Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, solo lo he tomado prestado para escribir esta historia.

Advertencias: YAOI (Relación Hombre•X•Hombre), Lemon, Incesto, OOC en Sasuke y MPREG.

Relaciones: Sasuke/Naruto, Itachi/Deidara, Sai/Gaara y Minato/Kushina


Capítulo veintitrés: Venganza


Aeropuerto de Narita, 08: 30 de la mañana

Orochimaru sonrío sentándose en primera fila para ver la gran explosión que acabaría con la vida de su querido sobrino, de su novio y su engendro.

Una vez que explotara ese avión todos sus obstáculos desaparecerían. Uchiha Itachi no podía reclamar su herencia ya que había tenido un hijo con un cualquiera, y el hijo de Itachi estaría muerto junto con su engendro y su sobrino, sin embargo aún le quedaban dos obstáculos más.

–Bueno hijo–murmuro Orochimaru por lo bajo–parece que tú y mi amado nieto serán los siguientes, eso será fácil de hacer–susurro, él sabía perfectamente donde estaba su hijo a cada minuto del día. –Ahora veré el espectáculo…

Orochimaru se recostó contra su asiento y suspiró relajándose para disfrutar del "espectáculo". Él ya podía ver el avión que se acercaba rápidamente hacía la pista de aterrizaje.

–Tres–contó con cuidado observando como el avión perdía altura–…Dos–murmuro sin poder evitar sonreír, una vez que el avión tocara tierra todo desaparecería–…Uno–susurro tapándose los oídos con anticipación.

El avión toco tierra y se deslizó por la pista hasta detenerse con tranquilidad, dentro las azafatas ayudaron a los pasajeros a desabrocharse los cinturones, el viaje había terminado sin incidentes.

Naruto suspiró alegremente frotándose el vientre, volar siempre lo ponía un poco nervioso.

–Ya estamos en casa–susurro a su barriga con suavidad. Sasuke espero a que la mayoría de la gente se bajara para después ponerse de pie y bajar el equipaje de mano de los compartimientos superiores.

Namikaze Minato, quién estaba sentado un poco más atrás, los observo con cautela, asegurándose de que todo estuviera bien, después de todo Naruto era su nieto, una parte de la familia que siempre había anhelado.

Sasuke y Naruto abandonaron el avión con rapidez siendo seguidos por Minato, ellos suspiraron de alivio al salir por la puerta después de atravesar el largo tuvo, ya estaban en casa…

Lamentablemente su alivio se vio opacado por dos ruidos estridentes y por gritos, muchos gritos.

Alguien había disparado un arma.

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Uzumaki Deidara aparco su coche en el estacionamiento y se dirigió al aeropuerto, él no sabía cómo sentirse, estaba feliz porque su hijo volvía a casa y le había mandado un mensaje lo que significaba que ya no estaba tan enfadado con él, pero también estaba enojado porque su "padre" también venía. Él no sabía si creer lo que el hombre le había dicho a pesar de las pruebas presentadas.

Deidara suspiró, este no era el momento para pensar en esas cosas, una vez que lo viera pensaría en que hacer, ahora solo quería abrazar a Naruto contra su pecho y no soltarlo nunca.

El rubio caminó con rapidez por el aeropuerto en busca de la puerta 22, él esperaba no llegar tarde, no quería que Naruto pensara que no le había ido a buscar porque estaba enfadado con él.

–¡Deidara!–. El rubio se detuvo, esa voz…

–¿Itachi?–cuestiono el rubio al ver al Uchiha mayor acompañado por dos personas que no conocía. –¿Qué estás haciendo aquí?

–¿Qué estás haciendo tú aquí?–respondió Itachi con nerviosismo mirando hacia los lados. Deidara alzo una ceja ante su extraño comportamiento.

–Naruto me mandó un mensaje diciéndome que vendría hoy aquí ¿Tú que…?

–¡No hay tiempo!–exclamó el chico más bajo junto a Itachi, él tenía el cabello negro y los ojos oscuros. –¡Tenemos que darnos prisa!

–¿Prisa para qué?–preguntó Deidara con confusión, pero nadie contestó, los tres hombres corrieron justo hacía donde Deidara iba antes de encontrárselos. El rubio los siguió en silencio, curioso por su nerviosismo.

