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CUMPLEAÑOS

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Los niños tenían fiestas de cumpleaños donde invitaban a otros niños; fiestas con dulces, madres omega y comida. En ese orden.

Eren no.

Al principio protestó pero Levi le hizo entender que ya no era un niño

Y no lo era.

Hace semanas ingreso a la SA junto con sus revoltosos amigos.

Reiner y Jean de su misma clase solían seguirlo como un par de patos matones.

Si bien Eren era el único del grupo con omega otros de la SA también estaban vinculados y unos cuantos ya tenían hijos. Los de ultimo año claro. Mikasa era una buena aliada fuerte y decidida se ganó el respeto de los alfa y Bertholdt…el fluía por sí solo.

Además de que Reiner entró al club se soccer solo porque este colindaba con el patio trasero de la SO, mientras entrenabas podías lucirte frente a los árboles y la jaula de conejos del otro lado de enmallado eléctrico que separaba a los omegas de los alfas.

Y con mucha, mucha suerte en algún día caluroso si es que alguna tutora omega abría alguna ventana enrejada del lado izquierdo de la SO se podía vislumbrar una mano o un rostro omega antes de que la tutora te mirará con desdén y volviera a cerrarla.

Pero podías ver a docenas de omegas en las mañanas formando una fila para alimentar a los conejos, limpiar su corral y sacarlos a estirar las patas evitando que corriesen hacia la malla eléctrica. Pero eso sucedía a las 7:00 AM y ningún niño alfa estaba despierto tan temprano.

En la comunidad omega se encargaban de mantener a los alfa y omega, en etapa de crecimiento, separados. Y Eren nunca entendió por qué, si en ese pequeño mundo donde solo existían "parejas destinadas" nadie, ningún alfa deseaba sexualmente a otro omega, incluso si este se te aparecía de la nada con un celo del demonio, a menos que fuera tu destinado.

Aun así los omega sin pareja no salían de sus casas, para hacer alguna piyamada socializar entre omegas ellos iban en grupos dentro de un auto conducido por algún padre alfa. Y un autobús especial los recogía cada mañana antes de llevarlos a la Secundaria o Primaria Omega.

Eren lo sabía muy bien porque tenía 2 vecinas y 3 vecinos omega.

Solo vio a uno parado en el jardín trasero de su casa, apenas vio a Eren corrió a esconderse rápidamente en su cuarto y no pudo hablarle ni siquiera lo volvió a intentar porque cuando se lo comentó a Levi este argumento que quería engañarlo dejándolo castigado por dos semanas.

Volvió a verlo cuando se unió a un alfa joven. Entonces pudieron hablar.

Formaban aviones de papel y se pasaban la pelota a través del seto. Hasta que ese omega entró en celo y Eren tuvo que socorrerlo, las feromonas llenaban el jardín, el niño omega se retorcía y jadeaba. Curioso, Eren olfateó un poco y para su sorpresa…no sintió nada. Ni siquiera la más mínima mota de excitación.

Eso comprobó su teoría.

Las parejas destinadas eran reales, tan reales como un macabro cuento de terror. Porque pasado aquel sobresaltó Levi lo mandó a bañarse y esa noche Eren sintió las manos de su omega desnudándolo en la cama, quitándole prenda por prenda para dejarla doblada en un costado, repartiendo besos por su cuello y le incitó a que lo penetrara a pesar de que Levi siempre fue reticente a hacerlo si no estaba en celo.

Cuando terminaron Levi no se puso el conocido tampón sino que dejó que la semilla de Eren escurriera por sus muslos mientras el miraba al techo con la vista perdida.

Esa noche le explicó a su alfa ciertas reglas y ciertas verdades.

La razón porque omegas y alfas no podían ser amigos era porque no estaba bien. Cada raza conocía su lugar, y cada omega tenía un alfa desde el momento del nacimiento y su deber era: crecer, vivir, desarrollarse y entrenarse solo para su alfa destinado. Nada de perder el tiempo con amistades alfa para evitar

¿Qué tentación?

Enamorarte de alguien que no era tu destinado.

A pesar de que aquello era imposible.

También era el peor pecado que podrían cometer.

