no podía dominar a su alfa al menos seria el omega más fuerte entre esos afeminados y necesitadas omega que solo vivían para tener sexo y parir.
No pudo pensar más.
Eren se corría en su boca obligándolo a tragar todo como si aquella sustancia lo revitalizara.
Su cuerpo se estremeció al ver la cara deformada de placer de su alfa, fuera de sí, la saliva escurría por esa boquita de niño y los ojos verdes oscuros se hallaban en otro mundo saturado de orgasmos.
Digno de ver.
Si fuera sensato guardaría su segunda corrida para mañana que es cuando el celo alcanzaba la cumbre de lo insoportable.
Pero en ese momento pensar era lo último que tenía en mente. Se entregó al instinto invitando al alfa a dejarse llevar por el embriagador aroma junto a él.
"Tómame...sométeme...refuerza tu poder sobre mi"
Rápidamente se puso de espaldas contra la cama separando las piernas para ofrecerle su rosado y lubricado ano a ese niño.
Eren gruñía bajito, completamente ido. Siendo guiado únicamente por el dulce olor de su omega que lo llamaba de manera tan suave generando un constante burbujeó en el centro de su estómago.
—Métela —pidió el omega.
Pero Eren jadeaba de forma casi lastimera sin saber qué hacer. Asustado por volver a estar erecto, asustado por las nuevas emociones que le exigían imponer su fuerza y dominio sobre el cuerpo del azabache.
—Joder, Eren...fóllame —Levi perdió la paciencia.
El menor dejó de buscar una respuesta, gateó hasta ponerse de rodillas entre las piernas moldeadas del pelinegro.
Levi tiraba feromonas como un loco. Cada roce del menor ardía igual que el fuego.
—Levi me duele —lloriqueó.
Estaba hinchado al límite. Deseoso.
—¿Qué quieres hacer con tu omega?
—M-morder... —tartamudeó— quiero estar dentro, necesito estar dentro.
El omega soltó un suspiro al sentir la punta de aquel miembro en su apretado anillo.
No necesita preparación.
Olvido toda dignidad convirtiéndose en un omega hecho y derecho.
—Se violentó Eren —pidió.
El niño alfa apoyo las manos alrededor de su cadera para tomar impulso. Entrando de una sola estocada que prácticamente lo hizo ver estrellas.
Levi tuvo que tirar la cabeza hacia atrás hirviendo en un placer en su estado más puro. Las lágrimas salieron mientras Eren arremetía con fuerza.
En verdad se esforzaba por aguantar pero el interior de Levi era un de emociones. Palpitaba se contraía y succionaba.
Las embestidas de perro en celo se detuvieron volviéndose más pausadas. Casi arrítmicas, siendo guiadas por el movimiento de caderas de Levi que ahora masturbaba su propia polla para venirse pronto. Gimió el nombre de su alfa antes del orgasmo.
Ambos cuerpos estaban moldeados el uno para el otro.
Se corrió ahí adentro, casi al mismo tiempo que su omega.
Levi le dio un beso de consolación antes de separase con cuidado.
Insertándose una especie de tampón en el ano para tener la deseada posibilidad de un embarazo, recogió la semilla sobrante con los dedos llevándosela a los labios, nada podía ser desperdiciado.
—¿No quieres probarte? —interrogó al niño— eres delicioso.
Eren negó, avergonzado.
—Te di muchas nalgadas ¿quieres desquitarte conmigo? —insistía el pelinegro, viendo el sonrojo de su alfa— pásame las pastillas.
Era suficiente no torturaría mas al chico.
Recibió las pastillas del sueño, conocidas por sedar al omega para inhibir el celo.
Aun les quedaban tres días por delante.
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El alfa conocía buen el celo de su omega a pesar de que aún no habían llevado esa clase en biología.
Vivirían aislados del resto del mundo durante 4 días, Eren debería de estar llenándolo con nuevas crías pero en lugar de eso el omega le dejaba ver la televisión y jugar en la play sin detenerse. Los omega no comen durante el período de celo pero Eren y JJ si lo hacían pero ninguno de ellos aprendió cocinar, porque el primero era un alfa y el segundo un gato. Levi resolvió todo de la mejor manera: comida rápida.
Eren pagó la pizza con doble queso entrando rápidamente a casa no podía darse el lujo de dejar solo a Levi. Sirvió los platos uno para él y otro para JJ.
Con una gaseosa en mano, la pizza y el mando de la play station entró a la habitación comprobando satisfactoriamente que el dulce cremoso y fresco olor seguía en el aire.
Dejando todo en el suelo comenzó a jugar iba la tercera ronda disparando contra el monstruo zombie mitad lobo al que llamaban Chacart . No pudo escuchar el fondo con la épica canción, ni los disparos.
Los gemidos de Levi eran siempre más fuertes.
—Eren... —gimió el pelinegro
El castaño no se movió de su lugar, limitándose a enviarle un montón de feromonas de posesión.
Al igual que una mofeta, pero vía aérea invisible, eran olores que solo tu pareja podría reconocer.
El mar de aromas entre alfa y omega no tenía fin, un nuevo mundo de comunicación olfativa. Bastante acertada.
—¡ah! Eren
Otra ronda de señales olfatorias "te deseo" "gime más fuerte " y "voy a dejarte paralítico" Esa última la había creado el mismo, para darle más sazón a los momentos de celo en los que su omega lo necesitaba.