El costado de Sai dolía de tanto correr por el aeropuerto, pero a él no le importaba, tenía que capturar a su padre ahora, él no podía arriesgarse a que quedara en libertad. Sai más que nadie sabía de lo que Orochimaru era capaz…

Fuertes gritos se oían desde la planta baja, Sai estaba aterrado. No era la primera vez que sus padres discutían, pero si era la primera vez que su madre gritaba con tanta fuerza y su padre lanzaba amenazas e insultos.

¡ESTOY HARTA DE TODO ESTO! ¡ESTÁS ENFERMO OROCHIMARU!–oía Sai que su madre gritaba.

¡CIERRA LA PUTA BOCA MALDITA PERRRA O YO LA CERRARE POR TI!–le contestó su padre. Sai se estremeció al oír los insultos, él quería que se detuviesen, no le gustaba cuando sus papas peleaban.

¡NO! YA ME CANSE DE CERRAR LA BOCA OROCHIMARU–gritó su Mamá–ME VOY A IR Y ME VOY A LLEVAR A MI HIJO Y LE VOY A CONTAR A TODO EL MUNDO LO QUE ESTÁS HACIENDO MALDITO DEPRAVADO ¡NO VOY A PERMITIR QUE CONVIERTAS A MI HIJO EN UN ASESINO!

Sai se tapó los oídos y enterró su cabeza entre sus pequeñas piernas, no quería seguir oyendo. Él sabía que sus padres no eran los mejores del mundo, los dos hacían cosas malas de vez en cuando, pero él los quería porque eran los únicos padres que tenía y no quería que discutieran…

Sai estuvo en esa posición hasta que noto que el zumbido en sus oídos desaparecía, lo que indicaba que sus padres ya no estaban discutiendo.

El niño de ochos años tomo su peluche y abandono su habitación, bajo las escaleras con cuidado y camino descalzo hasta la cocina, él podía ver a través de la puerta de cristal la silueta de su Papá.

El pequeño niño abrió la puerta con cuidado y asomo su cabeza, sus pequeños ojos negros se abrieron como platos ante lo que vio…

Su Mamá no se movía, ella estaba tirada en el suelo con los ojos abiertos. Su Papá estaba parado a sus pies observando fijamente como el charco de sangre se extendía bajo su cabeza, un cenicero manchado de rojo colgaba de su mano izquierda.

¿Papá?–preguntó el niño–¿Mamá duerme?

Su padre giro su cuello lentamente y lo miró a los ojos.

Tú Mamá quería irse–susurro su Papá–así que yo la mande al cielo

Sai cerró los ojos unos segundos, en ese momento no supo lo que eso significaba, él solo era un niño, no tenía idea de que su padre había cometido un crimen al asesinar a su madre, pero a medida que fue creciendo se dio cuenta de que su padre era un hombre malo, uno que debería estar en la cárcel.

Él había ignorado a su padre por mucho tiempo, creyendo que este lo dejaría en paz, había sido tan estúpido, pero esta vez no lo dejaría escapar…

Los cuatro hombres giraron en una esquina y corrieron bajo el cartel que indicaba la puerta número 22 del aeropuerto.

–¡Orochimaru!–gritó Sai nada más ver a su padre sentado mirando la pista de aterrizaje con tranquilidad.

El hombre de largos cabellos negros se giró, su rostro se contorsionó de rabia y frustración al verlos allí.

Orochimaru no miró dos veces a su hijo ¡Sus planes habían fallado! Él debía irse ahora, sin la explosión no habría pánico y sin pánico él no podría caminar hacia la puerta como si nada.

Orochimaru sacó su arma y disparo al techo, la gente a su alrededor comenzó a gritar y correr. Orochimaru aprovecho para correr hacía la primera salida que vio.

Itachi, Kakashi, Sai y Deidara lo siguieron sin pensarlo.

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Al oír los disparos, Sasuke empujo a Naruto detrás de él y, cuando la gente comenzó a gritar y correr, él se pegó a la primera pared que vio intentando no ser arrastrado por la multitud.

–¿Qué está pasando?–preguntó Naruto intentando ver algo a través del cuerpo de Sasuke.

–No lo sé, pero alguien disparo un arma–contestó Sasuke.

Naruto se paró de puntillas y alzó la cabeza tanto como pudo para poder ver sobre el hombro de Sasuke, sus ojos se abrieron con reconocimiento al ver a un hombre con una larga cabellera rubia corriendo junto con otros tres, él supo quién era al instante.