—¿Por qué? —le preguntó el ojiverde.

—Porque tú y yo somos destinados —le dijo Levi— y me amas como yo te amo a ti. Fuimos creados para estar juntos.

—Sí.

—Y por nuestra unión nacerán crías destinados a otras crías.

Su omega le estaba recitando de memoria la constitución alfa (*)

—Lo sé.

—¿Le negarías el derecho de nacer a nuestros bebés solo por encapricharte de otro omega que no sea yo?

Eren se quedó callado, la idea de tener bebés aún estaba muy lejana en su mente infantil. El quería ser alguien normal un poco mas de tiempo y que estuviera prohibido tener amigos omegas le parecía una completa estupidez. Entonces volvió a reencontrarse con aquel vecino omega y las cosas se fueron al carajo, como decía Levi cuando quemaba la comida.

El vecino omega había activado por completo su sumiso y "miserable" instinto, tanto que se puso nervioso cuando Eren lo invitó a jugar. El alfa lo comprendió, la razón por la que los separaban, para un omega, estar junto a otro alfa extraño era insoportable. Los ponía histéricos, era algo así como una fobia. Una maldita fobia que terminó por quitarle la infancia a Eren.

No quiso comentarlo cn Levi.

No quiso decirle que el vecino omega se puso a llorar de miedo porque cuando él le había tirado la pelota, el vecino creyó que iba a golpearlo.

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Un buen día, como lo recordarían luego, uno de los conejos de la secundaria omega escapó y pudo flanquear la malla eléctrica como si fuera un ninja.

Los del equipo de soccer, que eran casi más de 30, vieron a la bola esponjosa olisquear tenis y hacer sus necesidades en la cancha de pasto antes de que una melodiosa voz lo llamara desde "el otro lado".

Se trataba de una omega de 14 o 15 ya desarrollada y no unida. Durante días fue noticia y su nombre era suspirado de vez en cuando en el comedor.

Eren no la vio.

Ni quería verla.

En su mundo solo existían sus amigos alfa y Levi. El único omega digno de él. El único omega que no se haría una bola sollozante y aterrada si él levantaba la mano para saludarlo...

Cada tarde: Reiner, Eren, Jean y Bertholdt; corrían medio kilómetro hasta la SO con tal de ver de lejos a los omegas que se iban en buses amarillos conducidos por betas.

Ellos no podían tener novias. A menos que sus omegas destinados se encontrarán ahí, ninguno la encontró. Todos olían bien pero nada que les gustara.

Eren llegó a la conclusión de que sus amigos no conocían la reacción de los omegas al ver a un alfa extraño.

—De todas formas no quiero casarme —murmuró Reiner, viendo como el autobús se alejaba a echando humo.

—Yo quiero irme —le dijo Eren— ¿Ya viste suficiente, Reiner?

—Aún no, todavía puedo ver aquel sombrero rosa ¿Lo notaron chicos?

—Son las cinco, pronto anochecerá —bufó Jean— el suicida tiene razón

—Pero esta salida fue por su cumpleaños.

—Creo que fue una excusa para ver a las omegas —aclaró Bert— mejor vámonos, mañana volveremos a intentarlo.

—No cuenten conmigo —les dijo Eren.

—¿Cómo se siente tener un omega, Eren? —preguntó de pronto Reiner.

—No lo sé —el ojiverde comenzó a caminar— se siente bien.

—Eres todo un hombre con trece años —Reiner le palmeó la espalda— mis padres no buscaran a mi omega hasta mis quince.

—Pero ya tuviste tu primer celo.

—Dicen que soy peligroso.

—¡Eren! —el ojiverde volteó a ver quién lo llamaba, era Levi, vestido con un grueso suéter y parado en la entrada de casa. Los miraba a todos, con desdén.

—Adiós Eren, tu omega da miedo.

—Cuéntanos como te fue.

—No olvides los detalles sucios —le dijo Jean antes de salir corriendo en dirección contraria.

Levi parpadeó.

—¿Detalles sucios? —tomó la oreja el alfa tirándola suavemente— ustedes mocosos ni siquiera cumplen quince. ¿Por qué llegas tarde?