A Levi los dedos ya no le bastaron.
Necesitaba algo más grande dentro de su dilatado ano. Con los ojos llorosos recibió las señales que enviaba Eren al igual que una antena parabólica, aquello lo hizo estremecer al punto de restregar sus caderas contra la almohada que servía de soporte a su estómago.
Necesitaba a su alfa.
Buscando a tientas el vibrador rosa guardado en el buro lo sostuvo en su mano llevándoselo a los labios para lubricarlo durante un buen rato.
—Eren —exclamó al introducirlo con fuerza dentro suyo.
Con un dedo oprimió el botón de la base para activar el movimiento.
Se deshizo en palabras obscenas al golpear su punto exacto una y otra vez.
La imagen de por si era erótica.
Bastante.
Y el olor de sexo y celo le embotaba la cabeza del niño alfa pero era imposible complacer a Levi y Levi no era muy exigente, comprendía que él no era una máquina de semen y lo dejaba jugar tranquilo con la única condición de permanecer cerca todo el tiempo.
Un Eren jugando a menos de medio metro a lado de la cama donde Levi sometía a su cuerpo a todo tipo de reacciones con distintos aparatos sexuales.
Por supuesto que el vibrador se encargaba de todo pero dentro de la mente de Levi era Eren quien lo hacia
—..¡ah!..mierda —gruñó de dolor el tamaño era enorme— más…Eren...más…más
Su mano fue directamente hacia el miembro erecto ahogando la sensación de alivio al tocarse
Eren se dejó vencer por el Chacart* alfa que lo perseguía. Su guardián alfa puro murió en un necio intento por saltar. Las letras Game over aparecían llenando la pantalla.
—¿Quieres agua? —preguntó el alfa a su omega sin darle importancia a su valioso juego perdido. Se sentía inútil.
Levi dijo que no, negando con la cabeza mientras mordía las sábanas con fuerza . Ardía en fiebre, un pedazo de pizza le dio de lleno en la mejilla y tuvo que voltear los ojos con rabia.
—Come —rogó el alfa— JJ se acabará todo.
—Calor...
Eren fue a la cocina buscando los cubitos de hielo.
Pasó uno dentro de la boca de Levi presionando en los labios hasta lograr introducirla. Levi chupó con ansias sin soltar sus dedos.
—¿Quieres que aumente la velocidad ? —preguntó solicito.
Levi asintió
Eren subió a la cama y Levi se puso de espaldas contra esta abriendo las piernas para mostrar el vibrador rosa magenta que zumbaba y se agitaba con fuerza en la abusado anillo.
El alfa evitó verlo de cerca, para no arrancárselo y hacerlo añicos, estaba celoso de un vibrador. Estúpido.
Sin abrir la boca, aumentó el nive luego a 3
Levi lo tomó por sorpresa apresándolo con las piernas, el ojiverde cayó hacia adelante chocando la cara contra el pecho del omega.
El vibrador se sacudía sin detenerse haciendo que Levi soñara despierto, gritando el nombre de su alfa y exigiendo que este anudara de una vez.
Eren decidió quedarse ahí para no romperle la ilusión, sintiendo pena por las lágrimas de suplicio que Levi no dejaba de derramar.
La pastilla del sueño hacia efecto, el día anterior pudo calmarlo, y el siguiente, pero el precio era doloroso. Al igual que mil agujas presionando el útero del omega, al igual que una follada sin lubricante.
—¿Te duele mucho? —inquirió Eren.
Levi apenas logró esbozar un "si" entre sus labios, con la garganta destrozada y las convulsiones recorriendo su espina dorsal.
—Cuando sea grande —prometió el ojiverde— me encargaré de todo y ya no te dolerá más.
—No me duele si estoy contigo —susurró el ojigris.
Eren sonrió de la manera más sincera posible, apoyando la mejilla contra el pecho desnudo del omega y transmitiéndole feromonas de paz.
PROXIMO CAPITULO
Dominio
Teníamos nuestro propio idioma secreto. Nos teníamons el uno al otro.
*SUPRESORES: Pastillas que inhiben y cortan el celo de un omega. Actualmente nadie las utiliza dado el masivo rumor de que estas píldoras son capaces de dejarte estéril con el tiempo. Recurren a métodos menos eficaces pero seguros como los juguetes sexuales.
*PASTILLA DEL SUEÑO: Similar a la pastilla para dormir, tiene una duración de 10 horas donde corta el aroma del omega. Puede provocar un celo más doloroso de lo normal luego de ser usada por lo que se recomienda moderar su uso.
*DUENDE WILLIAM Y EL VIDEOJUEGO DE EREN: Es el heroé de los cuentos infantiles en libros omegas, que son pocos dada la escaces de escritores, un duende que deja dulces artificiales a los omegas buenos. El videojuego es uno parecido al de resident evil en su versión alfa omega.
Las creencias, cultura y costumbres de los alfas y omegas son muy diferentes a la de los betas. Se podría decir que estos últimos están mas actualizados.
Agradecimientos:
Taurus95...AstridHatakeAckermanJaeger...MittyGuillin...Kokoa Kirkland...ChibiGoreItaly
Prisi... Charly Land... aleja x3... Ame8910... Judy...AcosadoraKawaii