–¡Dei!–exclamó preocupado ¿Por qué estaba corriendo? ¿Acaso estaba herido? Su her…portador no era de los que entraban en pánico. –Déjame ir Sasuke, mi her… ¡Mi Papá está allí!–exclamó sin siquiera pensar intentando escapar de los brazos de Sasuke.

–¡Hay un loco disparando un arma!–gruño Sasuke como toda respuesta. Naruto lo miró fijamente, Sasuke suspiró…él era débil. –No te separes de mí…

Sasuke tomo la mano de Naruto con fuerza y comenzó a correr detrás del hombre del hombre con la cabellera rubia, ellos iban rápido, casi les perdieron la pista, parecía que ellos estaban siguiendo al "terrorista" porque tuvieron que esconderse detrás de la paredes varias veces para esquivar balazos.

Finalmente Sasuke se cansó de perseguir al peligroso hombre y empujo a Naruto detrás de una pared, el rubio le miró a los ojos, la preocupación y el miedo brillaba en ellos, pero Sasuke no se dejó convencer esta vez.

–No voy a permitir que te hagan daño Naruto–dijo con seriedad. Naruto suspiró resignado, él estaba muy preocupado por su hermano, pero Sasuke tenía razón, ellos habían tenido suerte esquivando balazos, no podían arriesgarse más, ahora solo podía rezar porque a su…Papá no le pasara nada malo.

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Estaba acorralado, él lo sabía, había policías en todas las puertas y su identidad había sido descubierta, él no podría escapar. Todos sus planes estaban arruinados, él nunca podría poseer la fortuna Uchiha, él moriría en una maldita celda mientras sus asquerosos sobrinos vivían una vida feliz…

¡No! Él no se rendiría tan fácilmente.

Orochimaru se detuvo y disparo al techo alto del aeropuerto provocando que la gente a su alrededor que no se había dado cuenta del arma que llevaba en la mano comenzara a correr y gritar llenos de pánico y miedo. Él se vio arrastrado por la multitud junto con su sobrino y sus tres amigos.

Al ver la cabellera rubia, él la tomo sin pensarlo y tiro de ella. El chico gritó y él disparo hacía arriba gritando silencio.

La gente se quedó inmóvil ante su pedido, una multitud asustada lo rodeaba. Orochimaru apretó con fuerza el cuello del chico colocando la punta de su pistola en su sien.

–Si se atreven a acercarse, lo mato–siseo Orochimaru en voz baja apretando la pistola contra la sien del chico rubio.

Itachi se quedó inmóvil, sus manos temblaban, su corazón latía con fuerza, un nudo se formó en su garganta y una pregunta en su mente ¿Por qué él?

–¡Suéltame!–susurro Deidara con agresividad removiéndose en brazos de su secuestrador, tenía miedo, estaba temblando, pero no permitiría que eso lo paralizara. La pistola en su sien le estaba quemando y la mano en su cuello le estaba cortando la respiración.

–¡Cállate!–gruño Orochimaru golpeando al rubio con la pistola en la parte trasera de su cabeza. Deidara gimió ante el dolor, sus piernas estaban temblando demasiado, él caería de rodillas en cualquier momento.

De repente se escuchó un gritó y algunos oficiales de policía entraron corriendo con sus pistolas alzadas apuntando directamente a Orochimaru, la gente que lo rodeaba aprovecho ese momento para correr lejos de él.

Orochimaru estaba rodeado, seis armas lo apuntaban, sabía que no tenía escapatoria, sabía que no podría exigir nada, él terminaría en la cárcel o en el peor de los casos muerto, pero él no sería el único.

–¡Policía! ¡Suelte al hombre y tiré el arma!–exigió uno de los oficiales. Orochimaru se burló, las manos del hombre temblaban mientras le apuntaba. Miles de situaciones pasaron por su cabeza, todas ellas terminaban con él muerto o encarcelado.

Él miró a los únicos tres hombres que no habían huido cuando el resto de personas lo hizo, su querido sobrino estaba allí, él lo miraba con rabia, sus manos temblaban. Orochimaru supuso que sabía lo que había hecho.

Él no pudo evitar echarse a reír.