—Reiner quería ver a los omega —el ojiverde se zafó del agarre— una de ellas nos saludó de lejos y Jean quiso quedarse hasta ver la casa donde vivía pero el beta nos dijo que nos fuéramos.

—Te hice un pastel y tú fuiste a buscar un omega.

—¡No fue así!

Entraron y el ojiverde se encargó de lavarse las manos mientras Levi colgaba su mochila y servía la cena.

—Mi madre envío un regalo —el omega puso un paquete sobre la mesa.

—¿Otro suéter?

—¿No te gustan?

—Ella lo hace para vengarse —fingió molesta pero en verdad le gustaba, su madre solía tejerle suéteres— porque no tenemos bebés.

—¿Quién dice que no los tenemos? —el pelinegro se sentó cruzando las piernas— tu eres uno.

Eren se sonrojó. Molesto, hizo que su omega le diera un beso, un largo y placentero beso.

—Ya puedo controlar las feromonas —dijo entusiasmado.

—No serás un adulto legal hasta tu primer celo —aclaró Levi sacando otro paquete.

—¿Eso es tuyo? —Eren lo abrió—… Otro suéter.

Era horrible, verde oscuro con dos botones impares en medio que simulaban ojos de un muñeco extraño. El mundo entero se burlaría de él si lo viera con eso.

Se veía descontento, pero Levi fue inteligente al omitir la parte donde le decía que él hizo ese suéter, aún le quedaba un poco de orgullo para comprarle un regalo con el dinero que tenía a su cargo. Ese dinero era parte de la herencia de Eren, literalmente de Eren ya que los omega no poseían recursos propios ni nada por el estilo. Por eso le pidió a su madre que le enviara lana y retazos de tela.

—Tienes que ponértelo.

—Solo porque es tu regalo.

—Bien.

Levi le dio un último beso y lo mandó a dormir.

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El olor a alfa fue lo primero que sintió cerca de la medianoche, JJ dormía enroscado sobre su estómago y Eren apeas pudo removerlo de su lugar balbuceando el nombre de su omega para que se levantara.

El otro lado de la cama estaba frio.

—¿Levi? —volvió a llamar Eren frotándose los ojos para ver mejor en la oscuridad.

El olor a alfa extranjero lo guió hasta la cocina, a el cuarto de las despensas. Eren fue caminando de puntillas para no levantar sospechas.

—No deberías estar aquí —la voz de Levi lo alertó, hablaba en susurros.

—Je viens pour toi —dijo un hombre.

Francés.

El alfa extranjero hablaba francés.

—¿Por qué? —inquirió Levi—Nadie va a escucharte, Church, habla claro.

Las feromonas de enojo y posesividad volaron hasta el olfato de Eren.

—Tienes que volver a casa —aquella sedosa y decidida voz impresionó a Eren, pegando su oído en la puerta de madera se esforzó en escuchar los murmullos.

Quería llevárselo, a su omega.

El ojiverde dejó escapar un gruñido de frustración. Se disponía a empujar la puerta cuando escuchó un par de muebles cayendo.

—Esta es mi casa.

—La marca de Kushel está extraña, creó que volvió a abrirse.

—Mon alpha est un enfant —discutió Levi frunciéndole el ceño— no puedo dejarlo.

—Por favor —pidió el alfa de pelo ceniza castaño— estoy pidiendo por favor, Levi. Vuelve a casa.

Le tocó el hombro al más bajo, su cara de gato felino estaba triste. Rogándole.

En ese momento escucharon como Eren empujaba la puerta, sorprendiéndolos. Sus enormes ojos verdes brillaban a la luz de la ventana. Fijos en Levi y en el extraño.

—Vete a dormir —ordenó el pelinegro. ttratando de no titubear. Su omega se puso paranoico pero supo controlarlo cmo siempre lo hacia.

—Está tocándote —un gruñido bajito provocó que Farlan elevará una ceja—…está tocándote —repitió Eren frunciendo el ceño y mostrando los dientes.

Farlan se puso tenso.

Prácticamente eran dos alfas desconocidos. Y él aún sostenía el hombro de Levi con cierta fuerza que en su mundo sería algo como:

"Estoy forzando a tu omega, niño ¿Qué vas a hacer?".

El instinto poco desarrollado de Eren explotó.

Farlan tuvo que utilizar todo el autocontrol que tenía para no rebanarle el cuello a ese mocoso insolente que despedía feromonas de odio por toda la despensa, esa no era su casa, ni su omega y en el corto viaje había olvidado lo posesivos que eran los alfa, en especial los que aún seguían en crecimiento.

Retrocediendo dos pasos levantó las manos para mostrar que ya no hacía nada y se "rendía", aunque muy en el fondo su alfa le gritaba que él tenía mucha más fuerza que ese mocoso ojiverde y podía…no sé, quebrarle las dos piernas y mandarlo a dormir para continuar su importante conversación con Levi.

—Todo tuyo, cachorro —le dijo Farlan.

—Quédate en el salón, Farlan —Levi se acercó a Eren empujándolo hacia afuera— pensaré en lo que dijiste mañana temprano.

El ojiverde no estuvo de acuerdo. Miró con desdén a Farlan que sonreía satisfecho.

—Agáchate —ordenó con fuerza, sin pensar en lo que hacía, sin ser conciente de que su instinto lo controló por completo. Estaba utilizando la voz de alfa, demandante.

Su omega se quedó estático, lo miró unos segundos procesando la información pero tuvo que inclinarse ante Eren quien le dio un beso, no uno dulce sino uno torpe y brusco.

Farlan se mordió el labio ante la escena, impotente.

¿Acaso Levi había recorrido media ciudad para obtener a una cría alfa tan quisquillosa?

Levi merecía algo mejor, algo mucho mejor que ese Levi antiguo habría preferido matarse antes que ser rebajado a ese nivel.

"Como si un omega tuviera un trato digno" se burló su conciencia.

No pudo soportarlo. Sujetó a Levi por detrás para atraerlo hacia sí pero Eren se dio cuenta y mordió con fuerza. Su instinto le gritaba que muerda, que demuestre quien mandaba ahí.

Se dejó dominar, por primera vez todo su cuerpo se relajó y era otra persona.

Los ojos se oscurecieron y solo escuchó un grito, una maldición y sintió el sabor metálico tibio en su boca.

Farlan le gruñó, indignado.

—¡Mierda, ya cálmense! —exclamó Levi sujetándose el labio con una mano— jodidos alfas de mierda —insultó tomando fuertemente de la mano de Eren y arrastrándolo hacia la habitación— Farlan, te quedas ahí y no sueltes una sola feromona o te castraré.

El ojimiel asintió. Algo arrepentido.

De todas formas fue su culpa

Eren, en cambio, se dejó llevar todavía en shock por su inesperada reacción.

—…Levi —llamó a su omega apenas entraron y el pelinegro cerró la puerta con el seguro.

—Duérmete.

—¿Te hice daño?

Levi se dio la vuelta, mirando a su pequeño alfa asustado, una línea de sangre recorría su mandíbula. En medio del beso había sido mordido con fuerza.

—Solo un corte, Eren —lo tranquilizó mostrándole su herida— ven —lo llevó al baño— tenemos que limpiarte la sangre.

Cuando su alfa estuvo dormido Levi revisó su cortadura. Los caninos de Eren crecían cuando estaba furioso, no lo había previsto.

Al menos no quedaría cicatriz.

Suspiró cansado, pasándose una mano por el cabello.

Decisiones, todo se basaba en decisiones.

Por el momento solo sabía que ese orgullo de omega que encerraba en el fondo de su corazón no lo llevaría a ninguna parte.

Tal vez…volver a casa le enseñaría cómo comportarse.

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Farlan

'Allí' no siempre es mejor que 'aquí'.


* LA CONSTITUCIÓN ALFA: En todo el mundo las parejas destinadas existen al 100% No hay falla, ni error, pero más vale prevenir que lamentar. Por eso los mantienen separados de pequeños. Y un alfa solo se enamora de SU omega y viceversa. Nadie sabe porque.

Capítulo algo pesado…creo.

ACTUALIZACION: Domingo.