–Está situación es realmente graciosa–habló en voz baja sin dejar de reír. –Es la reunión familiar que nunca tuvimos ¿No es así Itachi, Sai? Hemos pasado por tantas cosas juntos, sobretodo tú y yo hijo mío ¿No es cierto? La lamentable muerte de tus tíos, y la de tu madre ¿Fue eso lo que nos distanció? ¿O Acaso fue el secuestro de tu puta?

–¡CÁLLATE!–gritó Sai enfurecido avanzando hacía su padre, él deseaba matarlo más que nada en este mundo. Las manos de Kakashi lo sujetaron–¡TÚ MATASTE A MIS TÍOS Y A MI MADRE MALDITO ASESINO!

–¿Porque tanta ira hijo mío? ¿Crees que eres la víctima aquí? ¿El inocente? Ja–se burló Orochimaru acariciando la mejilla de Deidara quién se estremeció al sentir la mano pálida y fría. –Tú también mataste, eres un asesino tanto como yo lo soy

–¡Cállate, Cállate!–gruño Sai. –La única razón por la que hice lo que hice fue para mantener a mi familia a salvo, la familia que tú me robaste ¡Maldito!

–Oh sí, tú puta–contestó Orochimaru con tranquilidad. –¿Crees que eso te hace inocente? Eres igual que yo Sai, eres el hijo de tu padre…

Sai se removió en brazos de Kakashi ¡Él no era igual que ese hombre! Sí, había matado, pero él sentía culpa, él tenía pesadillas todas las noches, él seguía oyendo sus gritos y súplicas, él seguía lamentándose por haber hecho lo que hizo a pesar de sus motivos, él no era como su padre y jamás lo sería, la única persona a la que él sería capaz de matar sin remordimientos sería el hombre que estaba frente a él.

–¡No soy como tú!–gritó. Orochimaru se rio y giró su cabeza para mirar a su sobrino, una media sonrisa se dibujó en su rostro.

–Y tú mi querido sobrino ¿Sabes lo orgulloso que me has hecho?–preguntó. Itachi lo miraba con rabia. –Abandonaste a tú novio embarazado, tu novio de quince años, lo dejaste solo hundiéndose en la miseria, todo un Uchiha definitivamente…

–¡Cierra la puta boca!–gruño Itachi apretando los puños con fuerza.

–Lo único que no apruebo–habló pasando sus fríos dedos por el cuello del rubio en sus brazos provocando que este se estremeciera–es que hayas dejado escapar a esta belleza–susurro tomando la barbilla del rubio con fuerza. Deidara sintió ganas de vomitar cuando el hombre saco la lengua y le lamió la mejilla lentamente. –Tienes tan buen gusto…

–¡No lo toques maldito hijo de puta!–gritó Itachi acercándose. Orochimaru apretó el arma en la sien del rubio sin apartar su lengua.

–Ah, ah mi querido sobrino, no te acerques o esta belleza va a morir ¿Eso sería una pena, verdad?–se burló Orochimaru apretando la barbilla del rubio con fuerza para que Itachi pudiera verlo bien. –Es una pena que mi querido sobrino menor no esté aquí, él siguió tus pasos ¿Cierto? Y con tu hijo ni más ni menos ¿Eso no es incesto?–. Orochimaru río.

Sasuke apretó los puños sujetando con fuerza a Naruto, quién se revolvía en sus brazos intentando correr hacia Deidara, ellos podían oír todo desde donde estaban escondidos. Ninguno de los dos se había percatado de la presencia de Namikaze Minato unos metros más atrás.

–Pero bueno, no es su culpa–siguió hablando Orochimaru–es culpa tuya, tuya y de esta belleza que tengo en brazos ¿No es cierto?–preguntó susurrando directamente al oído de Deidara. –Tú le mentiste toda su vida, le hiciste creer algo tan ridículo, tan tonto y estúpido ¿Creíste que nunca se enteraría? El chico es tonto, pero no tanto…él es muy parecido a ti, rubio, de ojos azules, tiene quince años y está embarazado–. Deidara se estremeció, en parte por el toque del hombre en su mejilla y también por sus palabras, él sabía que todo lo que estaba diciendo era cierto, él le había mentido a su hijo tanto…y a causa de sus mentiras había provocado que su hijo hiciera exactamente lo mismo que él había hecho, ellos eran muy parecidos.

–Una belleza–siguió Orochimaru–lástima que también sea una put–.

–Cállate–susurro Deidara.

–Oh ¿Acaso tienes algo que decir?–se volvió a burlar Orochimaru, él amaba sacar a la gente de sus casillas, era tan fácil y tan divertido, sí esta era la última vez lo iba a disfrutar.

–Él y yo no nos parecemos en nada–siguió susurrando Deidara, su garganta dolía, dolía tanto, pero a pesar de sus susurros todos los presentes podían oírlo, incluso su hijo quién había dejado de resistirse ante sus palabras.

–¿Ah no? ¿Y porque es eso?

–Él es mejor que yo–susurro Deidara. Orochimaru sonrío de lado acariciando su cuello con su mano libre.

–¿Sí?

–Sí, él es mejor de lo que yo nunca seré. Él está en la misma situación que yo, pero en vez de huir, de correr del problema, él lo está enfrentando. Somos tan distintos…–. Deidara nunca lo había dicho en voz alta, pero él se sentía tan orgulloso de Naruto, se sentía orgulloso de que su hijo fuera diferente a él, de que su hijo pensara con el corazón y no con la cabeza como él lo había hecho. Naruto era lo mejor que había hecho en su vida, en su momento pudo haberse arrepentido, pero ya no…

Naruto escucho la respuesta de su portador con los ojos cerrados, él culpaba a las hormonas de las lágrimas en sus ojos.

–Supongo que no todas las familias son perfectas ¿Cierto?–preguntó Orochimaru volviendo a mirar a Itachi. –Sasuke hizo exactamente lo opuesto a ti, él es la oveja blanca lamentablemente. Tan inútil, tan estúpido…

–Sasuke es el único decente en esta familia–respondió Itachi sin pensarlo, a simple vista su hermano menor parecía un Uchiha despiadado como todos los demás, pero él no lo era, él tenía más corazón que ninguno de ellos.

–¡Basta de charlas!–exclamó uno de los policías, sus manos empezaban a temblar de tanto esperar–¡Suelta al chico y tira el arma!

–Se acabó Orochimaru–dijo Sai mirando al hombre con odio.

–Entrégate–murmuro Kakashi sin soltar a Sai.

–Es hora de que pagues por todos tus crímenes–. Itachi dio dos pasos hacia adelante, por fuera parecía tranquilo, pero por dentro estaba desesperado, tenía que sacar a Deidara, tenía que apartarlo, salvarlo de toda esta locura–suelta a Deidara

–No te muevas–siseo Orochimaru apretando con más fuerza el cuello del rubio–¿Creen que me entregare tan fácilmente? ¿Sin luchar? ¿Sin matar a nadie? Después de todo lo que hice, de todas las vidas que quité y de todas las que arruine; no…está familia jamás será feliz, no mientras yo respire–.

–Por favor…–susurro Itachi con desesperación, no le hagas daño, no a él, no al dueño de mi corazón, no al padre de mi hijo, no a la única persona que amé en toda mi vida, no, por favor…no.

Orochimaru sonrío, él podía verlo, podía ver la desesperación en los ojos de su sobrino.

El hombre soltó a Deidara, lo empujo contra su sobrino y sin siquiera pensarlo apunto y disparó.

¡Bang! ¡Bang!

Más disparos se oyeron y dos cuerpos cayeron al suelo.

–¡No!–un gritó rompió el silencio después de los disparos de los policías que acribillaron a Orochimaru.

Naruto corrió tan rápido como sus piernas se lo permitieron y cayó de rodillas junto a sus padres.

Itachi tenía los ojos abiertos en shock, sus brazos estaban envueltos alrededor de Deidara, su camisa blanca estaba teñida de rojo.

–¡NO! Por favor, no te mueras–gritó Naruto aterrorizado, lágrimas corrían por sus mejillas–por favor, por favor, no me dejes…

Orochimaru sentía tanto dolor, pero no le importaba, él iba a morir, eso estaba bien, él no iría a una celda, él solo moriría…él había perdido, pero también había ganado.

Deidara no podía sentir nada, pero podía ver la sangre derramándose desde su pecho, le habían disparado.

Iba a morir…


N/A: ¡Ta chan! ¿Deidara morirá? Lo sabréis en el próximo capítulo ;)

Por cierto… ¡Feliz Navidad! (O cualquier otra fiesta que celebréis).

Muchísimas gracias por leer.

Que tengáis un estupendo día.

Saludos, Arisa